por La Cigüeña de la Torre | 07 mayo, 2019
La designación por Francisco del nuevo arzobispo de Tarragona, con más títulos que realidades, sustituyendo a una lamentable deposición arzobispal con un síndrome de Estocolmo tan inmenso que anulaba cualquier otra manifestación de su persona, por otra parte de extrema nadedad, va a traer más confusión a la confusa y agonizante Iglesia catalana.
Este hombre descuelga, y se descuelga, de sus banderas o le van, vamos, a dar en los morros todos los días hasta ponérselos tumefactos. Por supuesto que en el sentido metafórico de la palabra. Y a la hora del desayuno, el aperitivo, comida, merienda y cena. Que el personal está ya muy quemado y le da igual obispo, arzobispo, cardenal o diácono permanente.
Más de la mitad de los que van a misa en Cataluña, pocos y cada vez menos, se han sentido insultados con este nombramiento de banderas esteladas. Y la gente es muy suya en lo de mandar a hacer puñetas.
No deberían seguir jugando a fornicar al personal porque igual se encuentran más solos que la una y sin ingresos. Que seguramente también Tarragona es bona si la bolsa sona.
Me parece un desafortunadísimo nombramiento, también lo fue el de su antecesor, y hasta es posible que se lo tengan que comer con patatas. Y alioli para hacer más suave el trago. A ver como reciben a este sectario de esteladas todos aquellos que odian esas banderas y que son quienes más sostienen a la estelada Iglesia catalana. O lo que queda de ella. Tras tanto estelado.
https://infovaticana.com/blogs/cigona/el-planillas-sigue-en-la-cresta-de-la-ola/
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