Es que traidores había liberales (la mayoría), pero también contrarrevolucionarios como los de México. El problema fue el vacío de poder que se creó tras la invasión napoleónica (como muy bien afirma el historiador Pablo Victoria), que destruyó todas la instituciones del reino y ocupó la totalidad del territorio hasta Cádiz; creando un Estado moderno (el de Pepe Botella). Muchísima gente pensó que dada la invencibilidad de Napoleón, España como Imperio había dejado de existir para pasar a ser un Estado satélite de Francia. Antes de eso, aunque había "ilustrados" no dejaban de ser una minoría, que luego se multiplicó como champiñones más que nada en las ciudades.
En Las Indias, el problema es más complejo porque allí a través de la logia Lautaro y otras, la masonería y las nuevas ideas había prendido entre las élites criollas desde hacía tiempo; y el contacto con los ingleses era frecuente (aunque a veces fuera beligerante); pero repito, el vacío de poder es lo que originó el gran problema (la gente tira por cualquier lado). Luego por supuesto, también influye el quebranto de España, totalmente destruida tras la guerra incapaz de sofocar la revueltas (ya sea por falta de medios o por traidores como Riego), y un rey, Fernando VII, que no era liberal pero ha sido probablemente el peor que hemos tenido en nuestra historia.
Con respecto a lo que dice Donoso sobre el Ejército actual, y conociendo el paño desde dentro por mi familia (y yo mismo hace algunos años), en absoluto puedo estar de acuerdo, aunque entienda su impresión desde fuera. En estas Fuerzas Armadas (que no se pueden ni comparar en cuanto a carga IDEOLÓGICA liberal y masónica al del siglo XIX), hay desde apolíticos, liberales moderados (muy OTAN), hasta ultraderechistas antiguos pasando por muy católicos antiliberales (sobre todo en la oficialidad de la Armada) o incluso algunos antiguos carlistas como don Miguel Ayuso (que es teniente coronel en situación excedencia) además de no pocos descendientes de ilustres requetés como el almirante don Fernando Zumalacárregui, actual ALARCART (su hijo, también oficial naval, fue compañero mío en los Maristas de Cartagena). Existe variedad sí, pero sobre todo "disciplina" y "ley del silencio" en las manifestaciones; pues en el aspecto político el que diga una palabra más alta que la otra directamente se juega la carrera. Esto es así desde la Transición, y ya sabemos todos que hoy en día la gente casada y con hijos suele mirar mucho esas cosas, sin más.
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