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Tema: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

  1. #1
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    Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Malvinas argentinas




    Homenaje de "Carlismo Argentino"
    a quienes lucharon para recuperar la frontera sur de las Españas
    de las garras de la Pérfida Albión.

    1982 - 2007

    Dios y Patria
    ¡O muerte!


  2. #2
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    De www.edicionescatolicas.com

    Crónica de una caída: de la gesta de las Malvinas a “Iluminados por el fuego”.
    La guerra de las Malvinas se desarrollo entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982 entre Argentina y el Reino unido por la posesión de las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sandwich del Sur. La guerra termino con la victoria de los ingleses que recuperaron la soberania sobre las islas. Murieron 649 argentinos y 258 ingleses. Fueron heridos 1.068 argentinos y 777 ingleses.
    Es una historia triste para Argentina y para toda la hispanidad. Inglaterra ha sido el enterrador del poderío internacional de España y de toda esa hispanidad. Ha sido casi medio milenio de una guerra por episodios, en el que la indudable ganadora ha sido Inglaterra. Y con ella ha sido la derrota de lo que iba quedando de la cristiandad medieval. El último episodio reseñable fue la derrota de las Malvinas. Tras ellas tanto en América como en España se ha dado una apostasía general de la cultura hispánica y de su impronta católica. Pero, lo que no está claro es la forma en que esa decadencia de 25 años se ha producido.
    Todavía algunos recordamos aquellos ya lejanos días del 82, en televisión española en los días antes a la llegada de la armada inglesa cuando los periodistas españoles filmaron un reportaje en las oficinas de reclutamiento de Buenos Aires. Un chico muy joven contestaba: “Estoy aquí para defender mi patria y si hace falta de morir por defenderla lo haré muy contento”. Fueron palabras muy simples y muy claras de jovenes que todavía creían que si ellos lo habían recibido de su comunidad, de su patria, no hacían nada especial si ahora, a cambio, sacrificaban su vida. En la España de los años 80 esas cosas ya no estaban de moda, de forma que aquellos chavales argentinos nos impresionaron a muchos.
    Hoy las cosas han cambiado. Determinada ideología odia hasta el concepto de patria. Son las ideologías del “primero yo, y después yo también”; es decir, es la ideología que hoy domina nuestra cultura; que la domina al punto de que dudemos si todavía el termino “patriotismo” tiene algún significado en Argentina, o en cualquier otra parte del mundo hispano. Son 25 años de caída hacia la nada. 25 años de decadencia desde la gesta de las Malvinas a la situación actual.
    Al respecto es muy significativa una película como "Iluminados por el Fuego", verdadera apología de la cobardía y la traición. Y si desde luego el protagonista de la misma es un modelo de algo, quizás haya que empezar a pensar en dimitir de la condición de ser humano.
    Pero, "Iluminados por el Fuego" es solo la falsificación de la realidad que entonces se dió. Y no decimos que no sea posible lo que se cuenta en esa película, sino que no se describe la realidad. La realidad son cosas como la que se cuentan en este breve video:

    Lo que se ve en ese video fue la realidad de esa guerra. Su realidad fue la normalidad y la humildad de lo heroico, la capacidad de mirar a la muerte de frente, con paz de espíritu, sabiendo que lo que estas haciendo tiene sentido.
    Los “expertos” dicen que una de las cosas que aquella guerra demostró es que la milicia ya no es cosa de soldados de reemplazo, sino de especialistas a sueldo. ¡Qué locura! ¡Qué suicidio! Un ejército de mercenarios no protege mucho tiempo a una nación sin traicionarla. Un pueblo sin patriotismo es un pueblo condenado a muerte. Argentina de los años ochenta era un pueblo todavía con futuro. Había sido derrotado, pero había luchado con honor. Hoy sin embargo ya no diríamos tanto.
    Cuando un pueblo pierde el amor a su patria está muerto. Argentina lucho con honor por la soberanía de las Malvinas. España en cambio prácticamente ha regalado la soberanía sobre Gibraltar a los ingleses. España agoniza. La hispanidad, la noble raza hispánica, esta muy enferma de indigenismo, un enfermedad gravísima, tal vez incurable. Pero, al fin y al cabo, es la misma enfermedad de toda Europa, que ahora mismo prácticamente se ha rendido ante la cultura Islámica.

  3. #3
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Carta postuma de un militar argentino en las Malvinas a su padre:

    Querido papá,


    Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos, ¡qué misión! ¿no es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.



    Lo único que a todos quiero pedirles es:
    1) que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo,
    2) que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza y, muy importante,
    3) que recen por mí.
    Papa, hay cosas que, en un día cualquiera, no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas:

    Gracias por tenerte como modelo de bien nacido;
    gracias por creer en el honor;
    gracias por tener tu apellido;
    gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española,
    gracias por ser soldado,
    gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.



    Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo.
    Dios y Patria ¡O muerte!

  4. #4
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    APUNTES SOBRE LA NOBLE CAUSA MALVINENSE

    La siguiente publicación trata sobre los derechos argentinos en las Islas Malvinas. Es un repaso de la historia, desde el descubrimiento, hasta la futura autodeterminación de los kelpers.

    I. FUNDAMENTOS HISTÓRICOS Y JURÍDICOS ANTES QUE GEOGRÁFICOS


    Me permito escribir este pequeño trabajo porque veo con preocupación que, a veces, cuando se habla de los derechos argentinos sobre Malvinas se pone un excesivo énfasis en argumentos de carácter geográfico, los cuales tienen una importancia muy secundaria en la fundamentación de nuestro reclamo sobre el archipiélago irredento. No se trata de que las islas "estén más cerca de nosotros que de Gran Bretaña" ni de que pertenezcan a la plataforma continental sudamericana. La sola proximidad geográfica no acuerda títulos, pues de lo contrario, por ejemplo, las islas del Canal de la Mancha (Sark, Guernesey, Alderney y Man) serían francesas y no británicas, y Surinam sería de Venezuela y no de Holanda. Además, y esto es algo que los diplomáticos argentinos deberían grabarse a fuego para mejor defensa de los intereses nacionales, la geografía dice lo que los peritos de cada país quieren que diga. Así, por ejemplo, la geopolítica chilena ideó la desopilante teoría del Arco Antillano para sostener su pretensión de extender su soberanía hacia el océano Atlántico. Los argumentos que sostienen la posición argentina son ante todo de índole histórica y jurídica.
    Empecemos recordando que en 1494 las cortes española y portuguesa suscribieron el Tratado de Tordesillas, homologado por el Papa, por el cual se dividieron las tierras recién descubiertas y a descubrir mediante una línea. Dado que por esa época la autoridad pontificia era acatada por todos los reinos cristianos, desde ese momento toda navegación de otros países en dominios hispano-lusitanos sin permiso de estos respectivos países debería ser considerada una intrusión. Pero sigamos.

    II.¿QUIÉN DESCUBRIÓ LAS MALVINAS?

    Con respecto a quién descubrió las Malvinas, persiste la discusión, alimentada entre otras cosas por las dificultades que había hace cinco siglos para señalar adecuadamente la posición de un punto determinado. Los métodos rudimentarios de posicionamiento y cálculo de la longitud fueron mejorándose con el tiempo, pero a los historiadores actuales les queda el problema de la conversión de las medidas usadas en esa época y en cada país, pues no era lo mismo una legua española que una veneciana o inglesa. Volviendo a la cuestión del descubrimiento, se sugiere una decena de nombres que arrancan con Américo Vespucio en 1502 (algunos estudiosos sostienen que lo que él pudo haber avistado era un témpano tubular), el francés Binot Palmier de Goneville en 1503/04 y luego se suceden cinco españoles entre 1520 y 1540, dos ingleses (Davis en 1592 y el pirata Hawkins en 1594) y por último el holandés Sebald de Weert, sobre el cual hay consenso en que efectivamente llegó a las islas.
    De los nueve anteriores, los que tienen más altas posibilidades de haber descubierto las islas, es la expedición de Magallanes en 1520, (de la cual Esteban Gómez era desertor y para salvar su posición en España habría hecho suyos los méritos) y la del obispo de Plasencia, que señala la ubicación de las islas con bastante precisión y da una descripción muy exacta de las mismas (entre otras cosas señala una especie vegetal coincidente con el pasto "tussock", de uno o dos metros de alto, típico de Malvinas, e incluso encalla en un lugar al que llama "Puerto de las Zorras" por la abundancia de un animal que no sería otro que el "warrah", el lobo-zorro malvinense del cual Darwin escribió "antes de que se vuelva amarilla la hoja en la que escribo, se extinguirá esta especie". Aún hoy se conserva en la toponimia de las islas el nombre Bahía de las Zorras, que la población implantada luego de la usurpación llama "Fox Bay". (contraalmirante Laurio H. Destefani, "Malvinas, Georgias y Sandwich del sur ante el conflicto con Gran Bretaña", Buenos Aires, 1982, pp 37-50)

    III. INTRUSIONES DE OTRAS POTENCIAS Y TRATADOS.

    Sólo un siglo y medio más tarde el inglés John Strong navegó el Estrecho de San Carlos, al que denominó Falkland Sound, en honor al Primer Lord del Almirantazgo. Luego, en 1763, se produce un intento francés de colonizar furtivamente las islas, con la expedición de Luis de Bougainville que zarpa de Saint Maló. De ahí el nombre de Malouines. Los ingleses realizan una intrusión en 1765, cuando el comodoro Byron se estableciío en Puerto Egmont y pretendió tomar posesión del archipiélago. España reclamó a Francia, que reconoció los derechos ibéricos y se retiró de las islas. Los ingleses permanecieron clandestinamente hasta que fueron descubiertos y expulsados por una fuerza naval española en 1770.
    Para Inglaterra el caso se había transformado en una cuestión de honor y se exigió la restitución de Egmont. Como España no estaba en condiciones de enfrentar a Inglaterra, Carlos III negocia devolver Puerto Egmont a cambio de una "promesa secreta" según la cual, estando a salvo su honor, Inglaterra abandonaría las Malvinas, lo cual concreta en 1774.
    Dice el Tratado: "El Príncipe de Masserano declara al mismo tiempo, en nombre del Rey su señor, que el compromiso de la citada Majestad Católica de restituir a su Majestad Británica la posesión del puerto y el fuerte denominado Egmont, no puede ni debe afectar de manera alguna la cuestión del derecho previo de soberanía sobre las islas Malvinas".(Destefani, op. cit., pág 57) Y, por si fuera poco, en 1790 se firma el Tratado de Nootka Sound entre España e Inglaterra a raíz de la detención por parte de la primera potencia de dos buques ingleses en Vancouver, Canadá. Inglaterra se compromete, por los artículos 6° y 7° a no formar establecimientos en los mares de América Meridional, en las costas orientales y occidentales y de las islas adyacentes ya ocupadas, reconociendo la soberanía española sobre Carmen de Patagones, San José, Deseado y Puerto Soledad de Malvinas. España ya ocupaba sola el archipiélago desde hacía dieciséis años. (Destefani, op. cit, pp 66-67).

    IV. DERECHOS ARGENTINOS.

    Argentina heredó los derechos españoles de acuerdo al principio "uti possidetis juris", según el cual a las emancipadas Provincias Unidas del Sud les corresponderían los mismos límites que al extinto Virreinato del Río de la Plata.
    Pero uno de los argumentos esgrimidos por los británicos es que, suponiéndose el derecho previo de España al archipiélago como parte del Virreinato del Río de la Plata, al descomponerse éste en cuatro estados ninguno de ellos puede invocar la aplicación del uti possidetis para el caso de Malvinas.
    El razonamiento es viciado de nulidad y he aquí una posible respuesta:

    Según el artículo 35 de nuestra Constitución el nombre "Provincias Unidas" tiene la misma validez legal que el de República Argentina. O sea, legalmente son sinónimos. En cuanto a las escisiones de Paraguay (1811); del Alto Perú (1825) y de la Banda Oriental (1828), son desprendimientos de una autoridad central, del mismo modo que lo son la República de Irlanda y el resto de las ex colonias que conforman el Commonwealth con respecto a Gran Bretaña. Si la posición argentina quedase invalidada por la escisión de Paraguay, de manera análoga quedaría invalidada la británica por la independencia irlandesa en los años '20 y por el desmembramiento del imperio británico, dado que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda técnicamente ya no existe como hace 170 años. Valgan las siguientes consideraciones:
    las tres provincias altoperuanas suscribieron la independencia como parte de las Provincias Unidas en el Congreso de Tucumán, la misma afectaba jurídicamente a la Banda Oriental y la secesión de este territorio se produce como fruto de la política británica a través de Lord Ponsonby de crear un "estado tapón" con el objetivo de que el Río de la Plata sea internacional. Sin embargo, el principio de Uti Possidetis se mantiene en tanto que la República Argentina (o Provincias Unidas) es la continuidad histórica y jurídica del Virreinato del Río de la Plata.
    Conclusión
    Argentina heredó los derechos españoles de acuerdo al principio "uti possidetis juris", según el cual a las emancipadas Provincias Unidas del Sud les corresponderían los mismos límites que al extinto Virreinato del Río de la Plata, por ser su continuidad histórica y jurídica. Y las Provincias Unidas ya son la Argentina, como dice el artículo 35° de la Constitución Nacional.

