LAS TRES CULTURAS QUE FRAGUARON ESPAÑA
El arco de herradura (distintivo de la arquitectura árabe), pero plagio árabe de la arquitectura visigoda. En la foto: la iglesia de San Pedro de Balsemao, de factura visigoda, en Lamego (Portugal), ArteHistoria.
GRIEGA, MEDITERRÁNEA Y ULTRAPIRENAICA
El gran historiador del arte Henri Focillon no parecía que tuviera claro el Mito de las Tres Culturas aceptado por la actual historia-ficción oficialista que interpreta a España como una realidad histórica resultante de la supuesta simbiosis judeo-árabe-cristiana, en detrimento siempre del elemento cristiano y a favor siempre de los elementos ajenos a España.
"...desde el siglo VII España está ocupada por el Islam; su trabajo histórico, hasta que llega el descubrimiento y la colonización de las grandes Indias, tiene dos aspectos: primero, la reconquista de la tierra cristiana, y, por otra parte, la transmisión a Occidente de los elementos asimilables de la cultura musulmana [...] Durante largo tiempo, sobre su duro suelo, una de las formaciones geológicas más antiguas de Europa, presenta el espectáculo de una especie de África en el que, tanto en la vida moral como en los monumentos, cruzan sus armas tres culturas: una cultura oriental, que desarrolla aquí sus más hermosos dones y crea un primer tipo de humanismo medieval, por el acuerdo del pensamiento islámico, del pensamiento griego y del pensamiento judío; una vieja cultura mediterránea, que da los latinistas delicados y los constructores de bóvedas en los monasterios de Cataluña; por último, una cultura propiamente occidental, importada primero por Cluny, después por Citeaux, posteriormente por los arquitectos de las grandes catedrales, y que hace florecer sucesivamente en tierra ibérica las iglesias de Aquitania, de Borgoña y del dominio real. Pero el fenómeno más notable es que estas culturas tan diversas no se yuxtaponen solamente, no se limitan tampoco a sucederse, como las decoraciones de un drama en varios actos: intercambian sus recursos, crean experimentalmente híbridos de una extraña belleza: un arte románico del Islam, el arte mozárabe; un gótico islamizante, el arte mudéjar. Cuando estudiamos, siguiendo a Gómez Moreno, las iglesias mozárabes del siglo X, nos asombra, pese a la constancia de cierta regla litúrgica, de cierto espíritu, la variedad de los tipos y la capacidad inventiva. Cualquiera que fuese la profundidad de la huella árabe, la importancia de las aportaciones septentrionales, España ha creado un tono arquitectónico, un tono humano suyo. Con todos los elementos que le dio el extraordinario choque de pueblos de que fue escenario, se lanza a búsquedas que son, y serán siempre, originales."
("El año mil", Henri Focillon, 1942.)
Aunque el autor francés menciona de pasada el más que dudoso "...acuerdo del pensamiento islámico, del pensamiento griego y del pensamiento judío", esta desafortunada frase no desacredita en su totalidad el valor de este pasaje que transcribimos del erudito francés, una vez que pongamos las cosas en su sitio:
¿Qué acuerdo podría haber entre judíos, griegos y musulmanes en la España ocupada por el Islam? Los griegos no estaban aquí para acordar nada con los otros dos elementos. En todo caso, lo que sí hubo fue una asimilación de la filosofía aristotélica -griega- por parte de Averroes y Maimónides, que trabajaban la filosofía por muy diversos motivos: Averroes, granjeándose las sospechas del aparato censor del Islam (terminó sus días desterrado en el norte de África) y Maimónides con el propósito de demostrar la superioridad religiosa y -hasta racial- del pueblo judío. Ni uno (Averroes) ni otro (Maimónides) estudiaron a Aristóteles con el objetivo de incorporarlo al acervo de una realidad hispánica judeo-árabe-cristiana. (*)

Aristóteles, príncipe de la filosofía griega, a él fueron a inspirarse árabes y judíos; luego sería asimilado por el cristianismo en el genio sublime del Doctor Angélico, Sto. Tomás de Aquino.
Hecha la precisión que merecía el desatino de Focillon, hemos de decir ahora que éste a la postre se inclina a identificar -sí- tres culturas que confluyen para la composición maravillosa y genuina de la cultura hispánica peninsular: "un tono arquitectónico, un tono humano suyo" -admite Focillon. Pero, a diferencia de la fábula difundida desde los centros triculturalistas subvencionados públicamente hoy en día, estas tres culturas tendrán que ser identificadas en todo caso con:
1.) La cultura griega -en versión judía (Maimónides) y árabe (Averroes).
2.) La cultura mediterránea (con los latinistas), y
3.) La cultura ultrapirenaica (los monjes de Cluny y Citeaux).
Recapitulando: ni judíos ni musulmanes contribuyeron a la consolidación de nuestra hispanidad, como quisiera el nefasto Blas Infante o el brasileño Américo Castro y sus acólitos epigonales (Juan Goytisolo o Antonio Gala.) Esa caterva de traidores no merece nada más que nuestro desprecio, y sus respectivas obras se hacen acreedoras a ser desmontadas y destruidas para bien de la salud intelectual de los españoles y europeos.
Fue, según Focillon, el elemento griego, el elemento mediterráneo y el ultrapirenaico los que habrían de ser considerados a la hora de atender a la composición de los elementos que dan lugar al cabo a la cultura española, a España. España: algo totalmente original, íntegramente hispánica, siempre diferente.
Contra lo que por ahí se hace llamar "unitarismo" -falacia aliada del triculturalismo aberrante-, habrá que admitir que fueron tres culturas distintas (griega, latina y germánica) y una sola España tan verdadera como cristiana.
(*) Nota: Para hacerse una idea del racismo del judío Maimónides, véase la serie de entradas que están publicando nuestros amigos del blog SANTO REINO TRADICIONALISTA, en especial, para el Caso Maimónides:
SANTO REINO TRADICIONALISTA: BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (VI)
Publicado por Maestro Gelimer
LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS
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