Estos embusteros propalan a los cuatro vientos el aumento de la temperatura, pero se guardan muy bien de demostrar que sea el hombre quien lo provoque.
No es más que otro de los falsos tópicos de la moral farisaica del humanoide hodierno, que sin empacho masacra niños en el vientre de sus madres, pero se desvive por un animalucho más o menos exótico.
EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM
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