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Tema: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

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    Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición





    Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición :




    PADRE JUAN MARÍA DE MONTAGUT PUERTOLLANO ( LAS ESPAÑAS ) :



    ( Extraído de la revista TRADICIÓN CATÓLICA; de la HERMANDAD SAN PÍO X )



    “ Opus Dei, laicismo y democracia :



    * Reseña biográfica :

    Josemaría Escrivá de Balaguer nace en Barbastro el 9 de Enero de 1902.

    De 1918 a 1920 estudia el bachillerato y la Filosofía en el Seminario de Logroño, en régimen de externado.

    1920 : Ingresa en la Residencia San Carlos de Zaragoza, antigua Universidad Pontificia, y entonces residencia de clérigos. Los 5 cursos de Teología los seguirá, con los demás compañeros de la residencia, en el Seminario Conciliar.

    1924 : Recibe el diaconado.

    1925 : El 28 de Marzo recibe la Ordenación Sacerdotal.

    1923-1927 : Obtiene la licenciatura en Derecho.

    1925 : Durante mes y medio ejerce el ministerio parroquial en Perdiguera, pueblo de su diócesis.

    1928 : Concibe la creación del Opus Dei : “ Camino de santificación que se dirige a toda clase de personas, por el ejercicio del trabajo profesional y el cumplimiento de la labor ordinaria y cotidiana. “En Madrid, donde se desplaza con su madre-ya viuda-y hermanos para preparar su doctorado en Derecho, conoce a algunos jóvenes estudiantes a quien confía la idea de esta vocación.

    1933 : Se abre el primer Centroen Madrid para acoger, en particular, a estudiantes a quienes se ofrecerán cursos, en horario extrauniversitario, de Derecho y Arquitectura.



    1941 : El obispo de Madrid, don Leopoldo Eijo y Garay, concede al Opus Dei su primera aprobación diocesana. El ministerio del Padre Escrivá se extiende durante estos años : predica algunos retiros a sacerdotes, religiosos y seglares, y es apreciado por ciertos obispos.



    1943 : este “ Instituto secular “ que es el Opus Dei , y que se presenta como puramente laico, dará lugar en su seno a una Sociedad Sacerdotal ( de la Santa Cruz ), alimentada por antiguos miembros laicos : sacerdotes al servicio del Opus Dei y, eventualmente, dedicados a otras tareas pastorales. Los tres primeros se ordenarán el 25 de Junio de 1944.



    1947 : Primera aprobación pontificia del Opus Dei.



    1950 : Aprobación definitiva de la Obra como Instituto secular. Este mismo año, Roma aprueba la posibilidad de introducir a sacerdotes diocesanos en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. La finalidad será principalmente la de asegurarles su dirección espiritual.



    1953 : Se erige el Colegio Romano de Santa María, centro dedicado a la formación espiritual, teológica y apostólica de las mujeres del Opus Dei.



    1957 : Recibe algunos títulos honoríficos : nombrado miembro de la Academia Pontificia de Teología y consultor de la Sagrada Congregación para los Seminarios.



    1960 : El Opus Dei abre un Campusuniversitario en Pamplona : entre otros títulos, está habilitado para la enseñanza de todas las disciplinas y grados eclesiásticos ( en la actualidad ha superado en importancia a las grandes universidades pontificias ( jesuitas y dominicos ) españolas. Hoy en día, el Opus Dei cuenta también en Roma con una universidad eclesiástica ( de la Santa Cruz )



    1968 : El 24 de Enero, solicita del Ministerio español de Justicia el título nobiliario de Marqués de Peralta, que le es concedido. Lo conservará algunos años, antes de transmitírselo a su hermano.



    1975 : Muere repentinamente el 26 de Junio.



    1982 : Juan Pablo II eleva el Opus Dei a Prelatura Personal, que recaerá sobre su sucesor : Don Álvaro del Portillo ( El primero de sus sacerdotes )



    1992 : El 17 de Mayo, Josemaría Escrivá de Balaguer es beatificado.



    2002 : El 6 de Octubre es canonizado.





    * Obras :



    No escribió ningún tratado de espiritualidad ni de teología. Su obra más extendida ( Más de dos millones de ejemplares en decenas de idiomas ), Camino, recoge sus pensamientos. El resto de obras publicadas lo constituyen la transcripción de sus homilías, sermones y entrevistas.





    * El Opus Dei y el Concilio Vaticano II :



    En el Decreto introductorio a la causa de beatificación de Monseñor Escrivá, el cardenal Poletti empieza por recordar que : “ el Concilio Vaticano II ha invitado constantemente a todos los fieles, de cualquier condición, a alcanzar la plenitud de la vida cristiana y la perfección de la caridad. Este compromiso hacia la santidad puede considerarse como el elemento más característico de todo el Magisterio conciliar y, en cierto modo, su fin último “( Cita el Motu proprio “ Sanctitatis clarior “. Y añade : “ Monseñor Escrivá de Balaguer, al proclamar-desde la fundación del Opus Dei en 1928-la vocación universal a la santidad, ha sido reconocido unánimemente como precursor del Concilio, precisamente en un punto que constituye el núcleo fundamental de su Magisterio, tan fecundo para la vida de la Iglesia. “



    No cabe duda de que Escrivá de Balaguer merece el título de precursor del Concilio Vaticano II. Sin embargo, sería injusto basarlo en el supuesto carisma de una “ llamada universal a la santidad “, porque dicha llamada ( que algunos quieren monopolizar ) siempre ha estado presente en el Magisterio de la Iglesia y en boca de todos los maestros de la vida espiritual. El honor, pues, de preceder al Concilio Vaticano II encuentra su justificación en otros puntos : En las ideas y postulados consagrados por la nueva eclesiología conciliar.



    En efecto, el mismo Monseñor Escrivá decía, al finalizar el Concilio Vaticano II : “ Hemos de estar contentos al acabar este Concilio. Hace treinta años, a mí me acusaron algunos de hereje, por predicar cosas de nuestro espíritu, que ahora ha recogido el Concilio de modo solemne, en la constitución dogmática De Ecclesia. Se ve que hemos ido por delante, que habéis rezado mucho. “ Y su sucesor, Monseñor Álvaro del Portillo, hablará del “ extraordinario progreso eclesiológico del Vaticano II “, habiendo él participado activamente en el mismo como Consultor de la Sagrada Congregación para el Concilio, así como en distintas Comisiones Conciliares.



    En la estela del Concilio Vaticano II, y más concretamente de la declaración Lumen Gentium.





    * El Opus Dei, el Pueblo de Dios, y el valor del laicado :



    Para el Opus Dei, la noción de “ laico “ obedece a la definición que da el documento Lumen Gentium en su IVº capítulo, y que es doble :



    - Por una parte, obedece “ a su carácter de miembro del Pueblo de Dios, que ( sin pertenecer al ordo o jerarquía ) participa-en virtud del Bautismo y de la Confirmación-en la virtud profética, real y sacerdotal de Cristo. “



    - Por otra, “ a su condición de cristiano corriente, que comparte con el común de los hombres la dedicación a las tareas temporales o seculares, en las cuales y a través de las cuáles debe identificarse con Cristo y manifestarlo a los hombres. “



    Esta nueva conciencia, en la Iglesia, de la “ mayoría de edad “ que ha alcanzado el laicado, así como de sus deberes y obligaciones, desarrolla una verdadera “ teología del laicado “ que tiene en el Opus Dei su mejor representación y promoción.



    Dicha teología se resume así :



    El cristiano, por el Bautismo, recibe una consagración que le compromete en una auténtica misión : introducirse en el mundo para santificarlo :



    “ Somos instrumentos de Dios para cooperar en la verdadera “ consecratio mundi “; o, más exactamente, en la santificación del mundo “ ab intra “, desde las mismas entrañas de la sociedad civil. “



    “ Este pueblo ( De Dios )…prolonga en la tierra, hasta el fin de los tiempos, la acción redentora y santificadora de la Cabeza ( Del Cuerpo Místico ), a través de todos los fieles cristianos, porque todos están llamados, cada uno en sus circunstancias específicas, a realizar la gran tarea de acercar los hombres a Dios. “



    Ese introducirse del laico en medio del mundo constituye, por lo tanto, una verdadera misión que Cristo le ha confiado, una función eclesial propia que debe cumplir.



    Y en el cristiano consciente de ello, esta misión se convierte en una verdadera vocación.





    * La vocación laical del Opus Dei:



    Toda vocación requiere un fin, un carisma propio y un apostolado bien determinado.



    A ) El fin : El fin consiste en acercar a todos los cristianos, esos millones de cristianos “ corrientes “, a la santidad.



    B ) El carisma propio : La santificación del trabajo, por el trabajo y en el trabajo.



    “ El trabajo en sí mismo no es una pena, ni una maldición o un castigo: quienes hablan así no han leído bien la Escritura Santa. “



    “ Por el contrario, debéis comprender ahora-con una nueva claridad-que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana…En todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Sabedlo bien; hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de nosotros descubrir. “



    En efecto, Monseñor Escrivá está persuadido de que “ todas las cosas de la tierra son buenas, y no sólo de una manera natural, sino por el orden sobrenatural al que han sido destinadas “ : “ Lo he enseñado constantemente con palabras de la Escritura Santa : El mundo no es malo, porque ha salido de manos de Dios…Somos los hombres los que lo hacemos malo y feo, con nuestros pecados y nuestras infidelidades. “



    En consecuencia, y dada esta nueva “ teología de las realidades terrestres “, “ todo trabajo humano, honesto, intelectual o manual…contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales-a manifestar su dimensión divina-y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la redención del mundo : se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, Operatio Dei, Opus Dei. Pues no se puede decir que haya nobles realidades exclusivamente profanas, una vez que el Verbo se ha dignado asumir una naturaleza humana íntegra y consagrar la tierra con su presencia y con el trabajo de sus manos. “



    Ahora bien, por la Revelación conocemos el orden divino respecto al gobierno de las cosas creadas : las confió a Adán : “ Posuit eum in paradisium ut operaretur et custodiret “ ( Gen 2, 15; 1, 26ss ) ( : “ Le puso en el paraíso para que lo cultivase y guardase “ ), y por Adán a todos sus descendientes ( constituii eum super opera manuun tuarum, Ps 8,7 : “ lo constituiste sobre las obras de tus manos. “ ) Esta labor contribuía a ennoblecer al hombre en el ejercicio de su inteligencia, y no mortificaba en nada sus fuerzas físicas. Pero, tras el pecado original, se convirtió en una obligación penosa porque iba a unir, con la obligación del gobierno-muy exigente en lo sucesivo y sujeta, además, a los errores de un espíritu humano fácilmente desviado y atraído por las pasiones-la del trabajo servil ( maledicta terra in opus tuum, Gen 3,17 : “ será maldita la tierra en tu trabajo “ ), anunciado por Dios como una pena del pecado.



    El trabajo tiene, por lo tanto, en el estado presente del hombre, un doble aspecto : el primitivo, que viene del orden mismo de la creación, y el actual, como castigo para la humanidad hija de Adán. Y la santificación del hombre con respecto al trabajo se dará en la sumisión a esta doble voluntad divina ( non oderis laboriosa opera, et rusticationem creatam ab Altissimo, Eccli 7,16 : “ no aborrezcas la labor por trabajosa, ni la agricultura, que es cosa del Altísimo. “ ) Tenemos el ejemplo de ello en Jesucristo mismo quien, habiendo tomado una naturaleza igual a la nuestra, en todo exceptuando el pecado, quiso ser el hijo de un carpintero y, sin duda, ejercer con el oficio. Con ello santificó esa actividad humana que es el trabajo, pero sin hacer de ella una virtud, sin convertirla en una fuente de santificación en sí misma : porque el valor y el mérito del trabajo es, desde el pecado original, relativo a las virtudes que desarrolla y a los vicios que impide ( cf.Eccli 7,16 ; Ef 4,28; II The 3, 10 ; ….) De hecho, no encontramos en los Evangelios palabras de Jesús donde recomiende el trabajo por sí mismo ( al contrario, más bien condena la solicitud que implica el trabajo-en Mt 6,25 al igual que lo hace el Antiguo Testamento : Eccli 38, 25-39 ).



    El Opus Dei, sin embargo, convierte el trabajo “ bien hecho “ en la principal fuente de gracia para el hombre : en algo que santifica y se vuelve sagrado al manifestar su dimensión divina.



    Con semejante espiritualidad, es fácil comprender por qué el Opus Dei siempre ha aceptado en su “ familia “ a no-católicos e incluso a no-cristianos.



    C ) El apostolado del miembro del Opus Dei :



    “ El apostolado, esa ansia que come las entrañas del cristiano corriente, no es algo diverso de la tarea de todos los días : se confunde con ese mismo trabajo, convertido en ocasión de un encuentro personal con Cristo. En esa labor, al esforzarnos codo con codo en los mismos afanes con nuestros compañeros, con nuestros amigos, con nuestros parientes, podremos ayudarles a llegar a Cristo…( San Pedro ), antes de ser apóstol, pescador. Después de apóstol, pescador. La misma profesión que antes, después. “





    * El Opus Dei y el sacerdocio de los laicos ( Lumen Gentium )



    “ Jesucristo…une íntimamente a los laicos a su vida y misión, dándoles también parte en su función sacerdotal para que ofrezcan un culto espiritual, para la gloria de Dios y salvación de los hombres…En efecto, todas sus obras, oraciones, tareas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo diario, el descanso espiritual y corporal, si se realizan en el espíritu, incluso las molestias de la vida, si se llevan con paciencia, todo ello se convierte en sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo, que ellos ofrecen con toda piedad a Dios Padre en la celebración de la Eucaristía…De esta manera, también los laicos…consagran el mundo mismo a Dios. “



    De este mismo pensamiento participa la espiritualidad laical del Opus Dei :



    “ Todos, por el Bautismo, hemos sido constituidos sacerdotes de nuestra propia existencia, “ para ofrecer víctimas espirituales, que sean agradables a Dios por Jesucristo “, para realizar cada una de nuestras acciones en espíritu de obediencia a la voluntad de Dios, perpetuando así la misión del Dios-Hombre. “

    “ La misión de la Iglesia, recibida de Jesucristo, es única, y su cumplimiento se encomienda a todos los miembros del Pueblo de Dios, que, por los sacramentos de iniciación, se hacen partícipes del sacerdocio de Cristo para ofrecer a Dios un sacrificio espiritual y dar testimonio de Jesucristo ante los hombres. “



    Esta “ hostia espiritual “, en la espiritualidad del Opus Dei , es el mundo mismo, que debe “ consagrarse a Dios “ ( Lumen Gentium cit. ), y que preparan en parte sus miembros por el esfuerzo diario en su trabajo : “ No me cansaré de repetir, por tanto, que el mundo es santificable; que a los cristianos nos toca especialmente esa tarea, purificándolo de las ocasiones de pecado…, ofreciéndolo al Señor como hostia espiritual, presentada y dignificada con la gracia de Dios y nuestro esfuerzo. “



    “ Una sola misión, de contenido universal y, para cumplirla, un solo sacerdocio, el de Cristo, del que participan, aunque de modo diverso, todos los miembros del Pueblo de Dios “ ( Álvaro del Portillo, ibidem )



    Pero no por ello se va a negar el sacerdocio sacramental o jerárquico ( o, como usa la expresión actual, ministerial ), que Monseñor Escrivá precisará en distintas ocasiones ser “ esencialmente distinto “ del de los fieles : “ Junto al sacerdocio común de todos los fieles existe, también, por voluntad de Dios, el sacerdocio ministerial. “



    Sin embargo, el discurso habitual será el de venir siempre a realzar el sacerdocio de los laicos. El día mismo de su muerte ,en el Colegio Romano de Santa María, dirá a sus hijas : “ Vosotras tenéis un alma sacerdotal, os diré como siempre que vengo aquí. Vuestros hermanos seglares también tienen un alma sacerdotal. Podéis y debéis ayudar con esa alma sacerdotal y, con la gracia del Señor y el sacerdocio ministerial en nosotros, los sacerdotes de la Obra, haremos una labor eficaz…”



    Y en este marco, el sacerdocio ministerial viene a ser un “ servicio “ : “ El Orden Sagrado es el sacramento del servicio sobrenatural a los hermanos en la fe. “



    En el Opus Dei, este sacramento no cambiará para nada la espiritualidad del miembro que lo recibe : “ Nosotros nos santificamos con nuestro ministerio sacerdotal, que es como nuestra profesión, como nuestro trabajo. “



    “ Estos hombres que, libremente, porque les da la gana-y es ésta una razón muy sobrenatural-abrazan el sacerdocio, saben que no hacen ninguna renuncia, en el sentido en el que ordinariamente se emplea esa palabra. Ya se dedicaban-por su vocación al Opus Dei-al servicio de la Iglesia y de todas las almas, con una vocación plena, divina, que les llevaba a santificar el trabajo ordinario. “



    La consecuencia es que no habrá ningún amor especial hacia la vida consagrada : la vocación de “ laico “ consciente de su misión ( y, por tanto, miembro del Opus Dei ) ya es “ plena, divina “ y en nada inferior a las demás opciones; más aún, respeta el “ lugar “ de cada uno. Porque, en definitiva, el “ lugar “ del bautizado se encuentra, de hecho, en el mundo; per accidens, ( Y para el servicio de los laicos ) en la vida consagrada…:



    “ Nuestra asociación…procura que cada uno haga su apostolado, y se santifique dentro de su propio estado…No sacamos a nadie de su sitio, ni alejamos a nadie de su trabajo o de sus empeños y nobles compromisos de orden temporal. “





    * Conclusión : Hacia la unión universal de los pueblos



    El Opus Dei, con su espiritualidad y doctrina, ha contribuido y contribuye en el falso proyecto ( que el Papa San Pío X denunció en su carta apostólica Notre Cargue Apostolique, esp.23, 33-34 ) de alcanzar la unidad-ecuménica y democrática-del género humano :



    A ) Porque el espíritu del Opus Dei, aunque nacido antes del Concilio, se identifica con éste último en las líneas maestras que, a este respecto, marcó especialmente en su documento Gaudium et Spes:



    - Se identifica con la noción de “ Pueblo de Dios “, que abraza la universalidad de los hombres inmersos en la Historia.



    - También con la noción de “ laico “, abstracción hecha de la Jerarquía, que implica una vocación nata en todo bautizado, y una “ igualdad radical “ en el seno de la Iglesia. Respecto de la jerarquía, se hablará antes que de “ dignidad “ o “ estado consagrado “, de “ funciones “ y “ ministerios “ propios de ciertos cristianos.



    En definitiva,



    - Sin negar el carácter jerárquico de la Iglesia, el Opus Dei sacraliza el estado de “ laico “ ( que nada tendrá que envidiar a las almas consagradas, puro “ signo escatológico “ ).



    - Sin desacralizar el sacerdocio ministerial, se va a sacralizar el sacerdocio de los fieles.





    B ) Porque su carisma, la “ santificación en el trabajo “, consiste precisamente en establecer el Reino de Dios por la gestión de lo temporal : “ Los laicos deben, pues, dedicarse con empeño a que los bienes creados por el trabajo humano…se desarrollen según el plan del Creador y la iluminación de su Verbo al servicio de todos los hombres sin excepción...y lleven a su manera al progreso universal en la libertad humana y cristiana. Así Cristo…iluminará cada vez más a toda la sociedad humana con su luz salvadora. “



    C ) Porque la praxis en el seno del Opus Dei está impregnada de una falsa noción de las libertades del hombre, y de su necesaria consecuencia : a nivel personal una práctica religiosa individual ( Que renuncia a los actos de fe y piedad públicos ), y a nivel social, La no-confesionalidad de los Estados ( secundando y colaborando con los partidos demócrata-cristianos ).





    * Corolario :



    Don Félix Sardá y Salvany, en su obra El liberalismo es pecado , clasifica a los “ católico-liberales “ ( hijos del liberalismo condenado desde el siglo XIX por la Santa Sede : cf. Syllabus de Pío IX, Carta sobre “ Le Sillon “ de San Pío X ) en liberales-teóricos y liberales-prácticos. El Opus Dei, de inspiración y fin modernistas, tiene para su gobierno a liberales del primer signo; y, bajo el mando de éstos, a una mayoría de buena voluntad y más bien conservadora que, formando el grueso de esta “ Obra “, ha dado para la Iglesia los modelos perfectos de liberales-prácticos :



    “ Los liberales prácticos son la mayoría del grupo, que creen a pie juntillas todo lo que les dicen sus maestros, o que sin creerlo, siguen siendo dóciles a quien los lleva, y siempre ajustados a su compás. Nada saben de principios ni de sistemas, y hasta quizá los detestarían si conocieran toda su deformidad; sin embargo, son las manos que obran, así como los teóricos son las cabezas que dirigen. Sin ellos no saldría el Liberalismo del recinto de las academias; ellos son los que le dan vida y movimiento exterior. Pagan el periódico liberal; votan al candidato liberal; apoyan las situaciones liberales, y vitorean a sus personajes y celebran sus fechas y aniversarios. Son la materia prima del Liberalismo, dispuesta a recibir cualquier forma y a servir siempre para cualquier barbaridad. Muchos de ellos…asistían a novenas y daban carrera eclesiástica a sus hijos, y compraban fincas de la desamortización; hoy día rezan tal vez el Rosario y votan al diputado partidario de la libertad de cultos. Hanse formado una como cierta ley de vivir con el siglo, y creen ( o quieren creer ) que se va bien así. ¿ Les exime esto de responsabilidad y culpa delante de Dios ? No, por cierto. “



    Y es así como el Opus Dei ha logrado anular y esterilizar a numerosas almas que, de otro modo, habrían sido valientes combatientes del Reinado Social de Cristo.

