En estas líneas espero introducir ( Valga la redundancia ) un tema poco y mal tratado a lo largo y ancho de la Historiografía “ oficial “. Trazaré, pues, sobre las épocas más remotas y su curso en la actualidad poco más o menos. Y, por qué no, me gustaría que esto fuera el comienzo para un serio debate donde pudiéremos informarnos mejor al respecto.La Historia de los Bereberesy sus relaciones con la Hispania:
El epíteto “ bereber “ se relaciona a partir de Roma, identificado como “ bárbaros “ ( Una onomatopeya de los griegos para designar a los extranjeros. Venía a significar como que no sabían hablar, “ bar-bar “ ). No obstante, el Profesor de Historia Antigua de la Universidad Hispalense, D. Genaro Chic García, defiende que ya esos pueblos se decían a sí mismos bereberes.
En la mitología helénica, la zona geográfica será harto importante, probablemente conocida por los periplos de sus hijos a través de Iberia y el antiguo archipiélago de las Gadeiras ( Cuyo resto sería el Perejil y las Chafarinas y es posible que también la isla de Alborán ). Veremos con respecto al Atlas: Japeto, hijo de Urano y Gea, se unió a Climene, hija de Océano y Tetis, y de ellos nacieron Atlas, Prometeo, Epitemeo y Menecio. Atlas desposó con Pleionea, hija de Océano y Tetis fue dios del Occidente: Atlaxia, Anthia, Metia, Astaria, Partia, Calia y Meria. En su tiempo destruyóse la Atlántida y él fue el encargado de sostener los dos grandes países que no llegaron a sumergirse debajo de las aguas: Atlaxia y Anthia. En ellos gobernó, ayudado por sus esposas: Pleionea, Etra y Hesperis. A pesar de haber participado en la guerra de los titanes contra Zeus, Atlas no corrió la misma suerte que su padre Japeto y su hermano Menecio, que fueron precipitados al Tártaro. Atlas siguió siendo el dios del Occidente, tres de sus hijas se unieron a Zeus: Electra, Taigete y Maïa ( Madre de Hermes, futuro dios del Occidente y harto relacionado con la Iberia . Es un nombre que existe en España antes del conocimiento de los mayas indios ). De esta manera, Atlas realizaba una doble alianza con los nuevos dioses.
Cuando Hércules viajó al Occidente en busca de las Manzanas de Oro ( El Jardín de las Hespérides es situado en las Canarias, las Islas Afortunadas )pidióle a Atlas que se las diera. Hércules se quedó sosteniendo el mundo ( De ahí sus Columnas en el Estrecho de Gibraltar )…
También hay quien ha querido ver símiles en los términos Hibernia ( Pictos )-Iberia ( Iberos )-Berbería ( Bereberes )…Es cierto que estos territorios estuvieron poblados por pueblos de esa misma estirpe paleoeuropea o caucasoide-mediterránea; los “ pueblos del mar “…
Los bereberes serían un pueblo de tipo paleoeuropeo. Su expansión, si bien no lo sabemos al 100 %, como la del resto de este tronco racial, es de un tipo caucasoide. Existe también la “ teoría saharaui “, como existe para los iberos, pero esto no sería por su origen “ africano “; sino como pueblo superviviente a la Atlántida…Sea como fuere, junto a los antiguos libios o libbus, constituyen una gran expansión a partir del Norte del África, donde yendo hacia el sur se mezclaron con los negroides. Aportes de sangre bereber podemos encontrar no sólo en los actuales Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, sino también en Egipto, Mali, Mauritania, Níger, Burkina Fasso, Nigeria o el Sáhara Español. Estos aportes vienen más por los tuaregs, que de bereberes ya tienen muy poco. Esto sería más bien por los tuaregs; cuyo aspecto es casi totalmente negroide, si bien muchos no poseen el cabello tan rizado ni la nariz tan achatada. Realmente, el bereber sería el pueblo más antiguo que asentóse en el África Septentrional. Destaca en los bereberes su alto índice de dolicocefalia. Y, siempre se ha dicho que para ser un pueblo mediterráneo había bastantes rubiones.
A lo largo de varios milenios, la lengua bereber, conocida como tamazight, se ha ido difuminando en una grandísima variedad dialectal. Muchos estudiosos defienden que el antiguo guanche de las Islas Canarias era una lengua de origen bereber; de la cual apenas conservamos nombres y apellidos y palabras sueltas. Aunque es una lengua esencialmente oral, los bereberes poseen desde hace al menos unos 2.500 años su propio sistema de escritura, llamado “ líbico-bereber “ ( tifinagh en bereber ). Este alfabeto lo utilizan los tuaregs sobre alfabeto latino con algunas modificaciones; pero el alfabeto árabe es, por desgracia, el más utilizado. El bereber ha estado en contacto con varias lenguas desde la Antigüedad: El púnico en un principio ( Se dice que Carthago fue una fundación fenicia…Fundada en el 814 a.C. ); con el latín en la época del Imperio Romano, y con la invasión árabe; amén del castellano y del francés en las épocas coloniales. Con todo, es el árabe, después de 13 siglos el que está más presente sobre el tamazight en todos sus dialectos, en especial en el léxico.
