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Tema: Contra las tres culturas

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  1. #1
    tautalo está desconectado Uno más... que no se rinde
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    Desmitificando a Alfonso X, el Sabio



    Alfonso X el Sabio nunca fue rey de tolerancia cultural o religiosa, y así hubieran habido diez Alfonsos más, tampoco lo habrían sido.

    Es significativo que en época de tan tolerante rey-y añádase progresivo-, se realizaran menciones y alusiones dedicadas con tan exiguo favor a los sarracenos, ángulo opuesto de nuestras creencias, protagonistas y vecinos de nuestra imposible concomitancia.


    Cito a continuación al gran maestro Serafín Fanjul en su "Al-Andalus contra España"


    Menciones que por lo frecuente no nos permiten detallar cada caso ni esbozar una lista exhaustiva, pero baste dejar sentada la correlación moros-robo-ganado-cautivos-destrucción-pánico. Es decir, guerra económica y psicológica a un mismo tiempo como nos documenta cumplidamente la misma crónica de Alfonso X:

    "Eotrosí el Rey de Granada facía guerra la más fuerte que podía a los cristianos, e mandaba a los suyos que cuando más non pudiesen facer a sus enemigos, si non que les follasen la tierra, ca decía que gran parte de la guerra era en "aquí son los enemigos, o por aquí pasaron los enemigos"".

    Como los musulmanes, sus oponentes, los cristianos, vivían la obsesión por los rituales externos y por el debido respeto a que son acreedores, así pues entre las ofensas graves que los moros pueden inferir a la Cristiandad se cuentan lances como el heroe Garcilaso en el romance "Cercada está Santa Fe":


    Aqueste perro con befa en la cola de caballo, la sagrada Ave María llevaba, haciendo escarnio.



    Acusación gratuita sin duda inventada por el juglar, seguramente lo sería la mayor parte de las similares dirigidas contra judíos y musulmanes coetáneos o las recíprocas, pero el amplio eco de las profanaciones de Cristos, Vírgenes, Niños, reliquias etc que encontramos referidas y diseminadas desde Berceo (Milagros) hasta Mármol o Hurtado de Mendoza (Guerra de las Alpujarrras), parece ser indicio de que no todo fue invención difamatoria,obligando a Alfonso X -un rey canonizado por nuestra actual y poco documentada progresía como arquetipo de tolerancia y adalid de las famosas tres culturas- a tomar cartas en el asunto estableciendo severas penas para quienes incurrieran en tales delitos, sin dejar resquicios ni cabos sueltos:

    Que pena merecen los judíos o los moros que denostan a Dios o a Santa María o a los otros santos o facen algunos de los otros yerros sobredichos.

    Algunos yerros son: escopir contra la cruz, nin contra el altar, nin contra alguna majestad que esté en alguna eglesia. Que los judíos y moros de nuestro señoría que ninguno dellos non sea osado de denostar a nuestro señor Jesucristo en ninguna manera que seer pueda, nin a Santa María su madre nin a ningunos de los otros Santos, qualquier que contra esto ficiere, escarmen tárgelo hemos en el cuerpo et en el haber segunt entendiéremos que lo merece por el yerro que ficiese.


    Se centra la diatriba antimusulamana en la persona misma de Mahoma como cifra y bandera de cuanto de vituperable y vergonzoso veían los cristianos en el Islam y llevan a la práctica intelectuales lúcidos como Alfonso X y quienes para él trabajaban. Buenaventura de Siena nos aclara en la introducción a su versión al latín de "La Escala de Mahoma", obra que realizara por encargo del Sabio Rey: "con la finalidad de que los seguidores de Mahoma divulguen que atentan contra Cristo no menos los términos abusivos de Mahoma que los terminos ilusorios y, confrontada la verdad de su fe en el mismo Cristo, produzca más deleite que las mentiras".





    En efecto la guerra ideológica una vez más adopta la norma de mejor conocer para mejor combatir y mejor dominar y en nuestra opinión este y no otro es el fundamento, en lo referente al Islam, de la magna obra histórica y literaria de Alfonso X y sus colaboradores, pues parece anacrónico revestirle de un prurito culturalista de comprensión ecuménica y obsesión por lo políticamente correcto ante otras razas y religiones, muy del gusto actual, pero cargado de conceptos e intenciones posteriores que difícilmente pudieron pasar por la mente del rey.
    Escribe Alfonso el Sabio su obre histórica cuando ya el Islam de al-Andalus se haya en declive, el pensamiento político-militar dominante es la conciencia castellana de unidad nacional y la sociedad, bajo el control de clérigos y nobles, utiliza la literatura, en lengua romance, para difundir sus ideas y creencias, tanto políticas como religiosas. Alfonso X no podía aceptar la más mínima sinceridad religiosa en Mahoma, tanto por su fe cristiana -de la que, como rey, era garante, -como con su condición de monarca castellano y en cosecuencia heredero (según la legitimación histórico-ideologica de la época) del Reino Visigodo al cual había derribado los musulmanes. A un clima de relativa tolerancia -y fuerza es recalcar lo de relativa- como el reinante en el Toledo del siglo XIII, musulmanes y cristianos se soportaron pero no se entendieron y en este contexto hay que situar la visión de Alfonso X acerca del Islam y de Mahoma. El hecho de que Alfonso X fundara en Sevilla un Estudio y Escuela General de latín y árabe en el que había profesores musulmanes de medicina y ciencias no revela especial consideración de la cultura islámica sino un intento pragmático de utilización de ciertos conocimientos de quienes lo tenían, ¿o debemos suponer en EEUU un gran anhelo de la cultura alemana por haber usado a W. Von Brown o a tantos otros técnicos y científicos alemanes? Las mismas traducciones medievales del Corán en castellano, una de las cuales fue encargada por Alfonso X no significaba necesariamente una prueba de buena voluntad. Se hicieron con el fin de refutar el Islam con conocimiento de causa, como ocurrió, vg., con la del arcediano de Pamplona Roberto de Retinez (realizada en 1.143) que iba acompañada de un pequeño tratado de título "Summa brevis contra haereses et sectam Sarracenorum".