    V. DUDAS Y RECONOCIMIENTOS INGLESES.

    En realidad, no hay mayor discusión con respecto a quién era el dueño de las islas antes de 1833. Hasta el célebre duque de Wellington, a la sazón primer ministro, escribió un año después: "he revisado todos los papeles relativos a las Falklands. De ninguna manera encuentro claro que alguna vez hayamos sido titulares de la soberanía de dichas islas".
    Numerosos estudiosos y juristas británicos coincidieron luego con él: en 1910 el titular del Departamento América del Foreign Office, Sidney Spicer, escribió "...la actitud del gobierno argentino no es enteramente injustificada y nuestra acción ha sido algo despótica"; un año después el secretario asistente del Foreign Office, R. Campbell, se preguntaba "quién tenía el mejor derecho al tiempo que nosotros anexamos las islas. Yo pienso que el gobierno de Buenos Aires [...] Nosotros no podemos hacer fácilmente un buen reclamo y astutamente hemos hecho todo lo posible para evitar discutir el tema en la Argentina"; en 1928 el embajador británico en Buenos Aires, sir Malcolm A. Robertson señaló en una carta privada que "las reclamaciones argentinas a las islas Falkland en ninguna forma son sin fundamentos", e insistía en otro documento que "el caso inglés no es lo suficientemente fuerte como para afrontar una controversia pública"; en 1930 se pudo leer en la página 390 de la obra The canons of international law: "Los británicos ratearon las Falkland en 1833"; en 1936 el consejero legal de la cancillería inglesa, George Fitzmaurice, señaló: "Nuestro caso posee cierta fragilidad" y aconsejaba lo que finalmente se hizo: "Sentarse fuerte sobre las islas, evitando discutir, en una política para dejar caer el caso"; en el mismo año John Troutbeck, alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico escribió: "...nuestra toma de posesión de las islas Malvinas en 1833 fue tan arbitraria [...] que no es por tanto fácil de explicar nuestra posición sin mostrarnos a nosotros mismos como bandidos internacionales". Estos son sólo algunos testimonios. Existen muchos documentos lapidarios más, pero fueron retirados del Archivo Público Oficial (P.R.O.) en abril de 1982, al tiempo que Thatcher declaraba: "siempre hemos sido asesorados sobre que los derechos británicos son firmes como una roca". Los documentos en cuestión deberían ser desclasificados en el año 2015.
    (Armando Alonso Piñeiro, "Historia de la guerra de Malvinas", Buenos Aires, 1992, pp. 12-14)

    VI. LA MENTIRA DE LA AUTODETERMINACIÓN.

    Como hemos visto, la debilidad de los argumentos británicos le quemaba los sesos a los diplomáticos y juristas de ese país, hasta que en la década de 1930 se produjo un punto de inflexión luego de que Gaston de Berhardt presentase un memorándum sobre la cuestión a pedido del Foreign Office. Los argumentos británicos quedaban tan debilitados que a partir de allí se produjo un cambio fundamental en la posición inglesa: se abandonaban los criterios previos a 1833 y se ponía énfasis en un nuevo concepto: la autodeterminación de los isleños implantados por Gran Bretaña luego de expulsar a la población argentina. El razonamiento era que no importaba quién fuese el dueño en 1833, los años transcurridos allí le concedían legitimidad a la ocupación inglesa. El "son nuestras, por eso las tomamos" se había transformado en "las tomamos, por eso son nuestras", observan sagazmente los autores británicos Arthur Gavshon y Desmond Rice.
    Huelga observar aquí que en Derecho Internacional el principio de Autodeterminación de los Pueblos no posee un carácter absoluto sino que su aplicación depende de cada caso en particular. Un diputado opositor le preguntó una vez a Margareth Thatcher si los deseos del pueblo de Hong Kong serían tan tenidos en cuenta como los del "pueblo malvinense". Ella respondió que había una diferencia fundamental y era que Hong Kong es un arriendo y Malvinas una propiedad absoluta. O sea, que el principio de Autodeterminación se subordina al de propiedad. La Resolución 2065 de la ONU, de 1965, fue en ese sentido un triunfo para la Argentina, al pedir que se descolonicen las islas respetando los intereses de los habitantes: en 1982, Gran Bretaña insistió en cuanto documento hubo para evitar la guerra en la expresión: "los deseos de los habitantes deberán ser respetados" La Argentina siempre se comprometió a respetar los intereses de los isleños, que son aquellas cosas relacionadas con las condiciones materiales de vida, la cultura, etc., en tanto que la palabra "deseos" traslada la cuestión de la soberanía al terreno de la Autodeterminación, y ellos "desean" ser británicos. (Pero recordemos que en 1981 se estaba tratando en el Parlamento un proyecto de ley que les retiraría la nacionalidad británica a la tercera parte de los kelpers). El hecho es que en una disputa entre argentinos y británicos estos últimos se arrogan la inadmisible condición de jueces y partes.
    Conviene llamar la atención, por otra parte, sobre la escasa seriedad con que Gran Bretaña se escuda detrás de este principio. En primer lugar, la autodeterminación no es aplicable en el caso de los kelpers porque ellos no son un grupo nacional sojuzgado sino súbditos implantados por la potencia colonial. Segundo, veamos sólo un par de ejemplos del siglo XX que nos muestran cómo procedió Gran Bretaña en otros casos de acuerdo a este principio: en el caso de la isla Banaba los ingleses desalojaron a sus tres mil habitantes para permitir las actividades de la Comisión Británica de Fosfatos. Muchos años después, luego de un escandaloso proceso legal, el gobierno inglés acordó indemnizarlos con una cifra equivalente a tres libras por habitante y por año de exilio. Tenemos también el caso de la isla Diego García, que los británicos le arrendaron a EEUU para integrarla a su sistema de bases nucleares mundiales. Ahí también el avasallamiento a perpetuidad del derecho de autodeterminación de los isleños fue "compensado" con otra magra indemnización... (Arthur Gavshon y D. Rice, "Sinking on Belgrano", Londres, 1984).
    ¿Será que cuando los isleños son melanesios, australoides, papuasios, etc. Gran Bretaña está menos dispuesta a defender el derecho de autodeterminación que cuando se trata de anglosajones como los kelpers?




    MALVINAS, VOLVEREMOS.


    VERITAS VINCIT (la Verdad triunfa)


    El Malvinense agradece a Gabriel por el envío de este trabajo a nuestrasmalvinas7@yahoo.com.ar
    LA INVASIÓN

    El 3 de enero, son usurpadas las Islas Malvinas. El comandante Onslow, de la Corbeta Clío, tomó posesión de Puerto Soledad. El día 5, el pequeño buque argentino Sarandí, se retira hacia Buenos Aires. Mientras tanto, luego de haber arriado la bandera argentina de las islas, Onslow, iza la bandera inglesa. Carente de otras órdenes el capitán inglés abandona Puerto Soledad, y deja en custodia de la bandera, al irlandés Dickson.

    El día 15, llega el buque Sarandí, a Buenos Aires. Ese mismo día el gobierno realiza una protesta al encargado de negocios británico, quien negó los hechos.

    Una circular del 23 de enero, comunica a las "repúblicas americanas" el atentado cometido por Inglaterra. La nota produjo un amplio silencio de parte de los países del continente, y el Annual Register de 1833, felicitaba a los Estados Unidos por mantenerse callado ante las quejas del "débil".

    El 24 de abril, el representante argentino en Londres, Don Manuel Moreno, presentó una queja ante la corona británica, que reiteró el 17 de junio, en una extensa y documentada memoria de protesta.

    El Vizconde de Palmertson contesta el 8 de enero de 1834, la carta de protesta enviada por el gobierno argentino el 17 de junio de 1833. En esa carta el Vizconde sostiene que los derechos de Gran Bretaña "estaban fundados sobre el descubrimiento original y la subsiguiente ocupación de aquellas islas", argumentos que Moreno rechazó el 29 de diciembre de 1834.

    A partir de esa fecha, se producen sucesivos reclamos por parte del gobierno argentino a Gran Bretaña. Aquí los numero:
    18 de diciembre de 1841. Solo consiguió un aviso de recibo de lord Aberdeen.
    19 de febrero de 1842. Respuesta: "El gobierno británico no puede reconocer a las Provincias Unidas, el derecho de alterar un acuerdo concluido cuarenta años antes de la emancipación de éstas, entre Gran Bretaña y España..."
    10 de marzo de 1842. Conferencia del enviado argentino a Londres. Respuesta: Oídos sordos.
    Hubo dos períodos de protestas intensas por parte de La Argentina en que el Reino Unido se mantuvo en silencio:
    1849-1884 (35 años); 1888-1908 (20 años).


    COPYRIGHT (c) 2004 ELMALVINENSE. Todos los derechos reservados. Capital Federal-Buenos Aires-Argentina.
    Sepermite la reproducción mencionando la fuente.
    26 de Agosto de 1833


  5. #5
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    DESCUBRIMIENTO Y OCUPACIÓN
    Hay que remontar mucha historia para comprender cabalmente cuan legítimo es el reclamo Argentino por la soberanía de esos territorios. Entrar en los pormenores de los hechos históricos relacionados con las Islas Malvinas luego de la concesión otorgada por el papa Alejandro VI en la bula Inter Caetera, del 4 de mayo de 1493, sería muy engorroso para el lector de esta página. No obstante, se debe dar un resumen de los hechos para ser coherente en el estudio.

    Los límites establecidos por el Sumo Pontífice en su concesión de 1493, asentó precedentes para la soberanía de todo el continente americano y el derecho público europeo reconocía la autoridad del papa Alejandro VI de disponer de territorios no sometidos a príncipes cristianos, y atribuirlos en plena soberanía a quien pudiera difundir en ellos la religión católica. La Gran Bretaña misma benefició con una donación de ese tipo, celebrada en 1155, mediante la cual el Rey Enrique II se convirtió en soberano de Irlanda. Pues mal puede esgrimir un argumento de nulidad de la autoridad del Sumo Pontífice para la concesión de tierras en el otro extremo del Océano Atlántico. Pero le mera descubrimiento de un territorio no era lo suficiente para constituir un título de soberanía irrefutable. El descubrimiento necesariamente debe ser apoyado por la ocupación efectiva. Para que existiera esa ocupación no bastaba el simple hecho de colocar padrones o de instalarse temporariamente en el lugar, sino que era necesario habitarlo y poblarlo con ánimo de permanecerse en el. De este modo, se fundaron todas las colonias de América, África y Asia.

    Prioridad de descubrimiento. – Los viajes de los ingleses Davis, Hawkins y Strong.
    Los navegantes ingleses John Davis (1592) , Richard Hawkins (1594) y John Strong (1690) avistaron las Malvinas y, el último nombrado desembarcó en ellas para aprovisionar sus tripulaciones (las bautizó con el nombre inglés de Falklands). Pero, como se ha descripto más arriba esto no es lo suficiente para acreditar algún título sobre el archipiélago.
    Pues ¿Cuál es el objetivo de este brevisimo repaso de los acontecimientos históricos? Consiste simplemente en determinar qué valor internacional tenía en esos tiempos el hallazgo – sin actos de ocupación legítima y efectiva y ni siquiera de un desembarco – podía representar un título adquisitivo de dominio para la Nación que le encuentre. Sólo la ocupación de los territorios confería su dominio.
    En los relatos de los supuestos descubrimientos de las Malvinas acreditados a los británicos Davis y Hawkins, existe muchos elementos para dudar de la veracidad de los mismos. Esto fue reconocido por documentos oficiales británicos del año 1946 los cuales quedaron bajo el sello de la Ley de Secreto Británico hasta 1996. Sin profundizar, Davis alega simplemente de haber dado vista a unas islas; Hawkins escribió de una tierra con ríos caudalosos, muchos fuegos y poblada (no se puede atribuir ninguno de estos factores al archipiélago).
    Pero, dejando de lado estas cuestiones, hay otro aspecto importante sobre estos “descubrimientos” de los navegantes del pabellón con la Cruz de San Jorge en rojo y blanco . ¡Ni Davis ni Hawkins tenían autoridad para descubrir o colonizar en nombre de la Corona Británica! Todo acto adquisitivo de soberanía deriva del hecho de ser realizado por las autoridades competentes (léase oficiales de rango militar o emisarios de las Cortes) o por particulares con mandato oficial.
    Originariamente, el barco “Desire” del Sr. Davis era parte de una expedición bajo el mando de un bucanero privado de nombre Richard Cavendish. Davis desertó de la expedición antes que ésta entrara en el Pacífico. Por lo tanto, por ser un desertor, no gozaba del amparo u autorización del gobierno inglés. Hawkins actuada también como filibustero privado que navegaba por su cuenta y riesgo y ambos (Davis y Hawkins) no asumían una función oficial como integrantes de la marina británica. Pues, todo “descubrimiento” o avistaje que pudiesen alegar haberse realizado, carecía de carácter oficial.
    Pero avancemos en el análisis. El 27 de enero de 1690, John Strong penetró en el estrecho que separa las dos islas mayores del archipiélago. Desembarco en la costa oeste de la isla mayor Soledad en búsqueda de agua dulce y carnes frescas para su tripulación. Aunque bautizó el estrecho con el nombre “Falkland”, no realizó ni una toma de posesión invocando la Corona inglesa ni ningún otro acto que implicara consecuencias jurídicas.

    Las expediciones desde Saint-Malo.
    En el siglo dieciocho, los franceses comenzaron a llegar a “Iles Malouines” El primero de ellos, Jacques Gouin, sieur de Beauchesne, volviendo del Pacífico doblando el Cabo de los Hornos, descubrió una isla en el extremo sureste del archipiélago a la cual puso su nombre. Durante los próximos tres décadas, una seguidilla de nuevas expediciones francesas llegaron a las Islas y, siendo en su mayoría marineros procedentes del puerto Bretón de Saint Malo, las bautizaron con el nombre de “Iles Malouines”.
    En salvaguardia de la integridad territorial española, el rey católico Felipe V, tomó la previsión de incluir un artículo en el Tratado de Utrecht de julio 1713 por el cual se comprometía a no:
    “vender, ceder, empeñar o traspasar a los Franceses ni a otra Nación, tierras, dominios o territorios algunos de la América española, ni de parte alguna de ellos, ni enajenarla en modo alguno de sí, ni de la corona de España.”
    Cincuenta años más tarde, con Carlos II ocupando el trono español, los franceses iban a ser los primeros colonizadores de las Malvinas.