  2. #2
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Neo saduceos

    Sofronio

    Como todo fiel católico puede advertir, a poco que medite, bien fácil es detectar los tres grados de liberalismo que conviven, entre mutuos taconazos, en el seno de la Iglesia. Como escribió el Padre Raúl Sánchez Abelenda en un texto memorable, que vamos a resumir, el primer grado del liberalismo corresponde al craso, grotesco, revolucionario y chillón: el laicismo. Bien podría éste identificarse políticamente con la izquierda y religiosamente con las teologías de la liberación, feministas, etc., y que se da, especialmente, en los institutos religiosos más desviados de sus reglas primitivas y en comunidades de base. El segundo grado consiste en una cierta consideración a la conciencia católica sin casi incidencia en lo público, excepto en aquellos países de raigambre cristiana en los que aún perviven ciertos restos, a los cuales, de vez en cuando, se les tira un hueso desde lejos cual si fueran perros sarnosos; caso de España. En lo político está significado por los impresentables partidos de derecha, tales como P.P., PNV o CIU y en lo religioso por la mayoría de obispos, sacerdotes, e institutos y congregaciones religiosas que sólo son fieles a las nuevas constituciones, absolutamente diferentes a las de sus fundadores. Se sigue enseñando el catecismo, sin contenido dogmático, pero en las parroquias; en las escuelas públicas y privadas nada de catecismo, sino asimilación cultural de las diversidades religiosas, sin validez curricular: la asignatura de Religión Católica es una “maría” que, además, ni es digna de ser llamada católica. Si al segundo grado se le podría llamar liberalismo católico, al tercero le será más adecuado la denominación de catolicismo liberal, expresamente condenado en el nº 80 del Syllabus (1), Libertas (2), Mirari Vos, (3), entre otras encíclicas, y muy bien descrita en la vigente obra El liberalismo es pecado”, de Sardá y Salvany, o por la formidable doctrina del Cardenal Billot contenida en “El error del liberalismo”. La oportunidad de describir algo más este tercer grado de liberalismo nos la ofrece la reciente información sobre el anuncio de la próxima beatificación del primer Prelado del Opus Dei, Álvaro del Portillo, fiel discípulo de su maestro Mons. Escribá de Balaguer, quien fue Marqués de Peralta. Huelga, al objeto del presente, atender a las controversias, aún vivas, sobre la oportunidad e irregularidad del proceso de su turbocanonización. Porque, en efecto, si bien es cierto que no está permitido juzgar del fuero interno ni al prelado ni al fundador de la Obra, ni de nadie, sí nos obliga la caridad cristiana, que todo lo debe imperar, a anunciar que “No hay peor muerte para las almas que la libertad del error”, según sentencia de San Agustín (4); libertad del error que defiende con enorme poder e influencia el Opus Dei; de tal manera que se ha constituido en el mejor y más formidable freno a las ansias de la tradición que poseen las verdaderas almas católicas; porque entre las monedas falsas, la mayor eficacia la tiene aquella más parecida a la verdadera. Los enemigos más significados durante la vida pública de Jesucristo fueron el fariseismo, el herodianismo y el saduceismo. El fariseismo es la corrupción de lo religioso; generalmente tiene elementos propensos al sectarismo; es muy propio de los noemovimientos de espíritu conciliar, entre los cuales se inscribe el Opus Dei, aunque fuera fundado antes: “yo me salvo porque pertenezco al Opus” o a, taconazo va, “los kikos”, o a, taconazo viene, ‘los Legionarios de Maciel’, etc.; suelen ejercer un control férreo sobre los miembros a través de cuidadosos escrutinios, itinerarios, o mediante la prohibición de acudir a otro director espiritual católico externo al grupo u otras formas consideradas abusos por el C.I.C.; tienen espíritu de gueto; son asociaciones de fieles en lo les interesa, pero sujetan con mayor obediencia que una orden cuando conviene a sus fines. Los herodianos aplican lo espiritual solamente a lo temporal, desconocen el concepto de gracia, por lo que interpelan a Cristo en clave secular, ya que no querían la dominación romana: ”¿Hay que pagar el tributo al César?”; y aunque el Opus Dei, a decir de Monseñor Escribá, tiene que volcarse al mundo y secularizarse, y agrega que no debe haber dialéctica entre progresismo e integrismo, entre mundo y espiritualidad (…), no es esta clave la más sobresaliente en ellos, sino más bien su marcado componente saduceo. Los saduceos del tiempo de Cristo no creían en la resurrección. El saduceísmo es algo puramente temporal, y el Opus Dei tiene un cuño neo saduceo con esa apetencia por las influencias eclesiásticas, mundanas; por los ascendientes sobre los políticos y los centros de decisión económicos, por los títulos nobiliarios (un marquesado obtuvo el fundador) etc. La más lograda representación del saduceísmo post bíblico se manifiesta en el Calvinismo. Calvino afirmaba heréticamente una predestinación positiva y negativa. “¿Cómo les consta a los ‘cristianos’ calvinistas que están salvados?” El heresiarca acude para ello a la concepción judaica de los circuncidados según la carne: “quien es fiel a Dios, tiene bienes materiales y, a su vez, éstos manifiestan la bendición de Dios”. Luego quien posee bienes, cuya tenencia otorga poder, podrá sentirse seguro de estar salvado. La señal, entonces, es tener influencia y control de los organismos financieros, culturales, ministeriales, fundacionales, universitarios, bancarios, etc.. El calvinismo es una expresión refinada de aquel saduceísmo brutal que existía en tiempos de Nuestro Señor, y que forma parte de la mentalidad judía, como muy explica Max Weber. Es nota característica del Opus Dei, dice Sánchez Abelenda: esa apetencia de dominar lo temporal, para luego, es verdad, mediante ese enseñoramiento de lo temporal, hacer apostolado. Obviamente ellos no lo van a decir tan claramente porque suena un poco fuerte, pero sí van a insistir en que su espiritualidad es laical, es secular, en que hay que lograr una armonía con el mundo. Pero quien procura una armonía con el mundo se servirá, inevitablemente, de lo que el mundo le ofrece. Cierto que “para santificarlo”, como dice el Opus Dei, pero sujetándose a su gran demonio: El poder; es decir, el imperio de la riqueza, de la cultura, de las influencias eclesiásticas y políticas. El mundo es poder; esa es la tentación conque Satanás tienta a Cristo por tercera vez y que nuestro Señor rechaza. Porque el mundo piensa que, después de él, no hay nada más; los saduceos no creían en la resurrección; “si no resucitamos para nuestra fe, comamos y bebamos” o sea, vivamos el espíritu del mundo, vivamos el dominio, el poder material… con mucha “ética privada”, por cierto, y algo de alegría; y esa es la postura del Opus Dei, que insiste en una espiritualidad laical y en un compromiso con el mundo, aceptando su esencia: el poder. Pero Cristo, vida nuestra, nos dice: “buscad primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura” ¿Acaso no se está buscando primero la añadidura, turbocanonizando sin la prudencia del examen sereno, la escucha de todas las partes y la perspectiva que da el tiempo? ¿Acaso, no producen estas turbocanizaciones más influencia y poder al clan; en esencia añadidura sobre añadidura? ¿es prudente canonizar a quien vive el espíritu de la obra, consistente en buscar primero la añadidura para más tarde, si alguna vez hay tiempo, buscar el Reino? El poder siempre reclama más poder para conservarse y en ello consume toda su energía, para lo cual requiere mayores dosis de influencia que, sin duda, tiene un precio en el mercado, también en el ‘espiritual’; influencias que suministran más bienes; en efecto, una espiral sin fin de la añadidura contraria al camino del Reino, que siempre pasa por el Calvario y la muerte. Pero retomemos la idea de predestinación. “Pues bien, hay una predestinación católica, por supuesto que la hay nos recuerda Sánchez Abelenda, a ustedes les basta con ver el prólogo de esa bellísima carta de San Pablo a los Efesios. ¿Cómo Dios va a ignorar, en su acto simplísimo de saber, Dios que conoce la omnipotencia de su Sabiduría los futuros contingentes, si alguien está salvado o no? Y quienes se salvan, se salvan por los méritos de Jesucristo. ¿Qué diferencia la predestinación católica de la calvinista? La predestinación católica salva la justicia divina: la Sabiduría divina rige a la voluntad divina, aunque todo se aúne en la simplicidad divina”. “Este calvinismo voluntarista tiene que refugiarse en algo que implique y asegure el ejercicio del poder, del dominio, en una concepción prometeica y voluntarista del hombre, porque la base de esa horrible predestinación de Calvino es su concepción voluntarista de Dios y de la economía de la salvación. Entonces Dios condena porque prevalece en Él la voluntad y hace lo que se le antoja, y lo que Dios hace es santísimo e inapelable”, lo cual dicho así es, además de una herejía, una enorme blasfemia. Esta idea del paralelismo entre el calvinismo y el “opusdeismo” no es mía, confiesa el padre Sánchez Abelenda. El profesor Elías de Tejada y Espínola la expuso claramente en una de sus glosas, la número 3 de la lección 4, página 149 del segundo tomo de su “Filosofía del Derecho”. En ella, y a propósito de la concepción jurídica de un prominente hombre del Opus Dei, Álvaro d’Ors, hace notar que tiene su antecedente en el calvinismo, en el voluntarismo y saduceismo calvinistas. Elías de Tejada no emplea exactamente la palabra “saduceísmo“, pero en cambio ésta sí aparece en un libro de Hugo Wast, a propósito del enorme poder de las finanzas de que se vale el Opus Dei. Se nos ha dicho: “No queráis conformaros con este siglo”; lo dice la Palabra Revelada, y junto a ella, todas las espiritualidades cristianas, desde los Padres del desierto, pasando por todas las corrientes de espiritualidad legítimas, algunas muy fieles, otras quizás no tanto, han presentado esta separación del mundo. “No ruego por el mundo, sino por estos que están en el mundo. Pero esta sana espiritualidad se emponzoña con el Opus. “Las tres tentaciones de nuestro Señor Jesucristo dan sentido a los múltiples problemas que vive la Iglesia. Fijémonos que el demonio no puede presentar la última tentación de golpe, tuvo, en cambio, que ir gradualmente (…) El demonio no pudo presentarle abiertamente la tercera tentación a Cristo; en cambio, es muy fácil que un católico con cierta espiritualidad, ejercitando vencer las pasiones, rehuya las tentaciones sensibles y no pueda resistirse a la invitación a “conquistar el mundo”. El diablo le dice entonces: “¡Conquista el mundo, porque tú, cuando conquistes el mundo, lo conquistarás para Cristo! Entonces pregunto: ¿con qué tipo de tentación está mechado el Opus Dei? Está marcado con la tercera tentación, que el diablo no puede presentar abiertamente ante nosotros. No se olviden de que eso de querer ganar al mundo para Cristo, aparece como muy apostólico…”; muy tentador para santitos de carrillos colorados. No estamos afirmando que otras obras, institutos, órdenes, fraternidades…,que nacieron pías, no hayan caído o permanezcan viviendo del mismo espíritu de los saduceos; al contrario, tales desdichas que nos producen grave escándalo las achacamos a la corrupción de los superiores a la que siguen las de sus súbditos; ”el pez siempre se empieza a pudrir por la cabeza”; pero no las podemos imputar a los fundamentos de tales obras; los cuales no fueron afirmados primordialmente como añadidura, como ocurre en el presente caso. Repasemos con brevedad este liberalismo de tercer grado o búsqueda de la añadidura en el Opus Dei: Sobre la obligación del católico de confesar la fe públicamente, ésta existe siempre que se ponga en duda, cuando se tergiversa, cuando se enturbia la fe, etc., según las palabras de Cristo: “”A aquel que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesaré delante de mi Padre”. Pero el fundador del Opus Dei no reconoce la necesidad de confesar públicamente el catolicismo (5) ¿De dónde este error? Porque promueve como ideal la libertad personal sin el imperativo de la verdad, objeto del entendimiento. No dijo Cristo “la libertad os hará verdaderos”, sino “la Verdad os hará libres”. Tales desideratas están patentes en sus escritos (6) : “Nunca ha dejado de molestarme la actitud del que hace profesión de llamarse católico, como la de quienes niegan el principio de la responsabilidad personal (…) .. existe en nuestra Obra… el deseo de colaborar con todos los que trabajan para Cristo y con todos los que, cristianos o no, hacen de su vida una espléndida realidad de servicio. “Y no hace mucho, con una emoción para este pobre sacerdote que es difícil de explicar, el Concilio ha recordado a todos los cristianos en la Constitución dogmática “Gaudium et Spes”, que deben sentirse plenamente ciudadanos de la ciudad terrena, trabajando en todas las actividades humanas con competencia profesional y con amor a todos los hombres, buscando la profesión humana a la que son llamados por el sencillos hecho de haber recibido el bautismo”. Monseñor no conmina a los suyos a que hagan una confesión pública de la Fe. Más bien dice que “no conviene”, porque cristianos o no, basta con que se trabaje con responsabilidad personal. Es el voluntarismo tan contrario a Cristo cuando alaba la actitud de María frente a Marta. De hecho dirá en la pag. 119 de “Conversaciones..” sobre la escuela católica: “He de confesar, por otra parte, que no simpatizo con expresiones tales como “escuela católica”, “colegio de la Iglesia”, etc., aunque respeto a quienes piensan lo contrario. …. Un colegio será efectivamente cristiano cuando, siendo como los demás, tratando de superarse, realice una labor de formación completa, también cristiana con el respeto de la libertad personal y con la promoción de la urgente justicia social”. No en vano, al menos en la Argentina de los años 80s y 90s, los colegios de la obra estaban exentos de señales externas de identidad católica, hasta el punto que ni sus nombres lo sugerían; insólito. Sobre el ecumenismo cabe señalar primero que los protestantes y los fieles de falsas religiones pueden ingresar al Opus Dei y nada les impide ser, incluso, súper numerarios. El fundador impulsó y promovió, aún antes del Concilio Vaticano II, aquél falso espíritu de los que se esfuerzan para una unión ilegítima, cuyos errores están condenados y “de ningún modo pueden ser aprobados por los católicos (probari nulo pacto catholicis possunt)”. De esta forma el Opus Dei, cae entre los que “yerran y se engañan (errant ac falluntur) los que así juzgan; pervierten y repudian (depravant, repudient) la religión verdadera e inducen al naturalismo y al ateísmo (ad Naturalismum et Atheismum gradatim deflectunt) “. “Quien concuerda con los que así piensan y obran, se aparta enteramente de la religión divinamente revelada (a revelata divinitus religione omnino receda) ”(7). Y no esconde el fundador del Opus Dei tal rebelión de su sociedad a la doctrina dogmática, sino que se vanagloria de ser uno de los pioneros en la defensa del condenado ecumenismo: “Ya le conté el año pasado a un periodista francés, y sé que la anécdota ha encontrado eco incluso en publicaciones de hermanos nuestros separados, lo que una vez le comenté al Santo Padre Juan XIII, movido por el encanto afable y paterno de su trato: “Padre Santo, en nuestra Obra siempre encontramos todos los hombres, católicos o no, un lugar amable, y no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad”. Él se rió emocionado porque sabía que ya desde 1950 la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aún a los no cristianos. Son muchos, efectivamente, y no faltan entre ellos pastores y obispos de sus respectivas confesiones, los hermanos separados que se sienten atraídos por el espíritu del Opus Dei y colaboran en nuestro apostolado. Y son cada vez más frecuentes, las manifestaciones de simpatía y de cordial entendimiento a que da lugar el hecho de que los socios del Opus Dei centren su espiritualidad en el sencillo propósito de vivir responsablemente los compromisos y exigencias bautismales del cristiano” (8). Lo mismo podemos decir de las riquezas. Los bienes materiales deberán honrar a Dios (lo ponen de manifiesto las palabras que Nuestro Señor pronuncia en el pasaje evangélico en el que la pecadora derrama óleo en sus pies). Ese espíritu de jerarquización, aún en las cosas materiales, tendrá que poner a Dios por encima de todo y esto no está claro en el Opus Dei, que incita a procurar los primeros puestos y títulos en todos los órdenes del mundo para luego (y si queda memoria y vida) buscar la gloria de Dios. Hay múltiples problemas institucionalizados en la Iglesia, que la Iglesia oficial hoy quiere galvanizar, canonizando todo lo que se ha hecho con y a partir del Concilio Vaticano II. Respecto al fundador del Opus Dei, canonizando en él a la personalización o encarnación de la Gaudium et Spes; y respecto al primer Prelado, Álvaro del Portillo, beatificando la fidelidad no sólo a su maestro, sino al magisterio desviado postconciliar; puesto que este grupo está al margen de la lucha del progresismo e integrismo, según confiesan, en una especie de limbo dorado de muelles alfombras, a “salvo” . Por encima del bien y del mal en su clan. Desde ese ‘locus’ palaciego pueden imantar, hipnotizar, adormecer a tantos católicos que son justos, que viven de su fe, que quieren ser católicos desde las entrañas; recogiendo siempre, en los países católicos, sus feligreses, sus socios, en una sensibilidad de ‘derecha’ adormilada; luego les inyectan su ‘espiritualidad’ saducea de conquistar primero el mundo, los puestos más influyentes de las naciones; puesto que “hay que tener influencias en el mundo”, para luego, más tarde, cuando se pueda y si se acuerdan, llevar el mundo a Cristo. Pero la más breve mirada a lo que ocurre, nos hará concluir que exactamente acontece lo contrario; es decir, el mundo cada vez está más alejado de Cristo ¿Le extrañara a alguien que no hayan movido un dedo en la lucha por conservar la Santa Misa Tradicional, sino más bien, saduceamente, al contrario? En el año 1974, la Editorial Dictio publicó en un sólo tomo tres obras del Padre Meinvielle. Estas son: “La concepción católica de la política”, “Los tres pueblos bíblicos en su lucha por la dominación del mundo” y “El comunismo en la Argentina” (que es una compilación de conferencias pronunciadas entre los años 1958 y 1962) Bien, en la página 292 de esta edición encontramos esta frase, nos dice S. Abelenda: “…el pueblo judío aprendió tan sólo una lección: la raza hispánica es imbatible de frente, pero sólo de frente. Puede ser traicionada si se acierta en proporcionarle un tratamiento debidamente dosificado de “cristianismo y mundo moderno”, con el que, bajo la apariencia de apostolado, se le inoculen los virus de la antirreligión y de la antipatria. Tal iba a ser la misión en la España franquista del Opus Dei. La heroica España del ’36 ha sido totalmente emputecida y envilecida, y hoy, en la década del 70, ha quedado totalmente ganada para el mundo judío” Álvaro del Portillo ha sido un fiel sucesor y continuador del espíritu saduceo y conciliar a la muerte de Mons. Escribá de Balaguer. Ambos rectores de la obra dieron el tratamiento dosificado de “cristianismo y mundo moderno” emputeciendo los frutos de la cruzada del 36 en España ¿ o nadie se recuerda de los gobiernos tecnócratas del tardo franquismo, en los que muchos ministerios estaban dominados por miembros del Opus Dei, los cuales importaron las ideas liberales de allende los pirineos y el Atlántico? De aquellos polvos estos lodos.
    Sofonio
    NOTAS 1.-Pío IX con la Quanta cura y con el Syllabus condena la siguiente proposición. «El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna». 2.- León XIII, en la encíclica Libertas, 3.- Gregorio XVI, en la encíclica Mirari Vos 4.- San Agustín. Comentario al Salmo 124 5.- “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer”, pag. 72 y ss..Editoral Rialp, que dicho sea de paso, es del Opus Dei; 1968 6.- Ibid. Pag 55-59 y en “el Opus Dei y la Libertad religiosa y de conciencia; pag.70 7.- Pío XI.Mortalium Animos 8.- “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer” Neo saduceos | Tradición Digital


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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    EL OPUS DEI, CABALLO DE TROYA DEL LIBERALISMO y SUS 20 PRINCIPALES HEREJÍAS








    EL OPUS DEI, CABALLO DE TROYA DEL LIBERALISMO

    P. Guillermo Devillers
    Publicado en "Tradición Católica" nº 12 nov/1985, Madrid, España.


    Tocará a historiadores mas documentados que yo el juzgar con precisión la influencia liberal del Opus en la evolución, o más bien, revolución política y religiosa de España en estos últimos años, influencia que por lo visto, fue muy importante.
    Lo que quiero aquí es, sin pasión ni polémica, comparar la doctrina abiertamente liberal de la Obra y de su fundador, con las enseñanzas eternas de la Iglesia.


    a) UN CONCEPTO AMBIGUO DE LA LIBERTAD


    Desde hace dos siglos la Iglesia multiplica sus advertencias contra una idea falsa y demoledora de "libertad". No hay libertad fuera de la dependencia de Dios. Estamos en una dependencia total de Dios tanto en nuestro ser como en nuestro obrar. (Basta leer por ejemplo la encíclica de S.S. León XIII, "Libertas".) A nosotros criaturas nos toca obedecer a cada momento y en cada acción a la voluntad amorosa de nuestro Creador, expresada por su ley natural, por la ley evangélica y por las órdenes legítimas de nuestros superiores. En esta obediencia y dependencia de Dios consiste nuestra perfección: "Sed perfectos". Escuchemos la doctrina tradicional y eterna de la Iglesia tan clara y hermosa referente a la libertad: "Si ha de tener nombre verdadero de libertad en la sociedad misma, no ha de consistir en hacer lo que a cada uno se le antoja, de donde resultarían grandísima confusión y turbulencias opresoras, al cabo, de la sociedad, sino en que, por medio de las leyes civiles, pueda cada uno fácilmente vivir según los mandamientos de la ley eterna". ("Libertas" núm. 11).


    Si leemos ahora los escritos del fundador de "la Obra", ¡qué diferencia! ¡qué lenguaje tan distinto y no exento de ambigüedad!
    "Algunos de los que me escucháis me conocéis desde muchos años atrás. Podéis atestiguar que llevo toda mi vida predicando la libertad personal, con personal responsabilidad. La he buscado y la busco, por toda la tierra, como Diógenes buscando un hombre, y cada día la amo más, la amo sobre todas las cosas terrenas: es un tesoro que no agradeceremos nunca bastante". (José Mª Escrivá de Balaguer, Sermón de Cristo Rey del 22-11-1970). ¿De qué libertad se trata? No lo sabemos.


    Y estas expresiones tan peligrosas: "La libertad personal que defiendo y defenderé siempre con todas mis fuerzas" ("Amigos de Dios, núm. 26). "Libremente, sin coacción alguna, porque me da la gana, me decido por Dios". ("A migos de Dios "núm. 35). "Soy muy amigo de la libertad, y precisamente por eso quiero tanto esa virtud cristiana (la obediencia). Debemos sentirnos hijos de Dios, y vivir con la ilusión de cumplir la voluntad de nuestro Padre.


    Realizar las cosas según el querer de Dios porque nos da la gana (1), que es la razón más sobrenatural. El espíritu del Opus Dei, que he procurado practicar y enseñar desde hace mas de 35 años, me ha hecho comprender y amar la libertad personal". ("Es Cristo que pasa" nº 17). Podríamos multiplicar los textos. Digamos solamente que si bien "el padre suele añadir a esta palabra: "libertad" esta otra: "responsabilidad", si bien la libertad que nos alaba suele acabar bien ("Libremente. sin coacción alguna porque me da la gana, me decido por Dios (2), sin embargo, todo este lenguaje nos suena mal. nos suena a ambiguo, nos deja una impresión desagradable. La libertad no con siste de ninguna manera en hacer "lo que me da la gana", sino en obrar según la recta razón. Por eso, dice Santo Tomás, el poder pecar no es libertad, sino servidumbre. Nos gustaría que los hombres actuales de la Iglesia y del Opus Dei nos hablaran más claro en vez de repetir estas solemnes y enfáticas alabanzas de la libertad sin más precisiones (3)


    b) MONS. ESCRIVÁ DE BALAGUER Y LA LIBERTAD RELIGIOSA


    Sobre este tema de la libertad religiosa "e1 padre habló bien claro. Refiere Salvador Bernal:
    "En 1966 contó a un periodista, Jacques Guillemé-Brûlon, de "Le Figaro", lo que una vez había comentado -el padre Escrivá de Balaguer- al Santo Padre Juan XXIII, movido por el encanto afable y paternal de su trato "Santo Padre, en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad". El se rió emocionado porque sabía que, ya desde 1950, la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aún a los no cristianos.


    Poco antes, el periodista le había preguntado sobre la "posición de la Obra" ante la Declaración del Concilio Vaticano II acerca de la libertad religiosa. La respuesta surgió bien clara: "En cuanto a la libertad religiosa, el Opus Dei, desde que se fundó, no ha hecho nunc a discriminaciones: trabaja y convive con todos, porque ve en cada persona un alma a la que hay que respetar y amar. No son solo palabras, nuestra Obra es la primera organización católica que, con la autorización de la Santa Sede, admite como Cooperadores a los no católicos, cristianos o no. He defendido siempre la libertad de las conciencias. No comprendo a violencia: no me parece apta ni para convencer ni para vencer; el error se supera con la oración, con la gracia de Dios, con el estudio, nunca con la fuerza, siempre con la caridad. Comprenderá que siendo ese el espíritu que desde el primer momento hemos vivido, sólo alegría puede producirme las enseñanzas que sobre este tema ha promulgado el Concilio". ("Mons. J. Escrivá de Balaguer" Salvador Bernal). El lector habrá notado enseguida la contradicción de este texto con la Encíclica " UANTA CURA" de Pío IX que condena " esa opinión errónea, la más fatal a la la Iglesia Católica y a la salvación de las almas y que Gregorio XVI llamaba delirio, a saber: que la libertad de conciencia y de cultos es un derecho libre de cada hombre que debe ser proclamado y garantizado en toda sociedad bien constituida ..."


    En "Amigos de Dios" núm. 171, el fundador de1 Opus Dei decía también: "Estamos obligados a defender la libertad personal de todos, sabiendo que Jesucristo es quien nos ha adquirido esa libertad; si no actuamos así, ¿con qué derecho reclamaremos la nuestra? (4) . Esta idea, la vuelve a repetir muchas veces a lo largo de sus sermones: "Nuestra fe cristiana además, nos lleva a asegurar a todos un clima de libertad, comenzando por alejar cualquier tipo de engañosas coacciones en la presentación de la fe". (id. nº 36). Esta doctrina del fundador del Opus Dei es enorme en sus consecuencias. Es, por supuesto, una condenación de la Inquisición católica, pero también de las Cruzadas ("No comprendo la violencia"). Es la condenación de los siglos de Reconquista. Es la condenación, incluso, de la Cruzada nacional de 1936. Nuestros lectores saben cuánto esa doctrina de libertad religiosa, que triunfó en el Concilio Vaticano II, se aleja de la doctrina católica infalible. Esa doctrina es herética (5). Esa libertad que defienden es la libertad de la perdición que Gregorio XVI y Pío IX llamaban delirio y que está hoy día llevando a toda una generación de jóvenes en el mundo entero a su perdición y auodestrucción, por la in moralidad, las sectas, la droga y otros venenos de venta libre.


    c) RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO: UN LIBERALISMO DIGNO DE LA MASONERÍA.


    A la masonería. no le molesta mucho que se hable de Dios, de vida espiritual, de oración, de mandamientos, con tal que todo esto se quede en un plan privado o en las Iglesias. Lo que no puede soportar es que se saquen de la Religión consecuencias públicas, sociales, deberes para los gobiernos, lucha de éstos contra el vicio y el error. De ahí la separación de la Iglesia y el Estado, el Estado oficialmente laico, sin religión, la liberad de cultos, de prensa, de espectáculos, etc.


    La Iglesia luchó con todas sus fuerzas contra esta rebelión del poder civil y de las acciones contra Jesucristo (6).


    El Opus Dei no luchó. Su liberalismo en este punto es asombroso. Que el lector me perdone si las citas se alargan un poco, ¡pero este punto es de una trascendencia tan enorme!


    "No escapan a Mons. Escrivá de Balaguer las consecuencias prácticas de una espiritualidad verdaderamente laical... Y he aquí, en este punto, la característica aversión de Monseñor Escrivá de Balaguer por todo tipo de clericalismo: "Pero a ese cristiano (sabio) jamás se le ocurre creer o decir que él baja del templo al mundo para representar a la Iglesia y que sus soluciones son las soluciones católicas a aquellos problemas. ¡Esto no puede ser, hijos míos! Esto sería clericalismo, catolicismo oficial o como queráis llamarlo. En cualquier caso es hacer violencia a la naturaleza de las cosas". (Citado por el Cardenal Sebastiano Baggio en "Avenire", Milán 26-7-75).


    En el librito de propaganda "¿Qué es el Opus Dei?" (Edición 1972, 28), nos dice: "Como consecuencia del fin exclusivamente divino de la Obra, su espíritu es un espíritu de libertad, de amor a la libertad personal de todos los hombres; y como ese amor a la libertad es sincero y no un mero enunciado teórico, nosotros amamos la necesaria consecuencia de la libertad, es decir: el pluralismo".


    En el Opus Dei el pluralismo es querido y amado, no sencillamente tolerado y en modo alguno dificultado.
    En 1964 le preguntaron en el teatro Gayarre de Pamplona:
    "¿Qué posición tienen los socios del Opus Dei en la vida pública de los pueblos? Mons. Escrivá inició su respuesta con un rápido y rotundo: "la que les de la gana". En el abarrotado teatro resonó una ovación cerrada...
    ¿Cómo puedo dar a entender a nuestros amigos, se le preguntó en Buenos Aires, que tratar a Dios es mas importante que hacer política? Bueno, contesta el "padre", es que no les puedes decir que no se preocupen de política. Porque justamente, por amor de Dios, algunas personas se ocupan de política: ¡yo, no! Yo no trato de ese tema, pero comprendo que haya ahí gente llena de rectitud: unos van por la derecha, otros por la izquierda, otros por allá, y ninguno desacierta, todos tienen buena voluntad...


    De modo que sí: que los buenos se preocupen de política, si les da la gana..." (Monseñor Escrivá de Balaguer, por Salvador Bernal pág. 269).


    Al leer esto me quedo estupefacto y pienso: pobre San Fernando, pobres Reyes Católicos que se equivocaron haciendo política, y además, una política del peor clerica1ismo, considerándose como los capitanes de Dios, representantes de la Iglesia.


    Pobre San Pío X que en Venecia hizo toda una campaña electoral sobre el tema: ¡A la puerta todos los enemigos de San Marcos, luchando con todas sus fuerzas contra el abstencionismo político de los católicos y consiguiendo el rechazo total de los masones y socialistas del gobierno. ¡Pero claro, esto era antes del Concilio Vaticano II! Si estos Reyes, si San pío X hubieran conocido a Monseñor Escrivá de Balaguer, no se habrían equivocado así y habrían dejado a los católicos hacer la política "que les diese la gana", y habrían dejado en paz a los musulmanes, judíos o masones...


    CONCLUSIÓN: LOS CATÓLICOS DEBEMOS TENER HORROR A ESTE LIBERALISMO TAL COMO LO DEFIENDE EL OPUS DEI

    Hoy día el liberalismo triunfa no sólo en España con el Opus Dei, sino también en Roma. Este liberalismo no es católico y no lo será nunca; Queremos Que Dios reine en todo el mundo. ¿No lo decimos en el Padre Nuestro? Que Jesucristo reine no sólo en los corazones, no sólo en la vida privada sino también en la sociedad, en las empresas, en las escuelas. Queremos que el crucifijo esté en las aulas. Queremos salvar nuestras almas y las de nuestros niños y las de todos los hombres. Queremos pues, que el gobierno luche contra el vicio y la corrupción en los jóvenes, prohíba el aborto y el terrorismo. Y que remos luchar nosotros mismos, en la medida de nuestra influencia social o política. Que remos que los Estados nos "coaccionen" suave mente para ser buenos católicos siguiendo el consejo de Jesús (Lc. 14-23): "Obligadles a entrar para que se llene mi casa". Si esto es hacer política, haremos, entonces, la política de los santos, la política de san Fernando y de San Luis, y si Dios quiere hare mos otra nueva cruzada para salvar la civilización cristiana de manos del comunismo, del judaísmo, y del islamismo y, salvar a España. Y confiamos en que la Virgen victoriosa de Lepanto nos dé la victoria otra vez.


    No dudo de que hay personas buenas y santas en el Opus Dei, pero quisiera que vie ran cómo les pueden engañar. Y quiero terminar con estas palabras llenas de fe y de piedad de un gran defensor de la fe (Monseñor Lefebvre, 13-13-1984): "Cuanto más se medita nuestra dependencia de Dios, más se medita nuestra dependencia de Nuestro Señor Jesucristo, tanto más se tiene el deseo de ponerse bajo el dulce reino de Cristo y de la Santísima Virgen María; no se tiene más que un deseo: y es el de ver reinar a Cristo y a la Santísima Virgen María. Cuanto más se piensa en eso más horror se tiene, un horror visceral, un horror instintivo, al liberalismo...".


