“La muerte del obispo franciscano capuchino (Mons. Luís Padovese), conocido como un intelectual abierto al islam que adoraba Turquía, se produjo en un momento dramático para Oriente Medio, horas después de que Israel matara a nueve personas (ocho turcos y un estadounidense) al asaltar en aguas internacionales la flotilla humanitaria contra el bloqueo israelí a Gaza. Otro hecho menos comentado alimentó la inquietud del vaticano: Marruecos aprovechaba la confusión para expulsar del país a 28 cristianos que trabajaban con los pobres aduciendo que "perturban la mentalidad del buen musulmán". Según Di Giacomo, la expulsión es consecuencia de "la fatua promulgada por 7.300 doctores marroquíes de la ley islámica que han declarado recientemente que la caridad cristiana debe ser considerada terrorismo religioso".
Este es el pago que el mundo islámico hace a la Iglesia militante. La Iglesia católica ha renunciado a su labor pastoral, apostólica y misionera, para no “ofender” a quienes “les acogen con hospitalidad y agradecimiento…”según manifiestan los mismos religiosos. La Iglesia se ha convertido en una gran ONG que se limita a una labor social frente a la pobreza, la marginalidad y la injusticia, labor encomiable donde las haya, casi de tanta importancia como la de salvar las almas de esas personas.
La Iglesia reniega de su labor religiosa, por no molestar a sus “hermanos monoteístas”, cada paso que la jerarquía eclesiástica da en favor del ecumenismo, la “alianza de civilizaciones” y los acuerdos inter-religiosos, son pasos que muestran debilidad y falta de convencimiento. Además de ser concesiones gratuitas que van contra el mandato divino de construcción del Reinado social de Cristo en la Tierra.
Apóstatas de la Fe, traidores al dogma de la Iglesia… ¿Cuánto tiempo piensan podrán seguir minando los cimientos de la Iglesia sin que se les desplome en sus propias cabezas?.
Marcadores