    La colonización de Bouganville
    En violación del artículo del Tratado antes mencionado, Louis Antione de Bouganville, con la licencia de su gobierno, organizó una expedición para fundar allí una colonia. El 1º de abril de 1764 se inauguró una colonia denominado “Forte Róyale”, tomando posesión de todo el archipiélago en nombre de su Rey. El establecimiento fue levantado sobre las orillas de un puerto interior de la Bahía de la Anunciación del sector noreste de la isla Soledad. Entre enero de 1764 y el último trimestre de 1765 hizo tres viajes a Francia para buscar recursos económicos y colonos para el establecimiento. Llegaron a ser cerca de 150 los pobladores de la colonia en Puerto Louis, nombre con el cual se bautizaron el puerto.
    Ante la protesta española por la violación de los términos del Tratado de Utrecht, el gobierno francés reconoció finalmente su falta. Bouganville fue citado a Madrid y, el 4 de octubre de 1766, aceptó su error y devolvió voluntariamente la colonia a su dueño legítimo.
    El mismo día el gobierno español nombró el capitán de navío Felipe Ruiz Puente gobernador de las “Islas Malouines”, bajo la dependencia del gobierno de Buenos Aires aun no constituido en Virreinato. El traspaso se hizo efectivo en Puerto Louis, el 1º de abril de 1767 y se declara bajo la jurisdicción de la Capitanía General de Buenos Aires. El Gobernador español Felipe Ruiz Puente juró a su cargo en las islas y instalo en ellas en la casa mayor del caserío de la Colonia francesa.

    La Toma de posesión por el Reino Unido, 23 de enero de 1765.
    Entre tanto, y con la sospecha de que los franceses les habían anticipado en la colonización de las islas, Gran Bretaña envió una expedición clandestina a las Malvinas. Los tres barcos que componía la expedición, bajo el mando del comodoro John Byron, fondearon en una bahía a la que llamó Port (Puerto) Egmont. Esta bahía está formada por la Gran Malvina por el lado sur, la isla Trinidad hacia el oeste y la isla Vigía hacia el este. Desembarcó sobre la isla Trinidad y tomó posesión de las “Falkland” en enero de 1765 y continuó viaje al estrecho de Magallanes.
    Un año más tarde, llegó al puerto Egmont (de la Cruzada en la cartografía española) una guarnición a las ordenes del capitán británico John Mc Bride, instalándose en la isla Trinidad. Este detalle es muy importante (el de establecerse en la isla Trinidad en no sobre la Gran Malvina) como así también, los casi dos años transcurridos desde la fundación de la colonia francesa de Forte Róyale sobre la Malvina oriental.
    Mc Bride tenía que confirmar la ahora certeza del ministerio británico de la presencia de los franceses en el archipiélago. A tal efecto, en la primavera inició la exploración de las costas de las islas en búsqueda de la colonia francesa. Llegó a la Bahía de la Anunciación en los últimos días del mes de diciembre de 1766. Allí conminó la evacuación inmediata de los pobladores de la colonia aseverando que las islas habían sido descubiertas por los ingleses.
    Cumplido su cometido, volvió inmediatamente a Londres sin que su ultimátum en Puerto Louis tuviera consecuencias.
    A mediados del mismo año, 1766, los españoles recibieron informes en Madrid sobre el desembarco de Byron y la ocupación ordenada por el gobierno inglés consumida por Mc Bride. No conocían con exactitud los hechos ni el lugar del futuro establecimiento británico.
    La ocupación inglesa de la isla Trinidad pretendía afirmarse en ciertos derechos aunque el trasfondo del asunto reposaba en otros motivos que, sin duda, era la verdadera razón de esta incursión en las islas. El poderío naval británico era, desde antiguo, el motor impulsor de la política expansionista inglesa. En las palabras del primer Lord del Almirantazgo, las Malvinas eran : “La llave de cerrojo sobre todo el flujo marítimo interoceánico y el dominio del Pacífico y Atlántico. Además, desde las islas se debe vigilar y controlar todos los puertos y el comercio de Chile, el Perú, el Panamá y Acapulco. En una palabra: todo el territorio Español del centro y Sudamérica.”
    Aquí está el quid de la cuestión, un supuesto título inglés respecto a las Islas era secundario. Lo fundamental era poder fabricar alguna razón que justificara su presencia en las islas, aunque esa razón fuera inconsistente. Por eso primero se esgrimió el argumento de descubrimiento – a pesar de ser infundado – y luego m
    Don Luis Vernet, gobernador.
    El 10 de junio de 1829 las autoridades nacionales de Buenos Aires bajo la presidencia de Martín Rodríguez, expidió el decreto disponiendo que, “Las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos, en el mar Atlántico, serán regidas por un Comandante Político y Militar.” Los fundamentos de este decreto expresaban que España había tenido la posesión material de esas Islas:
    ....hallándose justificada aquella posesión por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa, y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el Virreinato de Buenos aires, de cuyo gobierno dependían. Por esta razón, habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, he seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas.”
    Acto seguido, Luis Vernet es nombrado “Comandante Político y Militar” de las Malvinas. Vernet ya venía realizando una intensa acción colonizadora en las islas (no sin superar enormes dificultades) y, para 1826, había logrado asentar una población de un centenar de personas. Atento a esos méritos, el gobierno argentino lo nombró gobernador, con atribuciones civiles y militares.

    LA USURPACIÓN.


    La empresa dirigida por Luis Vernet merece de una atención detallada como otra entrada específica en la página. Pues no hemos de profundizar en su obra en este momento. Acorde a lo desarrollado hasta aquí, nos interesa elaborar el proceso que condujo al desalojo militar británica de la colonia argentina en Puerto Soledad, hecho culminante de la usurpación de las islas.
    El decreto del 10 de junio de 1829 fue el disparador de los acontecimientos que tendrían su desenlace final el 2 de enero de 1833.

    Gran Bretaña protesta.
    Al tomar conocimiento del decreto citado, el Encargado de Negocios del Reino Unido en Buenos Aires, el Sr. Woodbine Parish, lo informó a su gobierno adjuntando los antecedentes del asunto y los supuestos títulos que, a su juicio personal, tenia la Gran Bretaña sobre el territorio en cuestión. A vuelto de correo recibió la debida autorización para presentar una protesta formal al ministro argentino de Negocios Extranjeros, Tomás Guido.
    La nota elevada sostenía:
    “.....los derechos de soberanía de Su Majestad Británica sobre las islas Malvinas. Estos derechos fundados en el primer descubrimiento y subsiguiente ocupación (¡¡) de dichas islas, fueron sancionadas por la restauración del establecimiento británico por Su Majestad Católico en el año 1771”. – Continúa diciendo- “El retiro de la fuerza de Su Majestad (Británica) en el año 1774 no puede considerarse como una renuncia a los justos derechos de Su Majestad.(¡¡)” La misiva cerraba con una serie de apreciaciones en protesta contra la posesión argentina del archipiélago y rechazaba todo acto realizado en las islas que perjudicaba “los derechos de soberanía que hasta ahora ha ejercitado la Corona de la Gran Bretaña.”
    Aquí vale poner las cosas en su justo lugar. La nota de Parish contiene una mezcla de engaños y tergiversaciones para defender lo indefendible. Como hemos visto más arriba, no resiste ningún análisis que el Reino Unido pudiera defender un supuesto título de soberanía de las islas basado en el primer descubrimiento y ocupación del territorio (el descubrimiento no otorga título de dominio y el dudoso descubrimiento inglés fue precedido por el español). Luego, la presunta “primera ocupación” ocurrirá 174 años después del “descubrimiento” de Davis y dos años posteriores a la ocupación francesa de 1764. A continuación, como sí esos títulos bastaran para detentar la soberanía legítima, sigue alegremente con la mentira manifiesta que tales “derechos” fueron sancionados o reconocidos por España al devolvérselo Puerto Egmont, dejando de lado que la autorización española fue otorgada bajo reserva de su propia soberanía, y que luego de una breve presencia inglesa en la isla Trinidad, se produjo el abandono en un silencio total, como así también, una ausencia de las islas durante 55 y 59 años respectivamente.
    Sin embargo, lo más notable de las omisiones intencionales de esa nota es el de echar a mala parte la ocupación simultánea anglo-española en las islas hasta 1774 y la exclusiva soberanía de España desde el siglo XV, reconocida y respetada hasta el año 1829. La misiva de Parish había sido redactada en Londres y, en honor de la verdad, vale más por lo que no dice que por sus afirmaciones expresas.
    Recordaremos que tan solo cuatro años y medio ante de esa protesta, el 2 de febrero de 1825, el Reino Unido había firmado el Tratado bilateral de Amistad y Comercio como un “efecto asimétrico” del reconocimiento pleno de la independencia Argentina y, lógicamente, la existencia de los limites territoriales propios de ella. Dentro de esos limites estaban las islas Malvinas, las cuales se había tomado posesión formal en 1820 en presencia de testigos ingleses que elevaron informes a Londres sobre éste y otros actos de soberanía como la reglamentación de la pesca, el nombramiento y arraigo de autoridades en el territorio.
    El 25 de noviembre de 1829, el Ministro argentino Tomás Guido, contestó la nota de Parish con la promesa de estudiar el reclamo realizado. A causa del caos interno reinante en ese momento, el gobierno argentino no respondió a Parish y éste no insistió en obtener una respuesta oficial (aunque sea negativa), puesto que era obvia la inequívoca voluntad de mantener y apoyar la colonia argentina en las islas ya fundada en el mes de julio por Louis Vernet.

    Con ánimo de investidura de Gobernador.
    Con su carácter progresista, el Gobernador Vernet consolidó y hizo que aflorase el establecimiento de Puerto Soledad (Louis). El problema mayor para su prolija administración era la depredación de los recursos marítimos naturales de las islas y con ánimo de imponer su autoridad y hacer respetar la reglamentación vigente en la materia, en agosto de 1831, detuvo tres buques norteamericanos dedicados a la pesca y caza furtiva en las costas y mares de las islas. Luego del arresto, y de acuerdo con lo pactado con los capitanes infractores, embarcó en uno de ellos, el “Harriet” con destino a Buenos Aires para someterlo a los tribunales de aquella ciudad capital. Intervino pues, el Cónsul interino de los Estado Unidos, George W. Slacum, quien desconoció el derecho argentino a reglamentar la pesca en Malvinas. Slacum impartió ordenes al comandante de la corbeta “Lexington”, Silas Duncan que hiciese al mar rumbo a Puerto Soledad para defender rigurosamente los intereses de los pescadores ilícitos norteamericanos y el comercio de los Estados Unidos en la zona.

    Saqueo en Puerto Soledad.
    La corbeta “Lexington” llegó a Puerto Soledad el 28 de diciembre de 1831 bajo bandera francesa. Solo después de echar anclas izó su insignia verdadera. Duncan y su tripulación bajó a tierra y con una furia descomunal se dedicó a destruir cuantos bienes existían en la Colonia, levando presos-rehenes a 7 oficiales argentinos.
    Esto fue un verdadero acto de piratería cometido bajo un pabellón que no es del estado que los comisionó, llevado a cabo de la manera más impetuosa y atropellada, sin justificativo alguno, al cual el gobierno argentino protestó y reiteró reclamos a los Estados Unidos con relación a este incidente. Con la misma inmutabilidad y desdén por el derecho internacional que manifiesta aun hoy, el gobierno de los Estados Unidos hizo caso omiso a las protestas argentinas. Sin bien, el gobierno estadounidense no hizo lugar a los derechos argentinos, la Corte Federal de Massachussets (USA) resolvió: “....que sin el orden expreso de su Gobierno, tal oficial no tenía ningún derecho a penetrar en el territorio de un país en paz con los Estados Unidos y apoderarse de propiedades allí reclamados por ciudadanos de los Estados Unidos.”
    En vista de los hechos, los Estados Unidos no tenían derecho alguno a disputar la soberanía argentina sobre las islas. El desafío norteamericano a la legítima soberanía argentina sobre las Malvinas, en violación del derecho internacional, no afecta en ninguna forma el título legal de la Argentina sobre las mismas.

    El desorden político allana el camino a la usurpación.
    A continuación del ataque de Duncan contra la colonia argentina en Puerto Soledad, el gobierno de Buenos Aires nombró a Juan Esteban Mestivier como gobernador de las islas y lo envió con nuevos colonos a Puerto Soledad. El gobernador Mestivier y los nuevos colonos zarparon hacia las Malvinas en el “Sarandi”, un buque de la Armada Argentina. El comandante del “Sarandí”, José María Pinedo, recibió instrucciones de permanecer en las islas para proteger el asentamiento.

    Amotinamiento y asesinato.
    Poco tiempo después de la llegada del Gobernador Mestivier a Puerto Soledad, se produjo una sedición de los soldados de la guarnición que resultó en la muerte violenta de Mestivier antes los ojos horrorizados de su mujer e hijo pequeño. Seis días después de este hecho, Pinedo regresó a Puerto Soledad de una navegación de reconocimiento y patrullaje de las islas. Enfrentado con un cuadro de miedo y desazón en los pobladores, Pinedo sofocó la insurrección y asumió el mando de la Colonia internándose en la isla Soledad en búsqueda de los asesinos de Mestivier. Mientras tanto, el Capitán de Marina inglés Onslow aproximaba a la Colonia.
    Nuevamente, las Malvinas volvieron a ser un foca de atención internacional. Hacia tres años ya, que los ojos rapiños del gobierno inglés les miraban con creciente atención. Impulsado por los informes incitativos de Parish y por el argumento de contar con un puerto de escala interoceánico en el Atlántico, las islas comenzaron a recobrar importancia en la política expansionista inglesa. A principios de 1832, Parish regreso a Londres con la noticia del ultraje norteamericano en Puerto Soledad y de que ya no existían autoridades argentinas en Malvinas (Duncan les habían engrillados en las bodegas del “Lexington” y se les llevó a Montevideo).
    La suma de estos sucesos motivó el envio de una flotilla de ocupación a las islas. Quizás, la creencia de que los mismos Estados Unidos podrían efectuar su propia ocupación del archipiélago reforzó la decisión inglesa de ocuparlas.