La antigua expansión bereber llega hasta el Oriente Egipcio. Numerosos textos griegos, romanos y fenicios hablan de tan antiguo pueblo. Realmente hubo colonias fenicias en suelo bereber, como parecen ser Carthago, Utica o Lixus. Pero, en todo caso, serían los fenicios meros colonos, como pasó en la Península Ibérica, la Península Itálica o tantos otros lugares. Sin desmerecer que los fenicios lograron alcanzar una buena civilización, no se puede falsear su papel con respecto a los pueblos blancos mediterráneos del norte africano. Luego, lo que conocemos como la expansión cartaginesa, se debe más bien a un gran complejo de armadas mercenarias con generales norteafricanos. Mercenarios que podían venir de Hispania, de la Hélade, del mundo celta, de Italia, algunos negroides, etc. No era ni mucho menos un imperialismo militar fenicio. Los fenicios no eran tantos para ello ni tenían semejante poder; y más aún por su idiosincrasia netamente mercantil. Pero su papel viene siendo muy falseado por la historiografía “ oficial “; eso lo sabemos bien en la Península Ibérica. Carthago tuvo intensa relación con los pueblos íberos y etruscos; y, como curiosidad, cabe destacarse que Aníbal menciona unos celtas en la Bética, concretamente en la Beturia ( Serranía onubense ); que los romanos llaman “ celtici “ ( Amén de los tartessos o turdetanos, claro está ). Asdrúbal casóse con la princesa oretana Himilce. Con todo, se supone que los fenicios llegan a las costas norteafricanas hacia el siglo XI a.C.; mientras que la expansión de Carthago propiamente dicha se fecha en el V a.C.
Por testimonios de cultura material, es innegable la relación de los bereberes con los iberos amén de otros pueblos de tan antigua estirpe como los etrusco-tirsenos. No es de extrañar que hubiera iberos e incluso celtas ( Así como ya celtíberos ) que pasaran al Norte del África. Se ha investigado acerca del soporte lingüístico pero sin llegar aún a conclusiones demoledoras.
Los bereberes y los antiguos libios son conocidos también como dentro de los “ pueblos del mar “; término muy utilizado por el historiador germano Adolf Schulten. En los desiertos de Argelia y de Libia, en actuales cuevas y minas, encontramos pinturas curiosísimas de tipo rupestre.
Contrariamente a imágenes pseudorrománticas que han querido darse de los bereberes, podemos decir que su quehacer fundamental ( Que aún se ve ahora en un pueblo que ya ha perdido su esencia etnocultural ) consistía en la agricultura sedentaria en las montañas y valles a lo largo y ancho del norte africano. El tema de las caravanas y camellos está más relacionado si hablamos de los tuaregs hacia el África Negra. Hay cinco rutas de comercio que se extienden por el Sáhara desde la costa mediterránea del África a las grandes ciudades que se sitúan en el extremo sur del Sáhara. Cierta es su influencia antigua en el comercio de toda la región. Fueron ellos quienes abrieron las antiguas rutas comerciales entre el África Occidental y el África Subsahariana. Comerciantes bereberes eran los responsables de la llegada a las ciudades norteafricanas de los productos exóticos de más allá del Sáhara. De allí eran distribuidos a lo largo de todo el mundo. Era una sociedad dividida fundamentalmente entre agricultores y comerciantes, amén del factor militar. El cultivo de la tierra era considerado para las clases bajas, mientras los grupos más pudientes se inclinaban hacia el comercio. Normalmente, los grupos sedentarios pagaban sus tributos a un jefe local a cambio de ser defendidos. No obstante, con el tiempo, lo cierto es que los grupos agricultores adquirieron una cierta acumulación de riqueza en tanto que decaía la importancia económica de las rutas comerciales. Y, por otra parte, estos grupos se vieron primados por las diversas autoridades imperiales y a posteriori coloniales en detrimento del poderío tradicional de los comerciantes.
