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Tema: La Cristiada de México.

  1. #1
    Avatar de Tradición.
    Tradición. está desconectado Miembro graduado
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    La Cristiada de México.

    Tomado del NUCLEO DE LA LEALTAD, el resto del artículo se encuentra en su página:

    http://nucleodelalealtad.blogspot.com
    La Cristiada de México

    [Para escuchar el corrido mexicano El martes me fusilan, interpretado por Vicente Fernández pulsa aquí]

    La gloriosa Gesta Cristera ha sido ignorada sistemáticamente por la historia oficial mundialista por espacio de siete décadas, actualmente se le ha tomado más en cuenta, porque la verdad no puede mantenerse oculta todo el tiempo. Desde el año 2002, el Centro de Estudios Cristeros “Anacleto González Flores”, de la prestigiosa Universidad Autónoma de Guadalajara, está trabajando en dar a conocer a los gloriosos Cristeros, y al cual agradecemos profundamente el material que ofrece en su portal.

    Cuando se habla de La Cristiada, muchos inmediatamente piensan únicamente en el conflicto que se dio entre la Iglesia y el Estado mexicano entre 1926 y 1929, pero no toman en cuenta que este conflicto tiene su antecedente más próximo en la Revolución, en su episodio carrancista de 1914 y que sus consecuencias alcanzan hasta el año 1940, con el fin de lo que se llamó La Segunda Cristiada.

    El P. Francisco Vera en el momento de ser fusilado (esta fotografía la mandaron sacar los militares)

    Esta Guerra de Religión que los poderes del averno instigaron y avivaron, fue una lucha desigual contra un poder estatal, prepotente constituida por la aglomeración que formaban de un lado: el ejército regular, las fuerzas judío-masónicas, el protestantismo de sus vecinos del Norte y el considerable auxilio de esa gran potencia, favorable a los perseguidores del Catolicismo; del otro, un pueblo inerme, cuyos únicos poderes imponderables se limitaban a la audacia y bravura que en ellos producía el profundo y vital amor que profesaban a su Fe católica, y una confianza inconmovible en la protección de Dios y de su veneradísima Patrona, la Virgen de Guadalupe.

    Santa Misa de Campaña en Campamento Cristero

    «Todos los Cristeros a quienes se hacía prisioneros eran pasados por las armas. La pena de muerte era también el castigo de quienes ayudaban a los rebeldes, de los que propalaban falsas noticias, y hasta de los que hacían bautizar a sus hijos, asistían a las Misas clandestinas o se casaban por la Iglesia. Los civiles sucumbieron en más de una ocasión, víctimas de matanzas colectivas. En Tenanzingo todos los lunes había fusilamientos y muertes en la horca, en público. Como los turistas norteamericanos denuncian en la prensa la presencia de ahorcados en los postes telegráficos a lo largo de las vías férreas y de las carreteras».

    Cristeros ahorcados en los postes telegráficos a lo largo del ferrocarril en Zapotlán el Grande

    «La tortura se practicaba sistemáticamente, no solo para obtener informes, sino también para hacer que durara el suplicio, para obligar a los católicos a renegar de su Fe y para castigarlos eficazmente, ya que la muerte no bastaba para asustarlos. Caminar con las plantas de los pies en carne viva, ser degollado, quemado, deshuesado, descuartizado vivo, colgado de los pulgares, estrangulado, electrocutado, quemado por partes con soplete, sometido a la tortura del potro, de los borceguíes, del embudo, de la cuerda, ser arrastrado por caballos... Todo esto era lo que esperaba a quienes caían en manos de los federales». (Jean Meyer, La Cristiada, tomo III, págs. 251-252).

    Exhibición del cadáver de un Mártir Cristero

    ¿Por qué tanta ferocidad y atrocidad contra el pueblo sencillo que se resistía a dejar de ser católico? Emilio Portes Gil, presidente de México, en su Discurso pronunciado ante los líderes de la Masonería (27 de julio de 1929), tras la firma de los Arreglos que pusieron fin al Levantamiento Cristero, nos proporciona la respuesta, y deja claro que la persecución al clero y pueblo católicos, a la Iglesia, “dura veinte siglos... y es eterna”, fue ejecutada por la Masonería para implantar sus principios anticatólicos:

    «Venerables hermanos: Mientras el clero fue rebelde a las instituciones y leyes del gobierno de la República, estuve en el deber de combatirlo como se hiciese necesario... ahora, queridos hermanos, el clero ha reconocido plenamente al Estado y ha declarado sin tapujos que se somete estrictamente a las leyes...

    La lucha no se inicia, la lucha es eterna. La lucha se inició hace veinte siglos. De suerte, pues, que no hay que espantarse: lo que debemos hacer es estar en nuestro nuevo puesto, no caer en el vicio en que cayeron los gobiernos anteriores... que tolerancia tras tolerancia, y contemplación tras contemplación, los condujo a la anulación absoluta de nuestra legislación. Lo que hay que hacer, pues es estar vigilantes. Los gobernantes y los funcionarios públicos, celosos de cumplir la ley y de hacer que se cumpla. Y mientras esté yo en el gobierno, ante la Masonería yo protesto que seré celoso de que las leyes de México, las leyes constitucionales que garantizan plenamente la conciencia libre, pero que someten a los ministros de las religiones a un régimen determinado; yo protesto, digo, ante la Masonería que mientras yo esté en el gobierno se cumplirá estrictamente con la legislación.

    En México, el Estado y la Masonería en los últimos años han sido una misma cosa: dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder han sabido siempre solidarizarse con los principios revolucionarios de la Masonería».

    Soldado federal con dos cabezas de Mártires Cristeros

    La ferocidad y las atrocidades cometidas por las fuerzas callistas, durante aquella persecución religiosa son algo inaudito y monstruoso, o diríamos, satánico, que en los tiempos modernos sólo encuentran semejantes en la URSS y en el bando rojo de la Cruzada Española de 1936–1939.

    No es livianamente que atribuimos a la acción de Maligno, al satánico, mucho de lo que ocurre. Hoy es reconocido por las mayores autoridades religiosas en el mundo la acción frecuente y muy activa de Satanás, como aparece claramente en algunas sectas actuales que actúan a la luz del día, y que están causando serias preocupaciones a los observadores de esos movimientos y hasta a las autoridades públicas.

    En el Sínodo extraordinario de 1985, convocado por el Papa Juan Pablo II, el Relator, Cardenal Danneels, con la aprobación de todos los Padres y en consentimiento del Sumo Pontífice, no vacila en afirmar en la Relación Final, «que las fuerzas del Maligno, con grande influencia actúan en el mundo, con ánimo hostil a la Iglesia de Cristo: muestran que el Príncipe de este mundo y el misterio de iniquidad, actúan en nuestros tiempos».
    Pious dio el Víctor.

  2. #2
    flavio de jesus está desconectado Miembro novel
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    Talking Re: La Cristiada de México.

    la lucha por la defensa del derecho a la libertad, que en mi pais se le llama cristiada, es el momento culminante de la historia de mi nacion, es el parteaguas a partir del cual nuestra identidad se magnifica, nuestro pasado tiene sentido, el presente tiene un porque y el futuro es la esperanza. el conocer este hecho a fondo sin ambages dara la respuesta de la grandeza Mexicana, estoy dispuesto, pues es mi tesis de maestria a compartirla con quien desee, solo pienso en las palabras de Juan Pablo II el Magno, Mexico siempre fiel, sois el continente de la esperanza....

  3. #3
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
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    Re: La Cristiada de México.


    LUIS SEGURA VILCHES, MÁRTIR DE CRISTO REY

    En 1917 la Constitución de Querétaro (una de las inspiradoras de la Constitución de la II República Española) se impuso en México. El tirano masónico Plutarco Elías Calle la emprendió con la Iglesia Católica mexicana. La Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa propagó la imperiosa necesidad de defender la Fe ultrajada y perseguida por los agentes estatales de la francmasonería. Y para defender la Fe Católica surgen los Cristeros. Patriotas devotos de la Virgen de Guadalupe se levantaron en armas.

    Un joven ingeniero católico, Luis Segura Vilches, organizó las primeras acciones de resistencia armada en la capital de México. Apresado y acusado de atentar contra el tirano Obregón, fue sacado de la celda y sin proceso judicial, puesto en el paredón de fusilamiento. Pasó el 27 de noviembre de 1927. Luis Segura Vilches les dijo a sus verdugos que lo enviaban al cielo. Antes de morir gritó: “¡Viva Cristo Rey!”.

    En la fotografía que encabeza esta entrada, Luis Segura está contemplando, mientras camina al martirio, el cadáver del jesuita Padre Miguel Pro, director espiritual de Luis y fusilado momentos antes de esta fotografía que recoge, como pocas, la gallardía de un mártir que pisando con aplomo camina ante los fusiles, para ofrendar su vida a Cristo Rey.

    El 21 de mayo del año 2000, Su Santidad Juan Pablo II canonizó a un grupo de 25 mártires cristeros, que habían sido beatificados el 22 de noviembre de 1992.

    Esta bella canción es testimonio de esa lucha contra-revolucionaria de nuestros hermanos de México: la Cruzada Cristera.

    EL MARTES ME FUSILAN

    El martes me fusilan
    A las seis de la mañana
    Por creer en Dios eterno
    Y en la gran Guadalupana.

    Me encontraron una estampa
    De Jesús en el sombrero;
    Por eso me sentenciaron,
    Porque soy un cristero.

    Es por eso que me fusilan
    El martes por la mañana;
    Matarán mi cuerpo inútil
    Pero nunca, nunca mi alma.

    Yo les digo a mis verdugos
    Que quiero me crucifiquen,
    Y una vez crucificado
    Entonces usen sus fusiles.

    Adiós Sierras de Jalisco,
    Michoacán y Guanajuato,
    Donde combatí al gobierno,
    Que siempre salió corriendo.

    Me agarraron de rodillas
    Adorando a Jesucristo;
    Sabían que no había defensa
    En ese santo recinto.

    Soy labriego por herencia,
    Jalisciense de naciencia;
    No tengo más Dios que Cristo
    Porque me dio la existencia.

    Con matarme no se acaba
    La creencia en Dios eterno.
    Muchos quedan en la lucha
    Y otros que vienen naciendo.

    Es por eso me fusilan
    El martes por la mañana.

    ¡Viva Cristo Rey!

    Gloria a los católicos mexicanos que murieron proclamando la Realeza de Jesucristo Nuestro Señor. Ellos sean nuestros intercesores en el buen combate por la Fe Católica.

    Para escucharla y abundar en información:

    http://www.alamedadigital.com.pt/n2/..._cristeras.php


    Maestro Gelimer
    Pious dio el Víctor.

  4. #4
    Jorge_Carrillo está desconectado Proscrito
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    Re: La Cristiada de México.

    En el alma de los católicos del occidente de México, La revolución cristera es la herida más profunda de nuestro corazón.

    Lo peor es que no se trató de un gobierno de extraños, de extranjeros, sino de los nuestros, lleno de imbéciles, ignorantes de su pasado, detractores de sus propios orígenes, deshonra de sus padres, vergüenza de sus hijos.

    El anticlericalismo es la mejor excusa de la incompetencia de los gobiernos, hasta mediados del siglo XX.

    La educación se vuelve laica a fin de tener un pueblo más dócil y alienado de cualquier principio cristiano. Se ensalza a los próceres seculares, y se anatemiza a la Iglesia como extraña a los intereses nacionales.

    Ciegos, Estúpidos, Imbéciles, fanáticos anticatólicos. ¿Quien si no la Iglesia logró la conversión de los pueblos indígenas y los incorporó a una nueva nación generosa y grande?, ¿Quien si no la iglesia educó a los pueblos indígenas en las nuevas técnicas artesanales que ahora les dan un sustento?, ¿Quién si no la Iglesia cristianiza con el verdadero evangelio y doctrina de amor, que torna inconcebible el exterminio de los pueblos indígenas?

    Resulta amargo al paladar el pensar cómo el pueblo católico ahora se ve sometido a un proselitismo protestante cómplice de las atrocidades anticatólicas, que busca dispersar los rebaños del Señor Jesús en su Iglesia, para llevarlos al precipicio de la perdición.
    Última edición por Jorge_Carrillo; 21/10/2008 a las 00:00

  5. #5
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    Re: La Cristiada de México.

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    Esta bella canción es testimonio de esa lucha contra-revolucionaria de nuestros hermanos de México: la Cruzada Cristera.

    EL MARTES ME FUSILAN
    Hyeronimus,

    Ese corrido es uno de mis favoritos. ¿Has escuchado el corrido Valentín de la Sierra?

    Valentín de la Sierra

    Voy a cantar un corrido,
    de un amigo de mi tierra
    llamádose Valentín,
    que fue fusilado y colgado en la sierra

    No me quisiera acordar,
    era una tarde de invierno
    cuando por su mala suerte
    cayó Valentín en manos del gobierno

    El general le decía,
    ¿cuál es la gente que mandas?
    son ochocientos soldados,
    que tienen sitiada la hacienda de Holandas

    Le vuelven a preguntar
    ¿cual es la gente que guías?
    son ochocientos soldados,
    que trae por la sierra Mariano Mejía

    El general le decía,
    yo te concedo el indulto
    pero me vas a decir cual es el jurado y la causa que juzgo

    Valentín como era hombre
    de nada les dio razón
    Yo soy de los meros hombres
    que han inventado la revolución

    Antes de llegar al cerro Valentín quiso llorar
    madre mía de Guadalupe,
    por tu religión me van a matar

    Por el arroyo del fresno
    con Valentín se encontraron
    los agraristas del valle
    le hicieron preguntas y lo desarmaron

    Vuela, vuela palomita,
    párate en ese fortín
    estas son las mañanitas
    de un hombre valiente que fue Valentín


    Hay unas versiones diferentes, las que me gustan más son la de Amparo Ochoa y la de Vicente Fernández.

    ¡Viva Santa María de Guadalupe!
    ¡Viva Cristo Rey!

  6. #6
    Avatar de Hyeronimus
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    Respuesta: La Cristiada de México.

    PARTICIPACIÓN INTREPIDA Y EFICAZ
    DE LAS MUJERES EN LA EPOPEYA CRISTERA
    Es esta lucha desigual contra un poder estatal, prepotente constituida por la aglomeración que formaban de un lado: el ejército regular, las fuerzas Judío-masónicas, el protestantismo de sus vecinos del Norte y el considerable auxilio de esa gran potencia, favorable a los perseguidores del catolicismo; del otro, un pueblo inerme, cuyos únicos poderes imponderables se limitaban a la audacia y bravura que en ellos producía el profundo y vital amor que profesaban a su fe católica, y una confianza inconmovible en la protección de Dios y de su adorada patrona, la Virgen de Guadalupe.
    En esta lucha es de estricta justicia resaltar la participación activa y por veces decisiva, de las mujeres mexicanas. (Qué hermosas páginas, merecedoras de loor eterno, nos dejaron AQUELLAS MUJERES Y NUMEROSAS MADRES EN ESTA GUERRA DE RELIGIÓN que los poderes del averno instigaron y avivaron!
    El general Rodrigo Talamantes tuvo la desfachatez de mandar a la horca a cinco mujeres por el sólo y “grave delito” de haber hecho propaganda de prensa religiosa. 1
    Y otro historiador norteamericano, habiendo relatado atropellos increíbles de Calles y como la furia del conflicto era agravada por generales irresponsables que, su pretexto de la lucha, practicaban brutales y criminosas persecuciones a prominentes familias católicas, confiscando y despojándolas de sus casas y propiedades: refiere como al propio tiempo las devotas mujeres mexicanas procuran algún consuelo en las iglesias silenciosas, pasando las cuentas del Santo Rosario, repitiendo sus oraciones predilectas; y llorando con frecuencia por el bochorno y abominaciones de su Nación. Mientras algunas que tenían casas más espaciosas albergaban sacerdotes, que con su misma ropa seglar y a cortinas cerradas, celebraron la Santa Misa. “Esposas de jefes revolucionarios, inclusive la de Calles, se aprovechaban también de esas oportunidades”. 2
    El periodista Ceja Reyes estampa en su libro una fotografía con esa leyenda explicativa; Afloraba la lucha y muchas católicas preparaban globos que luego lanzarían al espacio metropolitano con propaganda cristera. 3
    El santo mártir P. Pró refiere en carta a un amigo el caso de una joven que detenida por hacer propaganda religiosa la tuvieron seis meses en los infectos calabozos de la Inspección de Policía, donde contrajo una triste mortal llevándole el P. Pró el santo Viático le rogó que mantuviese un rato la Santa Hostia en la mano para hablar con Jesucristo y ofrecerle su vida por la santa causa. ¡Qué bello ejemplo de fe y heroísmo patriótico! 4
    Rodríguez Lois transcribe una coplilla que se canta en algunos pueblos mexicanos:
    Es la dama mexicana
    Flor que recuerda simbólica,
    Algo a Isabel la Católica
    Y algo a la Guadalupana. 5

    Brigadistas.
    La CRISTIADA fue una lucha muy especial. Por lo común, en las guerras toda la actividad bélica es atribuida, casi exclusivamente, a los hombres marchaban al combate impelidos por las esposas, madres y hermanas; además. No hubieron podido mantenerse sin la AYUDA CONSTANTE DE LAS ORGANIZADORAS, SOBRE LAS QUE RECAÍA TODO EL PESO DE LA LOGÍSTICA Y DE LA PROPAGANDA. 6
    Con efecto, en muchas regiones del país ellas fueron LAS
    PRIMERAS EN DEFLAGAR LA LUCHA CONTRA LOS CALLISTAS. En 1926, cuando se formaron las hostilidades, las mujeres más decididas a montar guardia en las iglesias. “Reina en todas partes ilimitada y entusiasta admiración por las mujeres católicas de México, quienes en presencia de los sótanos de Roberto Cruz, y la deportación a la espantosa colonia de las Islas Marías, han noblemente y sin descanso defendido nuestra civilización cristiana y mostrado al mundo la heroica raza a que pertenece”. 7
    En diversas partes, los hombres limitáronse a desempeñar tímidamente un papel secundario no enfrentándose con las fuerzas federales, sino para defender a las compañeras. “Ellas, dice Kéraly, conclamaban a los maridos a “ser hombres” lo que en todo el mundo hispánico constituye un acicate suficiente. Ellas daban sus hijos, uno después de otro, a los regimientos de Cristo Rey”. 8

    Anacleto González Flores, jefe de la UNIÓN POPULAR y llamado “el Maestro”, dio inicio a la movilización de las mujeres en 1925, en su campaña cívica contra el Gobierno. Pero cuando en 1926 la compaña cívica se transformó en lucha armada, él comenzó a organizar el apoyo a los cristeros con algunas socias de la UNIÓN DE LAS EMPLEADAS CATÓLICAS –UEC- de Guadalajara. Sociedad moralizadora que reclutaba sus asociadas en la clase media y entre el pueblo. Muerto Anacleto, continuaron la organización de ayuda a los Cristeros, Luis Flores González y la joven dinámica y combativa María Goyaz.