    El ataque inglés.
    Sea como fuere, el 20 de diciembre de 1832 el Capitán de Marina, John James Onslow, al mando de la corbeta “H.M.S.Clio” llegó a Puerto Egmont acompañada por el “H.M.S. Tyne”. Intentó restaurar el antiguo fortín británico en la Isla Trinidad, pero sin éxito. Así pues a los pocos días, llevó anclas y se enfiló hacia Puerto Soledad en la Malvina Oriental, la isla mayor de todo el grupo y en la que los británicos jamás habían tenido un asentamiento.
    Ni bien el “H.M.S. Clio” detuvo su marcha en la bahía de Puerto Soledad, el 2 de enero de 1833, el capitán Onslow evaluó la situación y ajustó a las instrucciones recibidas en Río de Janiero. De encontrarse en Puerto Soledad fuerzas extranjeras (argentinas) inferiores a las suyas debía desalojarlas por el medio necesario. Si éstas fuerzas eran superiores, se limitaría a presentar una protesta por su presencia en la que se reservaría el derecho del uso de la fuerza para “recuperar” las islas.
    Onslow mandó una delegación a la goleta “Sarandí”, a metros de su paradero, informando a Pinedo que había venido a tomar posesión de las islas que según él pertenecían a Gran Bretaña. Asimismo, Onslow demandó el repliegue inmediato de la guarnición y colonos argentinos y exigió que “....el pabellón entonces flameando en el mástil de la Plaza de la Colonia, fuera arriada.”
    Pinedo fue tomado totalmente por sorpresa, pensando que la delegación que subió al “Sarandi” era una visita protocolar del buque visitante. Reponiéndose de la inesperada situación, protestó vigorosamente y mandó a decirle a Onslow que “Dado que los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña estaban en paz y amistad, el acontecimiento era de la más extraordinario y que su deber no le permitiría consentir a esa injusta pretensión británica.”
    La respuesta de Pinedo a Onslow, dio lugar a un intercambio de notas formales entre las partes que culminó en un ultimátum de Onslow exigiendo a Pinedo que se retirara de inmediato advirtiéndole que “...el podía ver la fuerza de que disponía y que estaba en la espera de refuerzos.” Sobre la base de una pronta llegada de refuerzos ingleses, Pinedo emprendió la retirada negando arrear la bandera argentina y impartiendo la orden a los colonos que quedaban, de no arrearla.

    La Corbeta “Clio” no prolongó su estadía.
    Cumplida su misión, Onslow permaneció pocos días en Puerto Soledad cuando el también se retiró del lugar. Dejó la población en el mayor desamparo y anarquía, nombrando un viejo lugarteniente del Gobernador Vernet, Matthew Brisbane, como administrador interino del asentamiento. Luego, el inglés Brisbane junto con un irlandés, Dickson, el criollo Juan Simón y otros dos colonos el uno alemán y el otro francés, fueron asesinados en el levantamiento del Gaucho Rivero en agosto del mismo año.

    Conclusiones.
    A la luz de los hechos ya presentados, es razonable deducir que la apropiación violenta británica de las Malvinas en 1833 fue totalmente ilegal y sin el apoyo de ningún factor jurídico. Fue llevado a cabo con la conducta que el derecho internacional ya había condenado por largo tiempo. Al momento del delito, las islas eran una parte integral de la República Argentina y el Reino Unido tomó las islas arrebatándoselas a un estado independiente que había heredado título de España, perfeccionando dicho título a través de la toma de posesión del 20 de noviembre de 1820. En el momento del despojo inglés, la Argentina se encontraba en posesión efectiva y real de las Malvinas, y habían autoridades y colonos argentinos establecidos en ellas que fueron expulsados por Gran Bretaña.
    Es igualmente importante rescatar aquí que la ilegalidad de la invasión británica, al tomar las islas en 1833, ha sido reconocida por varios historiadores, académicos y asesores legales comisionados por el propio Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña a realizar investigaciones sobre el asunto, intentando a encontrar fundamentos jurídicos favorables para el accionar británico. Sin embargo, el eminente jurista internacional Emer de Vattel (Suiza 1714 – 1767), asentó jurisprudencia para estos casos cuando declaró que “...ninguna Nación tiene el derecho de expulsar a otra gente del país que habitan con el propósito de asentarse ella misma en él.”
    Bajo la doctrina de Vattel y de acuerdo a las normas del derecho internacional de los siglos 18 y 19, la toma británica de las Malvinas en 1833 fue absolutamente ilegal, y que esa ocupación por si sola no brinda el sustento jurídico para la adquisición de título legal a ellas.
    Por otra parte, la presencia británica en el territorio argentino de las Islas Malvinas sigue siendo ilegítima porque nunca fue legalizada por la Argentina después de la consumación de la apropiación ilícita.

    AJB.

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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    FUNDAMENTO DE LOS DERECHOS ARGENTINOS SOBRE LAS ISLAS MALVINAS

    Desde 1982 se ha escrito mucho sobre una disputa regional sudamericana que causó un conflicto bélico entre dos naciones que tiene una larga historia común que remonta de 1806, fecha en que una de esas naciones hizo su primer intento de invadir la otra. Estos países se llaman Gran Bretaña - el invasor de 1806 - y la Argentina que en aquel entonces todavía era una colonia española conocida como el virreinato del Río de la Plata.
    El conflicto aludido duró 74 días (del 2 de abril al 14 de junio) y segó la vida de novecientos noventa y dos combatientes dejando casi dos mil hombres más heridos en distintos grados de consideración. En la batalla terrestre trece mil doscientos argentinos defensores, muchos de ellos conscriptos sin una adecuada preparación militar, lucharon contra diez mil quinientos militares profesionales ingleses por un archipiélago en los fondos del Atlántico Sur llamado las Islas Malvinas. Lo más triste de esto es que ese conflicto no tenía razón de ser y esos hogares que hoy les falta un miembro de la familia a causa de esa guerra no deberían estar huérfanos de uno de sus seres queridos.
    Las raíces de la historia de la disputa por las Islas Malvinas anteceden en quinientos años los acontecimientos de 1982. Algunos estudiosos lo señalan como la controversia colonial más antigua del mundo moderno. Mucha de esa historia y la sangre que corrió innecesariamente en 1982 es producto de una intransigencia sorda y ciega de los isleños que pueblan las islas de no aceptar que la "verdad" que ellos poseen sobre los orígenes de la cuestión de los legítimos derechos soberanos de las tierras por ellos ocupadas es, en realidad, una adaptación de
    los hechos, moldeados a la medida de los intereses ingleses. En mi condición de nativo de las Islas como mis padres, abuelos y bisabuelos y habiendo vivido en mi terruño los primeros 34 años de mi vida, que incluye los días del conflicto armado, es mi obligación moral presentar este análisis de la controversia de la soberanía de mi tierra natal.

    UN POCO DE HISTORIA
    Para dirimir los conflictos por los límites territoriales del Nuevo Mundo entre Portugal y España, en 1493, el Papa Alejandro VI trazó una recta norte-sur, dividiendo el Océano Atlántico, concediendo a los Reyes Católicos de España la propiedad de las Américas... "os damos, concedemos y asignamos a perpetuidad á vosotros y á vuestros herederos y sucesores con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares, derechos y jurisdicciones, y con todas sus pertenencias, todas aquellas islas y tierras firmes encontradas y que se encuentren descubiertas y que se descubran hacia el Occidente y el Mediodía..." transcripto de la Bula Inter Caetera.
    El 7 de junio del año siguiente, 1494, los representantes del Rey de Portugal y el Rey y Reina de Castilla y Aragón se reunieron en Tordesillas para suscribir un tratado entre las respectivas coronas que reza así: "señale por el dicho océano una línea derecha de polo a polo... que es de norte a sur, la cual raya o línea se haya de dar y de derecha, como dicho es a trescientas leguas de las islas de Cabo Verde, hacia la parte del poniente... y que todo lo que hasta aquí se ha hallado y descubierto y de aquí en adelante se hallare y descubriere por el dicho señor Rey de Portugal y por sus navíos, así islas como tierra firme... pertenezca al dicho Rey de Portugal y a sus sucesores para siempre jamás, y que todo lo otro, así islas como tierra firme, halladas o por hallar, descubiertas o por descubrir que son o fuesen hallados por los dichos Señores Rey y Reina de Castilla y Aragón o por sus navíos... que todo se quede y pertenezca a los dichos señores... y a sus sucesores para siempre jamás..."

    Pues en consideración de los parámetros descriptos en el tratado de Tordesillas, la ubicación geográfica de las Malvinas en el Atlántico Sur a sólo quinientos kilómetros de la costa patagónica de la Argentina es suficiente para justificar la plena jurisdicción española sobre esas tierras, aunque faltaba varios años para ser descubiertas. Es necesario saber de esos instrumentos jurídicos antes de comenzar el análisis de acontecimientos más recientes que hacen al legítimo derecho argentino a Malvinas. Otro dato que el lector común debe tener en cuenta es que, en casos que requieren de la intervención del derecho internacional, ese derecho tiene un carácter evolutivo, eso es, el fallo ajusta a las normas internacionales vigentes en los tiempos de la transgresión cometida y no por las normas que podrán estar vigentes en la actualidad.
    LOS METODOS RECONOCIDOS PARA ADQUIRIR UN TITULO DE SOBERANÍA
    El derecho internacional reconoce cuatro figuras "naturales" -en lenguaje jurídico títulos incoados- para adquirir la soberanía indiscutible de un territorio, a saber:
    • Ocupación efectiva: esto está demostrado por edificaciones permanentes, organización administrativa o gubernamental
    • Prescripción: esto ocurre cuando un estado soberano no protesta la usurpación (invasión y ocupación) de su territorio ni mantiene vivo su reclamo de soberanía primogénito
    • Cesión Voluntaria: mediante un tratado entre las partes, un estado cede voluntariamente una parte de su territorio a otro estado.
    • Tratado de Paz: El método más controvertido de adquirir título legítimo a un territorio.
    En lenguaje sencillo, la OCUPACIÓN de una tierra como fuente de soberanía legítima es la colonización de un territorio que no pertenece a ningún estado independiente. Esta norma internacional fue uno de los principales métodos utilizados por las potencias europeas en su expansión colonial en el siglo quince. En la medida que esa práctica se fué consolidando, se hizo lugar a otro principio legal de que esa ocupación sólo otorgaba título soberano en aquellos territorios que aún no pertenecían a ningún otro estado independiente.
    Por PRESCRIPCIÓN se entiende que una potencia extranjera posee y administra un territorio, o sector de un territorio, que pertenecía a otro Estado y adquiere título legal sobre esas tierras después de un largo, pero indeterminado período de ejercer la soberanía del territorio ocupado sin encontrarse con ninguna protesta por parte del estado invadido. Un reclamo de soberanía territorial fundamentada en una ocupación ilegal y resistida por el estado soberano original quita todo sustento jurídico a ese reclamo.
    La CESIÓN VOLUNTARIA de un territorio o sector de territorio, el título legal de soberanía se traspasa de una nación a otra mediante un tratado o contrato formal de cesión. En el caso de Malvinas nunca hubo un acuerdo de tal naturaleza entre el Reino Unido y la Argentina.

    El método más controvertido para la adquisición de título territorial es aquel de un TRATADO DE PAZ poniendo fin a una guerra. Las Islas nunca jamás han sido sujeto de un tratado de paz anglo-argentino. La historia contemporánea está repleta de ejemplos en que una nación vencida por las armas ha resignado a entregar territorios al vencedor como compensa de guerra. Las grandes divisiones y subdivisiones de Europa después de conflictos regionales y mundiales durante los siglos diecinueve y veinte son elocuentes ejemplos de este tipo de arreglo. Esta práctica es el causal de muchos de los conflictos bélicos actuales que una multitud de grupos étnicos y religiosos inician en el mundo hoy.
    COLONIZACIÓN
    La primera colonización del archipiélago de las Malvinas fué francesa. El 31 de enero de 1764 llegó a esas Islas el joven oficial francés Louis Antoine BOUNGAVILLE, que comenzó a levantar un asentamiento en el sector noroeste de la Malvina Oriental. El 5 de abril tomó posesión formal del archipiélago invocando el nombre del Rey de Francia, Luis XV, bautizando las islas con el nombre de "Les Malouines"
    La Corona Española recibió una ingrata sorpresa unos meses después al tomar conocimiento de lo sucedido en las Malvinas. De inmediato protestó vigorosamente al gobierno francés por esta penetración en territorio español. Se fundamentó su protesta en el Tratado de Utrecht de 1713 y el pacto de Familia de 1761 por los cualeslas dos partes habían acordado a respetar "...todos los estados,tierras,
    islas y plazas que poseían en cualquier parte del mundo..." Las consiguientes negociaciones franco-españolas llegaron a un feliz término y, el 1 de abril de 1767, Bouganville devolvió la colonia a su legítima soberana: España.

