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Tema: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    Historia

    El mito que persigue al Imperio español, ¿cuánto oro y plata se extrajo de América?

    A principios del siglo XVII, un economista del periodo afirmó que la decadencia del Imperio español se debía al progresivo abandono de «las operaciones virtuosas de los oficios, los tratos, la labranza y la crianza» por parte del pueblo. La fiebre del oro (más bien plata) consumió a los españoles, disparó los precios y destruyó el tejido productivo de Castilla



    César Cervera - C_Cervera_M

    29/06/2017 01:10h - Actualizado: 04/07/2017 17:21h. Guardado en: Historia


    Desde el primer contacto de Cristóbal Colón con la población de lo que él consideraba una isla de Asia, pero en verdad era un Nuevo Continente, los Reyes Católicos ordenaron evangelizar cuantos antes a los indígenas y no usar la violencia con ellos. Frente al hambriento afán por el oro de los conquistadores, desde la Corte de los Reyes Católicos se preocuparon repetidas veces porque aquellos nuevos territorios fueran una prolongación de Castilla en ultramar, y no unas colonias a las que explotar hasta la última gota. Y aunque en ocasiones se impuso la sed de oro, la creación de cientos de ciudades, catedrales, universidades, caminos e incluso hospitales (entre 1500 y 1550, se levantaron unos 25 hospitales grandes y un número mayor de pequeños) demostró que para Corona aquel continente, aquella empresa atlántica, iba más allá de intereses económicos o comerciales.

    El descubrimiento de importantes minas de metales preciosos en América vertebró el crecimiento de estas ciudades y terminó por convertirse en un importante flujo de riqueza para Castilla. O más bien para las guerras que mantenía en Europa la dinastía de los Habsburgo, que aprovecharon la débil posición de las Cortes castellanas tras la Guerra de las Comunidades para aumentar la presión fiscal en este reino. Pocos kilos del oro y la plata que atracaban en Sevilla procedente de América se invertía realmente en Castilla. A veces ni siquiera llegaba a pisar territorio ibérico.


    Las primeras fuentes de riqueza

    Al principio del Descubrimiento, la institución de la encomienda fue una forma de canalizar la ambición de los conquistadores por crear un sistema feudal en América y la primera gran fuente de beneficios para la Corona y los nuevos terratenientes. Como explica el libro «La empresa de América: los hombres que conquistaron imperios y gestaron naciones» (EDAF), el proceso consistía en «encomendar» a un grupo de indígenas a un conquistador, un encomendero, como si se tratara de un vasallaje pero sin cesión de tierras. Todo indígena varón entre los 18 y 50 años de edad era considerado tributario, lo que significaba que estaba obligado a pagar un tributo al Rey en su condición de «vasallo libre» de la Corona castellana o, en su defecto, al encomendero que ejercía este derecho en nombre del Monarca. Las encomiendas, no en vano, eran una cesión de los Reyes Católicos a cambio de que los conquistadores corrieran con los gastos de la evangelización: debían pagar, entre otros pagos, el hospedaje del cura doctrinero.




    Francisco Álvarez de Toledo, virrey del Perú, impulsó el Potosí


    La codicia de los conquistadores dio lugar en su origen a numerosos abusos, pero conforme la Corona española fue ganando fuerza institucional en el Nuevo Mundo, fue posible ejercer un mayor control sobre los encomenderos más excesivos. Con el paso de los años, las encomiendas perdieron su papel en la colonización y cómo fuente de beneficios.

    Junto a las encomiendas la primera gran fuente de ingresos de los conquistadores en esta fase fueron los botines de guerra, los saqueos a poblaciones prehispánicas y las expediciones en busca de tesoros fabulosos que inflaban la imaginación de aquellos hombres procedentes en su mayoría de Extremadura y Andalucía. En su origen bastaba con el trueque de oro a cambio de objetos europeos, pero más pronto que tarde llegaron los saqueos. Con la caída de los grandes imperios se pasó a la explotación propiamente minera, primero con el lavado del metal procedente de las arenas de los ríos, y luego con el establecimiento de enormes yacimientos de oro y plata.

    Los españoles incluso copiaron de los indígenas en un principio la precaria técnica para purificar esta plata, puesto que se necesitaba mezclar con otras sustancias la plata pura antes de retirarla

    El oro fue el protagonista de los primeros años de la conquista, viviendo su punto álgido entre 1550 y 1560, coincidiendo con un periodo de gran escasez de este mineral en Europa. Pero pronto el oro fue sustituido por el verdadero «Dorado» de América: las minas de plata. La expresión «vale un Perú o un Potosí» hace referencia a que fue en esta región donde estaba una de las minas más emblemática y productiva. En 1545 se inició la explotación de estos yacimientos de plata en el Alto Perú (hoy Bolivia), siendo el año cero del boom en la extracción de este material.La población indígena ya había explotado en pequeña escala la mayoría de estas minas de metal. Los españoles incluso copiaron de los indígenas en un principio la precaria técnica para purificar esta plata, puesto que se necesitaba mezclar con otras sustancias la plata pura antes de retirarla. El método de la «huaira» consistía en introducir en unos hornos la plata pura para que se derritiera por el fuego y saliera purificada. Así y todo, el sistema hacía que se perdiera parte del material y conforme se agotaba la plata de superficie se hacían necesarias técnicas más avanzadas.

    Desde México, donde estaban las también fructíferas minas de Zacatecas, se exportó al Virreinato de Perú la técnica del azogue (el nombre antiguo del elemento químico mercurio), que requería moler previamente la plata para que, una vez hecha polvo, fuera absorbido por el mercurio. Más tarde se separaba el mercurio de la plata para obtener su pureza. El método era mucho más efectivo, tres veces más productivo que la huaira peruana, y, además, se vio beneficiado por el descubrimiento de unas minas de azogue en Huancavelica por aquellas mismas fechas.

    La producción de plata se disparó a partir de la generalización en el uso de mercurio. La extracción era laboriosa y además este proceso de mezcla también requería mucha mano de obra. Ante la demanda de más mineros se establecieron las normas para el trabajo de los indígenas en estas minas. El virrey Francisco de Toledo generalizó en la década de 1570 el sistema de la mita, que se fundamentaba en la creación de turnos de trabajo obligatorio entre la población indígena para labores mineras. Lo que condicionó, a su vez, el rendimiento en la explotación de las minas de plata a los cambios demográficos. Sin ir más lejos, una gran epidemia en 1576 acabó en Nueva España con cerca del 50% de la población, según estima John Lynch en su obra «Los Austrias», y provocó de golpe una caída del 35% en las remesas de metales.

    Los gastos traen deudas, incluso con plata

    El mito de que España fue la gran beneficiada de esta explotación minera tiene muchos matices. La llegada de grandes remesas de oro y plata a los puertos castellanos disparó la inflación en la Península (en 1600 los precios estaban en un nivel cuatro veces superior a los de 1501) y destruyó el tejido productivo, puesto que los españoles básicamente exportaban materias primas e importaban productos manufacturados. «El no haber dinero, oro ni plata en España es por haberlo y el no ser rica es por serlo», planteaba con acierto González de Cellorigo. Este economista señalaba a principios del XVII que la decadencia se debía al progresivo abandono de «las operaciones virtuosas de los oficios, los tratos, la labranza y la crianza» por parte del pueblo.