En cuanto a su arquitectura tradicional, era tan variada como los países que habitaban. Una de las construcciones más llamativas es la de los bereberes del Yebel Nefusa. Éstas son casas subterráneas talladas verticalmente u horizontalmente en la caliza. Algunas de las casas parecen cuevas simples cortadas en las cuestas de las colinas. Otras se excavan profundamente en la tierra con una red compleja de cuartos alrededor de un hoyo central que sirve como fuente. No obstante, no dejan de ser elementos del tipismo mediterráneo, cosa que hoy, como tantas otras, se atribuye a los árabes, así como al gusto por el color blanco de las casas…
Los conocidos como cartaginenses ( Reivindicados por el Partido Social-Nacionalista Sirio-Libanés en una especie de nacionalismo siro-fenicio….¿¿¿??? )erigieron en el 654 a.C. en Ibiza ( Ebvssvs ) uno de sus primeros establecimientos, que habríase de convertir en importante base de su peculiar y guerrillera talasocracia. Es curioso, pues al caer las ciudades fenicias bajo el dominio del expansionismo asirio y el del nuevo imperio babilónico ( Siglos VII-VI a.C. ), Carthago ( Que viene a significar algo así como “ ciudad nueva “ ) heredó sus posesiones en el Mediterráneo Occidental. Luego, pactaron con los etruscos un reparto de influencias en esa zona, de la que fueron rechazados los focenses ( Helenos que venían del asentamiento anatólico de Foça ) tras la Batalla de Alalia ( Sobre el 535 a.C. ). Poco después se fueron instalando por Iberia, Córcega, Cerdeña y algunos puntos de Sicilia. Al intentar someter esta última ínsula sufrieron una dura derrota en Hímera ( 480 a.C. ). Repuestos en el 410 a.C., trataron nuevamente de conquistarla, iniciándose una larga lucha en la que, en apoyo de las ciudades sicilianas, intervinieron Pirro y Roma. Desde finales del siglo IV a.C. no fueron los griegos, sino los romanos, quienes disputaron a Carthago el control del Mediterráneo. Por más de un siglo se prolongó su enfrentamiento: Las Guerras Púnicas. Al concluir la Primera Guerra Púnica, Carthago quedó tan quebrantada que Roma pudo apoderarse de Córcega y de Cerdeña, mientras los mercenarios y las tribus líbicas vecinas ponían en peligro la existencia misma de la urbe de Carthago ( Recordamos que en el actual Túnez ) hacia el 240 a.C. Por el tratado que puso fin a la Segunda Guerra Púnica, Carthago hubo de renunciar a la mayor parte de sus posesiones. No obstante, pronto pudo restaurar su economía y sus productos agrícolas y competir con los grandes propietarios romanos, y no sólo eso, sino que pretendieron restaurar su expansionismo; lo cual motivó al Senatvs PopvlvsQue Romanvs a una Tercera Guerra Púnica, hacia el 149-146 a.C. Vencedora Roma, arrasó la ciudad de Carthago, eliminando así a su más temido rival. Carthago, organizada como una especie de república aristocrática ( Como lo era Roma ), tuvo como su base económica al comercio, que determinó la aparición de una activa industria dedicada, generalmente, a la fabricación de objetos de escaso valor ( Cerámica, quincallería, abalorios, tejidos, etc. ) utilizados en sus intercambios. Sus navegantes alcanzaron la Península de Cornualles, en busca del estaño, y el Mar Báltico, en pos del ámbar; y reconocieron las costas atlánticas del África hasta Cabo Verde ( Periplos de Hannón e Imilcón, siglo V a.C. ). Su religión adoraba a la triada formada por Tanit, Baal-Ammon y Eshmun, cuyo culto comprendía sacrificios humanos. Los cartagineses fueron derrotados y expulsados por los romanos de Hispania.
Y, realmente, llegaron a poner en apuros a la República Romana. El general Aníbal Barka cruzó por la Península Íbera y se encaramó por los Alpes, teniendo como objetivo llegar a Roma…
Como curiosidad, cabría destacarse el empleo de elefantes por parte de la armada cartaginesa, que gustó mucho a los romanos y que en un principio causó un hondo pavor a las hordas celtíberas.
En el 44 a.C., la legendaria ciudad fue reedificada con el nombre de Ivlia Carthago; capital del África Romana. Los romanos incorporan la Berbería a su provincia de Mauritania, siendo una parte perteneciente a Hispania ( El mismo conde hispanogodo Don Julián era Señor de Ceuta ); partiendo del actual Marruecos hacia el 42 d.C. De hecho, la palabra “ moro “ viene del latín “ mavrvm “; aunque poco tiene que ver el moro que conocemos con el original, por no decir nada. Aún se conservan multitud de ruinas romanas por todo el norte africano, en especial en el actual Túnez, esto es, la antigua Numidia. Los númidas se organizan como tal al Sur y Oeste de los territorios de Carthago. En el siglo II a.C. estaban divididos en dos confederaciones: Los masilos, al mando de Massinissa, y los masefilos, al mando de Sifax. Este último, aliado de los cartagineses, arrebató las tierras de Massinissa, quien a su vez recurrió a Roma para recuperar su reinado, logrando la reunificación de la Numidia en el año 203 a.C. Su sucesor, Micipsa, repartió nuevamente el país entre sus hijos y su sobrino Yugurta en el 118 a.C. Yugurta arrebató el poder a sus primos en el año 113 a.C. y lo mantuvo durante siete años hasta que fue vencido por los romanos, quienes entregaron la parte occidental del país a Bocco, el rey de la Mauritania. Después de la guerra civil, Julio César, en razón del apoyo de la Numidia a Pompeyo, convirtióla en la provincia romana de Africa Nova. Más tarde pasó a ser un reino dependiente con Juva II.