    En el acta de restitución, de fecha 4 de octubre de 1766, BOUGANVILLE no tuvo reparos en declarar la ilegalidad de su asentamiento: "Acte signé par Monsieur Louis de BOUGANVILLE... et fondation de ses éstablissements illegitimes dan les Iles malvines, appartenant á Sa majesté catholique..."
    El Conde François DE BOUGANVILLE, heredero directo del navegante que colonizó las Malvinas, escribió una frase durante el conflicto bélico anglo-argentino de 1982 que enfatiza el derecho indiscutible español y argentino sobre estas Islas:

    "Conservo como un tesoro los documentos que prueban como Luis de BOUGANVILLE, devolvió en 1767, por orden del Rey Francés Luis XV, las Islas Malvinas a la Corona Española, por reconocer que le pertenecían legítimamente, como hoy le pertenecen a la Argentina".

    Bien, esta cesión formal franco-español de 1767 constituye una acto de transferencia formal y legítimo del territorio y, como tal, es de suma importancia en el caso de las Malvinas porque se ajusta al derecho y constituye en la base de otro principio aleatorio de aplicación futura que es el "uti possidetis jure" o Sucesión Territorial de Estados.
    Cuando España recuperó su colonia en las Islas se nombró Gobernador del archipiélago a Don. Felipe RUIZ PUENTE que asume el cargo en el mismo acto de traspaso (1° de abril de 1767). Nuevamente, éste es un elemento jurídico de relevancia. La continuidad de la administración efectiva francés-española significa que en ningún momento el territorio estaba desprovisto de autoridad de la Corona de Carlos III. España ocupó y administró las Malvinas durante los siguientes 45 años (hasta 1811) sin que ningún otro Estado independiente cuestionara esa
    presencia y administración.

    El motivo del repliegue de los efectivos españoles en Malvinas en 1811 obedecía a la decisión del Virrey español exiliado en Montevideo ordenó que todas las fuerzas españolas en la región del Río de la Plata y sus dependencias transferirse a Montevideo en un intento final de resistir al movimiento independentista de Buenos Aires.
    LA INDEPENDENCIA ARGENTINA Y LA SUCESION TERRITORIAL
    En 1810, el pueblo del Virreinato del Río de la Plata decidió liberarse del colonialismo impuesto desde Madrid y inició su lucha por la independencia. Luego de tres años de batallas, las fuerzas españolas en Montevideo fueron finalmente derrotadas y presentaron su rendición al comandante de los insurgentes, Carlos María de ALVEAR, el 20 de junio de 1814. Dos años después, en el Congreso de Tucumán de 1816, las Provincias Unidas del Río de la Plata declaró formalmente la independencia de España. El estado emergente reclamó, de acuerdo con el principio internacional de sucesión territorial, todo el territorio que le había pertenecido al Virreinato del Río de la Plata constituido en 1776. Las Malvinas fueron incorporadas a la jurisdicción establecida para este Virreinato en la fecha de su creación. Es más, el gobernador español de las islas se encontraba subordinado a la autoridad del virrey español en Buenos Aires.
    El principio de la sucesión territorial establece que cuando una colonia se independiza, el nuevo estado hereda el territorio que poseía como colonia. Este derecho (sobre las Malvinas) podría haber sido lesionado por alguna protesta proveniente del Paraguay o el Uruguay porque estos estados independientes formaron parte también del antiguo Virreinato.
    Sin embargo, la herencia argentina está resguardada por el mismo principio que sanciona que en casos en que la independencia de una colonia resulta en la creación de dos o más estados, éstos dividen el territorio de la antigua colonia entre ellos por medio de acuerdos o tratados. Cuando el Virreinato del Río de la Plata se transformó en el estado independiente de las Provincias Unidas del Río de la Plata (o de América del Sud) - hoy la Argentina -, dos provincias, la Audiencia de Asunción (hoy el Paraguay) y la Margen Oriental (actualmente la República Oriental del Uruguay), se separaron del gobierno central de Buenos Aires y formaron dos naciones independientes. Tanto Paraguay como Uruguay han apoyado reiterada y enérgicamente el reclamo argentino de recuperar su legítima soberanía de las Islas Malvinas.
    La Argentina ejerció la posesión efectiva del territorio entre 1820 hasta el 3 de enero de 1833, fecha del desalojo forzoso inglés de la colonia argentina asentada en el mismo sitio a la Española en Puerto de la Soledad o Puerto Luis. Por lo tanto, la Argentina conserva su inquebrantable derecho originario de título por sobre la pretensión inglesa de manifestar la soberanía del territorio malvinense como suyo.
    PRESCRIPCION
    Ningún análisis serio de la cuestión de la soberanía de las Malvinas puede alegar que el reclamo argentino ha prescripto. Este argumento ha sido esgrimido en base de la administración británica de la Colonia ininterrumpida desde 1833. El factor del tiempo por sí solo no transforma un acto ilegal en legal. La prescripción o pérdida del derecho legal por efecto del transcurrir del tiempo, solamente ocurre cuando el Estado lesionado acepta pasivamente el status quo nuevo en su territorio, o sector del mismo, que ha sido arrebatado.
    Para que ello ocurra la Argentina debería haberse allanado (aceptado el derecho incuestionable del Reino unido al territorio) en la controversia por las Islas. En virtud de la verdad, hizo todo lo contrario. Una simple cita es suficiente para demostrar esto. El ministro argentino en Londres, Manuel Moreno, recibió instrucciones de buscar satisfacciones por el atropello inglés en las Malvinas. Su primera nota de protesta repudiando el arrebato del territorio lleva la fecha 17 de junio de 1833 es está dirigida al Lord Palmerston.
    Este fue la primera de una larga serie de comunicaciones entre Moreno y funcionarios ingleses que culminó el 10 de marzo de 1842. En este último nota de protesta de Moreno se defendió enérgicamente el derecho argentino a las islas y cerró su misiva con la siguiente observación: "El abajo firmante, se ve en la obligación de declarar que el silencio de las Provincias Unidas no sea interpretado como un asentimiento tácito (de la ocupación inglesa de las Malvinas) y que el gobierno de las Provincias Unidas depositaba sus protestas contra la ocupación inglesa del territorio dejándolas con todo el valor que actualmente y en cualquier otra época puedan tener."

    No hay duda entonces, que el contenido de esta nota fue una afirmación categórica y definitiva por parte del gobierno de Buenos Aires de que la Argentina nunca abandonará su legítimo derecho de soberanía a las Islas, y, en realidad, se ha continuado manteniendo firme su título a través de las repetidas protestas diplomáticos.
    Desde la creación de las Naciones Unidas en 1945, la Argentina ha ventilado su reclamo en reiteradas oportunidades dentro de esta organización por la ocupación ilegítima británica de las islas Malvinas. La continua negativa argentina de consentir la usurpación de su territorio cometida en 1833 es sobrada razón para que no pueda considerarse que el título de soberanía argentino sobre éste haya fenecido por prescripción.
    Por otra parte, en 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó con amplia mayoría la Resolución 2065 (XX), reconociendo la efectiva existencia de una disputa territorial entre Gran Bretaña y la Argentina por la soberanía del archipiélago malvinense en el fondo del Atlántico Sur y 500 kilómetros mar adentro de la costa patagónica argentina. Esta resolución es un reconocimiento implícito de que el reclamo argentino de soberanía sobre ese archipiélago nunca prescribió.
    Para concluir este breve resumen, es apropiado hacer una referencia a un período de ocho años entre 1766 y 1774 cuando un asentamiento británico afincó esporádicamente en el Puerto de la Cruzada, Isla de Trinidad, frente a la Gran Malvina. En 1770, el virrey español en Buenos Aires, ordenó que se expulsara los ingleses de allí cumpliéndose el cometido el 10 de junio de 1770. Un año después, se permitió el regreso de los ingleses a la Isla de Trinidad donde permanecieron hasta 1774, fecha en que se abandonaron el territorio definitivamente. En ningún momento entre 1766 y 1774 (el tiempo que duró la presencia esporádica británica) hubo una protesta por parte del gobierno británico cuestionando el dominio efectivo español sobre la totalidad del territorio malvinense. Esta falta de reclamo sólo puede interpretarse como una aceptación implícita inglés del título incontestable español sobre las Islas.
    CESIÓN VOLUNTARIA
    Nunca hubo - ni hay - ánimo diplomático o político argentino de ceder las islas a la Gran Bretaña. Precisamente, la ausencia de este instrumento legal hace la presencia británica en el territorio absoluta e indiscutiblemente ilegítima. El verdadero ánimo del gobierno y pueblo argentino está reflejado en la cláusula Constitucional argentina que reza, y transcribo textualmente:
    "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes^ por ser parte integrante del territorio nacional.
    La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino."

    TRATADO DE PAZ
    No hay ningún tratado bilateral anglo-argentino de entrega de territorio como consecuencia del conflicto bélico de 1982. Cinco meses de terminado ese conflicto, la Asamblea General de las Naciones Unidas trató el asunto de la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas y instó a los dos Naciones involucradas en esa controversia (el Reino Unido y la Argentina) a resolverlo en la mesa de negociaciones, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes del territorio. Es claro entonces, que los acontecimientos del 2 de abril al 14 de junio de 1982 no hicieron nada para resolver la cuestión central de la soberanía.
    REFLEXIONES FINALES
    La República Argentina ha expresada reiteradamente su compromiso y disposición a otorgar todas las garantías y salvaguardas necesarias con el propósito de preservar las características y el estilo de vida de los isleños. La Argentina tiene un firme mandato para desarrollar discusiones exhaustivas sobre el alcance y contenido de las garantías y salvaguardas adecuándolas conforme a los intereses de los habitantes del territorio en un contexto jurídico, legal, económico y espiritual.
    La República Argentina confía que el Reino Unido, acatándose a los términos de las numerosas solicitudes de la Comunidad Internacional y dentro del marco auspicioso de las relaciones bilaterales, concede a restablecer negociaciones con fines de resolver definitivamente la disputa.
    La Republica Argentina reitera su entera su entera disposición a reasumir las negociaciones de la disputa a los efectos de encontrar una solución justa, pacífica y definitiva a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del sur y Sandwich del Sur con los espacios marítimos e insulares correspondientes.
    El Reino Unido ¿cuándo asumirá su obligación ético-moral de cumplir con las exigencias de la comunidad internacional?

    Alejandro J. Betts



  7. #7
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    El Mercurio Domingo 1 de abril de 2007

    ¿Argentina pudo haber salido triunfante?


    R. L.


    La historia pudo ser distinta si la invasión se hubiese postergado.

    BUENOS AIRES.- ¿Argentina pudo ganar la guerra y quedarse con las islas Malvinas? Aunque parezca sorprendente, la respuesta es "sí". Le habría bastado con esperar hasta fines de 1982 para iniciar su invasión o haber resistido en el territorio isleño hasta fines de junio el desembarco británico que finalmente logró recuperar el archipiélago.

    Esa es hoy una opinión que comienza a hacerse más y más general a medida que se va conociendo la trastienda del conflicto. En Argentina, uno de sus principales defensores es Ignacio Montes de Oca, autor de "Tierra de Nadie", quien trabajó en un documental sobre este mismo tema que se difundirá hoy por Discovery Channel.

    "Tengo una copia -señala Montes de Oca a "El Mercurio"- del plan de reducción de la Marina Británica que muestra que, cuando acabara 1982, Gran Bretaña ya no habría podido retomar las islas sin ayuda material de otras naciones". ¿Por qué? "Los grandes buques de desembarco -que operaron en las Malvinas- iban a ser sacados de operación y no había planes de reemplazo", afirma.

    Más allá de lo anterior, aún cuando los hechos -cronológicamente hablando- se hubieran dado de la misma forma, el investigador asevera que los militares argentinos tuvieron una oportunidad real de triunfar: "Los mandos ingleses, como John 'Sandy' Woodward y Jeremy Moore, dicen que si Argentina contraatacaba cuando ellos desembarcaron en San Carlos y resistía, ellos se quedaban sin municiones y sin logística. Las fuerzas británicas tenían que recuperar las islas antes de fines de junio sí o sí", sostiene.

    Motivos políticos

    Desde otro ángulo, Lord David Craig, titular retirado de la Royal Air Force, es conocido por su frase: "Seis fusibles mejores y nosotros podríamos haber perdido (la guerra)", en referencia a las 13 ó 14 bombas con que los pilotos argentinos impactaron a la flota, y que no llegaron a estallar.

    Montes de Oca comenta sobre este punto que, lejos de ser sólo un problema de detonadores defectuosos, en 1982 los pilotos argentinos "desconocían el método para atacar correctamente a las naves actuales, que son de aluminio, y cuando calcularon cuál era el retardo (al bombardear), ya era tarde".

    Hoy también se analiza una tercera posibilidad. Y es la que defiende el analista inglés Simón Jenkins, quien asegura que el entonces jefe de la Marina argentina, el almirante Jorge Anaya, adelantó la invasión planeada originalmente para el 15 de mayo por una razón política interna de la Marina. ¿Cuál?

    Que Anaya no habría querido cancelar la operación encubierta de toma de las islas británicas de Georgia del Sur, preparada para fines de marzo y que era liderada por el notorio torturador Alfredo Astiz y su grupo, con la cual se buscaba "blanquear" a un notorio grupo de oficiales jóvenes que comenzaban a ser mirados con miedo por sus propios pares. Anaya "aparentemente no se atrevió a decepcionar a Astiz y sus colegas", comenta.

    Pero no todos están de acuerdo. Oscar Raúl Cardoso, coautor de libro "Malvinas: la trama secreta", es tajante: la condición mental y organizativa de las FF.AA. argentinas -corrompidas por su lucha antiguerrillera- les impedía ganar cualquier guerra contra un ejército profesional: "En las islas hicieron lo mismo que en el continente: fueron como una policía glorificada a ocupar un territorio".




