El ídolo de Pablo Iglesias es Vladimir Lenin; el primer sujeto en gasear población civil en 1922 (agricultores en Tambov). A los supervivientes los fusiló. Este es uno de los innumerables crímenes que cometió este sujetos, pero no es el único (orden de ejecutar a los Zares, más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos/religiosos, entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados, cientos de miles de trabajadores y campesinados asesinados por hacer irónicamente huelgas, 240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tamboy, más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados yendo en contra de la Convención de la Haya y unos 7.750.000 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros, etcétera).
El ídolo de Gabriel Rufián es Lluis Companys; un golpista, criminal y genocida que mandó asesinar a 8.352 catalanes en las checas barcelonesas. A muchos fieles republicanos los ordenó descuartizar. Así mismo, organizó la mayor persecución religiosa de la historia de Cataluña, llegando a acabar con la vida de 1.405 clérigos, quemando miles de iglesias, etcétera.
El ídolo de Alberto Garzón es Karl Marx; el sujeto fundador del marxismo-leninismo conjunto Engels que prefirió dejar morir de hambre y frío a cuatro de los siete hijos que tuvo con Jenny von Westphalen antes que 'traicionarse' trabajando en la academia de lenguas de su amigo Wilhelm Wolff.
El ídolo de Iñigo Urkullu es Sabino Arana; el fundador de su partido (PNV) que propugnó, y cito literalmente, "ahogar en un baño de sangre" a españoles, estos, eran considerados por este "enemigos jurados de Dios". También dijo que "si un vizcaíno ve ahogarse a un maketo —español— en la ría, no debe socorrerle sino contestar: Nik eztakit erderaz (‘no entiendo castellano')" (sic).
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