Irresponsable
Desconocer la existencia de la naturaleza humana tiene sus riesgos. La prueba está en el atentado terrorista de ayer en París. Los atacantes son “franceses”, porque la progresía asegura que si el hijo de un magrebí o de un turco nace en Francia, necesariamente se convierte en un francés tan francés como Balzac, como si porque la gata diera a luz dentro de un horno, sus gatitos fueran panes. La naturaleza humana es mucho más compleja que la mera ubicación geográfica del alumbramiento.
El peligro de la islamización de Europa fue advertido hace décadas por Jean Raspail en su novela El campamento de los santos y hace días por Michel Houellebecq en la suya Sumisión. Ambos son denostados escritores xenófobos y racistas, según lo entiende la corrección política a la que todos deben sumarse. El lunes pasado, la diócesis de Colonia, en Alemania, decidió apagar las luces de su famosa catedral para protestar contra la manifestación contra la islamización de Europa que se realizaría en sus cercanías. Por cierto, esa misma diócesis no apagó las luces del duomo cuando se realizó allí mismo la Marcha del Orgullo Gay.
Cuando le preguntaban anoche a los consternados parisinos que se manifestaban con velas encendidas y bajo la consigna “Je suis Charlie” sus impresiones, decían sollozando: “Han atacado nuestra libertad de prensa; han atacado nuestra democracia”. No tienen remedio. Es justamente la irrestricta libertad de prensa la que llevó a esta situación. El semanario Charlie Hebdo no solamente ridiculizaba al Islam y al Profeta, sino también al judaísmo y al cristianismo. No hace mucho había publicado una portada donde caricaturizaban a la Santísima Trinidad como tres homosexuales copulando.
Pero este es un blog de opinión religiosa. Y por eso quiero llamar la atención, una vez más, acerca de la irresponsabilidad con la que se maneja nuestro connacional, el Papa Francisco.
El 12 de septiembre de 2006, Benedicto XVI se refirió a aspectos específicos del islam que pueden ser considerados irracionales tales como la práctica de la conversión forzada. Y dijo citando al emperador bizantino Manuel II: “Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba». Al día siguiente, el Papa alemán fue masacrado por los medios de prensa y, también, por sus mismos hermanos obispos. El entonces cardenal Bergoglio expresó a través de su vocero: “Es una pena. Cuando uno insiste en la diferencia de las doctrinas necesariamente va a un enfrentamiento. Por eso, cuando el Papa se mete en el campo de la discusión sobre la verdad, o sobre lo que es verdad o no, la declaración se hace infeliz. Es infeliz porque si dice que el islam no tiene nada bueno se está generalizando y además el islam tiene, ha tenido y ha aportado muchísimas cosas buenas a la historia de la humanidad".
Y es por eso que el ahora Papa Francisco, en su primer viaje fuera de Roma, visitó la isla de Lampedusa abogando por una cálida recepción en Europa de las miríadas de musulmanes que todos los días llegan a sus costas. La necesidad de aprobación de los medios del mundo y del aplauso de la progresía le impiden caer en a cuenta de la enorme responsabilidad que posee y del peso de sus gestos y de sus palabras.
El atentado parisino de ayer debe reconocer también como una de sus causas la irresponsabilidad pontificia. Y vendrán otros hechos similares. Será cuestión de esperar que aparezca su cacareada encíclica sobre la ecología, inspirada, entre otros, por Leonardo Boff y Pino Solanas, y redactada por el Tucho Fernández.
Francisco no es tonto. Es un ideólogo y un metiche egoísta. Su torpe intromisión en Medio Oriente y su disimulada complicidad con Obama en el caso de Cuba lo demuestran claramente. Su incurable megalomanía lo lanza al galope entre delicadas cuestiones geopolíticas y publicitadas catástrofes meteorológicas, sin detenerse, incluso, en flexibilizar la moral y la teología si eso le produce réditos políticos. [Este párrafo es traducción libre de Maureen Mullarkey en First Things].
Más pronto que tarde, la realidad va a sentar de frentazo del Obispo de Roma.
The Wanderer
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