    Toñita Castillo conduciendo parque a los Cristeros.
    Para actuar con más eficacia resolvieron Luis Flores y María Goyaz proceder de manera militar y formaron en Zapopan, Jalisco, la primera BRIGADA FEMENINA, constituida por 17 jóvenes, que en pocos días ya eran 135 y que al final (LLEGARON A CONTAR CON 25 MIL MANIFESTANTES; DECIDIDAS, VALIENTES Y DISPUESTAS A ENFRENTAR TODO! Era una organización militar destinada a obtener dinero y abastecer de víveres a los combatientes y suministrarles armas y municiones, informes y refugios, a curarlos y esconderlos. Organización secreta que imponía sus miembros un juramento de obediencia y secreto.
    Es sumamente interesante y conmovedor contemplar aquellas chicas en los extremos de sacrificio y heroísmo; y ver en las componentes de aquellas Brigadas hasta donde lleva una fe profunda y amor ardiente al Salvador y a su Iglesia Santa. Meyer nos ofrece varias fuentes de informaciones. 9 Digo “varias fuentes de informaciones”, porque, infelizmente, la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa – LDLR-, que por indicación del Episcopado, coordinaba las organizaciones católicas, discordaba de las Brigadas Femeninas por causa del secreto y del juramento, y al final de todo, el P. Darío Miranda, Jefe del Secretario Social, quemó los archivos de las Brigadas, que había recibido de Luis Flores. La diligencia de Mayer, procurando cuidadosos otras informaciones complementarias, suplió, en parte considerable esa falta, un esquema de la organización de las Brigadas Femeninas y de sus actividades.
    En los ESTATUTOS se define la organización de las Brigadas Femeninas, como, “Una sociedad mexicana, exclusivamente femenina, cívica, libre, autónoma y RACIONALMENTE secreta, esto es : sus miembros JURAN guardar todo y sólo aquellos secretos que sean necesarios para salvaguardar la vida de la Institución, la de sus miembros y el amplio desarrollo de sus finalidades y de sus objetivos”.
    Su finalidad era la de proveer Cristeros de todos los artículos y prevenciones necesarias para el proseguimiento de la lucha, con el mínimo de fracasos y con garantía de éxito. Para adquisición y entrega de pertrechos de guerra de toda especie a los combatientes: espionaje en los dos campos para descubrir y prevenirse de posibles traidores o desleales; beneficia en todas sus formas para los combatientes y sus familiares.

    Ma. Ernestina Gollaz Camberos (Ps. Celia Gómez)
    La Organización, debido al talento singular de Luis Flores, era militar. Cada Brigada contaba con 750 afiliadas y tenía al frente un coronel, asistida por una teniente coronel y cinco mayores, y a su órdenes varios capitanes, tenientes y sargentos, etc. La Organización llegó a contar 26 Brigadas completas y 36 menores, éstas compuestas de 100 a 250 miembros. En el comienzo tuvo un bastión inicial y más fuerte en Guadalajara y luego en México. Con celo y actividad extraordinaria lograron establecer destacamentos en grande número de ciudades y poblados.
    Las Brigadas Femeninas eran secreto completo para todos los que a ellas no pertenecían. El JURAMENTO era prestado de rodillas DELANTE DEL CRUSIFICO:
    “Ante Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ante la Santísima Virgen de Guadalupe y ante la Faz de mi Patria, yo, N. Juro que aunque me martiricen o me maten, aunque me halaguen o prometan todos los reinos del mundo, guardaré todo el tiempo necesario secreto absoluto sobre la existencia y actividades sobre los nombres de personas, domicilios, signos...que se refieran a sus miembros. Con la gracia de Dios, primero moriré que convertirme en delatora”.
    ¿Mas, quiénes eran estas jóvenes que, en tan gran número, trabajaron durante tanto tiempo en las mismas barbas del ejército y de la policía con una eficacia y una seriedad notables? Jóvenes y solteras en su mayoría (de 15 a 25 años), dirigidas por jefes ninguna de las cuales tenía más de 30 años, se buscaron grupos auxiliares en los que había mujeres de más edad, mujeres casadas y niños. 10
    Esas mujeres, constitutivas de las Brigadas Femeninas, “formaban, dice un Cristero, en su apasionante relato, aquel cuerpo de mujeres que, exponiendo la vida, nos abastecían y conectaban con el mundo”. 11
    Las Brigadas Femeninas fueron creadas de modo especial para suministrar municiones, pertrechos y víveres a los malparados y denodados Cristeros, en momentos extremamente críticos de lucha contra las fuerzas perseguidoras del gobierno. Entonces, el espíritu inventivo y la audacia de aquellas jóvenes fueron tales que hasta llegaron a abastecerse directamente en las fábricas militares de la capital, por los auxilios y facilidades de algunos operarios católicos y la simpatía y seducción de ciertas autoridades. Esta actitud y hasta convivencia de “operarios católicos y de algunas autoridades” se comprende fácilmente: la mayoría del pueblo mexicano es católico, y sólo el terror, la ignorancia de muchos y la confusión criada por el Gobierno con muchos medios de difusión, mantenían aquella maraña persecutoria del catolicismo, de la cual se esquivan, inclusive en las fuerzas armadas, los que podían.
    Acontecía que entre los que eran enviados para incendiar o destruir sagradas imágenes muchos aún “llevaban escapularios, o su medalla de la Virgen de Guadalupe debajo de la ropa”. 12
    En las ejecuciones de Cristeros era frecuente que los pelotones de ejecución se negasen a dispara, y era preciso recurrir al repugnante expediente de fusilar a un soldado, para que los otros, despavoridos, por miedo de la muerte cumpliesen la orden. NO SIN HABER PEDIDO ANTES PERDÓN AL SACERDOTE. En la inmolación del Líder, muy querido de todos, Anacleto González Flores, cuando el General Ferreira ordenó el cuadro de ejecución. “Anacleto habló en tales términos a los soldados que éstos se rehusaron a disparar, y el General los sustituyó por otro pelotón”. Fue entonces, cuando Anacleto gritó: “Yo muero, pero Dios no muere”. ¡Viva Cristo Rey! – y una descarga cerrada de catorce balas ahogó sus ultimas palabras. 13
    Las jóvenes imaginaban mil formas de hacer llegar los pertrechos a los combatientes. Eran a modo de camisas fruncidas para hacer multitud de pliegues formando cañones en los que se metían los cartuchos. Cada joven podía así llevar de 500 a 700 o sea el triple de la donación militar en campaña. 14 LA carga era temor de enfrentar, y con éxito, su peligrosa tarea.
    Tratábase simplemente de una Organización que durante dos años puso en circulación, noche y día, millares de muchachas que iban de las ciudades a los campos de batalla, desafiando toda suerte de peligros, con frecuencia mortales. Su actividad, sin embargo, era fundamental para los Cristeros y tan peligros para el Gobierno, que éste respondió con terribles represalias militares y policiales. La ferocidad y las atrocidades cometidas por las fuerzas CALLISTAS, durante aquella persecución religiosa son algo inaudito y monstruoso, o diríamos, SATÁNICO, que en los tiempos modernos sólo encuentran semejantes en la URSS y en el bando “rojo” de la Cruzada Española de 1936 – 1939.
    Para ilustración de los lectores comunes que con frecuencia tal vez con sorpresa habrán tropezado en estas páginas con el calificativo de “satánico” o de “diabólico” aplicado en diversas actuaciones, digo que no es livianamente que atribuimos a la acción de Maligno, al satánico, mucho de lo que ocurre. Hoy es reconocido por las mayores autoridades religiosas en el mundo la acción frecuente y muy activa de Satanás, como aparece claramente en algunas sectas actuales que actúan a la luz del día, y que están causando serias preocupaciones a los observadores de esos movimientos y hasta a las autoridades públicas.
    En el Sínodo extraordinario de 1985, convocado por el Papa Juan Pablo II, el Relator, Cardenal Danneels, CON LA APROBACIÓN DE TODOS LOS PADRES y en consentimiento del Sumo Pontífice, no vacila en afirmar en la RELACIÓN FINAL, que las fuerzas del Maligno, con grande influencia actúan en el mundo, con ánimo hostil a la Iglesia de Cristo: muestran que el PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO y el MISTERIO DE INIQUIDAD, ACTÚAN EN NUESTROS TIEMPOS.
    Esto mismo, aunque todavía mas crudamente o había afirmado al Papa Paulo VI, con grande alarma en todo el mundo.

    Ofreciendo bastecimiento a cristeros
    del sur de Jalisco.
    Con respecto a México que ahora nos ocupa, quiero consignar que CON VERDADERO ASOMBRO, las señales que Paulo VI indicó como evidentes para detectar la presencia del Maligno, se dan en México punto por punto, en la actuación de los presidentes, Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas: Vea el lector estas señales y conociendo los hechos juzgará por sí mismo: “Podremos suponer su siniestra acción allí donde la negación de Dios es radical, sutil y absurda, allí donde la mentira se afirma, hipócrita y potente, contra la verdad evidente, allí donde el amor queda apagado por un egoísmo frío y cruel, allí donde el nombre de Cristo se impugna con odio consciente y rebelde, allí donde el espíritu del evangelio es adulterado y desmentido, allí donde la desesperación se afirma como última palabra...”.15
    En confirmación de los actos heroicos de los miembros de la Cristiada y para que se vea mejor y se comprenda a dónde puede llevar la pérdida de la fe católica y el odio anticristiano de aquel contubernio masónico y de algunas sectas bastantes difundidas en la actualidad, y, también, para salir al paso de alguna sospecha de que estoy aumentando o agravando las persecuciones a los Cristeros, que dejamos referidas en páginas anteriores, voy alegar algunos párrafos del benemérito universitario francés Jean Meyer, ya varias veces citado, el cual para preparar una tesis de Doctorado en Letras, en la Sorbona, escogió el tema de la Cristiada. Con diligencia ejemplar y muy extraordinaria, investigó todo, durante cuatro años en México, trabajando en archivos, llevando acabo pesquisas e interrogando a sobrevivientes de la lucha, nos ofrece una amplia visión del proceso y vicisitudes de la epopeya cristera y de sus protagonistas de una y otra parte de los contendientes. 16
    “Todos los cristeros a quienes se hacía prisioneros eran pasados por las armas. La pena de muerte era también el castigo de quienes ayudaban a los rebeldes, de los que propalaban falsas noticias, y hasta de los que hacían bautizar a sus hijos, asistían a las misas clandestinas o se casaban por la Iglesia. Los civiles sucumbieron en más de una ocasión, víctimas de matanzas colectivas. En Tenanzingo todos los lunes había fusilamientos y muertes en la horca, en público. Como los turistas norteamericanos denuncian en la prensa la presencia de ahorcados en los postes telegráficos a lo largo de las vías férreas y de las carreteras”.
    “La tortura se practicaba sistemáticamente, no solo para obtener informes, sino también para hacer que durara el suplicio, PARA OBLIGAR ALOS CATÓLICOS A RENEGAR DE SU FE y para castigarlos eficazmente, YA QUE LA MUERTE NO BASTABA PARA ASUSTARLOS. Caminar con las plantas de los píes en carne viva, SER DEGOLLADO, QUEMADO, DESHUESADO, DESCUARTIZADO VIVO, COLGADO DE LOS PULGARES, ESTRANGULADO, ELECTROCUTADO, QUEMADO POR PARTES CON SOPLETE, SOMETIDO A LA TORTURA DEL POTRO, DE LOS BORCEGUÍES, DEL EMBUDO, DE LA CUERDA, SER ARRASTRADO POR CABALLOS... Todo esto era lo que esperaba a quienes caían en manos de los federales”.17
    A nadie se perdonaba: el General Pablo Rodríguez hizo ahorcar a varios civiles en la Tinaja, para conseguir al catequista Cecilia Gómez, el cual se entregó a fin de alcanzar perdón de otros rehenes. Fue ahorcado delante de sus hijos, a los que se obligó después a servir de comer al general. En pleno día, en Colima, en el jardín Independencia, Francisco Santillán de 14 años, y Manuel Hernández de 17, fueron fusilados después de haber sido torturados. Cuando las tropas federales tomaron Zapotitlán, entraron a la ciudad a saco, violando a las mujeres, profanando la iglesia y llevándoselo todo. Cuando sorprendieron al campamento de Telcruz, violaron a las mujeres en presencia de sus marido y de sus hijos, tras de lo cual mataron a los hombres y estrellaron a los niños contra las rocas.
    El General Eulogio Ortiz hizo fusilar a uno de sus soldados a quien había visto en el baño con una medalla el cuello. (Ididem). Exponer todas las atrocidades sería tarea de nunca acabar.
    Blanco Gil y Rivero del Val relatan también muchas y terribles atrocidades de los callistas. “En Huejuquilla, el General Vargas, con otros callistas invadieron, el pueblo se fueron al oratorio a casa de Carmelita de Robles donde se encontraban como refugiadas varias señoritas”. A Carmelita la echaron al suelo después le pusieron una soga al cuello y tirando la llevaron con las otras hasta San Antonio. Sábese que fue TORTURADA Y MARTIRIZADA, POR LO CUAL, ENTRE EL PUEBLO LE VALIÓ EL APELATIVO DE SANTA.18
    Rivero Del Val testifica que muchas jóvenes de las Brigadas Femeninas fueron presas y sometidas a tratamientos brutales: martirizaron varias y a otras las enviaron prisioneras a las Islas Marías. Profunda pena causó la muerte de una jovencita que, algunas veces, nos abastecía de comestibles, medicamentos y pertrechos. Cayó en una emboscada; la llevaron a Colima y la internaron en la cárcel. Su juventud y belleza provocaron desde el primer momento los bajos instintos de sus carceleros, que rasgaron sus vestidos y la sometieron a interrogatorios interminables. Querían que los informase sobre el mecanismo de las Brigadas Femeninas, los nombres de sus jefes, sus lugares de reunión. Ella, sin embargo, fiel a su juramento guardó obstinado silencio. La jovencita cerro estrechamente sus labios y solamente el color de su rostro, y el brillo de sus ojos demostraban sus sentimientos de indignación, de vergüenza y de terror.
    “Tu orgullo, le dice el General, está en que eres virgen; sin embargo, si insistes en tu silencio, te entregaré a los soldados en este mismo instante”.

    Los hombres aplaudieron la proposición con soeces carcajadas. La jovencita murmuró en silencio una plegaria levantando los ojos al Cielo, y con la cabeza dijo: No, a las reiteradas preguntas sobre si estaba dispuesta a delatar a los suyos.
    Entonces aquel jefe desalmado, lleno de cólera, gritó para sus soldados: ¡Cójanla! Es de ustedes.19
    La triste muerte de la muchachita encolerizó a los hombres del campamento cristero, que se reunieron y planearon el castigo de los enemigos.
    Para gloria de aquellas Brigadas Femeninas, “se puede asegurar que entre sus miembros NO HUBO NI UNA SOLA DEFECCIÓN. ¿Qué organización de resistencia política – comenta Kéraly – podría decir otro tanto?”.
    COMPORTAMIENTO HERÓICO DE LAS MADRES MEXICANAS EN LA CRISTIADA

    Familia brigadista.
    Este heroísmo de las mujeres en las Brigadas, tenía su correspondiente manifestación en el espectacular ejemplo de las madres en los momentos más trágicos de la vida de sus hijos; y en la intrepidez de que hacían gala de la propaganda y auxilio a los Cristeros; cosa que irritaba sobremanera a los callistas y congéneres.
    Esto no explica la altivez, la firmeza y hasta diríamos, el derroche de heroísmo de que hicieron gala los mexicanos no solo en la Cristiada sino también en las sucesivas crisis religiosas, que todo ello pone de manifiesto el carácter, la fisonomía, y el talento, típicamente hispánico, que demostraron las madres mexicanas, en aquellos días terribles pruebas.
    No seria exagerado escribir que de tales madres, tales hijos, y aún, tales maridos, que por sus esposas eran con frecuencia impulsados a la lucha. Muchas fueron las que emularon la abnegación y el sacrificio de la Madre de los Macabeos, estimulando sus siete hijos a inmolarsepor la fidelidad al verdadero Dios.
    Otro modelo, sin embargo, más próximo y eficaz tenían presente las madres en México: la Virgen Dolorosa. Ellas eran en su totalidad moral fervorosas devotas de la Virgen María, y en cuanto en ellas cabía, imitaran las disposiciones de la Virgen Madre de Jesús en el Calvario: de pie, al lado de la Cruz del Salvador, su Hijo, María ofrece a su hijo, y ella se ofrece también como víctima expiatoria, sabiendo que aquella inmolación es requerida para que el Padre sea glorificado y los hombres se salven.
    También las madres mexicanas –felizmente los ejemplos de lo que sigue, sobreabundan – imitaron con sus hijos a Nuestra Señora heroicamente no vacilando inmolarlos para defender la honra de Jesucristo y resguardar sus almas de la perdición eterna. Veamos algunos ejemplos.
    La madre del P. Trinidad Rangel, cuando le llegó la noticia del sacrificio de su hijo, cual otro Job prorrumpió en estas exclamaciones: “Dios me lo dio, Él me lo quitó: Hágase su Santísima voluntad: antes mártir que apóstata”.20
    Vamos a referir sucesivamente otro ejemplo emocionante de LA FE ARDIENTE Y DEL VALOR DE UN NIÑO DE 12 AÑOS Y DE SU MADRE, en que también aparece visible al grado de barbarie y de crueldad de los perseguidores.
    Un niño es cogido en un suburbio de Guadalajara repartiendo hojas del BOICOT de los cristeros a los transeúntes. Sucedió que uno de estos era de los esbirros de la tiranía. Agarra del brazo al niño y viendo lo que repartía le pregunta: ¿Quién te dio esto? Pero el niño por toda respuesta se le quedó mirando desafiante y sereno. ¿No me lo dices? Pues vamos a la comisaría, allí lo vas a decir. El Comisario pregunta al esbirro ¿qué traes ahí? – A este chamaco que anda repartiendo en las calles esta porquería, y no quiere decir quién se le ha dado. Pero a mí, sí me lo dirás, ¿verdad? Yo soy el Comisario. El niño mira impertérrito al policía y sella sus labios. –Si no me lo dices te voy a zurrar un poco ¡ya verás! El niño calló como una estatua de piedra.- ¿Eh...no me lo dices? Pues ya verás.
    El comisario coge un látigo, con el esbirro, arrancaron su pobre camisa y sus pantalones y en carne viva lo azotaron hasta amoratarle las espaldas: -¡No me pegue! ¡No sea malo! ¡No sea así!, dijo llorando. –Pues dime quién te dio esa propaganda y no te pegaré más. El niño cerró sus labios y hasta cesó de lamentarse. El Comisario mandó encerrarlo y esperar que viniese su madre a buscarlo.