    Oro y plataVenngage Infographics

    A su vez, una quinta parte de los metales que llegaban estaba reservada para la Corona castellana, que bajo la soberanía de la dinastía de los Austrias la invertía casi en su totalidad en financiar las guerras europeas del Imperio español, que no siempre coincidían con los intereses castellanos. Coincidiendo con el momento de mayores envíos de plata, el Imperio español destinó 7.063.000 millones de ducados (El Monasterio del Escorial costó 6,5 millones) para el mantenimiento de su flota mediterránea y 11.692.000 para el Ejército de Flandes entre 1571 y 1577.




    La llegada de los españoles al Caribe en 1492- Pintura de Dióscoro Puebla


    La plata y los elevados impuestos en Castilla no cubrían los enormes gastos militares, por lo que Carlos V y Felipe II tuvieron que recurrir a la emisión de deuda pública y a los grandes banqueros genoveses y alemanes con el fin de mantener aquella maquinaria bélica. Los juros y préstamos se hicieron habituales, hasta el punto de que buena parte de la riqueza castellana quedó en manos extranjeras. En este sentido, las Cortes Castellanas (atadas de pies y manos desde la Guerra de las Comunidades) se quejaban con frecuencia de que la salida constante de metales preciosos, «como si fuéramos indios», estaba empobreciendo el país y había convertido a Castilla en «las Indias de otros países». Y si bien Felipe II trató de cumplir con sus compromisos, la escandalosa deuda le obligó a suspender pagos por primera vez en 1557, a la que siguieron dos suspensiones de pagos más en 1577 y en 1597.


    La decadencia de la Península impulsa a Perú

    Tras un crecimiento récord durante todo el reinado de Felipe II, los años finales del siglo XVI mostraron los primeros síntomas de agotamiento en la explotación de plata. Entre 1604 y 1605 la disminución de las remesas de metales se sintió con fuerza, arrastrando este problema hasta 1650. Esta contracción no era debida a que las minas se hubieran secado de golpe (las remesas seguían siendo gigantes), sino a que la crisis castellana, con su caída demográfica, sus derrotas militares, el aumento del coste de las defensas americanas y sus problemas económicos, terminó por afectar al engranaje perfecto que había sido hasta entonces la Carrera de Indias. En 1628, el escuadrón del neerlandés Piet Heyn capturó la flota de plata de Nueva España en el puerto cubano de Matanzas, sin que apenas mediara resistencia. Felipe IV lamentó el resto de su vida un golpe de tal envergadura a lo que se consideraba un sistema de transporte infalible:

    «Os aseguro que siempre que hablo del desastre se me revuelve la sangre en las venas, no por la pérdida de la hacienda, sino por la reputación que perdimos los españoles en aquella infame retirada, causada de miedo y codicia».

    El punto de no retorno estaba cerca. A partir de estas fechas, las remesas de plata siguieron llegando con abundancia a España, pero solo un porcentaje mínimo acababa ya en Castilla, siendo su auténtico destino los grandes puertos europeos y el Lejano Oriente a través del intercambio comercial con Manila. Asimismo, como señala John Lynch, «una importante cantidad de plata permanecía en América, donde el proceso histórico era más de transformación que de hundimiento». Las colonias alimentaban cada vez más el comercio propio, de tal modo que el capital se quedaba allí, tanto a través de inversiones privadas como públicas.

    A partir de 1640, fueron muchos los mercaderes españoles que invertían sus metales preciosos en América, sobre todo en Perú, en vez de arriesgarse a que fueran confiscados en España o se perdieran en el viaje. Este capital fue la base para la transformación de las ciudades en la era posterior a la minería.

    La recesión minera de Perú tardó más que la de México y fue menos dura. Pero en ambos casos el ocaso se produjo por el aumento de los costes de explotación, dado el agotamiento de los filones más accesibles. La plata extraída en niveles más inferiores requería, a su vez, una técnica de mezcla aún más costosa. El descubrimiento en 1608 de grandes filones en Oruro compensó el agotamiento de Potosí, así como otros hallazgos similares, aunque no evitó que las minas se situaran irremediablemente en un segundo plano económico.

    Perú tardó más en diversificar su actividad, pero cuando absorbió los beneficios de su propia actividad minera los invirtió en crear su propia red de comercio intercolonial


    El crecimiento de las ciudades trajo a su vez una diversificación de actividades y una reorientación económica. Cuando llegó a su fin el primer ciclo minero, México se reorientó a la agricultura y la ganadería y comenzó a autoabastecerse con productos manufacturados. Perú tardó más en diversificar su actividad, pero cuando absorbió los beneficios de su propia actividad minera los invirtió en crear una red de comercio intercolonial que era independiente de la metrópoli. De alguna forma, la recesión de la Península supuso el despegue de América.

    *La información del gráfico de las remesas de metales es del libro «Historia de Castilla: de Atapuerca a Fuensaldaña» (La Esfera de los Libros)



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    Fuente:

    El mito que persigue al Imperio español, ¿cuánto oro y plata se extrajo de América?

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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    HISTORIA MODERNA / ECONOMÍA GLOBAL

    La relación de las dos potencias económicas del XVI

    El Imperio Español y la China de la Dinastía Ming, unidas por la plata





    JUAN JOSÉ RIVAS MORENO Historiador

    Actualizado: 02/12/2014 17:16 horas 0


    En 1643, la famosa Batalla de Rocroi, inmortalizada en la memoria de España como el "Ocaso del Imperio", puso fin, supuestamente, a la predominancia militar que España había ostentado en Europa desde Ceriñola, forzando al rey Felipe IV a ratificar el Tratado de Westfalia en 1648, otro de los considerados puntos de inflexión en la historia del poderío español. Curiosamente, apenas un año después de la Batalla de Rocroi, la dinastía Ming perdía el control de Pekín, que fue conquistada por una confederación de tribus Manchúes y Mongolas en 1644. Los Manchúes borrarían todo rastro de la anterior dinastía y crearía su propia dinastía, la dinastía Qing.

    ¿Puede ser una coincidencia que en la misma década, casi en el mismo año, el imperio español y la China Ming entrasen en una profunda crisis? Hoy día, la respuesta parece negativa: los extremos opuestos de la Tierra, el imperio español y el de China, estaban estrechamente ligados, aunque de una forma un tanto indirecta. Este vínculo económico supuso que acontecimientos que tenían lugar en ambos extremos influenciaran a su opuesto, creando una situación de equilibrio.





    Un año después de la Batalla de Rocroi de 1648, que inmortaliza el oaso del Imperio Español, la dinastía Ming en China perdía el control de Pekín


    En las últimas décadas, historiadores ligados al campo de la Historia Global han propuesto que no sólo la crisis del siglo XVII fue un acontecimiento global, sino que la misma creación del imperio español y la prosperidad económica de China durante el siglo XVI, hechos igualmente paralelos, son el resultado de que ambas zonas estuvieran estrechamente ligadas por un vínculo material, la plata.
    El imperio español surgió en China

    En 1375, una revuelta de campesinos se extendió por China, terminando con la dinastía Yuan, heredera de los Mongoles de Gengis Khan, y que habían dominado el imperio desde el siglo XIII. La economía de la dinastía Yuan había funcionado de forma relativamente flexible mediante el uso de papel moneda, billetes que autorizaban al portador a recibir la cantidad especificada. Con el crisol de los Yuan, el sistema de papel moneda entró en crisis, y a mediados del siglo XV había perdido prácticamente todo valor.





    China era la principal potencia económica del mundo, con un cuarto de la población mundial


    En el zenit de la dinastía Ming, China era la principal potencia económica del mundo, representando a cuarto de la población mundial. La pérdida de valor de los billetes supuso que este enorme porcentaje de la economía global demandase metales preciosos como forma de garantizar el valor de los productos y la estabilidad de los precios.

