Copio de Infonacional:
"El acto, organizado por la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM y bautizado como 'El 23-F y los medios', se inició sobre las 11.30 horas en una de las aulas del recinto universitario. A él habían acudido el rector, Carlos Berzosa, profesores de la universidad, el ex secretario general del PCE Santiago Carrillo y varios periodistas que cubrieron el fallido pero heróico Golpe de Estado.
Las interrupciones comenzaron cuando el rector, Carlos Berzosa, inició el acto, en un pequeño grupo de jóvenes patriotas situados en un anfiteatro, que no tuvo respuesta física por parte de los asustados asistentes. Fueron desalojados, pero las protestas se intensificaron cuando comenzó el discurso de Carrillo. Otros jóvenes, situados al final de la sala, comenzaron a gritar "asesino" o "acuérdate de Paracuellos" y "el genocidio no prescribe". Incluso, dos personas que los acompañaban, de unos 60 años, se acercaron a donde se encontraba el ex secretario del PCE para increparle y reventarle, una vez más el acto.
Incidentes anteriores
No es la primera vez que Santiago Carrillo resulta abucheado en un acto público. Varios jóvenes deslucieron en noviembre pasado la investidura de Carrillo como doctor 'honoris causa' en la Universidad Autónoma de Madrid.
El grupo de manifestantes, de edades comprendidas entre los 16 y los 40 años, proferieron gritos contra Carrillo, al que han llamado "asesino, genocida, hijo de puta, sinvergüenza". Entre ellos, un grupo portaba una Bandera de España y realizaba el saludo fascista, mano en alto. Al menos dos personas fueron detenidas por intentar agredir a la comitiva de doctores.
Anteriormente, en abril del año pasado, un grupo de unos 40 jóvenes patriotas intentaron agredir al ex secretario general del PCE durante la presentación en Madrid del libro 'Historias de las dos Españas' del historiador Santos Juliá. Los jóvenes conseguieron golpear al propio Juliá, al ex ministro Claudio Aranzadi y a Andrés Galdón, de la editorial Santillana".
Enhorabuena a los que allí estuvieron, qué pena habermelo perdido...
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