    En resumen: Las "libertades" defendidas por Mons. Escrivá de Balaguer, desde San Agustín han sido llamadas por la Iglesia: "libertades de perdición" o "delirios".


    El liberalismo del cual hace alarde el fundador del Op us Dei, ha sido condenado infaliblemente como "el error más fatal a la Iglesia Católica y a la salvación de las al mas". Y fatal lo ha sido para España, abriendo las puertas al socialismo-comunismo y a una intensiva propaganda de descristianización.


    NOTA:
    Lecturas aconsejadas:

    • "EL LIBERALISMO ES PECADO" por D. Felix Sardá y Salvany. Ediciones Stella C/ Ayala nº 21 MADRID. Este libro valió a su autor las aprobaciones más altas y expresas de la Iglesia y los en comios más preciados de sus Jerarcas en el siglo XIX.
    • "EL CRITERIO" de Jaime Balmes. Un libro siem pre actual sobre los fundamentos de la filo sofía del buen sentido, antídoto probado con tra los delirios de la filosofía moderna. (Ediciones Stella).



    NOTAS:
    (1) Subrayado en el texto original
    (2) "Amigos de Dios", nº 35.
    (3) Sto. Tomás define la libertad: "Vis electiva me diorum servato ordine finis". Es el poder escoger los medios convenientes, conservando el orden hacia el fin.
    (4) ¿Con qué derecho? ¡Hombre! pero con el derecho de la verdad que sólo tiene derechos. El error
    tiene ninguno
    . Ta1 es la doctrina tradicional de la Iglesia recordada por el Papa Pío XII: "Lo que no correspode a la verdad y a la norma moral, no tiene objetivamente derecho alguno a la existencia, ni a la propaganda, ni a la acción". (Pío XII Comunidad Internacional y Tolerancia. Doctrina Pontificia, Tomo I L BAC). La doctrina católica sólo aprueba la tolerancia del error y el mal, en la medida en que sea conveniente o necesario "para que no se impidan mayores bienes y en parte para que no se sigan mayores males".
    (5) Ver los artículos de Michel Martín, a quien no se ha contestado nunca. (Trad.Cató. nº 28, 9, 10, 11).
    (6) Ver, en especial, el SYLLABUS , de Pío IX y la Encíclica "QUAS PRIMAS" de Pío XI que instituyó la fiesta de Cristo Rey.






    20 PRINCIPALES HEREJÍAS DEL OPUS DEI





    Monseñor Henri Delassus (el autor de “La Conjuración Anticristiana”), citando a San Gregorio el Grande en el sermon n° 10 sobre la Epifanía dice:
    “…hay herejes que creen en su divinidad, pero que no admiten de ningún modo que sea Rey en todos los lugares. Sin duda le ofrecen incienso, pero no quieren ofrecerle también el oro”.


    Y agregó:
    “De este tipo de herejes aún los hay, llevan el nombre de católicos liberales”.


    Entre estos muchos “católicos liberales” estaba José María Escriba y Albás, mejor conocido como “San Josemaría Escrivá de Balaguer” (porque se cambió el nombre con los fines de ser el único “San Josemaría” en la historia, y para disociarse de la carga judaica de su linaje), quien fundó el Opus Dei. Fue tan liberal que él y su Obra se adelantaron 35 años al Vaticano II, desalentando la vida religiosa; y fingió ser tan conservador que acusó a Roncalli y Montini de ser francmasones, y sentenció al Infierno a todos los Cardenales que votaron por Montini en el Cónclave de 1963.
    Herejías del Opus Dei - Verdad de Fe Divina y Católica


    1. - “Nuestra Obra es la primera organización católica que, con la autorización de la Santa Sede, admite como Cooperadores a los no católicos, cristianos o no. He defendido siempre la libertad de las conciencias” (Monseñor Escrivá de Balaguer Salvador Bernal, Ed. RIALP. 1976, pág. 296). - “La libertad religiosa es un delirio nacido del indiferentismo” (Mirári Vos: Encíclica de Gregorio XVI contra el Modernismo. Agosto 15 de 1832, N° 10)


    2. - “Amamos la necesaria consecuencia de la libertad: es decir: el pluralismo. En el Opus Dei el pluralismo es querido y amado, no sencillamente tolerado y en modo alguno dificultado” (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 127) – “La Declaración de los Derechos del Hombre es contraria a la Religión y a la sociedad” (Adeo Nota (Carta de Pío VI sobre los sucesos de Aviñón, Abril 23 de 1791)


    3. - Escrivá de Balaguer se declaró contento porque “el Concilio recogió el espíritu del Opus Dei” (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 486) – La libertad religiosa es Libertad de la Perdición (Quanta Cura: Pío IX contra los errores modernos, Diciembre 8 de 1864)


    4. - Las obras apostólicas del Opus Dei “se proyectan y gobiernan con mentalidad laical. Por ello no son confesionales” (Monseñor Escrivá de Balaguer Salvador Bernal, Ed. RIALP. 1976, pág. 309) - La sociedad, sustraída a las leyes de la Religión y de la verdadera justicia, no puede tener otro ideal que acumular riquezas, ni seguir más ley, en todos sus actos, que un insaciable deseo de satisfacer la indómita concupiscencia del espíritu, sirviendo tan solo a sus propios placeres e intereses(Quanta Cura: Pío IX contra los errores modernos, Diciembre 8 de 1864)


    5. - Escrivá confiesa que “La afirmación del pluralismo entre los católicos fue en los primeros años del Opus Dei novedad ininteligible para muchos, porque habían sido formados en una línea justamente contraria…” (Monseñor Escrivá de Balaguer Salvador Bernal, Ed. RIALP. 1976, pág. 311) – El pluralismo es un error abominable, reprobado y condenado (Quanta Cura; Pío IX contra los errores modernos, Diciembre 8 de 1864)


    6. - “Cuando, en 1950, el Fundador obtuvo finalmente de la Santa Sede el permiso para admitir en la Obra a los sacerdotes diocesanos y para poder nombrar a no católicos e incluso no cristianos Cooperadores de la Obra, se ‘completó’ la familia espiritual del Opus Dei” (Monseñor Escrivá de Balaguer Salvador Bernal, Ed. RIALP. 1976, pág. 244) – “No os unáis en yugo desigual con los infieles, pues ¿qué comunión puede haber entre la justicia y la iniquidad?” (II Cor. 6, 14)


    7. - Escrivá reconoce que “para mantenerla (la Obra) además de los miembros del Opus Dei, hay otras personas que ayudan; algunos no son católicos, y muchos, muchísimos, que no son cristianos” (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 615) – “Así, una tal libertad pone en el mismo piso la verdad y el error, la fe y la herejía, la Iglesia de Jesucristo y cualquier institución humana” (Libértas: Carta de León XIII sobre la libertad humana, 29 de Junio de 1888)


    8. - “Los organismos competentes de la Santa Sede han llegado al convencimiento de que tal concesión (el Decretum Laudis) es, de momento, imposible. La Obra no encaja en ninguna de las formas asociativas reconocidas por el Derecho de la Iglesia. Un alto personaje de la Curia ha dicho a don Álvaro [del Portillo]: ‘Ustedes han llegado con un siglo de anticipación’” (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, 326) – “Tenemos que habérnoslas con un enemigo astuto y doloso que, halagando los oídos de pueblos y príncipes, ha cautivado a unos y otros con blandura de palabras y adulaciones” (Humánum Genus: Encíclica de León XIII contra la Francmasonería, 20 de Abril de 1884).


    9. - “Sólo al pasar los lustros e iniciarse una nueva corriente ecuménica, ese paso audaz (admitir a no católicos en el apostolado del Opus Dei), que pudo haberle engendrado muchas incomprensiones, fluía ya con naturalidad en la historia contemporánea” (El fundador del Opus Dei: Andrés Vásquez de Prada, Ed. RIALP. 1987, pág. 235). – “El Sillón, que enseña semejantes doctrinas, siembra entonces en vuestra juventud católica unas nociones erradas y funestas sobre la autoridad, la libertad y la obediencia”. (Notre Charge Apostólique: Carta de San Pío X contra el Sillonismo, Octubre 23 de 1908, N° 21)


    10. - “Esta realidad ‘ecuménica’ de Camino obliga a preguntarse cómo unas páginas, cuyo origen redaccional tiene contextos tan marcados, han podido difundirse entre personas pertenecientes a medios culturales, no ya diferentes al originario de Camino, sino tan diversos entre sí” (Estudios sobre el Camino: Mons. Álvaro del Portillo et alteri, Ed. RIALP. 1989, pág. 48.). – “La doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material”. (Notre Charge Apostólique: Carta de San Pío X contra el Sillonismo, Octubre 23 de 1908, N° 22)


    11. - “Camino ha ido preparando en este tiempo a millones de personas para entrar en sintonía y acoger en profundidad algunas de las enseñanzas más revolucionarias que, treinta años después, promulgaría solemnemente la Iglesia en el Concilio Vaticano II“ (Estudios sobre el Camino: Mons. Álvaro del Portillo et alteri, Ed. RIALP. 1989, pág. 53). – “Libertad, Igualdad, Fraternidad”: Las perversas semillas de la Revolución Francesa (DF)

    12. - “El fundador del Opus Dei es un ‘conservador’ o (digámoslo con una metáfora) una ‘roca primigenia cristiana’ o -si se quiere- una ‘roca primigeniamente cristiana’, con una profundidad y una convicción tales que a la vez, le convierte en el mayor ‘revolucionario católico’ de los últimos doscientos años”. (Opus Dei-Vida y obra del fundador Josémaría Escrivá - Peter Berglar, Ed. RIALP. 1987 -Trad. Española, pág. 243) – Cristo Rey tiene poder sobre todas las criaturas y sobre todos los Estados (cf. Quas Primas: Encíclica de Pío XI sobre la Realeza Social de Cristo, Diciembre 11 de 1925, N°10-11)


    13. - “El Fundador del Opus Dei, después de muchos años de incomprensiones, tuvo la satisfacción de que destacados Padres conciliares, como los Cardenales Frings (Colonia), Künig (Viena), Lercaro (Bolonia) y otros, le reconocieran, como un verdadero precursor del Vaticano II, sobre todo respecto a aquellos puntos capitales que, para el Concilio, marcaban el camino a seguir en el futuro”. (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 303) – “Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis, Venerables Hermanos, que tal impiedad no maduró en un solo día, sino que se incubaba desde mucho antes en las entrañas de la sociedad”. (Quas Primas: Encíclica de Pío XI sobre la Realeza Social de Cristo, Diciembre 11 de 1925, N°18)


    14. - “Para los Papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, el Opus Dei y su Fundador eran hechos objetivos que anunciaban el comienzo de una nueva era del cristianismo” (Opus Dei-Vida y obra del fundador Josémaría Escrivá - Peter Berglar, Ed. RIALP. 1987 -Trad. Española, pág. 243) – “Que se deba separar el Estado de la Iglesia, es una tesis absolutamente falsa, y perniciosísima” (Veheménter Nos: Carta de Pío IX a Francia sobre la Ley de separación Iglesia-Estado, Noviembre 11 de 1906, N°2)


    15. - El Vaticano II aprobó solemnemente lo que el Opus Dei practicaba respecto del ecumenismo (cf. Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 14) – “Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia formada de muchas comunidades que se asemejan por ciertos caracteres generales, pero distintas unas de otras y no unidas entre sí por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia la individualidad y la unidad de que hacemos profesión en el símbolo de la fe: "Creo en la Iglesia una"...” (Satis Cógnitum: Encíclica de León XIII contra la Francmasonería y demás sociedades secretas, Junio 29 de 1896, N°8)


    16. - Álvaro del Portillo relata que “Durante mi trabajo en las comisiones del Concilio Vaticano II pude comprobar cómo se abrían paso en sus documentos, a veces muy trabajosamente, enfoques de la vida cristiana y criterios pastorales que son como la atmósfera de Camino”. (Estudios sobre el Camino: Mons. Álvaro del Portillo et alteri, Ed. RIALP. 1989, pág. 55) – “Esta clase de gente (los católicos liberales) es, sin duda alguna, más peligrosa y dañina que los enemigos declarados, porque sin llamar la atención y sin, tal vez, ponerse en guardia, se prestan a las maniobras de estos últimos”. (Per Tristíssima: Carta de Pío IX al Círculo Ambrosiano de Milán sobre los “Católicos Liberales”. Marzo 6 de 1873)


    17. - “La Obra era, así la primera asociación de la Iglesia que abría fraternalmente sus brazos a todos los hombres sin distinción de credo o confesión”. (Tiempo de caminar - Ana Sastre, Ed. RIALP. 1989, pág. 610). – “Algunos hombres van haciendo pactos con todos, y enseñan que la salvación eterna está abierta a los sectarios de todas las religiones, sean lo que sean”. (Singuláris Quidem: Carta de Pío IX sobre los problemas de la Iglesia en Austria, Marzo 17 de 1856, N°1)


    18. - “Las residencias del Opus Dei son interconfesionales “donde viven estudiantes de todas las religiones e ideologias”. (Conversaciones con Escrivá de Balaguer, Centro de Estudios Históricos San Josemaría Escrivá, Ed. RIALP. 1968, 117) – Decir “de esta doctrina de la experiencia, unida a la otra del simbolismo, se infiere la verdad de toda religión, sin exceptuar el paganismo”: CONDENADO (cf. Pascéndi Domínici Gregis: Encíclica de San Pío X contra el Modernismo, Diciembre 8 de 1907, N° 13)


    19. - Escrivá le dijo a Juan XXIII “En nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad” (Conversaciones con Escrivá de Balaguer (Centro de Estudios Históricos San Josemaría Escrivá, Ed. RIALP. 1968, pág. 246) – “Ni la Sede Apostólica puede en manera alguna tener parte en dichos Congresos ecuménicos, ni de ningún modo pueden los católicos favorecer ni cooperar a semejantes intentos; y si lo hiciesen, darían autoridad a una falsa religión cristiana, totalmente ajena a la única y verdadera Iglesia de Cristo” (Mortálium Ánimos: Encíclica de Pío XI sobre la verdadera unidad cristiana, Enero 6 de 1928, N°10)


    20. - “Es ciertamente grande vuestro ideal, que desde sus comienzos ha anticipado la teología del laicado que caracterizó luego a la Iglesia del Concilio y del Post-concilio…” (Discurso al Opus Dei: Juan Pablo II, Agosto 19 de 1979) – “Muchos, guiados de un imprudente celo de las almas, se sienten llevados por un interno impulso y ardiente deseo a romper las barreras que separan entre sí a las personas buenas y honradas; y propugnan una especie de irenismo, que, pasando por alto las cuestiones que dividen a los hombres, se proponen, no sólo combatir en unión de fuerzas el combatiente ateísmo, sino también reconciliar opiniones contrarias aun en el campo dogmático”. (Humáni Géneris: Encíclica de Pío XII contra la “Nueva Teología”, Agosto 12 de 1950, N° 6)
    Escrivá de Balaguer y su obra eran, por tanto, más progresistas que muchos modernistas preconciliares, pero habiendo sido rebasados por la izquierda en el Concilio y en el post-Concilio, ahora los acusan de ser “ultraconservadores”.


    Tomado de: Miles Christi



    Círculo Tradicionalista Pedro Menéndez de Avilés: EL OPUS DEI, CABALLO DE TROYA DEL LIBERALISMO y SUS 20 PRINCIPALES HEREJÍAS
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  4. #4
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Hay varios libros esclarecedores sobre el Opus Dei.

    Uno de ellos es: Opus Judei.

    En él se cuentan muchos aspectos, poco difundidos, de la personalidad del "padre" Escrivá.


    Entre otras.

    Cambia de nombre varias veces, corrige sus apellidos: pues el original de su familia es ESCRIBA, de origen judío.

    Es expulsado del seminario por tendencias HOMOSEXUALES (que mantendría toda su vida).

    Solicita y COMPRA un título nobiliario del que no tenía derecho. Cuando lo habitual y tradicional es que los poseedores LEGALES de títulos nobiliarios RENUNCIAN, voluntariamente a él, al ordenarse sacerdotes.

    Se arroga títulos académicos que no tiene.


    etc. etc.


    Pero para mí hay algo peor, según el Evangelio POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS y el fruto del Opus es el de una SECTA (técnicamente hablando).

    Que a los numerarios se les "confisque" el sueldo, las herencias, no puedan manejar cuentas bancarias, que tengan que pedir asignaciones para comprar hasta la ropa (mientras tienen el sueldo confiscado por la "Obra") son síntomas claros de coerción mental y técnicas sectarias de la peor especie.

    Luego podíamos seguir con las coacciones psicológicas, de grupo, violación del secreto de confesión, etc. etc.

    Si me animo subiré el resumen (tocho hilo, ya me conocéis ) de dicha obra.

  5. #5
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Pues cuando puedas súbelo don Jaime, que tus "tocho-hilos" siempre son interesantes, jaja
    Por cierto, en el blog de Ernesto Milá encontré un artículo que comparaba al Opus con la Falange, y hablaba de los orígenes del apellido Escriba.Voy a ver si lo encuentro y lo pongo, como ya digo es del blog de Ernesto Milá, pero aún con todo es interesante la comparación que hace.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Falange contra el Opus: la gran contradicción bajo el franquismo

    Publicado: Viernes, 13 de Febrero de 2009 21:54 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
    Infokrisis.-Dentro de nuestra iniciativa de recopilar escritos elaborados hace años, hemos encontrado éste, inacabado, que debería haber formado parte de un estudio más amplio sobre la historia de España en el que intentábamos realizar una aproximación a nuestro pasado desde el punto de vista de la doctrina evoliana. Para esta doctrina el elemento central es el reconocimiento de la antítesis de dos fuerzas a las que Evola llama "Luz del Norte" de tipo viril, guerrero, masculino, solar y de otra la "Luz del Sur" de carácter femenino, telúrico, sacerdotal y lunar. Nos pareció que en el siglo XX, la antítesis desarrollada bajo el franquismo entre la Falange y el Opus Dei respondía con una precisión asombrosa a este esquema interpretativo. Ahora recuperamos el artículo escrito hace 15 años. Estabilizada la España de la postguerra, resuelto el contencioso entre el nazismo y las democracias y aislados del resto del mundo, la vida siguió en nuestro numantino país. Aquella manifestación en la Plaza de Oriente que contestó el aislamiento internacional fue el desfío que lanzó la España vencedora en la guerra civil. "Si ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos". El humor de "La Codorniz", conducido por antiguos voluntarios de la "División Azul", humoristas próximos a la Falange y cínicas gentes de derecha, junto al surrealismo cultural, hizo posible aguantar las precariedades de la postguerra.

    La España vencida desapareció en el exilio, las cárceles, los silencios y las sentencias de muerte, ejecutadas o no. El maquís representó poco, numérica y efectivamente. La "invasión" del Valle de Arán, fue una gesta apreciada solo para sus protagonistas. España permaneció indiferente. A principios de los sesenta los últimos maquisards fueron cazados como conejos sin que sus muertes merecieran algo más que escuetas notas de prensa en las que inevitablemente se hablaba de "bandoleros" y atracadores. La España republicana estuvo ausente durante 40 años ("Cien años de honradez y 40 de vacaciones", fue la irónica adaptacion del lema del PSOE en la transición) y solo los comunistas, con sus rígidos criterios organizativos, su esquematismo mental y utilizando la estrategia de la hormiga laboriosa consiguieron salir del franquismo con un activo político que, luego, Carrillo se encargó de dilapidar.

    Estábamos en 1946. El régimen había sufrido una evolución desde que los militares se alzaran diez años antes apoyados por grupos activistas de derecha y extrema-derecha y con la adquiescencia de un sector de la sociedad y el apoyo de los fascismos internacionales. Mientras la victoria sonrió a las tropas del Eje, Franco, gallego él, apostó sin fanatismo por la alianza germano-italiana. Colocó en el tablero a los 18.000 voluntarios de la División Azul. Y subrayo lo de voluntarios; los he conocido bien y doy fe de que fueron los que quisieron, incluso los que lo hicieron no por idealismo sino para redimir su apellido de pasadas colaboraciones republicanas. Pero Franco se reservó alguna que otra carta. No entró en la guerra. La victoria de las armas aliadas, iniciada a partir del desembarco en el Norte de Africa, hubiera resultado imposible de estar las dos orillas de Gibraltar en manos de un Eje ampliado con España asociada. A partir de ahí todo fue coser y cantar y, por lo demás, los contingentes judíos asilados por España, justificaban el que, en caso de victoria de los aliados, Franco pudiera presentar algún as en la manga.

    Venció el bando aliado. Hasta ese momento, Franco había utilizado la retórica imperial de la Falange para dar empaque y tono al régimen. Probablemente él mismo se sintiera atraído por este discurso ampuloso que hundía sus raíces en una parte de nuestra historia. Nadie cuestionaba -solo algunos falangistas- que el partido fundado por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo, era el "fascismo español". Si vencía el Eje, la carta de Franco era tener un partido único de características similares al fascismo y al nazismo. Al resultar derrotado, hubo que buscar una ideología de sustitución. Esa fue el nacional-catolicismo; con él la "Luz del Sur" prendió de nuevo en nuestro país.

    Las críticas e ironías a las que se ha hecho acredor el franquismo proceden en buena medida de este giro ideológico. "El florido Pensil", el catecismo de Ripalda y los rosarios del Padre Peyton, la censura en manos eclesiales y la mojigatería, eran propias del nacional-catolicismo, no de la Falange. Un somero estudio sobre la Sección Femenina o sobre el carácter de los intelectuales falangistas, los hace muy distantes del espíritu sacerdotal y pacato de sus colegas nacional-católicos. Estos, surgidos del adaptacionismo de la derecha liberal (la CEDA) que, con los años, tras percibir que lo del franquismo iba para largo, se convirtieron en la cuarta fuerza del régimen (tras al falange, el carlismo y el ejército), con pretensiones hegemónicas. Los falangistas fueron recluidos en algunos ministerios arquetípicos y en consonancia con sus ideales sociales. Girón de Velasco instituyó la Seguridad Social y el grueso de la legislación laboral franquista; por más que antiliberales, tales leyes podrían ser hoy reivindicadas por las organizaciones obreras situadas más a la izquierda, en caso de que supieran algo de la historia social de éste país. En cuanto al carlismo, se le encasilló en el Ministerio de Justicia y poco más, a la espera de que se fuera desleyendo como un azucarillo, como así ocurrió. El ejército ya había tenido una guerra (la civil), algunos militares tuvieron dos (la civil y el frente del Este junto con la Wermatch) y los más veteranos, incluso tres (la civil, la División Azul y las anteriores campañas de Africa). Los hubo con cuatro (a las anteriores hubo que añadir la miniguerra del Ifni). Todos ellos querían tranquilidad y disfrutar los galones y condecoraciones ganadas. Los "propagandistas" católicos subieron enteros en el gobierno.

    Y así llegamos a los años cincuenta cuando aparecen elementos nuevos. España tenía que salir, no solo del subdesarrollo, sino del hambre secular. Había restricciones eléctricas, racionamiento y carestía, estraperlo; miseria, en definitiva.

    Cuando Franco e Eisenhower firman los acuerdos de cooperación, España entra en la recta del desarrollismo y, oh maravilla de maravillas, ni los carlistas, ni la falange, ni los propagandistas, ni mucho menos el ejército, estaban en condiciones de liderar la nueva etapa y facilitar una clase política tecnocrática. Un oscuro grupo, en cambio, sí: el Opus Dei. A partir de ese momento se instaló una contradiccion fundamental en el interior del régimen, entre los sectores de la Falange (no específicamente conservadores, sino dotados de ideales patrióticos y sociales) y el Opus Dei (no necesariamente progresista, sino simplemente tecnócratico). Todos ellos, como los carlistas, propagandistas y militares, eran "franquistas" en el sentido de que el adaptacionismo de Franco, permitió que en unos momentos del régimen se jugara con una alineación y en otros con otra; o incluso que en el mismo tiempo unos peones fueran puestos a trabajar en unas posiciones y otros en otras. Y la cosa duró hasta el último aliento del eufemísticamente llamado "anterior jefe del Estado".

    Pero todas estas vivas muestras de pragmatismo, oportunismo de escasos principios, realpolitik y adaptacionismo, no pueden eludir el hecho fundamental, a saber, que entre la Falange y el Opus Dei existió una contradicción metafísica que hacía de ambos, quintaesencias de dos principios opuestos desde la fundación de nuestro país: el elemento guerrero y el sacerdotal, lo solar y lo lunar, lo guerrero y lo sacerdotal, lo viril y lo telúrico, la "Luz del Norte" y la "Luz del Sur", se manifestaron nuevamente e imprimieron carácter a esos años.

    Influyente, primero, en la Corte del "anterior jefe de Estado", residual en el decenio de la rosa, el Opus Dei, en el momento de escribir estas líneas, cabalga de nuevo a lomos del centro-derecha [recordar que este artículo se escribió durante la primera legislatura del "aznarato"]. Por lo demás, Juan Pablo II, al buscar apoyos sobre los que reconstruir la Iglesia, tras la desbandada postconciliar, buscó y obtuvo sostén en "Comunión y Liberación" y el "Opus Dei". Agradecido, el polaco, tuvo a bien hacer aquello que iba mucho más allá del surrealismo religioso: intentar llevar a Escribá de Balaguer a los altares. Y uno se pregunta, si los santos de hoy son como son -y en el caso de Escribá, sabemos cómo son- ¿qué podremos pensar de los santos de ayer que, a lo peor, les concedieron tal título por cualquier componenda de baja estofa?.

    No vemos gran cosa de santo en el Opus, como no sea la candidez de sus más abnegados miembros. Lo que vemos en el Opus es la quintaesencia acrisolada del Espíritu del Sur, oscuro, sufriente y lunar, telúrico y ginecocrático (a pesar de su misoginia), en la que se entremezclan lo peor del modus operandi masónico, la piedad más beata y, finalmente, los trucos de ilusionismo propios de cualquier espectáculo de "music hall".

    Se diría que, con el Opus Dei estamos ante un tipo de espiritualidad femenina químicamente puro, enemigo jurado e irreconciliable de cualquier otra posición y que, a la postre, explica la conflictualidad con la Falange, e incluso con los jesuitas (los "soldados del papa") y otras órdenes religiosas de distinta inspiración. Difícilmente el Opus Dei podría entenderse con los Jesuitas. El hijo de comerciantes que era Escribá estaba espiritual y anímicamente alejado del espíritu militar de los hijos de Ignacio de Loyola y en cuanto a las órdenes mendicantes, Escribá no podía sino despreciarlas. Dios debía ser adorado con pompa, boato y ostentación.

