La debilidad de los infantes es inocente, no su ánimo. Pecado formal no comete un niño o niña por falta de juicio; pero si es gobernado por afectos desordenados será terriblemente egoísta. La educación cristiana le debe enderezar sus torcidas inclinaciones y avezarlo a gobernarse, no por capricho egoísta, sino por el deber. E aquí lo que a diario vemos y oímos. Lo que se ha educado. El fruto de la malformación.
¡Ay de los que no hablan de Dios! Porque son parleros mudos.
Pues Dios está todo, en todas las cosas, más no limitado a ellas.
Quizás deberían hacer una profunda reflexión para llegar a la confesión. No tratar de ser más pacíficos que Jesus. Y por ello caer en la mansedumbre. Su obligación es afianzarnos la fe. Ya hay sobrada letra que podrían trabajar. Un ejemplo:
- Aferrarse al desarrollo doctrinal expansivo del dogma de dogma Y del romanticismo para lo mundano, que fue zanjado en el Medievo, dominico, franciscano, San Francisco, Santo Tomás. Y propagar lo anterior que está lleno de argumentación,por igual.
Pero no; hay que ser el mismo Jesucristo. Y eso es imposible. Su obligación es defender la fe incuestionable, inamovible, puesto que no cabe deriva. Y hay medios en sustento para ello. Grandiosos. Y por ese camino no anda la Iglesia desde hace muchísimo tiempo.
Pareciese que queda en un gnosticismo cristiano, o al menos, que éste se desarrolla ante esta templanza pasotil de ovejas que quieren seguir a pies juntillas en ser como Jesus fue. Y no es así. Nosotros, como humanos, tenemos otra obligación; que no quita el proclamar a Jesucristo e imitarlo. Y aunque erremos y no seamos salvos debemos arriesgar en defender los dogmas del dogma. Sino, ¿qué le diremos a Dios cuando llegue el momento?.
Y sí, la carne no se ha conservado porque la Sal se desvirtuó. ¿Con qué se salara?. Cada generación es convertida por el santo que más la contradice. Y estamos desnudos desde hace unas cuantas, ¿Dónde está nuestro santo del XXI? Pues no sólo de obra en Jesucristo debería ser. El mundo pide más. Verbo culto que ilumine.
Siga callando la Iglesia ante el poder político. Si dice algo, sea en su reserva; no sea que sea castigada. Y siga convirtiendo ovejas en zonas hostiles para ser torturadas y matadas vilmente (países. Y no pondré ejemplos). Cree que así ganara la condescendencia de Dios. Y no. Dios nos exige más que palabra. Y lo saben. Doble pecado, entonces.
Nosotros obviamente no vamos a renunciar a nuestra Iglesia católica, por supuesto; así como un hijo no lo hace con sus padres. Pero denuciar su silencio sincrético, interesado no sólo ante las leyes que hacen como si fuesen el mismo Dios; sino también de su falta de catequesis histórica que es la que ha forjado la civilización; y que no está siendo mostrada al ciudadano. No es suficiente con la misa y remitir a los evangelios. Hay que alimentar, defender, desarrollar lo que antaño hicieron los sacrificados con un nivel cultural excelente y que nos es lógico, maestro ante éste mundo insensible y materialista de egoísmo que se hace irracional. Vagabundos espirituales.
Y estas cosas no me las he inventado yo, no. Las han escrito cultos católicos que deberían ser desempolvados. Y están relegados a un círculo. ...Así estamos.
Fuentes: San Agustin, San Francisco, Santo Tomás de Aquino, Chesterton. Recordándolos y anotando aquí a mi manera, junto a mi opinión. Volvamos a ellos, por ejemplo. Hay muchísimos más,desde luego. Traiga la Iglesia católica sus palabras, prodíguelos. Tenemos una base inconmensurable para defendernos y afianzarnos. ¿Por qué no lo hace?.
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