Llegado el caso de que lo que propone ese tío vea la luz, se dará el caso único y atípico en el mundo, de que un país juegue contra una parte de sí mismo: ni en la FIFA, ni en la FIBA, consentirán eso por mucho que lo digan los estatutos caciquiles. Ya no por principios, que sabemos que estas Asociaciones Internacionales deportivas no los tienen, sino por cuestiones meramente económicas. En eso se equivocaban por ejemplo parte de los contertulios de "el Gato al Agua"...esgrimiendo que podía ser el último triunfo de la selección nacional.

La selección española seguirá existiendo (no se dará el caso de que se divida en 19 selecciones regionales-nacionales: vamos, pasando por encima del cadáver de la FIFA), esto no es el Reino Unido (que además tuvo ese derecho original como fundador y establecedor de las reglas del fútbol moderno), y llegado el caso megautópico de que hubiera una "Euskadi Fútbol Asociación" o "Catalunya Fútbol Federación" (o el nombre hortera que quieran ponerles)...jugarían contra la selección española (por desgracia) pero contando la gran desbandada de parte de sus "nacionales" ¿o alguien cree que un Xabi Alonso va a optar por jugar en Euskadi, mas allá de encuentros amistosos? ¿o un Capdevila (bueno, aunque ya estará jubilado), o un Xavi Hernández? ¡Vanga va!. Hay que recordar que dichas utópicas selecciones no cuentan con sus propias ligas, como ocurre con Escocia e Inglaterra (a excepción de Gales). Sin contar el gran cataclismo económico que supondría la partición de España en selecciones regionales: estadios vacios, nivel deportivo patético, etc...

Sres. de Intereconomía, no hay que ser catastróficos: España como selección seguirá existiendo, otra cosa es que a medio plazo lo haga mutilada (lo cual dudo, por lo dicho anteriormente: los mafiosos de FIBA, FIFA y otras asociaciones internacionales de deportes de "masas", no lo van a consentir).