    Publicado Murgis

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  2. #2
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    Josean Figueroa está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    El Mito de las tres culturas en España


    conoZe.com | El Mito de las tres culturas en España

  3. #3
    tautalo está desconectado Uno más... que no se rinde
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    Quiero felicitar a Ordóñez por ese poema: nadie ha "cantado" el llanto de los mozárabes, de nuestros antepasados sojuzgados en su tierra, expulsados de su tierra, deportados y exterminados por el alfanje moro.

    Muchas veces lo hemos comentado al alimón, amigo Ordóñez, necesitamos cantautores con un nuevo repertorio. Tú serías un buen letrista. Gracias por ese "Llanto mozárabe", que Dios te lo pague. Ellos fueron nuestros antepasados, y no lo que nos quieren meter con calzador.

    Por cierto, este hilo está cargado. Espero que continúe la cosa así de bien, allegando más material que triture el mito impostor. Continuemos la tarea... Que no nos puedan. Pego aquí la siguiente entrega, aparecida en el blog de mi Reyno, hecho por un forero amigo mío.


    BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (V)


    La Escuela de Traductores de Toledo como paradigma de tolerancia y encuentro tricultural es un invento. Existió un centro de traductores dirigido por españoles que supervisaban el trabajo de mozárabes y judíos que traducían los textos orientales.




    LA ESCUELA DE TRADUCTORES NUNCA EXISTIÓ


    Algunos partidarios del triculturalismo objetan que eso era así en tiempo de guerra, pero que en tiempo de paz se daba una verdadera convivencia, y ponen como mejor expresión de ella la Escuela de Traductores de Toledo. Pero tal cosa no es admisible: primero, porque lo habitual era la guerra, y la paz era una excepción; en segundo lugar, porque nunca existió la Escuela de Traductores de Toledo.

    Lo que sí existió fue una iniciativa cultural y científica de los reyes y arzobispos castellanos, que deseaban para su reino unos conocimientos y saberes de la misma categoría que los que poseían los árabes andalusíes a través de la academia o universidad de la Córdoba califal. Por eso, en el s. XII y durante el reinado de Alfonso VII (1126-1157), coronado en León como Emperador de España en 1135, fue Raimundo de Sauvetat, arzobispo de Toledo y Canciller de Castilla, quien organizó y patrocinó una serie de ediciones (los libros se copiaban a mano) y de traducciones de obras clásicas antiguas grecolatinas y otras modernas de los árabes.

    El arzobispo confió las primeras traducciones del árabe a los mozárabes de Toledo, que entendían los libros en árabe, y a los clérigos de su catedral, que conocían el latín: así se traducía del árabe al romance, y del romance al latín; los judíos traducían del hebreo al latín, y del árabe al hebreo. Ni hubo una Escuela de Traductores propiamente dicha, ni se trabajaba en un solo sitio, ni se debatían los temas y obras traducidos. Pero, aunque no existió una Escuela de Traductores, lo cierto es que fueron tantas las obras traducidas en Toledo, y fueron tantas las personas que se ocuparon de este trabajo, que debieron contar con una eficaz dirección racionalizada u organizadora del trabajo y una importante ayuda económica que lo hiciera posible. Como ha señalado González Palencia, "en Toledo, durante el siglo XII, se hizo la tranfusión de la ciencia recibida en lengua árabe por los españoles al resto de Europa, por medio de traducciones en las que siempre figuraba un español".

    Esas versiones al latín difundieron por toda España y por toda la Cristiandad europea la ciencia oriental y la clásica. Un siglo después, en el reinado de Alfonso X el Sabio (1252-1284), las obras se traducían ya a la lengua romance castellana.

    Conocemos las materias que allí se tradujeron, y sabemos cuáles eran las que suscitaban el interés de los españoles y europeos de aquella época. Vernet ha confeccionado una escala de materias con arreglo a las traducciones realizadas sobre cada una: 47% de cálculo y cosmología (matemáticas, astronomía y astrología), 21% de filosofía, 20% de medicina, 8% de religión, física, ciencias naturales, etc., y 4% de ciencias ocultas y alquimia.

    José L. Martínez Sanz
    Publicado por Rufino Peinado

    http://santoreinotradicionalista.blogspot.com/
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  4. #4
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    Recuerda que lo hablamosMuchas gracias.

    Lo ideal sería hacer unas " coplas mozárabes " o algo así, pero me temo que la métrica ajustada y yo nunca nos llevaremos bien.

    Quede claro que esta es una de las batallas principales de la guerra cultural, contra los muchos que quieren enmierdar lo nuestro; pues con pseudomemorias histéricas, hay quien llega a asimilar a los moriscos con los republicanos y esas cosas....No es nada " inocente ".

  5. #5
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    Josean Figueroa está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    Cita Iniciado por Ordóñez Ver mensaje
    Lo ideal sería hacer unas " coplas mozárabes " o algo así, pero me temo que la métrica ajustada y yo nunca nos llevaremos bien.
    Pues no uses métrica ajustada. Sigue tu instinto estético, esa es la única regla válida.

  6. #6
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    Ordóñez está desconectado Puerto y Puerta D Yndias
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    Sí, eso procuro hacer todo el tiempo Josean.

    La verdad es que la defensa de la mozarabía constituye uno de los hitos intelectuales más aventureros que nos compete. El amigo Tautalo ha sido, creo recordar, en este foro, el primero en presentar batalla. Víctor Pradera nos habló en su día de los falsos dogmas; pues bien, hoy, acaso la farsa tricultural américo-castrista tan insufriblemente instalada y encima con el dinero del contribuyente como se dice, con la sutilidad propia de las víboras, necesita más que nunca un escarmiento, y ese escarmiento es nuestra historia y nuestra tradición. ¡ Vamos a ello !

  7. #7
    tautalo está desconectado Uno más... que no se rinde
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    Respuesta: Contra las tres culturas

    LAS TRES CULTURAS QUE FRAGUARON ESPAÑA

    El arco de herradura (distintivo de la arquitectura árabe), pero plagio árabe de la arquitectura visigoda. En la foto: la iglesia de San Pedro de Balsemao, de factura visigoda, en Lamego (Portugal), ArteHistoria.

