Ha quedado perfectamente explicado. Ha desaparecido la formación, la gente ya ni siquiera sabe seguir una misa, un rosario (ni se rezan ya siquiera cuando alguien muere que era lo mínimo que se solía hacer). Claro, las generaciones que así fueron educadas van marchándose y los que venimos detrás estamos casi analfabetos.

Yo mismo, cuando me he dado cuenta de esto, he tenido que buscar formación. Hasta que no se cumplen unos años no se da cuenta uno que los mayores no van a estar ahí toda la vida y que el marco que envuelve la convivencia no se sostiene por sí mismo sin tradición, sin transmisión.

Así que yo he acabado recomendando por ahí a alguno que se mire los vídeos del difunto padre Loring, jesuíta (pero de los de verdad, de los de la vieja escuela española).

Has dado justo con la clave que menciona Loring, la ausencia de una formación religiosa, una buena catequesis a partir de la edad en que se realiza la primera comunión o la confirmación. La mayoría de la gente no ha pasado de la formación catequética para niños, de ahí la escasísima formación y la fragilidad de la misma cuando es expuesta a desafíos como los del mundo moderno ateizado y ateísta.

Cita Iniciado por Vainilla Ver mensaje
La primera culpable es la iglesia.
Los segundos nosotros con nuestro inmovilismo.
Nos escudamos en la falta de tiempo, el de qué servirá, que estamos cansados, liados...bla,bla.

La iglesia de mi barrio, por ejemplo: Curso de Antropología, a secas. No dice: Antropología Cristiana, que enseñara, etc.
Excursion de mujeres a la sierra para orar. Esto sí me parece bien. Pero lo hace 1 vez. Y ya. Y poco más.

El párroco un día: Si somos suficientes personas dedicaremos un día semanal a Dios, orándole, alabándole ( de forma exclusiva).... Llega el día: 3 personas.

Yo que soy tímida, aunque no lo parezca, no me atrevo a ir en su horario de despacho parroquial, a solicitarle una digamos, catequesis del Nuevo Testamento. ¿Por qué esto? Porque considero que tanto yo, como quien lo lea, necesitamos explicación orientativa de muchas cuestiones. Tantas como versículos tiene. No es suficiente con la misa semanal y su escasa homilia.

Mi abuela llamaba las novenas, el rosario cuando íbamos a orar a la Virgen. Entonces, no se decían de corrillo presto y raudo. Entiendo que los tiempos han cambiado. Pero ni nosotros ni la iglesia estamos dando un mínimo de aprendizaje mutuo.

Los musulmanes, por ejemplo, no sólo acuden al rezo del viernes. Yo conozco mujeres de rama maliki; y semanalmente escuchan a su seij, tienen grabaciones no autorizadas a ser públicas que yo sí he oído un poco y es envidiable. Y sacan sus estudios, labores, trabajos.... Luego, somos nosotros y la misma iglesia los que vivimos embutidos en esta modernidad y no nos instruimos adecuadamente.

Un pastor es necesario. Con dedicación exclusiva en hecho. Que nos forme en el Nuevo Testamento. Hoy tiempos de tanta formación académica y estamos escasos de lo esencial que Jesucristo nos encomendó, predicar su palabra. Pues como atreverse si carecemos de pastor al que acudir sin temor a parecer el pesado de turno o qué me viene este a decir, pedir si yo tengo esta línea de actuación y no puedo hacer más.

No sé si me explico, espero se entienda.