Desde luego, mucho hablar de tolerancia pero los intolerantes son ellos. Siempre son ellos los que se burlan de la Iglesia y del Papa, no nosotros de los ateos. Ellos hacen las manifestaciones anticatólicas; los católicos no hacemos manifestaciones antiateos. En todo caso, proporcionalmente no son más que cuatro gatos aunque maúllen muy alto. Ya quisieran ellos tener el poder de convocatoria que tiene el Papa.