    GRIEGA, MEDITERRÁNEA Y ULTRAPIRENAICA

    El gran historiador del arte Henri Focillon no parecía que tuviera claro el Mito de las Tres Culturas aceptado por la actual historia-ficción oficialista que interpreta a España como una realidad histórica resultante de la supuesta simbiosis judeo-árabe-cristiana, en detrimento siempre del elemento cristiano y a favor siempre de los elementos ajenos a España.
    "...desde el siglo VII España está ocupada por el Islam; su trabajo histórico, hasta que llega el descubrimiento y la colonización de las grandes Indias, tiene dos aspectos: primero, la reconquista de la tierra cristiana, y, por otra parte, la transmisión a Occidente de los elementos asimilables de la cultura musulmana [...] Durante largo tiempo, sobre su duro suelo, una de las formaciones geológicas más antiguas de Europa, presenta el espectáculo de una especie de África en el que, tanto en la vida moral como en los monumentos, cruzan sus armas tres culturas: una cultura oriental, que desarrolla aquí sus más hermosos dones y crea un primer tipo de humanismo medieval, por el acuerdo del pensamiento islámico, del pensamiento griego y del pensamiento judío; una vieja cultura mediterránea, que da los latinistas delicados y los constructores de bóvedas en los monasterios de Cataluña; por último, una cultura propiamente occidental, importada primero por Cluny, después por Citeaux, posteriormente por los arquitectos de las grandes catedrales, y que hace florecer sucesivamente en tierra ibérica las iglesias de Aquitania, de Borgoña y del dominio real. Pero el fenómeno más notable es que estas culturas tan diversas no se yuxtaponen solamente, no se limitan tampoco a sucederse, como las decoraciones de un drama en varios actos: intercambian sus recursos, crean experimentalmente híbridos de una extraña belleza: un arte románico del Islam, el arte mozárabe; un gótico islamizante, el arte mudéjar. Cuando estudiamos, siguiendo a Gómez Moreno, las iglesias mozárabes del siglo X, nos asombra, pese a la constancia de cierta regla litúrgica, de cierto espíritu, la variedad de los tipos y la capacidad inventiva. Cualquiera que fuese la profundidad de la huella árabe, la importancia de las aportaciones septentrionales, España ha creado un tono arquitectónico, un tono humano suyo. Con todos los elementos que le dio el extraordinario choque de pueblos de que fue escenario, se lanza a búsquedas que son, y serán siempre, originales."
    ("El año mil", Henri Focillon, 1942.)


    Aunque el autor francés menciona de pasada el más que dudoso "...acuerdo del pensamiento islámico, del pensamiento griego y del pensamiento judío", esta desafortunada frase no desacredita en su totalidad el valor de este pasaje que transcribimos del erudito francés, una vez que pongamos las cosas en su sitio:

    ¿Qué acuerdo podría haber entre judíos, griegos y musulmanes en la España ocupada por el Islam? Los griegos no estaban aquí para acordar nada con los otros dos elementos. En todo caso, lo que sí hubo fue una asimilación de la filosofía aristotélica -griega- por parte de Averroes y Maimónides, que trabajaban la filosofía por muy diversos motivos: Averroes, granjeándose las sospechas del aparato censor del Islam (terminó sus días desterrado en el norte de África) y Maimónides con el propósito de demostrar la superioridad religiosa y -hasta racial- del pueblo judío. Ni uno (Averroes) ni otro (Maimónides) estudiaron a Aristóteles con el objetivo de incorporarlo al acervo de una realidad hispánica judeo-árabe-cristiana. (*)



    Aristóteles, príncipe de la filosofía griega, a él fueron a inspirarse árabes y judíos; luego sería asimilado por el cristianismo en el genio sublime del Doctor Angélico, Sto. Tomás de Aquino.

    Hecha la precisión que merecía el desatino de Focillon, hemos de decir ahora que éste a la postre se inclina a identificar -sí- tres culturas que confluyen para la composición maravillosa y genuina de la cultura hispánica peninsular: "un tono arquitectónico, un tono humano suyo" -admite Focillon. Pero, a diferencia de la fábula difundida desde los centros triculturalistas subvencionados públicamente hoy en día, estas tres culturas tendrán que ser identificadas en todo caso con:

    1.) La cultura griega -en versión judía (Maimónides) y árabe (Averroes).

    2.) La cultura mediterránea (con los latinistas), y

    3.) La cultura ultrapirenaica (los monjes de Cluny y Citeaux).

    Recapitulando: ni judíos ni musulmanes contribuyeron a la consolidación de nuestra hispanidad, como quisiera el nefasto Blas Infante o el brasileño Américo Castro y sus acólitos epigonales (Juan Goytisolo o Antonio Gala.) Esa caterva de traidores no merece nada más que nuestro desprecio, y sus respectivas obras se hacen acreedoras a ser desmontadas y destruidas para bien de la salud intelectual de los españoles y europeos.

    Fue, según Focillon, el elemento griego, el elemento mediterráneo y el ultrapirenaico los que habrían de ser considerados a la hora de atender a la composición de los elementos que dan lugar al cabo a la cultura española, a España. España: algo totalmente original, íntegramente hispánica, siempre diferente.

    Contra lo que por ahí se hace llamar "unitarismo" -falacia aliada del triculturalismo aberrante-, habrá que admitir que fueron tres culturas distintas (griega, latina y germánica) y una sola España tan verdadera como cristiana.

    (*) Nota: Para hacerse una idea del racismo del judío Maimónides, véase la serie de entradas que están publicando nuestros amigos del blog SANTO REINO TRADICIONALISTA, en especial, para el Caso Maimónides:

    SANTO REINO TRADICIONALISTA: BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (VI)

    Publicado por Maestro Gelimer

    LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS
    Última edición por tautalo; 06/11/2009 a las 00:15 Razón: añadir referencia
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  8. #8
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    Re: Respuesta: Contra las tres culturas

    Gloria Lora: «La convivencia de las tres culturas es una mentira histórica».

    Esta profesora de Historia Medieval nació en Córdoba, ciudad donde se debate la propiedad de la Mezquita-Catedral al cabo de los siglos de la conquista de Fernando III.






    –¿Qué es Andalucía para usted?

    –Desde su conquista por el rey Fernando III y sus sucesores, Andalucía es la parte más meridional del reino de Castilla.