    Un cristero y una brigadista.
    La madre, viendo que el niño no llegaba al medio día quedó aprehensiva. No faltó un vecino que la informó que un hombre, llevara del brazo al niño a la Comisaría. La madre preparó alimento y se fue a la Comisaría. El Comisario le dijo entonces –tenemos necesidad de saber quién le dio esa propaganda subversiva. Pregúntele usted. La madre miró al hijo y el hijo miró a la madre, fortaleciéndose con esa mirada de firmeza. Ambos callaron. Entonces volvieron a desnudar al chico. La madre se echó a llorar amargamente al ver las amoratadas espaldas del niño. Y más aún, cuando vio al bárbaro policía levantar el látigo para reanudar los golpes. Ciega, valiente, como leona herida, lanzóse para interponerse entre el látigo del salvaje policía y su hijito. Pero el otro esbirro estaba preparado, y agarro fuertemente a la mujer, que forcejeaba inútilmente por desprenderse de aquel bárbaro... – Nada más digan quiénes son los que les dieron los papeles. Gritó el Comisario, golpeando con furor al pobrecito. - ¡No le pegué! Gritó la mujer. – Pégueme a mí, si es hombre, y no al niño! - ¡Pues que diga!, vociferó el Comisario.
    Y entonces algo increíble. Algo que debió resonar en el Cielo, como resonaron en otro tiempo, las voces de la madre de los Macabeos, alentando a sus hijos al martirio: -¡No digas, hijo, no lo digas!, clamó la madre entre un torrente de lágrimas.

    El Comisario, furioso por haber sido vencido por una mujer y un niño, soltó el látigo, y cogiendo al niño por los bracitos, se los retorció con furia, hasta que se los quebró... El niño cayó desmayado. Entonces el dicho Comisario –como asustado- le dijo a la madre: ¡Vieja infame... llévese a su hijo... tal por cual!
    La madre se lanzó inmediatamente a levantar el cuerpo del chiquillo, y abrazándolo con trabajo lo cargó sobre sus hombros y salió como loca de la comisaría, para ir a curarlo en su pobre vivienda. Cubriólo con su rebozo, pues estaba desnudo y sangriento... Y corría, corría, repitiendo como un estribillo sublime... ¡No diga, no digas!
    En un momento dado, el cuerpecillo del mártir se estremeció sensiblemente, y la madre dolorida, poniendo en su acento toda la ternura de su corazón, la repitió angustiada: ¡no digas, hijo, no digas!
    Al llegar a su casa depositó en la pobre camita el cuerpo llagado de su hijo... ¡ESTABA MUERTO!.21
    Cuando Los esbirros de Calles colgaron por los dedos pulgares al muy querido jefe Cristero, Anacleto González Flores, se divertían torturando delante de él a dos de sus colaboradores, los jóvenes hermanos Jorge y Ramón Vargas. El irreductible Anacleto, en su suplicio, los interpela: “No os metáis con niños, si queréis sangre de hombre aquí estoy yo”. Ejecutado luego Anacleto, les tocó la vez a los hermanos Vargas que apenas terminaran el acto de contrición fueron pasados por las armas. Un hermanito suyo estaba presente, Florentino, pero le perdonaron la vida en atención a su corta edad. A la noche libertaran a la madre y a las tres hijitas que tenían alojadas en un calabozo de la inspección de policía, y les entregaron los cuerpos de los suplicios. Cuando LA MADRE VIO A FLORENTINO JUNTO DE LOS CADÁVERES DE LOS FERMANOS EJECUTADOS, EXCLAMÓ: ¡AH! Querido hijo mío! ¡QUE CERCA ESTUVISTE DE RECIBIR LA CORONA DEL MARTIRIO! Tal vez necesitas aún ser mejor para merecerla. ¡Qué hermoso modelo de maternidad cristiana!.22
    Nadie sin honda emoción puede leer la despedida de la madre de León Toral, aquel joven, magnánimo y heroico patriota, “Calles Católico, sin marcha de especie alguna”, que no vaciló en sacrificar su vida con el intento de conservar su fe católica en su patria. Después de haberlo sometido a graves torturas, y condena a muerte, la madre obtuvo licencia para visitarlo antes de la ejecución.

    Mujeres presas acusadas de apoyar a los cristeros.
    Ella temía no hacer coraje para despedirse de él, pero luego, señora de sí – como cuenta como ella propia- exclamó: “Si, iré y estaré con él hasta el ultimo momento, si es posible. ¡Dios mío, ayúdame, dame fuerza suficiente para soportar todo esto y que se haga tu Santísima Voluntad”!.
    Llegó el día fatal, 6-II-1929. Por la mañana fue a oír la Santa Misa y se dirigió luego a la prisión. En el camino no cesó de rogar a Dios que le diese fortaleza y pusiese en sus labios lo que había de decirle a su hijo en el encuentro. Nuestro Señor me auxilió y en vez de llorar y lamentarme le dije al llegar junto de él -¿Con que siempre se ba hijito al Cielo? ¡Dichoso de ti! Y lo abrazó con ternura.
    Pepe ante la actitud de su madre cambió enteramente y muy alegre le dijo:
    -¿De veras, mamacita, está contenta de que me vaya?
    -Sí, hijito, muy contenta; lo único que siento es no poder irme con tigo, y espero que le pedirás a nuestro Señor me lleve luego a mí también y me digas algo de por allá. ¿No se te olvida?
    -Pues, si Dios Nuestro Señor me lo permite, como no, yo le diré algo.

    Muy contento Pepe de ver a su querida mamá tan resignada, comenzó a platicar como si no estuviese en vísperas de partir para la eternidad.
    Pero Pepe no sólo estaba conforme sino alegre y decía:
    -Mamacita, ¿cómo no voy estar alegre si en lugar de cárcel voy a tener el Cielo? Alégrese usted también porque su hijo estará mañana gozando de Dios.

    Aunque aquella charla le partiera el corazón a María, invocando en su interior la ayuda de Dios, procuró aparecer tranquila y alegre, como Pepe lo deseaba, ejercitarse y no desmayar en la hora suprema.
    Llegó el momento de la despedida. Con una fortaleza y serenidad, que sólo obra de Dios, aproximándose de su hijo lo abrazó fuertemente y lo besó repetidas veces diciéndole:
    -Hijito, no te olvides de tu pobre madre cuando estés en el Cielo.
    -Sí mamacita, yo te ofrezco pedirle mucho a Dios Nuestro Señor, por usted, mi papá y paz para que les conceda la fuerza y resignación, y con seguridad lo hará, pues todo lo que pido lo concede: ¿no ve que voy a morir en sábado, gracia que siempre le he pedido y deseado ardientemente? Tenga fe y una ilimitada confianza en la bondad de Dios.

    Le pidió la bendición y se hincó con respeto y humildad.
    Se abrazaron por ultima vez y salió María y con paso firme regresó a su casa.
    León Toral había dicho: “Yo, a todos los que me han martirizado, no les guardo el menor rencor, el menor odio”, después de las terribles torturas a que había sido sometido.23 Habiendo por ultima vez con grande fervor recibido la Sagrada Comunión, a las doce y media delante del pelotón, la descarga asesina le corto el grito: ¡Viva Cristo Rey! Del que tan sólo pudo pronunciar la primera palabra.24
    J. Cardoso y el P. G. Havers nos refiere el bello ejemplo de intrepidez de un niño de siete años, cuyo relato pone de manifiesto los óptimos frutos de la buena educación maternal.
    Con suma frecuencia al lado de los mártires mexicanos, “aparece como esfumada entre los arreboles de gloria del martirio, PERO, REAL Y SOBERANAMENTE BELLA: LA MADRE DEL MÁRTIR”.

    Es ella, la madre mexicana, la mujer fuerte llena de dulzura y de abnegación hermosa como la aurora que da nacimiento al sol, valiente como la leona que defiende a sus cachorros; piadosa como las mujeres que no se separan de Jesucristo en el camino del Calvario; heroica como la inmortal Madre de los Macabeos; fiel imitadora de la Madre Purísima, que firme y serena, en medio de un dolor “tan grande como el mar”, acompaña al pie de la Cruz al Salvador, su Hijo divino, en el martirio que nos dio la vida. Es ella la madre mexicana que educó y formó para Cristo, a nuestros héroes, la que los alentaba de cerca y de lejos, a dar su sangre y sus vidas por Cristo Rey.
    El caso de la referencia del niño de siete años es el siguiente: En San Juan de los Lagos, Jalisco, se organizó, en los comienzos del conflicto religioso una grande manifestación de ardorosa y dolorosa protesta pacífica contra los desmanes de los perseguidores de la Iglesia en México. El pueblo desfiló por las calles llevando carteles y en el sombrero o en el pecho unas tiras impresas con el grito popular ¡Viva Cristo Rey!
    Terminada la manifestación que el niño contemplara con todo el amor y complacencia, volvió a sus juegos con otros chicuelos, sus colegas.
    Horas después acertó a pasar por aquella calle una partida de gente armada de los gobernistas que antes no se habían atrevido a enfrentarse al pueblo. Vivieron los niños jugando a la canica y que uno de ellos, José Natividad, ostentada en su sombrerito aquel sagrado lema de los Cristeros, el jefe, aproximándose del chiquillo, con voz estentórea le ordena:
    -¡Quítate ese letrero, chamaco!
    -¿Qué me lo quite? Jamás: ¡Viva Cristo Rey!
    -Si no te lo quitas, te vamos a fusilar. Le amenazó el oficial.

    El padre del chico, viendo aquel movimiento se acercó y pregunto, de qué se trataba, y al saberlo, conociendo la brutalidad de los esbirros, dijo al niño:
    -Hijo, quítatelo, porque lo manda la autoridad.
    Irguióse el muchachito lleno de asombro, porque nunca había conocido en su padre una debilidad como aquella.
    -¿Cómo, papá... que me lo quite? ¿no se acuerda QUE MAMÁ DELANTE DE USTED ME DIJO QUE NO ME LO DEBÍA DEJAR QUITAR DE NADIE? ¡NO, ME LO QUITO! Y el cobrador oficial tomó el arma y disparó sobre el chico de siete años dejándolo muerto a la vista de su padre. Éste, lloroso, lo levantó del suelo, para llevárselo a su casa; del pecho del niño iba corriendo sangre; y en su manita cerrada conservaba aún la canica con que estaba jugando.25

    Santa Juana de Arco.
    La muerte del niño de la CANICA demuestra como hasta los niños rinden homenaje con su bravura y coraje, a la valentía y al fervor que en sus madres cristianas los educaran con fe, en el amor a Jesucristo y a la Virgen María.
    ¡Y de que modo tan hermoso de los Cristeros manifestaban su gratitud a la madre que cristianamente los había educado!: “ Cada Cristero, avisado del día de su ejecución desea hacer llegar a su madre un último mensaje de afecto y gratitud. Piensa en partir a los ojos de ella, seguro de dejarle con el martirio el más bello remate de su educación. Ella es el único testamento que cuenta el último “Adiós” que de veras le importa, en las mazmorras de la policía, entre dos sesiones de tortura, él aún se lanza a los pies de la madre para recibir su bendición –Mamacita... Quién prestaría más bello homenaje a la virtud de su madre, en la formación cristiana para el coraje de su confesión de Cristo”.26
    Quiero ultimar estas bellas consideraciones sobre la actitud de las madres mexicanas en lo ardoroso de su fe católica, con el nombre de doña Guadalupe Origel de Navarro, que fue la dichosa madre del grande líder católico, Luis Navarro Origel, de la más alta significación en la Cristiada.
    A Luis seguían millares de adeptos. Él llego a controlar la costa de Michoacán, teniendo bajo sus órdenes 10 mil Cristeros, y era tan admirable su actuación que el Comité Directivo de la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa –Liga que orientaba el movimiento de los organismos católicos- lo nombro Jefe Civil Supremo de la Epopeya Cristera. Fue una de las mayores figuras de aquella Cruzada, constituyendo, las cartas que entonces escribió a su esposa, una fuente valiosa de información para adquirirle su grandeza y la propia Epopeya Cristera. Murió en un combate con una sonrisa de inmensa alegría al ver satisfechos sus deseos, en el tiroteo, en la montaña Guapala, Michoacán, dando su vida por Dios y por la patria.27
    Al recibir la noticia de la muerte de Luis, y de otro hijo, líder también Cristero, aquella madre valerosa, Doña Guadalupe, prorrumpió en estas memorables palabras: “Yo ofrecí a Jesucristo la vida de mis cuatro hijos. Nuestro Señor, sin embargo, se quedó algo corto, sólo tomo dos para Sí”.28
    La alta significación de Luis Navarro Origel se debe en gran parte a las cartas doctrinarias y valientes que escribiera a su esposa y movieron a muchos para ir denodados a la guerra.
    Para que los lectores puedan por sí mismos apreciar el carácter y la tensión religiosa que imperaba en aquellos líderes, voy a transcribirles un parágrafo de las memorables cartas de Luis a la Esposa.
    “Dios quiere hacer del pueblo mexicano un modelo en el mundo, quiere enseñar al universo, y bien sabe que eso no es fruto de victorias militares. Son los sacrificios, las víctimas, la sangre que todo lo fecunda, que engrandece todo, santifica todo, desde que fue derramada la Sangre Divina y que aún inmola y continuará inmolándose hasta la consumación de los siglos. ¡Porque el valor de la sangre es insustituible, por que el clamor de la sangre es un clamor terrible, que siempre llega y conmueve el corazón de Dios!... Por lo mismo, aquí sólo hacen falta sacrificios; nuestra patria para salvarse sólo necesita vidas inmoladas, cuya inmolación esté santificada por el amor de Cristo. Para lavarse de tanto horror, de tanta abominación de crímenes que van siendo ya seculares, este suelo necesita sangre, pues las afrentas y las ofensas terribles hechas a Dios por un pueblo, sólo con sangre se limpian”.

    El Dr. Rincón Fregoso con Brigadistas.
    “Por otra parte, que la hora de la Misericordia, y de la Clemencia y del perdón y del Amor a sonado ya para México: ¿Dime tú misma si no es evidente que ha sonado ya? ¿No es la hora del amor la que ha sonado para nuestra querida Patria si vemos que el dolor ha llamado a los hogares que son verdaderamente mexicanos? ¿No es la hora del perdón y de la Clemencia y de la Misericordia la que ha donado si vemos que las víctimas se multiplican; que ha comenzado a verterse la sangre generosamente derramada, la amada y santa sangre mexicana, la sangre mexicana, la sangre nuestra, de nuestros queridísimos hermanos? Y apenas AYER EMPEZÓ A DERRAMARSE Y ES TANTA Y TAN GENEROSAMENTE OFRECIDA LA QUE ESTABA Y ESTÁ DISPUESTA A DERRAMAR NUESTRO PUEBLO que amenaza inundar este suelo salpicarlo todo; esto es lo que hacía falta, que no quede rincón de este suelo amado que no se lave con sangre, que no se santifique con el sacrificio. Por lo mismo, ninguna vida sacrificada es inútil, ningún sacrificio es estéril. Por lo contrario, sólo es necesario, indispensable, insustituible; sólo eso no puede ser reemplazado; porque sólo eso pide y exige al Señor para hacer grande y feliz a este pueblo. Las victorias vendrán después, seguramente; pero ahora sólo sangre, solamente vidas inmoladas generosamente se necesitan”.29
    Desde luego esa era la fe que prevalecía en el pueblo, la virtud purificada de la sangre derramada en esa guerra religiosa en defensa de la fe católica y era lo que más fortalecía a los mártires. Saber que con su sangre salvaban a su Patria.
    El pueblo comentaba con satisfacción el caso del P. José María Espinosa que distribuía SALVOCONDUCTOS PARA EL CIELO, EN LA PARROQUIA DE TASCASCARO, diciéndoles que si morían en la revolución contra el Gobierno perseguidor aunque tuvieran los pecados que tuvieran, ya estaban completamente perdonados”. ¿Podrá haber mayor tristeza que la de no merecer ser perseguidos por Cristo, ni morir por el nombre del Hijo de Dios?.30
    Estas firmes convicciones del pueblo explican perfectamente bravura y la perseverancia de que dieron pruebas en aquella Epopeya las poblaciones mexicanas.
    Bibliografía
    La Palabra. Edición Facsimilar. Impre-Jal. Guadalajara. Abril 2002.
    Vaca, Agustín. Los silencios de la Historia: Las Cristeras. El Colegio de Jalisco. Ed. Ágata.
    Guad., Jal. 1998. Pág. 55.

    Revista David No. 80, del 22 de marzo de 1959, artículo de D. Luis E. Ibarra.
    La Hoja de Combate. Director Salvador Abascal. Año XXI. No. 362. 12 de noviembre de 1997.
    REGLAMENTO DE LAS BRIGADAS
    28 DE JUNIO DE 1928.