    Esto supuso que el precio de metales como la plata y oro subieron de forma estratosférica. China era el principal productor de artículos de venta por su alto nivel de productividad y lo barato que era su mano de obra, esto provocó que la balanza de pago mundial se inclinase de forma repentina a favor de China, lo que provocó una salida de metales preciosos hacia Oriente, haciendo la plata cada vez más escasa en Europa.





    Los españoles triunfarían al descubrir América en 1492, y cuando las ricas minas de plata de Zacatecas y el Potosí comenzaron a funcionar en el XVI


    En el otro lado del mundo, esta escasez de plata con la que pagar la importación de artículos chinos hizo que gobiernos como el de Portugal o Castilla, financiados por mercaderes de las grandes ciudades-estado italianas, se lanzasen a la búsqueda de fuentes alternativas de metales preciosos. Los portugueses tomaron la delantera siguiendo el rastro del comercio de oro de Guinea, que procedía de las zonas del interior de África, en Mali. El comercio de oro africano parece haber reportado la cantidad de 60,000 ducados de oro anuales al tesoro portugués a principios del siglo XVI, aunque tal cantidad puede ser exagerada. Los españoles triunfarían al descubrir América en 1492, y cuando las ricas minas de plata de Zacatecas y el Potosí comenzaron a funcionar. Hacia finales del siglo XVI, el imperio español producía el 80% del producto más demandado por la mayor economía mundial de la época: plata.



    El milagro que pospuso Malthus

    El poderío comercial de China permitió a las dinastías Ming y Qing mantener una balanza de pagos positiva con virtualmente todas las regiones comercializadas del mundo al mismo tiempo. Tal éxito se basaba en los altos niveles de producción, que significaban que los productos chinos eran sustancialmente más baratos que los de cualquier otra región.

    Tales niveles de producción, a su vez, se sustentaban en dos pilares: la economía agrícola china era increíblemente avanzada tecnológicamente para su época, y el gran número de población suponía la existencia de mano de obra incomparablemente barata. Sus productos agrícolas eran increíblemente baratos, lo que hacía posible que la mano de obra china fuera igualmente barata sin crear una crisis social.





    No obstante, en un sistema global en el que la producción tecnológica no era lo suficientemente avanzada para mantener el paso del incremento de la población, la economía China podía haber en "la trampa Malthusiana", el momento crítico en el que la presión poblacional supera los recursos producidos por la agricultura, pero no ocurrió debido a la creación del imperio español.

    La Conquista de América supuso la integración del hemisferio occidental dentro del sistema económico mundial. En 1571, la introducción de nuevas técnicas de amalgamamiento de la plata mediante el uso de mercurio, y el descubrimiento de vetas de este mineral en Huancavélica, cerca de Potosí, supuso un nuevo récord a la baja del precio de plata mundial, al tiempo que la mayor economía del globo demandaba el mineral de forma desesperada para re-monetizar su sistema comercial.



    América inundó el mercado

    Los niveles sin precedentes de oferta de plata se habían juntado con niveles, igualmente sin precedentes, de demanda. Esto supuso una división del precio como no ha existido nunca antes. El valor de la plata comparado con el oro en España alcanzó mínimos históricos de 1:12,5 o 1:14 por onza, mientras que en China el precio era de 1:5 a ca. 1:7. Es decir, por la misma cantidad de plata, mercaderes Europeos podían conseguir hasta casi tres veces más oro en China que en Europa.

    A pesar de que el comercio de la plata entre América y China estaba - a excepción del Galeón de Manila - dominado por otras potencias europeas como los ingleses o los holandeses, las altas cotizaciones supusieron un nivel de desarrollo elevado. Potosí, en apenas medio siglo, llegó a igualar en población a ciudades como Londres o París. Manila, igualmente, rivalizaba con Barcelona, Marsella o Danzig, con una comunidad española de 7.350 miembros, y cerca de 15.000 mercaderes chinos residentes en una época en la que el Estado da India portugués contaba con apenas 6,000 funcionarios repartidos desde Africa hasta Macao.





    El flujo de plata hacia China (el destino último de aproximadamente el 50% de la plata americana) permitió la monetización de su economía, hasta el punto de que un edicto imperial promulgado en la década de 1570 especificaba el pago de impuestos en plata. La monetización de la economía Ming no fue la única innovación que afectó a China: la introducción de cultivos que requerían un tipo menos productivo de tierra como la patata, o nuevas variedades de arroz americano de doble cosecha, incrementaron la producción agrícola china. Nuevas tierras se pusieron en cultivo, y el rendimiento de los campos se multiplicó.

    El intercambio Colombino y el flujo de plata retrasó la regresión Malthusiana, En su lugar, se produjo lo que Mark Elvin llamó una "trampa de alto equilibrio" en el que la expansión económica avanzó de forma paralela con la expansión poblacional durante un largo período de tiempo, permitiendo a la población multiplicarse sin afectar los niveles de vida, y manteniendo así el bajo coste de producción que permitía a China mantener la demanda de plata.


    La crisis en España se extendió a China

    A mediados del siglo XVII, la diferencia de precios de la plata entre China y España llegaron a igualarse debido a la alta producción de las minas peruanas y mexicanas y el valor del metal comenzó a depreciarse. La respuesta de los grandes empresarios mineros de Iberoamérica fue disminuir la producción con la esperanza de incrementar los precios. Este proceso tuvo lugar en la década de 1630, y afectó el quinto real, el porcentaje destinado al uso del rey en España. Dado que el quinto real era un impuesto de tipo porcentual, la baja producción de las minas - controladas por empresarios privados que podían mediante la producción tratar de influir el precio global - supuso una disminución del quinto, en una época en la que la plata sufría deflación. En resumen, el rey recibía menos plata que, además, valía menos que antes.


    A mediados del siglo XVII, la diferencia de precios de la plata entre China y España se igualó y el metal se depreció



    A mediados del siglo XVII, no sólo España, sino las naciones Europeas que comerciaban entre América-Europa-Asia, se vieron envueltas en una recesión, con la única excepción de las Provincias Unidas de Holanda. España y Austria se vieron obligadas a firmar el Tratado de Westfalia, mientras que Inglaterra sucumbió a una guerra civil. Sorprendentemente, la decisión de los mineros Iberoamericanos no sólo afectó a Europa.

    El impuesto sobre la tierra de la dinastía Ming, a diferencia del quinto real, era una cantidad fija. No obstante, la depreciación de la plata afectó al tesoro imperial. El tesoro había acumulado una enorme cantidad del metal precioso, pasando de 2,3 millones de taels (86.250 kg) en 1570, a 23 millones (862 toneladas de plata) en 1642. La acumulación del metal precioso supuso menor diversificación, y la bajada del precio de la plata disminuyó de forma proporcional el poder adquisitivo del tesoro. La crisis fiscal de la dinastía Ming puso en peligro la estabilidad del imperio, que se vio envuelto en una sucesión de luchas internas por el poder y revueltas populares, hasta que en 1644, los Manchues tomaron Pekín e instauraron la dinastía Qing.


    El supuesto fin

    Las bajas españolas en Rocroi fueron aproximadamente 7.000 hombres entre muertos y capturados. No obstante, trece años después, en 1656 y durante el supuesto fin del poderío español, Don Juan José de Austria causó cerca de 11.000 bajas a un ejército francés ampliamente superior. Igualmente, en 1683, los Qing reconquistaron Taiwan, terminando el proceso de ocupación de China. La dinastía Qing llevaría a cabo una expansión territorial y comercial sin precedentes en el que China alcanzó su zenit como potencia mundial.