    –¿Entonces Andalucía es solamente la parte de una nación que no tiene identidad propia?

    –Desde la etapa medieval tiene una clara identidad dentro del reino, de manera que se la conoce como la frontera. Podríamos decir que Andalucía es la tierra de frontera.

    –¿Esa situación geográfica marca el ser del andaluz como un individuo fronterizo?

    –Más allá del andaluz como tal, que no existe, esa frontera marca la vida de la gente que vive en Andalucía.

    –La convivencia dorada y fraternal de las tres culturas en la Andalucía medieval es algo que se repite hasta la saciedad en los discursos que presumen de progresismo. ¿Estamos ante una verdad o un mito?

    –Es un absoluto mito. Es una gran mentira histórica.

    –¿Por qué?

    –Porque una cosa es la existencia de tres culturas –musulmana, judía y cristiana– y otra muy distinta es la convivencia de tres sociedades. Una cosa es convivir pacíficamente, como se quiere hacer ver desde esas instancias que usted ha mencionado, y otra cosa es coexistir. Cristianos y musulmanes conformaban las sociedades que coexistían en la Edad Media sobre el suelo andaluz, pero estaban enfrentados y se negaban mutuamente los unos a los otros.

    –¿De quién es la Mezquita-Catedral de Córdoba?

    –Es propiedad del Cabildo Catedral de Córdoba desde la época de Fernando III.

    –¿Y eso cómo se sabe? La polémica al respecto ha saltado otra vez…

    –En la Crónica de veinte Reyes de la época de Alfonso X el Sabio, el hijo del conquistador de Córdoba, se trata, en un manuscrito, de la inmediatez de la donación al Cabildo Catedral de la mezquita de los moros. Además, en el Archivo de la Catedral de Córdoba existen muchos documentos desde la segunda mitad del siglo XIII donde se contiene está información.

    –¿Eso era lo usual en aquella época de conquista?

    –Si se conocen las circunstancias en las que discurren los hechos, es comprensible la falta de un documento concreto, específico.

    –¿Podemos afirmar que la conquista de Córdoba a manos del rey de Castilla fue un hecho histórico planificado y documentado?

    –La conquista de Córdoba fue un hecho fortuito, lo que no quiere decir que no estuviera en los planes de los reyes castellanos, que desde siempre tuvieron la idea de completar la conquista de España.

    –¿Cómo se puede explicar que falten algunos documentos sobre este asunto?

    –Por las dificultades de la toma de la ciudad y las capitulaciones establecidas entre Fernando III y la autoridad musulmana. Eso explica la situación de Córdoba a partir del 29 de junio de 1236. Y también explica la falta de documentación al respecto.

    –¿Cómo historiadora de la Edad Media, a qué atribuye que ahora, al cabo de los siglos, se quiera cambiar la propiedad de este templo?

    –Esto que está sucediendo ahora es algo que no tiene lógica, ni existen fundamentos históricos ni jurídicos. Cabe pensar, entonces, que existen otras razones.

    –¿Cuáles serían esas otras razones?

    –Esta situación se vive en Córdoba desde hace unos años, no es algo nuevo. Ahora se ha intensificado, lo que me permite pensar que esto responde a las circunstancias especiales por las que está pasando España.

    –Hay quien parece reivindicar el Islam como seña de identidad del mítico Al Andalus, y que quiere convertir ese islamismo en algo progresista. ¿Qué relación tiene Andalucía con su pasado musulmán?

    –En Córdoba, la mayor parte de la población se siente muy orgullosa del pasado musulmán de la ciudad, pero eso no quiere decir que nos consideremos herederos del mundo musulmán.

    Historia, cristianismo, familia.

    Gloria Lora es una profesora que se siente bendecida por su profesión, a la que no tiene empacho en denominar como la más bonita del mundo. Apasionada de la historia, esta mujer se confiesa como cristiana muy convencida en estos tiempos que corren. Su actitud ante la propiedad de la Mezquita-Caatedral de Córdoba y ante el mito de las tres culturas le ha conllevado problemas que afronta con la convicción que la caracteriza. En cuanto a su familia, sostiene que es estupenda y que eso la ayuda a ser una mujer que siempre está contenta.

  9. #9
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    Re: Respuesta: Contra las tres culturas

    Cómo siete siglos de dominio musulmán no acabaron con el vino español

    EL GASTRONÓMADA

    VICTOR DE LA SERNA


    27 dic. 2018 10:06




    Un hombre toca el laúd frente a las esclavas cantoras, mientras que la anciana al fondo sostiene el vino / EL MUNDO


    Siete siglos de dominio musulmán no acabaron con el vino en España.

    Se vendía en tabernas de ciudades, vinculado a la prostitución y actividades como el canto y el baile, pero también entre príncipes y aristócratas.

    En estas fechas festivas para la cristiandad, con tantas referencias religiosas a la viña y al vino, solemos leer historias sobre Tierra Santa, una parte del mundo donde hoy impera el islam, religión que prohíbe el consumo de alcohol, y sobre lo que aún subsiste allí porque las minorías cristianas intentan mantener la tradición vitícola. Y, a la vez, resurge el interés sobre nuestro propio pasado: siete siglos de dominio musulmán no acabaron con la viña ni con el vino en España.

    Del Cercano Oriente nos llegan historias curiosas como las que suele seguir, en EL MUNDO, el suplemento Metrópoli: estos días ha sido la de las dos familias cristianas que han resucitado la tradición vitivinícola en Jordania, donde se había perdido hace siglos, y entre las dos despachan un millón de botellas al año, casi todas vendidas en el propio país pese a un fortísimo impuesto del 300%.

    También dimos en su día noticia de los Saadé, que han mantenido en activo su bodega en Siria, asesorada por el famoso enólogo francés Stéphane Derenoncourt, pese a la proximidad de su devastadora guerra civil. Y siempre es actualidad el vino del Líbano, el país con mayor presencia cristiana en la zona, con fincas vitícolas veteranas y prestigiosas, incluso en Europa y América, como Château Musar, Château Ksara o Château Kefraya.

