"Visita virtual" al Museo de Recuerdos Históricos
Querido lector, veíamos en las anteriores entradas (pinchar aquí y aquí) cómo el aitacho creaba el conocido Museo de Recuerdos Históricos embarcando a toda la familia para variar. Para los que no lo conocisteis, que seguramente será la mayoría, os quiero explicar cómo era este encubierto Museo de las Guerras Carlistas, según mi memoria y las fotos que se conservan.
Fachada del Museo de Recuerdos Históricos. En la entrada se adivina la figura de Ignacio Baleztena y su hermana Dolores
A la entrada por el portón nos encontramos con una sukalde completa con su chimenea, sus burnis, damboril para asar castañas, kaikus y otros utensilios clásicos de la cocina montañesa, en donde al amparo del fuego de la chimenea se encontraban dos maniquís: el abuelo con boina colorada, sentado con su bastón en un escaño explicando a su nieto, vestido de Pelayo, historias carlistas, muchas de ellas vividas por él, cuyos símbolos va a contemplar en un recorrido por el museo. Esta sala era especialmente entrañable, estampa de un hogar navarro cualquiera, en el que la Tradición se transmite de generación en generación.
Subiendo por la hermosa escalera palaciega, terminado el primer tramo, observamos colgado en la pared una placa metálica con la inscripción: PROHIBIDA LA ENTRADA A LOS CARLISTAS. Esto que llamaba mucho la atención, con el toque de humor que tenía que imprimir en todo el aitacho, era una placa que estaba a la entrada de la Casa del Pueblo de Bilbao y fue cogida por un carlista cuando la toma de Bilbao, así que también era una pieza del Museo.
Siguiendo el ascenso por la escalera cuyas paredes se hallaban decoradas con cuadros, llegamos al primer piso, donde se hallaba, a mano izquierda la sala de la Generalísima, bandera de D. Carlos V, que ocupaba la pared principal, con dos carlistas uniformados y con fusiles haciendo guardia e iluminada por dos bombas de artillería, en las paredes varios cuadros.
Siguiendo el pasillo, también a la izquierda la capilla dedicada a San Juan Bautista cuyas paredes estaban adornadas con abundantes cuadros que contenían los recordatorios de los requetés muertos en la guerra y en donde se celebraba todos los días 10 del mes una misa por los muertos (hay que saber que el 10 de marzo se celebra la festividad de los Mártires de la Tradición).
Capilla de San Juan Bautista del Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona durante una Misa en la festividad carlista de los Mártires de la Tradición
Dña Cecilia y Mª Teresa de Borbón Parma rezan en la capilla de San Juan Bautista del Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona tras una Misa de los Mártires de la Tadición
Siguiendo el pasillo que rodeaba a un patio interior se hallaba al fondo la Sala de las Banderas, una muy buena colección de enseñas carlistas de las distintas guerras, la mayoría procedentes del Palacio de Loredán, y otras cedidas por particulares, con tambores de campaña y presidida por la escultura de las Tres Generaciones. A continuación, una sala curiosa donde se guardaba en una vitrina el volante y posa brazos de la avioneta en la que se estrello Mola y algunos otros objetos suyos.
Premín de Iruña: "Visita virtual" al Museo de Recuerdos Históricos
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