    El fin no llegaría para ambos imperios hasta más tarde. En 1834, España perdió sus últimas posesiones en el continente americano, y tan sólo cinco años después, China fue derrotada en la Primera Guerra del Opio, a lo que siguió un largo proceso de decadencia para ambos países.

    A medida que las reglas del comercio global cambiaban y la industrialización creaba un nuevo sistema de producción con el que China no podía competir, el monopolio del intercambio mundial cambió de manos. China ya no tenía el dominio de la producción, lo que supuso que el flujo de plata se hiciese menos relevante. A finales del siglo XIX, el proceso llegó a su culmen cuando las mayores potencias comerciales de la época abandonaron el sistema monetario bimetálico plata/oro y adoptaron el estándar de oro.

    El mundo dela Edad Moderna había funcionado mediante un sistema de contrapeso de la economía global en la que el Imperio Español, productor de un 80% de la plata mundial, estaba estrechamente, aunque indirectamente, ligado a un cliente fundamental, el imperio Ming. Este sistema de contrapeso hizo posible que tres zonas del mundo entrasen en un triángulo comercial entre Iberoamérica, Europa y Asia, creando el primer sistema económico global basado en la plata.


    Malthus, superviviente de la Ilustración

    El modelo Malthusiano ha sido una de las pocas teorías de la Ilustración que han logrado sobrevivir más o menos íntegramente a las críticas postmodernistas. Los historiadores actuales dan por bueno el modelo de crecimiento de Malthus aplicado a las economías agrarias pre-industriales, mientras que la cuestión se ha centrado en cómo pasar de un modelo Malthusiano a un modelo de crecimiento sostenido. Según Malthus, - y conforme con los métodos de investigación moderna - una economía agraria entraría en un ciclo de regresión y crisis una vez finalizada su expansión económica, ya que la abundancia de recursos supondría un incremento poblacional que, a su vez, presionaría la base de recursos disponibles.



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    Fuente:

    El Imperio Español y la China de la Dinastía Ming, unidas por la plata | La Aventura de la Historia | EL MUNDO

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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    La moneda de plata española que dominó el mercado en China durante siglos

    José Ángel Pedraza - 12 febrero 2018 12:03






    La confianza de los comerciantes chinos de los siglos XVII y XIX en las monedas de plata acuñadas en el Virreinato de Nueva España (que más adelante sería México) fue tal que la moneda española se convirtió prácticamente en medio de pago oficial para las transacciones comerciales en el Lejano Oriente.

    Según explica Stuart Heaver en el diario South China Morning Post, el Imperio Español ejerció una importante influencia en Oriente durante los siglos XVIII y XIX, gracias a la moneda de plata que acuñaba con el metal extraído de las minas de los Virreinatos de Nueva España (más tarde, México), Perú, Nueva Granada (actuales Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica y Venezuela) y Virreinato del Río de la Plata (actuales Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia).

    El artículo cita un libro recientemente publicado por Peter Gordon y Juan José Morales, “El camino de la plata”, en el que se explica la influencia de las rutas transpacíficas que partían de la América Hispana en dirección a las posesiones españolas en Filipinas.

    El hecho es que la plata ya se utilizaba en China como medio de pago desde hace alrededor de 5.000 años. Precisamente, los chinos fueron los inventores del papel moneda, que circulaba en la China gobernada por Kublai Khan en el siglo XIII.

    Una innovación que atrajo la atención de Marco Polo, pero que fue un arma de doble filo, ya que el exceso de papel moneda provocó la que probablemente fuera la primera hiperinflación de la historia de la Humanidad.

    El caso es que la plata seguía utilizándose como medio de pago en las transacciones comerciales. Para las operaciones de menor cuantía de la vida diaria, el cobre era el metal más usado, Pero cuando se trataba de operaciones de cierta envergadura, como las derivadas del comercio internacional, los impuestos o las transacciones al por mayor, el medio de pago era la plata, medida en taels (aproximadamente 40 gramos) y sycee (lingotes con forma de barco, de precio variable en función de la pureza de la plata, el tamaño y la cantidad de detalles que el artesano incorporaba).

    El problema es que la plata era un mineral muy escaso en China. La mayor parte entraba en el país fruto del comercio marítimo internacional, sobre todo con Inglaterra y Países Bajos, de seda y té, dos de los productos más exportados por la China de la dinastía Ming.

    Buena parte de esa plata llegaba desde los territorios españolas en América, entre los que se incluían zonas muy ricas en plata, como las minas de Zacatecas en el actual México, las de Potosí en el ahora Perú y las minas de Mendoza, situadas en Argentina o las de Santa Fé de Bogotá, en la actual Colombia. Según Peter Gordon, uno de los autores de “El camino de la plata”, la América hispana era la mayor productora mundial de plata, y al menos un tercio de esa plata acabó en China.

    En el libro se explica cómo el llamado real de a 8, peso fuerte, peso duro o dólar español, una moneda de plata de 8 reales, acuñada por la Monarquía Española a partir de 1497, se convirtió prácticamente en la moneda habitual de comercio en Extremo Oriente.





    Real de a 8 de Carlos III acuñado en la ceca de México en 1749, con resellos chinos



    Las monedas viajaban desde el puerto de Acapulco, en Nueva España (México) en los galeones españoles que hacían el trayecto hacia Manila, ya que Filipinas formaba parte de la Corona española. Y en su mayoría acababan en China, que era la potencia comercial más importante del continente asiático en aquel momento.

    El aprecio de los chinos por la plata llegaba a tal extremo que, en 1628, el entonces gobernador de Filipinas, Juan Niño de Tabora, escribía al Rey de España Felipe IV sobre ellos en estos términos: “su dios es la plata y su religión es las diversas formas de conseguirla”.

    Mediante el comercio, China adquirió la plata suficiente que le permitió comenzar a utilizarla como moneda propia, lo que fue el catalizador del desarrollo de la economía global. Sin embargo, los comerciantes no utilizaban al principio los reales o dólares españoles de plata tal cual, sino que los fundían en forma de lingotes sycee.

    Solo más tarde empezaron a fundirlos en forma de monedas que podían cortarse en piezas más pequeñas, para ajustarlas al coste de los objetos que querían comprarse.

    Los comerciantes chinos comenzaron a darse cuenta entonces de que el real o dólar español tenía un valor intrínseco basado en la pureza y el peso de la plata que contenía, y eso constituía una garantía que no podían desaprovechar. Así que la moneda se convirtió de facto en la divisa oficial para el comercio en el Sudeste asiático y, de paso, en la moneda más utilizada en la historia de la Humanidad.





    Resellos chinos (chop) en una moneda de 8 reales de Carlos IV, acuñada en la Casa de la Moneda de México en 1804



    Eso sí, previamente resellaban los anversos y reversos de los reales de a 8 con las efigies de Felipe IV, Felipe V, Carlos III, Carlos IV o Fernando VII, según iban sustituyéndose los reinados en España. Dichos resellos se denominaban chops y correspondían a las marcas mercantiles de identificación de las diferentes familias de comerciantes chinos que utilizaban esas monedas.

    El término alemán “thaler” con que se designaban estas monedas derivó en “dólar”, nombre con el que fueron conocidas en muchos lugares, aunque en el Imperio Español seguían llamándose reales o piezas de a 8.