    Esas historias nos hacen volver la mirada a nuestra propia historia, a aquel Al-Ándalus donde se cultivó la vid y se siguió bebiendo vino durante siglos. ¿Clandestinamente, por alguna forma de tolerancia, o porque la actitud del islam ante él no era idéntica a la actual, tan radicalmente restrictiva?

    En 2015 ése fue uno de los grandes temas de una exposición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuyos expertos han estudiado los datos de las fuentes árabes escritas en Al-Ándalus y ratificaron fehacientemente que se bebía vino pese a su prohibición por la ley islámica.

    En grandes ciudades como Córdoba y Sevilla se bebía vino en tabernas y alhóndigas, o en espacios periurbanos como las orillas del río. Había una conexión evidente entre estos lugares de consumo y la práctica de la prostitución y otras actividades como el canto y el baile.

    La venta de vino -como la prostitución- estaba sujeta a una fiscalidad estatal, pero era perseguida regularmente cuando las autoridades políticas deseaban ejercer un control de las «gentes de mal vivir» y sus costumbres libertinas. Se trataba de ámbitos de marginalidad, marcada por la transgresión de las normas religiosas.


    En las 'tertulias de bebida', el vino era un signo de distinción igual que el cultivo de la poesía y la música


    Según explicaba la doctora Manuela Marín, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales, en el extremo opuesto de la escala social, príncipes, aristócratas y soberanos mantenían un discreto consumo de vino que se hacía en un espacio de sociabilidad muy concreto: las «tertulias de bebida» que se llevaban a cabo en la parte privada de sus residencias y en las que participaban poetas, astrólogos, altos funcionarios, visires, etcétera. Participaban también esclavas cantoras y músicos, todo de acuerdo con una etiqueta bien establecida y en días fijados a lo largo de la semana. En este ambiente privilegiado, el vino era un signo de distinción, como lo era el cultivo de la poesía y de la música.

    Aunque beber era pecado y un delito, que se castigaba con pena de azotes, los juristas andalusíes consideraban el consumo privado como una elección individual, de la cual debería el pecador dar cuenta a Dios, mientras que el consumo público constituía un escándalo inaceptable, porque rompía el consenso de las normas comunitarias y era un ejemplo de mala conducta que debía ser castigado severamente. Las leyes islámicas más modernas, con sus interpretaciones restrictivas del Corán desde el siglo XIX, han eliminado esas tolerancias.

    En su libro Nuestros vinos - Els nostres vins (Ed. Vicent García, 1980), el investigador valenciano Vicente Simó Santonja ofrecía detalles significativos sobre la viña y el vino en una zona crucial para la agricultura del viejo Al-Ándalus, la del Levante, recogidos de los geógrafos árabes. Allí el cultivo de la viña y la elaboración de vino eran importantes, y tanto Al Idrisi como Al Himdjari resaltaban que abundaban los viñedos en todo el litoral valenciano desde Alicante hasta Burriana.

    Como recogía Simó, en el siglo XII el poeta valenciano Al Rusafi, oriundo de Ruzafa, había escrito con nostalgia de su pueblo natal: «Una tarde serena la pasamos bebiendo vino helado / ¡Bien por nuestra morada, donde se bebe por la noche, en un sitio que no nos deleita más que el zureo de las palomas! / Gorjean las aves, languidecen los ramos, y la tiniebla se bebe el rojo licor del crepúsculo».

    Prueba de la importancia del viñedo en tiempo musulmán es la publicación en el siglo XIII, inmediatamente tras la reconquista por Jaime I, del Llibre del Repartiment en el que aparecen más de 300 referencias de pueblos con viñedos en su territorio, de las que se deducen que los centros vitícolas más importantes eran Onteniente, Játiva, Sagunto y Peñíscola. Pero también existían viñas anteriores a la conquista cristiana en Valencia, Chirivella, Bocairente, Cocentaina, Alcira, Cullera, Segorbe... Un mapa mucho más extenso, sin duda, que el actual del viñedo costero valenciano.

    El vino, que es uno de los componentes innegables de la cultura mediterránea -y no sólo de la gastronómica- está amenazado o proscrito en su ámbito de origen desde hace muchos siglos. Su pervivencia, aun marginal y muy amenazada, es toda una historia para estos días postreros del año.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.elmundo.es/papel/gastro/...9568b4630.HTML

  10. #10
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    Re: Respuesta: Contra las tres culturas

    Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España

    Un estudio muestra la similitud del ADN respecto a otros habitantes de la Península y pueblos europeos pese a la prolongada presencia árabe

    Miguel Ángel Criado

    5 JUN 2019 - 08:16 CEST




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    'La rendición de Granada' (1882). Boabdil, el último rey musulmán, rinde Granada a los Reyes Católicos, en un cuadro de Francisco Pradilla y Ortiz que se guarda en el Senado. Getty Images


    Almerienses, granadinos y malagueños tienen tanto de africanos como los gallegos o castellanos. A pesar de la larga presencia árabe y norteafricana en esta porción de España, un estudio genético muestra ahora que su huella genética en el sur apenas ha pervivido. Ni siquiera hay diferencias genéticas significativas con otros pueblos europeos.

    Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han analizado el ADN del cromosoma Y, de transmisión patrilineal y presente solo en los varones, de casi 150 andaluces de las provincias de Almería, Granada y Málaga. Junto a porciones limítrofes, formaron el grueso del reino nazarí de Granada, la última entidad política musulmana española hasta la derrota de Boabdil en 1492. Sería de esperar que allí donde se mantuvo la presencia árabe y norteafricana más tiempo, su huella genética fuera mayor.

    "Pero el legado genético norteafricano en esta zona es igual al de otras regiones de España, incluso menor que en algunas, como en partes aisladas de Galicia", explica la investigadora del Laboratorio de Identificación Genética de la UGR y coautora del estudio, María Saiz. La lógica de la historia induce a pensar que debería de haber un gradiente norte-sur de la huella genética norteafricana en la geografía española que fuera casi en paralelo al avance cristiano. Sin embargo, este trabajo muestra lo contrario, con un peso genético africano en el sur que es igual o inferior al observado en el norte en otros estudios.


