Alberto Fernández Díaz / Presidente del PP en Barcelona
Xiana Siccardi
Barcelona- El lunes, los «okupas» obtuvieron una doble victoria. Por una parte, un juez no les desalojó de la vieja fábrica de Can Ricart (Barcelona) por considerarlo «desproporcionado» y, por otra, finalmente se ha anulado la Cumbre de la Vivienda de ministros de la UE, suspendida en octubre por temor a la actuación de grupos violentos y antisistema.
- ¿Cómo valora usted la situación?
- Pues se demuestra que han ganado los violentos y han perdido la democracia, la ley y la seguridad. La permisividad y los temores han acrecentado a los «okupas», al mismo tiempo que ha aumentado la debilidad de las administraciones. El tripartito catalán y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, han engordado la capacidad de acción de los «okupas».
- ¿Por qué cree que el Ayuntamiento de Barcelona habla de «negociar» con ellos?
- Por los complejos y falsos progresismos. En un primer momento estos movimientos han arraigado, y posteriormente se han convertido en violencia y desafío a las administraciones. Es cierto que el movimiento antisistema ha arraigado en otras ciudades, pero en Barcelona no sólo ha proliferado, sino que también ha creado un «efecto llamada» por la permisividad y los complejos a la hora de actuar. Esto ha convertido la ciudad en un paraíso para ellos.
- ¿Qué opinión le merece la resolución judicial que permite a los «okupas» seguir residiendo en Can Ricart hasta que termine la investigación?
- Es una decisión a respetar, aunque no se comparta o se entienda. A mi parecer, los jueces deberían hacer una interpretación más severa de las leyes. Creo que deberían tener una mayor sensibilidad para paralizar inmediatamente las «okupaciones», ya que eternizar un desalojo es dar la victoria a los «squatters». Ellos saben perfectamente que sus acciones tienen fecha de caducidad, pero los jueces deberían colaborar a que ésta no se eternice.
- Usted se presenta como candidato del PP a la alcaldía de Barcelona para las próximas elecciones municipales, previstas para mayo. ¿Cuál es su propuesta?
- El Ayuntamiento debe «desokupar» Barcelona de «okupas» y actuar con firmeza 10. Debe garantizar a las policías que actúen sin complejos. Hay que recordar que los «okupas» no sólo entran en un inmueble y ya está, sino que después organizan fiestas y conciertos sin límite de horarios que molestan a los vecinos, beben alcohol de forma indiscriminada, y luego dicen que eso es cultura. En Barcelona ha habido barra libre de «okupas». Es curioso, además, que tanto ERC como el alcalde (PSC) y CiU hayan coincidido esta semana en afirmar que hay que dialogar con los «okupas» si salen de la fábrica. Mientras, los ecosocialistas (ICV) en el Consistorio dicen que hay que negociar aunque no abandonen el recinto.
- Para usted, no debería haber negociación.
- Negociar con los «okupas» es insultar a la gente, a los ciudadanos que pagan sus alquileres y sus hipotecas con dificultad, a los que pagan sus impuestos. Ser «okupa» no debería ser un privilegio, ni una prioridad, ni una ventaja. Hay que «desokupar» sin negociaciones. No puede ser que Barcelona esté dando esta mala imagen, como ha ocurrido tras la anulación de la Cumbre por «problemas de seguridad».
- Usted ha recalcado en algunas ocasiones que «okupas» y violencia son fenómenos asociados.
- Efectivamente, se han dado casos de personas que han estado en el Ayuntamiento, que se han declarado amigos políticos de los «okupas», y luego se ha demostrado que este movimiento estaba trufado de individuos violentos e incluso etarras, en algún caso. Por ejemplo, actualmente, el abogado que defiende a los «okupas» de Can Ricart es ex concejal del Ayuntamiento de Barcelona. O el caso, también, de la ex concejal de ERC y encargada de Derechos Civiles, Roser Veciana, que se autodefinió como «okupa».
- El ex alcalde de Barcelona, Joan Clos, dijo que la cifra de radicales violentos que hay en Barcelona está compuesto por 200 jóvenes.
- Mire, cuando yo entré en mi actual mandato, hace ahora tres año, alerté de que estos grupos eran violentos y que se debía actuar con firmeza. Me respondieron que yo era autoritario y represor. Y ahora ha quedado en evidencia que los «okupas» tienen mucho más poder que antes. Yo he seguido mi discurso, y hace escasos meses, incluso el cantautor Lluís Llach me respondió que a quien debían de echar de Barcelona era a mí.
http://www.larazon.es/noticias/noti_nac33012.htm
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