Es muy curioso, pues el norte africano se cristianizó antes que España. Existe una teoría acerca del origen del Cristianismo de los hispanos, según la cual la vía principal habrían sido los ambientes militares, concretamente la Legio VII Gemina. Marcelo, martirizado en Tánger ( La romana Tingis ) era Centurión de la Legión y los mártires de Calahorra, Celedonio y Emeterio, fueron soldados de la misma unidad militar. La estancia de la Legión en el África sirve de fundamento para quienes consideran que el origen del Cristianismo hispano sitúase en aquella región, junto con la existencia de otros contactos, por la vía de las relaciones comerciales entre la Península Ibérica y las provincias africanas, dado que es muy frecuente la presencia de mercaderes de allá. Como es lógico, la relación entre la Hispania y la Mauritania fueron bastante intensas a lo largo de toda la historia del Mundo Antiguo ( Sin olvidar que una parte del África siempre fue de Hispania ), tanto entre las clases gobernantes como, sobre todo, por el traslado de unidades militares, dado que son varias las ocasiones en que llevóse la Legio VII Gemina al otro lado del Estrecho de Gibraltar, o por lo menos algunas de sus cohortes. En concreto, cronológicamente, algunos aspectos del cristianismo hispano, localizados en León y en Astorga, se consideran como el resultado del regreso de la Legio VII Gemina de la Mauritania, adonde fue trasladada en la época de Antonino Pío. Además, Astorga y León son lugares de recepción de la Legión. Emerita Augusta ( Esto es, la Mérida de la Extremadura Leonesa, antigua capital de la Lusitania ) era el punto fundamental de la vía entre Híspalis y Astorga, y la defensa de CaesarAugusta era uno de los objetivos de la Legión, localidades todas ellas que se citan en el primer documento verdaderamente significativo de la existencia del Cristianismo en Hispania: La carta del Obispo Cipriano de Carthago…
También en Hispania, entre los elementos foráneos, uno de los más frecuentes es el compuesto por los legionarios norteafricanos, lo cual se refleja en el material arqueológico, especialmente, según algunas interpretaciones, en la técnica y la temática de los mosaicos. Las relaciones comerciales se hicieron especialmente intensas a partir de la crisis del siglo III d.C., y, sobre todo, en el Bajo Imperio. Otros argumentos de base arqueológica se refieren a los sarcófagos y a las plantas de las basílicas. Por ello, para algunos autores, la entrada del Cristianismo en la Iberia sería producto de estas influencias, al menos principalmente, lo que notaríase en la persistencia de vínculos de las comunidades hispánicas con la Mauritania Romana a lo largo de toda la Edad Antigua. De ese modo, se explica la recientemente mencionada carta del Obispo Cipriano de Carthago, del año 254 d.C., con la que interviene en asuntos internos de la Piel de Toro, con motivo de los problemas surgidos entre Basílides y Marcial, por un lado, y los obispos que mantenían una actitud mayormente rigorista, por otro. Es posible que Basílides y Marcial hubieren acudido al Obispo Esteban de Roma por la buena fama de la cual éste gozaba, lo que podía hacer pensar en una mayor comprensión hacia los llamados “ libeláticos “ ( Los antiguos cristianos que para evitar las persecuciones se procuraban un certificado de apostasía ). En cambio, la misma inclinación de los obispos rigoristas poníase en relación con la dominante en la sede episcopal norteafricana. Era costumbre que este tipo de consultas se hicieran entre comunidades eclesiásticas que mantenían ciertos lazos entre sí, por comunidad de origen o por fundamentos de relaciones personales.
También se ha puesto de relieve que las actas del martirio de Fructuoso, Obispo de Tarragona, y de los diáconos Augurio y Eulogio, que tuvo lugar en el año 259, contienen en su redacción una serie de términos que revelan las mismas prácticas y definiciones conceptuales que eran habituales en la Berbería Románica y en los escritos cristianos procedentes de las escuelas allá localizadas. Entre tales expresiones podríase localizar la de commitio frater noster, de clara raigambre militar y utilizada también por el hispano Tertuliano, y la referencia a los milites que se encuentran en torno al obispado. Otros rasgos que son definidos como “ mauritanos “ se encuentran en los cánones del Concilio de Elvira, en que se refleja la existencia de comunidades regidas por presbíteros, caso bastante raro en el resto de las comunidades eclesiásticas, así como un cierto carácter hermético, opuesto al más flexible representado por Roma.
Por otro lado, se han encontrado rasgos mauritano-romanos en los restos arqueológicos. A partir de datos procedentes de este campo afirmado se ha, no sin cierta contestación, que en los restos dejados por los antiguos cristianos en la Hispania no se constata huella alguna de que hubieran atravesado los Pirineos. Tales montes cumplirían la función de barrera separadora entre su difusión en la Tarraco Hispana y en las Galias. A la Iberia llegarían por la costa: Los puertos servirían de punto de recepción, en consonancia con su función comercial, donde acogíase a mercaderes de diversos puntos del Mar Mediterráneo ( El aún Mare Nostrvm ), y desde ellos iniciaría su camino de penetración, principalmente a través de las hermosas vías fluviales. En zonas próximas al Pirineo, incluso bien comunicadas por las vías que atravesaban los montes, como es Montecillos, en la actual provincia de Huesca, las necrópolis contienen restos que se identifican con las formas berberiscas. En caso de atravesar el Pirineo, las formas artísticas identificadas con la Cristiandad haríanlo de sur a norte, y no de norte a sur. El camino de penetración sería el Valle del Ebro o la ruta de Tarraco a Ilerda. Por estas vías llegaría al interior, a Calagurris, a Clunia, a Briviesca, e incluso a León, Astorga, Lugo, etc. Otro camino pudo haberse iniciado en los puertos levantinos ( Sudeste ), de lo que quedarían huellas en la tradición relativa a los siete varones apostólicos, además del representado por el Río Betis ( El ahora Guadalquivir, de Wadï Al Kabir, “ río grande “ ) o por la Vía de la Plata. A cualquiera de los puertos pudo haber llegado desde cualquier punto del Mediterráneo. La procedencia concreta es discutida, pero los arqueólogos parecen inclinarse a pensar que las diferencias con las Galias se deben, no sólo a la falta de contactos significativos, sino a que el origen predominante es también diferente, debido a que en Hispania, tanto en los mosaicos como en los sarcófagos, y en ciertos monumentos funerarios, detectan la presencia de una identificación mauritano-romana, lo que concordaría con los demás datos, tanto los litúrgicos como los extraídos de las alusiones contenidas en las fuentes literarias y en la biografía de los primeros mártires, verosímilmente relacionados con la Legio VII Gemina y con sus actividades en el Norte del África. Entre los datos arqueológicos suelen citarse también las plantas de las basílicas que, en su proyección del Oriente al Occidente, habían adoptado en el África Romana formas luego extendidas en la Península Ibérica. En cualquier caso, la naturaleza de los datos no permite afirmaciones tajantes, y cada uno de ellos, así como la teoría general de su origen berberisco romanizado, están sujetos a controversia.
