Revista FUERZA NUEVA, nº 425, 1-Mar-1975
JULIO RUIZ DE ALDA, OTRO GRAN OLVIDADO
Militar destacado en la guerra de África, héroe del “Plus Ultra”, pionero de la fotografía aérea y fundador de Falange Española junto con José Antonio. Esta era la hoja de servicios de Julio Ruiz de Alda Miqueléiz.
Nació en Estella (Navarra) el 7 de octubre de 1897. España se debatía entre la agonía de un imperio que boqueaba y un intento de renacer, balbuciente, que, rebañando en sus esencias, encontrase la fórmula que diese una nueva razón para vivir a una nación que la había perdido... Seis hermanos y una hermana tenía. Su familia, de clase media, de industriales... Fue hijo de Silvio Ruiz de Alda y de Francisca Miqueléiz.
La guarnición militar de Estella ya tenía benjamín en aquel chavalote de seis años, alegre y despierto, que les acompañaba en marchas y ejercicios. Si el eterno dilema es nacer o hacerse, en este caso no lo hubo. Julio nació militar. Crisol de espíritu hidalgo y carácter recio.
Estudia primero en Estella, luego, en Logroño. Tiene catorce años. Su carrera militar va a ser fulminante: con quince años se prepara la Academia Iriarte, de Madrid; el 1 de septiembre de 1913, a punto de cumplir los dieciséis, ingresa con el número uno en la Academia de Artillería, en Segovia; a los cinco años se coloca las dos estrellas de teniente. Y en Vitoria, en el Segundo Regimiento de Montaña, donde es destinado, recibe el primer jarro de agua helada al contraponerse su idealismo, ardoroso y anhelante de grandes batallas, con la realidad de un Ejército rutinario y burocrático: amorfo. Un Ejército donde, como él dice, “no se piensa en las guerras”. Un Ejército que languidece de puro apático. Y en los cuartos de banderas el teniente Ruiz de Alda empieza a fraguar una nueva política militar para España.
Pasa un año y es destinado al Regimiento Mixto de Tetuán. Aquí se batallaba. Beni-Arós, ocupación de Xauen, Mura-Tahar, nombres que se estampan con sangre en la historia militar de España. Capitán en 1921. Tiene veinticuatro años. Ingresa en la Aviación. Sus padres se oponen. Recibe un telegrama: “Renuncia aviación o familia”; a lo que contesta con otro: “No renuncio aviación ni familia”.
Ve en la aviación el arma del futuro: “El arma del espacio debe, pues, producir una revolución en el arte de la guerra”. Dan comienzo sus estudios y prácticas fotogramétricas en 1922. Inmediatamente le surge la idea de nacionalizar esta empresa al ver las posibilidades que tanto para la paz como para la guerra presenta el levantamiento de planos realizados desde el aire.
Ya en la Dictadura de Primo de Rivera -1924- participa activamente en los aprovisionamientos aéreos de Coba Darza y otras posiciones marroquíes.
ESPAÑA, PLUS ULTRA
La gesta del “Plus Ultra” y su nombre no fueron casuales. Aquella España del marasmo necesitaba con presteza una cura de urgencia. Y el Plus Ultra” cumplió esa función. Del 22 de enero al 10 de febrero de 1926 España fue una en los corazones, y con España, Hispanoamérica toda. Ramón Franco, el teniente de navío Durán, el mecánico Rada y el piloto Julio Ruiz de Alda llevaron a buen término la travesía que fue galardón para España de un momento histórico.
Dos frustrados intentos secundaron esta hazaña: “Superwal” y “Dornier 16”. El uno, un viaje alrededor del mundo, que no llegó a emprenderse; el otro, un viaje a Norteamérica por Inglaterra, que, si bien empezó, no acabó con éxito.
Ya jefe de grupo de Aviación, pasó a supernumerario al acabar la década de los años 20. Otra milicia estaba pronta a comenzar.
Cae la Dictadura de Primo de Rivera.
NUEVA ETAPA
El partido Centro Constitucional del Duque de Maura y de Cambó polarizaría su primera atención en la etapa de vida pública que ahora comenzaba (1930). Por poco tiempo. Antes de la venida de la República, y por haber dejado de creer que un sistema liberal-parlamentario podría salvar los destinos de España, rompió, en una carta dirigida a Cambó.
