Re: Fue Petain quien nos salvó de la guerra

Iniciado por
Martin Ant
El artículo de Satrústegui en
ABC generó en su día una gran atención. Fue reproducido por otros diarios y generó varios comentarios de diversos escritores.
Ricardo de la Cierva,
en un artículo en El País de 27 de Junio de 1976 titulado "A Franco lo que es de Franco", realizó la siguiente réplica (el artículo es más extenso pues en él se tocan otros temas distintos al que nos ocupa; reproduzco solamente el apartado concerniente al tema):
A desmentir tocan
Camino de Santiago, por el aire, para participar como observador y como actor de reparto en el V Congreso de Libreros, se enfrascaba el cronista en un articulísimo -como todos los de Camilo José Cela- con título excitante para una sensibilidad profesional en tiempo de exámenes:
La historia de España contemporánea. (Luego supe que sólo apareció en media edición de
Cambio 16.) En ese artículo se afirma: «Según lo revelado por Joaquín Satrústegui y no desmentido por nadie, resulta que no fue Franco sino Pétain -y por tablas- quien nos ahorró la tragedia, ya que, según lo dicho por el general Kindelán -y tampoco por nadie enmendado-, Franco quería entrar a todo trance en la guerra y al lado de los alemanes.» Poco después corrobora: «En la entrevista de Hendaya, según los españoles sabemos ahora e ignorábamos antes, no fue Franco sino Hitler quien dijo que no.» Y poco antes atribuye Cela a Franco el «habernos metido en otro desastre, la guerra civil». Para esta tesis don Camilo se basa en su propia intuición; para la «revelación» de Hendaya se apoya en un artículo de Joaquín Satrústegui publicado en ABC, el 26 de mayo, que a su vez invoca el testimonio del general Kindelán.
Bueno, al menos ahora al ver la procedencia de tales afirmaciones me quedo más tranquilo, y es que al respecto soy un gran discrepante del Sr. de La Cierva sobre la fiabilidad de dichas fuentes.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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