Pero es sobre todo en la liturgia donde este influjo parece más evidente, así como en la tradición básica de las versiones hispanas de la Biblia. El caso más significativo es el de la tradición norteafricana de los Salmos recogida en el Salterio visigodo, índice importante de la influencia dada la difusión de estas oraciones en la vida espiritual de los primeros siglos del cristianismo. Sin embargo, hay autores que creen en la existencia de similitudes y contactos entre el cristianismo en la Iberia y en la Berbería, pero que no consideran que pueda deducirse de ahí un origen preciso situado en esa zona, y que cuestionan los argumentos utilizados en defensa de la teoría del origen mauritano en la propagación del Cristianismo en Hispania.
Otro dato que están destacando muchos historiadores últimamente es la importancia de la mujer en la propagación del Cristianismo, sobre todo, en Hispania y en las Galias. Con el Cristianismo, las mujeres podían esperar más para casarse ( Muchas eran llevadas al desposorio a partir de los 11/12 años ); amén de su doctrina totalmente contraria al aborto.
En el siglo V de nuestra era, los vándalos, pueblo germánico del grupo goto-escandinavo ( Como los visigodos, los ostrogodos o los burgundios, tras permanecer desparramados por la Hispania, arriban a lo que hoy se conoce como Magreb. Se barajan dos fechas como las más probables de la llegada de los bárbaros a la Península Ibérica : El 28 de Septiembre o el 13 de Octubre del 409. La invasión se produjo a través de los pasos pirenaicos custodiados por los honoriaci. Estos mercenarios de origen bárbaro habían sido contratados para evitar internadas poco deseables para la población hispanorromana que, por entonces, andaba enzarzada en una absurda contienda provocada por las aspiraciones de unos y otros de conseguir el dominio del Imperio Romano del Occidente. De todo ello se aprovecharon los pueblos germanos, sin olvidar que, a su vez, venían siendo empujados por el terrorífico poderío de los hunos. Los honoriaci ni supieron ni quisieron combatir a una cifra de unos 200.000 guerreros, entre suevos, vándalos y alanos ( Estos últimos eran iranios ) que les arrasaron. No fue difícil para estas tribus diseminarse por la geografía hispánica en pocos meses. La destrucción y el saqueo fueron de alto calibre, y las escasas milicias acantonadas en el territorio hispanorromano se mostraron incapaces de frenar a unas tropas determinadas a sobrevivir a cualquiera que fuese el precio. Los suevos se concentraron en la provincia de Gallaecia, estableciendo la capital de su reinado en la antigua metrópoli romana de Braccara Augusta, esto es, la futura Braga de Portugal. Este pueblo germánico provenía de los territorios situados entre el Rhin, el Danubio y el Elba, y dieron nombre a la región alemana de Suevia. Ya en tiempos de Julio César se hablaba de ellos como un grupo guerrero y numeroso. En el 411, tras limpiar de enemigos la zona invadida y someter a los supervivientes, se federaron con Roma para futuras campañas militares. Los suevos consiguieron permanecer independientes durante algo más de siglo y medio, hasta la definitiva dominación visigoda. En ese tiempo fueron paganos, arrianos y finalmente católicos, toda una epopeya religiosa para una tribu orgullosa y de indómito cariz. En la invasión del 409 se podían diferenciar dos grupos muy poderosos en el seno de los vándalos : Los asdingos y los silingos. Los asdingos permanecieron junto a los suevos en la Gallaecia, mientras que los segundos optaron por internarse en la Bética. Los vándalos provenían de la geografía báltica germana, pero, a diferencia de sus aliados ocasionales, mantenían el sueño de ocupar todo el Norte del África, principalmente los silingos, que intentaríanlo poco después de su llegada a la Hispania. Incluso así, tuvieron oportunidad de dar nombre a la región por la cual transitaron : Vandalucía o Vandalia. Aunque los islamistas se aferran a que es por el Atlántico, ellos llaman “ Al Andalus “ a todo territorio musulmán de la Península Ibérica; pero ese nombre que designa a buena parte del sur español es claro que viene por los vándalos. Los alanos constituían la etnia más curiosa y extraña de todas las que llegaron a la Iberia en esos años. De origen iraní, su génesis es probable que se produjera dentro de los escitas en la Sarmatia Caucásica. Se expandieron por la Europa y por el África siendo conocidos desde tiempos muy antiguos por su belicosidad y su peculiar--o salvaje—manera de entender la vida…El término “ alanos “ puede provenir de raíz griega, que vendría a significar “ los vestidos de negro “; otras interpretaciones nos pondrían en contacto con la lengua escita, donde “ alain “ significa “ montaña “. Aquellos montañeses del Asia de negra vestimenta eran desde luego tipos muy “ visibles “: Los historiadores antiguos los describen como rubios, de gran envergadura física y muy resistentes, además de polígamos, crueles, salvajes y supersticiosos. Los alanos mantenían una estructura socio-política simplona, sin instituciones religiosas y sin un sistema de castas donde estuviere presente la esclavitud. Su trofeo de guerra era la piel del cráneo de sus enemigos. Se establecieron, por ejemplo, por la Lusitania y la Cartaginense y sin lograr influencias sobre la población hispanorromana y quizá menos aún sobre los bereberes romanizados.