    La competencia de Hong Kong

    La proliferación de esta moneda como medio de pago en el Sudeste asiático constituía un problema para Hong Kong, que formaba parte del Imperio Británico. En 1842, el entonces gobernador de Hong Kong, Sir Henry Pottinger, reconoció el “dólar de plata” como el medio de pago oficial para todas las transacciones gubernamentales y mercantiles, algo que no sentó nada bien en Inglaterra.

    Los intentos de introducir una moneda propia en la colonia fracasaron rotundamente, ya que los comerciantes necesitaban una moneda que fuese comúnmente aceptada y en la que confiasen los comerciantes chinos.





    La imagen del Rey Fernando VII en 8 reales de plata, acuñados en México en 1814, con distintos resellos chinos



    De hecho, la ceca que se construyó en Hong Kong en 1866 para acuñar unas monedas similares al real español se vio obligada a cerrar en 1868, porque los comerciantes chinos las rechazaron y prefirieron seguir confiando en la moneda de plata española que habían utilizado desde 1570.

    Hubo otros intentos de crear versiones del real de plata español: hacia 1900 circulaban hasta nueve tipos diferentes de estas monedas, entre las que se encontraban el dólar americano (usado en Hong Kong, Singapur y Malaysia); el yen de plata japonés (acuñado con la maquinaria comprada tras el cierre de la ceca de Hong Kong); tres tipos de dólares acuñados en China; la piastra francesa de Indochina o dólar de Saigón…

    La mayoría de las divisas actuales de los países del Sudeste asiático tienen su origen en la moneda española: en Hong Kong y Singapur aún conservan el nombre de dólar; el yuan chino o el ringgit malayo también se derivan de los reales de a 8.

    Según los cálculos de los expertos, en 1911, año de la fundación de la República China, había entre 400 y 500 millones de estas monedas en circulación o acumuladas en el territorio chino.

    En Hong Kong continuaron aceptándose como medio de pago hasta 1935, año en que la colonia abandonó el patrón plata.


    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.oroinformacion.com/es/Or...o-en-China.htm

  4. #44
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    Iván Vélez - El Imperio español: ¿Oro y esclavos?

    Conferencia de Iván Vélez para la Escuela de Filosofía de Oviedo.





    https://www.youtube.com/watch?v=SfLSJPUf0lw

  5. #45
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"



    Título: ¡Todo ese oro y plata que se han robado… ¿los españoles en sus provincias de ultramar en América?!, ¡No, hoy día los canadienses y las mineras extranjeras!

    Autor: Alejandro Villarreal
    ¿Quién no ha escuchado ese cuento de “toda la plata que los españoles de la conquista de América se robaron o se llevaron de México” (y América en general –continente–)? Este es el “argumento” de batalla de todo aquel que quiere despertar un sentimiento dizque mexicano (o llanamente chovinista) para alguna causa política, y muy en particular de los grupos de izquierda que se han unido y han esparcido la leyenda negra antiespañola y antieclesiástica (generalmente no saben separar estos ámbitos).






    Otra fuente (gabrielbernat.es) ofrece las siguientes cifras sobre el envío de oro y plata a España en el siglo XVI desde las provincias de ultramar. Respecto al oro habrían sido 153,561 kilos (153.6 toneladas) y respecto a la plata 7,439,138 kilos (7,439.1 toneladas).

    Es cierto que España extrajo mucho oro y mucha plata de sus provincias y reinos de ultramar, ¡si, sus provincias y reinos!, es decir, España extraía estos tesoros en sus propias tierras, en las tierras que había conquistado, que había habitado, en las que había erigido virreinatos o gobiernos oficiales y cuya población indígena había evangelizado y con la cual se había mezclado y en donde había contruido ciudades que hoy todavía podemos admirar y gozar; ¿cuántos piratas, quiero decir, colonos ingleses y holandeses pueden decir esto de sus incursiones por América del norte? Un cálculo somero sobre las extracciones españolas de oro y plata en los Reinos de Ultramar en América dice que fueron unas 180 toneladas de oro y unas 16,000 toneladas de plata entre los años 1500 y 1650, es decir, durante 150 años (413 mil kilos por año de oro y 106.6 toneladas de plata por año). No cabe duda que por sí solas son cifras muy apantallantes, pero si hacemos la comparación de las extracciones actuales por parte de las empresas mineras, principalmente canadienses (y en menor proporción otros países), estas cifras palidecen y parecen un chiste, sobre todo porque la extracción española de los siglos XVI y XVII debe repartirse en 150 años, en cambio, la extracción de oro, por ejemplo, durante el año 2012 en México fue de 88.6 toneladas, y en cuanto a la plata en este mismo año se alcanzó la cifra de 4,510 toneladas. Es decir, manteniendo constante la producción de oro y plata en México del año 2012, la producción actual de plata cubre en 2.03 años lo que la España virreinal hizo en 150 años; y respecto al oro, la producción actual de oro cubre en 3.55 años lo que la España virreinal hizo en 150 años. Esto con cifras congeladas del año 2012, pero la realidad es que año con año desde el 2012 la producción aumentó significativamente. Entonces, ¿qué clase de chiste es este con el que nos quieren ver la cara de imbéciles al sacar el cuento de la España virreinal que se “robó” el oro de América?

    Pero esto no es lo más indignante, pues habría que ver la forma en cómo lo están haciendo y las ganancias que le han dejado al país, a México. Para comenzar, desde el gobierno de Ernesto Zedillo, las mineras canadienses tienen en su poder más del 70% de la extracción de oro y plata en México (74% tienen participación canadiense y 15%, estadunidense, con la participación menor de otros países –año 2013–); un encabezado de una noticia del año 2013 dice: “Mineras canadienses: Ejemplares en su país, corruptas en México”, el problema es que la situación no ha cambiado, las mineras siguen tan corruptas como siempre y con el respaldo de los gobiernos federal y estatal, pues es de adivinarse que los únicos beneficiados, además de las empresas mineras extranjeras, son los gobernantes corruptos. Otra situación preocupante que viene aparejado con este robo de metales preciosos, es cómo se han burlado de las comunidades indígenas, pues les pagan una miseria por la renta de sus tierras, las cuales disponen en su totalidad y no hay poder humano que los saque de ahí, y como ya he mencionado, cuando los pobladores locales tratan de expulsarlos a la fuerza, el ejército y la policía federal están ahí en la defensa de las empresas extranjeras, ¿cuál sería el motivo por el que tienen hartos a los pobladores y dueños de las tierras?, además de la miseria que les pagan (algo así como 1,200 pesos anuales por hectárea), el problema mayor es que están contaminando las fuentes de agua con arsénico y otras sustancias venenosas utilizadas o producidas en la extracción minera, por lo que si ya era difícil sembrar en tierras semidesérticas, ahora ni pensarlo porque el agua está contaminada e inutilizada. Pero, ¿al menos dejan ganancias al país?, no, un reporte dice que ni pagan impuestos y el promedio de las ganancias que dejan es menos del 2% (dos por ciento) según un reporte, o el 0.6% según otro, de lo que extraen.