    Casi a modo de caricatura, el Opus Dei remite a los aspectos más problemáticos de la "Luz del Sur". Luz lunar, el Opus prefiere el secreto y la clandestinidad a los espacios abiertos y a las claridades solares. Para justificar tal opción gusta hablar de discrección y silencio. La máxima 970 del "Camino" dice: "Es verdad que he llamado a tu apostolado discreto "silenciosa y operativa misión" y no tengo nada que rectificar" y "que pase inadvertida vuestra condición como pasó la de Jesús durante treinta años". Hay otras muchas referencias más en el librito caótico, y en ocasiones delirante, escrito por Escribá; el mismo tema del secreto vuelve a repetirse en las Constituciones de la Obra: "Con el objeto de alcanzar su fin con eficacia, el Instituto como tal quiere vivir oculto"; más adelante especifican "Los miembros numerarios y supernumerarios deben estar convencidos de la necesidad de guardar un prudente silencio acerca del nombre de otros miembros y no revelar a nadie su propia filiación a la obra". En cuanto a las propias Constituciones "no han de divulgarse, ni siquiera han de traducirse a lenguas vulgares".

    Junto al secreto, el desprecio por la naturaleza humana que se considera fuente de pecado en sí misma, remite igualmente a la temática propia de la "Luz del Sur", del ser caído, incapaz de superar por sí solo su miseria existencia y al que sólo la Gracia de Dios puede redimir. La Gracia es administrada por el sacerdote que opera en el Opus en forma de director espiritual y al que se le debe sumisión total. Las desafortunadas comparaciones entre el hombre y el borrico (una canción cantada a menudo en centros del Opus dice así "Vas a ser burro de noria, borrico siempre serás") que ya hiciera Lutero cuatro siglos antes ("El alma del hombre es como un asno que puede ser cabalgado por Dios o por el diablo"), el cerco de censuras y prohibiciones al que está sometido el miembro de la Obra (las revistas de información general están prohibidas), la falta de autonomía personal de los miembros que deben consultar cualquier pequeña decisión de sus vidas a su director espiritual al que le deben, no fidelidad, sino sumisión absoluta ("Ocultar algo personal a los directores era tener un pacto con el diablo" decía una ex-miembro del Opus), su consideración enfermiza de la sexualidad en la que los llamamientos a la castidad son todavía más desagradables que en lo más desagradable de la concepción evangélica, y, finalmente, la consideración mesiánica de que solo hay salvación posible en el interior de la institución y, fuera de ella, aguarda una irremisible condenación eterna ("El que se va de la Obra traiciona y vende a Jesús", "Nadie que se ha ido de la Obra ha sido feliz"), y finalmente, el papel atribuido a la Virgen en la fundación de la Obra (las biografías "oficiales" sostienen que la Virgen se apareció a Escribá con una rosa en la mano pidiéndole la fundación del Opus), todo ello definen un tipo de espiritualidad enfermiza idéntica a la que ha dado origen a otras manifestaciones de la "Luz del Sur".

    En cuanto a la vida y a la personalidad del fundador, existe en él una apetencia de lujo y ampulosidad propias de una espiritualidad telúrica y lunar. No se recató de utilizar estrategias subrepticias y ladinas, callar, esconder, permanecer en la sombra, ocultos, estudiar cómo alcanzar más influencia y peso (tema titánico de la búsqueda de poder). Escribá dijo en cierta ocasión a un colaborador, "cuando tengamos las cátedras, todos tendrán sus carreras, sus doctorados, muchos títulos, porque eso atrae mucho a la gente (...) Nuestro fin es acaparar todas las carreras para que así podamos dar a los nuestros sus carreras hasta sin examinarse, muchos títulos y condecoraciones". Nosotros mismos nos hemos sorprendido de leer estas líneas y confirmar, por nuestros conocimientos directos, que efectivamente algunos miembros del Opus Dei están modelados en esta óptica. Hemos conocido incluso a uno que ha llegado a falsificar burdamente el título de periodista y a llenar las paredes de su despacho con decenas de títulos de dudosa catadura. Seguramente eso es lo que Escribá alababa en su "Camino" llamándolo "santa desvergüenza".

    Junto a todo este cúmulo de despropósitos, la personalidad de Escribá se muestra pobre, justo en aquel punto en donde debería de aquilatar más riqueza el fundador de una Orden religiosa: en su espíritu. Ególatra despiadado, orgulloso y engreído, caprichoso, altivo, despreciativo incluso para con la figura del Papa y de la jerarquía ("He conocido siete papas, cientos de cardenales, miles de obispos. Pero fundadores del Opus solo hay uno"), altamente inmaduro (en una discusión intrascendente durante una comida, al verse sin argumentos contra su oponente, Escribá fue acalorándose y en un momento dado sacó la lengua a su oponente), esclavo de la gula (en una ocasión pidió la séptima tortilla porque las seis anteriores no estaban a su gusto) y de la avaricia (ya desde pequeño confiesa que le gustaba tocar las monedas que entraban en el comercio paterno), proclive a los accesos de ira (bastaba con que alguien no lo tratara como creía que merecía ser tratado o que ocurriera un error de protocolo para que se enfureciera. Ruiz Jiménez, entonces Ministro de Educación, al encontrárselo en Roma se dirigió a él diciéndole "¿Qué tal padre Escribá?". Escribá se volvió enfurecido y sin recoger la mano que Ruiz Jiménez le tendía. En efecto, quería que se le llamara Padre o Monseñor, pero no "Padre Escribá" como a cualquier otro sacerdote. Otros han dicho de él que sus maneras eran "bruscas y violentas", a la más mínima contrariedad perdía los estribos y empezaba a gritar), en cuanto a la envidia no podía evitar sentirla hacia los jesuitas (el padre Arrupe, General de la Compañía de Jesús hubo de llamarlo tres veces y por tres veces recibió la respuesta de que "el Padre no se encontraba en casa". Escribá jamás devolvió la llamada)... Escribá no ahorraba en demasía ninguno de los siete pecados capitales.

    Desgraciadamente para el Opus Dei, la figura de Escribá de Balaguer está demasiado próxima a nuestro presente como para que podamos mitificarla y hacer de él un santo. Falta materia prima y sobran medios de comunicación. La característica de nuestro tiempo es la inmediatez en la transmisión de la información y esto va en detrimento de que nos podamos tomar en serio el proceso de beatificación y su presumible resultado final.

    Las biografías oficialistas cuentan que la Virgen se apareció al joven Escribá de Balaguer, cuando aún no se llamaba así, y le pidió la fundación del Opus Dei, organización que, ya desde el principio, se sitúa bajo el signo de la Madre. Para colmo, en cierta correspondencia Escribá firma como "Mariano" detalle, ya de por sí, suficientemente significativo de su fe en la "Mediadora".

    Es suficientemente conocido que nuestro hombre nació en Barbastro, pero mucho menos que fue bautizado con el nombre de José María Escriba Albás. Y decimos bien, Escriba y no Escribá. La sutileza del acento o no acento en la "a", marca la diferencia. Por algún motivo que se nos escapa, el "Padre", tal como gustan referirse al fundador del Opus sus miembros, desfiguró hasta tal punto su nombre que, con el paso de los años, este inicial se transformó en Josemaría Escribá de Balaguer. El segundo apellido, Albás, fue relegado al olvido; un "de Balaguer" que parecía otorgarle prosapia y patente de nobleza, vino de Dios sabe dónde y el José María se hizo uno, transformándose en Josemaría sin que se sepan los motivos exactos que justificaron la transformación.

    Su juventud no fue ni edificante edificante ni aplicado. Estudiante más que irrelevante, vocación tardía, Jesús Ynfante llega a decir de él que fue "oscuro, introvertido, y con notable falta de agudeza, un hombre -concluye- de pocas luces". Hubo en 1920 una expulsión del seminario de Logroño por motivos no suficientemente aclarados. Algunos se imaginan lo peor que, por respeto a los muertos, preferimos silenciar. En el seminario de Zaragoza destacó, no por arriba, sino por abajo; Salvador Bernal lo califica de "inconstante y altivo".La mitología del Opus explica que el 2 de octubre de 1928, en el momento de la consagración de la Hostia y el Cáliz, el curita tiene una visión: ve lo que Dios espera de él. Es el pistoletazo de salida del Opus Dei. Pero nadie se entera, ni siquiera sus amigos más íntimos de la época, para los que el único proyecto fundacional era una asociación universitaria que debería de haberse llamado "Caballeros Blancos". Ninguna crónica registra nada mas de tales caballeros. El nombre, en cualquier caso, sugiera que el gusto por los títulos y los nombres altisonantes le venía ya de lejos.

    Pocos años después se sabe que Escribá utilizaba un látigo de nueve colas y cadena con púas para flagelarse. Las paredes del cuarto de baño estaban frecuentemente bañadas con su propia sangre que salpicaba las paredes. Cuando uno se azota es, fundamentalmente, por tres motivos: por perversión, porque le provoca placer o por trastorno psíquico. Los místicos pertenecen al segundo grupo; sinceramente, no sabemos en cuál de los tres situar a Escribá. Esta y otras costumbres y rumores que circulaban en aquellos años sobre su persona, nos dan de él un cuadro particularmente sombrío. Y desde luego, poco sano. A esto hay que añadir la misoginia. Escribá y su Opus opinan que el estado natural de la mujer de la Obra debe ser el embarazo y el padre Urteaga, uno de los mejores comunicadores de la Obra allá por los años sesenta, sostenía que "las mujeres se salvan teniendo hijos".

    Esta misoginia, demasiado evidente, por lo demás, parece en contradicción el espíritu telúrico del Opus al cual ya hemos aludido. No es así. El telurismo está presente en toda la obra a y en todo el espíritu de Escribá. La "Luz del Sur" no exige fidelidad sino sumisión (Escribá aborrecía que le besaran solo el anillo pastoral, exigía que le besaran la mano de rodillas). La "Luz del Sur" se caracteriza en su arte por una frondosidad exuberante y desenfrenada, bien presente en los oratorios de la Obra y el de Escribá en particular, "opulento e inaccesible". Nada que ver con la austeridad olímpica de la "Luz del Norte". Escribá viajó siempre, a partir de sus años de gloria, acompañado de un séquito encargado de servirle. Una ex-miembro del Opus declaró que había tenido que dar por inservivle un colchón recién comprado por que no alcanzaba por 3 cm. las dimensiones establecidas. Cuando se desplazaba a América se hacía enviar los melones por avión. Comía siempre con platos de la mejor porcelana, cubiertos de plata. En Roma, durante el Concilio, un obispo invitado por Escribá se sintió sumamente incómodo comiendo con cubiertos chapados en oro. Todo eso que hoy se llama "imagen", que no es realidad sino reflejo de la realidad, pertenece a la concepción sudista del mundo, hoy en marcha triunfal hacia el precipicio. Escribá, para eso de la imagen, era único. Amaba los títulos universitarios y de nobleza, convencido de que podían atraer dinero e influencia. Tras la "Luz del Sur" y tras el Opus, en definitiva, lo que se percibe es un amor al dinero, no en tanto que tal, sino como vehículo de poder. Es el dominio de la naturaleza, una vez más, lo que interesa, incluso con un cierto desprecio sobre sí mismo. Escribá, por cierto, decía que "para fundador bueno, el que viene embotellado", refiriéndose a la conocida marca de coñac. A partir de 1968, cultivando su imagen, recibe -mejor, compra- el título de Marqués de Peralta. Ese gusto por la imagen alcanzó más allá de la muerte. Su proceso de beatificación hay que considerarlo como el maquillaje final de su imagen.

    ¿Dónde radica la fuerza del Opus Dei? ¿por qué sus afiliados están tan comprometidos con la asociación y tienen tanta fe en la obra del "Padre"? No basta con decir que se trata de un grupo de presión y que, por tanto, sus miembros extraen beneficios e influencia social. Esto equivaldría a dar la razón a quienes han comparado al Opus con una "masonería blanca". No es así, conozco bien a ambos bandos y puedo decir que mientras el compromiso masónico es extremadamente débil (un ágape, una tenida a la semana y poco más), el miembro del Opus Dei lo es desde que ingresa en la Obra hasta que muere, lo que se le exige es de tal calibre que nadie que no haya sufrido un lavado previo de cerebro, puede aceptar. Si a un masón se le pidiera que utilizara el cilicio y el flagelo veríamos donde quedaba su "compromiso con la humanidad". La masonería y el Opus, fuera de alguna coincidencia formal, son estructuras radicalmente diferentes y que, en absoluto, responden a una misma mentalidad. La fuerza del Opus radica en algo muy distinto que la convicción de que en sus filas se va a obtener promoción social. En cuanto a las similitudes formales, es cierto que los miembros del Opus se reconocen entre sí mediante palabras secretas ("Pax" dice uno para reconocer si hay algún miembro de la Obra; "in aeternum", se le responde), como también es cierto que en las reuniones de cúpula se llamen por un número y no por su nombre. En un momento dado hubo incluso un código secreto para la correspondencia en el que cada numeral o combinación de numeral con vocales tenía un significado. "El código se guardaba en un libro llamado de San Girolano", recuerda una ex-miembro de la Obra.

    La lectura de algunas obras de místicos y sus biografías dan la sensación de que les ha sonado la flauta por casualidad. En el Siglo de Oro, ya hemos visto, hubo muchos de estos casos. Se trató de místicos autodidactas que sufrieron una experiencia paranormal trescientos años antes de que Aldoux Huxley escribiera "Las puertas de la percepción". En la historia y en las vivencias de algunos miembros del Opus se divisan los mismos elementos tratados por Huxley. ¿Espiritualidad? Más bien habría que hablar de trucos, meros trucos generados a partir de una alteración en la química de la sangre que producen visiones beatíficas. El sujeto interpreta tales visiones y las dramatiza en forma de experiencias místicas, pero en realidad se trata de fenómenos suficientemente conocidos y explicados, sobre los que no hay duda. Caso diferente de las auténticas experiencias místicas de, por ejemplo, San Juan de la Cruz o en nuestro siglo de Teresa Neumann que, efectivamente, se sitúan en un terreno más próximo a la experiencia trascendente.

    Javier Ropero en su libro "Hijos del Opus Dei" profundiza brillantemente en este terreno y a él remito. Con todo, hay otros testimonios y rumores que corren por la "Obra" que abundan en la dirección interpretativa de Ropero.

    España en los años 20 y 30 es un hervidero de espiritismo, mesmerismo, teosofía y doctrinas ocultistas. Incluso los medios anarquistas fueron un receptáculo de estas corrientes. Al leer "Camino", da la sensación de que Escribá de Balaguer estaba familiarizado con esta temática y, por lo demás, no hay que olvidar que las 999 sentencias de su libro han sido colocadas deliberadamente. El era consciente e ironizaba al respecto que 999 es el número de la Bestia, 666, invertido. Se decía, igualmente, que en el primer oratorio del Opus, Escribá, mediante un hábil juego de luces y espejos, daba la sensación de que levitaba. Más elementos, confirman que Escribá conocía algunos "trucos" que facilitaban el acceso a engañosas experiencias seudo-místicas.

    Cito a Huxley: "Una mezcla -completamente no tóxica- se siete partes de oxígeno y tres de anhídriho carbónico produce en quienes la inhalan ciertos cambios físicos y psicológicos que han sido descritos minuciosamente. Entre estos cambio el más impotante, es un notable incremento en nuestra capacidad para "ver cosas" cuando los ojos están cerrados (...) Estas largas suspensiones de respiración llevan a una alta concentración de anhidrido carbónico en los pulmones y en la sangre y este aumento de la concentración de CO2 disminuye la eficiencia del cerebro como válvula reductora y permite la entrada a la conciencia de experiencias visionarias o místicas del más allá". Ropero, recuerda que los oratorios del Opus Dei son reducidos, cerrados, con escasa ventilación, hay en ellos velas, flores y se consume incienso, suelen utilizarse para sesiones de oración comunitaria, se entonan cánticos religiosos y oraciones decenas de veces repetidas. Es fácil intuir lo que sucede: la atmósfera del lugar se empobrece de oxígeno, mientras la proporción de CO2 crece. De manera monocorde se recitan jaculatorias que inhiben la consciencia. Tras un cuarto de hora de recitar una jaculatoria (frase breve), permaneciendo en silencio y con los ojos cerrados, con la química de la sangre alterada, se accede a un estadio diferente al de la conciencia ordinaria y, por tanto, se tiene tendencia a creer que se ha vivido una experiencia mística. Tal experiencia está además facilitada por las mortificaciones (el cilicio, las flagelaciones, el dormir poco cambiando incluso la almohada por una guía telefónica y el colchón por una tabla). Huxley escribe: "si se analizan los efectos de la autoflagelación resulta muy claro que provocaban experiencias visionarias. Para empezar, liberaban gran cantidad de adrenalina y gran cantidad de histamina, y ambas tienen efectos muy extraños sobre la mente. En el Medievo, cuando no se conocía el jabón ni los antisépticos, cualquier herida que pudiese infectarse lo hacía y los productos proteínicos de emergencia entraban en la sangre. También sabemos que estas cosas tienen efectos psicológicos muy interesantes y extraños. El cura de Ars, a quien un obispo prohibió las flagelaciones escribió nostálgicamente: "Cuando se me permitía hacer lo que quería con mi cuerpo, Dios no me negaba nada"".

    La falta de alimento, los ayunos prolongados, unido a todo lo anterior, contribuyen a aumentar la facilidad para tener experiencias seudo-místicas que no son sino respuestas fisiológicas del cuerpo ante situaciones distintas de las habituales pero que nada tienen que ver con la verdadera espiritualidad. La "Luz del Sur" está plagada de estos casos en los que los coribantes, los sacerdotes de Atis, los flagelantes medievales, se azotaban hasta la saciedad o se castraban simplemente para alabar a la Diosa y obtener de ella visiones beatíficas. Stanley Krippner recuerda que "... algunas sectas judías también utilizaban los vapuleos rituales para obtener experiencias de éxtasis; tal era una de las grandes ceremonias del Día del Perdón. La flagelación voluntaria tuvo lugar como devoción extática o exaltada en casi todas las religiones. Los egipcios se azotaban a sí mismos durante los festivales anuales en honor de su diosa Isis; en Esparta, los niños eran flagelados ante el altar de Artemisa Ortia hasta hacerlos sangrar. En Alea, en el Peloponeso, se azotaba a las mujeres en el templo de Dionisos; y en el festival romano de las lupercalias se azotaba a las mujeres en una ceremonia purificadora"... Cultos femeninos (Artemisa, Isis) o telúricos (Dionisos, las lupercalias, el hebraismo), henos aquí en las antípodas de la serenidad olímpica que busca la experiencia trascendente en la serenidad y en la quietud, no por la vía del martirio del cuerpo, sino por el distanciamiento consciente y voluntario del mundo de los sentidos. La misma iglesia católica -y más en concreto la Regla de San Benito y el propio San Francisco- condenó la búsqueda de la experiencia mística si era, a la postre, una búsqueda del placer.

    Habría que añadir que la abundancia de oro o de irisaciones doradas en las salas del Opus reservadas al culto, con sus reflejos, facilita el engaño de los sentidos. A partir de todo esto puede entenderse que los crucifijos -ricamente labrados en oro y piedras- vistos por gentes que han pasado por las pruebas descritas antes (cilicio, látigo, ayunos, jaculatorias, respirando atmósfera rica en CO2), crean ver que Cristo se mueve en su cruz, les habla o flota en el aire... Se trata de un simple "truco" del que Escribá no fue el único en beneficiarse. Hoy, buena parte de las sectas destructivas -entre las que el Opus figura para muchos- obtienen el control de sus miembros generando visiones de esta forma. Tal es la fuerza de atracción del Opus. En un mundo en el que la verdadera espiritualidad está ausente, cualquier "emoción fuerte" neoespiritualista, puede cautivar al más escéptico.

    Junto a esto, hay algo en el Opus que no está complementamente clarificado. No me voy a referir a sus inextricables orígenes, a la imposibilidad histórica de confirmar la historia ideal del Opus dictada por Escribá, sino a las influencias que sufrió. No creo que tomara un modelo en la masonería, más bien creo que lo encontró en "El Abetal" (La Sapiniere, organización clandestina y secreta católica de finales del sgilo pasado y principios de este) de Monseñor Benigni y en los jesuitas. ¿Eso es todo?

    Hay algo más que se escapa al analista pero que planea en los primeros años de la Obra. Hay algunos elementos tomados de la mística masónica ("sobre este aparente desorden cada uno tiene que construir su propio orden" escribía el opusdeista Salvador Bernal parafraseando el "Ordo ab Chao" masónico). Miguel Fisac, uno de los primeros afiliados al Opus, cuenta que cuando fue por primera vez al primer oratorio de calle Ferraz, 50, se alarmó. El confesor de Escribá, el padre Valentín Sánchez, vislumbró también aroma de herejía en el Opus y rompió con Escribá. Algún testimonio remite a la residencia de la calle Jenner de Madrid, donde existía un oratorio "adornado con signos cabalísticos y masónicos". Un profesor de Derecho Internacional afirmó que la palabra "SOCOIN" (Sociedad de Cooperación Intelectual, sigla con la que el Opus dió sus primeros pasos) corresponde a una secta hebraica. En 1941, tras crearse el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, Escribá debió compadecer al sospecharse que "bajo el nombre de Opus Dei se escondía una rama judaíca de la masonería"... Exajeraciones, quizás, pero todas van en la misma dirección y, por lo demás, me parece excepcionalmente sólida la opinión de quienes hacen de Escribá de Balaguer un judío converso, cuya psicología responde a la del "marrano" tal como ha sido acotada y definida por Julio Caro Baroja.

    Ya hemos visto la portentosa historia de los criptojudíos españoles, veamos ahora las pistas que nos da la biografía de Escribá. Su propio nombre, aquel con el que fue bautizado, Escriba, delata su origen. Un escriba es un "doctor e intérprete de la ley judía".Caro Baroja, bromeando, decía que este apellido no era el mejor para pasar camuflado. El acento cambia poco, apenas transforma un apellido grave en agudo. Su padre, comerciante en paños, tenía la misma profesión que los judíos altoaragoneses. Barbastro, por lo demás, fue en el siglo XV una de las más prósperas juderías del reino. En el siglo XI, durante el reinado de Pedro I, ya se registraron falsas conversiones de Judíos en Huesca. El propio Escribá parecía querer delatar este origen: "somos el resto del pueblo de Israel" decía frecuentemente. Las sucesivas modificaciones del nombre de Escriba corresponde a la traducción judía. Mendizábal, el factotum de al desarmotización, era un judío converso de apellidos Alvárez Méndez. La costumbre judía de evitar que los muertos judíos o "marranos" reposaran en cementerios consagrados, fue seguida por Escribá al enterrar a sus progenitores en la cripta de la casa del Opus en la madrileña calle de Diego de León.

    También es posible establecer vínculos con una especie de neo-templarismo adulterado del que existieron pequeños núcleos en España desde 1820 como ya hemos visto. Durante mucho tiempo los supernumerarios, para acentuar su carácter de pobreza, dormían en parejas en los pisos del Opus, lo que dió lugar a que la falange les acusara repetidamente de prácticas homosexuales. Quizás fuera en imitación de la leyenda templaria que mostraba a dos caballeros sobre una sola montura. El Opus y los templarios tienen como característica común utilizar cruces sin que aparezca el cuerpo de Cristo, ni la notación INRI. Y también la extraña tendencia a utilizar patas de oca. Se sabe que monseñor Escribá solía dibujar patos, e incluso en el Molino Viejo, en la provincia de Segovia, se conserva pintado un pato dibujado por él. Los templarios y las hermandades de constructores que de ellos dependieron utilizaban el grafiti de la pata de oca como símbolo de reconocimiento y firma. Otros han querido ver en la insistencia de la cruz sin la imagen de Cristo y la reiteración de rosas en toda la iconografía del Opus, una alusión a la secta de los rosacruces. ¿Dónde empieza la exageración y dónde termina la realidad?

    En los primeros tiempos, Escribá acarició la la idea de forjar una orden católica y caballeresca, los "Caballeros Blancos", y siempre tuvo presente el deseo de entroncar con la nobleza. Caro Baroja recordaba que una característica de los conversos fue "buscar entronque con linajes aristocráticos". Dado el voto de castidad y su alejamiento de la nobleza tradicional, su único camino, como hemos visto, fue la adquisición del título nobiliario a buen precio.

    Lo que más llama la atención en los encontronazos entre la Falange y el Opus es que los primeros, que contaban entre sus fundadores con una buena cantidad de títulos nobiliarios (como también existieron en el Partido Fascista y el en Partido Nazi, especialmente en las SS), quisieron proletarizarse, mientras que los miembros del Opus (y, muy en especial, su fundador) buscaron recubrirse del manto de nobleza. Ya hemos expuesto las razones de la ubicación del Opus Dei en las cotas iluminadas por la "Luz del Sur". Vayamos a por su oponente.

    En la Falange distinguimos dos elementos perfectamente diferenciados; de un lado aquellos que le confieren un carácter excepcionalmente vitalista y aristocrático, frecuentemente enunciados a nivel simbólico y existencial, y de otro, un grado de confusionismo ideológico que, lejos de desaparecer, fue creciendo a medida que avanzaba en su andadura política. Estos dos elementos se contrarrestaron frecuentemente; ninguno de sus miembros estuvo en condiciones de superar la contradicción y las influencias opuestas, ni siquiera el mismo Primo de Ribera y mucho menos Manuel Hedilla. Así pues, oscilando entre las altas cimas de la metafísica y las más bajas cotas de la demagogia social, entre lo más vertical y lo horizontal por definición, la Falange supuso el último intento de encarnar la "Luz del Norte", de la que lo único que nos queda es un compendio de libros y escritos, buscados por los bibliófilos y coleccionistas y que, nadie hasta ahora, ha sabido "aggiornar".Hemos hablado de símbolos. Mal que les pese a los falangistas, su organización jamás tuvo una ideología digna de tal nombre; como máximo una concepción del mundo y en absoluto cerrada. No, la Falange fue entre 1933 y 1936, entre su fundación y el desencadenamiento de la guerra civil, un estado de espíritu, en absoluto una ideología. Antes de esa fecha no existía y después estuvo combatiendo en los frentes. Entre ambas, las necesidades de la lucha política hicieron que no pudiera elaborarse ninguna doctrina coherente. Pero existieron símbolos, allí donde las teorías callan, que nos hablan de un impulso vital en el cual se reconocen, si bien que atenuados, confusos y de forma inconsciente, los rasgos de la "Luz del Norte".

    El yugo y las flechas (la Y de Ysabel y la F de Fernando, blasón de los Reyes Católicos que herederá Carlos V), el hecho de que sean cinco las flechas (número de perfección y límite de las posibilidades humanas), el cisne (emblema del Frente de Juventudes y del Sindicato Español Universitario, ave solar por excelencia junto al aguila y el león, identificada con Helias, el caballero del Sol), el rojo y el negro de la bandera (símbolos de la dualidad, de la muerte y de la vida, de la tradición y la revolución), la garra irradiante (la garra del león, otro animal solar, de la que irradia el sol), el "Cara al Sol" (título suficientemente explícito del espíritu solar que animaba a la primera Falange), el recuerdo a los muertos, "presentes" (al igual que los antiguos pueblos nórdicos germánicos que se sentían acompañados por sus ancestros), las alusiones a la "guardia de los luceros" (entendida como la compuesta por aquellos camaradas que han muerto en circunstancias heroicas), las continuas referencias a un estilo austero y duro, desprovisto de lujo y oropeles, castellano, en definitiva, la valoración de la Edad Media como quintaesencia de lo español, los llamamientos a una vocación heroica, las asimilaciones del militante como "mitad monje mitad soldado", o de la sociedad ideal con "ángeles armados en las jambas de las puertas", todo esto, si bien no conforma una ideología en el sentido estricto de la palabra, si en cambio conforma una concepción del mundo emanada directamente de la "Luz del Norte".