    Almerienses, granadinos y malagueños tienen tanto de norteafricanos como castellanos o gallegos


    La investigación, publicada en Scientific Reports, desvela que el haplogrupo (variaciones genéticas que permiten determinar el posible origen geográfico) más común en la muestra también está presente hasta en el 70% de los europeos, en particular en los del sur y el este de Europa. De hecho, la distancia genética con italianos, croatas, serbios o griegos es mínima. El segundo haplogrupo más frecuente es el E1b1b1, presente en el 11% de los analizados. Dentro de él, el 4,79% portan un subhaplogrupo (E1b1b1b) que llevan más del 80% de los marroquíes de origen bereber. Pero es un porcentaje que se había encontrado ya en otras poblaciones de España.

    "La presencia de haplogrupos típicamente africanos en la población de Granada, Málaga y Almería no es significativa cuando se compara con las frecuencias de estos en poblaciones europeas, tanto mediterráneas como del norte de Europa", explica Saiz.

    Los autores de la investigación intentaron relacionar genética con antroponimia. Como el cromosoma Y, en España el apellido también se transmite de padres a hijos. Así que buscaron una conexión entre los 108 apellidos de la muestra (alguno se repetía) y su haplogrupo. La mayoría de ellos eran de origen castellano, pero no encontraron una vinculación clara. Por ejemplo, quienes compartían apellido y no tenían relación de parentesco, mostraron una distancia genética similar entre ellos que la que tenían con otros de los estudiados. De los seis apellidos de origen árabe, solo uno identificaba a una persona con ancestros de la península arábiga.


    El haplogrupo más común entre la muestra andaluza es el mismo que domina en el resto de Europa


    La porción musulmana de lo que sería España aguantó en el sur de la península Ibérica al menos 300 años al avance de los reinos cristianos. Pero ese tiempo extra no ha dejado rastro extra. Aunque los autores del estudio son genetistas y no historiadores, creen que una posible explicación a estos resultados podría estar en la expulsión de los moriscos.

    En el contexto de la intolerancia religiosa de la época, la rebelión de Las Alpujarras (1568-1571), provocó la dispersión de los rebeldes granadinos por el resto de Castilla. Además, preparó el terreno para que Felipe III ordenara la expulsión de todos los moriscos a comienzos del siglo XVII. Aunque la mayoría salieron de los reinos de Valencia y de Aragón, aquella dispersión previa y la repoblación con gentes de otras partes del reino, en palabras de Saiz, "borró aún más el legado genético norteafricano en el sur".



    _______________________________________

    Fuente:

    https://elpais.com/elpais/2019/06/04...-HT1RB5dJbhxuY




  11. #11
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    Re: Respuesta: Contra las tres culturas

    El mito de la convivencia de las Tres Culturas: los esclavos cristianos del Al-Ándalus

    2 semanas hace DarioMadrid





    Según la podemita Sra. Franco en el Al-Andalus convivían musulmanes, cristianos y judíos en feliz armonía. Entiendo que desconoce que Almanzor, caudillo musulmán del siglo X, lanzó numerosas aceifas para «cosechar» miles de esclavos cristianos, la mayoría mujeres.

    «Durante los veinticinco años que duraron las expediciones de Almanzor, fue trasladado al sur un importante contingente de mujeres cuyo destino fue la esclavitud.» (María Isabel Pérez de Tudela). Normalmente asesinaba a los hombres y deportaba a mujeres y niños.





    Por ejemplo: volviendo de la toma de Zamora (987), Almanzor entró en Córdoba «precedido de más de nueve mil cautivos que iban en cuerdas de a cincuenta hombres». Su popularidad en el «Al-Ándalus» se debía al gran número de esclavos blancos que proporcionaba.





    Aunque a la Sra. Franco y a los andalucistas hipnotizados por el Islam medieval no les gusta que se sepa, en el Al-Ándalus y otras zonas musulmanas existía una demanda de esclavos (y esclavas diríamos en lenguaje «inclusivo») para beneficio de sus propietarios musulmanes.





    Serafín Fanjul, Catedrático de Estudios Árabes (Literatura Árabe) en la Universidad Autónoma de Madrid: «Se habla de las tres culturas exquisitas y respetuosas de nuestra Edad Media; pero, en realidad, la Edad Media española fue una época muy dura, llena de barbaridades.»





    «Hubo discriminaciones contra las minorías en Al-Ándalus: persecución de judíos y cristianos por parte de los musulmanes, deportaciones masivas de cristianos y judíos hacia el norte de África, grandes matanzas de judíos en Granada en el siglo XI…»





    Fanjul: «Los cristianos hicieron exactamente lo mismo con los musulmanes. Hubo vejaciones y discriminaciones durísimas. Al-Ándalus -y la Edad Media española en general- fue una yuxtaposición de comunidades mucho más parecida al apartheid surafricano que a una idea de tolerancia».





    Por cierto la inmensísima mayoría de la población andaluza actual desciende de gente del norte que empezó a llegar da partir del siglo XIII. Si hay un fundador de Andalucía sería el rey Fernando III el Santo, no el nacionalista Blas Infante.





    «Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España Un estudio muestra la similitud del ADN respecto a otros habitantes de la Península y pueblos europeos pese a la prolongada presencia árabe.»




    _______________________________________

    Fuente:

    El mito de la convivencia de las Tres Culturas: los esclavos cristianos del Al-Ándalus – Darío Madrid Historia y Fotografía

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    Re: Respuesta: Contra las tres culturas

    Jesús Laínz

    El mito de la España de las Tres Culturas

    Como resumió el egregio Sánchez-Albornoz, "lo español nació no de la cópula sino de la batalla entre islamismo y cristiandad en nuestro suelo".

    2017-05-25




    Almanzor, en la mezquita de Córdoba | Wikipedia


    En diciembre de 1998 un presidente norteamericano visitó por primera vez tierra gobernada por los palestinos. Durante el acto compartido con Yaser Arafat en Gaza, Bill Clinton puso como modelo para la convivencia en Oriente Medio a la España medieval por haber sido aquélla una era de tolerancia y convivencia que debería ser imitada en nuestros días para resolver definitivamente el sangriento conflicto árabe-israelí.

    La visión del presidente Clinton respondía no sólo a los tópicos románticos sobre España tan extendidos entre los compatriotas de Washington Irving, sino también, y sobre todo, al pensamiento dominante en el multicultural Occidente de nuestros días. Además, todo ello suele ir acompañado de la pintura de los cristianos con los oscuros colores de la intransigencia y la barbarie y de los musulmanes con los luminosos de la tolerancia y la cultura.