    Leer todas estas noticias y reportes no hacen más que enardecer de indignación al ciudadano común, con mucha razón, no es posible tanta corrupción en este país, tanta maldad por mantener en la miseria a tanta gente, traicionándola y engañándola, no obtante eso, nos salen con historias estúpidas, con sus traumas seudo históricos. En este sentido quiero denunciar un caso aquí, no porque sea el único, no lo es, como ya he mencionado, es de uso común en la propagación del chovinismo mexicano y la leyenda negra antiespañola, pero sí es un tanto doloroso porque es de alguien que se dice católico y dice que la verdad es su guía, y no es otro que el Dr. Alfredo Jalife-Rahme, quien en sus conferencias suele hablar de “la plata que se robaron los españoles”, lo cual salpimenta con una promoción de un indigenismo (también seudo histórico), de lo grandes que fueron las culturas precolombinas, etc., acompañado de un deprecio a lo hispano (será porque él es semita), todo lo cual me parece sorprendente en alguien que obviamente es muy culto en unos temas, pero que deja mucho que desear en otros, o como me ha parecido en estos casos, tiene una actitud mercenaria-demagógica, pues da a cada audiencia lo que quiere escuchar, y desafortunadamente al pueblo mexicano le han enseñado que no hay nada digno en la España virreinal, la Nueva España, y que todo lo indígena es sinónimo de bueno y elevado; esta visión, por supuesto, es maniquea, pues no todos los españoles que vinieron a América fueron malos, ni todo lo indígena es elevado, y a la vista de las cifras y los argumentos reales, vemos que sacar el cuento del “robo de la plata por parte de los epañoles” es una burla a la luz de lo que sucede hoy, y yo jamás he escuchado que el Dr. Jalife (y virtualmente a ningún político o partido político) haya denunciado a las mineras canadienses que en 3 años se roban más de lo que a él le parece indignante respecto a la extracción española virreinal en sus provincias de ultramar. Finalmente también me parece destacable la actitud de López Obrador (AMLO) en este tema, pues teniendo como característica un discurso incendiario y violento contra aquellos a quienes él considera sus opositores o sus enemigos, en el tema de las minas mexicanas y Canadá se muestra excesivamente amable y apacible, incluso en uno de sus discursos “contra” Trump, menciona a Canadá (a los 12 min. y 55 segundos), tibia, rápida y tímidamente, pidiendo intercambiar más (aún más) concesiones con Canadá en materia minera a cambio de empleos de piscadores para los mexicanos, pero, en primer lugar, ¿por qué dejarles este pastel, riquísimo pastel, a los extranjeros?, ¡es absurdo!, ¿todo lo que merecemos es un intercambio de nuestra riqueza de oro, plata, petróleo, agua, etc., a cambio de migajas?, ¿de empleos subpagados y menospreciados en EEUU y Canadá?, y ya ni eso, porque ambos países se dan el lujo de desdeñarnos a pesar de que nos han robado tanto por tanto tiempo (¡y el hipócrita Trump diciendo que los mexicanos se han aprovechado de los gringos!).




    Las mineras de Canadá han pisoteado a México



    Más información (en cualquier buscador salen abundantes noticias sobre este tema):

    1. http://www.proceso.com.mx/360785/min...as-en-mexico-2
    2. Canadienses, con 70% de minas de oro y plata / OCMAL
    3. https://actualidad.rt.com/actualidad...aer-oro-mexico
    4. Mineras pagan a México 1% de lo que extraen — Contralínea
    5. http://www.sdpnoticias.com/columnas/...cio-para-pocos
    6. http://nssoaxaca.com/2017/01/30/las-...eado-a-mexico/
    7. Canadá ya enseñó el cobre a México; pero se beneficia con mina en Oaxaca | Tiempo Digital


    _______________________________________

    Fuente:

    https://bibliaytradicion.wordpress.c...s-extranjeras/
    Hyeronimus dio el Víctor.

  6. #46
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    El situado, solidaridad financiera entre territorios españoles




    ¡¡Llegó el Situado!!

    Llama mucho la atención como una superestructura política, militar y administrativa como fue el imperio español pudo mantenerse unida y cohesionada durante los casi 400 años de su existencia. Ni sus peores enemigos europeos, que atacaron algunos puntos costeros y las rutas comerciales, ni las rebeliones internas puntuales, que mayoritariamente fueron por motivos económicos, no políticos, lograron poner en peligro esta estructura. Se puede hablar de una fidelidad prácticamente generalizada en el tiempo y en el espacio a los reyes españoles, algo que sin duda suponía un cemento importante, pero también hay que tener en cuenta un elemento bastante olvidado y que proporcionó una cohesión financiera a la amplia estructura de la monarquía española: el Situado.

    El Situado fue una herramienta financiera que permitió mantener activos y operacionales los elementos defensivos y administrativos del imperio español en todo el mundo. Sin él no se habría podido pagar el mantenimiento de las fortalezas, los sueldos de los funcionarios reales y de los militares destacados en lejanos puntos, y su manutención. El ingreso se supone que era anual pero muchas veces el envío del Situado fue irregular y dependió de la situación financiera de quién lo emitía y de las circunstancias del momento. Se realizaba normalmente en efectivo, con monedas de plata, lo que suponía para la zona donde llegaba una inyección de liquidez muy importante para su economía y su comercio, pero a veces se enviaban mercancías que pudiesen resultar útiles en el destino.

    La estructura fiscal de la corona española se basaba en las denominadas Cajas Reales, existiendo unas Cajas subsidiarias o dependientes de una Caja central, que tenía atribuciones para recibir los excedentes generados por las Cajas de su distrito, si es que los había una vez atendidos sus propios gastos de funcionamiento. El movimiento financiero se producía desde las Cajas Reales de las regiones más ricas, con excedentes financieros, a las más pobres o lejanas y, por ello, más díficiles de mantenerse por sí solas. En estas regiones pobres la economía local no permitía generar los suficientes ingresos fiscales para autofinanciarse por lo que había que recurrir a estas transferencias solidarias entre ellos. Este mecanismo no fue exclusivo de las Indias, también se utilizó en Europa enviando numerosos situados durante los siglos XVI y XVII a Flandes mientras duró la guerra en aquella zona europea.

    Estas transferencias se realizaron desde los inicios de la colonización, allá por el siglo XVI, y continuaron estando vigentes hasta principios del siglo XIX desapareciendo con el inicio de las revoluciones liberales hispanoamericanas y las posteriores guerras de independencia. Los dos virreinatos más poderosos eran el de la Nueva España y el del Perú, y desde ellos se enviaban los fondos al resto de territorios. Desde México se cubrían la islas caribeñas (Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo, etc), la frontera del Norte (San Agustín de la Florida y el complejo entramado de presidios, el istmo centromericano) y las Islas Filipinas. Desde el Perú se enviaban de dos puntos: de Lima a la capitanía general de Chile (Concepción, Chiloé y Valdivia) y de Potosí al virreinato del Río de la Plata. En el virreinato de Nueva Granada destacaron los situados enviados desde Bogotá y Quito para el mantenimiento de la defensa de Cartagena de Indias durante los siglos XVII y XVIII.

    El primer situado del que se tiene constancia fue el ordenado a la hacienda mexicana por el rey Carlos I en 1529 por el que tenían que pagar el salario del tesorero de la isla de Cuba, Gonzalo de Guzmán. Era muy habitual que desde la Nueva España se sufragasen la construcción de las fortificaciones habaneras y la manutención de su guarnición. También la caja mexicana sufragó todos los gastos de una escuadra que vigilaba los convoyes y las costas llamada la Armada de Barlovento.

    Pero el Situado, como decíamos antes, no siempre llegaba puntualmente y en muchas ocasiones se retardaba o alguna situación especial impedía su envío entonces era cuando intervenía la población que solía actuar como prestatario de los funcionarios y militares permitiendo así mantener en funcionamiento el sistema defensivo y en el momentoq ue el Situado llegaba se liquidaban las deudas y se realizaban los cobros. En las ciudades más necesitadas el día que el situado arribaba era motivo de fiesta y regocijo.