  8. #8
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    El Mercurio Domingo 1 de abril de 2007

    Argentina intentó atacar Gibraltar con ex guerrilleros y rechazó la ayuda de Fidel Castro.

    RODRIGO LARA
    Corresponsal


    BUENOS AIRES.- El plan no era sencillo. El grupo de cinco hombres debía llegar a Francia, cruzar España y alojarse en el puerto de Algeciras. Desde allí, aprovechando las sombras de la noche, infiltrarse en el peñón del Gibraltar y nadar hasta el casco de una fragata británica para ponerle una mina magnética y hundirla. Nada fácil, pero Máximo Nicoletti tenía experiencia en ello. De hecho, había detonado y hundido en 1975 -en una acción guerrillera- un destructor de su propio país: Argentina.

    Toda guerra deja tras de sí mitos y ocultamientos. La de Malvinas no es una excepción. Un cuarto de siglo después de su inicio, ya se aclararon muchos de ellos. Uno es el apoyo del grupo guerrillero Montoneros -durante la guerra contra los ingleses- a las mismas FF.AA. que los perseguían y torturaban.

    Según el investigador Ignacio Montes de Oca, en este caso está probado que la Marina intentó un ataque a Gibraltar con cuatro ex montoneros, previamente detenidos, y un oficial activo.

    Uno de los antiguos guerrilleros era el citado Nicoletti, "quien decía que era sobrino o nieto de un miembro del famoso comando submarino italiano que hundió una nave inglesa en Alejandría. Y que él mismo había hundido el destructor 'Santísima Trinidad', gemelo del 'Sheffield', en Puerto Belgrano", afirma Montes de Oca.

    Y agrega que ya antes, en 1978, "había sido reclutado para operaciones contra barcos chilenos en Brasil y Chile mismo, que finalmente no se realizaron".

    La operación, seguida de cerca por los servicios secretos franceses, fue un fiasco. "Los españoles los detienen, en el avión del Primer Ministro Calvo Sotelo los llevan desde Málaga a Madrid y en ocho horas los mandan de vuelta a Argentina".

    Según Montes de Oca, España ocultó el hecho, ya que la población simpatizaba con Argentina por el tema de Gibraltar. Más allá de lo anterior, los montoneros, que seguían en la clandestinidad, ofrecieron su apoyo concreto, pero no fue aceptado.

    Y hablando de ayudas, es conocido que el entonces Presidente de EE.UU., Ronald Regan, durante el conflicto se alineó con el Reino Unido. Pero es menos conocido que su secretario de Defensa, Caspar Weinberger, corrió con colores propios antes de la orden explícita de Reagan, por una simpatía personal con el gobierno británico.

    "En su libro de memorias, él (Weinberger) explica muy claramente que antes de esa orden él hizo todo lo que pudo para ayudar a Thatcher", comenta Oscar Raúl Cardoso, experto en la trama política de la guerra.

    También Fidel Castro participó en el juego, a pesar de sus patentes diferencias ideológicas con los militares trasandinos. Montes de Oca señala que el líder cubano se reunió con el canciller argentino de la época, Nicanor Costa Méndez, "y lo llevó a su despacho, le mostró fotos satelitales de las Malvinas y le explicó qué iba a hacer la flota inglesa. Y después fue cierto".

    El "mito" de la ayuda cubana ahora es menos mito: "Cuba ofreció aviones y una fragata, pero Argentina no los aceptó". Pero en cambio sí aceptó "de Brasil, y de apuro, dos aviones de rastreo aéreo Embraer 111, que fueron pintados a la rápida, y los que los usaban pasaban mucho frío porque estaban hechos para el trópico", dice el investigador.

    Aparte de leyendas tristemente "verdaderas", como el maltrato de oficiales y suboficiales argentinos a sus propias tropas, hay otras sin aclarar. La más grave, la amenaza proferida por Margaret Thatcher a François Mitterrand de atacar con una bomba nuclear a la ciudad de Córdoba si no le entregaba los códigos para inutilizar los misiles Exocet de fabricación francesa que tenían los argentinos.

    Montes de Oca señala que no cree demasiado en ello: "Si el Reino Unido atacaba el continente se aplicaba el TIAR (Tratado de Ayuda Militar Mutua) entre EE.UU. y Argentina, y Reagan le había dicho a Thatcher que la ayudaba siempre y cuando no atacaran el continente".

    Pese a ello, el Reino Unido, según el autor inglés Nigel West, estacionó un submarino "Polaris" con misiles atómicos en la Isla Ascensión durante la guerra.

    Quedan más misterios, como el motivo del torpedeo sin aviso y sin combatir en contra del acorazado trasandino "General Belgrano", que evitó que se llegara a un acuerdo de paz. O cuál fue el destino de las joyas que donaron cientos de argentinos y que se cree fueron robadas por los militares. Así, la guerra de las Malvinas seguirá alimentando historias -y a historiadores- por un buen tiempo más.


    En guerra, rock pacifista

    Luego de la invasión, los militares prohibieron transmitir música en inglés. Los programadores radiales, desesperados por no ahuyentar a los oyentes con marchas militares o folcloristas oficiales, se volcaron al rock argentino. Hasta hubo un polémico show público, el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, en el que se donaba ropa para los soldados. El conflicto impulsó el boom del rock argentino 1982-90. La guerra dejó 3 canciones inolvidables: "Sólo le pido a Dios", de León Gieco; "No bombardeen Buenos Aires", de Charly García, y "Mil horas", de Los Abuelos de la Nada.


    La rendición menos esperada

    Una de las historias más intrigantes fue la rendición casi sin combatir del teniente de navío Alfredo Astiz, en las islas Georgias del Sur. Tristemente famoso por dispararle por la espalda a la adolescente sueca Dagmar Hagelin (luego de confundirla con una guerrillera y ultimarla al comprobar su error), él y sus hombres dispararon al aire para cumplir con el reglamento que impide rendirse hasta tener no más de un 10% de munición.

  9. #9
    Avatar de Arnau Jara
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Vita hominis brevis:
    ideo honesta mors est immortalitas

    Que no me abandone la Fe,
    cuando toque a bayoneta,
    que en tres días sitiamos Madrid
    y en otros quince la capital, Lisboa.


    Sic Semper Tyrannis

  10. #10
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    [FAROagencia] 25º aniversario guerra de Malvinas

    Buenos Aires/Madrid, 2 abril 2007. Hoy se cumple el vigésimo quinto aniversario del inicio de la batalla de las Malvinas. No pretende FARO examinar ahora los factores, harto complejos por cierto, que se entrecruzaron en esos acontecimientos. Pero sí recordar el heroísmo de los hermanos del Río de la Plata que durante unos días recuperaron para la Argentina las islas del Atlántico Sur, desde 1833 ocupadas contra derecho, entonces como ahora, por la Gran Bretaña.

    Fue un gesto de dignidad, aunque a la postre fallido, en medio de un mundo de poderes odiosos y prepotentes. Al tiempo que elevamos una oración por quienes dieron su vida en una guerra justa, pedimos al Señor de los Ejércitos que nos dé, a los hijos de las Españas todas, la fuerza precisa para acabar con las tiranías anticristianas que, en ambos hemisferios, sojuzgan nuestros en otro tiempo tan católicos pueblos.



    En la sección Artículos de FARO: "Evocación escolar de la Guerra de las Malvinas", por L.I.A.



    Libros recomendados:
    Ambos de Ediciones Nueva Hispanidad, http://www.nuevahispanidad.com


    _________________________________________________

  11. #11
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    Thumbs up Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    MARCHA DE LAS MALVINAS (descarga):

    http://www.badongo.com/file/2638742



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  12. #12
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    MALVINAS: 25 AÑOS
    Próximos a cumplirse los primeros veinticinco años de la Reconquista de Malvinas, parece propicia la ocasión para asentar algunos enunciados.
    Sirva el inicial de plena ratificación a lo que desde siempre venimos afirmando; a saber, que fue aquella una guerra justísima, cuyos resultados temporariamente adversos no anulan ni opacan la recta decisión de librarla y el honor de quienes supieron protagonizarla con gallardía. Sigan pensando pacifistas, ignorantes y descastados de todo jaez, en las hipótesis mezquinas que habrían motivado la contienda, sosteniendo entonces –contestes con su miopía- que la rendición fue el escarmiento y el fracaso que nos merecíamos. Para nosotros, el 2 de abril, sigue siendo la fiesta de la dignidad nacional, y el 14 de junio la cifra de todas las claudicaciones que aún perduran, aborreciblemente potenciadas.
    De sobra sabemos que la Argentina de 1982 era una época sombría y decadente, bien que por motivos antagónicos a los que hoy esgrime la historia oficial, subsidiada y ficticia. Como de sobra sabemos que hubo quienes condujeron las operaciones o se condujeron a sí mismos, asidos al pellejo, sopesando cálculos antes que pálpitos, midiendo las armas por sobre el coraje, diagramando estrategias diplomáticas cuando debían soñar asaltos a campo traviesa. Sólo cabía el triunfo, que sigue siendo tal –o empieza por ser tal- si se triunfa sobre el afán de conservar la vida, y el corazón se alista en la brigada de los mártires; en ese último pelotón spengleriano, dueño de todos los arrojos y de la osadía de donarse sin reservas. Pero llegó la batalla legítima en el abril de la patria, y la patria tuvo héroes. Sangre fecunda de los muertos y de los combatientes cabales, ante la cual cualquier homenaje es pequeño, cualquier gratitud insuficiente, cualquier admiración escasa. Paradójicamente, ha sido un inglés lúcido, Carlyle, el que ha dicho que "no se necesita solamente lo que solemos llamar un alma grande para ser un héroe; lo que se necesita es un alma creada a imagen y semejanza de Dios y que sea fiel a su origen". Tuvo la nación estas almas durante los días que duró la hazaña. Ennoblece reconocerlo.
    Era justa la guerra, quede en claro, precisamente por su hondo e irrenunciable significado teológico. Porque como bien lo ha columbrado Alberto Caturelli, se lidiaba contra Albión, que es la apostasía; contra Leviatán, que es la Serpiente; contra Gog, que es la usura. Porque se luchaba por una soberanía, que no es únicamente señorío sobre el paisaje, sino y ante todo restauración de la Principalía de Jesucristo: La que el hereje desterró de nuestras Islas, desde el mismo día que las poseyó por la fuerza. No fue obra de la casualidad sino de la Providencia, que el operativo militar que restituyó aquel terreno austral injustamente arrebatado, llevase por nombre el de Nuestra Señora del Rosario. Para que el mundo entero supiera que la única reina de aquel territorio insular no estaba en Buckingham, sino en el Cielo. Quienes otrora y después, hasta este hoy de espanto y de vergüenza, no han comprendido o han traicionado esta honda significación religiosa de la lucha, merecen nuestro repudio. Tan simétricamente como merecen nuestra piedad y observancia, los que ataron escapularios a sus fusiles y desgranaron avemarías al son de cada disparo.
    El segundo enunciado que aquí queremos asentar, es el que también entonces supimos, pero que luego corroborarían los interesados con explícita grosería. Ante todo,que pudimos haber vencido, infligiéndoles a los intrusos una inolvidable paliza. Lo han reconocido, entre otros, los gringos Charles Koburger, Anthony Simpson, Bruce Schoc, y el mismísimo Secretario de Marina de USA, John Lehman, en su Informe ante el Subcomité de Armamentos de la Cámara de Representantes de su país, el 3 de febrero de 1983. Si no vencimos, no fue por nuestra falta de agallas para la lid, como se insiste en acomplejarnos desde hace veinticinco años, sino por la incalificable traición a la patria consumada por el Generalato y la Partidocracia, con la anuencia y la instigación del embajador Schlaudeman. Cuando el general Llamil Reston le dijo a Galtieri que "Yalta existe", indicándole con el funesto laconismo que era obligatorio acatar sus inicuos mandatos, hablaba por él toda una clase de jefes castrenses de oprobiosa conducta. Cuando Alfonsín, Menem, Duhalde o De la Rúa, cada uno a su turno, reconocieron que gracias a la derrota en las Malvinas fue posible la instauración de la democracia, no hacían sino coincidir deliberadamente con las gozosas declaraciones que al respecto formularían David Steel, ministro del Foreign Office, en 1985, y la mismísima Margaret Thatcher después, en 1994. El actual sátrapa Néstor Kirchner ha llevado hasta el paroxismo, y cumplido a rajatablas, esta endemoniada dialéctica de los traidores. Nadie como él se ha hecho cargo de la dialéctica instalada por el enemigo, según la cual, de la rendición brotó la democracia, y de la democracia el hundimiento definitivo de las Fuerzas Armadas. Quien juega ante la ordinariez de su hinchada a presentarse como adalid del anti-imperialismo, no es sino su dócil peón, su manso usufructuador y turiferario.
    No ha de cerrarse este homenaje con amargura, sino con esperanza. Porque si la Argentina ha de salvarse, será con hombres de la talla de aquellos que pelearon bravamente, algunos de los cuales son ahora prisioneros de guerra de este Régimen monstruoso. Con hombres como aquellos de la talla de Giachino, Estévez, Falconier o Cisneros. Hombres singulares, para quienes la existencia y la muerte no eran concebibles sino como actos de servicio por Dios y por la Patria. Hombres impares, naturalmente decididos y arrojados, caídos gloriosamente entre el hielo y los albatros. Hombres -que tal vez sin saber que repetían las viriles palabras con que Palafox rechazó la rendición de Zaragoza- levantaron su misma consigna en el vértice austral de esta patria doliente: No sé capitular, no sé rendirme, después de muerto hablaremos. Como al estupendo hispano, les cabe a todos ellos –parafraseadas de Pérez Galdós- una sola y confortadora promesa: Siempre habrá entre las tumbas una lengua que grite: ¡Las Malvinas no se rinden!
    Antonio Caponnetto

