Vaya, ahora habrá que preocuparse también por la religión que profesa un futbolista a la hora de ficharlo. Qué poca vergüenza, con la de millones que ganan, que se morirían de hambre en su país y tiene que dedicarse a joder a la gente local. Que se vaya a su país a darle patadas a un coco.
Que invierta su dinero allí, que más falta les hace que una mezquita aquí. Para que luego digan que los occidentales somos insolidarios con África.
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