Lo divertido (es un decir) no es la enésima profanación de Montserrat por los benedictinos nacional-modernistas, con bendición episcopal (o episcopaliana); sino los papeles de los que pasan por católicos (también es un decir) conservadores. El antiguo falangista Federico Mayor Zaragoza fue la estrella del segundo congreso "Católicos y Vida Pública", perpetrado por la democracia cristiana de toda la vida (los Propagandistas), con la bendición del inefable Nuncio Monteiro y la cooperación de otros que me callo. La "Declaración de Montserrat", suma y sigue.