Como es sabido el próximo día 30 tendrá lugar en Madrid una “celebración” a favor de la familia convocado por el Cardenal de Madrid, su Eminencia Rouco Varela, que en su carta de presentación del acto la describe y explica así:

"El próximo 30 de Diciembre, solemnidad de la Sagrada Familia, tendrá lugar en nuestra Diócesis una gran celebración con el lema Por la familia cristianapara vivir festivamente el gran don de la familia santificada por la Encarnación y Nacimiento del Hijo de Dios. Esta iniciativa de movimientos y nuevas realidades eclesiales, que acojo gustosamente en nuestra Diócesis, pretende apoyar a la familia cristiana mediante el anuncio explícito de la verdad que la Iglesia católica nos enseña sobre ella. Se harán presentes los Sres. Cardenales de España, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, los obispos de la Provincia Eclesiástica y los que quieran unirse a dicho acto."

Al acto se han adherido una serie de organizaciones eclesiales postconciliares que son sus principales animadores, encabezados la Comunidades Neocatecumenales (alias Kikos), Comunión y Liberación, etc. Y sin duda conseguirán reunir cientos de miles de personas el próximo domingo a las 12 horas en la Plaza de Colón de Madrid.

Sin embargo y considerando una serie de factores desde Ediciones Católicas ni nos adherimos ni apoyamos tal acto.

En primer lugar no nos adherimos al acto porque tenemos la impresión que colaborar con el cardenal Rouco más allá de lo que estamos obligados por la Iglesia es faltar a nuestra fe. Y muchas y graves cosas tenemos contra el Cardenal Rouco, pero la que ha desbordado el vaso fue su comportamiento frente a la Parroquia sacrílega y blasfema de Entrevias.
Y lo que es peor si cabe, según ha manifestado estos últimos días, la iniciativa de esta concentración nació de las Comunidades Neocatecumenale, con los que su Eminencia ha mantenido siempre relaciones muy cordiales. Ahora bien, resulta que cuando Benedicto XVI subió al solio pontificio, una de sus primeras medidas para restablecer la disciplina en la Iglesia fue ordenar a los neocatecumenales volver a un mínimo orden litúrgico.

Tenían un máximo de dos años para aplicar esas medidas. La carta enviada por el Vaticano tiene fecha del 1 de diciembre del 2005. Por tanto ya está cumplido con creces el razonable plazo concedido para volver a la ortodoxia litúrgica… ¿Han cumplido con lo mandado los kikos? Según nuestras informaciones la respuesta es “no”. ¿Ahora bien, en concreto en la diócesis de Rouco se hace cumplir la normativa de Benedicto XVI respecto a los kikos? Pues de nuevo nuestra información es que no. Y por lo demás en una diócesis donde su eminencia ha dado libertad para todo tipo de actividades sacrílegas de los curas de Entrevías, lo de los kikos parece hasta pecata minuta.

Reformulemos pues nuestra afirmación inicial: no nos adherimos al acto del día 30 porque tenemos la impresión que colaborar con el cardenal Rouco y sus amigos del Camino, más allá de lo que estamos obligados por la Iglesia, es faltar a nuestra fe.

Pero en segundo lugar , tras treinta años de Constitución atea en este país y de ataques gravísimos contra la familia y la vida (ley del divorcio, del aborto libre, del divorcio exprés, de la legalización del gaytrimonio… ). Que ahora se convoque un acto a favor del matrimonio nos parece de un sarcasmo intolerable.

Y no es que los obispos españoles con Rouco a su cabeza realmente nunca hayan participado en la lucha contra esas monstruosidades que empiezan en el divorcio y el aborto. No es que en Madrid se celebre todos los meses una manifestación contra el aborto a la que asisten unas pocas decenas de personas y a favor de la cual Rouco jamás ha hecho un gesto. No, lo malo no es eso, lo malo no es que los obispos no participen en la lucha política, porque simplemente ésa no es su misión. Sino que simplemente se han negado en dar una catequesis a favor de la vida y el matrimonio usando para ello el arma que verdaderamente tienen en sus manos: las homilías que en todas las parroquias de todas las diócesis se dan al menos una vez a la semana. En esa y otras catequesis la Iglesia española apenas habla en contra del aborto o del divorcio o de una moral sexual que ha pervertido a las sucesivas generaciones. En vez de eso, nos han saturado de discursos a favor de los emigrantes o exaltando una Constitución atea responsable de todos los males de esta nación. Y tras 30 años de casi completo silencia, ahora quieren celebrar la familia cuando en España sufre una crisis casi total.

Y no solo eso. Rouco concretamente ha apostado por el Partido Popular , un partido tan anti familia y tan anti vida como lo pueda ser el PSOE. Y ha apostado al punto de convertir la COPE no en correa de transmisión de la Iglesia, sino del PP.

Es más, nos preguntamos por qué ahora, de pronto, convocan una manifestación por la familia tras treinta años de ataques ante la pasividad de los jerarcas de la Iglesia española. Y la única respuesta que se nos ocurre es que estamos a poco más de dos meses de las elecciones generales: éste es un nuevo regalo que Rouco hace a sus amigos del PP, el partido del aborto y de las uniones homosexuales.

En resumen, la reunión del día 30 nos parece una desvergonzada burla de la familia y de los católicos. En la que un grupito de obispos que siempre han transigido con la destrucción de la familia y el pisoteo de la vida, ahora quieren manipular a las masas de católicos a favor de unos intereses que nada tienen que ver con la familia y con los intereses de la Iglesia. Por esos y otros motivos ni apoyamos ni nos adherimos a la manifestación del día 30.

ANEXO SOBRE ROUCO:

Como parte de la campaña a favor de la manifestación del dia 30 la semana pasada Rouco estuvo en las tertulias de la mañana de la COPE, comandada por Jimenz Losantos y por el director de El Mundo, P.J. Ramirez. Y en esa tertulia Rouco dio una verdadera lección de ambigüedad doctrinal diciendo poco y de una manera lo suficientemente ambigua como para que cada uno interpretaría lo que le diera la gana. Al final ya no se sabe si la Iglesia acoge o no acoge en su interior al homosexual… al homosexual como tal. Y desde luego lo que no clarifica en absoluto es para qué demonios se convoca la “celebración” (cit.) de la familia. Y lo que es peor, al final, Su Eminencia, suponemos que para dejar claro su progresismo ante tanta eminencia progresista llego a decir algo tan absurdo y contrario a la verdad como que

“…el laicismo decimonónico tiene mucho de cristiano, muchísimo. Lo que tiene de mas rabioso es cristiano; lo que tiene de separación de la comunidad humana, política, jurídica y la comunidad religiosa, es distinción y separación viene justamente del cristianismo”.