Iniciado por
Hyeronimus
El español, y también el italiano, es riquísimo en sufijos. Esa es otra deficiencia del inglés, que cuenta con muy pocos, y desde luego no puede expresar la gran variedad de matices que hay entre nuestros diminutivos.
El diminutivo en sí puede tener una amplia variedad de matices. En su forma más usual "ito, ita" puede referirse al tamaño, o tener un sentido afectuoso, o incluso irónico. Matices que generalmente se entienden por el tono de voz o por el contexto.
Otros diminutivos, como aquellos en "illo, illa" suelen tener un matiz ligeramente despectivo o despreciativo, aunque no siempre.
Otros, como "huelo, huela" son más bien literarios hoy en día y tienen cierto encanto en muchos casos.
Y luego están las variantes regionales de los diminutivos. "Ito, ita" e "illo, illa" son bastante universales y generales. En Asturias, lo propio es "ín" o "ino" e "ina". Aunque la masculina "ín" no es sólo de Asturias; a veces aparece en el uso general. En Galicia, "iño, iña". En Cantabria, "uco, uca". En Cataluña y Levante, "ete, eta". Por último, hay una franja que atraviesa desde Navarra y Huesca y desciende por Aragón, Cuenca, Albacete y Murcia y termina en Andalucía Occidental. En toda esta zona los disminutivos son en "ico, ica".
Al otro lado del Atlántico, hay una extensa zona que abarca América Central, Venezuela, Colombia y Ecuador en que son muy habituales las terminaciones "tico, tica" y "trico, trica".
Entre los sufijos despectivos, el mencionado "illo, illa" es bastante suave, pero también grados mayores de desprecio, como "ucho, ucha" (feúcho, malucho), "ajo, aja" (pequeñajo), "zuelo, zuela" (jovenzuelo, mujerzuela; nótese que "uelo, uela", sin la zeta, es afectuoso: pequeñuelo, o indiferente: pañuelo), "astro, astra" (politicastro, poetrastro), "arraco" (pajarraco, bicharraco), "uza" (gentuza).