Si existiera algo así como la democracia, debería decir que es así. Pero dado que no existe; que es un círculo cuadrado; una imposibilidad lógica, el voto y las mayorías no significan absolutamente nada.
Que la Argentina está en estado calamitoso es claro. Que eso se refleje en las urnas, no. Y menos aún que ello refleje el sentir de las mayorías.
Lo cierto es lo contrario. Existe una oligarquía mafiosa que maneja (y destruye) el país y adormece al pueblo con la droga Soma moderna: la televisión. Lo que nos hacen creer que es "la mayoría" en realidad es lo que la TV dice. Basta hablar con la gente común, el hombre de la calle, cualquiera sea su estrato social, para ver aflorar el sentido común. Basta tirarle abajo alguno de los prejuicios que le crea la TV para que opine como se debe sobre la mayoría de los asuntos. Es más, basta que sufra alguna desgracia para que, como auguraba San Agustín, se despierte.
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