Pero antes de seguir, entendamos bien una cosa: Julio Ruiz de Alda -y así lo ha dejado escrito su hermano Pablo- se acercó a la política “por temperamento, no para adherirse, sino para actuar, para trabajar con tenacidad”. A Julio la política le costó perder la dirección y la misma Compañía, CEFTA, que él había creado y cuyo fin primordial era el catastro parcelario de España. Azaña nacionalizaría esta empresa.
Julio Ruiz de Alda empezó por acercarse, junto con otros aviadores, a Ramiro Ledesma Ramos, que por entonces había fundado y dirigía “la Conquista del Estado”. La cosa no pasó a mayores.
Con motivo de una publicación malograda, “El Fascio”, conoció a José Antonio Primo de Rivera en los primeros meses de 1933. Surgió una gran amistad, que sólo sería quebrada por la muerte. José Antonio, el otro hombre de corazón gigante, llegaría a llamar, en los difíciles días de Falange, a Julio Ruiz de Alda “mi querido hermano Julio”.
El 29 de octubre de 1933, García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera fundaban, con un acto en el teatro de la Comedia de Madrid, Falange Española. Julio Ruiz de Alda ya había encontrado su camino.
Efectivamente, para él había comenzado una nueva etapa en lo público; como en su vida privada había empezado en octubre de 1931 en Santisteban, al contraer matrimonio con Amelia Azarola, a la que conoció siendo ésta estudiante de Medicina. Tuvieron un hijo: Juan Antonio. En los días de persecución que siguieron a la victoria del Frente Popular en 1936, Amelia tuvo parte activa y comprometida en los contactos con su marido, en la cárcel Modelo, pasando notas y manifiestos y haciendo posible que el boletín clandestino “No Importa” saliera a la calle.
La labor de bastidores que hizo Julio en la Falange fue eficaz y prolija. Era gran organizador y de decisiones rápidas. Militar por antonomasia, fue partidario del mando único en José Antonio. Inspiró la idea del nombre que llevaba el movimiento. De él salió la idea de la gran manifestación de primeros de octubre de 1934, por la unidad de España. Promovió desde el primer momento la fusión de Falange Española y las JONS. Promotor del SEU.
De él diría Ramiro Ledesma Ramos: “Posee una gran agilidad para extraer de los hechos del día las consignas que corresponden, virtud que es imprescindible para el ejercicio del mando en una organización política. Muchas veces, en el seno del triunvirato parece que era Ruiz de Alda quien con más rapidez y justeza señalaba lo que convenía hacer, y por qué razones”.
La dinamicidad que le caracterizaba se reflejó también en algunas de sus expresiones. Así, él no decía, como José Antonio, que la Patria era “unidad de destino en lo universal”, sino que decía era una “unidad de misión en lo universal”.
De su nobleza y sinceridad, dice Raimundo Fernández Cuesta que las encarnaba y que le acarrearon “amarguras y sinsabores, pues juzgaba por él a los demás hombres y creía que todos eran de condición análoga a la suya”.
Fue triunviro en la primera etapa de Falange Española y de las JONS, junto a Ramiro Ledesma y José Antonio. Después, y a raíz del II Consejo Nacional -tras la marcha de Ramiro-, será nombrado presidente de la Junta Política, que en teoría y en la práctica implicaba sustituir al jefe nacional durante sus ausencias...
Julio colaboró con un artículo en el primer número de «FE». Tomó la palabra en casi todos los mítines de Falange, dio conferencias y escribió artículos, publicados, muchos de ellos en «Arriba».
Fue candidato en las elecciones de 1936 por Madrid, Zaragoza y Santander. El 14 de marzo del mismo año era conducido, al igual que la totalidad de los miembros de la Junta Política y que José Antonio, a los sótanos de la Dirección General de Seguridad. Posteriormente, llevado a la cárcel Modelo, de Madrid, moría fusilado la noche del 22 al 23 de agosto de 1936. España había comenzado una lucha que duraría tres años. Julio, compañero de las estrellas y amigo de los infinitos espacios, poeta sin saberlo, caía herido de muerte, con su añor a España a los treinta y ocho años de edad.
Javier BADÍA
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