    La corporación “Brigadas Femeninas Juana de Arco” se incorpora a la “Liga defensora de la Libertad Religiosa” bajo las siguientes bases:

    OBLIGACIONES DE LAS BRIGADAS:


    Equipo de brigadistas
    del Sur de Jalisco.
    I. Las “Brigadas” reconocen a la “Liga” en el terreno cívico, político y militar como su único superior y se someten a ella salvo los derechos específicos más abajo.
    II. Las “Brigadas” hacen suyo el programa Integral de la “Liga” y se obligan a secundar la acción que éste desarrolla para obtener la reconquista de la libertad y su consolidación.
    III. Las “Brigadas” aceptan un inspector fijo, nombrado por la “Liga”, que será el intermediario único para transmitir las órdenes o avisos de la “Liga” a las “Brigadas”.
    IV. Estas órdenes o avisos serán acatadas únicamente con dos condiciones:
    A) Que sean comunicadas por escrito.
    B) Dirigidas a la Jefatura General de las “Brigadas” o al Director General de las mismas.

    V. Las “Brigadas” mandarán mensualmente a la “Liga” un informe General de todas sus actividades y del estado de caja.
    VI. Las “Brigadas”, previo el pago de los gastos correspondientes, prestarán también sus servicios directamente a la “Liga”, con exclusión de propaganda escrita, como boletines de guerra, hojas, volantes, etc.
    VII. Las “Brigadas” se comprometen a respetar las cuotas de la “Liga”, los elementos con que ella cuenta, no quitando ni dañando los servicios de la “Liga”.

    DERECHOS DE LAS BRIGADAS

    I. Las “Brigadas” conservarán su organización integra e independiente de la “Liga”.

    II. Las “Brigadas” prestaran sus servicios exclusivamente a los jefes militares reconocidos por la “Liga”.

    III. Estos servicios se traducirán siempre en elementos de guerra, parque, alimentos, vestuario, medicinas, correos, etc.
    IV. Las “Brigadas” por ningún concepto entregarán a nadie elementos pecuniarios.
    V. Las “Brigadas actuarán en toda la republica:
    A) Reclutando al personal necesario en la forma que estimen conveniente.
    B) Solicitando todos los auxilios, especialmente, pecuniarios que reclama su institución, sin más requisitos que el previo aviso al Jefe correspondiente de la “Liga”.

    LA LIGA DARÁ POR ESCRITO las autorizaciones mencionadas para que las “Brigadas” puedan desarrollar su acción y no sean estorbadas por los diversos agentes y Representantes de la “Liga” que ignora su existencia y el presente convenio.
    La “Liga” dará oportuno aviso a las “Brigadas” de los militares a quienes estas pueden ayudar.
    CLAUSULA FINAL.- El presente convenio se escribió por duplicado y fue firmado de conformidad por ambas partes, conservando un ejemplar la “Liga” y otras “Brigadas”.
    LIGA NACIONAL DEFENSORA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA
    COMITÉ DIRECTIVO


    Don Luis Flores y María Goyas en la vejez
    p. Villa (Firmado)
    Presidente
    Brigadas Femeninas Juana de Arco
    León González (Firmado)
    Director General
    C. Gómez (Firmado)
    Jefe General.

    NOTAS.

    1. Vide Francisco Regis Planchet, La CUESTIÓN RELIGIOSA EN MÉXICO, Guadalajara, 60.Ed. 1957, pág. 22.
    2. Herbert Herring, A HIDTORY OF LATIN AMÉRICA, New York, 1969, pág. 354.
    3. Víctor Ceja Reyes, LOS CRISTEROS. CRÓNICA DE LOS QUE PERDIERON, México, 1981, hoja 80. Después de la página 30.
    4. Antonio Dragón, EL MARTIRIO DEL P. PRO, México, 2ª. Ed. 1972, pág. 183. Ver también para otros casos de valor femenino, Luis Páez Brotchie, JALISCO, HISTORIA MÍNIMA, Guadalajara, H. Ayuntamiento Municipal, 1985.
    5. Nemesio Rodríguez Lois, in IGLESIA-MUNDO, No. 430 (10. quincena de 1991).
    6. Jean Meyer, LA CRISTIADA, tomo III, pág. 24. Así se expresa Meyer que habiendo oído a grande numero de actores y testigos de los sucesos de aquella época nos da en su obra informaciones muy interesantes, que parcialmente utilizamos en estas páginas sobre la PARTICIPSCIÓN DE LAS MUJERES EN AQUELLA LUCHA. También, Kéraly en LOS CRISTEROS, dedica un capitulo a LA GUERRA DESFEMMES, págs. 105-109.
    7. Cara de A. J. Drossaerts, Arzobispado de San Antonio, Texas a John Lenk, 22-VII-1928, ap. Blanco Gil, op. Cit. Pág. 238
    8. Kéraly, LOS CRISTEROS, Brouére, 1986, pág. 107.
    9. Meyer, op. Cit. Tomo III, págs. 120 a 133.
    10. Meyer, Ibidem, pág. 129.
    11. L. Rivero del Val, ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS, México, JUS, 3ª. Ed. 1961, pág. 229.
    12. Vide, Schlarmann, op. cit. pág. 564.
    13. Rivero del Val. Idisen, pág. 12.
    14. Meyer ibidem, pág. 130.
    15. Pablo VI, ENSEÑANZAS AL PUEBLO DE DIOS, 1927, libr. Ed. Vaticana, s/f, pág. 187.
    16. transcribimos a continuación algunos párrafos tomados de las pp. 202 a 272, del tomo III de la obra citada LA CRISTIADA.
    17. Págs. 251-252.
    18. Blanco Gil, op. Cit. Págs. 46-47.
    19. L. Rivero del Val, op. Cit. Pág. 209.
    20. José D Pérez, LEÓN CRISTERO! Pág.46. En las páginas siguientes relata el autor otros varios episodios dignos de nuestra admiración.
    21. La noticia de este martirio la dio el P. Martín Negueruela en LA VERDAD SOBRE MÉXICO, Barcelona, 1928; la transcribió Barquín en EL CLAMOR DE LA SANGRE, págs. 59-60; y el P. Joaquín Cardoso, recabó con diligencia mayores informaciones, que nos dio en su libro EL MARTIROLOGIO CATÓLICO DE NUESTROS DÍAS, México, JUS, 1953; de Cardoso tomó varias págs. L. López Beltrán en LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN MÉXICO, México, Tradición, 1987. De ellos hemos tomado los relatos que aquí hemos transcrito.
    22. Blanco Gil, op. Cit. Págs. 127-128 y 272; Rivero del Val, op. Cit. Págs. 128-130.
    23. Ramón Ruiz Rueda, JOSÉ DE LEÓN TORAL, México, Ed. Tradición, 1957, pág. 52.
    24. MEMORIAS DE MARÍA TORAL DE LEÓN; MADRE DE JOSÉ LEÓN TORAL, México, Tradición, 1972, págs. 114-127.
    25. G. Ma. Havers, TESTIGOS DE CRISTO EN MÉXICO, págs. 187-188; Joaquín Cardoso, LOS MÁRTIRES MEXICANOS, México, Buena Prensa, 1959, págs. 31-32.
    26. Kéraly, op. Cit. pág. 106.
    27. Blanco Gil, EL CLAMOR DE LA SANGRE, pág 259.
    28. Martín Chowel, LUIS NAVARRO ORIGEL, EL PRIMER CRISTERO, ap, Kéraly, pág. 108.
    29. L. Navarro Origel, en carta a su esposa, ap. Blanco Gil, op. Cit. Pág. 451.
    30. Vide, Meyer, op. Cit. Págs. 451-452.

    Pious dio el Víctor.

  7. #7
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    ¿CUAL HISTORIA CONOCEMOS?
    Ignorar su propia historia, es de lo peor que le puede ocurrir a los habitantes de una nación, pero más grave aun es creer que sí se la conoce, cuando por desgracia, lo que se sabe de ella es una versión falsificada.

    La facción liberal ha detentado el poder durante la mayor parte la vida independiente de México, por lo tanto, han tenido a su disposición todos los medios necesarios para implantar los programas educativos, que mejor se acomodan a sus intereses; mintiendo sin el más mínimo rubor, y teniendo cómo único argumento que la historia la escriben los vencedores, se han dedicado a difundir una historia totalmente mistificada.

    Lo que resulta de todo esto es una histórica maniquea, en la cual sólo existen buenos y malos; los "buenos", son los santones del liberalismo; los "malos", todos aquellos que se han negado servir a los intereses de la yanquimasonería, o bien quiénes, como buenos católicos amantes de su religión y de su patria, no han cedido a las presiones de aquella.

    Lo anteriormente anotado sirva cómo preámbulo para hablar de un hombre que ha trascendido a traves de su pensamiento y de su obra, no solomentre en Jalisco, sino en todo México, y que merece formar entre los personajes más ilustres que ha tenido nuestra nación; estamos hablando de Anacleto Anacleto González Flores.

    En cuanto a la figura de Anacleto, el jacobinismno, al cual propinó una completa derrota, ha tendido en derredor de él un completo silencio; además los mismos partidarios de la revolución contemporáneos al maistro cleto, demostrando algo de honestidad, lo reconocieron como una persona de basta cultura.
    Nuestro tenor es que dentro de los mismos que se obstentan como admiradores del maistro Cleto, surjan algunos que, creyendo exaltar, acaben por desnaturalizar la figura del líder y mártir católico.

    No escribimos solamente por tomores infundados. El año 2002 apareció un libro compilado por el escritor de orígen frances Jean Meyer, el cual se titula Anacleto González Flores.

    El hombre que quiso ser el Gandhi mexicano. Meyer compara, de forma por demás irrespetuosa, al pagáno Mohandas Gandhi, probablemte de orígen judío, pacifista y promotor del marximo; con el ilustre católico, enemigo de la violencia y de revolución socialista, el beato Anacleto González Flores.


    Razones por las que es improcedente la comparación del Mahama Gandhi con el MaestroAnacleto
    ANACLETO GONZÁLEZ FLORES
    1.- ORÍGEN1888-1927) Tepatitlán de Morelos, Jalisco. Al día siguiente de su nacimiento, sus padres tan católicos como la gran mayoría de los pobladores de Los Altos, llevaron a su hijo a recibir las aguas bautismales, desde entonces y hasta su muerte, Anacleto profesó su católicismo con todo fervor.

    El Licenciado José Vasconcelos, dice los siguiente al hablar de la región de Los Altos: "...los pobladores son quizás el mejor contingente racial con que cuenta nuestra patria. Es de sangre española pura. Los hombres se ven atezados y esbeltos en su traje de charrería conveniente para la faena campestre. los dominios de la cultura latina por los territorios desiertos del Nuevo Mundo..."

    2.-CREENCIAS: En cuanto a las crencias de los alteños,Vasconcelos reafirma la fuerza del catolicismo de aquellos, cuando dice: "La población civilizada, cultivó y construyó y hoy vive en pequeñas ciudades, orgullosas de su arquitectura colonial española y sus costumbres católicas ..."

    Después de haber cursado cinco años en el Seminario de San Juan de los Lagos (!908-1913), Anacleto llegó a Guadalajara, a continuar sus estudios profesionales.

    3.- SIN COMPONENDAS CON EL ENEMIGO: cuando se gestó la revolución carrancista, no vaciló en dejar sus estudios, y romper toda relación con aquello o aquellos que pudieran tener alguna relación con el jacobinismo de aquella; renunció a un trabajo que tenía en la Presidencia Municipal, y rehusó escribir para aquellos periódicos que tuvieran componendas con el enemigo.

    4.- LA RESISTENCIA PACÍFICA: Tampoco vaciló en ponerse al frente de los católicos para iniciar una cruzada en defensa. de sus crerencis. La lucha en contra de los agresores de la Iglesia Católica, Anacleto la hizo por medio de la resistencia pacífica, es decir utilizando todos los medios legales para defender el derecho de los católicos a profesar libremente sus creencias.

    Si al final de cuentas, la defensa se tuvo que hacer empuñando las armas, fue después de que, una comisión de Obispos mexicanos fue a Romá a consultar al Sumo Pontífice reinante (S.S. Pío XI), acerca de si era justo o no que los católicos, después de haber agotado todos los medios pacíficos, defendiesen de tal forma su religión; tal comisión fue encabezada por Monseñor José María González y Valencia, Arzobispo de Durango. Anacleto, como buen católico, aceptó la decisión extrema, que se después de la importante consulta. Al final, demostrando su completo acuerdo con la lucha, y después de haber sido cruelemente martirizado, entregó su vida en defensa de Cristo Rey, perdonando a sus enemigos.

    4.- NO CONFUNDIR PACÍFICO CON PACIFISTA: Bienaventurados los pacíficos: (poque ellos serán llamados hijos de Dios) El cristianismo no es una doctrina pacifista, Jesucristo nuestro Señor fue el primero en decirlo: No teneis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra. (Alusión de Jesús a las persecuciones y trabajos que su Evangelio había de ocasionar a sus dicípulos)
    5.-PROMOTOR DE LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA: En tiempos de Anacleto se presentó con toda su crudeza el problema de la cuestión social, al cual el socialismo, corriente ideológica en boga, le daba la solución siguiente:

    a) Supresión de la propiedad privada, es decir colectivismo.

    b) Enfrentamiento de los obreros, o proletarios, contra los patrones o burgueses, es decir lucha de clases.

    Por su parte Anacleto, siguiendo la doctrina caólica, plasmada magistralmente en la Encíclica ARerum Novarum" de S.S. León XIII:

    a) multiplicación de la propiedad privada, que no haya pocos propietarios sino muchos.

    b) Unión, en base la caridad cristiana entre patrones y obreros; la unidad construye, la dispersión destruye.

    6.- CONVICCIÓN ANTIRREVOLUCIONARÍA: "... la revolución francesa no hizo otra cosa que demoler... estudios y observaciones hechos sobre el cuepo mutilado de Francia han venido a demostrar que la revolución puso todo y a todos bajo el despotismo devorador del Estado, hirió de muerte a la familia..."
    "...las ordas constitucionalistas, después de herir en lo más hondo el alma de la sociedad con la aprehensión de todos los sacerdotes, de clausurar altares con la misma cínica impiedad de los locos del 93... rugía como tigre devorado por hambre insaciable..."
    7.-LOS PARIAS EN MÉXICO: Para expresar la situación del pueblo católico mexicano, ante la persecución de que es objeto por parte del gobierno callista, Anacleto hace la siguiente comparación:
    "Después de una serie incontable de redenciones, de una cadena interminable de catástrofes en que han sido derramados torrentes de sangre "por la libertad", según la afirmación de los caudillos libertadores, y cuando según expresión imbécil de los mismos "México es el país más libre de la tierra", los mexicanos arrastran la vida miserable e ignominiosa de los parias.

    El pueblo mexicano es un hato lastimoso de parias azotados y escupidos sin escrúpulos y sin medida por las tiranías redentoras". Anacleto no derrotó al sistema liberal, empeñado en ver a los católicos como parias, pero si logró incidir en la mentalidad de muchos para superarse moral e intelectualmente, pero sobre todo su triunfo será reconocido universal y eternamente, pues dió testimonio con su sangre de la bondad de su lucha, y pronto sewrá contado en el número de los santos mártires de la Iglesia católica.


    DEFENSA DEL IDEAL HASTA EL MARTIRIO:
    El 11 de abril de 1927, varios integrantes de la Policía Secreta de Guadalajara, al mando de Atanasio Jarero, uno de los tantos testaferros del callismo, escalaron, cual ladrones protegidos por las sombras de la nboche, las bardas de la casa de la familia Vargas González, para aprehender al líder católico, al que nunca amedrentaron las continuas amenazas de muerte; y al que sólo asesinando vilmente, pudieron hacer callas, no sin que antes pronunciara por última ocasión el sublime grito que ya una vez lanzara otro gran católico: "Yo muero pero Dios no muere! ¡Viva Cristo Rey!
    ".


    MOHANDAS KARAMCHAND GANDHI
    1.- ORÍGEN: (1869-1948), nació en Kathiawar, Bombay. Por su orígen familiar y por su lugar de nacimiento, Gandhi pertenecía a la tribu de los Bene Israeles, grupo judío de piel morena, particularmente hostíl al cristianismo, esto explica por que los líderes judíos y masones como Truman y Eisenhower, lo respaldaron ideológica y económicamente.

    2.- CREENCIAS:
    Gandhi era partidario de la moral budista. El Budismo es una religión falsa sobre cuyos efectos negativos y peligros espirituales, el mismo Juan Pablo II alertó a los católicos y al mundo entero.

    3.- COMPONENDAS CON EL ENEMIGO: Como líder del Partido del Congreso Nacional Hindú, Gandhi llevó a cabo una política de alianza con la Liga Musulmana. También el Magisterio de la Iglesia nos advierte sobre los riesgos del fundamentalismo islámico; en especial por estar en franca rebeldía contra el 51 Mandamiento de la Ley de Dios, es decir por no respetar ni la vida ajena, ni la propia. A pesar de sus vinculaciones con el Islamismo, Gandhi no no supo evitar los enfrentamientos armados entre sus partidarios y los hindúes; los mismos fueron sangrientos y causaron miles de muertos sobre todo en Pakistán, el año 1946; en aquella ocasión los partidarios de Gandhi y los de Mohamed Ali Jinnah, -cabecilla musulmán-, se combatieron cruelmente bajo la consigna Asangre por sangre”.

    4.- EL PACIFISMO GANDHIANO: La doctrina de Gandhi, denominada satyagraha que se traduce como fuerza espiritual, las bases teóricas de esta, son una mezcla de errores pacifistas y maquiavelistas; tal mescolanza no tiene nada de pacífica, ni mucho menos la más remota relación con la virtud de la fortaleza, de que habla la Teología Cristiana, ni con el sentido de la paz evangélica de que nos habla Jesucristo; las suguientes son palabras textuales de Gandhi: “Si tuviese que escoger entre la violencia y la bajeza, escogería la violencia”.

    5.-IDEOLOGÍA MARXISTA: Resulta muy sintomático que la figura de Gandhi siempre haya sido reivindicada por grupos marxistas, como el activista del socialismo, Martin Luter King. Hasta hoy La doctrina de Gandhi, es utilizada por movimientos dizque pacifistas, como los globalifóbicos, de los cuales la ciudad de Guadalajara tiene un amargo recuerdo, pues con motivo de la Cumbre Latinoamericana (fecha), llevaron la violencia hasta sus extremos. ¡Vaya pacifismo!, que se esconde detrás de armas contundentes como tubos, y de otras letales como sopletes. Tampoco es casual que el primer biógrafo de Gandhi haya sido el socialista Romain Rollapnd, con quien se contactó en 1927 a través de su discípulo Nehru.