    Para aquellos aficionados a la leyenda negra que afirman, desde su triste ignorancia, que España se llevó todas las riquezas y vació y empobreció los territorios hispanos en América esto es una prueba de que lo que se obtenía en las Indias en su gran mayoría se quedaba en ellas y no las empobrecía, más bien al contrario, redistribuía la riqueza de las zonas ricas a las más pobres.



    Fuente: Carlos Marichal, Johanna von Grafenstein, “El Secreto del Imperio Español: Los situados coloniales en el siglo XVIII”, Colegio de México. Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora.


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    _______________________________________

    Fuente:


    El situado, solidaridad financiera entre territorios españoles - Historia del Nuevo Mundo
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  7. #47
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    Puso a cirular un libro en la Feria del Libro en Madrid donde fue invitado

    Moya Pons asegura que la Barrick ha explotado en un año más oro que los españoles en siglo XVI






    Madrid, España

    El historiador Frank Moya Pons presentó en esta ciudad su libro “El oro en la historia dominicana”, donde reveló la Barrick Gold Corporation, ha logrado explotar en un año, hasta 120 veces más que todo el oro que fue extraído por los españoles en el siglo XVI.

    El también es secretario de Medio Ambiente viajó invitado por la embajada de la República Dominicana ante el Reino de España y la Asociación Cultural y de Cooperación al Desarrollo Biblioteca República Dominicana (ACUDEBI), en el marco de la celebración de la Feria del Libro de Madrid.

    Moya Pons habló en el pabellón principal de la Feria en una actividad encabezada por el embajador Olivo Rodríguez Huertas y decenas de invitados especiales.

    “Frank Moya Pons, doctor en Historia por la Universidad de Columbia en Nueva York, ha publicado más de 30 obras. Fue el primer ministro de Medio Ambiente de la República Dominicana… En el país todos los dominicanos sentimos un inmenso respeto y gratitud por todo el aporte que ha hecho al conocimiento de nuestra historia”, manifestó Rodríguez Huertas.

    Como elementos novedosos de su obra destacó que gran parte del oro sacado de La Española en la época colonial se quedó en la isla.

    “Esta historia comenzó hace más de 500 años, cuando Cristóbal Colón puso un pie en la isla. Su interés en el oro era tal, que es la palabra más mencionada en su diario de navegación: 153 veces, la pimienta 45 y las especies 25”, detalló.

    Agregó que la ubicación de las ciudades de la época no es casualidad, pues eran fundadas en las cercanías de importantes minas del metal, como Bonao, Santiago o La Vega.

    Moya Pons resaltó “que nunca conoceremos con exactitud el volumen total de oro extraído desde 1494 hasta mediados del siglo XVI”.

    No obstante, y de acuerdo a registros oficiales, 3.44 toneladas de oro llegaron a Sevilla procedentes de la isla en la primera mitad de esa centuria.

    Citó que un parte considerable del metal se quedaba en la isla para pagar salarios y servicios, abastecimiento y otro. El oro era el medio preferido de cambio en La Española, aunque no estuviera acuñado.

    La investigación de Moya Pons reveló el desarrollo de una minería artesanal basada en bateas por parte de personas pobres y no tan pobres.

    “Por más de 500 años esta ha sido una minería practicada de la misma manera en que la hacían los españoles a finales del siglo XV y principios del XVI. Durante los siglos de mayor pobreza de la colonia de Santo Domingo, y también durante buena parte del periodo republicano, el lavado de oro fue una de las bases de la economía comunitaria campesina en determinas regiones”, declaró.


    Vida republicana

    De acuerdo con el destacado investigador, la relación del oro en la República Dominicana no se ha detenido desde la colonia.

    “Con el redescubrimiento de la célebre mina española de Cotuí, por parte de un geólogo italiano en 1947, se abrió un nuevo capítulo en la historia del oro dominicano”, dijo.

    Moya Pons informó que ese hecho llevó al Gobierno de turno a ordenar una evaluación a fondo del oro que podría existir en el llamado Pueblo Viejo.

    Indicó que dichos estudios revelaron grandes volúmenes fundidos microscópicamente en tiritas que debían ser procesadas utilizando costosos procedimientos físico-químicos con los que el país volvió a ser un importante productor del metal.

    A lo largo de su exposición, el historiador también habló sobre los procesos estatales vividos tanto con la Rosario Dominicana (primera empresa en explotar tales yacimientos en esta nueva etapa), hasta la Barrick Gold Corporation, la cual ha logrado explotar hasta 1 millón de “onzas troy” al año, es decir “120 veces más que todo el oro del siglo XVI extraído por los españoles”.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://listindiario.com/la-republic...s-en-siglo-xvi

  8. #48
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"


  9. #49
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    Re: "Los españoles se llevaron todo el oro y la plata de América"

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Cartas desde Colombia a la Madre Patria: “Nos robaron el oro”






    Carlos Arturo Calderón Muñoz (R).- “Nos robaron el oro”. Esa es la excusa por antonomasia de todos los que en la América española justifican su atraso parasitario con la caricaturesca distorsión del pasado. Lo que fuera una de las tantas piezas de la maquinaria de propaganda negra creada por potencias adversas, pasó de ser la entretenida historia de ficción de las imprentas enemigas a una realidad de piedra creída por los americanos y, desgraciadamente, los hermanos españoles.

    A tal punto ha llegado la ignominia, que aquel que esto escribe ha tenido que ver como en un evento carente de pugnas históricas, como es el Festival Internacional del Humor, realizado en Bogotá, Colombia, algún humorista español se ha disculpado con el público por lo mal que se habían portado sus compatriotas con este pueblo.

    Dejando atrás el repudio que aún causa en mí el recuerdo de ese bochornoso momento, tengo que traer a los inconmovibles números para que desmonten la tergiversación creada en la época de los imperios y mantenida en el tiempo de las democracias. Se suele argumentar que el subdesarrollo de este continente se debe a las gigantescas cantidades de metales preciosos extraídos del subsuelo americano por España, para luego llevarlos a los mercados del mundo. En síntesis, la lógica de la ecuación es que la riqueza fue transferida de América a España, algo sostenido por intelectuales de izquierda de la región, como el ya fallecido Eduardo Galeano.

    Los cálculos hechos hasta la fecha estiman que entre el siglo XVI y XVII, más exactamente entre los años 1503 y 1660, a España llegaron unas 185 toneladas de oro y en trescientos años de presencia española en el “Nuevo Mundo” unas 80.000 toneladas de plata. Esas cifras en sí mismas no nos dicen nada, aunque sin duda aquellos que usan esa rara palabra (Latinoamérica), pondrán el grito en el cielo y creerán con más vehemencia que nunca en su posición. Sin embargo, es imperativo decir que esas cantidades le darían risa a cualquier multinacional minera del siglo XXI.

    En 2014 la hermana república del Perú extrajo la “irrisoria” cantidad de 171 toneladas de oro. Es decir que solo el Perú produce por sí mismo en poco más un año, lo que España en casi doscientos de explotación minera en todos sus territorios Americanos. Si a eso le sumamos que en ese mismo año México produjo 110.4 toneladas, Argentina 60, Chile 44.5, Colombia 43.6, Venezuela 22.7, Ecuador 15.3, Nicaragua 6.8, Bolivia 6.6, Guatemala 6.2 y Honduras 3, nos encontramos con las sorprendente cifra de 519.6 toneladas de oro extraídas, en míseros 365 días, de los territorios de la América Hispánica. Por cierto, gracias a las aventuras dinásticas de la casa de Austria, Brasil también fue parte del Imperio español entre 1580 y 1640. Así que si gustan, pueden agregar a ese número las 90.5 toneladas que Brasil extrajo ese mismo 2014.