    No queremos entrar en las polémicas sobre las implicaciones reales o supuestas de la Falange en episodios indignos y rechazables; los años en los que dió a luz fueron turbulentos y precedieron la gran catástrofe de nuestro país en el siglo XX, la guerra civil. El fusilamiento de García Lorca (refugiado en casa de falangistas sevillanos), la represión contra los militantes republicanos, las "patrullas del amanecer", son solamente episodios aislados en la historia de la Falange y, más bien, forman parte de la historia de la guerra civil. Es suficientemente conocido que los entendimientos entre anarquistas y falangistas, incluso hasta los años sesenta, habían empezado con el trasvase de militantes de la CNT y del pestañismo a filas falangistas en los años de la preguerra. A efectos del presente estudio, lo que hace que podamos valorar un movimiento histórico como Falange Española, no es su participación en tal o cual episodio concreto, afortunado o desgraciado, sino lo que puede deducirse de su espíritu. A este respecto, incluso los más acérrimos detractores reconocerán que una élite falangista -en la que podemos situar a Dionisio Ridruejo- no solamente proclamaron unos valores y principios generales, sino que estuvieron dispuestos a vivir y a morir, inspirados en ellos. Eso les llevó a muchos de ellos a las estepas rusas enrolados como voluntarios en la División Azul y que solo recibieron una cruz de palo como recompensa; otros, prefirieron desligarse del régimen que nació de la sublevación de julio de 1936, y que, en su criterio, no se adaptaba a la imagen que se hacían de su estado ideal; muy pocos formaron organizaciones disidentes, inspiradas en Miguel Hedilla, segundo Jefe Nacional de Falange. Estos fueron los menos y, en una condiciones políticas muy favorables, no estuvieron en condiciones de completar los principios apenas enunciados por Primo de Rivera, Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma. Falange se fue extinguiendo poco a poco.

    Respecto a los tres fundadores hay en ellos diferencias no desdeñables. Están, bien es cierto, unidos por lo que podríamos llamar "sentimiento imperial", la sensación de que el mejor momento de la hispanidad fue el período iniciado con los Reyes Católicos y concluido con los últimos austrias. Las ideas de centralidad, de ímpetu político-religioso, el carácter antiburgués, el culto a la juventud, el sentido de disciplina y sacrificio, esto es, el espíritu de milicia heroica, el gusto por la aventura y, finalmente, la síntesis entre la Tradición española y la Revolución, hacen de Falange Española, lo que algunos han llamado "Vía Solar". Pero, al margen de esto, Primo de Ribera, Ledesma y Redondo, sostenían orientaciones sensiblemente diferentes. Redondo era un castellano viejo; católico, antisemita, su austeridad y entereza fueron siempre proverbiales; cuando uno se aproxima a su biografía cree estar ante aquellos castellanos que combatieron a la morisma y tiene la sensación de que las gentes de Fernán González debieron estar, más o menos, cortadas con el mismo patrón. Onésimo es el católico militante de viejo estilo que tiene muy pocos puntos en común con Ramiro Ledesma, ateo impenitente, vitriólico, activista, intelectual frío que unos días colocaba un petardo y al día siguiente publicaba un ensayo en "La Revista de Occidente". Partidario de "nacionalizar a las masas anarcosindicalistas", hubo en él rasgos de populismo y demagogia que compartió con Primo de Rivera. Este, por su parte, hijo del General del mismo nombre, pertenecía a los círculos aristocráticos madrileños y estaba relacionado con una pléyade de intelectuales y artistas de vanguardia que constituyeron el núcleo fundacional de la Falange. Formado por Rafael Sanchez Mazas, Agustín de Foxá, Alvaro Cunqueiro, Eugenio Montes, Rafael García Serrano, Luys Santa Marina, Felipe Ximenez de Sandoval, Gonzalo Torrente Ballester, Dionisio Ridruejo, Ernesto Giménez Caballero, Mourlane Michelena, Víctor de la Serna, pintores como Alfonso Ponce de León o Cossío, Samuel Ros, José María Alfaro, con el patronazgo espiritual de Eugenio d’Ors, Maeztu y Ortega, estamos ante un grupo de intelectuales, más que ante el grupo activista que hoy recordamos.

    Pero Falange Español no representaba la "Luz del Norte" en estado puro sino adulterado y con la tensión metafísica rebajada. Su "vocación imperial" no tuvo posibilidad de manifestarse en una opción política concreta, simplemente se tradujo en un nacionalismo extremo, al igual que la oposición a la burguesía y al capitalismo no llevó a fórmulas de superación, sino a una admiración indecorosa y acrítica hacia los movimientos sociales de izquierda, por igualitarios y uniformizadores que fueran. Ramiro Ledesma, desde su revista "La Conquista del Estado" pudo gritar "Viva la Alemania de Hitler, viva la Italia de Musolini, viva la Rusia de Stalin", y escribir luego que más le lucía la camisa roja de Garibaldi que la negra de Mussolini, expresiones desgarradas de un deseo de revancha social e igualitarismo uniformizador, en contradicción con los ideales jerárquicos que exhibía en otros escritos.

    Especialmente, en Ramiro Ledesma se percibe la falta de sensibilidad hacia lo sagrado. Viendo en la Edad Media, una edad oscura, percibe en las formas renacentistas su estilo ideal. Alguién pudo decir con justicia que mientras Marx practicaba un materialismo económico, Ledesma profesaba un materialismo guerrero. La "idea imperial" no es tomada sino en función del poder que le atribuye para relanzar un nacionalismo español, un nacionalismo laico y de masas. Ledesma, pero también José Antonio y Onésimo Redondo, no dudan a la hora de utilizar y predicar la violencia para alcanzar los objetivos políticos. Se trata de un pragmatismo exajerado y de un activismo a ultranza derivados de su particular visión del mundo. Hubo en Falange una desviación titánica y prometeica, en ocasiones incluso fálica, única vía en la que supieron hacer desembocar la visión militar y heroica de la vida. Por lo demás, cuando José Antonio aludía a la "dialéctica de los puños y las pistolas" no hacía otra cosa más que abrir o insertarse en una espiral de violencia que terminó por anegarle a él y al propio movimiento.

    Pero allí donde el espíritu de la Falange es más distante de la "Luz del Norte" es en la concepción del Estado. Ni Ramiro Ledesma, ni Primo de Rivera, consiguieron consolidar una teoría del Estado, pero las pocas frases, esparcidas aquí y allí, en sus escritos, dan pie a pensar que junto a la idealización del papel de las masas (la "nacionalización de las masas sindicales" que pedía Ramiro Ledesma), ambos perciben el Estado como un "instrumento totalitario". En sus escritos no se encuentran alusiones a la sociedad trifuncional, mucho menos a los cuerpos intermedios, tan solo vagas y preocupantes alusiones al papel de los sindicatos. Fueron los teóricos del franquismo quienes se encargaron de completar estos enunciados y dar forma a la "democracia orgánica" como alternativa a la "democracia liberal".

    El elemento que permite situar a José Antonio Primo de Rivera por encima de los otros dos fundadores y ver en él al receptáculo de la "Luz del Norte" es su vocación poética. Solo José Antonio como figura central del grupo de intelectuales falangistas, supo apreciar el valor de la poesía en la formación de una visión del mundo.

    Cuando faltaron los fundadores de la Falange y los elementos más representativos, poco dados a tareas de gobierno, prefirieron optar por enrolarse en la División Azul, nadie se preocupó de completar la doctrina falangista. El franquismo utilizó a la Falange como levadura de las masas; sus ideales sociales, su consigna mil veces repetida de "Patria, Pan, Justicia", podían constituir un reclamo, como de hecho así ocurrió durante veinticinco años, entre 1939 y 1964. Al cerrarse este ciclo, el Opus Dei ya despuntaba como la fuerza hegemónica en los gobiernos de Franco.La lucha entre la Falange y el Opus Dei fue larvando durante los años 60 y estalló con el "affaire" MATESA. Por esas fechas la Falange ya estaba excepcionalmente debilitada y reducida a una mera cáscara sin vida. Los locales del Movimiento Nacional estaban vacíos, el Frente de Juventudes, la Sección Femenina, los Sindicatos, la Guardia de Franco, no eran sino estructuras burocráticas esclerotizadas que apenas podían hacer nada frente al Partido Comunista y a la extrema-izquierda.

    El Opus Dei, sus bancos y ministerios, sus industriales, sus tecnócratas, no preveyeron que al trabajar por la construcción de un capitalismo tardío, estaban generando una estructura económica de tipo liberal-capitalista que entraba flagrantemente en contradicción con la estructura política del Estado, autoritaria y paternalista. Cuando, para sobrevivir, esa estructura económica precisó impulsar un cambio para promover un mayor crecimiento, sacrificó a la estructura política. Eso ocurrió a mediados de los años 70.En el momento que Franco muere, la derecha carece de organización política, está en el poder, es el poder, pero no tiene estructura de partido y, por tanto, no estará en condiciones de afrontar una etapa democrática formal. Es el período de las Asociaciones Políticas, el "espíritu del 12 de febrero" y la Ley de Reforma Política. La derecha intenta ganar tiempo, liderar el proceso de cambio. Ahí está el Opus Dei intentando no perder el tren. Sin embargo, a partir de 1977, los mayores éxitos los consigue en el extranjero y, a partir de la entronización de Juan Pablo II, en la propia Roma.

    En cuanto a la Falange, llegó a la transición en un estado de total descomposición y con un alto grado de confusionismo político. Multifraccionada, perdidos los líderes e intelectuales que le dieron vida, habiendo dado la espalda incluso a los propios orígenes, sufrió un proceso continuado de empequeñecimiento y gropuscularización en el que todavía se encuentra hoy.

    Lo que tuvo de "Luz del Norte" hace sesenta años, hace ya mucho que se extinguió.

    © Ernest Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.esINFOKRISIS, el blog de Ernest Milà – Se prohíbe la reproducción de este artículo sin indicar procedencia
    Falange contra el Opus: la gran contradicción bajo el franquismo | INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà
    Última edición por ReynoDeGranada; 29/11/2015 a las 16:32
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Opus Judei



    Parte I : DESENMASCARANDO AL OPUS DEI.







    Este post es un breve resumen de una extensa obra de más de 250 páginas.

    El Opus desenmascarado es la historia de una trama donde realidad y ficción parecen fundirse y conjugarse en aleación perfecta.
    No es un libro escandaloso ni provocador aunque sí polémico con el que se puede estar o no de acuerdo pero ante el que es imposible sentirse indiferente.
    Su lectura es obligada para no pecar de incauto pues la ignorancia no nos exime, jamás, de sus irreparables y nefastas consecuencias. No es un grito de alarma sino una consciente voz de alerta para los hombres que buscan la verdad que los haga plenamente libres.




    LAS SECTAS Y EL OPUS DEI.
    Nunca ninguna secta (o alguno de sus miembros) se considera a sí misma como tal (Julián Hernando en su obra “El Fenómeno de las Sectas”, Cuadernos de Realidades Sociales nº 35/36, Instituto de Sociología Aplicada, Madrid, enero 1990, pg. 27).

    Pero estamos en disposición de hacer una afirmación tajante y categórica en relación con el Opus Dei: es una de las sectas más poderosas y misteriosas del XX (Área Critica, nº 2, julio 1983, “El Opus Dei por Dentro”, pg. 33).


    Raimundo Panikkar, uno de los pioneros en la andadura del núcleo inicial, miembro integrante de los fundadores, que asistió a los prolegómeros del Opus dice: “lo que empezó por ser un pequeño grupo, más o menos carismático que, lentamente, a raíz de las circunstancias por una parte y de lo que estaba latente en el espíritu de fundador, se fue convirtiendo en lo que SOCIOLÓGICAMENTE se denomina una SECTA” (Alberto Moncada en Historia del Opus Dei, pg. 131).


    Vivimos inmersos en un proceso de crisis social que ha creado un mercado de credulidades en que proliferan sectas que se expanden, penetran, se instalan, afectan y culminan sus propósitos inconfesables infiltrándose, como el humo, en los tejidos sociales, destruyendo y aniquilando a muchos para el beneficio lucrativo de unos cuantos.


    En el diario El País (11-7-88, pg. 4) se desarrolla una noticia de primera página, con grandes titulares: Miembros del Opus Dei son tratados con técnicas de desprogramación en una clínica de Barcelona.
    El contenido de la noticia confirmaba que un número, no determinado, de jóvenes aspirantes y miembros activos del Opus Dei habían sido tratados en Barcelona en los últimos meses con técnicas de desprogramación mental. Tratamientos clínicos aplicados a petición de sus familiares que intentaban corregirles desarreglos emotivos … alrededor de 20 familias de miembros o seguidores del Opus Dei, de diversas partes de España, habían solicitado información y colaboración para “recuperar a sus hijos” y tratarlos clínicamente.
    Los responsables opinan que las actitudes dogmáticas de algunos miembos y seguidores del Opus Dei son similares a las de miembros de sectas nocivas.
    Y la noticia termina diciendo: “en el primer Congreso Internacional sobre los efectos nocivos de las sectas, celebrado el pasado mes de noviembre en Sant Cugat del Vallés (Barcelona) se trataron y debatieron algunos aspectos presuntamente perjudiciales y negativos del Opus Dei”.


    La revista Tiempo publicó un informe (11-4-88) con el título: El Opus Dei, el verdadero poder en España, nada sensacionalista, en el que decía que: “cada vez son más los padres que no se resignan ante la impotencia legal de sacar a sus hijos de lo que denominan un “lavado de cerebro”. Y en Valencia hay un psiquiatra que se ha especializado en desprogramar a jóvenes captados por el Opus Dei.


    Según John Roche, profesor de Historia en la Universidad de Oxford, y miembro de la Obra durante 14 años, afirma que: “hoy empiezan a captar a niños de 8 y 9 años … se prepara una ficha en la que se empiezan recogiendo datos: edad, estudios, aficiones, ambiente social, familia, actitud hacia la religión y el Opus, contactos con gente del Opus, ...”




    EL LÍDER CARISMÁTICO.
    Los sectarios son esclavos de un mesías (título de una obra de Pepe Rodríguez sobre sectas), este autor sostiene que en las sectas hay dos cuerpos doctrinales, íntimamente unidos pero diferenciables:
    - la doctrina del mito personal del líder,
    - la doctrina revelada.


    La doctrina del mito personal es una sobrevaloración de todas las cualidades humanas del dirigente, hasta adornarlo, con valores y habilidades divinas.
    Esta doctrina del mito personal DIVINIZA e INVENTA una biografía y formación intelectual acorde, elevando al líder a una posición inalcanzable (en cualidades humanas, morales y espirituales) para el neófito. Asentada esta imagen y posición del líder queda fuera de toda crítica y todos han de someterse a la voluntad de un “maestro perfecto”.
    Y esta es la tipología estereotipada que se repite en todas las sectas con pequeñas variantes, tal como ocurre en el Opus Dei que también cumple el último detalle: “los dirigentes de las sectas salen de la nada social para formar y moldear una masa que no tiene otro objeto que seguirles y obedecerles, ciegamente, pues todos los líderes pretenden haber sido “iluminados por la divinidad”, com en el Opus Dei.
    En todos los supuestos se aprecia una ostensible megalomanía del líder cuya autoridad sobre la grey es omnímoda y absoluta.
    Está demostrado que a nivel simbólico los compenentes de un grupo vem a éste como su MADRE y al líder como su PADRE, justamente el apelativo que los adeptos deparan a Monseñor Escrivá de Balaguer.
    El culto al fundador ha alcanzado extremos inauditos dentro de la Obra. Los opusdeístas se reconocen a sí mismos como miembros de una familia en la que el PADRE es el personaje principal.
    La historia de las primeras décadas del Opus es una biografía ampliada de Escrivá, de su evolución psicológica, de sus relaciones y la obediencia incondicional de sus adeptos. Obedencia y devoción por el Padre que termina siendo la razón de vivir para sus hijos, la clave de sus vivencias religiosas y acaba oscureciendo cualquier otro modo de entender la vocación en el Opus Dei.

    Es este culto a la personalidad del Padre la mayor dificultad que ven los analistas para modificar la trayectoria opusdeista, un hombre que decia: “he conocido a 7 papas, cientos de cardenales, miles de obispos, pero fundadores del Opus Dei sólo hay uno” (Alberto Moncada en su obra Historia del Opus Dei, pg. 12-13).

    Luis Carandell (Vida y Milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer, pg. 98) narra que: “los miembros del Opus Dei se ARRODILLAN ante el fundador, (cuando los cristianos sólo deben arrodillarse ante el Santísimo).


    Y para dejar en buen lugar al Padre no importa mentir o trastocar los hechos como hace público (Revista Marie Claire, diciembre 1987, una supernumeraria que titula su artículo: La Historia Amarga de Una Numeraria del Opus Dei).


    Además los adeptos ponen a igual altura las Sagradas Escrituras que las obras (Camino) del fundador que interpreta la palabra de Dios según los caprichos exegéticos y las enseñanzas del líder de la secta.


    La afiliación en la Obra es SUMISIÓN ABSOLUTA, y el derecho del Padre lo abarca todo. Escrivá de Balaguer es una poderosa droga para los que se dejan atrapar en sus extensas y fuertes redes. Es tan alto el grado de INTOXICACIÓN que padecen y al que están sometidos que en el pensamiento, en la palabra, en los hechos, no es Cristo el que está, es el Padre.




    LA AMBICIÓN DE RIQUEZA Y PODER O LA AVARICIA SIN LÍMITE.
    Los miembros del Opus son una síntesis de Mercaderes de Dios y Vendedores del Templo.


    Las instrucciones que recibe al socio del Opus Dei conciernen a la forma de cómo usar su TIEMPO y su DINERO en beneficio de la Obra (Alberto Moncada: El Opus Dei, pg. 94).
    Los miembros y socios del Opus están obligados a entregar sus nóminas, a fin de mes, a la Obra, si alguno de ellos precisa hacer alguna compra (zapatos, traje, etc.) han de consultar al director para que les autorice a realizar ese gasto extrordinario, siempre bajo un sistema de escasez que se les IMPONE: no pueden tener cuentas bancarias, ni bienes privativos. Y al finalizar el mes han de entregar al director un parte con los gastos realizados.
    Cualquier posesión material ha de ponerse a nombre de la Obra para seguir el ejemplo de POBREZA y le recuerdan que Dios nos ha pedido TODO (son sus argumentos) y el testamento ha de ponerse a nombre, voluntariamente, por supuesto, a nombre de la Obra.


    Pero no quieren ver la evidente contradicción entre militar en una organización neta y exclusivamente SEGLAR (según pregonan) y que tienen que ser ellos los que administran los ingresos y gastos de los socios que NUNCA podrán saber el saldo que tienen de dinero ni mucho menos disponer de él. Jamás extienden un recibo por el dinero entregado.


    Hay cientos de ejemplos, valga de muestra uno, publicado (Interviú, abril 1988), era la fotocopia del testamento de una agregada al Opus, María del Carmen Rodríguez Pinto, a favor del Opus ante el Notario de Oviedo D. José Antonio Caicoya en el que designaba, en su segunda cláusula, heredero universal de TODOS sus bienes, derechos y acciones al Colegio Mayor “Los Arces” de Valladolid, a condición de que la atención espiritual de tal colegio sea confiada y llevada por el Opus.
    Hay muchos testamentos y vendís en blanco de propiedades celosamente guardadas en altas instancias de la Obra.


    Las sectas, y por ende el Opus, se mueven por criterios de pura rentabilidad económica. Cuando un adepto deja de ingresar (por enfermedad, pereza, disidencia, …) supone un gasto por lo que se le da una palmadita en la espalda y se manda a la familia o a la beneficiencia para que paguen sus gastos o a la misma calle.


    Hay docenas de formas legales de hacer estas corruptelas: donaciones VOLUNTARIAS, etc. El líder suele vivir en la opulencia, auténticos palacios con todo tipo de lujos, mientras la base de la pirámide pasa escaseces. Pero es difícil atacarlos, personalmente no tienen nada en propiedad, está todo a nombre de testaferros, sociedades pantalla, etc. aunque se suelen reservar los números clave de las cuentas cifradas, así eluden cualquier responsabilidad civil o penal.


    Entre líderes y adeptos la relación es la de Dios:esclavos. Y en esa posició privilegiada no sólo se apoderan del control de las mentes de sus incondicionales sino que también se apropian de su rendimiento, trabajo y talento al tiempo que explotan sus cuentas corrientes y bienes personales.


    Los especialistas en fenómenos sectarios han acuñado el término: MULTINACIONALES DEL ESPÍRITU, SA, para las organizaciones del tipo del Opus Dei porque sobre unos supuestos pilares espirituales montan unos negocios financieros multimillonarios.


    El Opus casi no tiene nada a su nombre. No lo precisa pues cuenta con el control mental de sus adeptos y los lazos devocionales suplen los contractuales, al controlar la voluntad de alguien se controlan todos sus actos y posesiones, evitando cualquier responsabilidad jurídica y/o FISCAL.


    La respuesta, pueril y cínica, de una voz autorizada del Opus: Salvador Bernal (autor de una obra encomiástica y panegírica de Escrivá de Balaguer) justificando el control de los bienes de los adeptos diciendo que: “los niños no tienen nada suyo, todo es de sus padres … y tu Padre sabe siempre muy bien cómo gobierna el patrimonio ...” (Salvador Bernal, Monseñor Escrivá de Balaguer, Edit. Rialp, 1976, pg. 208).


    Abundan en comisarías y comandancias de la Guardia Civil denuncias por secuestro, hurto, etc. de “nuestros hijos” por la Obra, de hacerles “lavado de cerebro”, coacciones de conciencia, retiros, etc.




    COACCIONES Y MALOS TRATOS.
    “Mi hija está trabajando de fregona y gratis” asegura la madre (Tiempo, 11-4-88), la hacen trabajar de 10 de la mañana a 11 de la noche, sin parar, para que no piense. Yo les he dicho que la época de los esclavos se acabó hace mucho pero me responden que lo hace por amor a Dios. Pero mi hija no está fregando suelos gratis para Dios, que no lo necesita, lo hace para la Obra.


    Otra ex socia relata: me levantaba a las seis de la mañana, besaba el suelo recitando “serviam”, luego venía la ducha en agua fría durante todo el año, tras el trabajo venían dos horas diarias de cilicio y entregaba toda la nómina a la Obra.
    Pese a que predican que en la Obra no hay lujos, los numerarios ricos son servidosy asistidos, durante los retiros, por auxiliares tocadas con cofia.


    Pero, técnicamente hablando, la dinámica COERCITIVA es una característica esencial de los grupos sectarios como el Opus Dei.


    Un conocido arquitecto (Miguel Fisac, uno de los primeros 12 afiliados, un vieja guardia y miembro durante muchos años) afirma: “durante mi estancia en la Obra me COACCIONARON hasta extremos inadmisibles, tanto que cuando conseguí que me dejaran salir, Álvaro del Portillo (el gurú sucesor de Escrivá) me pidió perdón por esas coacciones que justificó diciendo que cómo había mostrado una gran generosidad ellos lo habían interpretado como vocación”.
    Pero ese mal llamado exceso de celo (en el argot de la Obra: santa coacción) es propio del SECTARISMO EXPLOTADOR que identifica vocación (religiosa, humanitaria, etc.) con SUMISIÓN IRRACIONAL y ESCLAVISMO, injustificable, sea con argumentos terrenos o con alegatos “divinos”.


    Encubrir coacciones, del tipo y grado que sean, con la excusa de “entrega desinteresada al ideal” es tan poco de recibo como justificar la actividad del gremio de ladrones con el manto de campaña humanitaria contra el materialista egoísta y pecador.


    Como buena secta el maltrato es físico, pero también psicológico.


    Mª del Pilar Domínguez Marínez (Tuy, Pontevedra) nada más ser cazada por una numeraria fue llevada a un médico de la Obra para que dictaminase si poseía taras físicas. Luego las “charlas” se convirtieron en auténticos interrogatorios sobre los que manifestó su descontento y cuando anunció que dejaba la Obra la superiora la llevó a un psiquiatra de la Obra.


    En 1965 la señorita Tapia fue llevada a la sede de Roma donde se la confinó en un auténtico arresto domiciliario durante 8 meses, incomunicada con el mundo exterior, sin permitérsele contacto telefónico ni postal y se le informó que a cualquier pregunta sobre ella se respondería que estaba ausente o enferma.
    A los tres meses su cabello encaneció totalmente, y cuando pidió permiso para regresar a España se le denegó.
    Tapia había sido directora de la sección de mujeres de Venezuela. El Opus le arrebató el pasaporte y cualquier documento personal. Finalmente antes de liberarla tuvo que confesarse y el sacerdote de la Obra le comentó que dados sus grandes delitos, pese a cualquier arrepentimiento, no se salvaría.
    Esta mujer ha relatado en el National Catholic Reporter su asombro infinito al enterarse de que Escrivá iba a ser beatificado porque recibió del Fundador un trato maleducado e insultante.

    Otra coacción usual es hacer firmar a los adeptos ciertos documentos que les impide tomar actitudes críticas por el temor a las represalias.

    Las numerarias duermen (para poner el cuerpo en vereda y no dar comodidades que causen tentación, pero ello no se aplica a los socios varones) en camas que son de tabla, sin colchón, pero hábilmente situadas a una determinada altura para que al ser tapadas con la colcha un ojo no avisado no perciba lo “especial” del lecho.
    El uso de cilicio es obligatorio para las numerarias, dos horas diarias (excepto domingos y fiestas).
    La “disciplina” es otra mortificación: un látigo de cuerdas terminado en varias puntas que ha de usarse los sábados, sólo esos días. Han de entrar en el cuarto de baño, desnudarse, arrodillarse y en esa posición azotarse las nalgas mientras rezan una Salve. De no hacerlo han de confesarse aunque ello no implica falta grave ni pecado alguno.


    Los varones usan disciplina una o dos veces por semana. El cilicio se ata firmemente al muslo durante las dos horas de estudio. También un día a la semana (famoso día de guardia) han de dormir en el suelo, así redoblan la observancia de sus “hermanos”.











    2ª Parte : DESPOJOS HUMANOS : LA DESTRUCCIÓN PSICOLÓGICA.

    Como toda secta apoyada en ese sentido de autoridad se aparta a los socios jóvenes de sus familias y se les prohíbe contar a sus padres o hermanos la verdadera relación con la Obra. Se les controla férreamente sus lecturas, su tiempo, sus relaciones sociales, se les niega la asistencia a espectáculos, … a lo que se suma un trabajo intenso. Ello dificulta la reflexión crítica, profunda y serena. Es la presión psicológica sobre corazones y cabezas.


    ¿Si como pregonan, incesantemente, es una Obra de Dios, es buena en sus fines … por qué ese daño a tantos?


    El resultado es que la Obra obtiene grandes beneficios a cambio de hacer mucho daño, de destrozar a muchos en su más profunda intimidad.


    El cortar los lazos familiares facilita la desestructuración de la persona. Se consideran muy peligrosos los acontecimientos sociales (asistencia a bautizos, bodas, etc.) porque son caldo de restablecimiento de lazos afectivos (pérdida de control del adepto), así son muy avaros para conceder visitas al hogar, máximo un par de noches al año.