    6.- ACTIVISTA DEL COMUNISMO: Gandhi participó directa o indirectamente, a través de sus emisarios, junto a los dirigentes del socialismo y del comunismo, de todas las reuniones promovidads por la Internacional Comunista con sede en Moscú, las cuales desembocaron en la formación del Bloque de Paises No Alineados. Desde el Congreso de los Pueblos Oprimidos en Bruselas, en 1927, hasta otras que tuvieron lugar después de la Segunda Guerra mundial. Importantes ideólogos comunistas, como Enrique Ruiz García, elogiaron su trayectoria y su influencia en estas reuniones, destacando su “estrategia leninista” (Enrique Ruiz García, El tercer Mundo. Madrid, Alianza. 1969, 3.5)

    7.-LOS PARIAS EN LA INDIA: “El hinduísmo había creado un sistema infernal de castas de las cuales expulsaba a los llamados, precisamente, “sin casta”: los parias” o Aintocables. Sobre un total de cuatrocientos millones de indios, casi cien millones se encontraban en una situación infrahumana, en virtud de la cual no podían ni siquiera entrar en los templos, viajar en los trenes, comer en los restaurantes, sacar agua de los pozos públicos, enviar a sus hijos a la escuela...”

    Gandhi definió este sistea milerario como un “delito monstruoso contra la humanidad” y luchó por su abolición. En efecto, fue abolido pero sólo sobre el papel. Más aún, la introducción de una especie de regimen democrático, se reveló, con el habitual efecto contrario, como un refuerzo en lugar de un debilitamiento del sistema de castas, ya que cada una de ellas se transformó en una agrupación política enfrentada, a menudo de manera sangrienta, a las de las demás”.

    ENTREGUISMO ANTIPATRIOTA: A pesar de que Gandhi y su familia habían sido durante mucho tiempo empleados de Inglaterra, inoculado por las doctrinas socialistas, se decide a resistir la presencia británica en su país, con esto lo único que logró fue un cambio de amo, porque tanto el sitema capitalista de Inglaterra, como el comunista que durante mucho tiempo prevaleció en la, hoy desaparecida, Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, son dos formas de imperialismo, basados uno y otro en el más crudo materialismo. Es por esto que el 15 de agosto de 1947, el último Virrey de Gran Bretaña.

    Lord Mountbatten, traslada solemnemente el gobierno a uno de los principales cabecillas de la Internacional Marxista, Jawaharlal Neruh, discípulo predilecto de Gandhi. Al final, Gandhi fue asesinado por un hindú, acusado de hacer que sus compatriotas fueran asesinados en una guerra religiosa y de trabajar para los musulmanes.

    “...los pobladores son quizás el mejor contingente racial con que cuenta nuestra patria.
    Es de sangre española pura.”

    * Vasconcelos, José. La Flama. Pags.. Cuarta edición Compañía Dditorial Contiental, S.A. México D.F. 1960.
    * "Pacífico: Los que viven en paz y buscan el bien de otros. Los el que no hacen daño a nadie" La Sagrada Biblia. Traducida de la Vulgata Latina al español por D. Félix Torres Amat. Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana. México 1953.
    * San Mateo X 34. Op.Cit.
    * Encíclicas Sociales. Rerum Novarum de León XIII. Cuadragesimo Anno de Pío XI
    * González Flores, Anacleto. Tú serás rey. Pag
    * Op. Cit. Pág. 39
    * Paria. Nombre que se da en la India a los individuos privados de todos sus derechos religiosos y sociales, por su nacimiento o por haber sido excluídos de su casta.
    * La insurrección de los parias. Desplegado aparecido en el número 379 de "LA ÉPOCA", de Guadalajara, el Semanario Católico Nacional por excelencia. (I926)
    * Jewis Encyclopedia, publicada en Nueva York y en Londres el año 1902,
    Woftila, Carol. Cruzando el umbral de la esperanza " Barcelona, Plaza & Janés, 1994, capítulo 14".
    Messori, Vittorio. Leyendas negras de la Iglesia. Pág. 257. Editorial Planeta. S.A. Barcelona, España, 1999.
    * Op. Cit. Pág. 255 y 256.
    * Ibid..
    * Vasconcelos, José. La Flama. Pags.". Cuarta edición Compañía Dditorial Contiental, S.A. México D.F. 1960.

    http://www.uag.mx/cristeros/public_cualhistoria.html
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    “¡DIOS NO MUERE!” GRITO POSTRERO DE DOS MÁRTIRES
    Medio siglo antes del martirio de Anacleto González Flores, a causa de la persecución religiosa desatada en México por el masón grado 33 y Presidente de la República, Plutarco Elías Calles; en la pequeña Republica del Ecuador localizada al sur del Continente Americano, fue asesinado por órdenes de la masonería, y precisamente a causa de su catolicismo, Gabriel García Moreno, Presidente de aquella Nación.
    No obstante que las vidas de García y Moreno y de González Flores se desarrollaron en muy distintas épocas y países, tienen varias similitudes de importancia:
    Tanto uno como otro nacieron de familias católicas, estuvieron en el seminario y salieron de ahí para estudiar y posteriormente titularse como licenciados en Derecho.
    Gabriel García Moreno por su parte sobresale en el estudio de las ciencias exactas y empieza muy joven a intervenir en la política de su país, labor en la cual demostró excelentes dotes como polemista y periodista. Del 18 de marzo hasta el 9 de julio de 1846 publicó El Zurriago, desde el cual anunció que pretendía “castigar a tanto falso patriota, a tanto liberal perverso, a tanto diputado sin honor... y a tanto pícaro embustero”; poco después fundó El Vengador; posteriormente La Nación en el cual “... criticaba con severidad los actos del gobierno que representaba, a juicio de La Nación, el retroceso, la inmoralidad y la indignidad patria”.; por último fundó el periódico La Unión Nacional en abril de 1857.
    De Anacleto sabemos que su única incursión en la política partidista fue en 1912, como promotor del naciente Partido Católico Nacional; de ahí en adelante se destacó esencialmente como líder del catolicismo social, campo en donde, al igual que García Moreno, se distinguió como un gran orador y periodista. Celoso defensor de los obreros funda un órgano de difusión al cual llamó El Obrero; del 10 de junio e 1917 al 18 de Mayo de 1919 dirigió La Palabra, semanario creado por él para combatir al gobierno revolucionario de Manuel M. Diéguez; además fue colaborador en varios periódicos a nivel nacional, así como miembro de la mesa directiva y colaborador del periódico católico La Época; por último fundó Gladium órgano de difusión de la Unión Popular, asociación también fundada y dirigida por él.
    Quien nos proporciona la ocasión para hablar aquí del Presidente Mártir de Ecuador, es el mismo Anacleto, pues aquél viernes primero de abril de 1927, cuando fue martirizado y muerto junto con los hermanos Jorge y Ramón Vargas González y con Luis Padilla Gómez, el “maistro Cleto” recordando al prócer ecuatoriano pronunció las siguientes palabras:
    “Escuchen por segunda vez este grito las Américas: ¡Yo muero pero Dios no muere, Viva Cristo Rey¡”

    http://www.uag.mx/cristeros/public_dios.htm
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    POR UN REINADO COMPLETO, NO A MEDIAS: JOSÉ DE LEÓN TORAL
    Luis Humberto Espinosa Díaz
    Maestría en Historiografía de México
    UNM-Azcapotzalco

    José de León Toral
    Bajo la dura mirada del presidente Plutarco Elías Calles acompañado por Joaquín Amaro, secretario de Guerra, ambos en la inspección de policía, José de León Toral confesaría:
    “Yo soy el único responsable; maté al general Obregón porque quiero que reine Cristo Rey, pero no a medias sino por completo”. 8
    La voz es un susurro débil pero audible, escuchado por contadas personas, entre ellas un receptivo reportero que rescata estas palabras para que no las extravíe la historia. Horas antes, dentro de ese agitado 17 de julio, León Toral había culminado una leyenda política para iniciar con ello su propio ascenso al misticismo de la fe religiosa.
    Hijo de padres muy católicos, Aureliano de León y María Toral Rico (originaria ella de Lagos de Moreno); en su infancia, José destacó de entre sus once hermanos por su humildad, paciencia e inclinación hacia las prácticas devotas. 9
    Nace el 23 de diciembre de 1900 en Matehuala, San Luis Potosí, durante uno de los recorridos de la familia encabezada por el padre, ocupado en hurgar minerales. Parte de su adolescencia transcurre en la ciudad de México entre la expectación por la entrada de tropas constitucionalistas, y quizá como algunos chicos de su misma generación, escucha lamentos de la gente espantada por el saqueo de iglesias y la arbitraria orden del general Álvaro Obregón, comandante en jefe del ejército de Venustiano Carranza, quien puso a barrer las calles a miembros del clero católico, por negarse a cooperar económicamente con la causa revolucionaria.

    Tormento aplicado a José de León Toral
    (Tal actitud del clero no se debe considerar como negativa, sino como carencia de recursos, pues en todo caso si los hubieran tenido, los revolucionarios carrancistas ya habían demostrado en todas las plazas que ocupaban su costumbre de tomar lo ajeno sin el consentimiento de sus dueños) N.E.
    Junto con la constante ejercitación del deporte, ingresa hacia 1920 en la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa donde cultiva la amistad de Humberto Pro, y con el tiempo, llegará incluso a sustituirlo como jefe de sector. En la colonia Santa María la Ribera vivirá, aun casado, en el mismo hogar que sus padres. A causa del espanto por ver el cadáver de su amigo Humberto, después de ser abruptamente ejecutado tras fallar el primer atentado contra Obregón en noviembre de 1927, se anida en su mente la idea de consumar el intento frustrado del valiente Luis Segura Vilchis. Y a partir de su éxito, vivirá intensos siete meses de reclusión disimulando sentir cualquier afecto hacia su familia, amigos y compañeros de la Liga, ante el temor de arrastrarlos en su camino a la pena capital.
    Para sus abogados defensores, José de León Toral padeció “delirio razonante de los perseguidores de tipo místico”, argumento basado en reconocidas autoridades de criminalística tales como Le Grand, Du Sole, Regis, Henry Berger y Grazset. Por su parte, el joven católico sólo pidió a sus carceleros le dejaran conservar, además de sus infaltables cartoncillo y lápices, el libro “La recomendación del alma”10. Además, al periodista Rómulo Velasco Ceballos después de negarse a darle la misma mano con la que había disparado los seis tiros que habían acabado con Obregón, le confesaría serle aburridas las novelas largas y preferir, en cambio, la lectura de la popular revista católica Acción y Fe. 11

    Tormentos de Toral dibujados por el mismo
    Durante el jurado popular celebrado en San Ángel, instaurado para enjuiciar su crimen, viviría los instantes de más fama en toda su corta vida. Esos siete días le permitieron ocupar las principales planas de los diarios capitalinos al lado de la madre Conchita, quien había derramado el vaso de su fe religiosa al pronunciar estas palabras durante una nublada mañana: “ojalá un rayo acabara con las vidas de Obregón, Calles y el patriarca Pérez”.
    Las imágenes de los reporteros gráficos lo inmortalizaron flanqueado por guardias vestidos de lujo, enfundado León Toral en un traje oscuro y corbata de moño, personificando a la dignidad juvenil de los cristeros citadinos: en su mirada sobresalía ya el trágico destino que había elegido.
    Después de una vigilancia por cuatro meses sus custodios admiraron la excelente salud, buen apetito y entusiasmo para orar que el reo exhibió en privado. Al parecer, “vivía consigo mismo, en una constante introspección, con la vista hacia sus jardines interiores”. 12
    La mañana del 9 de febrero de 1929 terminaría el plazo fatal y se encaminó a recibir la descarga del pelotón momentos después de dar el último beso a sus tres pequeños hijos, su esposa, padres y hermanos. Antes de caer herido por la descarga, las balas le cortarían un grito de guerra, ¿pudo éste haber sido el estentóreo “Viva Cristo Rey”?.
    En su camino por el panteón español, Antonio Ríus Facius recuerda haber visto acumuladas sobre la tumba del liguero como si fuese un santo algunas rogativas escritas por creyentes; allí mismo, como póstumo homenaje de su familia, se aprecia que la placa principal fue preservada a su recuerdo y don Aureliano guarda, desde 1947, un discreto lugar arriba del nombre de su hijo.
    8 Excélsior, 18 de julio de 1928.
    9 Memorias de María Toral de De León, México, Editorial Tradición, 1972, p. 21.
    10Excélsior, 4 de agosto de 1928.
    11 Excélsior, 7 de agosto de 1928.
    12 Felipe Islas y Manuel Múzquiz Blanco, De la pasión sectaria a la noción de las instituciones, México,
    1932, p. 201.



    http://www.uag.mx/item/item.htm
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  10. #10
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  11. #11
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    Pregunto: ¿Por qué el Vaticano se desmarcó de aquel conflico e incluso no bendijo la rebelión?
    "De ciertas empresas podría decirse que es mejor emprenderlas que rechazarlas, aunque el fin se anuncie sombrío"






  12. #12
    Avatar de Irmão de Cá
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    Información relevante sobre la Cristiada de México en lengua portuguesa (del Brasil). Incluye un artículo muy emocionante sobre el mártir Padre Pro.

    "Viva Cristo Rey!"
    DOSSIÊ SOBRE A CRISTIADA E A PERSEGUIÇÃO RELIGIOSA NO MÉXICO
    1926 - 1929

    "...Que belo espetáculo, pois, esse dado ao mundo, aos anjos, e aos homens! Quão merecedor de eterno louvor são tais feitos! De fato, como Nós apontamos acima, muitos indivíduos, membros dos Cavaleiros de Colombo, ou oficiais da Federação, ou da União das Mulheres Católicas do México, ou da Sociedade da Juventude Mexicana, têm sido levados algemados pelas ruas à prisão, rodeados por soldados armados, trancados em celas imundas, tratados brutalmente, e punidos com multas ou sentenças de prisão. Ademais, veneráveis irmãos, e ao narrar isso Nós mal conseguimos conter nossas lágrimas, alguns desses jovens homens e rapazes encontraram a morte com felicidade, tendo o rosário nas mãos e o nome de Cristo Rei em seus lábios. Moças também existiram que foram aprisionadas, criminosamente afrontadas, e esses atos foram deliberadamente tornados públicos para intimidar outras moças e fazer com que mais facilmente fracassem em seus deveres com a Igreja."
    (Iniquis Afflictisque, Encíclica do Papa Pio XI)
    ÍNDICE DE TEXTOS
    1. A história dos Cristeros, por Hugues Kéraly.
    2. A Cristiada e os mártires do México, por José Maria Iraburu.
    3. A Guerra Cristera, por Jean Meyer.
    4. Civilização e Barbária e outros artigos, por Jackson de Figueiredo
    5. O Estado sem Deus, por Graham Greene.
    ÍNDICE DE IMAGENS
    Pious dio el Víctor.
    res eodem modo conservatur quo generantur
    SAGRADA HISPÂNIA
    HISPANIS OMNIS SVMVS

  13. #13
    Avatar de Ordóñez
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  14. #14
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    Respuesta: La Cristiada de México.

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    Artículos opinión VIP Asasve » Últimos artículos de ASASVE Intolerancia Ilustrada en México (La Revuelta de los Cristeros 1926-1929)
    Viernes, 18.04.2008, 15:00 (GMT+2)