    Esta interpretación del pasado medieval español está muy arraigada tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. El último ejemplo de ello nos lo está ofreciendo precisamente en estos días Elizabeth Drayson, profesora de la universidad de Cambridge que acaba de publicar el libro The Moor’s Last Stand: How Seven Centuries of Muslim Rule in Spain came to an end, centrado en la conquista de Granada y la figura de Boabdil, el último rey nazarí:

    Hoy, Boabdil representa una última resistencia contra la intolerancia religiosa, el poder fanático y la ignorancia cultural; su entrega de la ciudad y reino de Granada simbolizó la pérdida de la fecunda creatividad intercultural, renovación y convivencia nacidas de la conquista musulmana de España.

    ¿Concuerda esta visión con los hechos? El primer dato que salta a la vista es que la palabra que mejor resume los ocho siglos de presencia musulmana en suelo español es reconquista. Pues, desde Guadalete hasta Granada, los habitantes de la piel de toro fueron incansablemente de batalla en batalla hasta que uno de los contendientes se impuso definitivamente sobre el otro. No por casualidad España, con sus varios miles de castillos, torres, ciudadelas y otras fortificaciones, es la primera potencia mundial en este tipo de construcciones. Como resumió el egregio medievalista Claudio Sánchez-Albornoz, "lo español nació no de la cópula sino de la batalla entre islamismo y cristiandad en nuestro suelo". De este simple dato se infiere que la coexistencia en un mismo territorio no significó convivencia, por mucho que las palabras se parezcan.


    España, como territorio de herencia racial europea, cultural romana, religiosa cristiana y política goda, pudo haber desaparecido para siempre en el año 711. Si así hubiera sido, hoy no se llamaría España sino Al Ándalus, y formaría parte de la comunidad islámica de naciones junto con Libia, Egipto y Pakistán.


    Evidentemente, el contacto durante siglos de estas dos comunidades religiosas, más la judía, produjo un trasvase cultural notable que ha dejado huellas indelebles en nuestra cultura, lengua e historia, pero no puede olvidarse que todo ello se produjo en el marco de un enfrentamiento bélico permanente que implicó violencia, intolerancia y compartimentación de la sociedad, y que sólo terminó con la derrota total de los musulmanes.

    Al igual que las naciones balcánicas, que tuvieron que sacudirse el dominio otomano para conservar su carácter europeo, España –concepto que en este contexto incluye, naturalmente, a Portugal– es la única nación de Europa Occidental voluntariamente europea. Las demás no pudieron no serlo. Pero España, como territorio de herencia racial europea, cultural romana, religiosa cristiana y política goda, pudo haber desaparecido para siempre en el año 711. Si así hubiera sido, hoy no se llamaría España sino Al Ándalus, y formaría parte de la comunidad islámica de naciones junto con Libia, Egipto y Pakistán.

    La clave del enfrentamiento fue, evidentemente, el infranqueable abismo religioso que separó a musulmanes, cristianos y judíos. Dicho abismo, que nunca se cerró en los largos siglos de reconquista y que, lamentablemente, sigue muy lejos de cerrarse en todo el mundo un milenio después, había comenzado a abrirse bastante antes del salto del Estrecho por Tarik. Pues durante el reino visigodo fueron promulgadas numerosas leyes contra los judíos, considerados el pueblo deicida, por las que se les prohibía el ejercicio de su religión, se limitaban sus derechos civiles y procesales, se les prohibían la circuncisión y sus costumbres festivas o alimentarias e incluso se ordenaba su expulsión o esclavitud.

    Pero a comienzos del siglo VIII desembarcaron las tropas de Tarik, así descritas en la Crónica General de España de Alfonso X el Sabio:

    Las sus caras de ellos, negras como la pez, el más hermoso de ellos era negro como la olla, así lucen sus ojos como candelas (…) La vil gente de los africanos que no se distinguen por su fuerza ni por su bondad, y todos sus hechos hacen con arte y engaño.

    A partir de aquel momento, aparte del continuo batallar, el destino de los cristianos en territorio musulmán y el de los musulmanes en territorio cristiano, así como el de los judíos en cualquier sitio, fue el de súbditos de segunda, víctimas de todo tipo de discriminaciones legales y expuestos a los incontrolables desmanes populares.

    Las leyes musulmanas prohibían a sus fieles vivir en comunidad con cristianos y judíos, considerados "gentes viles", o sacrificar reses para ellos, o comprar sus ropas, o vestir como ellos, o servirlos para darles masajes o sujetarles el estribo. Los musulmanes disfrutaban de derechos y estaban exentos de obligaciones que les distinguían de cristianos y judíos, carentes de los primeros y sujetos a las segundas. Estos derechos y estas exenciones fueron, además, el principal motivo de conversión para muchos que desearon mejorar sus condiciones de vida.

    Un ejemplo del siglo XII, el Tratado del juez Ibn Abdun:

    Debe prohibirse a las mujeres musulmanas que entren en las abominables iglesias, porque los clérigos son libertinos, fornicadores y sodomitas (…) No deben venderse ropas de leproso, de judío, de cristiano, ni tampoco de libertino, a menos que se haga conocer al comprador el origen (…) No deberá consentirse que ningún judío ni cristiano lleve atuendo de persona honorable, ni de alfaquí, ni de hombre de bien; al revés, habrán de ser aborrecidos y huidos (…) Tampoco se les saludará con la fórmula "La paz sea sobre ti", porque constituyen el partido de Satán (…) Deberán llevar un signo por el que sean conocidos, para humillarlos (…) Lo mejor sería no permitir a ningún médico judío ni cristiano que se dedicase a curar a los musulmanes, ya que no abrigan buenos sentimientos hacia ningún musulmán, y que curen exclusivamente a los de su propia confesión, porque a quien no tiene simpatía por los musulmanes, ¿cómo se les ha de confiar sus vidas?

