Bueno como acá en Argentina el 24 de Marzo se conmemora el Día de la Memoria (Feriado instituido por los K para recordar a los jóvenes idealistas (entiéndase guerrilleros marxistas) caidos en combate contra las FFAA) quiero subir un texto de la revista Cabildo, del año pasado, que hace alusión a la fecha...
Porque actualmente en Argentina lo que abunda es un resentimiento y una especie de venganza contra todo lo que sea militar, y por qué no, contra todo lo que tenga que ver con la Patria... Ya desde la vuelta a la Democracia con Alfonsín se comenzó la persecución contra los militares, y el abandono de las FFAA, hasta llegar al lamentable estado en que se encuentran actualmente, donde la Ministra de Defensa Garré reconoce que solamente quedan municiones para 2 horas de combate (al nivel de fuego de la Gesta de Malvinas) en todos los arsenales del país....
Es verdad que los métodos utilizados por los militares para eliminar a la guerrilla, no fueron los ideales, pero no hay que olvidar que se peleaba contra un enemigo al que no se estaba acostumbrado, (ya que se mimetizaba con la población y utilizaba tácticas de guerrilla revolucionaria)..
Sin embargo como muchos dicen "En la Guerra y en el amor, todo valen" y acá en la Argentina de los 70 hubo una guerra (por más que los zurdos no quieran reconocerla) entre por un lado el monstruo marxista financiado por Cuba, y por otro las FFAA que salieron a combatirlos para defender a la Patria... Si las FFAA no hubieran intervenido, seguramente hoy nosotros seríamos un país tan "hermoso" como Cuba, donde los isleños son tan "felices" que arriesgan sus vidas y se lanzan al mar en balsas para huir de allí...
Si alguno quiere opinar, bienvenido sea...
VIVA LA PATRIA!!!
PD: Acá cuelgo el texto de Cabildo...
SE CAE LA MENTIRA DE LOS
30.000 DESAPARECIDOS
(hasta Caparrós lo reconoce)
La mentira de los 30.000 desaparecidos, no es sólo una mentira cuantitativa, sino también cualitativa y moral. Una mentira desarrollada con la complicidad de infinita cantidad de oportunistas que, sabiendo que era falsa, contribuyeron a su entronización laica, para que cualquiera que osara contradecirla fuera condenado al infierno de quienes no creen en el Infierno. Casi todos los medios de comunicación que apoyaban la lucha contra la subversión en los tiempos del Proceso se plegaron mansamente a la edificación de la leyenda. Alguna tibia entrelínea, una duda en voz baja, es lo único que queda de aquella identificación de entonces.
Sin embargo, como la verdad tiende a emerger siempre, el tinglado farsesco de “los 30.000” va desmoronándose, incluso con el aporte de voces que defienden la acción subversiva. Ahora se trata de Martín Caparrós, el coautor –junto a Eduardo Anguita- de La Voluntad , el voluminoso texto reivindicatorio de la militancia guerrillera marxista.
En un jugoso reportaje hecho por ADN Cultura de La Nación del 22 de marzo de 2008, podemos leer, entre otros juicios de valor, comentando su nuevo libro A quien corresponda, lo siguiente:
“…esa lectura de los militantes como desaparecidos, que provino de los movimientos de derechos humanos y, básicamente, de las Madres de Plaza de Mayo, que no tuvieron más remedio que presentar a sus hijos en el 76 o 77 como pobres muchachos que estaban tranquilos en el living de sus casas cuando vinieron unos señores muy malos y se los llevaron. Esto informó toda la historia de ese período, hasta una gran culminación mistificadora, paradigma de esa justificación que fue “la noche de los lápices”, donde se enseña, aún hoy en los colegios, que eran unos pobres chicos que pedían por el boleto estudiantil y se los llevaron, los secuestraron y los mataron. En realidad, los secuestraron, torturaron y mataron, es cierto, cosa que no hay que hacer con nadie. Pero no se dijo que esos chicos acordaban y participaban en actividades de grupos que postulaban la lucha armada. Esto no lo dicen porque se supone que, de hacerlo público, habría una justificación de secuestro, tortura y muerte.”
“Y el libro se me fue desviando hacia el setentismo. Creo que eso tiene que ver con mi cólera constante contra el uso que hace el kirchnerismo y los distintos estamentos del poder actual de la Argentina de esa historia. … Sin embargo, todo lo que me ocurría me llevaba hacia el tema del setentismo. Lo fui rechazando hasta que no pude más y escribí eso que me pegaba desde adentro.”
Se plantea el periodista Miguel Russo, alelado ante el aparente “gazapo” de Caparrós: “Caparrós dijo “15 o 20 mil”. Serio, dijo “15 o 20 mil”. No puede ser una equivocación. No en un tipo como Caparrós, que es absolutamente consciente de lo que dice”, y le pregunta, como temiendo la respuesta:
“-¿15 o 20 mil es una manera de decir “no” a los 30 mil desaparecidos?