El caso es que en el 416, el rey visigodo Walia pactó con los romanos una guerra total para expulsar a los “ enemigos de Roma “ en Hispania. Comenzaban dos años de combates, avances y retrocesos por ambas partes, pero los visigodos llevarían las de ganar…El rey Walia, gracias al foedvs del 416, fue distinguido con la graduación romana de Magister Militvm en la Hispania, es decir, general de altísimo rango para los ejércitos en campaña. La preparación militar de las tropas visigodas superaba con creces la de sus contendientes. Muy pronto los soldados de Walia comenzaron a derribar el efímero poder de aquellos bárbaros a los que se tildaba de intrusos. Hostigaron a los vándalos silingos en la Bética y pulverizaron a los grupos de alanos que andaban desperdigados por la Cartaginense y la Lusitania. El rey silingo Fridibaldo fue vencido y capturado en el 417, para luego ser llevado a Roma. El jefe alano Atax fue también derrotado y muerto en batalla. En menos de un par de años, suevos y vándalos asdingos se encontraban cercados en la cornisa noroeste de la Península Hispana, y además a estos grupos se unieron los supervivientes de los vencidos. Cuando todo parecía dispuesto para que los visigodos asestaran el golpe definitivo para el favor de su pleno dominio sobre la Hispania Romana, Walia recibió la llamada del general Constancio, el cual proponíale regresar con el grueso de su ejército para acantonarse en el sur y el este de las Galias; seguramente, lo pretendido por el romano no era más que reservarse la oportunidad de que fueran ejércitos romanos, y no otros, los que aplastaran al enemigo que amenazaba al Imperio. Walia, tras dos años de pesada campaña, retornó gustoso a la espera de un nuevo tratado que de ilusión llenaría a todo el pueblo visigótico. Era el año 418, y el rey Walia conseguía para los que fueron nómadas un reino donde establecerse definitivamente en régimen de hospitalitas con Roma. La extensión del nuevo reino abarcaba la rica provincia de Aquitania y zonas limítrofes. La capital fue establecida en Tolosa, que los gabachos llaman Toulouse. La ambición de los primeros reyes godos habíase cumplido: Por fin tenían un buen país al que defender y servir con orgullo. Walia se mostraba pletórico, pero la muerte impidió ver el crecimiento de su pueblo. Fallecía por causa incierta y sin dejar herederos que ocuparan el trono. Con la muerte de Walia desaparecía la dinastía baltinga para dar paso al nuevo linaje de Tolosa. Los nobles visigodos reuníanse para proclamar a Teodorico como nuevo rey; todo esto ocurría mientras los últimos contingentes guerreros que luchaban en Hispania regresaban para vitorear a un joven monarca sobrino del querido Walia y supuesto hijo del admirado Alarico I. Sería Teodorico I, pues.
Los primeros cinco años de su largo reinado dedicólos por entero a mantener la palabra que sus parientes habían dado al general Constancio. En ese tiempo sus tropas se emplearon a fondo en la aniquilación de los vándalos asdingos, pero, una vez más, la suerte se alió con éstos. El 11 de Septiembre del 421 moría Constancio y un par de años más tardes lo haría el propio Emperador Honorio. Desde ese momento, Teodorico considera que su alianza con Roma quedaba sin efecto; surgía así una nueva oportunidad para que los visigodos ampliaran su recién nacido reino.
Mientras tanto, en Hispania, los bárbaros habíanse reorganizado y, libres de la presión visigoda, derrotaban al magister militvm Flavio Castino, dando paso a multitud de incursiones por la Lusitania, la Bética y la Cartaginense, aunque sí parece que los romanos conservaron buena parte de esta última. Los suevos y los vándalos se enfrentaron, permaneciendo los primeros en la Gallaecia y en la Lusitania, mientras que los segundos optaron por una retirada masiva a las tierras africanas, poniendo en práctica así su sueño, entre el 429 y el 432. Durante casi dos décadas, los vándalos habían sido una élite dominante en el sur español. Aunque la primera penetración vándala por el actual Marruecos la datan muchos en el año 400, eso sí.
Genserico fue el que condujo a los vándalos a la Berbería, logrando de los romanos el reconocimiento de federados; no obstante, en el año 439 tomó Carthago y expulsó a los mauritano-romanos. Reprimió con mucha dureza las rebeliones de los nobles y las prácticas religiosas de los católicos ( No olvidemos que eran arrianos desde su hispana estancia ). Judicialmente permitió la existencia de tribunales romanos para resolver los litigios de los berberiscos romanizados, aunque los pleitos entablados con vándalos resolvíanse en tribunales propios. En el 455 Genserico saqueó la Eterna Roma; en el 468 venció a los ejércitos de los Emperadores Romanos del oriente y del Occidente, y en el 470 ocupó la Sicilia. Su sucesor Hunerico ( 477-484 ) desencadenó crueles persecuciones contra los católicos.