    Junto a la discriminación religiosa no hay que olvidar el prejuicio racial, pues los musulmanes de estirpe árabe no dejaron nunca de subrayar su superioridad no sólo sobre los mozárabes, de estirpe hispano-romano-goda, sino también sobre los bereberes, musulmanes como ellos pero tenidos por casta inferior. Así lo explicó el eminente arabista francés Lévi-Provençal:

    Hasta los últimos días del reino de Granada, la proclamación de la ascendencia puramente árabe continuó siendo en la Península la única prueba reconocida de la verdadera nobleza de sangre.

    En el lado cristiano las cosas no fueron muy distintas, incluso durante el reinado que suele presentarse como la cima de la llamada España de las Tres Culturas, el de Alfonso X. Pues en sus Siete Partidas, entre otros muchos preceptos, se estableció para judíos y moros la incapacidad para atestiguar en juicio contra cristianos, así como la de tener siervos o empleados cristianos, bajo pena de muerte. El proselitismo de la fe judaica estaba castigado con la muerte, igual pena que la que recibía el cristiano que se convirtiese al judaísmo, mientras que la situación opuesta, la del judío convertido al cristianismo, estaba permitida. También se establecieron una serie de reglas sobre la vida cotidiana, como la prohibición para los cristianos de comer o beber con los judíos, de beber vino hecho por judíos, de bañarse en compañía de judíos o de recibir medicina o purga hecha por judíos. Éstos, además, tenían que ir en todo momento identificados como tales mediante alguna señal cierta sobre sus cabezas, bajo pena de multa o azotes. La situación religiosa de los musulmanes fue aún más grave, pues quedaron prohibidas las mezquitas y el culto musulmán en público. Al hecho de que un cristiano adoptase la fe musulmana se le consideraba locura y era castigado con la muerte:

    Ensandecen a veces los hombres, que los hay que pierden el seso y el verdadero conocimiento; como hombres de mala ventura y, desesperados de todo bien, reniegan de la fe de nuestro señor Jesucristo y tórnanse moros.

    En cuanto a las relaciones entre los sexos, se estableció la pena de muerte por apedreamiento para el moro que yaciera con cristiana. Y para ella también. En cuanto a la pena para el judío que yaciera con cristiana, se establecía también la muerte, mientras que para la cristiana que yaciera con judío la pena era "que se dé a todos".

    Por otro lado, no hay que olvidar que la España medieval se caracterizó por las continuas matanzas de judíos tanto en el lado cristiano como en el musulmán, sobre todo, en este último caso, tras las invasiones almorávide y almohade. La más importante en suelo cristiano fue la de 1391, año en el que fueron asesinados miles de judíos por toda España. Y el aumento de la hostilidad antijudaica acabaría desembocando en la expulsión de 1492.

    Si bien, a diferencia de las otras dos comunidades, los judíos no figuraron en ningún momento ni lugar como casta dominante, también marcaron distancias con los enemigos de su fe. Todos los pensadores, poetas y escritores judíos de aquellos siglos –Yehuda Halevi, Josef Hacohen, Ibn Gabirol, Maimónides– se consideraron desterrados en España y sólo concibieron como su patria la tierra de Israel. Hacohen, descendiente de judíos huidos en 1391, calificó a España como "aquella tierra que Yahvé maldiga". Yehuda Halevi, considerado el mayor poeta de la diáspora, estuvo obsesionado toda su vida por la idea de la vuelta a la patria perdida, sintiéndose ajeno a la España que le vio nacer.

    Mi corazón está en Oriente y yo en el extremo de Occidente. ¿Cómo voy a saborear lo que como? ¿Cómo disfrutarlo? (…) ¡Poca cosa es a mis ojos abandonar todos los bienes de España mientras que para ellos es precioso ver el polvo del santuario en ruinas!

    En cuanto a Maimónides, consideró a cristianos y musulmanes, lógicamente, como sus enemigos, y también como animales carentes de alma a los que se podía violar y matar sin cometer pecado por tratarse de "naciones muertas" frente a la naturaleza angelical del pueblo elegido.

    Tras la reconquista llegó la repoblación, proceso multisecular que llevó a los cristianos desde el Cantábrico hasta Gibraltar expulsando en su camino a sus enemigos. Un solo ejemplo: la arriba mencionada Crónica General de Alfonso X, escrita en aquellos mismos días por los protagonistas de los hechos, nos dio cuenta del vaciamiento de Córdoba y Sevilla tras su conquista por Fernando III. Como excepción, en el reino de Valencia permaneció una numerosa población rural musulmana sobre todo en las comarcas montañosas del interior, población que no desaparecería hasta su expulsión definitiva por Felipe III.

    El simple hecho de que las poblaciones judías y moriscas continuasen existiendo como comunidades separadas –y discriminadas– hasta su definitiva expulsión prueba que la fusión que hoy se desea con efectos retroactivos nunca existió, al menos a gran escala.

    Evidentemente, el tema es inabarcable en unas pocas páginas, pero sirvan estos breves párrafos como introducción para seguir tirando del hilo.

    www.jesuslainz.es




    _______________________________________

    Fuente:

    El mito de la España de las Tres Culturas - Jesús Laínz - Club de Libertad Digital (clublibertaddigital.com)
    ALACRAN y ReynoDeGranada dieron el Víctor.

  13. #13
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    Re: Contra las tres culturas

    ¿Quién promueve el mito de las 3 culturas en España?
    André Azoulay es un político marroquí de origen judío sefardí.
    Desde 1991 es consejero para asuntos económicos y financieros del rey de Marruecos
    También ha sido miembro del Comité de Sabios para la Alianza de Civilizaciones de la ONU, vicepresidente de la Fundación Tres Culturas con sede en Sevilla , Consejero del Centro Shimon Peres para la Paz así como miembro fundador del C-100, comité del Foro de Davos dedicado al Diálogo de las Civilizaciones y las Religiones.
    En febrero de 2020 se le concedió la Medalla de Andalucía.
    https://es.m.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Azoulay
    Respecto a esto último, cabe destacar que un congénere suyo, Elías Bendodo, es miembro del gobierno autonómico andaluz que le concedió la medalla.

    ¿Cohencidencia?

    Saludos en Xto.
    juan vergara y Trifón dieron el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  14. #14
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    Re: Contra las tres culturas

    Observen el saludo de las manos de los tres puntos...

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