La presencia de Luis Alfonso de Borbón durante el traslado de los restos de Franco desde el Valle de los Caídos al Pardo contrasta con la ausencia y la condena al hecho de Juan Carlos y su hijo Felipe que todo se lo deben a Franco, que ingenuamente los restauró en el trono.
Juan Carlos el triste día de la profanación no estaba rezando por supuesto, ni llevaba cinta negra de luto en el abrigo; se fue a zampar a un restaurante de la zona de Chueca en Madrid que es el barrio de los gays. Porque obviamente, como Juan Carlos no era de la "familia" de Franco, la injuria cometida le importaba un pimiento.
Y es que ya no solo fue desprecio ante quien tanto el como su hijo Felipe deben el trono sino un mínimo de caridad cristiana con quien convivieron codo con codo durante décadas hubiera exigido otra conducta. ¿Pero qué se podía esperar de semejante calaña de individuo, cínico, corrupto, mujeriego y vividor?Según ha podido saber LOC, el Rey padre acudió a comer al céntrico restaurante Moncalvillo, en el barrio de Chueca de la capital. Y no estaba solo. Con él compartieron mesa su esposa, la Reina Sofía, los reyes Simeón y Margarita de Bulgaria y la diseñadora Carolina Herrera madre.https://www.elmundo.es/loc/casa-real...2bc8b45e4.html
Y es que los hechos son los que son: los reyes solo responden a sus propias legitimidades y es en vano esperar otro comportamiento de alguien de sangre real ante otro que no lo sea, por más importante e influyente que hubiera sido. Y no digamos si encima es tachado de "dictador".
Por eso Franco debió haber nombrado rey a alguien de su propia familia, porque, además, daba la casualidad que tal cosa era viable .
Parece mentira que alguien tan desconfiado como Franco no hubiera caído en lo que acabaría aconteciendo, nombrando rey a un extraño a su entorno familiar.
De ahí que fue una enorme imprudencia , una inmensa estupidez, nombrar rey a Juan Carlos, Además, dado que habría de pasar por "dictador", hiciera lo que hiciera, debió haberlo sido de verdad y darse el gustazo de nombrar a D. Alfonso de Borbón y Dampierre como rey (lo que afectaría también a Luis Alfonso, su bisnieto), y después... el diluvio.
Por lo menos a ellos les iba en juego el prestigio póstumo de Franco; no así a Juan Carlos y compañía, como era obvio.
Un estúpido sentido del honor a la palabra dada... a un vulgar canalla (y que, además, ya sabía que la iba a liar) lo impidió. Todo hubiera consistido en hacer reponer los antiguos derechos de D. Jaime, "corrigiendo pasados abusos", y se hubiera salvado la papeleta para Franco, y obviamente también a España le habría ido algo mejor.
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