    Una anécdota real, sucedida en Inglaterra, refleja esto perfectamente. Un padre, camionero, se encontró, casualmente a su hija en Londres. Ella, decidió, de improviso, volver a casa con su padre natural simplemente para hacer una visita a su madre. Un superior de la Obra llamó al domicilio para ACUSAR a los padres de haber secuestrado a su propia hija.

    Las relaciones de los jóvenes captados con sus familias son prácticamente nulas. La Obra fomenta una clara división entre la familia “espiritual” y la natural. Y en una asociación que se supone católica, cristiana al menos, las fechas tan señaladas de Navidades se hace que los numerarios las pasen con los que se hace creer que son su familia: la Obra.


    El hecho cierto de que haya centros de desprogramación para miembros del Opus se debe a que previamente tuvo que ocurrir una programación. El lavado de cerebro sólo puede ser tratado con éxito con el adecuado tratamiento clínico.
    El tratamiento y manipulación sectaria destruye la psiquis del individuo, alterando sus sentimientos y convicciones naturales arrastrándolo a un mundo de irracionalidad y fanatismo. Es lo que la Asociación de Psiquiatría Norteamericana denomina: “Desorden Disociativo Atípico”.
    Es un hecho DENIGRANTE e INMORAL en el que con técnicas premeditadas se vulnera la mente humana y mediante temores, coacciones, se reduce a las personas a estados de servilismo y esclavitud ante la completa inconsciencia del afectado.


    Hay numerosas técnicas, físicas y psicológicas, alimentación desiquilibrada y/o insuficiente (que debilita el cuerpo y raciocinio), ejercicios de hiperventilación, charlas con presión psicológica, privación del sueño, cansancio físico, hiperactividad aunque sea en asuntos inútiles pero que no dejen tiempo a la reflexión crítica, desvinculación emocional con la familia y entorno social, control de los imputs (lecturas, audios, videos), control sobre horario y actividades, hobbies, esparcimientos, etc. etc.


    Técnicas que reducen a las personas a una drogoDEPENDENCIA GRUPAL, a la afectación grupal sin cortapisas, lo que conlleva la destrucción del adepto que se ha reducido a una simple herramienta sin autonomía intelectual ni emotiva. Un instrumento eficaz para la obediencia y la fe ciega en los designios y deseos del líder que son acatados sin rechistar, como verdades incuestionables, como dogmas, y se asume que la permanencia en la secta es voluntaria, que los fanáticos son los del exterior a la misma, el resto de la humanidad.
    Son robots programados y dirigidos, los modernos esclavos del siglo XXI. Si además se añade el expolio de sus bienes y propiedades que hace que para sobrevivir tenga que establecer una acerada dependencia.
    Se consigue la despersonalización destruyendo la individualidad. Más importante que lo que se cree es el CÓMO SE CREE.


    La desprogramación de cualquier adepto de cualquier secta nociva es un lento proceso, técnico y que precisa una recuperación por etapas en la que vuelva a tomar contacto con la realidad y extirpar las alucinaciones que le han inculcado.




    SECTAS Y RELIGIÓN. LOS DEFRAUDADORES DE DIOS.
    El problema de las sectas aqueja a la Iglesia desde sus mismos inicios, el propio San Pablo encontró un problema semejante en una de las comunidades fundada por él mismo (Corinto) a los cuatro o cinco años de su fundación.


    Si bien el tema ahora tratado: Opus Dei y sectas destructivas es de una naturaleza diferente. Ahora tratamos a las sectas destructivas, cuya característica fundamental es el uso de la COERCIÓN MENTAL.
    Las sectas son fenómenos naturales, casi en cualquier organización humana surgen, incluso espontáneamente. En estos casos, al no haber una élite, ni unos planes definidos y secretos, suelen desaparecer de igual forma que han surgido.
    El fenómeno sectario no tiene que ver, ni estar relacionado con temas religiosos. Hay sectas centradas en OVNIS, en ideología política (Partido Humanista, SAIN, y otras), en estructuras comerciales (venta de diferentes productos), aunque la mayoría siguen una pauta religiosa o seudoreligiosa no es imprescindible ni un rasgo que englobe a todas.


    El cuerpo de marines de los EEUU ha sido acusado reiteradamente de organización sectaria, de hecho es cierto que usan algunas técnicas de las mismas.
    Los expertos que los han estudiado concluyeron, no obstante, que NO son una secta pues hay dos rasgos muy importantes que cumple dicho cuerpo y lo aparta, definitivamente, del camino sectario:
    - no hay programas ocultos, los candidatos entran voluntarimente y concocen desde antes de entrar su devenir en el cuerpo. No hay sorpresas ni velos que oculten acciones futuras. Es lo que se les dice que es y hacen lo que se les exige pero sabiéndolo de antemano. Y la prueba más decisiva es que
    - pueden abandonar el cuerpo y tras un corto período de adaptación los licenciados pueden reintegrarse, normalmente, a la vida civil SIN SECUELAS psicológicas y desarrollar su vida con toda normalidad.


    Ninguna de estas dos condiciones se dan en las sectas destructivas en los que los adeptos, sometidos a coerciones mentales, vejaciones físicas y/o psíquicas, pueden quedar, en muchas de ellas, irrecuperables, no hay tratamiento que pueda recompener esas personalidades destruídas durante largos períodos en sus valores y esencias más profundas.


    La Obra tiene como meta el recaudar poder y dinero. Es su fin “mistico”, “espiritual”, para ello convencen al socio, revistiendo su “marketing”, de que el dinero es sucio, que corrompe y deben desprenderse de él para destinarlo al servicio de Dios, es decir, la Obra. Así el dinero que es la fuente de perdición para los demás, para la secta es manantial de santificación, convirtiendo la acumulación de poder y dinero en una actividad sacramental. El miembro tiene que ser productivo para la secta.
    Explotan lo sobrenatural, lo trascendente, el sentimiento religioso, sagrado, vendiendo bulas de samtidad por el trabajo profano, cotidiano y profesional, consiguiendo y amasando fortunas, no para los que las consiguen sino para la Obra.
    La secta apela a las fibras más sensibles del ser humano y divinizan la secta hasta la osadía de darle el nombre supremo “Dei” (de Dios).

    De esta forma cualquier acto hostil contra la secta y sus métodos es fácil traducirlo como un acto contra Dios. Nunca en la historia de la Iglesia, ni un papa, ni un santo, ni siquiera un hereje se atrevió a tanto ni atribuido tales pretensiones.
    No es raro que, en estas circunstancias casi divinas, se exija a los socios arrodillarse ante el líder. En el XX se presenta un judío (Escrivá de Balaguer lo era) que copia y usurpa impúdicamente la figura de Cristo, pues el camino, la verdad y la vida ya es él, por pretendido encargo. Lo dice y se lo creen ¿Hay peor blasfemia o una burla más impertinente? ¿no es otra muestra de la eterna lucha del judaísmo contra la Iglesia de Cristo?


    Este laboratorio teológico, alambicado de fervor religioso, surge de la natural necesidad humana de trascendencia que el Opus transforma, encontrando alquímicamente su piedra filosofal, en ansias de medro, generando unas relaciones con su clientela “complicadas y hasta morbosas” (Alberto Moncada, Historia del Opus Dei, pg. 10).


    El Dr. Alfonso Villar, profesor de la Universidad de Madrid y jefe del departamento del Instituto de Opinión Pública, experto en psiquiatría y psicólogo ofrece sobre el Opus una versión (¿Por qué no es Ud. del Opus Dei?, pg. 42-45): … el Opus Dei es una organización CRIPTORRELIGIOSA aunque afirme su ortodoxia con énfasis. Su mismo nombre la vincula a sectas crípticas, los miembros se consideran representantes de Dios en la tierra …
    El Opus Dei concentra, pues, en sí mismo, todas las fuerzas de una dimensión sempiterna del hombre que he definido con el término: “ILUMINISMO”.
    Iluminismo que aquí ha derivado hacia una de sus dos formas: la de la propagación subterránea. Y aquí habría que señalar el por qué una asociación meramente religiosa se convierte en un grupo de presión poderoso en los planos políticos, social, económico, etc. No es por una pura dialéctica interna, el iluminismo críptico tiende a realizar “el mito del paraíso”.


    Según el periodista Mari Rodríguez Aragón en Torreciudad, feudo del Opusdeísmo español, se pretende establecer un criptoculto en concurrencia con el Vaticano.


    Es sintomático ver como medran estas sectas en ambientes cristianos y sin embargo no dedican un ápice de su esfuerzo a la conversión de infieles. Son un parásito que sólo medra en ambientes de cristiandad aunque son la antítesis del espíritu cristiano.
    No se puede servir, simultáneamente, a dos amos y no se pueden compatibilizar los ideales del Opus con los Evangelios.
    Como decía Lucía Jones: “como católica destesto el Opus por ser una prostitución del cristianismo y un foco de escándalos” (Tiempo, 25-8-86).


    El Opus Dei encaja en muchas de las características que expone Bryan Wilson en su ensayo (Sobre Religión in Sociological Perspective, publicado en 1982 por Universidad Oxford): Exclusivistas; Mantener monopolio sobre la verdad religiosa; laicos aunque pueden desarrollar un núcleo de organizadores profesionales; negar la virtuosidad religiosa especial a los demás (excepto a su fundador y dirigentes, claro está); son “voluntarias”; mantienen disciplina férrea y sanciones; y exigen lealtad total.


    Para los seguidores de la Obra su “salvación” está garantizada por el Padre/fundador: “... Puedo aseguraros que seréis fieles aunque a veces tendréis que sufrir. Además OS PROMETO EL CIELO”.


    Y según las enseñanzas de la Obra en la Iglesia puede haber errores, en el Padre NO (María Angustias Moreno en: El Opus Dei, anexo a una historia, pg. 122).




    FANATISMO Y TOTALITARISMO.
    Las máximas consignadas y elaboradas por el propio Padre Fundador son tajantes, sin lugar para la controversia.


    Entre otros muchos el art. 148: la incorporación al Instituto exige un voto privado comunitario reconociendo la obediencia. En virtud de ese voto todos los miembros del Instituto, Numerarios y Oblatos, profesan una obediencia plena y en TODOS los aspectos al Presidente General y a los propios superiores.
    Al neófito se le dice, textualmente: “renuncias a ser tú, para ser Opus Dei” (Jesús Ynfante en la Prodigiosa Aventura del Opus Dei, pg. 390).
    No hay abdicación más completa del individuo en provecho de un aparato burocrático como el que se exige en el Opus.
    El propio Escrivá decía en una misiva a sus “hijos”: “el que pone la mano en el arado no debe volver la cabeza atrás. En la Obra se practica una INTRANSIGENCIA a ultranza, en una actitud orgánicamente TOTALITARIA”.
    Y la letra de las canciones que se cantan a menudo en los Centros e Instituciones del Opus no se oculta lo anterior así una muy celebrada es la cancioncilla: “anda borrico”.
    Otra letrilla dice: “no se va de mi memoria / lo que me han dicho al llegar / vas a ser burro de noria / borrico siempre serás ...”


    Obediencia ciega conjugada con un estricto control, del tiempo, del trabajo, del ocio, del rezo, de la meditación, de los ingresos y gastos, lecturas, relaciones sociales, … independientemente de que se den instrucciones al militante a través de la confesión CUYO SECRETO SE VIOLA SISTEMÁTICAMENTE para participar al superior en los planes político-religiosos de la Obra.


    Cada semana el Opus edita una lista de novedades literarias clasificadas y CALIFICADAS para una estricta observancia, un círculo al lado del título indica que puede leerse aunque con precaución. Dos círculos sólo permite lectura a los directivos de la Obra. Tres círculos es la condenación al olvido, está prohibida su lectura.
    Y las revistas de información general están prohibidas. Como decía el Fundador: “hay que cuidar la vista, la revista y la entrevista”.


    El espíritu de la Obra consiste en una OBEDIENCIA IRRACIONAL y una ABSOLUTA FIDELIDAD al Padre y sus sátrapas. Se impregna que la obediencia más importante es la obediencia que Cristo enseñó en el Monte de los Olivos, la SUMISIÓN de la inteligencia para aceptar la voluntad de Dios sin entenderla.
    ¿Y la LIBERTAD? El Padre quiere a sus hijos muy libres, pero haciendo exacta y prontamente, únicamente lo que él quiere. Ese es el secreto de la libertad en la Obra.
    El voto de obediencia es decir que sí a todo lo que se les proponga, a todo lo que se les sugiera. En la Casa cuando se exige algo con más fuerza es diciendo “por favor” así se elimina del vocabulario el térmio de órdenes que se trasmuta en “sugerencias” que, eso sí, deben cumplirse a rajatabla.
    El voto de obediencia significa aceptar, sin pensar ni condicionamientos, la volunta de Dios expresada por los superiores de la orden.
    Pero aterra pensar que esas constituciones las obedecen personas que ocupan altos cargos de responsabilidad pública, políticos, financieros, directores de corporaciones, etc. La dependencia de estos individuos socios es tal que abarca incluso a los profesional (Luis de Castro Fieito en ¿Por qué no es Ud. del Opus Dei, pg. 6).


    Cualquier crítica al “dogma” sectario se tipifica de sacrilegio, y como antídoto la capacidad de perdonar, adquirida tan gratuitamente como la de culpabilizar, son otros dos mecanismos más para magnificar el poder de la autoridad y reforzar la capacidad de castigar.
    El “perdón” es el premio a la total SUMISIÓN, y el castigo es el “premio” a no seguir las reglas.


    Las personas de la calle ignoran el grado de compromiso de los adeptos pues los votos no se pronuncian públicamente, como en las órdenes religiosas, aunque el voto de la secta es equiparable.















    Tercera Parte : LA VIDA OCULTA DE ESCRIVA DE BALAGUER. MENTIRAS SIN PIEDAD.

    Las biografías sobre el “Padre” adolecen de una característica común, un rasgo fundamentla en el relato de sus hechos mundanos del Fundador: la falsedad y la mentira como norma. La ocultación de datos y referencias esenciales en su vida que no dejan ver su verdadera personalidad.


    El retrato que se maneja de Escriva es una fotografía retocada, edulcorada, falsa y engañosa.
    Es impresionante la capacidad de “monseñor” para todo tipo de montajes, montajes que han sido los que le han hecho “grande” y es que el Padre es él y sus montaje (María Angustias Moreno, en El Opus Dei, anexo a una historia, pg. 139, Edit. Planeta).


    El gran aparato propagandístico del Opus ha instalado un gran dispositivo de medios que difunden y divulgan trazos manipulados del perfil de Escrivá, un Currículum hecho a medida de incautos e ingenuos en que se resaltan, premeditadamente agingatados, presuntos detalle de prestigio al tiempo que se ocultan otros datos de su biografía, muy importantes para conocer el auténtico perfil humano e intelectual del Padre. En resumen se miente con descaro y sin piedad.


    En las biografías hechas a su instancia se destaca su gran preparación académica, se le atribuyen una serie de estudios y títulos de los que no hay constancia ni justificación alguna.
    Así se le atribuye que era el Superior del Seminario Francisco de Paula (Zaragoza). Mentira.
    Que fue profesor de Derecho Canónigo y Derecho Romano (Zaragoza y Madrid) . Mentira.
    Que se licenció en Sagrada Teología (Universidad Pontificia, Zaragoza). Mentira.
    Que impartió clases de Ética General y Moral (Deontología) en Periodismo (Madrid). Mentira.
    También choca que fuera Doctor en Derecho (Universidad Madrid) sin haber pisado una Universidad en toda su vida (María Angustias Moreno, El Opus Dei, anexo a una historia, pg. 34). Hoy se sabe que “su” tesis doctoral fue redactada íntegramente por el Padre Bugar (confesor de Franco).


    Los embustes y farsa sobre Escrivá no se limitan al terreno académico. Otorgándole unos estudios que nunca cursó. Sino que se atreven a concederle un linaje, así se afirma que: “era de antigua y limpia estirpe por ambas ramas genealógicas”. Más mentira, más camelo y más cuento.


    Que con 15 años ya se había enterado de su misión divina de fundar el Opus. Pura invención


    Que se le apareció la Virgen con una rosa en la mano pidiéndole la fundación del Opus Dei. Más mentiras.


    Que el Opus se fundó en 1928 por encargo divino. Mentira.


    Que ejerció una intensa labor pastoral en parroquias rurales. Invención.


    Que desde 1927 inició una gran labor pastoral entre pobres y enfermos de las barriadas y hospitales madrileños. Camelo para fabricar un genuino producto de laboratorio, se sabe que la realidad fue muy diferente.


    Pero estas y otros patrañas son fabuladas e intensamente pregonadas por tierra, mar y aire, dándoles marchamo de verosimilitud. La mentira repetida miles de veces parece verdad incuestionable.


    Al parecer el Padre hizo y fue un ejemplo en todo: Superior de Seminario; cura párroco de aldea; abogado, etc.
    Todo este ingente esfuerzo de los pseudo historiadores del Opus genera una figura sacerdotal universitaria y secular del fundador del Opus que interesó fomentar y mantener durante su vida al propio Escrivá.


    Mientras se propaga a todos los vientos estas fabulaciones se guarda hermético silencio sobre la auténtica vida y hechos del Padre.
    Así ni se menciona la ASCENDENCIA JUDÍA de Escrivá.
    Ni sus raíces CRIPTOJUDÍAS bien presentes en su doctrina.
    Ni su corto desarrollo intelectual.
    Ni sus inspiradores ocultos.
    Ni su presunta condición de homosexual.
    Ni su conexión con elementos subversivos.
    Ni, por supuesto, el objetivo real y último de la fundación que iniciaba.


    Hay una disyuntiva, un desdoblamiento, en la personalidad de Monseñor. El auténtico y el FALSO. El real y el mito. El de laboratorio y el real de carne y hueso. Una cara amarga y otra amable. El superficial y el oculto. El público y el real entre bastidores.


    La creación del mito, la divinización de su figura es una básica técnica sectaria para convertirlo en culto de adoración y punto inaccesible, referencia de enganchados y seguidores que por su lavado de cerebro, su sentir dirigido y pensamiento centrado, obsesivamente, en esa imagen sean más fácilmente manipulables y explotables.


    El engaño se consigue muchas veces con un sutil cambio semántico de los conceptos, vaciando las palabras del sentido original para rellenarlas con otro contenido. Escrivá usa terminología cristiana en la concepción de su obra pero introduce, por la puerta de atrás, subrepticiamente, un sentido egoísta, judeo-talmúdico en nuestra sociedad.

    Su biografía es tan artificial y falsa que hasta reniega de su verdadero nombre: Escriba, como figura en su partida de nacimiento en el Registro Civil. Es el apellido de su progenitor cuyo significado etimológico es “doctor e intérprete de la ley entre los hebreos” (Diccionario Enciclopédico CODEX, pg. 504) por el de Escrivá de Balaguer (que no lo era ni lo es).


    Hasta los biógrafos oficiales, como Florentino Pérez Embid, repiten con sospechosa insistencia que “el desarrollo de la Obra en todos los aspectos es la biografía misma de su fundador” y que “la historia de la Obra es la biografía de su fundador”




    ENTORNO FAMILIAR.
    José María Escriba Albás, es el segundo de seis hermanos. Nace en Barbastro (Huesca) un 9 de enero de 1902.
    Su padre: José Escriba Corzán, se dedica al comercio, era un socio de los tres de “Sucesores de Cirilo Latorre” sociedad que por disputas económicas entre los socios se disuelve en mayo 1902. Dos de los socios continúan en el negocio de tejidos, paños y prendas (siempre atractivo para los judíos españoles desde la Edad Media), adoptaría el nombre de “Juncosa y Escriba”.


    José María nacía en el momento de las disputas, cuando su padre y Juncosa eliminaban al otro socio para obtener más ganancias. Fue bautizado un 13 de enero con los nombres de José María Julián Mariano.
    No era fuerte, con dos años cae gravemente enfermo y se teme por su vida. Los médicos lo desahucian. Tres de sus hermanas, las tres Marías, mueren en corto intervalo de tiempo (1910-13), se apartó de la compañía de los niños de su edad, temía ser el próximo, y entró en gran depresión.


    También, estando en casa de unos parientes (Fonz, pueblo próximo a Barbastro) tuvo ataques epilépticos (diagnosticados como “alferecías” en aquellos tiempos, luego siguió padeciéndolos pero esto ha sido sistemáticamente ocultado).


    Los compañeros y testigos de sus primeros estudios (Escolapios de Barbastro) lo recuerdan como un chico normal, no demasiado piadoso ni estudioso.
    Su biógrafo oficial, Salvador Bernal, en libro de la propia editorial del Opus (RIALP), revela que ya de adolescente tenía una afición destacada, ayudar a su madre a contar el dinero y calcular las ganancias del día.

    José María recibió de sus mayores una educación severa, semítica y rancia.


    Su padre no tenía buena reputación en el pueblo y a finales de 1913 estaba al borde de la quiebra el negocio de telas, presumiblemente de forma fraudulenta. Estos “sinsabores financieros” (de los que habla Daniel Artigues, El Opus Dei en España, pg. 17) provocó la HUÍDA NOCTURNA del pueblo de su familia tras dejar el padre a deber fuertes sumas a proveedores, vecinos a los que dejó burlados con su salida.


    Los Escrivá no afrontaron las deudas, no dieron la cara, no solicitaron moratoria para con trabajo honrado y digno cumplir sus compromisos, se prefirió la huída por la puerta pequeña, con nocturnidad para consumar el fraude a los acreedores.


    La felicidad familiar se trunca por la quiebra de 1915, quiebra sospechosa pues el negocio era floreciente. No se habla de suspensión de pagos, en todos los sitios se menciona quiebra.
    Hay varias versiones de la quiebra.
    Un compañero de José María comentaba que éste le confesó, en el seminario de Zaragoza,
    que su padre había tenido un pleito con unas monjas.
    Monseñor quedó amargado de su ciudad natal (Barbastro) y nunca la visitó (al menos oficialmente).
    Tras la quiebra la familia, para eludir acreedores, rehuye Zaragoza y se refugia en Logroño. Así su entrada en el seminario se revela más como un acto de supervivencia que vocacional. Y obviamente su entorno familiar ni era ejemplar ni moralizante.


    Como estudiante era mediocre si bien los vaines familiares no eran los más adecuados para lucir y favorecer los estudios o serenar el espíritu.




    SEMINARIO Y ADOLESCENCIA.
    Hay una confesión de parte, directa y sincera del propio José María en relación con su decisión de elegir estudios eclesiásticos que no deja lugar a dudas: “nunca pensé en hacerme sacerdote, ni dedicarme a Dios, … no creía que fuera para mí … Más aún, me molestaba el pensamiento de poder llegar al sacerdocio algún día, de tal manera me sentía anticlerical
    Así se expresó, textualmente en esos términos (Salvador Bernal, ob. Cit. pg. 55).


    Nadie de todos los que trató de niño y en la adolescencia pensó que sería sacerdote.


    En relación con el latín (y siguen siendo palabras del Padre) “... el latín no me gustaba y decía, el latín para los curas y frailes … ¿Véis qué lejos estaba de ser sarcedote?” (ob. Cit. pg. 57)


    Los coetáneos de su adolescencia corroboran que José María no tenía ningún signo de vocación sacerdotal. Y el propio Padre comenta de sí mismo: “no tenía ni una virtud, ni una peseta”. Así con 16 años sin virtudes cristianas y sin pesetas comienza sus estudios eclesiásticos en el seminario de Logroño aunque como externo (por su débil salud).


    Su desconocimiento del latín le lastra, en Logroño y en Zaragoza. Sus propios compañeros reconocen que no tenía ni idea de latín. Tras casi dos años en el seminario de Logroño hay un cambio brusco y se marcha a Zaragoza ¿por qué?
    Este punto obscuro se aclara cuando se descubre que es EXPULSADO del seminario de Logroño por su condición de HOMOSEXUAL.


    Se conservan las notas de un profesor de José María que rezan (curso 1920-21): “inconstante y altivo” y también consta que tuvo una reyerta con D. Julio Cortés imponiéndosele el correspondiente castigo.
    En este período no obtiene resultados académicos brillantes. En 1924 suspende Historia de España.
    Tampoco son favorables los comentarios de sus compañeros que le recuerdan como un muchacho “antipático, poco dado a la conversación ni a integrarse, sin participar en las preocupaciones, inquietudes ni celebraciones de los demás”.
    Otros lo encuentran mediocre, cerrado, sin interés, pero todos coinciden en que tenía cierta tendencia a la idolatría, la autoidolatría.
    En una ocasión salta sobre el pupitre gritando: Formidable, soy formidable, lo que constrasta con la opinión de su compañero, Manuel Mindán Manero, que lo define como: “hombre oscuro, introvertido y con notable falta de agudeza, un hombre de pocas luces”.
    Otros compañeros recuerdan sus violentas y bruscas cóleras.


    En el seminario contó con la protección del Arzobispo Soldevilla (asesinado en 1923) para el que actuaba de informador de la conducta de sus compañeros, un chivato, cuyo pago consistía en tener habitación individual y un fámulo a su servicio (seminarista pobre que pagaba sus estudios trabajando de sirviente de otros compañeros).

    Al finalizar sus estudios empezó la tesis de su ordenación sacerdotal (sobre ordenación de mestizos y cuarterones en el XVI y XVII), nunca la acabó.


    El poco aprecio que despertaba se manifiesta, una vez más, en su primera misa (28 marzo 1928) a la que escasamente acuden una docena de personas.


    En relación a los supuestos estudios de Derecho, cuenta su secretario particular (Antonio Pérez) que el Padre Escrivá no era un jurista e incluso dudo que haya estudiado leyes, nunca vi su título de licenciado, de haberlo tenido se habría exhibido ad nauseam, algo que nunca ha sucedido. Y por las conversaciones con él si había estudiado derecho ya lo había olvidado totalmente, si tenía algún conocimiento vago de Derecho Canónigo fruto de estudios en el seminario.
    No era aficionado al Derecho y lo despreciaba bastante.


    La tesis que se le supone sobre la abadesa de la Abadesa de las Huelgas (publicada 1944) pese a llevar su nombre de autor fue íntegramente redactada y escrita por Bugar. Una vez publicada Escrivá tuvo la desvegüenza de presentarla en la Universidad para obtener fraudulentamente el título de doctor en Derecho y una prueba fehaciente es que la tesis tiene numerosas citas en alemán, idioma totalmente desconocido para el Padre.












    4ª Parte : EL HOMBRE SIN NOMBRE.

    Lo primero que llama la atención sobre la figura de Escrivá de Balaguer es el problema de su nombre de pila y las mutaciones que este sufre a lo largo de su vida en sus apellidos de origen.

    Primera sorpresa, no hay partida de nacimiento en el Registro Civil correspondiente, aunque sí hay fuente documental de su partida de bautismo (Catedral de Barbastro) y reza: “En Barbastro, a trece de enero de 1902, don Angel Malo, regente de la Vicaría Catedral, bautizó solemnemente a un niño nacido a las veinte y dos del día nueve, hijo legítimo de don Jose Escriba, natural de Fonz, y de doña Dolores Albás, natural de Barbastro, cónyuges, vecinos y del comercio de esta ciudad. Abuelos paternos, don José de Peralta de la Sal, difunto, y doña Constancia Corzán, de Fonz. Maternos, don Pascual, difunto, y doña Florencia Blanc, de Barbastro. Se le puso de nombre José María Julián Mariano ...