  13. #13
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    aguila imperial está desconectado Miembro graduado
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    25 ANIVERSARIO DE LA GESTA HEROICA DE LA RECUPERACION DE LAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR
    por Vcom. (R) HORACIO RICCIARDELLI - VGM


    Nuestras Islas Malvinas fueron ocupadas violentamente por Gran Bretaña, el 2 de enero de 1833, mediante el ataque de John Onslaw al comando de la corbeta "Clío", erradicando por la fuerza a toda una población argentina, desde el momento que la misma G.B. reconoció a la Rep.Argentina o Confederación Argentina, como heredera jurídica, geográfica y continuidad histórica del Ex- Virreinato del Río de la Plata, creado por real cédula del 1º de agosto de 1776, cuya creación definitiva se operó en 1778. Su superficie era de 5.500.000 Km2 y comprendía todas las pocesiones extra continentales, a las cuales incluía las Malvinas. En esa línea histórica pasaron más de 22 gobernadores.
    Desde esa usurpación por la fuerza e ilegal mantuvieron su intransigencia e intemperancia a querer sentarse a las mesa de negociaciones pese a que desde la creación de la O.N.U.(Organización de las Naciones Unidas) en 1945, y su comité de Descolonización (1946), en cual la miama G.B. puso a disposición, entre 43 posesiones y otros territorios de ultramar a las Islas Malvinas.
    Es interesante saber que el duque de Wellington (General del Ejército Británico) vencedor de la famosa batalla de Waterloo, donde venció a Napoleón Bonaparte y proyecta a G.B. como potencia imperial frenando en el continente europeo la fuerza arrolladora de los ejércitos franceses y que junto a la batalla naval de Trafalgar, España y Francia unidas, G.B. pasa a aplicar su concepción geopólitica de expansión a través de los mares del mundo, necesitando imperiosamente ocupar los énclaves que dominan los pasajes marinos y/o por su importancia los lugares geográficos claves para su expansión continental y mundial, decía lo siguiente:"He repasado los papeles concernientes a las Islas Falkland (Malvinas). No resulta de ninguna manera claro para mí que jamás hayamos poseído la soberanía sobre estas islas".
    En el año 1965 la Asamblea General de la ONU, aprobó la resolución 2065, por la cual invita a los gobiernos de la Argentina y G.Bretaña a examinar y negociar, ademásde encontrar una solución pacífica así como considerar los "intereses" y no los "deseos" de la población de las Malvinas, como quería G.B.Estos habitantes impostados por la fuerza por haber erradicado violentamente una población autóctona, perdían el derecho a la "autodeterminación" que siguen invocando hasta hoy.
    El triunfo argentino en las ONU (2065) traía aparejado un gran dilema en la futura política exterior británica: -O cumplía de buena fe por lo dispuesto y entablaba serías negociaciones con la Argentina, lo cual terminaría tarde o temprano con el reconocimiento de nuestra soberanía por las Islas Malvinas.... -O argüía algún curso de acción que le permitiera zafar de la ONU, demorando sus efectos resolutorios... -O se preparaba para enfrentarse, violentamente con Argentina.
    En el período 65/69 el gobierno Laborista Británico de Harold Wilson y su ministro de Relaciones Exteriores, Michael Stewart, redactaron el "memorándum de entendimiento" con argentina, que expresaba que G.B. "reconocería la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, cuando tuviera evidencias de que los intereses de los isleños estén satisfechos". Consecuente con esto, la Argentina de buena fe,en la década del '70, en su primera mitad, estuvo dedicada a negociaciones bilaterales urgidas por la ONU, Resoluciones 2621 y 3160, por las cuales la Argentina dio asistencia continental a las islas: alargamiento de la pista de aterrizaje,comunicaciones aéreas regulares, facilidades para la salud y educación de los isleños, abastecimiento de gas y combustible, víveres frescos todas las semanas en vuelos LADE (Línea Aérea del Estado), etc.
    Pese a ello, un nuevo gobierno Inglés demoró y congeló las negociaciones bilaterales, volviendo a una estrategia de no hablar de Soberanía Argentina y hacerse los distraídos con la ONU, cuyo Consejo de Seguridad integra con EEUU, RUSIA,CHINA Y FRANCIA en forma permanente, teniendo voz, voto y veto.
    Así llegamos al 2-abril-82, casi 150 años de intransigencia en querer hablar de soberanía Argentina sobre la Malvinas, por eso independientemente de un gobierno dictatorial y represivo, el desembarco de ese día se hizo sin derramar una gota de sangre, salvo la de argentinos que recuperan para el patrimonio nacional, parte de su territorio cercenado por el engaño y el fraude histórico, geográfico y jurídico de G.B, mandando la flota colonialista más grande de su historia, 140 buques de guerra y logísticos, a 14.000 Km de distancia, apoyados y sostenidos logísticamente por EEUU y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), alianza militar de la Unión Europea, todos ellos unidos para acallar los derechos soberanos Argentinos y reconocidos por la Comunidad Internacional.
    Por eso la Guerra Nacional de Malvinas, repito, con independencia de los Dirigentes Militares que ejercían una feroz dictadura militar liberal y al servicio de los intereses extranjeros, la causa Malvinas no nace el 2-abril-82, ni termina el 14- junio-82, fue una batalla histórica inscripta en moldes de oro, como fue el rechazo de la primera invasión inglesa (1806) y segunda invasión inglesa (1807) sobre la gran aldea de Buenos Aires, que fueron rechazadas por el valor y el coraje de toda una población que no llegaba a casi 40.000 habitantes, pero estaba conciente, como decía el Gral. Belgrano: " Ni amos viejos ni amos nuevos" y para la gran desesperación de Inglaterra que no podía por la vía militar adueñarse del Virreinato del Río de Plata, y como todo un pueblo combatió unido en la causa de la Defensa y Reconquista de Buenos Aires, siendo la sorpresa para los racistas ingleses que hasta los esclavos negros pelearon con fiereza así lo hicieron notar en los juicios militares de Beresford y Whitelocke.
    Como la Guerra por la Independencia en América del Sur, con San Martín y Bolivar a la cabeza de Ejércitos Libertadores, o resistiendo en la Vuelta de Obligado, y Punta Quebracho por la pretención Imperialista de Inglaterra y Francia de querer la libre navegación de nuestros ríos interiores.
    Malvinas esta inscripta en esas grandes luchas contra el colonialismo Anglo-Americano que actualmente se viven, en Afganistán e Irak, en la cual la guerra en el Atlántico Sur vino a sacarle la careta a estos imperialistas que se la dan de democráticos y defensores de los valores culturales y humanos del mundo, cuando en realidad pretenden el libre saqueo de las riquezas en especial de Argentina y América Latina, devastando todo a su paso como Atila y sus bárbaros Hunos.
    Por esta causa justa, por eso fue una guerra justa, se opusieron los poderes internacionales del momento, siendo los que actualmente dirigen las campañas des-malvinizadoras desde afuera y desde adentro con los cipayos de turno que no escatiman recursos, que sacan al mismo pueblo argentino a través de la usuraria, fraudulenta e ilegal deuda externa, o llevándose nuestras riquezas y la renta nacional, o sumiendo en la miseria y el hambre al pueblo argentino.
    Testigos de esta lucha son los 649 muertos, Oficiales,Suboficiales, Conscriptos de las Fuerzas Armadas,de Seguridad, Civiles y Voluntarios que acudieron por el clarín de la defensa soberana a ofrendar sus vidas por la PATRIA, no por intereses mezquinos, subalternos y denigratorios de individuos inescrupulosos y faltos de valor y coraje para entender que esta era una guerra histórica contra un enemigo histórico.También son testigos vivientes con profundas heridas físicas y psicológicas, como también los que se han suicidado por no tener la comprensión de las autoridades de un reconocimiento y apoyo a sus combatientes, ni haberles explicado que pelearon por la Patria. En fín todos los combatientes que gracias a Dios, somos testimonio de las grandes proezas hechas en el campo de Batalla Malvinas y Georgias del Sur, reconocidas por el mismo enemigo y no por los amanuences débiles y cobardes que consideran a la Guerra inútil. Inútiles e incapaces son auqellos que quieren denigrar y des-malvinizar los hechos reales de los cruentos combates donde se mostró el coraje y la gallardía de nuestros combatientes.
    ¿Porqué la "dama de hierro", borracha, cuando dejó de ser 1ra. Ministra de G.B. firmó un decreto que por 99 años no se podían exhumar ningún documento sobre la guerra de Malvinas?. Porque al día de hoy si dicen las verdaderas pérdidas, tamaño escándalo se produce en G.B. Acaso van a blanquear que tuvieron siete Buques de Guerra hundidos: Shefield, Ardent, Antelope, Coventry, Atlantic Conveyor, Sir Galahad y buque de desembarco F-4 (Fearless). O fuera de Combate, cinco: Glasgow, Antrim, Argonaut, Sir Tristan, Glamorgan. O averiados de distinta consideración, doce: porta-aviones Hermes e Invencible, Arrow, Alacraty, Brilliant, Broadsword, Sir Lancelot, Sir Bedivere, Fearless, Avenger, Plymouth, Exeter. O los 31 aviones destruídos (19 "Sea Harrier" y 12 "Harrier"), 16 aviones dañados que aterrizaron (10 "Sea Harrier" y 6 "Harrier" y más de cuarenta helicópteros de combate, deconociéndose cuantos de ellos iban en el transporte Atlantic Conveyor. Se calcula el costo de ese material destruído en más de u$s 2.000 Mill. Hablan de 235 soldados ingleses muertos en Malvinas, ¿será esa cifra? o solo son ingleses sin contar Nepaleses, Chinos, Australianos, Canadienses, etc. Algún día se sabrá. ¿Se hundieron Destructores tipo 42, como el Shefield y la Coventry, con arsenal nuclear?. ¿Estaban dispuestos perdido por perdido a usarlo? ¿Porque no reconocen el ataque al Porta-aviones Invencible, cuando murieron dos pilotos de la Fuerza Aérea Argentina,1er.Ten. Castillo y 1er. Ten.Vázquez. El 13-jun-82, escribía el Alte. Woodward, en su diario:"Francamente, si los argentinos pudieran sólo respirar sobre nosotros (en ese momento) nos caeríamos...Tal vez ellos estén igual. Solo cabe esperar que así sea, de otra manera estamos listos."
    De esta naturaleza estamos hechos los Argentinos y así hemos de conservarnos en el devenir historico, la argentina nunca fue imperialisrta o expansionista, por ello perdió casi la mitad de su heredad histórica que fue el virreinato del Río de la Plata, jamás fue a luchar guerras ajenas, en lugares distantes y mucho menos para conquista y saqueo. Fuímos magnanimos al Independizar casi medio continente suramericano, sin pretender nada a cambio, fuimos los creadores, a través de la Doctrina del Dr. Drago, la no intervención de las Flotas de Guerras, para el cobro compulsivo de las deudas externas, como pretendieron una coalición europea usurera, en contra de la Rep. Hermana de Venezuela. Los Héroes de nuestra historia, los Héroes de la Guerra del Atlántico Sur, son tales porque la Argentina, la Madre, pare a sus hijos con esa sangre, y cuando corre esa sangre, no hay derrota que aniquile una vocación de justicia y grandeza nacional que corre por las venas de los Argentinos, hombres y mujeres que llegarán pese a todo. Por eso duelen los muertos, los heridos, los suicidados, pero más duele vivir sin dignidad ni orgullo nacional. La causa Malvinas es un sentimiento Nacional y Popular, como otros de nuestra historia reciente, caso del Gral.Perón.
    En las historias de los hechos bélicos, hay dos clases de hombres, los Gladiadores y los Escrivas, dentro de éstos últimos están los que relatan los hechos a la realidad y los otros los mercenarios, bién pagos por el imperio inglés para distorsionar la verdad. "En ese sentido la ocupación británica de 1833, fue en esa época un acto de injustificable agresión.... (Memorándum Oficial de la Cancillería Británica, 17-sept-1946).
    Para terminar hay que desterrar el término invasión, agresión o cobarde agresión, dado que nadie invade lo que es de él, en este caso las ¡¡Malvinas son Argentinas!!


  14. #14
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Impresionante documental de la guerra de las islas Malvinas, entre sus verdaderos y únicos dueños, el pueblo de Argentina y el pirata inglés.


    Malvinas, La Guerra Intima

    http://www.youtube.com/watch?v=cLZyL...related&search=
    Vita hominis brevis:
    ideo honesta mors est immortalitas

    Que no me abandone la Fe,
    cuando toque a bayoneta,
    que en tres días sitiamos Madrid
    y en otros quince la capital, Lisboa.


    Sic Semper Tyrannis

  15. #15
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    Thumbs up Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Buen hallazgo, amigo, lo estoy descargando.



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  16. #16
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    SUSPIROS DE LAS MALVINAS


    Ah de aquellos primeros colonos,
    Que desde la Católica Soberanía,
    Por lo hispano ellos querían,
    A las Malvinas como tesoro....


    Pasó el tiempo, las guerras....
    Rosas peleaba, todos peleaban....
    El invasor anglicano se aprovechaba,
    Ponía sus ojos en argentinas tierras,


    ¡ Ah, América ! ¡ Qué solita te quedaste !
    ¡ Qué solita quedóse tu Madre España !
    Ello fue aprovechado con saña,
    Por el pirata que todo lo deshace....


