Re: El problema del lobo y nuestros ganaderos.

Iniciado por
Leolfredo
Seamos realistas, la responsabilidad de cualquier daño que haga un mastín sobre una persona caerá sobre su dueño.
Los daños de un mastín, o los de cualquier animal, recaen sobre su propietario o su tenedor, salvo que pudiese demostrar que quien recibe el daño es el culpable, según reza el artículo 1905 de Código Civil. Por tanto, yo soy más que realista, porque conozco el tema profundamente. La dificultad radica en la demostración de que la responsabilidad es del damnificado. En cualquier caso, y en referencia al tema de los ganaderos, la mayoría con su irresponsabilidad y conducta, convierten su actividad en un problema. ¿Te has encontrado con un caballo negro, a la salida de una curva y por la noche? Yo si, subiendo el Puerto de La Cruz Verde entre Madrid y Ávila, y ello porque algún cenutrio de encefalograma plano, propietario del equino, no tenía legal y adecuadamente vallado su terreno comunal, pero "como no es suuuuuyyyoooo" No sufrí un accidente, pero si llega a haberlo ¿a quién reclamo si todos se hubiesen lavado las manos?
No se pueden defender derechos de "lugareños" que no respetan las leyes, porque por encima de ellos y sus actividades tradicionales, está el conjunto de la nación.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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