    INTOLERANCIA ILUSTRADA EN MÉXICO
    (LA REVUELTA DE LOS CRISTEROS 1926-1929)
    Para poder entender la revuelta de los cristeros hay que analizar primero las persecuciones que ha sufrido la Iglesia Católica por parte de los todos los regímenes influenciados por el liberalismo, la masonería y el comunismo internacional liderado por el judío-bolchevismo. Esos regímenes que se han considerados ilustrados o heredados de la ilustración tras la emancipación de la América española en el pasado siglo XIX, apoyados por las logias norteamericanas habidas de poder. Por ello, que analizar la situación de México desde su emancipación cuando la burguesía criolla americana –es decir, blanca—del siglo XIX, ansiosa de liberarse del poder de la Corona española y de la influencia de la Iglesia (para poder explotar sin trabas a los indígenas), se agruparon en logias masónicas locales, intervenidas por fracmasones del norte anglosajón, que ya entonces buscaban penetrar el solar patrio de nuestra América española. Acciones como las que efectuaron en 1810 y 1821, las veríamos recrudecidas en la Guerra hispano-norteamericana de 1898; cuando los ansiosos imperialistas americanos se lanzan a la conquista de un imperio ya muy debilitado, el Español. Perdiendo nuestras más preciadas posesiones de ultramar. Las joyas de la corona de España: Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que pasaron a manos de EEUU y Guam, Las Carolinas y las Marianas que fueron vendidas a Alemania en 1899, por 25 millones de $ americanos.
    En México las primeras leyes jacobinas y las primeras insurrecciones católicas abarcaron los años 1858-1862. Pero será a partir de 1910, con la irrupción en el panorama ilustrado de un socialismo y un marxismo rampantes cuando la situación alcance un punto crítico.
    LAS PRIMERAS PERSECUCIONES RELIGIOSAS EN MÉXICO
    En 1810 con el grito del cura Miguel Hidalgo: “¡¡Viva Fernando VII y muera el mal gobierno!!”, se inicia el proceso que culminaría con la independencia de México. Aunque en 1821, el “Plan de Iguala” decide la independencia completa de México como monarquía constitucional que al ser ofrecida sin éxito a Fernando VII, queda a la designación de las cortes mexicanas. Tras el breve gobierno del Emperador Agustín de Itúrbide (1821-1824), rechazado por la masonería y fusilado en Padilla, donde se proclamó la República en 1824. Algunos historiadores han visto la inusitada colaboración del clero mexicano en la independencia de México, como una forma de liberarse de la política afrancesada y anticatólica de los gobiernos españoles y, así, mantener íntegra la Fe Católica que en Europa que parece pronto a desaparecer tras el triunfo de la Revolución francesa. En 1833, siendo presidente Santa Ana, el Vicepresidente Gómez Farias, da inicio a un programa de secularización del Estado Católico mexicano, arremetiendo contra los católicos. El programa incluye leyes de prohibición de ventas y herencias de bienes eclesiásticos, desamortizaciones, desligación de monjas y frailes de su voto de obediencia. Esta política causa una reacción de motines populares que propicia la caída de Gómez Farias. Ya en 1855 se desata la revolución liberal con toda su virulencia anticristiana, cuando se hace con el poder Benito Juárez (1855-1872). Benito Juárez recibe influencia de la logia norteamericana de Nueva Orleáns, la cual impondrá la constitución de 1857, de orientación liberal, y las leyes de reforma de 1859, tanto una como la otra hostiles a la Iglesia. Aquella constitución establecía la nacionalización de los bienes eclesiásticos, supresión de las órdenes religiosas, la secularización de cementerios, hospitales y centros benéficos. En conclusión la cristiada de 1926-1931 tuvo un precedente muy parecido en los años 1858 1861. En 1857, bajo el gobierno de Juárez se determina en el artículo 3º de la Constitución, impuesta en aquel año, previendo la eliminación de la enseñanza católica. El artículo 13º pone fin a los tribunales de la Iglesia, y el artículo 123º permitiría al Estado intervenir en materia de culto religioso. El Papa condena esta Constitución anticristiana y con ello se desencadenará la Guerra de los Tres Años o llamada Guerra de la Reforma (1857-1860)
    La cristiada supone y pone de manifiesto cómo lo que permitió a cualquier hombre de nuestra tierra vivir en libertad perteneciendo a ese pueblo, que es la Iglesia. Los hombres que lucharon y murieron en la guerra cristera la hicieron para afirmar su pertenencia a Cristo, reafirmando que el hombre depende de Dios y no del poder. Durante la larga dictadura del general Porfirio Díaz (1876-1910) el conflicto entre la Iglesia y el Estado conoce un período de tregua. Bajo su gobierno la Iglesia Católica llevo a cabo una “segunda evangelización” desarrollando numerosos movimientos de acción cívica y social dentro del espíritu renovador de León XIII. Pero la caída del presidente demócrata Francisco Madero (febrero de 1913) volvió a atizar la revolución y el nuevo gobierno atacaría a la Iglesia Católica. El carrancismo, que agrupa a las facciones victoriosas de la revolución se distinguiría por su furioso anticlericalismo, al contrario del villismo (Pancho Villa) y el zapatismo (Zapata). Los carrancistas destruyeron iglesias, colgaron sacerdotes y cerraron conventos, considerando a la Iglesia el enemigo del Estado. El gobierno del general Venustiano Carranza que dirigió los infortunados designios de México (1916-1920)..llevó a cabo una dura represión contra los católicos. Durante las revueltas para conseguir el poder intensificó los ataques a la Iglesia Católica. Sus tropas hicieron auténticos desmanes y tropelías de actos inhumanos contra sacerdotes y religiosas quemándolos y mutilándolos. Aún hoy en día se conoce en México “carrancear” la acción de robar y atropellar. En 1917 consiguió que el Congreso mexicano (compuesto exclusivamente de carrancistas) apruebe la Constitución de Queretano, profundamente anticlerical y atea.
    En efecto, “la Cristiada” tuvo un precedente muy parecido en los años 1858-1861. También entonces la catolicidad mexicana sostuvo una lucha de tres años contra los Sin Dios de la época, aquellos laicistas de la Reforma, también jacobinos, que habían impuesto la libertad para todos los cultos excepto para los católicos. Como dato importante a destacar, tenemos que tener en cuenta que entre el siglo XIX y XX, tras la emancipación de la América española, el único presidente de México que fue Católico, ni masón ni ateo, fue Victoriano Huerta, que gobernó México entre 1913 y 1914.
    La reforma liberal de Juárez no se caracterizó solamente por su sectarismo antirreligioso, sino también porque justo a la desamortización de los bienes de la Iglesia, eliminó los ejidos comunales de los indígenas. El período de Juárez se vio interrumpido por un breve período en el que por imposición de Napoleón III, en la expedición militar franco-española, ocupó el poder Maximiliano de Austria (1864-1867), y fusilado en Quereteno, poco más tarde. A Juárez le sustituyó en el poder Sebastián Lerdo Tejada (1872-1876). Quien había estudiado en el Seminario de la Puebla, Tejada acentuó la persecución religiosa, permitiendo el incendio de iglesias y el asesinato de sacerdotes. Durante ese gobierno se expulsó de México a las –Hermanas de la Caridad— que sumaban unas 500 aprox. y atendían a unas 15.000 personas. Todos estos actos provocaron otro alzamiento armado llamado de los Religioneros (1873-1876) cuando el campesinado católico se armó y luchó contra el gobierno ateo de Tejada.
    Durante el Gobierno del general Álvaro Obregón (1920-1924) las relaciones entre el Estado y la Iglesia fueron aún más tensas, sin poder llegar a un acuerdo conciliador. Los choques entre los miembros del CROM organización sindical de inspiración marxista-leninista y los de la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) se convirtieron en noticia cotidiana. Aunque también hay que destacar que aquellos años fueron convulsos no tan sólo por el enfrentamiento militar y la guerra civil que sacudió el país durante años sino por el sinfín de asesinatos que pusieron fin a la vida de sus presidentes; el presidente Madero fue asesinado en 1913, Zapata es asesinado en 1919, el presidente Carranza en 1920, Villa en 1923, y el general Obregón, más tarde presidente, también sucumbirá ante las balas asesinado en 1928. Las revueltas campesinas, los golpes de Estado y el crimen se convierten en la norma política.
    EL CONFLICTO ENTRE EL ESTADO Y LA IGLESIA
    Desde los inicios del Cristianismo en México siempre ha habido problemas entre la Iglesia y el Estado, problemas que iban desde represalias como las hubo en la Nueva España (nombre antiguo de la República Mexicana) hasta grandes rebeliones y muertes como en la cristiada. El capítulo más virulento de este enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado duró tres años, desde 1926 hasta 1929, con el movimiento armado de los Cristeros.
    La Cristiada empezó cuando por decreto nacional, el presidente de aquel entonces Plutarco Elías Calles hizo valer los artículos de la Constitución Mexicana, que eran el 3º, el 5º, 24º, 27º y 130º, que atentaban contra las libertades y derechos de enseñanza, asociación y propiedad de los derechos religiosos. En el período en que gobernó México Elías Calles, tuvo que luchar, a su entender contra tres enemigos; los latifundistas nacionales, los inversionistas extranjeros y la Iglesia. La rebelión no se hizo esperar. Se trata de la epopeya trágica de los cristeros, que, como sus hermanos de la Vendée, la región de Francia, que continuó luchando por su identidad católica y monárquica, durante la Revolución Francesa en 1789. Estas revueltas contrarrevolucionarias, son un mero ejemplo de la lucha por la Fe. Tanto los vandeanos franceses, como los carlistas españoles, los miguelistas portugueses, o los propios cristeros que son la más ferviente demostración de la existencia de un verdadero pueblo contrarrevolucionario. Los cristeros mexicanos exceptuando la participación de los Requetés en la Guerra Civil Española (1936-1939), pueden considerarse en pleno siglo XX, los últimos grandes cruzados de la Cristiandad. Aquellos hombres lucharon formando bajo la Bandera del Sagrado Corazón de Jesús: 200.000 hombres armados, apoyados por las llamadas “Brigadas Bonitas” (mujeres que tomaban a su cargo la sanidad, la intendencia y las comunicaciones). En 1925 el Gobierno revolucionario de México, ante la imposibilidad de someter a la Iglesia a su voluntad, decide crear la Iglesia Nacional Mexicana, separada de Roma, en la que el poder político pueda elegir a los obispos. Se la denomina Iglesia Católica Apostólica Mexicana. Y la cabeza visible de esta iglesia herética es el cismático Joaquín Pérez, que se hace llamar Papa de la Iglesia Nacional Mexicana. La unión popular juega un papel fundamental en el oeste mexicano, en la organización de la rebelión cristera. Los enfrentamientos entre el sindicalismo revolucionario y el sindicalismo católico son frecuentes y causaran muchas víctimas. En 1925 se crea la Liga Nacional de Defensa Religiosa, cuyo principal fin es la lucha política. En 1926 Calles intensifica su política anticlerical cerrando 129 colegios y clausurando 30 iglesias. Anunciando que continuará intensificando su política antirreligiosa. Expulsado a los sacerdotes católicos extranjeros y abriendo las puertas a los metodistas norteamericanos. También acabará expulsando a los delegados apostólicos de la Santa Sede. Ese mismo año, Calles, decreta la suspensión del Culto Católico para el 31 de julio del mismo año. Entre julio y agosto del año 1926 comienzan los primeros levantamientos cristeros. Estos levantamientos se traducen en grupos de 50, 60, 100, 300, 500 hombres, con pocas armas, pero todos ellos dispuestos a morir por su fe. En 1927 llegan a ser más de 20.000 los cristeros en armas, dominando Estados enteros de México.
    El ejército federal esta compuesto en 1927 por unos 80.000 hombres, sin contar las milicias agraristas que son armadas para combatir a los cristeros y que en su mejor momento cuentan con 20.000 hombres. Además el gobierno cuenta con 8.000 hombres de tropa de los Estados y unos 6.000 policías rurales. El Estado Revolucionario cuenta con unos 115.000 efectivos para combatir a las Cristiada, además de un presupuesto importante del Estado que le dedica sus mejores partidas; cuenta con fábricas de armamento, con 14.000 oficiales, asesores norteamericanos, artillería y aviación, la fuerza aérea mexicana participará en la operación con más de 60 aeronaves. Por su contra, los cristeros movilizan a más de 200.000 efectivos..mal armados al principio, sin artillería, ni aviación, ni con suficientes municiones..pero con un aliado mucho más fuerte, su fe en Dios. La infantería federal fue ineficaz y sólo sirvió para defender las guarniciones o para proteger las líneas férreas. En cuanto a la caballería federal, fue ampliamente inferior a la cristera, que se caracterizaba por sus hábiles jinetes y conocedores del terreno. Los federales utilizan la técnica de las “concentraciones”, llevada a cabo por Weyler en Cuba. Es una táctica tan sencilla como cruel. Como característica a señalar en esta guerra, decir que el ejército federal no hace prisioneros: interroga y después fusila, degüella o ahorca a los cristeros. La guerra cristera se presenta como una guerra de desgaste donde ninguno de los bandos contendientes parece capaz de someter al otro. Un agregado militar norteamericano señala la ausencia de un jefe supremo entre los cristeros como factor de su posible derrota. La persona escogida es el general Enrique Gorostieta, un antiguo héroe militar mexicano. Los cristeros se especializan en los sabotajes y asaltos a trenes, de tal forma que el ejército federal se queda prácticamente bloqueado. Las deserciones en el ejército federal empiezan a ser muy frecuentes y preocupantes, llegando a la cifra de 30.000 en 1928. La guerra se desarrolló entre 1926-1929 y el gobierno tuvo que aceptar un compromiso debido al tremendo apoyo popular que levantaron los cristeros a su paso. El avance se vio frenado por la orden llegada de la Santa Sede de deponer inmediatamente las armas, y que, a pesar de los éxitos fue inmediatamente obedecido por las tropas cristeras. Hubo muchos fusilados que morían al grito de “¡¡Viva Cristo y Nuestra Señora de Guadalupe!!” Entre ellos estaba el padre Miguel Agustín Pro, beatificado por Juan Pablo II en 1988. El 22 de noviembre de 1992, en la solemnidad de Cristo Rey, Juan Pablo II beatifica a 22 sacerdotes mexicanos y a tres jóvenes laicos de la Acción Católica, martirizados durante la Guerra Cristera.
    Los combatientes católicos son conocidos despectivamente durante la guerra cristera por sus enemigos como los Cristos Reyes o los Cristeros; ya que su signo es un crucifijo en el pecho, su bandera la mexicana con la Virgen de Guadalupe y sus gritos de guerra: ¡¡Viva Cristo Rey!! y ¡¡Viva la Virgen de Guadalupe!! Por ello, no se puede entender la historia de México, sin la labor evangelizadora de los españoles. Como el vasco Juan de Zumárraga, obispo de México en 1531. Pero para entender la situación convulsa que llevó al enfrentamiento eclesiástico en México, lo debemos a la mala política de los Borbones. Con los Austrias, sus gobernantes sabían respetar a la Iglesia. No así, los Borbones que entienden la modernidad como el sometimiento de la Iglesia al poder político. La persecución del Rey Carlos III y sus ministros masones contra los Jesuitas llega a Nueva España donde 500 padres de la Compañía de Jesús son expulsados. Ya en 1767 el pueblo mexicano se arma y se amotina contra la expulsión. Con esta no será ni la primera ni la última revuelta armada de los católicos mexicanos por defender su tradicionalismo religioso.
    La paradoja es que, el único país moderno que mantiene una constitución atea en vigor es México. Que además es el país que acoge con más júbilo la llegada y visitas del Papa, y el que sostiene el santuario más visitado del mundo: Guadalupe.
    Los polémicos “arreglos” que significaron el fin de la primera guerra cristera ponen de relieve la heroicidad de los cristeros y su importancia a la hora de someter a la Revolución atea. En primer lugar los cristeros no se alzan obedeciendo órdenes de sus obispos, más bien se levantan en armas contra su consejo. La cristiada no es fruto de una conspiración de unas elites, sino del entusiasmo de un pueblo. La situación de la guerra es tan favorable a los cristeros que bien se puede calificar 1929 como su momento de máximo apogeo. Los arreglos fueron considerados por la masonería como un triunfo sobre la iglesia católica. Respecto al apoyo de los cristeros, cabe decir que sólo dos obispos se “echan al monte”, viviendo en clandestinidad, para poder administrar sus diócesis en medio de la guerra: Mons. Amadeo Velasco, Obispo de Colima y Mons. Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara. Y en cuanto a los sacerdotes: unos 3.500 acataron las leyes y abandonaron sus parroquias. Se calcula que un centenar de sacerdotes se manifestaron hostiles a los cristeros. Estos sacerdotes eran miembros de la Iglesia Nacional Católica de México, una iglesia herética separada de Roma. Durante el conflicto son ejecutados 160 sacerdotes: 69 de la Archidiócesis de Guadalajara, 38 en Jalisco, 8 en Zacatecas, 28 en Granajuato, Diócesis de León, y 17 en la Diócesis de Colima. Jean Meyer, en su estudio sobre los cristeros, contabiliza una relación de unos 250 mártires que reúnen las características propias del martirio que exige la Iglesia Católica: espíritu de sacrificio martirial, amor a Cristo y a la fe, y morir asesinados por ser católicos o por simple odio a la fe y acoger la muerte perdonando a los verdugos.
    En 1927 los principales jefes militares que combatieron a los cristeros fueron los generales Eulogio Ortiz, Anacleto López y Gonzalo Escobar, designándose a este último como jefe de la campaña. Y los héroes de la Cristiada, los campesinos armados que fueron dirigidos por hombres como los generales Fermín Gutiérrez, Enrique Gorostieta o Luis Ibarra; el coronel José Bejarano, o Anatolio Partida. Los capitanes; Sebastián Bañuelos, Miguel Anguiano, Sebastián Arroyo, Cisneros y Arreola entre otros. La revuelta que duró tres años, fue llevada a cabo por el movimiento campesino autónomo más importante de América Latina durante el siglo XX. El levantamiento supuso la reacción de una sociedad campesina, tradicional y católica contra el autoritarismo del Estado nacido de la Revolución de 1917. Además un evento de la historia de considerable importancia y que no es tratado en ningún libro de texto. Hay que tener en cuenta que los grandes movimientos contrarrevolucionarios de la historia moderna, y el de los cristeros en particular es un movimiento popular, que se alzó para defender un modo de vida contra una reforma anticatólica que pretendía borrar al Cristianismo de América Latina. Los Cristeros se alzaron como los antiguos Cruzados de la Edad Media para defender lo más sagrado de su existencia, la Fe en Dios. Y como tal deben ser recordados como héroes, y tratados como soldados. Porque como manda la Ordenanza del Requeté, los soldados de la Tradición, habrán de tener su puesto en el Reino de Dios. Los Cristeros al igual que los Requetés lucharon por la misma causa, su Fe en la Tradición. Y en consecuencia, no debemos olvidarnos de sus históricas hazañas y lamentablemente de las persecuciones, torturas y asesinatos a los que fueron sometidos los Cristeros por creer en Dios. Si hoy podemos hablar de existencia del cristianismo en México es gracias a los cristeros, que supieron ser fieles a Dios y a la Iglesia en todo momento y hasta las últimas consecuencias.

    D. DAVID ODALRIC DE CAIXAL I MATA
    Historiador colaborador del Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército.
    Historiador colaborador Foundation Ecole Militaire de Saint-Cyr.
    Historiador colaborador US Army Military History Institute.
    Historiador colaborador The Strategic Studies Institute of the Army War College.
    Historiador colaborador del Aula de Cultura de Defensa.
    Historiador Colaborador del Museo Nacional Militar del Dia-D (Universidad de Nueva Orleans-EEUU).
    Miembro de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil.


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    David Odalric de Caixal i Mata






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    Re: Respuesta: La Cristiada de México.

