El Institut d’Estudis Catalans adapta la definición de ‘matrimonio’ a las uniones gays
El IEC rompe la unidad de la lengua e ignora criterios tan autorizados como los de la RAE, Heribert Barrera, el Abad de Montserrat o E-Cristians
La definición de ‘matrimonio’ para los catalanes ya no será la misma que para el resto de los españoles. Así lo ha decidido el Institut d’Estudis Catalans (IEC), que redefine el término ‘matrimonio’ para adaptarlo a las uniones gays y a su legalización.
A partir de ahora, de momento en su versión on line, el IEC ha dejado de considerar el matrimonio como la “unión legítima de un hombre y una mujer” para definirlo como “unión legítima entre dos personas que se comprometen a llevar una vida en común establecida mediante ciertos ritos o formalidades legales”.
Con esta decisión, el Institut d’Estudis Catalans, que viene a ser lo más parecido a la Real Academia Española (RAE) pero en Cataluña, rompe la unidad de la lengua, desmarcándose de la definición de la propia RAE y de otros estados donde se habla la lengua catalana.
Al mismo tiempo, ha ignorado los criterios de voces tan autorizadas como la del Abad de Montserrat, Josep Maria Soler; el ex presidente del Parlamento catalán y ex diputado del Parlamento Europeo, el republicano Heribert Barrera; o la asociación E-Cristians, que se manifestaron en contra de la propuesta del IEC.
Pasando de la RAE
Tras la aprobación de la ley de matrimonios homosexuales, la Real Academia Española optó por mantener intacta la definición de lo que significa para el diccionario la palabra matrimonio, esto es la “unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”.
Dado que la lengua se fundamenta en el uso, la Real Academia Española decidió con buen criterio dejar pasar un tiempo prudencial antes de realizar cambios en un tema tan delicado.
Gregorio Salvador, académico que forma parte de la Comisión del Diccionario, mostró sus dudas sobre el éxito de la nueva acepción en el habla cotidiana, ya que “supone una ruptura con una realidad secular”, y añadió que la RAE no tiene que ni debe ser políticamente correcta.
Sin embargo, después tres años de debates, la Sección Filológica del IEC ha decidido dar el paso e ignorar a la RAE para aprobar su propia definición de matrimonio. “Es un tema que, para muchos, compromete ideas religiosas, y por ello es respetable que haya reticencias”, reconocía hace unos días Joan Martí, presidente de esa Sección.
Pero, la redefinición del matrimonio tiene consecuencias que van más allá de esas “reticencias”. Al hacer servir una ley española para establecer un cambio lingüístico en Cataluña, el IEC rompe la unidad de la lengua.
Además, hay que considerar, entre otras cuestiones, que la lengua catalana está presente en otros cuatro estados: España, Francia (región del Rosellón), Italia (el Alguer de Cerdeña) y Andorra, que forma parte de Naciones Unidas como estado independiente.
En todos estos casos se encuentran, a partir de ahora, con una definición de la palabra ‘matrimonio’ que no encaja para nada con las correspondientes normativas con respecto al matrimonio de esos estados.
Las cinco objeciones de E-Cristians
Así lo advertía E-Cristians el pasado mes de mayo de 2008, mediante un comunicado en el que argumentaba cinco objeciones a la redefinición de la palabra ‘matrimonio’, que envió también por carta al presidente del IEC, Salvador Giner.
La primera de estas objeciones es la del carácter universal de las definiciones. El matrimonio es entendido en todo el mundo como la unión de un hombre y una mujer, con escasas excepciones que no tienen repercusión en los diccionarios de la lengua, como es el caso de España.
En segundo lugar, la unidad de la lengua catalana. La lengua catalana tiene un ámbito superior al del Estado español. Es un idioma oficial de otro estado, Andorra, y hay territorios de habla catalana en Francia y la ciudad del Alguer en Cerdeña. La definición del diccionario quiere hacerse rompiendo esta unidad dado que en estos países el matrimonio está referido a un hombre y a una mujer.
En tercer lugar, la lengua catalana no puede quedar condicionada por la legislación del Estado español. Si se introdujera en el diccionario el concepto de la legislación española que permite llamar matrimonio a la unión de personas del mismo sexo se estaría cerrando el alcance de nuestra lengua a la configuración de un solo estado.
En nuestra sociedad, cuando se habla de matrimonio se continua sobreentendiendo la unión de dos personas de diferente sexo. Es y será así por muchas razones, una de ellas bien objetiva. Los homosexuales son una minoría que se sitúa entorno al 2-3% de la población.
En quinto lugar, hay una razón etimológica: la raíz de la palabra matrimonio designa necesariamente la presencia de la mujer vinculada a la maternidad.
Antes de que la ley pueda mandar sobre la lengua, es necesario dejar pasar el tiempo, para ver si el nuevo concepto legal queda fijado y se universaliza. Si la razón legal prosperara –además de los problemas ocasionados- exigiría también la revisión de todas las palabras del diccionario que hayan sido objeto de modificación por parte de normas legislativas
Heribert Barrera y el Abad de Montserrat, en contra
Por su parte, el pasado mes de junio, Heribert Barrera envió una carta al IEC en la que les pedía que no cambiaran la definición de matrimonio en catalán.
El escrito tenía una especial significación al ser Barrera un especialista en léxico científico y miembro emérito del Institut d’Estudis Catalans, del que había sido presidente de la sección de ciencias.
En la carta, el histórico líder republicano comentaba, entre otras cosas, al presidente del IEC, Salvador Giner, que “está bien adaptarse a la evolución del lenguaje”, pero que “si se ajustase la definición de matrimonio a la nueva legislación española no se añadiría nada al prestigio del Institut”.
Al mismo tiempo, el Abad de Montserrat hizo llegar a los responsables del IEC “su preocupación por la cuestión de una posible modificación de la definición de matrimonio del Diccionario de la Lengua Catalana”.
Por otra parte, no hay que olvidar que hay un recurso de inconstitucionalidad contra la totalidad de la ley que regula el matrimonio homosexual, interpuesto por el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional (TC).
De pronunciarse el TC a favor del PP, ¿en qué quedaría la redefinición de ‘matrimonio’ aprobada por el IEC?
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