No es otra cosa que una de las canciones de Cármina Burana, la famosa colección de cantos goliardos medievales que figuran en un manuscrito descubierto en el siglo XIX en el monasterio bávaro de Benediktbeuern. Carl Off les puso música en los años treinta (no se conoce la música original), y solamente diré que no es raro utilizar algunas de ellas en películas de terror, para que nos hagamos una idea. En cuanto a la letra, por ser canciones goliardas, son en su mayoría báquicas (como la que abre el hilo) o ensalzan los placeres terrenales y abundan en burlas y sátiras sobre el clero. La traducción de In taberna quando summus es la siguiente:

Cuando estamos en la taberna
nos despreocupamos del mundo,
nos entregamos al juego
y por él siempre sudamos.
La cuestión es ésta: que se pregunte
qué se hace en la taberna
donde el dinero es camarero,
escúchese lo que digo.

Unos juegan, otros beben,
otros de forma indiscreta viven.
Pero de los que se dedican a jugar
unos allí pierden su ropa,
otros consiguen vestirse,
otros se visten con saco.
Nadie allí teme a la muerte
y por Baco tientan la suerte.

Monedas para la primera copa de vino,
de ella bebe el libertino,
beben la segunda por los cautivos,
despues de éstas la tercera por los vivos,
la cuarta por todos los cristianos,
la quinta por los fieles difuntos,
la sexta por las monjas casquivanas,
la septima por los soldados silvanos,

la octava por los frailes perversos,
la novena por los monjes dispersos,
la décima por los navegantes,
la undécima por los discordantes,
La duodécima por los penitentes,
la decimotercera por los los caminantes.
Tanto por el papa como por el rey
beben ya todos sin ley.

Beben la dueña y el dueño,
bebe el soldado, bebe el religioso,
bebe el hombre, bebe la mujer,
bebe el siervo con la criada,
bebe el rápido y el lento,
bebe el blanco, bebe el negro
bebe el constante, bebe el vago,
bebe el campesino, bebe el mago.

Bebe el pobre y el doliente,
bebe el desterrado y el ignorado,
bebe el joven, bebe el viejo,
beben el prelado y el decano.
Bebe la herrmana, bebe el hermano,
bebe la vieja, bebe la madre,
bebe ella, bebe él,
beben ciento, beben mil.

Poco duran seiscientas monedas
cuando se bebe sin moderación.
Beben todos sin final, aunque
beban con mente alegre.
Así nos fastidian todas las gentes
y así seremos pobres.
Que los que nos fastidian se vean
confundidos y no sean tenidos por justos.



Yo sinceramente me pregunto que pinta en este foro un canto de los Cármina Burana.