    CARTA A MI ESPOSA, DE JOSE MARÍA FERNANDEZ. CRISTERO

    30 noviembre, 2010



    por cristero07

    “Mi querida esposa:
    El lápiz se me cae de la mano, no sé si escribirte o no hacerlo: digo esto porque si te escribo, quizá vaya a aumentar tus dolores; si no te escribo te formarás el concepto de que no te amo, de que no me acuerdo de ti ni de esos hijos tesoro de mi existencia por quienes he derramado abundantes lágrimas.
    Voy a decirte: ¿Tendrás valor para escucharme? El 27 de abril de 1927 salí como te dije en una carta que a México te escribí de Tepalcatepec, y creo que recibirías, salí de San Isidro a Coalcomán a verme con don Guadalupe Lucatero, con el objetivo de arreglar el asunto del ganado que tú supiste; pero a mi llegada a dicho lugar, encontré que el señor Lucatero andaba levantado en armas, y una multitud, por no decir que todos, lo secundaron, inclusive el señor que tu sabes. Llegar yo y ver aquel regocijo, que el pueblo en masa aclamaba a Cristo que expuesto en la Custodia veía quizá con sonrisa placentera el entusiasmo de sus hijos deseosos de su Dios, al que hombres sin conciencia querían expulsar de las iglesias, de los hogares, etc.
    Ver yo aquel alboroto y sentirme entusiasmado, todo fue uno. La sangre hervía en mis venas,¿y? ¿quieres que te diga?, ¿no te enojas?, hubo unos instantes que me olvidé de mi esposa y de mis hijos, y enchido de febril entusiasmo también yo salí y grité con toda la fuerza de mis pulmones: “¡VIVA CRISTO REY!” -Desde ese instante soy soldado de Cristo, y ya verás que tu esposo no rayando a sus sirvientes, no tratando de ganados, no haciendo negocios, sino lo verás con el arma en la mano defendiendo la fe de mi esposa, de mis hijos y la mía. ¿No es esto una prueba del amor que te tengo?… Aquí estoy cumpliendo con un deber de cristiano, y abrazado con una cruz tan pesada que apenas puedo con ella. ¡Cuántas cosas! Hambres, fríos, persecuciones y calumnias, pero lo que más me duele y hace sufrir, es el recuerdo de ustedes… Sé que sufres mucho, querida mía, tú, no acostumbrada a ningún contratiempo de la vida, la única en tu casa y tratada siempre con el mayor esmero!
    Y ahora ser yo el autor de tus sufrimientos. ¡Pero que digo, si sé que también eres cristiana y secundarás mi obra en forma distinta!
    Yo con el arma y tú con la resignación, yo tostado del sol y hambriento y tú con tus plegarias, estamos fundidos en el mismo crisol trabajando por el mismo ideal y nuestra vista fija en el mismo punto… Dios… Imagínate que hay veces que tenemos combates que duran sin cesar 24 horas y que a diestro y siniestro caen sin vida nuestros valientes soldados. Muchos han muerto en mis brazos y al morir ¿sabes cuál es su última palabra?: “¡VIVA CRISTO REY!” Y enseguida van a recibir su palma a la Gloria… Yo tengo la esperanza de verlos a ustedes aquí en la tierra, pero si muero ten el valor de la señora Gutiérrez” -doña Carmen Alfaro Madrigal viuda de Navarro Origel- “No me llores, por el contrario ofrece a Dios el sacrificio de mi vida, y ¡vive Dios! que si me pierdes en la tierra me tendrás más solícito velando por ustedes en el Cielo. Desde aquella mansión de paz rogaré por ustedes y por todos aquellos que le hagan bien… Por acá se habla de arreglos; ojalá, ojalá y esto sea como lo hemos pedido. Nosotros no cejaremos ni un momento: vencer o morir, así lo hemos pretendido, ofrecido con juramento, y de no ser como lo hemos pretendido, que Dios mejor me quite la existencia.
    Te abrazo desde estas regiones desoladoras, y aunque personalmente no estoy con ustedes, sí estoy con pensamiento y los ideales. No te he abandonado, estoy contigo; pero una fuerza superior e irresistible me obliga a dejarlos. Hay algo más grande que la esposa, los hijos y los bienes, y es Cristo por quien lucho, por quien sufro, por quien se debe dejar lo más querido de este mundo. Tocó mi corazón una vez, otra más, y entonces corrí como Saulo y le dije: “¿que quieres, Señor de mí?” “Anda” me dijo, “defiéndeme porque mis enemigos me acosan” . Sin esperar más y sin vacilación ninguna, dejé cuanto tenía: intereses, negocios, y lo más grande, lo más querido: mi esposa y mis hijos. Es muy dulce sufrir por CRISTO REY.
    En nuestros sufrimientos tenemos mucho de consolador. Sabemos que nos dicen: bandidos, salteadores, en fin un cúmulo de calumnias. Pero ¿qué importa?, también a Cristo lo calumniaron, ¿y no El mismo ha dicho: “bienaventurados los que padecen persecución por la justicia?”… Por mi no te aflijas, al contrario, vive satisfecha de tu esposo. No te preocupes por el porvenir. Dios estará contigo. ¿Crees que dejará a la familia del que todo lo dejó por El? Imposible. Ya tengo hecho mi pacto con Dios: casi a diario, por no decir todos los días, lo recibo en mi pecho y todo se reduce a hablarles a ustedes… A mis hijos, hazles ver que si los dejé, fué por Dios, no vayan a creer que fueron abandonados por otra causa. Háblales siempre de Dios…
    Adiós, mi querida compañera, único depósito de mis sinsabores y dichas; contigo abrazo a mis queridos hijos y sabes que si no nos vemos en la tierra, viviré para ustedes en el cielo.
    Tu esposo, José María Fernández .
    Dios y mi derecho.
    ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE! ¡VIVA EL PAPA!


    *José María Fernández muerto en combate el día 9 de Mayo de 1929


    CARTA A MI ESPOSA, DE JOSE MARÍA FERNANDEZ. CRISTERO « Ecce Christianus
    Pious dio el Víctor.

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    Re: Respuesta: La Cristiada de México.

    A 85 años de la Ley Calles y San Miguel de la Mora

    26 junio, 2011

    tags: Cristeros
    por cristero07

    “No temeré ya más aunque me ataque un ejército entero: Dios es mi protección en el combate y en Él seguro espero” Salmo 27


    EL próximo 2 de julio, se cumplirán 85 años de la publicación de la tristemente famosa “Ley Calles”, cuya aplicación dió pie para el levantamiento armado en defensa de la fe por medio de La Cristiada y sus consecuentes mártires.
    “Las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtengan su correspondiente registro. La ley regulará dichas asociaciones y determinará las condiciones y requisitos para el registro constitutivo de las mismas…” Extracto de la Ley Calles
    Al iniciar la segunda mitad del siglo XIX a raíz del establecimiento de la República Federal Laica con las perversas Leyes de Reforma, comenzaron a manifestarse fuertes encontronazos entre los sucesivos gobiernos estatales y federales con los integrantes del Clero Católico, para arrebatarle el presunto poder que éste tenía en las conciencias desde la época virreinal, y para impedir que, como había sido costumbre hasta entonces, los obispos y los sacerdotes pudieran tener cargos públicos.

    Esta larga serie de desavenencias tuvo uno de sus más fuertes estallidos precisamente hace 85 años. Uno de los primeros estados en que dicho conflicto estalló, fue precisamente en Colima, donde comenzó a manifestarse a partir desde que en febrero de 1926, el presidente Plutarco Elías Calles envió a los gobernadores un telegrama instándolos a poner realmente en práctica la Constitución en materia religiosa, para meter en cintura a los obispos que, según él, se habían atrevido a desafiarlo, al republicarse una vieja declaración que uno de ellos había emitido en 1917, calificando a la Constitución de atea.
    Jean Meyer comenta: “En el estado de Colima se asistía al ensayo general de lo que iba a ser la crisis nacional en julio. El 24 de marzo, la legislatura limitó a 20 el número de sacerdotes y los obligó a inscribirse ante las autoridades… Las condiciones podían parecer propicias a su tentativa: pequeño estado aislado, obispo enfermo, anciano y de carácter dulce, población pacífica, gobierno omnipotente. Para la ciudad de México, el asunto valía la pena: si el clero de Colima cedía, creábase un precedente, y las demás diócesis irían cayendo en cadena…”
    Inmediatamente el licenciado Francisco Solórzano Béjar, gobernador sustituto del doctor Gerardo Hurtado, se dispuso a cumplir con las instrucciones presidenciales, para controlar a la Iglesia y restringir los derechos religiosos de la población local, pero sin tomar en cuenta que en un 99 por ciento de sus gobernados profesaba ese credo.
    Los primeros actos que el gobernador Solórzano emprendió en ese mismo sentido, iniciaron con la confiscación del edificio del Seminario para transformarlo en cuartel. Luego reglamentó tan rigurosamente los toques de campana que, entre tocarlas y no tocarlas, el señor obispo prefirió en diciembre que se quedaran mudas. Más tarde Solórzano incautó el templo de La Salud para convertirlo en la sede de un sindicato y, finalmente, el 24 de marzo de 1926, mediante la publicación del decreto 126, se dispuso a imponer la insensata idea de que sólo podrían ejercer el sacerdocio 20 clérigos en todo el estado y ello a condición de que se registraran ante las autoridades municipales para conseguir su licencia. Advirtiendo que el día 5 de abril siguiente lo ordenado entraría en vigor.
    “Fué entonces cuando el venerable clero, encabezado por Mons. Francisco Anaya y el Padre Don J. Jesús Ursúa, en cuerpo colegiado y con gesto de sublime heroísmo, se presentó a su anciano Obispo para decirle: Estamos todos dispuestos a sufrir y aún a morir si es necesario, antes que claudicar. Estamos prontos a echar sobre nosotros la ira de los hombres antes que entregar en manos impías los Derechos de Dios y de las almas. Será Vuestra Señoría Ilma., quien iluminado por Dios, acuerde lo conducente. Contará, ayudándonos Dios, con todo su clero. Y también fue cuando, Obispo y Sacerdotes colimenses en viril documento, manifestaron que no podían ser traidores a Cristo poniendo en manos de los hombres de la Revolución impía a su Santa Iglesia”. Spectator, Los Cristeros del Volcán de Colima. T. I págs. 43-44.

    El Clero y el pueblo se solidarizaron con su Obispo animándole a la justa resistencia. El Obispo Amador Velasco, pese a estar ya muy anciano, convocó, para ese mismo 5 de abril a una gran manifestación popular que marchó hacia el jardín Libertad frente a Palacio de Gobierno para que unos representantes suyos trataran de entrevistarse con el gobernador y exigirle la derogación del Decreto, pero desafiando al pueblo, éste dijo que nada ni nadie lo haría cambiar en su decisión y, para rubricar su negativa ordenó a los policías apostados en la parte superior del Palacio que hicieran algunos disparos para dispersar a la multitud, en tanto que, algunos funcionarios de los que estaban en los balcones de Palacio, dispararon directo a la plaza y sobre la gente, corriendo la sangre, provocando los primeros héroes y mártires colimenses.
    En ese contexto de represión apareció en Colima el general Benito García, furibundo anticlerical, quien comenzó a perseguir a los sacerdotes que, por haberse negado a cumplir con el dicho decreto, fueron acusados de rebelión y, de paso, a reprimir a los ciudadanos que les ayudaban a escapar o los escondían.
    Algunos sacerdotes tuvieron entonces que salir del estado y seguir ejerciendo su ministerio en el ámbito más amplio de la propia diócesis; pero algunos pensaron que no era posible dejar a sus feligreses sin los auxilios espirituales y decidieron permanecer en sus respectivas parroquias, refugiándose en las casas de amigos y conocidos.

    SAN MIGUEL DE LA MORA PRIMER SACERDOTE MÁRTIR DE LA DIÓCESIS DE COLIMA
    Este sacerdote, había nacido en Tecalitlán, Jalisco, el 19 de julio de 1874, y crecido en el rancho El Tigre, aprendiendo las labores de campo y convirtiéndose en un excelente jinete. Pero al entrar en la adolescencia sintió el llamado sacerdotal y pidió a sus papás que lo dejaran inscribirse en un Colegio Seminario. Como para entonces la diócesis de Colima ya había sido erigida y abarcaba entre su territorio a la parroquia de Tecalitlán, los padres del aspirante aprovecharon que ya uno de sus hijos mayores estaba viviendo en Colima, y lo inscribieron en el Seminario Conciliar de la Diócesis.
    Según los datos de que disponemos, Miguel de la Mora parece haber sido un estudiante muy dedicado y recibió la ordenación sacerdotal (por datos de sus familiares) en 1906 por el Excmo. obispo Amador Velasco.
    Sus primeros años como sacerdote transcurrieron atendiendo a los fieles de Tomatlán, Jalisco, de donde pasó a servir en la entonces muy próspera y muy poblada Hacienda de San Antonio, Colima, de donde fue enviado posteriormente a la vecina parroquia de Zapotitlán, que como otras poblaciones del Sur de Jalisco, sigue perteneciendo a la diócesis de Colima.
    Desde Zapotitlán fue llamado para fungir como capellán de la Catedral. Cargo que estuvo desempeñando simultáneamente con el de director de la Obra Diocesana por la Propagación de la Fe, y atendiendo las necesidades espirituales de las monjas y de las alumnas del Colegio La Paz.
    En 1926, como ya se dijo, el gobernador Francisco Solórzano Béjar atenazó a la Iglesia de común acuerdo con el presidente Plutarco Elías Calles, quien después de haber visto el experimento hecho en Colima y en Tabasco por los respectivos gobernadores anticlericales, el 2 de julio de ese mismo año promulgó una ley similar, pero de ordenamiento nacional, a la que se conoció simplemente como “La Ley Calles”, que recibió un amplio rechazo del clero y la feligresía.
    El gobernador quiso imponer el cumplimiento de la ley, pero el clero se resistió a ello, promovió un boicot contra los productos y servicios del gobierno y, finalmente, no pudiendo llegar a ningún entendimiento, el obispo se decidió a decretar la suspensión de cultos y el cierre de los templos. Los católicos se sintieron sumamente agredidos por el gobierno y éste, sin medir las consecuencias, ordenó al obispo y a los curas reabrir los templos e irse a registrar ante las autoridades como lo estipulaba la ley. Pero el clero se resistió, provocando el endurecimiento del gobierno en contra suya.
    Los comerciantes de quejaron ante el gobernador de que ya casi no vendían nada porque los católicos redujeron las compras a lo mínimo indispensable. Solórzano, pese a saber la repulsa generalizada que habían generado sus disposiciones nugatorias contra los derechos religiosos, se negó a retractarse y buscó la manera de encontrar una salida que no lo dejara tan mal parado ante Calles y la opinión pública, y le solicitó a don Daniel Inda, don Andrés García y don Tiburcio Santana, tres señores muy reconocidos de Colima, que se entrevistaran con los representantes del clero para ofrecerles transigir a condición de que reiniciaran el culto. El padre Jesús Urzúa, secretario del Obispado, dijo que no había garantías sobre lo propuesto y condicionó a su vez la reanudación del culto a que se derogaran el decreto del gobernador y no se aplicara la “Ley Calles”. Propuestas que Solórzano no aceptó y, para acabar de agravar la situación, un general de apellido Talamantes comenzó a cometer graves abusos en contra de la población católica e incluso graves e inmerecidos “ajusticiamientos”, como el ocurrido en septiembre de 1926 cuando, tras de haber aprehendido a 30 ciudadanos que según él conspiraban contra el gobierno, mandó fusilar a ocho.
    La noticia se publicó incluso en el periódico Excélsior, pero el general Talamantes, su perpetrador, ni se inmutó y, por el contrario, continuaron los encarcelamientos, los tormentos en las celdas clandestinas, las desapariciones y los asesinatos, como el que se cometió en contra de cinco mujeres colimenses que, un día de a principios de octubre, aparecieron colgadas en las ramas de los sabinos de junto a la “Piedra Lisa”.
    El año de 1926 cerró, pues, con muchas complicaciones y alteraciones sociales. En enero de 1927 un grupo de jóvenes católicos decidió finalmente, levantarse en armas para defender sus derechos y combatir la violencia con fuego. Dando inició así a La Cristiada formalmente dicha. Por lo que la persecución de los gobiernos federal y estatal se agudizó azuzando a ejidatarios y agraristas en contra de los llamados cristeros y aquello se convirtió en una guerra cívico-religiosa. Tanto que hacia mediados del año ya se sumaban decenas de muertos en las hostilidades.
    Al padre Miguel de la Mora, quien seguía viviendo en Colima, le tocó que uno de los generales que estaban participando en ese conflicto, se fuera a vivir en una casa rentada situada precisamente enfrente de la suya, de manera que no tardó en ser identificado y hecho prisionero. Un grupo muy importante de ciudadanos católicos intercedió por él y pagó una fianza para que lo liberaran y así se hizo, pero le dieron la ciudad por cárcel y un plazo para que, una de dos, o reabriera la Catedral con un culto independiente de la Católica bajo vigilancia y obediencia a la autoridad civil, o volviera a la cárcel.

    A principios de agosto de 1927, viendo que el plazo se le iba a vencer, el padre De la Mora no quiso traicionar a su fe y decidió salir en secreto de Colima, acompañado por su hermano Regino y el padre Crispiniano Sandoval, vestidos con ropa común.
    Un amigo les prestó el día 6 un coche para que, durante la madrugada del 7 los trasladara hacia la Hacienda de La Estancia, de don Luis Brizuela, en donde unos mozos los estarían esperando con cabalgaduras para tratar de escapar hasta el rancho de El Tigre, donde los dos hermanos habían nacido y crecido.
    Desde La Estancia avanzaron a caballo hasta la antigua hacienda de Cardona (hoy ya desaparecida), en donde unos agraristas reconocieron al padre y aprehendieron a los tres para llevárselos presos de regreso a Colima.
    Ninguno de los agraristas conocía, empero, al padre Sandoval y, como se desentendieron de él, logró escapárseles antes de llegar a la ciudad.
    No hubo juicio legal en contra del padre Miguel y de su hermano Regino, pero sí una sentencia inmediata de muerte. Lo que se supo en ese sentido fue que, casi en cuanto los agraristas llegaron con sus prisioneros al edificio del antiguo y muy querido seminario donde Miguel de la Mora había hecho sus estudios (convertido en ese momento en cuartel, y que hoy es la escuela primaria Gregorio Torres Quintero), el general les formó un cuadro de fusilamiento pasado el medio día, del 7 de agosto de 1927. Convirtiéndose así, el padre Miguel, en primer sacerdote mártir de la diócesis de Colima.En un carro fúnebre, llamado “mariposa”, fue llevado al Panteón Municipal, en donde parece que unos parientes pudieron obtener el cuerpo y sepultarlo cristianamente, pero deprisa.
    Días después, el General, creyendo que el padre llevaría en sus ropas dinero, mandó que durante la noche unos soldados exhumaran el cuerpo y extrajeran el dinero imaginado.
    Si lo obtuvieron o no, se desconoce, lo cierto es que de golpe arrojaron nuevamente el cadáver a la fosa sin ningún detenimiento y sin depositar nuevamente el cadáver en el féretro, sino que sobre el cuerpo arrojaron la caja y la tierra que sellaría la tumba hasta dos años después, cuando, formada una comisión especial, exhumaron los restos y los trasladaron a la Catedral, en la cripta que el pueblo llama “Capilla de los Mártires”, en donde espera la resurrección final.
    Pedro Sánchez Ruiz. Nacimiento, grandeza, decadencia y ruina de la nación mejicana.
    Abelardo Ahumada. Columna Diario de Colima
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    Sermón para Mártires Cristeros



    12 de Mayo de 1921
    Catedral de Morelia, Michoacán
    Sr. Cgo. Lic. Don Luis María Martínez


    “Solamente la Iglesia con su decisión infalible puede otorgar a un hombre el dictado glorioso de mártir. Pero sin prevenir ese juicio supremo, nosotros podemos afirmar que la muerte de nuestros hermanos sacrificados el 12 del mes de mayo que acaba de pasar, fue heroica, fue gloriosa, fue una gracia insigne de Dios para ellos y para nosotros.
    Mas la gracia de Dios no es algo aislado, sino algo que forma parte de una maravillosa cadena; no es una estrella perdida en el caos, sino un astro que entra en el concierto armonioso del universo; no es una flor que languidece en la soledad, sino que abre su cáliz para mezclar su aroma con todos los perfumes de una primavera; no es un relámpago que se pierde en la oscuridad de la noche, sino una espléndida mañana que brotó de una aurora y tendrá su mediodía.