En el 530 Gelimero destituyó a Hilderico alegando su amistad con Justiniano, Emperador del Oriente Romano ( Hoy conocido como Bizancio, cuyos miembros se definían como romaioi ). Éste, a su vez, intentando ayudar a Hilderico, alentó una campaña a Belisario en el 533. La derrota del ejército vándalo supuso la reinstauración del dominio romano, anulando totalmente a los vándalos. Justiniano I ( El cual nacería en Tavresivm en el 482 y moriría en Constantinopla en el 565 ). Casado con Teodora, una antigua artista circense de no buena fama ( Hija al parecer de un domador de osos )ocupó toda la Berbería y Egipto, Córcega, Cerdeña, Sicilia y gran parte de la Península Itálica. Los bizantinos también se establecieron en España, teniendo en el Sur y en el Levante férreas fortificaciones, pero fueron siendo derrotados por el poder visigodo. Se mostró como un celoso gobernante ( Incluso ante la Iglesia ) y famoso es el Codex Ivstinianvs; su enorme interés por la recopilación legislativa. Durante su mandato, el país alcanzó su gran expansión territorial y Constantinopla fue un gran emporio comercial.
Pero mucho no irían a durar los bereberes bajo el Imperio Bizantino. A partir del siglo VII, los árabes, ya abrazados en la nefasta fe mahometana ( Pasando pronto desde el paganismo ); antiguos beduinos del grupo kamito-semítico, reunidas en torno a los poderosos clanes de los adnan y los qatan, van uniéndose cual aguerrida piña en torno al Qu´ran . Muhammad es, ante todo, un gran guerrillero. Aprovechando crisis internas en diversos territorios, avanzan por el Imperio Persa ( Donde se encontraba muy presente el culto zoroastriano, amén de pequeñas comunidades cristianas ), la Mesopotamia y La India, hasta llegar al Imperio Romano Oriental. Van bordeando desde las etíopes tierras hasta el Magreb. Túnez se toma hacia el 647/648, Marruecos en el 683. Cuando toman la ciudad de Carthago, al parecer estaba poquísimo habitada, destinada mayormente a la minería. En un principio, el desorden étnico no es tan acusado, pero las persecuciones contra los cristianos romanos son implacables. Se imponen la yizîa y el jarach, la prohibición al no musulmán de portar armas y caballos y de ejercer cargos públicos. La judería los acogerá muy favorablemente, incluso aportando dineros a sus hermanos de raza ( Cosa que no tiene nada que ver, pues los fenicios, los cananeos, los amorreos, los caldeos, etc., también eran semitas; cosa que los sionistas de hoy niegan, por ser ellos la raza semita auténtica, la raza superior….) En el 710, el militar árabe Musa empieza a tomar contacto con los witizianos hispanogodos, máximos aliados de la judería, y realiza la primera razzia en Hispania el bereber islamizado Tarik Ben Malluk. Un año más tarde, Tarik Ben Ziyad, otro bereber islamizado, apoyándose en el Conde Hispanogodo Don Julián, Señor de Ceuta, entra por el Estrecho de Gibraltar ( Gibraltar de Gibr- Al Tarik ), y derrota al Rey Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete ( Actualmente término barbateño ). El fenómeno de la judería abriendo las puertas al islam se repite en España. Comienza pues Al Andalus, una de las páginas más negras de la Española Historia, pero que de ahí se reafirma aún más su carácter nacional.
En el año de 1492, Isabel I de la “ Corona de Castilla “ ( Término que englobaría a los Reinos de León, Castilla, Sevilla, Toledo, Jaén, Granada, Córdoba, Galicia, Principado de Asturias, y si me apuran, hasta las Provincias Vascongadas y el Reino de Murcia ) y Fernando V de Aragón ( Confederación que abarcaba soberanía entonces en el Reino de Navarra, amén de los Reinos de Valencia, Mallorca, las Dos Sicilias y el Principado de Cataluña ), los Reyes Católicos, reconquistan el último reducto islamista de Las Españas. No obstante, años antes, la idea de reconquistar la Berbería para la Cristiandad se había fraguado en el solar celtíbero. Ante la proliferación de los despóticos sultanatos en el Norte Africano, la Corona de Aragón, apoyándose mucho en Órdenes como los Mercedarios y los Capuchinos, mantendría una serie de protectorados en berberisca tierra : Ceuta, Argel, Orán, Djerba…Los portugueses en el siglo XV retomarían la iniciativa, comenzando por la Reconquista de Ceuta por el Príncipe Enrique, “ el Navegante “. La idea del Oranesado Español se basa en la Hispania Tingitana; idea que también será desarrollada por los ya mencionados Reyes Católicos y Sebastiâo de Portugal, mantenida por el Cardenal Francisco Ximénez de Cisneros y en la práctica hasta los albores del XIX, donde se ejerció ya una especie de colonialismo. Idea que defendió el Rey Carlista D. Carlos de Borbón y Austria-Este, Carlos VII ( IIIª Guerra Carlista ), en su testamento político.