    En el expediente escolar (Instituto Enseñanza Media, Logroño), en los impresos oficiales de matrícula, figura su nombre José María Escriba, igual que en su documentación personal y partida baustimal. Aunque en esa época ya firmaba como Escrivá, cambiando la “b” por “v” y cargando un acento que en origen no había. Sus progenitores eran conocidos en Barbastro como la familia Escriba.


    El 16 de junio 1940 aparece un Edicto en el BOE, insertado por el Juzgado nº 9 de Madrid para que a los hermanos Carmen, José María, y Santiago Escrivá y Albás “se les autorice para modificar su primer apellido en el sentido de apellidarse Escrivá de Balaguer que, como se expresa en el escrito inicial, es el nombre que individualiza a la familia” si bien en el expediente de cambio de apellidos no se da ninguna certificación, ni de Barbastro ni de ningún lugar de Aragón.


    El argumento aportado en la solicitud “que el apellido Escrivá es corriente en Levante y Cataluña y ello puede dar lugar a confusiones molestas y perjudiciales” revela ya un evidente deseo de distinguirse cuando ya residía en Madrid (y era aragonés).


    Los paisanos de la familia Escriba se sorprendieron, especialmente por la adición “de Balaguer”, por inédita, sin raíces ni tradición y de la que no había la menor noticia. El “de Balaguer” no consta en ningún documento genealógico anterior a 1940 en que lo solicita José María. Tal vez sus auténticos apellidos eran demasiados vulgares o denotaban su origen semítico, o también para optar, como hizo más adelante, a un título nobiliario.


    El Ministerio de Justicia accedió a la petición y en orden del 18 de octubre 1940 se autoriza el cambio, que deberán usar el compuesto “Escrivá de Balaguer” como primero y uno solo, conservando el actual, Albás, como segundo. También se menciona que como “de Balaguer” es un apellido que no corresponde a los peticionarios debe incluirse en categoría de gentilicio.


    Cuando escribe y publica la primera edición de Camino, aún va firmada como José María Escrivá, a secas. Luego en las posteriores aparecerá firmado por Josemaría Escrivá de Balaguer.


    En síntesis y cronológicamente los cambios de nombre del Padre fueron:
    1902: José María (Julián Mariano) Escriba Albás. Partida baustimal y expediente escolar.
    1915: José María Escrivá
    1934: José María
    1940: José María Escrivá de Balaguer.
    1960: Josemaría Escrivá de Balaguer.
    1964: Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.
    1968: Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, Marqués de Peralta.

    La concesión del título que ostentó desde 1968 estuvo llena de anomalías e irregularidades. Por ejemplo a la Diputación de la Nobleza se le ocultó, fraudulentamente, en 1968 la mutación de Escriba en Escrivá y tal cambio no se menciona, tampoco, en el expediente de solicitud de rehabilitación del título de marqués de Peralta.
    A los consejeros de Estado que tramitaron el título se les advirtió y apremió, uno a uno, para que resolvieran pronto y bien, pues a los pocos días cesaría el Ministro de Justicia Oriol y el Subsecretario Alfredo López, ambos miembros del Opus Dei.


    El título de marqués, como dignidad personal e INSTRANFERIBLE, fue concedido el 12 de febrero de 1718 por el Archiduque Carlos de Austria a don Tomás Peralta. En ningún documento consta que se otorgara “el marquesado de Peralta”, sino simple y llanamente el título de Marqués. El solicitante José María Escrivá de Balaguer pedía su rehabilitación.
    Originalmente NUNCA existió un título denominado “Marqués de Peralta” sencillamente porque el Archiduque concedió fue una “dignidad de marqués” título PERSONAL e intrasferible, concedido a una persona en particular y concreto: don Tomás de Peralta.
    Por ello ningún hijo ni heredero legítimo de don Tomás pudo reclamar nunca un título inexistente. La dignidad carecía de convalidación de derecho sucesorio por lo que no ha lugar a reclamación alguna.


    La resolución de la Subsecretaría que anunciaba haber sido solicitada por don José María Escrivá de Balaguer y Albás la rehabilitación del título de Marqués lleva fecha de 24 enero 1968, publicada en el BOE el 25 y firmada por el subsecretario opusdeísta Alfredo López.
    A continución, en el mismo Boletín, se inserta la petición de Samtiago Escrivá de Balaguer y Albás, que solicitaba la rehabilitación del título de Barón de San Felipe, en este caso no prosperó.


    El decreto 1851/68 se publicó en el BOE nº 168 el 3 de agosto, en plenas fechas estivales pasó desapercibido el escándalo del “marquesado de Peralta” a favor de persona sin legitimidad para ello ni de ejercicio alguno sobre un título IMAGINARIO, inexistente.
    En valores de la época se calcula que la COMPRA de este título costó una cifra millonaria, unos 4 millones de pesetas al sumar todas las partidas: rehabilitación título sin grandeza: 175.000, actas notariales, certificaciones, publicaciones, etc. etc.
    En la España de la época un piso medio en capital de provincias costaba sobre 150.000 ptas. Pero para la Obra esas sumas ya eran ridículas.


    El periodista Luis Carandell se preguntaba por la razón de que un sacerdote fundador de un Instituto que persigue la santificación de sus nombres haga ese dispendio y solicite un título nobiliario?
    Máxime cuando la tradición del clero español es que al ordenarse sacerdotes, los auténticos y legítimos poseedores de títulos, renuncian a ellos.




    MASONERÍA.
    Se sabe que al amenecer de su aventura José María estaba fascinado por dos organizaciones: Masonería y la Compañía de Jesús.
    Y al analizar el Opus se encuentra gran paralelismo con la Masonería, es como una copia, todo se parece: el reclutamiento por proseletismo, la iniciación, diversos grados de afiliación, el lento y progresivo avance en la posesión del “secreto”, el comportamiento entre miembros y con los profanos, la técnica de penetrar todos los círculos sociales, el inferior papel dado a la mujer, la creación y satelización de organismos paralelos, etc.


    Una frase del Padre: “sobre este aparente desorden cada uno tiene que aprender a construir su propio orden” recogida por el biógrafo oficial (Salvador Bernal) es, traducida al lenguaje masónico la divisa de los altos grados (33º REAA). Aerópago de esa secta secreta que tiene por lema “Ordo al Chao”, el mismo mensaje lanzado por el Fundador.


    Y en 1962 decía el Padre: “tenía yo 26 años, la gracia de Dios y buen humor. Nada más. Algunos decían que yo estaba loco y era un hereje”
    Por de pronto este humildísimo y sincero sacerdote nada más y nada menos que se atribuía en vida una gracia reservada para los santos de la Iglesia.


    A fines de agosto de 1939, la revista “30 días” del movimiento comunión y liberación, próxima a al Vaticano e inspirada por el teólogo Joseph Ratzinger informaba que el Opus había abierto un oratorio anexo a la residencia de la c/ Jenner (Madrid).
    En torno a este oratorio empezaron a circular voces extrañas. Se decia estaba adornado con signos cabalísticos y masónicos.
    Y la Sociedad de Cooperación Intelectual: SOCOIN, una iniciativa de la Obra, fue señalada como una derivación masónica de una organización judía internacional.
    En esas fechas un profesor universitario de Derecho Internacional afirmó haber encontrado en un diccionario hebreo el auténtico significado de la sigla SOCOIN, era el nombre de una secta hebraica de asesinos.


    En 1939 los nacionales terminan ganando la guerra y en 1940 se crea un tribunal especial para la represión de la Masonería y el Comunismo, al considerar, con razón, a ambas enemigas de la Patria y de Dios.
    En 1941 José María comparecerá ante el mismo acusado de “haber sido suspendido a divinis, ser protagonista de oscuras tramas para alcanzar poder, de hereje y de antipatriota”
    El tribunal abrió diligencias al sospechar, con fundamentos e indicios racionales, que bajo el nombre del “Opus Dei” se ocultaba una rama judaica de la masonería.
    Como las diligencias avanzaban, José María tuvo que mover influencias, externas e internas, para poder, finalmente, echar tierra sobre el asunto y se paralizaran las investigaciones emprendidas.


    También en Barcelona se denunciaron las actividades masónicas del Opus y la falsedad del comportamiento de Escrivá. Sería el nuncio Cicognani el que advirtió al Padre que no se acercara a Barcelona donde podría ser arrestado.
    Un embajador amigo del Padre le advirtió y sacó billetes de avión a nombre de José María E. de Balaguer (se le conocía por Escrivá), y no dormía en hoteles para eludir a la policía.


    Las denuncias no se suscitaron solo ante los tribunales de justicia (Madrid y Barcelona) sino que también el Obispo Auxiliar de Tarragona, Monseñor Castán, supo por D. Leopoldo que había ido una Comisión para hablar con él y denunciar al Opus.


    El Opus ha adquirido ese aspecto de movimiento político religioso aunque lo niegue pero la acusación cada vez se perifla más en Europa y América donde aumentan los testimonios y denuncias.


    La Masonería, vía Opus, se ha incrustado en la médula de la Iglesia. Esta quinta columna masónica opera al servicio de intereses totalmente ajenos a la FE cristiana. El Opus y su fundaddor son otra cosa.


    Mariano Sánchez Covisa, en carta abierta a la atención de los españoles que de buena fe pertenecen al Opus Dei (23 febrero 1992) sobre el caso de la beatificación de Escrivá dice: “el anuncio de la beatificación ha incrementado la controversia en la que no sale bien parado el presunto beato ni el prelado Alvaro del Portillo, antiguo amigo de correrías del Fundador”, y añade: “Debe saberse que el Opus Dei, traducción esotérica del nombre de Teurgia, es una secreta rama masónica y judaica, con una poderosa organización económico-financiera, gran influencia política, en España y en el extranjero, que lucha contra los valores tradicionales y que chupa, como sanguijuela, los valores materiales. En secreto ha edificado un imperio de enorme poder y riqueza que controla empresas, bancos, universidades, medios comunicación, editoriales, y un sin fin de actividades como sociedades culturales, incluso partidos políticos de varias tendencias, con un gran y extendido servicio de información que le sale gratuito, las periódicas “confidencias” de sus miembros”
    Y termina: “los miles de millones, la mayoría procedentes del contribuyente español, que el Opus aportó al Vaticano para tapar su agujero financiero explica el incremento de influencia de la Obra en Roma, así como el audaz y escandaloso proyecto de beatificar al Fundador … proceso prefabricado por miembros del Opus, como en el supuesto milagro (obrado sobre un socio del Opus, perteneciente a la familia del escándalo Matesa, y certificado por un médico del Opus que ha impedido aportar opiniones contrarias).




    CRIPTO JUDAÍSMO Y OPUS DEI.
    Aunque el tema del criptojudaísmo es básico y necesario para poder comprender plenamente la historia de España es un tema sistemáticamente soslayado, hasta el punto que muy pocas personas, ya no digo gente corriente, sino estudiantes y hasta catedráticos saben algo sobre el tema o le prestan alguna atención.


    Conocer el criptojudaísmo es esencial para conocer la Historia, pero también el PRESENTE Federico Rivanera Carlés en Los Judíos Conversos, folio 1).

    El criptojudaísmo es uno de los grandes enigmas ocultos de nuestro pasado que más inquina y rencor ha rezumado contra lo nacional y lo católico.

    Es el historiador judío Roth (Cecil Roth en Historia de los Marranos, Buenos Aires, 1946 en el Prólogo) quien afirma: “la historia de los cristianos nuevos constituye una parte inseparable de las de Portugal y España en el período de su mayor brillo” siendo un fragmento, también esencial, de la historia eclesial, con amplias conexiones con la política, la literatura y la economía.
    Tanto que el autor continúa: “el país clásico del criptojudaísmo es España” (id. ob. pg.15)

    Los judíos falsamente convertidos se denominan marranos (del latín aberrare, desviarse de lo recto) por lo que el término se acuñó en España desde inicios del XV para designar los cristianos nuevos desviados del buen camino iniciado con la conversión, pero que guardaban de forma solapada y practicaban de manera oculta el ritual y costumbres hebreas.


    Criptojudío es el judío clandestino pero que en público aparenta ser musulmán, cristiano o de cualquier otra religión, pero internamente siguen judíos. Son los falsos conversos.
    Como reconoció el propio Lutero es muy difícil, casi imposible, convertir sinceramente a un judío a otra religión. Usualmente lo hacen para actuar como espías y agentes infiltrados.


    El poeta judío Heine decía: “las acciones y los gestos judíos, al igual que sus costumbres, son cosas ignoradas para el gran público … como en la Edad Media los judíos siguen siendo un misterio ambulante”.
    Pero no reconocer el problema no quiere decir que no exista. Lo que ocurre es que al ser desconocido no es entendido.


    El problema surge, en España, a partir de 1391 cuando se producen decenas de miles de nuevas conversiones. Según cálculos se estiman entre 250.000 y 300.000 judeoconversos en el XV. Problema grave que se agudizaría en 1492 en que las nuevas conversiones son avalancha.
    De los conversos surge, sobre 1460, una especie de secta que alcanzó cierta importancia y cuyo lema podría resumirse así: “en este mundo no me verás padecer, en el otro no me verás ajusticiado”.
    Tenían dos caras, dos rostros, dos nombres, dos personalidades, un solo arraigo y una sola obediencia ciega.


    Los criptojudíos se mantenían fieles al talmudismo y costumbres hebreas. La endogamia era frecuente para proteger el secreto, la fortuna y las costumbres. Cohesionándolos más.


    Según Julio Caro Baroja, las grandes ciudades españolas, del XV hasta el XVIII, estaban llenas de criptojudíos.
    Y está probada hasta la saciedad la relación de los criptojudíos internos, residentes en España, con todos los enemigos de ésta, sean piratas, turcos, berberiscos, ingleses, franceses, holandeses, … a los que facilitaban información, dinero, secretos de Estado, etc., etc.


    El peligro para la nación que se había tratado de evitar con la unidad religiosa se hizo más agudo formando un frente común contra España, en el interior y en el exterior que trabajaban de consuno.
    El Santo Oficio, la Inquisicón, instruyó 30.487 procesos en el lapso de XV al XIX. Bien documentados.
    El problema del criptojudaísmo no es un tema pasado o puntual de la Historia. Seguía existiendo en el XVII (Julio Caro Baroja en Razas, Pueblos y Linajes, pg. 121).
    Y el personaje quedó retratado en la literatura de la época: Cervantes, Quevedo, etc. nos narran sus andanzas, fechorías, dobleces.

    George Borrow, viajero inglés que recorre España en 1836, en su obra “The Bible of Spain” refleja su impresión al conocer a Mendizábal: “I have seen a glace very similar to that amongst the Beni Israel” y no se equivocaba.
    Julio Caro Baroja resume, la síntesis de Borrow sobre los criptojudíos, en los siguientes puntos:
    1.- tiene dos nombres, uno entre los españoles, otro el de su linaje hebreo.
    2.- sabe dos lenguas.
    3.- tiene dos familias, con dos mujeres. Una legal, la otra la de la “amiga” aunque las considera igual de esposas a ambas, muy corriente entre los judíos del Norte de África.
    4.- está mal considerado y es sospechoso para el pueblo llano. Pero mantiene muy buenas relaciones con gente influyente mediante sus negocios de usura que le dan mucho poder. También es especialista en sobornas a los agentes menores de la justicia: alguaciles, corchetes, etc.
    5.- conoce a sus semejantes y tiene conciencia de la categoría religiosa de ciertos linajes.
    6.- abundan en todas las escalas sociales, desde sirvientes a arzobispos católicos.

    Y ese criptojudaísmo, transmitido de padres a hijos, perdura en nuestros días. Un testimonio irrefutable apareció en el ABC, del 23 de marzo 1969, con el título de: “Los problemas de nuestras minorías sefarditas” una carta de fechada el 2 de febrero de ese año por Judith (Madrid).
    ... suplico unas líneas en las páginas del ABC que sirvan para disipar mis dudas y las de no pocas personas que tienen el mismo problema acerca de la posición que debemos adoptar en esta nueva época de libertad religiosa los españoles que, por una razón u otra, podemos considerarnos criptojudíos por razones de herencia o tradiciones familiares … soy burgalesa. Quedé huérfana muy niña y me educó mi bisabuela. Ella era de familia noble, practicaba el judaísmo de forma inocente, lírica, pura, sintiéndose ligada a sus antepasados, algunos victimados, según afirmaba, por la Inquisición.
    Su influencia hizo que yo siguiera, a escondidas, su misma religión mosaica.
    Como los grupos criptojudíos están, desde hace siglos, muy relacionados, fue natural que, andando el tiempo, me casara con un caballero andaluz, judío también. Con gra influencia en los círculos cerrados de Granada y Málaga.
    Por el contrario, un hermano de mi marido, el más joven, es sacerdote católico … a partir del Concilio, aceptó que practicáramos la religión que de acuerdo con nuestra conciencia es la verdadera … No diré que somos millones los españoles que, desde hace cinco siglos, practicamos disimuladamente la religión hebrea, pero sí somos más numerosos de lo que la gente -y el Estado- supone”.


    Desde el punto de vista político encontramos marranos allá donde surge una intriga, una revuelta, una conspiración.
    Así en el Movimiento Comunero participa el estamento marrano. Entre otros cabecillas están: Juan Padilla (casdo con judía María Pacheco); Juan Bravo (casado con la marrana María López Coronel), Alfonso de Sarabia, Pedro de Acuña (cuñado de Padilla), Íñigo López Coronel el financiero (suegro de Bravo), etc. etc.






    5ª Parte : INFILTRACIÓN MARRANA EN LA IGLESIA.

    La infiltración marrana en el clero es una táctica, una técnica más al servicio de la estrategia de conquista del mundo cristiano diseñada y practicada por el imperialismo judaico. La infiltración se acompaña de ataques frontales, subversiones, cambios y desviaciones en la doctrina, persecución, etc.
    Una de las infiltraciones más peligrosas fue (y es) introducir en el clero jóvenes que practican secretamente el judaísmo para que vayan escalando, una vez ordenados, la jerarquía de la Iglesia en el clero secular y en las órdenes religiosas para usar, una vez conseguidas altas y sólidas posiciones en persjuicio de la Iglesia y los cristianos, en favor de los movimientos heréticos y/o revolucionarios.


    Según criterio rabínico el clérigo cripto judío está realizando una misión santa para sus intereses inconfesables. La quinta columna en el clero fue y es uno de los pilares básicos del judaísmo internacional.


    Los fines de este criptojudaísmo clerical se definen claramente en un documento que hizo público el abate Chabauty, citado por el Arzobispo de Port Louis, Monseñor Meurin.
    Es una carta del jefe secreto (Gran Kahal) de los judíos internacionales en el XV, radicado en Constantinopla y dirigida a los hebreos de Francia en los que da instrucciones ante la petición de Chamor, rabino de Arlés, en que se las solicitaba.
    Textualmente la carta dice:
    “Bienamados hermanos de Moisés, hemos recibido vuestra carta, en la que nos hacéis conocer las ansiedades e infortunios que os veis obligados a soportar, y nos hallamos penetrados de un dolor tan grande como el vuestro.
    El consejo de los más grandes rabinos sátrapas de nuestra ley es el siguiente:
    “Decís que el rey de Francia os obliga a haceros cristianos, pues bien, hacedlo, pero guardad la Ley de Moisés, en vuestros corazones”.
    “Decís que os quieren arrebatar vuestros bienes; haced a vuestros hijos mercaderes, para que ellos despojen a los suyos, a los cristianos mediante el tráfico”.
    “Decís que se atenta contra vuestras vidas; haced a vuestros hijos médicos y boticarios, a fin de que ellos priven de las suyas a los cristianos sin temor al castigo”.
    “Decís que se destruyen vuestras sinagogas; hace a vuestros hijos curas y canónigos, a fin de que ellos destruyan la Iglesia Cristiana”.
    “Decís que atentan contra vuestras vidas, haced a vuestros hijos abogados, notarios o de otras profesiones que estén corrientemente al cargo de los asuntos públicos, por este medio dominaréis a los cristianos, os apropiaréis de sus tierras y os vengaréis de ellos”.
    “Seguid esta orden que os damos y veréis, por experiencia que, por abatidos que estéis, llegaréis a la cúspide del poderío”.
    “Firmado V.S.S.V. E.F. Príncipe de los Judíos de Constantinopla al de Casleo de 1489”


    Todos los historiadores judíos admiten y reconocen que los conversos alcanzaron “exaltadas posiciones en la organización del clero” (Josep Kastein) y la Enciclopedia Judaica Castellana (en su Tomo IV, vocablo España) dice: “Daniel Israel Bonafoy; Miguel Cardoso; José Querido; Mardoqueo Mojiaj; y muchos otros defendían el marranismo como método de socavar los cimientos del enemigo y como medio que contribuía a hacer más elástica la lucha contra él … a los que la reina Esther, que escondió su raza y nacimiento, les parecía su propio prototipo”.
    Y no hay que caer en el error, común, de creer que son cosas pretéritas, del pasado, de una estapa histórica finalizada o que es un capítulo ya cerrado.
    En la Iglesia actual el criptojudaísmo tiene gran presencia y poderío.

    El Cardenal Bea (israelí: Bea Ohim), confesor de Pío XII y uno de los grandes artífices del catastrófico Vaticano II, antes de cada sesión conciliar recibía instrucciones de los Jefes del Poder Oculto por mediación de los B'nai-B'rith (masonería de alto grado en la que sólo se admiten judíos) para luego hacerlas aplicar en el Concilio.

    El reciente Cardenal Arzobispo de París Jean-Marie Lustiger es de origen judío, se educó en la sinagoga y su postura religiosa es ambivalente, siendo un claro favorito a suceder a Juan Pablo II, judío contemporáneo, criptojudío, que alardea de ser un judío francés (su auténtico nombre es Aarón).
    Infiltración que prosigue en el XX en el clero femenino, como la “alemana” de origen judío Edith Stein, discípula predilecta del filósofo Edmundo Husserl muy célebre en Alemania antes de “convertirse” y hacerse carmelita.


    En España el criptojudío contemporáneo más famoso es José María Escriba (Escrivá de Balaguer).


    Como confirma la Historia y muchos Papas, Santos, filósofos e historiadores el Judaísmo es el primer y mayor enemigo de la Iglesia, en el pasado y en el presente.




    LAS RAÍCES JUDAICAS DE JOSÉ MARÍA ESCRIBA (ESCRIVÁ DE BALAGUER).
    La denominación oficial del Opus Dei es: “Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y el Opus Dei”, nombre que ya encierra la llave de un misterio que descifra un historiador judío Cecil Roth (Historia de los Marranos, pg. 27): “en Barcelona, donde si un marrano decía: vamos hoy a la Iglesia de la Santa Cruz se refería a una sinagoga secreta de ese nombre”.
    Que sospechosa casualidad que el Padre eligiera para su organización un nombre que coincide, exactamente, con el de “una sinagoga secreta” en lenguaje críptico, el usual de los judíos.

    No es posible entender la obra de José María Escriba ni interpretarla si no se relaciona con el fenómeno esencial de su judaísmo, interior y exterior.
    Escrivá es un fariseo, un hipócrita, que cree en el Talmud y sus enseñanzas más que en el Evangelio y su Buena Nueva. Usará la Iglesia para formar grupos que serán víctimas de su maquinación.


    En las biografías de Escrivá de Balaguer se ignoran o disfrazan tres hechos esenciales de su personalidad, imprescindibles para entender al hombre y su Obra:
    - era judío.
    - era homosexual practicante, y
    - crea el Opus para servir los fines del poder judaico oculto.


    Escrivá se sirve de la Iglesia, no ésta de aquél.


    En la arcaica raíz hebrea “sofer” significa escribir y se usa para designar al escriba (varón, por supuesto, las mujeres tienen vedado el estudio de la Ley), y están consagrados a la estricta observancia de la ley judía.
    Inicialmente seguían una tradició oral, luego recopilaron las máximas que difundían y hacían acatar en la Mischna.
    Antes de llegar a escribas pasaban un largo aprendizaje, eran talmid, es decir alumnos en contacto con sus maestros, sólo a partir de los 40 años, si habían asimilado la materia, eran ordenados doctores (hakam).
    El escriba era la autoridad para dirimir cuestiones legislativas, religiosas y rituales, ocupando los puestos clave en el derecho, administración y enseñanza. Y sólo los escribas tienen acceso al Sannedrím.


    Son los escribas los únicos portadores de la ciencia secreta, la tradicción esotérica. La Kábala es la ciencia hermética de los escribas que preservaba sus conocimientos.
    Y el gentilicio del apellido del Fundador (Escriba) equivale a Rabino. Si lleva ese nombre (apellido) es porque sus antepasados, más o menos lejanos, más o menos remotos, eran “doctores” es decir, intérpretes de la ley entre los hebreos, es decir, rabinos.


    La Obra es una secta hecha a imagen y semejanza de las pequeñas e impenetrables comunidades judaicas. El Opus no deja de ser un guettho, sus estatutos son oscuros y ocultos. Su insinceridad respecto a sus supuestos hermanos (los demás cristianos) a los que niega su pertenencia al clan, su ayuda mutua (sólo entre ellos), su afán por el lucro y el dinero, el sentido monetarista que imprimen a sus vidas, las palabras y contaseñas que usan, los testamentos a los que obligan, y toda su parafernalia son una extrapolación de las leyes del Kahal incrustadas en la Iglesia.


    Escriba es un descendiente de los rabinos de Huesca. En 1480 había en Huesca 9 rabinos que ejercían en la aljama (voz preferida por los rabinos para designar la comunidad judía), las aljamas se concentraban en el call (taller, derivado del vocablo Kahal comunidad o barrio donde se asientan semitas)


    En Barbastro había un importante e influyente núcleo judaico y tanto el rabinado como el degüelle eran oficios provistos por mandamiento real y había sinagoga que derribaron para construir una mayor por el auge de la comunidad hebrea de lo que tuvo noticia el rey Alfonso III.


    Hay documento interesante sobre los criptojudíos de Barbastro (Konrad Eubaer) que informa en su obra cómo el Papa Benedicto XIII (27 abril 1415) ordena el trueque de la sinagoga de Barbastro por una iglesia al haberse convertido al cristianismo los judíos de Barbastro (Francisco Cantera en Sinagogas Españolas, CSIC Madrid, 1984, pg. 170).


    La aljama de Barbastro era importante, la quinta de Aragón de las 35 juderías existentes, y fue una de las denunciadas por usura por lo que se investigó acabando en sanción de 1.000 sueldos (abril 1298).


    El marranismo surgió pronto en Aragón, ya en el inicio de la reconquista de esas tierras por el rey Pedro I (1.096) y son célebres los casos del rabí Moisés Safardó bautizado en la Catedral de Huesca (1.106) tomando el nombre de Pedro Alfonso entrando a formar parte del clero. Escribió dos obras: La Disciplina Clericalis, y Diálogos contra los judíos.