    Dios eligió a sus víctimas; Dios preparó a sus mártires. Si nos fuera dado sorprender los misterios de las almas, si pudiéramos escrutar la íntima, la sacratísima acción de Dios en los corazones, hubiéramos descubierto en la frente delas víctimas la señal de predilección y hubiéramos seguido en el secreto de su vida interior el hilo celestial que preparaba su fin glorioso. A través del tiempo atrevámonos, hermanos míos, a sondear el misterio, que siempre será dulce para el corazón evocar el recuerdo de los hermanos muertos. Miradlos.
    Es el primero un anciano que consagró su vida a las nobles tareas del magisterio católico”. Julián Vargas-. ” Su virtud característica fue la firmeza inquebrantable de sus convicciones. Guardo incólume en su grande corazón la fe de Cristo sin flexibilidad ni timidez, y cuando pasó por nuestra Patria la racha revolucionaria doblegando los espíritus,como barre el huracán los flexibles tallos en los áureos trigales, él permaneció erguido, digno, sin que lo inclinaran hacia la tierra ni el peso de sus años ni la carga de su pobreza. Fue un hombre, fue un cristiano. Merecía ser mártir. En pos de él va un obrero, un representante de esa clase dignísima a la que en vano pretenden corromper los modernos agitadores porque tiene echadas hondas raíces en la tierra fecundada en la Iglesia; -Joaquín Cornejo- “de alma de niño y corazón de fuego. Paréceme estarlo viendo, como tantas lo vi desde esta cátedra santa, reflejando en sus ojos las santas emociones de su corazón, vibrando al impulso de todos sus nobles sentimientos. Su pasión fue la Eucaristía: acercábase a menudo al banquete de los fuertes, y ¡Cuántas veces después del ímprobo trabajo, ya muy tarde, a la mitad del día, buscaba afanoso en este mismo lugar al sacerdote que pusiera en sus labios la Hostia Santa! Tuvo el anhelo, casi diría la obsesión del martirio, y pienso que con santa tenacidad arrancó al Señor esa gracia suprema. Vosotros obreros que me escucháis, compañeros suyos que recibisteis sus confidencias y fuisteis testigos de su virtud sencilla, decidme si exagero las nobles prendas de nuestro hermano muerto”.
    “También cayó gloriosamente bajo la guadaña de la muerte, en la flor de su edad, un miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana” -Rómulo González Figueroa- “Haré cumplidamente su elogio si digo que poseía el espíritu, todo el espíritu de la benemérita institución: pureza de alma, entusiasmo juvenil, actividad de Apóstol; era lo que debe de ser un joven cristiano: una primavera, con sus floras, con sus perfumes, con sus esperanzas.
    -Yo os felicito jóvenes, porque habéis tenido un mártir y plegue al cielo que, templados vuestros espíritus por su fuerte ejemplo, troquéis mañana el noble entusiasmo de la juventud por el esfuerzo varonil que salve a la Patria.-No olvidaré, mis hermanos, al sencillo, al oculto, al humildísimo cristiano” -Felipe López- “que tantas veces vimos por las calles de esta ciudad con la maroma al hombro. Era muy bueno. No os referiré rasgo alguno de su vida,porque recibió el precioso don de ocultarse siempre. Si pueden las cosas pequeñas compararse a las grandes, el humilde aguador me hace pensar en el prodigioso obrero de Nazaret cuya vida interior fue vulgar a los ojos de los hombres, cuya vida interior fue admirable a los ojos de Dios. -Y después … vienen los héroes ocultos de quienes desconocemos hasta el nombre: la doncella, que a pesar de ruda persecución tenía el valor de ostentar sobre su pecho la cinta azul y la dulce imagen de María Inmaculada. Esta Madre tiernísima le dio sin duda a la fragilidad de su sexo el valor del heroísmo. -Y tantos otros cristianos heroicos que nosotros desconocemos, pero que Dios conoce.
    Mañana, en el día de la eterna justicia, nosotros los conoceremos y estrecharemos su mano fortísima y escucharemos sus íntimas confidencias en el seno de Dios. Dios eligió sus víctimas; Dios preparó sus mártires y nosotros los preparamos también. Sí, nosotros, ¿por qué no decirlo? Cada muerte gloriosa fue sin duda el fruto de una vida cristiana; pero todas ellas son nuestra obra, son el fruto de nuestros esfuerzos de todos por la causa de Dios.
    Cuando hace más de un lustro vimos horrorizados en nuestra Patria la abominación de la desolación, dejamos los católicos el ocioso lecho donde yacíamos, sacudimos el indigno sopor y con los ojos fijos en la Virgen de Guadalupe y estrechando fraternalmente nuestras manos nos decidimos a obrar, a obrar como lo demanda nuestra fe que no ha muerto, a obrar como lo exigen las vigorozas tradiciones de nuestra raza. Comenzamos a unirnos, comenzamos a obrar; si queréis sin orden, sin método, como se agita el ejército entregado al sueño de vivac a quien sorprende el enemigo; por todas partes surgen combatientes, requieren las armas abandonadas en el suelo y entre el confuso rumor de gritos y de órdenes se aprestan al combate.
    Así surgieron, como indicio ciertísimo de que aún quedaba fe y fortaleza en la Nación Mexicana, primero la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, y después la Asociación Nacional de Padres de Familia y los Centros de Obreros y las Damas Católicas, y hasta las jóvenes quisieron tomar parte en el glorioso combate bajo la égida celestial de Santa Juana de Arco.
    Muchos pensaron que aquello nada era: ¡torpes! No acertaron a adivinar la copiosa mies futura en aquellas débiles agujas que verdegueaban en los húmedos terrones. La vida es así; se elabora lentamente, en el silencio. La organización católica comienza a producir sus frutos: frutos de valor, de sangre de bendición. Nuestros mártires son obra de Dios, pero ¡son también obra nuestra! ¡Bendito sean! Esa aurora celestial produjo una mañana radiosa; para describirla es preciso buscar una forma de bronce en aquel libro del Antiguo Testamento que es como la epopeya de la fortaleza y la libertad; es preciso repetir la frase heroica que uno de los esforzados Macabeos arrojó, como un latigazo, sobre el rostro del tirano: “Quid quaeris et quid vis dicere a nobis? parati sumus mori, magis quam patrias Dei leges praevaricari (II Mac. VII-2). ¿Qué buscas? ¿Qué nos pides?, estamos dispuestos a morir más bien que quebrantar las leyes de Dios que recibimos de nuestros padres”. ¡Que actitud tan gallarda, tan digna la del mártir cristiano! Es el tipo del hombre fuerte, porque ha vencido la suprema fuerza, que es la muerte; es el tipo de hombre libre, porque ha roto la última cadena de la esclavitud, que es el temor de morir. Cuando Cristo dijo a los suyos: “No temáis a los que matan el cuerpo” pronunció la última palabra de la libertad. El postrer baluarte del tirano en su lucha contra la libertad es la bayoneta homicida; cuando se acaba el miedo a las bayonetas el miedo a las bayonetas, el tirano se desconcierta y la libertad canta su triunfo.
    Solamente el cristiano posee el secreto de la verdadera libertad, porque solamente él puede gloriarse de vencer a la muerte.
    La actitud del mártir cristiano no es la fría y salvaje del estoico; es más humana; es más divina: el cristiano muere con el amor en el corazón, con las lágrimas en los ojos y en sus labios un grito sublime : el grito del entusiasmo, del amor, de la esperanza. ¿No escuchasteis, hermanos míos, ese grito heroico en la tarde inmortal del 12 de mayo? En medio de los rugidos de rabia de los verdugos, de los ayes de dolor de las víctimas, del ruido de la fusilería, del sorbo rumor de la multitud azorada, ¿No oísteis brotar de los labios moribundos de un anciano ese grito vigoroso, libérrimo, triunfante. ¡VIVA CRISTO REY!, ¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE!? Tu escuchaste Señora, el grito de fe y de amor de nuestro hermano heroico, Tú lo guardas en los íntimos repliegues de tu corazón tiernísimo. ¡Madre!, por ese grito, perdónanos. ¡Madre! por ese grito, sálvanos.
    Tú lo escuchaste también, Patria Mexicana, antaño gloriosa y hoy sacudida por terribles convulsiones, y ese grito llevó a tu corazón lacerado el regocijo y la esperanza; no todos tus hijos se han afeminado, no todos se han hundido en el cieno; todavía hay hombres, todavía hay héroes; que sea ese grito la aurora de tu libertad y el presagio de tu salvación. Porque nuestros hermanos murieron por Dios y por la Patria, como lo expresaron muy bien los organizadores de este funeral.
    Más hondamente que las balas homicidas penetró la imagen bendita de María de Guadalupe, y por ella, por su gloria, por defender su honor ultrajado, fueron al sacrificio. Esa imagen bendita prodigiosamente pintada por las rosas del Tepeyac, humedecida con las lágrimas de tantas generaciones, ungida con el amor de todos los mexicanos, encarna para nosotros la Religión y la Patria. ¿Me atreveré a decirlo? Mejor que nuestra gloriosa Bandera, la que conserva en sus pliegues nuestras glorias, la que simboliza nuestros anhelos, mejor que esa bendita Bandera, la Virgen de Guadalupe expresa las profundidades de nuestra alma nacional. ¿Lo dudáis? Cuando en el mes que acaba de pasar, obedeciendo tenebrosa consigna, los socialistas quisieron sustituir en nuestros templos la santa Bandera de la Patria por el exótico pabellón rojo y negro, emblema de odio y de sangre; en muchas ciudades de la República hubo sin duda viriles protestas y actitudes dignas; pero todo esto fue nada ante la inmensa conmoción que provocó en la Patria Mexicana el atentado contra la Virgen de Guadalupe; de todas partes se levantó un clamor de protesta, un grito de indignación resonó en la República entera; el socialismo se suicidó pretendiendo destruir la religión; y supo el mundo que para México hay algo que vale más que su Bandera, la Virgen de Guadalupe; que tocarla es tocar el alma nacional y que morir por ella es morir por Dios y por la Patria. ¡Dichosos nuestros hermanos que lograron enlazar y en un sólo heroísmo los dos más grandes amores de su alma! ¡Benditos ellos que en un solo holocausto ofrecieron su sangre al Dios del cielo y a la Patria de la tierra! ¡Pudiéramos nosotros imitar su ejemplo!
    Para el católico mis queridos hermanos, no es algo raro y extraordinario el heroísmo, porque la Iglesia Católica es la única que posee la Eucaristía, que es la semilla del martirio. Ambiente de heroísmo respiramos al nacer bajo las bóvedas sagradas de las catacumbas; salpicada de sangre de mártires está nuestra Historia; y nunca faltará entre nosotros el martirio como nunca faltará la Eucaristía.
    La Iglesia vive de dos principios, de dos sangres: de la sangre de Cristo que se vierte místicamente en el altar, y de la sangre de los mártires que se derrama de manera cruenta sobre la tierra. Ni la Misa ni el martirio faltarán jamás en la Iglesia. Estas dos sangres, hermanos míos, o más bien esa sangre, porque la sangre de los mártires forma con la de Cristo una sola sangre; esa sangre única es nuestra esperanza, es dulce, nuestra indestructible esperanza. Yo he tenido la audacia de haber esperado siempre la salvación de nuestra Patria; aún en aquellos momentos trágicos en que todo parecía hundirse en horrible catástrofe, yo esperé contra toda esperanza. Me parecía imposible que la Virgen de Guadalupe nos abandonara; no olvidé jamás que hay unos ojos dulcísimos que sin cesar nos miran, un corazón maternal que no cesa de amarnos, y cuando el espantoso cataclismo, vi hundirse el pasado, volví los ojos al Tepeyac para ver si se hundía también la sagrada colina; y al contemplar erguida, firme, serena la celestial imagen, miré tranquilo el porvenir, no vacilaría ahora; y si vacilara, buscaría en la inolvidable calzada de Guadalupe las huellas sagradas de la sangre cristiana, evocaría el recuerdo de la tarde gloriosa, escucharía en lo íntimo del alma aquel grito de vida en los labios del que iba a morir” -Julián Vargas-, “y estoy cierto de que la evocación me devolvería la fortaleza y la esperanza, y que yo gritaría también con todo el entusiasmo de mi alma: ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE! La sangre de la esperanza.
    Creyeron nuestros enemigos que iban a ahogar en sangre nuestros derechos y nuestro valor: ¡ciegos! No sabían que el tónico mejor para el espíritu es la sangre y que la que ellos hicieron derramar fructificaría en la República entera. ¿No veis mis amados hermanos, que en todas partes surgen compactos,organizados, valerosos, grupos de católicos resueltos a defender sus derechos y a morir si es preciso por su Religión? ¿Qué ha pasado? ¿Qué aura divina de fortaleza y libertad sopla sobre la Patria Mexicana? ¡Nada! Es que ha resonado por donde quiera el grito del moribundo, es que la sangre de nuestros hermanos muertos, por todas partes ha fructificado. La sangre es la esperanza. Su voz elocuentísima, que lleva el valor a los corazones humanos, sube a los cielos como una plegaria ardorosa y triunfante y arranca la misericordia al corazón de Dios. ¡Señor!, si nuestras oraciones no han sido suficientes para hacerte olvidar nuestros pecados; ¡Señor!, si nuestras lágrimas no han podido borrar nuestras culpas y nuestros gritos de arrepentimiento no han ofuscado las blasfemias de nuestros enemigos: que la sangre de las víctimas unida a la sangre de tu Hijo traiga a México el perdón y la paz.
    Hermanos: la mañana espléndida de la sangre nos hace esperar el ardiente mediodía de la salvación y de la felicidad. Por eso la muerte de nuestros hermanos nos parece amable y nimbada con la aureola de la gloria; por eso nos sentimos tentados a sustituir los negros crespones por los atavíos jubilosos y a trocar las notas tristísimas del Dies iraepor los acentos regocijados del Te Deum glorioso.
    Más, mientras la Iglesia no pronuncie su fallo inapelable, nosotros tenemos el deber de rogar por las almas de nuestros hermanos, por si todavía necesitan ser purificadas por la oración y por el sacrificio”.

    SEMINÁRIO PERMANENTE DE ESTUDOS SOCIOPOLÍTICOS SANTO TOMÁS DE AQUINO - SPES: Sermón para Mártires Cristeros
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    Re: Respuesta: La Cristiada de México.

    ¡QUIÉN LE MANDA NO SER HOMBRE!

    El General miró fijamente a las improvisadas milicias de Cristo. Con decisión alzó su voz:
    “Debemos luchar, ¡debemos combatir por la libertad de la Iglesia!”
    Este grito de guerra resonó en el límpido cielo de Caucentla. Era el General Dionisio Eduardo Ochoa1, jefe de las tropas cristeras del Volcán de Colima. Sus palabras eran también la de Cristo Rey que los llamaba a luchar por la Iglesia. Era un llamado para valientes, un llamado para hombres… Entonces una mujer intervino:
    “Don Nicho, cuente con que todos nuestros hombres se irán con usted a la lucha. No quedará uno sólo sin que tome las armas. Si algún miedoso se queda, de ese nos encargaremos nosotras; no vale la pena que siga viviendo, ¡Quién le manda a no ser hombre!”
    Junto a ella, miles de mexicanos respondieron valerosamente a este llamado dando su vida por Cristo y la Iglesia. Morían gritando ¡Viva Cristo Rey!, sabiendo que el hijo de Dios los recibiría en el cielo como premio a su martirio. Este grito era la respuesta y el eco de otro celestial, del ¡¿Quién como Dios?! del arcángel San Miguel. Era el seguimiento de los mexicanos guadalupanos a su Rey, que murió por dar testimonio de la Verdad.



    1 Gral. Dionisio Eduardo Ochoa Santana fue un militar mexicano que participó en la Guerra Cristera. Fue uno de los iniciadores del movimiento cristero para la defensa de la libertad religiosa en el estado de Colima. Eduardo Ochoa encabezó a los cristeros del Volcán de Colima siendo presidente de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana del estado de Colima y director del Semanario “La Reconquista”. Ochoa y su hermano el sacerdote Enrique de Jesús Ochoa, mismo que fungía de capellán, se refugiaron en las cañadas, bosques, y escondites del volcán de Colima y del Nevado de Colima, cerca de los límites geográficos con el estado de Jalisco, con el motivo de resistir los ataques del Ejército federal. Ochoa murió cuando le explotaron unas bombas que se encontraban fabricando sus soldados en la Meseta de la Yerbabuena.Ecce Christianus
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  20. #20
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    Re: Respuesta: La Cristiada de México.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    GLOBOS Y BOICOT


    El 4 de diciembre de 1926, de muchísimos sitios de la Capital de México se elevaron 800 globos; tenían más de dos metros y medio de diámetro, y llevaban por un lado en letras muy grandes un letrero que decía Boycot. En el otro lado llevaban el escudo de la Liga de la Defensa Religiosa, y debajo seis banderas nacionales y además tres paquetes de propaganda sujeta con mecha de diverso tamaño para que en los aires saltara primero la verde, luego la blanca y por fin la roja. A una hora fija, la 1:10 pm., se lanzaron los globos, y ya puede figurarse el espectáculo de 800 globos por los aires lanzando una verdadera lluvia de papeles (dicen que eran cinco millones de hojas las que llevaban). La gente se quedaba viendo admirada y se lanzaba a recoger la propaganda; a muchos de éstos que recogían papeles, los pusieron presos.


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