Re: ¡ A galeras !
En el #17, Pious dice:
"Es cierto que muchos de los teóricos de estas ideas secesionistas, como Sabino Arana, son hijos de combatientes del carlismo, pero también es cierto que las teorías nacionalistas de este individuo están imbuidas de romanticismo liberal, de concepciones voluntaristas y que la admiración de Sabino Arana por el mundo protestante representado por Inglaterra es más que comprobable. También muchos revolucionarios franceses de 1789 eran hijos de aristócratas y defensores del antiguo régimen."
Es muy conveniente que se recalque que si bien muchos separatistas, en origen, sólo en origen, pudieron desertar de España, el Carlismo no fue ni es responsable de los actos que corresponden exclusivamente a la voluntad de aquéllos. Hoy es frecuente escuchar voces que desde la inquina y la más completa ignorancia, desde medios liberales precisamente, achacan al Carlismo el surgimiento y desarrollo del separatismo vasco y catalán, olvidando que, en efecto, fue el liberalismo la causa o fuente verdadera de ello.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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