Zapatero no puede ver a Jesucristo ni por Navidad
5. Diciembre 2007, 0:17 Uhr
Redacción MinutoDigital
El presidente del gobierno deja muy claro cuál es su talante respecto a las tradiciones navideñas católicas y españolas. Cuando todos los españoles empezamos a preparar las fiestas con los tradicionales belenes, y los niños están ansiosos, acuciando a los padres para colocar las figuritas, porque en el Corte Inglés ya es Navidad, nos enteramos que en La Moncloa de ZP sólo habrá impersonales y laicos adornos navideños de plástico con forma de árbol, eso sí suponemos que muy “fashión”, como el gustaría a Boris Izaguirre.
Ni la reciente visita del fantasma de las Navidades pasadas, el muy católico Bono, para apoyar la candidatura de Zapatero, ha conseguido ablandar el el duro corazón de masón de nuestro particular Scrooge (Canción de Navidad de Charles Dickens) y por cuarto año consecutivo, no se pondrá el Nacimiento en La Moncloa.
En su día Felipe González no sólo dejaba a los funcionarios colocar sus belenes, sino que La Moncloa contaba con uno de gran tamaño, al igual que se hace en muchas instituciones públicas y privadas por toda España, que ya sea con fe o simplemente por tradición, la Navidad no sería la misma sin nuestros belenes.
El gesto incongruente de Zapatero de arrojar de la Navidad la misma razón de su celebración, el nacimiento de Jesucristo, no es más que el fiel reflejo de sus deseos de retirar de la vida pública española cualquier símbolo católico o que lo recuerde.
Estamos de nuevo ante la confusión de lo laico y lo laicista en que tantas veces caen los fanáticos que odian la religión. Desde Dante hasta Elliot, lo que vemos y escuchamos en los museos, las catedrales y las salas de conciertos es el legado de la cultura cristiana. Y uno no tiene que creer para reconocer qué gran parte de su cultura procede de ese legado. Y la Navidad o la Semana Santa, por mucho que Zapatero y sus secuaces quieran quitar los nacimientos o los crucifijos, forma parte de nuestra identidad cultural de españoles, creyentes, agnósticos o ateos.
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