A principios del siglo XX, los generales Millán Astray y Franco crearon la Legión, cuerpo militar de élite destinado para el norte africano que aún era español; con una política inteligente y belicosa, para controlar a la morisma. Se creó también el Cuerpo de Regulares de Melilla. Más de un moro combatió como mercenario en la Cruzada del 1936, así como otros defendieron el trapo tricolor de la II República. La política del General Franco de amistad con el nuevo sultanato marroquí no le granjeó más que problemas, y poco antes de su muerte, el corrupto Hassan II ( El cual sufriría un atentado por un militar islamista republicano pronazi, Ahmed Rami, actualmente exiliado en la Suecia; el cual se dice hijo de un sheik bereber. Su web : www.radioislam.org …. ) organizóle la “ Marcha Verde “. Ante la bajada de pantalones de los políticos, el territorio saharaui español pasó a manos de Marruecos y Mauritania, y poco después sólo a la dictadura islamista alahuí. Ya conocimos su intentona del Perejil, donde más de un moro de la Legión desertó alegando que no peleaba contra sus hermanos; cosa que no salió en los telediarios….La política de la dictadura marroquí ( Aliada de los Estados Unidos; y uno de sus principales asesores es el judío sionista André Azulay ) siempre irá encaminada a fastidiar a España, ante la inoperancia de sus corruptos políticos. Enviando africanos a las verjas de Ceuta y Melilla, por ejemplo….
No nos engañemos. El islam y el judaísmo no son tan distintos como quieren parecer. El islam ha provocado un caos racial ya irrecuperable en una zona de base racial mediterránea; amén de un tremendo genocidio espiritual. Las relaciones entre la Berbería y la Iberia no siempre han sido tal y como la conocemos; ni tampoco la fisonomía del “ moro “. Los árabes llevaron grandes contingentes suyos amén de negroides; proceso muy lento pero que fue cuajando, y del que acá nos pudimos librar. Todo provocado por la barbarie de Mahoma. El moro, en cuanto a islámico invasor, es una amenaza para la Hispanidad desde hace más de 1000 años. Lo que era la flor y nata de la Romanidad se convirtió en un alienado campo de batalla. Los bereberes protagonizaron sangrientas revueltas en el norte africano en la Península Hispana para expulsar a los árabes, sobre todo en el siglo VIII, frente a los qaysíes-kalbíes, doctrina racista árabe en el islam, aún muy presente en la Península Arábiga. Hoy, poquísimos conservan su fisonomía natural. Zinedine Zidane, futbolista argelino de nacionalidad francesa del Real Madrid C.F., es una de las excepciones que podemos encontrarnos.
El islam no sólo se encargó del norte africano. Mediante los nómadas turcoides, arrasó con buena parte del Imperio Bizantino a posteriori. Aún siguen los infames turcos con Constantinopla, que ellos llaman Estambul. Provocaron genocidios terribles como el de Armenia. La revolución nacional griega no pudo recuperar todos sus territorios.
Sea como fuere, para lo que nos compete, podemos destacar el gran drama vivido por el actual Magreb, una tierra de nadie, de líderes tan corruptos como los nuestros, pero perdidos como pueblo y como espíritu. Actualmente, muchos “ bereberes “ ( Como tal este pueblo prácticamente no existe ) creen en la presencia continua de varios espíritus, los djinns; creen en algún método de adivinación procedente del Corán; y muchos llevan amuletos con las frases del libraco que se inventó Mahoma. Y, realmente, si España quiere mantenerse segura, no podrá sino en reafirmarse primero en su Espiritualidad, y a posteriori, en considerar la política norteafricana como una prioridad de máximo rigor y necesidad. En Ceuta y Melilla ( Que ya llaman Sebta y Al Maliyya ), el 50 % de la población son moros islamistas, amén de fuertes colonias de judíos, chinos, hindúes, etc. …..Y, desde luego, no tiene sentido que mercenarios moros sigan copando algunas filas del Ejército; como tampoco lo tiene que se les de la nacionalidad por el hecho de nacer en suelo español. Eso nunca lo tuvo para un musulmán. Ni tampoco para la política prosefardí que ahora viene el PP….( Mariano Rajoy quiere darle la nacionalidad española a los sefardíes. Es cosa fácil, pues hoy en día la nacionalidad no es la Unidad Católica, la idea común del Cristiano Viejo, la honra del soldado. Hoy es un simple documento…Cosas del liberalismo desde hace mucho en verdad….)
Los moros, a día de hoy, siguen siendo despreciados dentro del islam, en especial, por los árabes saudíes.
Con la Cristiandad, el pueblo bereber alcanzó su máximo culmen. Con el islam, el viaje a ninguna parte. En España tenemos al liberalismo democrático eso sí….
Espero, pues, en esta historia resumida, haber puesto puntos claros sobre el título mismamente.
BIBLIOGRAFÍA :
- Mitología Ibérica – Maclug d´Obrheravt
- Gran Diccionario Enciclopédico Plaza y Janés Editores
- Historia de España ( Editorial Planeta, Volumen 2 ) - Domingo Plácido Suárez
- La aventura de los godos – Juan Antonio Cebrián
- El mundo bereber ( Vídeo de J. J. Benítez )* Como teórico me parece de cachondeo, pero las pruebas materiales aportadas en el vídeo amén de su recorrido etnogeográfico me parecieron cosa buena.
- Dossier El Imperio Romano – Dr. Genaro Chic García ( Universidad Hispalense )
- Drª María Antonia Carmona García ( Universidad Hispalense )
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