    Soplan fríos vientos, antárticos parecen....
    Son suspiros de las Malvinas,
    Un gaucho canto a las islas queridas,
    Se oyen gemidos de combatientes,


    Malvinas fue un sueño traicionado,
    Otro de tantos que se perdió en la niebla,
    La bruma que todo lo hiela,
    El amor del español americano,


    Aires de revancha y justicia,
    Deberán, deberán resurgir;
    Río de la Plata, ¡ únete para revivir
    la gesta de la Sudamérica Altiva !


    Oh, guerreros de las Españas,
    Suspirad, suspirad por las Malvinas,
    Que de estas mundiales ruinas,
    Brote un futuro de esperanza,


    Suspiros de las Islas Malvinas,
    Embriagan mi pobre corazón,
    Yo, señores, soy español,
    Y canto a la hermana Argentina,


    Que esas ínsulas vuelvan,
    Por sus fueros a la Hispanidad,
    Por la memoria de Liniers, a luchar,
    Por la Historia, a darle la vuelta,


    Ay, malvinenses suspiros,
    Ay, sueño y memoria....
    ¡ Por el honor, por la gloria;
    dejemos de ser cautivos !


    Suspiros de las Malvinas,
    Llaman a la libertad,
    Hispanoamérica: Busca la unidad,
    Hispanoamérica: Por la Reconquista.

  17. #17
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Sabe usted qué es la plataforma continental?

    25 años de la Guerra de las Malvinas: el conflicto sigue presente


    ENRIQUE OLIVA

    El 2 de abril de 1982, cuando estaban aún hospitalizados algunos apaleados un par de días antes por las fuerzas de represión de la dictadura, y muchos otros detenidos, la Plaza de Mayo se llenó de fervor patriótico espontáneo. Los argentinos celebraban la recuperación de las Malvinas. Podríamos asegurar que en nuestra historia no se registra un hecho que uniera tanto a los habitantes. Entre los ¡viva la Patria! muchos repetían frases tales como “¡las Malvinas son argentinas y la plaza es de Perón!”. Pero lo cierto es que el acontecimiento lo celebraban hombres y mujeres de todas las corrientes políticas y clases. Las concentraciones de alegría se expresaban en todas las plazas y calles del país.

    Hasta los exiliados en el exterior lanzaron comunicados y se manifestaron públicamente aprobando la recuperación del Archipiélago. Si bien aquella batalla se perdió, todos los pueblos que sufrieron y sufren dominaciones extranjeras estuvieron a nuestro lado, aunque no así gobiernos, en especial de la Europa colonialista. Durante y después del conflicto, no se dejó de reconocer el valor demostrado en la lucha por los argentinos enfrentando a las más grandes potencias del globo.

    ¿A qué se debió ese fenómeno de identificación masiva con la Gesta? La respuesta es que desde la escuela primaria las maestritas criollas nos repetían “las Malvinas son argentinas” y así rezaban letreros en las aulas. Había una conciencia generalizada sobre las islas del Atlántico Sur como parte de nuestro país y la legitimidad de esa pertenencia.

    Es de suponer que si el pueblo argentino hubiera sido convenientemente informado de la importancia de la plataforma continental, también en esta oportunidad habría llenado la Plaza de Mayo para defenderla.

    Pero ¿qué sucede con este otro conflicto sobre nuestros derechos a la plataforma continental? Simplemente que no se habla de ello. Nadie enseña sobre el tema que tanto interesa a las multinacionales de la globalización por sus valiosos recursos.

    Hace un par de años, un grupo de profesionales jóvenes hizo una ligera encuesta callejera y por teléfono preguntando a familias, estudiantes universitarios y aun a docentes, como a tres o cuatro diputados nacionales y no tenían la menor idea de qué se trataba eso de la plataforma continental. Si la importantísima cuestión no había llegado a conocimiento de las gentes era porque nadie se había preocupado por explicarlo. La prensa le prestó poca atención, incluso ahora que se actualizó con una información venida de Londres. La cancillería argentina respondió enérgicamente a las pretensiones británicas y, porque la cuestión está vinculada a Malvinas, los grandes medios de difusión se hicieron eco por dos días. Y luego silencio absoluto, cuando en el exterior es una cuestión que sigue mereciendo destacada presencia.

    ¿Qué es la plataforma continental?

    Convocada por las Naciones Unidas, se formalizó una reunión internacional para discutir un proyecto que concluyó con la firma de la llamada Convención del Derecho del Mar (Convemar) al que adhieren 130 países y que entró en vigencia en 1994. La Argentina la ratificó por ley 24.815.

    La importancia vital de dicha convención es que modifica el acuerdo existente hasta entonces, donde cada estado tiene soberanía hasta las 200 millas marinas a contar desde la costa. Esas 200 millas se mantienen en el mínimo garantizado, pero si la plataforma continental supera esa distancia, la misma amplía la soberanía hasta un máximo de 350 millas. Es decir, la Argentina tiene por sus características naturales la posibilidad de alcanzar ese máximo de 350 desde el Río de la Plata hasta Tierra del Fuego. En el caso de los archipiélagos de Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, ocupados ilegalmente por la Gran Bretaña, no se puede por ahora aplicar la Convención por ser “territorios en conflicto”. La recuperación de estos archipiélagos por Argentina tendrá más importancia cuando se traten las soberanías sobre la Antártida, donde también la parte de cuanto nos corresponde es parcialmente pretendida por Inglaterra.

    Según los estudios preliminares de expertos argentinos, toda nuestra costa atlántica abarcaría hasta el máximo de 350 millas. Eso implica ampliar nuestro territorio en más de un largo millón de kilómetros cuadrados, cuando ya sin ella somos el séptimo país más extenso del mundo. Por supuesto, ese enorme litoral es codiciado no sólo por su riqueza ictícola sino, y muy especialmente, por minerales muy valiosos incluidos los hidrocarburos (petróleo y gas).

    Estrategia colonial británica

    El Reino Unido nos quiere hacer el mismo juego que le ha dado buen resultado en el caso de Gibraltar, pequeño territorio adherido a España, pues se trata de una península y no de una isla, que desde hace más de tres siglos fue arrebatada a los españoles, siendo la única colonia en Europa.

    Las repetidas tácticas de los ingleses ha sido dilatar los tiempos e ir sacando ventajas. En tiempo del General Franco, éste cerró con una verja la entrada a la península, prohibiendo todo tipo de circulación e intercambio. A la muerte del “caudillo” los gobiernos de transición y las “democracias” condicionadas, España fue cediendo privilegios a Gibraltar “para irse ganando la confianza de sus habitantes” (lo mismo que nos sugieren con Malvinas).

    Las concesiones incluyeron no sólo el abrir la verja. Luego le permitió Madrid que ocupara una parte de tierra y aguas españolas para construir un aeropuerto internacional, con lo cual el turismo no precisaba pasar por España. Más tarde la madre patria no se opuso a que Gibraltar se declarara “puerto libre” y “paraíso fiscal”. A tal punto se benefician los pocos gibralteños, y en mucha mayor medida los ingleses, que jamás pensarán perder esas ventajas para el inevitable contrabando, pasaje de drogas e inmigrantes clandestinos de África. Además, con las cuentas numeradas atraen dineros mal habidos, más la falsa sede de infinidad de sociedades fantasmas útiles para negocios fraudulentos y no pagar impuestos, casinos, etc.

    Ese ejemplo de Gibraltar es el buscado por Inglaterra en Malvinas. Ya durante el conflicto de 1982 se hablaba de ello. Ahora el mantenimiento de la fortaleza Malvinas pesa duro en los contribuyentes ingleses y la pesca se agota por explotación irracional; desean negociar con el gobierno argentino “en beneficio mutuo”. Ya mantuvimos grandes concesiones a las islas durante más de 10 años para “simpatizar” con los isleños, sin el más mínimo resultado, por negarse Gran Bretaña a hablar de soberanía, y por eso se recurrió a la ocupación.

    Los argentinos nos enteramos de la intención británica de pedir la soberanía sobre 350 millas marinas alrededor de los archipiélagos, en especial el de Malvinas, por un trascendido publicado por el diario londinense The Guardian. Este medio atribuyó la versión a un portavoz anónimo del Foreign Office, pero luego se ha divulgado en forma oficial. Esto, “casualmente”, a horas de hablar nuestro entonces presidente en la Asamblea de las Naciones Unidas. De allí que Néstor Kirchner, en aquella ocasión, agregara a su discurso el anteúltimo párrafo, que dice:

    “Mi gobierno manifiesta su enérgico rechazo a la pretensión británica de establecer espacios marítimos en torno de dichos archipiélagos. En particular, rechaza la recientemente difundida intención del Reino Unido de hacer una presentación ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, creada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, relativa al límite exterior de la Plataforma Continental generada a partir de dichos territorios argentinos”.

    La Cancillería lleva la responsabilidad de la coordinación de los estudios de los grupos técnicos de la plataforma continental (COPLA). Se iniciaron trabajos preliminares durante la segunda mitad de la década del 90, pero el plazo para cumplimentar los requisitos y presentarlos a las Naciones Unidas vencía el 31 de diciembre del 2005. Muy pocos, poquísimos medios, se ocuparon de advertir que no llegábamos a tiempo para terminar los tareas requeridas porque las partidasprevistas para las mismas eran derivadas ilegalmente a otros fines por los respectivos ministros de Economía durante los presupuestos del 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004. Felizmente, y no por influencia sólo de la Argentina, la ONU amplió el plazo hasta junio del 2009. Ahora, según información oficial, los trabajos están cumplimentados en más del 80 % y asegura la Cancillería que estarán concluidos antes de la fecha límite.

    Estrategia argentina

    Nuestra Cancillería ha tenido siempre la manía del uso y abuso del silencio, el misterio, sin informar de cuestiones de sumo interés nacional a la población. Como en el caso Malvinas, mantiene bajo siete llaves sus archivos, que deberían estar abiertos a investigadores y periodistas para saber qué pasó antes, durante y después del conflicto de Malvinas.El pueblo tiene derecho a saber y puede ayudar.

    Ahora nos han sorprendido los reflejos de la Cancillería. Es de esperar que nuestro gobierno se mantenga en la intransigencia “inflexible”, como se ha repetido frente a las maniobras astutas de Londres destinadas a sacar ventajas sin discutir sobre soberanía, escudándose en la “voluntad de los kelpers” (los kelpers es como llaman en Inglaterra a los habitantes de las Malvinas, generalmente de lengua inglesa). Ese proceder no lo aplicó en el caso del archipiélago de Dagos en el Índico, donde está la isla Diego García, con los naturales del lugar que fueron expulsados a la fuerza abandonando sus casas y el cementerio de sus antepasados. Esto ocurrió cuando Estados Unidos decidió instalar allí una enorme y misteriosa base.

    Otra maniobra es la publicación de un falso censo sobre los habitantes de Malvinas donde da el aumento de los kelpers, cuando estos disminuyen día a día. Ahora se suma el ingreso de trabajadores también “transitorios” venidos de la isla africana de Santa Elena y algunos chilenos, atraídos por los altos salarios para hacer las tareas más duras. Todos estos soportan poco tiempo, disgustados por la imposibilidad de hacer ahorros por el alto coste de la vida y sin comodidades humanas. También se agrega la creciente disminución de la pesca por su irracional explotación. Para retener a los kelpers en sus aisladas haciendas, las autoridades les acuerdan una subvención del 100 % sobre la lana, para poder venderla.

    Si Argentina no regala facilidades a los kelpers, eso conducirá más tarde o más temprano a que los ingleses tengan que negociar la soberanía de las Malvinas por el elevado costo que significa para los contribuyentes británicos, de los cuales ni uno sólo se ha instalado en Malvinas como inmigrante desde 1982.

    Desde junio pasado, el Foreign Office (cancillería inglesa) tiene presentada una petición de audiencia para entablar conversaciones, sin obtener respuesta alguna. La amenaza de las 350 millas es la nueva provocación.

    http://www.elmanifiesto.com/articulo...ulo=1936&blog=

  18. #18
    Avatar de Agustiniano I
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    OH, me enorgullese este Thread.

    Malvinas Argentinas, Volveremos y con Hyero y todos los foreros!.

    Algo que pensé hoy es que en 2010 será el bicentenario de la Revolución... y estará Cristina como presidente, lamentable a parte de que me dió bronca, semejante aniversario y está esta "zurda" anti malvinas, anti todo como presidente...

    ¡Volveremos, por Dios y por la Patria!
    -- " ¡Dios, Patria y Familia... o muerte! " --

  19. #19
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    ¡¡¡Malvinas Siempre Argentinas!!!
    Última edición por Hyeronimus; 04/04/2008 a las 05:57

  20. #20
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    Re: Malvinas Argentinas E Hispanicas.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Lo primero un respetuoso recuerdo a los soldados argentinos que participaron,y especialmente a los que entregaron su vida por defender la soberanía y los derechos de su Patria.
    A todo aquel que sea consciente de la historia la constará bien claro una cosa, el imperialismo británico siempre se ha valido únicamente de la fuerza bruta para ocupar territorios ajenos y hacer luego caso omiso a las reclamaciones de sus legítimos propietarios. La única forma que tendrán realmente Argentina y España de hacer valer sus derechos sobre las Malvinas y sobre Gibraltar respectivamente, será por la fuerza de las armas. Nunca las devolverán por las buenas. Es lo mismo que pasó con Hong Kong, sólamente cuando China comenzó a desarrollarse y militarizarse preocupantemente, y vieron que su régimen no era precisamente uno de esos con los que se puede jugar, sólo entonces vieron la conveniencia de retirarse de aquella plaza. Más valdría que nuestros gobernantes se dediacasen a fortalecer nuestros países y prepararlos para hacer valer sus derechos, y no malgasten tanto tiempo en conferencias y negociaciones que nunca van a llegar a ningún sitio.
    Pero con la clase política que tenemos ( por lo menos en España) difícil lo veo.

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