-A ver, nunca se confirmó nada que se le parezca a ese número. Y se usa el número 30 mil porque parece que impresiona más y porque se cristalizó de esa manera. Creo que no es necesario poner cifras de las que no estamos seguros para que parezca más. (…) a esta altura, sí le creo a las cifras que más o menos se empiezan a barajar en las listas de nombres que se van construyendo. (…) Tratemos de ajustarnos a cierta verdad comprobable.”
Finalmente, concluye Caparrós: ”No es que me moleste que haya militantes revolucionarios en el poder, porque no creo en el hecho de que alguien que haya sido militante hace 35 años tenga que definir su actuación, ideología y demás, en este momento. Ahí también hay una falsificación historiográfica: pretender que una cantidad de personas esté definida por aquello que hizo durante 5 años hace 35. Es insostenible. (…) Esa idea de la toma violenta del poder para la construcción del socialismo no está funcionando en ningún lugar del mundo. No fue una derrota de un grupo, fue una derrota de una manera de pensar el mundo que se produjo en todo el mundo. (…) Lo que sí me cabrea es que traten de usar esa historia, tan lejana, para legitimar lo que no hacen ahora en el poder.”
“… tratan de barnizar un gobierno centrista con los recuerdos melancólicos de lo que supuestamente hicieron hace 35 años. Y me jode que la sociedad compre eso, a favor o en contra. La síntesis de esa situación es Puerto Madero, donde se instaló el compañero Kirchner en una caricatura de sí mismo. Siempre lo dije: me impresiona Puerto Madero porque es el lugar donde se construyen edificios a 4000 dólares el metro cuadrado en calles que se llaman Azucena Villaflor. Los riquísimos encerrados en un gueto sobre una calle que lleva el nombre de militantes más o menos revolucionarios.”
Hasta aquí Caparrós, que es bastante. Nosotros, en este día de la venganza y el odio subversivos, recordaremos a nuestros caídos en lucha limpia contra la guerrilla marxista, repitiendo:
“hay otros que ya no pueden hacerse presentes y cuyo recuerdo quisieran borrar por decreto de la memoria patria. Son los ilustres caídos en la guerra justa contra el Marxismo Internacional. Los guerreros cabales que se batieron en el monte y en la selva o en los laberintos urbanos donde se escondían y acechaban los asesinos terroristas. Los combatientes reales, los que tuvieron la suerte de enfrentarse con uniforme y bandera desplegada, o aquellos otros que hubieron de hacerlo -como en toda guerra no convencional- yendo y viniendo cual un ejército de sombras. Porque sólo el cómplice o el necio puede creer que al terrorista agazapado, camuflado y mimetizado con la población normal, se lo debe atrapar con la chapa identificatoria a la vista y previo aviso de allanamiento.
Los que cayeron a campo abierto, o pateando esas guaridas inmundas desde las que se planeaba y ejecutaba a diario el asalto contra la Nación. Los que tuvieron que luchar no únicamente contra los guerrilleros, sino contra la soledad del mando, cuando los más altos responsables no estampaban sus firmas al pie de sus órdenes o sentencias, ni procedían como era éticamente exigible. Los que se enfrentaron, junto con las balas enemigas, con la pequeñez de los amigos, las defecciones de las cúpulas castrenses, las deserciones de los flojos, las inmoralidades de los «propia tropa», las angustias de los subalternos, las demencias de los oportunistas, y pese a todo, salieron limpios y rectos sin renunciar a la Fe en la causa por la que se combatía. Los soldados sorprendidos en la vigilia o en el sueño, en la puerta abatida a empellones de una «cárcel del pueblo» o en la conducción de una patrulla en Tucumán, «arma al brazo y en lo alto las estrellas». Los que cada noche se despedían de sus hogares sin saber si regresarían al alba, mientras dormían amparados por la seguridad que les daban tales operativos, muchos, muchísimos de los miserables que ahora levantan el dedo acusador. Los que sobrevivieron -heridos, mutilados, presos, nunca como antes- y que han sido ensuciados por la pasquinería amarilla, sin derecho a réplica, y deben explicarle ahora a sus hijos y nietos quiénes han sido realmente los verdugos de la argentinidad.
Todos ellos y tanto más, han muerto y han peleado por la auténtica grandeza argentina. No dieron sus vidas, como dicen algunos que así creen homenajearlos o poder llamarse “amigos y familiares”, para que ahora «disfrutemos de esta paz, de esta libertad, de esta democracia». Ofende sus recuerdos el sólo pronunciar tamaños disparates. Cayeron y pelearon por lo Eterno y lo Permanente. Cayeron y pelearon por la Cruz y la Bandera Azul y Blanca. Cayeron y pelearon por Dios y por la Patria. Por eso -y que tomen nota los criminales de guerra que hoy gobiernan- su lucha no ha concluido. Alguna vez volverá la verdad por sus fueros conculcados. Alguna vez, el Dios de los Ejércitos, hará caer sobre esta tierra cautiva y mancillada, la bendición de su santa y justiciera ira. Entonces, será la victoria pendiente. Una victoria exacta, límpida, rotunda y clara. Por siempre.”
CAÍDOS EN LA GUERRA JUSTA CONTRA EL MARXISMO: ¡PRESENTES!
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