    En lo que a plata se refiere, actualmente entre los 20 países con mayor producción de este metal en el mundo, hay 7 naciones derivadas del Imperio. Estas son México, Perú, Chile, Bolivia, Argentina, Guatemala y República Dominicana. Las cuales produjeron en 2014 más de 13,300 toneladas de plata; seis años de la actual producción americana, equivalen a 300 de la época imperial.





    La compañía AngloGold Ashanti explota el yacimiento de oro más importante de Colombia


    Pero estamos hablando de naciones, nunca podríamos imaginarnos que fuerzas privadas tuvieran tal poder ¿Verdad? En realidad, en el año en el que Alemania le hizo olvidar el maracanazo a los brasileros, con 7 bellos regalos, la multinacional minera Barrick Gold produjo más oro que el mismo Perú, con una exorbitante cifra de 194.4 toneladas. Le siguen Newmont Mining con 150,7, AngloGold Ashanti con 138 y para abreviar, podemos decir que la décima compañía minera del mundo, Sybanye Gold, produjo 49,4 toneladas de oro, cifra mayor a la de países como Chile y Colombia.

    ¿Qué nos dicen todos esos datos? Pues que las monstruosas cantidades de riquezas robadas por los malvados españoles, con las cuales se podrían construir ciudades enteras hechas de oro puro y pavimentar todos los caminos hacia Roma con plata; esas fortunas ganadas a costa de los océanos de sangre indígena vertidos por toda América… En realidad, no son más que una insignificante proporción de lo que hoy produce un país modesto. Es más, ni siquiera se requiere de todo un Estado, empresas privadas actuales no sólo superan la cantidad extraída por el Imperio Español de la época, sino que en muchas ocasiones logran opacar la producción de naciones enteras hoy en día.

    Esto nos lleva a develar la que tal vez sea la realidad económica fundamental, la fuente de la riqueza es el trabajo. La capacidad de transformación de la realidad, a través de los esfuerzos y habilidades propias, es la que genera el progreso. Entre mejor sea el desempeño colectivo mejor será el producto general, es decir, la sociedad. Desgraciadamente la codicia hace parte de la realidad humana y estos generadores de “riqueza rápida” en realidad son agentes corruptores, que si no son controlados terminan por diluir a la fuerza de trabajo.

    Estas tierras no sólo han sido maldecidas con oro y plata, además hemos nacido en territorios llenos de esmeraldas, cobre, coltán, petróleo, coca y mucho más. A pesar de tener tan soberbios recursos a nuestra disposición, no hemos sabido aprovecharlos por pura y física flojera. El petróleo no se puede beber, el oro no se come. Cuando el consumismo aumenta la producción de lo fundamental se descuida, el hedonismo reemplaza a la tradición y el goce sensual sustituye la satisfacción de lo que se gana con el sacrificio.




    Cultivo de drogas en Colombia.


    En Colombia muchos sueñan con ser traquetos (capos de la droga) y las niñas buscan ponerse tetas (implantes mamarios) para ser las consentidas de un traqueto o simplemente prostituirse al mejor postor. Obviamente los sueños de ilegalidad no los tienen todos los ciudadanos, pero una gran parte de la población vive bajo el efecto de esta droga facilista, en la que el catalizador del estimulante es el último celular, la canción más depravada y el trabajo en el que menos se haga pero más se gane. Como toda droga, cuando la realidad retoma los bastiones de la percepción se siente dolor y asco por la insatisfacción que deja el vacío post-alucinógeno.

    La tendencia de los átomos es la de acercarse al placer y alejarse del dolor, es mucho más fácil no tener que enfrentar la molestia causada por la culpa y proyectarla hacia alguien más. Mucho mejor si ese enemigo es un fantasma inofensivo que no podrá contraatacar. La evidencia clara de este argumento nos la da el comportamiento de esas masas con respecto al actual y real saqueo de las riquezas naturales.

    En un ejemplo local, la ya mencionada AngloGold Ashanti ha creado un caos en la ecología colombiana. A través de manejos corruptos ha comprado a funcionarios del Estado, quienes le han concedido autorizaciones para desarrollar su negocio en parques naturales, páramos y nacederos de agua. Esta multinacional está extrayendo cantidades gigantescas de oro (realmente gigantescas) en pleno 2016 mientras destruye el ecosistema.

    El caso más destacado de esta depredación se muestra en Cajamarca, Tolima. En donde el proyecto la Colosa ya afecta a más de 161 nacimientos de agua, le arrebata el suministro hídrico a varios municipios y amenaza con contaminar el agua utilizada para regar la despensa agrícola de Colombia. Como es de esperarse en estas repúblicas bananeras, los dineros ganados se irán a paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas y las pocas migajas que dejarán en regalías e impuestos, no alcanzarán sino para llenar las arcas de los corruptos de turno. Por un poco de oro estamos entregando nuestra agua y nuestra comida, nuestra vida.

    Como colombiano que ha estado presente en manifestaciones y eventos en contra de esta multinacional, les puedo decir que no he visto la más mínima fracción de aquellos que todos los días se quejan de lo “robado por España”, hacer algo para enfrentarse a los pulpos que nos están atacando. No para defender ese metal, sino para proteger las bases de nuestra supervivencia.

    Los mismos que escupen odio a mi cara por sentirme orgulloso de mi madre, España, son los que deliberadamente ignoran los peligros reales que afrontamos hoy. No les interesa el oro, su país, sus antepasados, la sangre que les recorre o nada que no sea la autosatisfacción y la evasión de sus propias responsabilidades.

    A todos mis hermanos en España les digo, ustedes no son responsables del atraso de nadie; no están obligados a reparar a nadie por nada. Todo aquél que les hable de saqueo, sólo quiere aprovechar los beneficios de lo que han logrado con su trabajo.

    Si España cae, no va a ser por culpa del Sionismo, de los ingleses, de la inmigración tercermundista, de los banqueros o del hada de los dientes. No somos como ellos, no justificaremos nuestra tragedia en las acciones de terceros; si España cae será únicamente nuestra culpa, por haber mirado para otro lado cuando teníamos que luchar, por estar quejándonos cuando teníamos que trabajar.

    España no es rica por el “oro robado”, lo es por el sacrificio milenario que se pierde en los albores del tiempo y que ha llegado a nuestros días. Lo es por los dos siglos de lucha contra Roma, por los ochocientos años reconquistando su tierra, por salvar a Europa del Islam, por explorar hasta el último confín del universo, por vencer antes que nadie a la insurrección comunista, en fin, es grande por ser “cuna de gloria, valentía y blasón”, como dice la bella canción que tan magistralmente interpretaba Manolo Escobar.

    Somos los únicos responsables de nuestro destino, en las Américas o en Europa. El verdadero tesoro de España, uno mucho más valioso que todo el oro del mundo, ha sido su sangre. Ya es hora de hacer que vuelva a hervir, para que con su propagación fecunde las semillas de una nueva España, de una nueva edad dorada Europea.


    *Desde San Bonifacio de Ibagué, Colombia.




    _______________________________________

    Fuente:

    Cartas desde Colombia a la Madre Patria: “Nos robaron el oro” – Alerta Digital

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    Último mensaje: 29/08/2009, 17:34
  4. Los medios ¿españoles? y la huelga "xenófoba"
    Por Juan del Águila en el foro Temas de Portada
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    Último mensaje: 14/05/2009, 20:18
  5. Respuestas: 27
    Último mensaje: 21/01/2007, 00:27

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