    En su obra escrita, Camino, se enumeran proverbios morales, máximas, sentencias, adtios morales y/o recriminatorios. Estas greguerías ambiguas, o con doble sentido en otros casos, eran muy usuales en la producció literaria de conversos y criptojudíos. Sus aforimos morales recrean la tradicción conversa de los XVI y XVII españoles, sobre todo en la literatura ascética de conversos.

    Buscando las fuentes de la obra Camino de Escrivá, hay que mencionar La Certeza del Camino, de Abraham Pereira, autor también del Espejo de las Vanidades del Mundo. O en las obras del converso Luis de Granada (Guía de Pecadores o Introducción al símbolo de la Fe) o el libro de Diego Estella (Descripción de las Vanidades del Mundo) e incluso el polémico tratado del criptojudío Miguel de Molinos (Guía Espiritual).
    Todos ellos son modelos estereotipados que de una u otra manera han sido consultados, utilizados, copiadas algunas máximas y plagiados sus pensamientos en 1934 cuando Escrivá, en Cuenca, escribía sus Consideraciones Espirituales como denominó, en primera instancia, al boceto borrador de la obra, el catecismo del pueblo elegido, como lo denominan los opusdeístas.
    Por supuesto la inspiración primigenia de todas las obras mencionadas anteriormente es el Talmud, la fuente de inspiración de José María.
    Y en esa línea está la frase que tanto gustaba al Fundador y que tanto repetía: “somos el resto del pueblo de Israel. Somos lo que queda del pueblo de DIOS ...”


    El perfil semítico de José María lo definió muy bien un sacerdote de Madrid, amigo del escritor Luis Carandell, cuando dijo: “el Opus está constituido por un Escriba y 70.000 fariseos”.


    Así no extraña que en su informe al sínodo diocesano de 1985 el rector del seminario de la diócesis de La Rioja acusó al clero del Opus de: “ir a la caza de las herejías” y proseguía diciendo: “... creen pertenecer a la raza de Melquisiadec”


    José María fue denunciado ante el Tribunal Especial de Represión de la Masonería por considerarse la rama judaica de la francmasonería en España.
    También el Santo Oficio vaticano recibió denuncias en ese sentido.


    Hay una anécdota que inocentemente se cuenta en la biografía del Fundador (escrita por su principal alabardero: Salvador Bernal, en Monseñor Escrivá de Balaguer, RIALP, pg. 263): “cerca de Caracas, el 14 de febrero de 1975, se levantó un hombre joven, de poblada y amplia barba, que realzaba su jovialidad.
    - Padre, yo soy hebreo …
    El fundador del Opus le interrumpió: “yo amo mucho a los hebreos, porque amo mucho a Jesucristo -¡con locura!- que es hebreo. No digo era, sino es ...”


    Otro rasgo notable del carácter judío de José María fue que no quiso que sus padres reposaran en cristiana sepultura en un cementerio católico, siguiendo también así otra tradicción hebrea, para llevarse con ellos los huesos de sus mayores en caso de ser desterrados.
    José María enterró los restos de sus mayores en la cripta de la casa del Opus en la madrileña calle de Diego de León, exhumación, por otra parte, de dudosa legalidad según las normas y ordenanzas municipales sobre enterramientos cuando los mismos son enterrados extramuros de los cementerios, en una calle y lugar no apto.




    LA SIMBOLOGÍA KABALÍSTICA DEL OPUS DEI.
    Al ser José María de tronco judío, sus obras y símbolos debían serlo igualmente. El Opus, su Obra, su Pompa, su instrumento, su gran engaño, tenía que estar cincelado de emblemas y alegorías conexas con la Kábala hebrea.


    Sorprende como su biógrafo oficial y laudatorio reconozca cómo “corrió la voz por Madrid de que su oratorio estaba lleno de signos cabalísticos” (Salvador Bernal, ob. Cit. pg. 246).


    También se habló mucho del oratorio elíptico de la c/ Diego de León.


    El P. Severino Álvarez, dominico, Decano de la Facultad de Derecho Canónico del Angelicum de Roma ya contaba que en 1950 se recibían, en el Santo Oficio romano, denuncias contra el Opus que aludían a la heterodoxia de la Obra en que se señalaban la forma elíptica del oratorio, señales externas, manifestaciones poco convencionales.


    En 1939 el Opus abrió un oratorio anexo a la residencia de la c/ Jenner (Madrid) en torno al cual empezaron a saltar alarmas y desconcierto entre los creyentes: “estaba adornado con símbolos kabalísticos y masónicos, y con hábiles juegos de luz Escrivá simulaba fenómenos de levitación” (Revista Ricci, Opus Dei en Revista 30 días, nº 5, mayo 1990, pg. 16).


    La Sociedad de Cooperación Intelectual (SOCOIN), iniciativa de la Obra, fue declarada una derivacion masónica de una organización judía internacional, “casualmente” el término SOCOIN se corresponde con una secta judía de asesinos.


    La acusación en el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y Comunismo, ante el que fue acusado José María y el Opus debía tener, ante la gravedad de las acusaciones, tener algún fundamento. Veamos:
    · adopción de la rosa como figura emblemática, signo diferenciador e identificativo que se arroga y atribuye el Opus Dei. El signo de la rosa es el que elige el Zohar para designar la Comunidad de Israel (Zohar, I, 1a)


    Escrivá de Balaguer estuvo en zona roja durante la guerra de España, pero nunca se le molestó, ya seguro del lado que se decantarái la victoria se pasó al bando nacional por Francia. Teniendo que pernoctar en una cabaña el grupo le pidieron, a la mañana, que oficiara misa a lo que inexplicablemente se negó, saliendo en solitario y perdiéndose entre la nieve, regresando al poco tiempo eufórico con una rosa de madera entre las manos que dijo le había dado la Virgen que se le había aparecido.
    En todas las apariciones reconocidas por la Iglesia, hay pruebas, en la de Escrivá, ninguna. Pero no insistió en la misma y nunca ha sido reconocida por la Iglesia.
    La rosa tiene larga tradiccio kabalística hebrea.


    Cuando besan el suelo los opusdeístas recitan la divisa templaria “Non nobis, Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam” (Ramiro Cristóbal en Los Templarios, un antecedente del Opus Dei, en Historia, nº 6, sept. 1975, pg. 62).
    Práctica heterodoxa, censurada, como su secretismo, que su pulgar sobre los labios.


    Y si a la cruz se le añade la rosa → rosacruz, la alquimia kabalística más explícita y perfecta.


    La numerología es práctica tradicional hebrea, curiosamente Camino tiene 999 máximas o puntos.


    El Opus usa otras simbologías como el olivo y el árbol.
    El olivo, según la Haggadah en el Talmud, Israel se parece al olivo porque el aceite que de él se extrae no se mezcla con los otros líquidos y así Israel conserva su individualidad y el aceite sobrenada, como dicen los judíos está escrito en la ley: “Dios te colocará encima de todas las naciones” (Deuteromonio, XXVI, 19) y el olivo, para producir, precisa ser aplastado, así Israel saca provecho de todas sus desgracias y persecuciones, sean reales o fingidas.


    El 10 mayo 1968 la agencia EFE de noticias difundía una nota fechada en Nueva York, al día siguiente se publicaría en todos los periódicos del mundo. Decía, textualmente:
    “Con la asistencia del Arzobispo católico de N.Y., Terence Cooke, y un grupo de familiares y amigos se celebraron en la sinagoga “Emmanuel” de esta capital las honras fúnebres de Sol A. Rosemblatt, fallecido en Biarritz (Francia) el 4 de mayo a los 67 años de edad, como consecuencia de un ataque al corazón ...”


    Era la primera vez que un Arzobispo católico asiste a servicios religiosos judíos en una sinagoga. A Monseñor Cooke le unia gran amistad con el difunto.
    Resulta que el finado Sol Rosemblatt era asiduo de la Costa Azul y el hombre fuerte de las finanzas, el TESORERO del Opus Dei ¿Cóo es posible que el Opus tuviera de Tesorero a un afamado judío practicante?
    Los hechos suelen más expresivos que los discursos.


    Una revista católica: Tradición Católica, del mes de enero 1990, nº 54, ofrecía un titular destacado: “Opus y Judaísmo. Táctica del sabotaje”.
    Es sintomático y sospechoso que pertenezcan al Opus que se presenta como ultracatólico (con una gran fe, la del converso) personas “no cristianas” y “con una gran representación judía” que tal vez explique su auge financiero.


    Y más aún, ¿Cómo pueden pertenecer al Opus personas no creyentes?
    Según el periodista judío del no menos judío New York Times, Herbert L. Matthews, gran conocedor del Opus: “nunca se tiene seguridad sobre los miembros de esta organización que trabaja en secreto ...”


    Según varios autores Escrivá recibía personas diversas: católicos, cristianos de diferentes confesiones, judíos, agnósticos, etc. que deseaban conocerle y pedirle consejo. Pero no sabemos si los judíos iban o venían, ¿venian a darle consejos en vez de recibirlos?


    Escrivá abrió la puerta a todo tipo de gentes, así hay en el Opus: numerarios, supernumerarios, oblatos y cooperadores. Resulta difícil entender cómo no creyentes pueden ayudar si no sienten, si no profesa fe, a no ser que sea a destruir a la iglesia al ser en realidad anticristianos. Caballos de Troya para la Iglesia.
    Ya desde 1950, con ayuda del judío Arzobispo Bea se autorizó al Opus a recibir como asociados a no católicos, incluso a no cristianos. Fue un reconocimiento explícito y personal de la penetración judía en la Obra.


    Los opusdeístas posicionados en esferas de poder, especialmente políticas, se denominaron tecnócratas por estar influidos por las ideas económicas del “estadounidense” judío Trostein Veblen tras escribir su libro The Engineers and the Price System, fomentada por el también judío Howard Scott. Los máximos defensores de la teoría tecnócrata que fluía del Opus era la plantilla de Walter Rastentrauch; Basset Jones; Del Hitchoc; Arkeman; etc. todos judíos que basan su sistema en el provecho inmediato y la rentabilidad.


    El Opus dejó su estigma en la basílica mejicana de “Arena Tepeyac” (para acoger a la Virgen de Guadalupe) cuya polémica construcción se asemeja a un canódromo o un platillo volante, y cuyo altar principal tiene una estructura exactamente igual que el presidium de las sinagogas.

    En una homilía de José María, fue muy claro y explícito cuando dijo a los universitarios de Navarra (1967): “tenéis que saber MATERIALIZAR LA VIDA ESPIRITUAL”, es difícil ser más judío.


    El judío Mikel Gotzon Santamaría Garai de Bilbao publicaba (ABC, 2 febrero 1992): “yo aprendí el orgullo de ser judío del fundador del Opus Dei ...”


    Numerosos judíos frecuentaban al Padre: el médico Joseph Ganglberger; Víctor E. Frankl, psiquiatra


    A los numerarios les sorprendía la orden de que en la Casa no entrara carne picada (prevención para no comer carne de certo), etc. etc.


    La editorial RIALP de la Obra está llena de títulos sobre judíos como: “Judíos españoles en la Edad Media” de Luis Suárez Fernández, activista y propagandista de la cuestión judía en España, siendo “agente” de la embajada de Israel, promotor de conferencias sobre el sionismo, el mentor de la celebración del 850 aniversario nacimiento Maimónedes, etc. etc.


    Otro libro de la editorial es el escrito por Shlomo Ben Ami-Zvi Medin, (Historia del Estado de Israel), embajador de Israel en España.


    O el libro de Joseph Lecuyer (Nuestro Padre Abrahán) y las obra completas de místicos españoles de ascendencia judaica.


    El Opus tiene la tendencia de controlar los medios de información y opinión, como la SER, controlada por la familia Fontán, Eugenio y Antonio, éste uno de los más influyentes del Opus. Otro paquete importante de acciones de la SER está en manos de la familia Garrigues, testaferros de la judía Chase Manhattan Bank en España.


    La Revista Gente editada por Prensa Mejicana, S.A. Capital aportado y puesto a disposición del Opus por los judíos Carlos Epstein y Pedro Moreno Eipstein.



    EN RESUMEN
    Para conocer y entender bien el Opus hay que analizarlo desde la doble perspectiva judaica y criptojudía, aspectos ambos bien camuflados y sistemáticamente ocultados. Son temas tabú.
    De igual manera que la CUESTIÓN JUDÍA NO ES UNA CUESTIÓN DE ÍNDOLE RELIGIOSA, tampoco lo es el Opus Dei.
    Cierto que el Opus usa una terminología y fachada cristiana para cubrir su verdadera faz e intención. Por ello hay que desvelar su secreto y misterio.



    ¿QUÉ ES EL OPUS DEI?
    Sociológicamente es un INSTRUMENTO DE CONTROL TOTALITARIO para conseguir siervos dóciles con total disponibilidad, si bien formalmente hay que encuadrarlo como pseudorreligión, organización enquistada en el cristianismo de donde toma su materia prima y elementos.


    El Opus Dei hace lo que a lo largo de la historia ha hecho siempre el judaísmo, monopolizar (o intentarlo) la dirección de la cultura, de la vida religiosa, la política y la economía, lo que consigue infiltrando sus elementos en todas las áreas sociales.


    La ética del Opus es una ética judaica, la de la sumisión y obediencia ciega, fanática. Para “salvarse” basta con cumplir cientos de normas, reglamentos, como las prescripciones talmúdicas que controlan los rabinos.

    El Opus no tiene teología propia, sólo una teología judaica disfrazada de cristiana, con su doble semántica, su doble sentido con sus argumentos y términos cristianos que envuelven vivencias y sentimientos judaicos, con un significado opuesto, maestro en el arte del disimulo y del secreto.


    En países como Japón e incluso EEUU, la mayoría de sus socios son conversos, al igual que sus simpatizantes.
    En Francia hay gran número de judíos adscritos al Opus. En España el CSIC ha caído en manos opusianas desde los tiempos de Albareda, etc. etc.
    Camino está traducido al hebreo. Y en los EEUU hay muchos miembros con filiación masónica.


    Y al igual que el judaísmo el Opus es mundialista, pese a nacer en España su fin es universal desde el inicio.


    Opus y judíos se funden en estrechos lazos.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  8. #8
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Borrado por duplicidad
    Última edición por donjaime; 29/11/2015 a las 19:25

  9. #9
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    El Opus Judei es un libro ridículo sin el menor aprecio por la verdad. Hay un mensaje de Kontrapoder en el foro donde resumen bien la carencia de rigor del panfleto, que parece más bien escrito para ridiculizar a los opositores al Opus.

    Hay formas razonables de criticar al Opus, no hace falta irse a las chaladuras.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  10. #10
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Cita Iniciado por Donoso Ver mensaje
    El Opus Judei es un libro ridículo sin el menor aprecio por la verdad. Hay un mensaje de Kontrapoder en el foro donde resumen bien la carencia de rigor del panfleto, que parece más bien escrito para ridiculizar a los opositores al Opus.

    Hay formas razonables de criticar al Opus, no hace falta irse a las chaladuras.



    No soy un experto en Opus, aunque los conozco bastante.

    Pero me gustaría saber en qué es un libro ridículo sin aprecio en la verdad.

    ¿Es cierto que tuvo tendencias homosexuales y lo expulsaron del seminario por ello?

    ¿es cierto que cambió el nombre?

    ¿es cierto que compró un título nobiliario al que no tenía derecho?

    ¿es cierto que se otorgaba títulos académicos que no le correspondían?


    Si esas y otras afirmaciones son falsas es un panfleto, pero si son ciertas no me parece, para nada, un libro ridículo.


    A lo que yo se del Opus es que es, cuando menos una SECTA. Y este es un tema que el citado libro casi no trata.

    El término secta lo uso en el técnico (secta destructiva). Vulgarmente se denomina secta a una corriente ideológica o religiosa, a una desviación de una teoría o doctrina preexistente. No es el sentido al que me refiero.

    Técnicamente SECTA (destructiva) es un grupo organizado que usa COACCIÓN MENTAL (y/o física) con sus adeptos.


    Por poner un ejemplo, en un congreso mundial de expertos en psicología se planteó, no hace muchos años, si el cuerpo de Marines de los EEUU era una secta.

    Evidentemente usan ciertas técnicas sectarias. Tras varias horas de deliberaciones el Congreso concluyó, finalmente, que no lo era por dos motivos de peso.
    1º.- el candidato a ingresar en el cuerpo conocía, de antemano, lo que le esperaba. No había agenda secreta. y
    2º.- aún mayor, tras un corto período de tiempo los ex marines pueden reintegrarse a la vida civil SIN SECUELAS de ningún tipo.

    En el Opus hay una agenda secreta (que no se cuenta a los iniciados) y desde luego se les aplican TÉCNICAS DE LAVADO DE CEREBRO y coacción psicológica.

    De hecho las grandes asociaciones (entre otras las españolas UNE en Vascongadas y AISS en Barcelona) consideran y catalogan, con razón, al Opus como lo que es: una secta destructiva. De hecho hay psicólogos especializados en tratar ex opusdeístas y a los que se recupera sólo tras aplicarles TÉCNICAS DE DESPROGRAMACIÓN MENTAL.


    Las sectas (técnicamente hablando) son un fenómeno natural. Suelen surgir de forma espontánea en el seno de las organizaciones más o menos estructuradas. Pero precisamente debido a su carácter espontáneo suelen desaparecer como surgieron, naturalmente. Solamente cuando es algo planificado conscientemente, con técnicas concretas, con agendas ocultas, etc. perduran.

    Y las sectas, repito, son tales por usar TÉCNICAS COACTIVAS, el ropaje, el camuflaje, o la ideología que presumen es irrelevante. Son sus ACTOS, no lo que dicen creer lo que determina su categorización como SECTA.

    De hecho hay sectas sobre temas variados, para nada religiosos o que tengan que ver con creencias religiosas. Hay sectas políticas (Partido Humanista, SAIN, y otros), sobre productos con venta piramidal (cosméticos), sobre budismo, sobre relflexoterapia, sobre naturopatía, sobre OVNIS o sobre otras mil historias llámase conocimiento filosófico, meditación trascendental, o venta de jabones.

    Que la mayoría usen de tapadera la Biblia (a saber qué versión) o ciertos ritos o palabras cristianas, no tiene relevancia.

    Un sectario deja de tener libre albedrío, es un robot, incapaz de pensar o sentir, más allá de lo que le ordena la voz de su amo. Al sectario se le DESTRUYE (desestructura) afectiva y psicológicamente para reconstruir un robot, un esclavo, que obedecerá, ciegamente, a su amo. Es increíble que un juez (en España) no permita declarar a un testigo (imputado o acusado) si está ebrio o fumado. Pero se aceptan testimonios de sectarios (altamente programados) sin más. Aún hoy pervive la idea FALSA (también entre los jueces y fiscales) de que el sectario es mayor de edad y puede elegir "voluntariamente" cualquier "religión" o "ideología" cuando en la inmensa mayoría los sectarios NI HAN ENTRADO VOLUNTARIAMENTE en la secta y muchos menos SON LIBRES ni siquiera conscientes de que son un esclavo o un robot sin autonomía (psicología).
    Y los jueces y fiscales aceptan sin más estos "testimonios LIBRES??"

    Los davidianos se suicidaban convencidos de que entrarían en el OVNI que los transportaría a ...

    Y CUALQUIERA, repito, CUALQUIERA, puede ser presa de las sectas. No interviene en ello ni la formación, ni la inteligencia, ni son subnormales ni gente marginal los que ingresan en ellas. Con las técnicas que disponen CUALQUIERA puede ser captado.

    Hace unos años, en España, un policía (psicólogo de formación), conoció las actividades de una secta y decidió investigarla a fondo, para ello se infiltró en la misma (desconozco si a iniciativa propia o por mandato superior). A los pocos meses un mal día volvió a su domicilio, le pegó un tiro a su mujer, luego arrojó al hijo de ambos (un bebé de meses por la ventana de un cuarto piso) y finalmente se pegó un tiro en la sien (hoy saldría en primera plana como caso VIOGEN) pero está claro que fue descubierto, captado y programado para actuar así. Eso pese a su inteligencia y formación profesional en psicología.

    Esto es así porque las técnicas sectarias afectan, atacan, la parte EMOCIONAL del ser humano. De esta forma la parte racional queda al margen. Las emociones son mucho más primarias y poderosas, por eso da igual la formación, inteligencia, etc. del captado. Se capta por su parte emocional que no razona, ni se puede discutir.

    Los etarras que tanto nos vendieron los mass media como asesinos a sueldo, mercenarios, etc. NO es cierto. Simplemente eran SECTARIOS que cumplían órdenes, sin emoción, sin remordimiento, sin sentimiento. Por eso pueden celebrar (o simular que celebran) un o mil asesinatos. No actúan más que bajo la voz del amo, sin remordimiento de ningún tipo, sin sentimiento. Al contrario piensan que están haciendo un gran bien, el mayor bien posible (en sus alucinadas mentas programadas).


    Hay casos documentados de Hare krisna (pero igual pasa con alcohólicos o adictos al juego) que tras "curarse" y llevar una vida normal durante diez, quince incluso 20 años, un día reciben una llamada teléfonica (u accidentalmente, o no, oyen, durante breves segundos una musiquita (unas palabras, el sonido de la máquina, o beben una simple gota de alcohol) y su cerebro entra en estado alfa, tirando a la basura la "cura" y los años o décadas de vida normal volviendo, casi instantáneamente al estado sectario (alcohólico o juegodependiente).

  11. #11
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    Re: Sobre el Opus Dei; manifiesta la Tradición

    Libros antiguos y de colección en IberLibro



    EL OPUS DEI SU VERDADERA FAZ (Opus Judei)




    May 14, 2016


    |


    Juan Morales















    EL OPUS DEI: SU VERDADERA FAZ TEXTOS-CITAS Y COMENTARIOS-

    Madrid –Diciembre 1991 3ra Impresión –Diciembre 2000 Santa Fé de Bogotá


    Valga este trabajo como proclama de la Instauración del Reinado de Nuestro Señor Jesucristo, en estos tiempos de apostasía.
    El Espíritu Santo ilumine los corazones y aclare el entendimiento de aquellos que lo lean.¡Sursum corda! Madrid, Diciembre del año 1991
    Autor: Juan Morales

    INTRODUCCIÓN.Mucho se ha dicho y se dice del Opus Dei. Nosotros sólo pretendemos en este trabajo, mostrar cuál es el espíritu que anima al Opus, el cual hace de esta organización un verdadero Caballo de Troya dentro de la Iglesia. Nos limitamos a reunir los textos y citas más significativos que revelan l qué es el Opus Dei.Los textos están extraídos de autores promovidos por la Obra y cuyos libros fueron editados por la misma a través de su editorial Rialp. La importancia de las citas viene de lo que el mismo Opus Dei dice acerca de sí, siendo el mejor testimonio pues son sus propios textos. El Opus Dei se caracteriza por tener una mentalidad laical, que, responde en última instancia a un espíritu laico y secular, lo cual permite afirmar que, el Opus se identifica en este aspecto con el espíritu modernista del Vaticano II.

    I. LA MENTALIDAD LAICAL DE ESCRIVÁ DE BALAGUER“Para nosotros el sacerdocio es una o circunstancia, un accidente, porque dentro de la Obra la vocación de sacerdotes y de seglares es la misma”. En el libro “Opus Dei” de Peter Berglar, encontramos en el capítulo VIII (pág. 236) subtitulado “La Revolución Aprobada”:Ocho semanas después de la muerte de Monseñor Escrivá de Balaguer, el Cardenal Frings -que había sido Arzobispo de Colonia desde 1942 hasta 1969- escribía una carta al Papa Pablo VI en la cual definía al Fundador del Opus Dei como un pionero de la espiritualidad laical que había reconocido con clarividencia los peligros y las necesidades de los tiempos; en la carta presagiaba para la Obra una importancia capital en el futuro de la Iglesia”.Tan es así que Berglar (ibídemn pág. 216) no titubea en afirmar:“(...) todos los miembros del Opus Dei tienen ‘mentalidad laical’, lo cual es una condición indispensable para su vocación específica, ya que ésta consiste en ir por caminos de santidad y de apostolado cumpliendo con la mayor perfección posible la labor profesional y los deberes y derechos de estado en medio mundo. Para querer alcanzar la santidad no hace falta rechazar ó alterar este estado”.Esta mentalidad laical no cambia aún en los sacerdotes del Opus lo cual explica Berglar a continuación: 3"Aquellos laicos que son llamados al sacerdocio (un porcentaje muy pequeño en relación a la totalidad de los miembros) no sufren, por tanto, un conflicto interior, una ‘crisis de identidad’; su vocación al Opus Dei permanece inalterada e íntegra. La ordenación sacerdotal, -según explicaba el Fundador, en nada cambia lo esencial de la vocación a la Obra: la ‘mentalidad laical’ de un sacerdote -qué duda cabe- consiste en ejercer con la mayor perfección posible su trabajo ‘profesional’, o sea, su ministerio sacerdotal. Gracias a que llevan años siendo miembros del Opus Dei y gracias a la ‘mentalidad laical’ que han adquirido los sacerdotes de la Obra están especialmente capacitados para una acción pastoral en el mundo.Esa mentalidad les hace totalmente inmunes contra cualquier tipo de clericalismo: no se entremeterán en cuestiones incompatibles con su 1abor sacerdotal, ni en sectores que competen a la responsabilidad libre y personal de los laicos”. “El mismo Fundador, a lo largo de toda su vida dio ejemplo de esta mentalidad laical que predicó con tanta intensidad y que exigió con tanta fuerza”.Era tal la audacia de este espíritu laical del Opus y de su Fundador que el mismo Berglar lo reconoce en los siguientes términos (pág.218): “Lo que hoy se lee sin sorpresa y se considera como algo natural y sabido, a comienzos de los años cuarenta era algo nuevo y parecía muy audaz. Ni siquiera los que tenían que ver con ello más directamente comprendieron de golpe toda la profundidad de la conexión interna y la íntima unidad que existía entre ‘alma sacerdotal’ y ‘mentalidad laical’: Aquellos tres que iban a ser los primeros sacerdotes del Opus Dei habían recorrido durante casi diez años un camino de entrega como laicos en el mundo, según el espíritu de la Obra; la vocación al sacerdocio ¿no les podría parecer, en primer momento, como una contradicción respecto a su genuina vocación laical? Lo que hoy es ‘transparente’ para cualquiera, don Josemaría entonces se lo tenía que explicar, paso a paso a sus hijos.Se había esforzado, durante años, por encontrar la solución jurídica a un problema a todas luces difícil e incluso contradictorio, aunque esa contradicción -como luego se vería- fuera sólo aparente, no real.Cuando el 25 de junio de 1944 recibieron por primera vez tres hijos suyos la ordenación sacerdotal, se sentía a la vez -lo dijo algún tiempo más tarde- muy contento y muy triste: ‘Amo de tal manera la condición laical de nuestra Obra, que sentía hacerlos clérigos con un verdadero dolor; y, por otra parte, la necesidad del sacerdocio era tan clara, que tenía que ser grato a Dios Nuestro Señor que llegaran al altar esos hijos míos’.” Salvador Bernal cita también este hecho en su libro “Mons. Esrivá de Balaguer” (edit. Rialp, pág. 152).No nos sorprende el que, para Escrivá no había distinción dentro del Opus entre un laico y un sacerdote. Todos son iguales: “Aunque el sacerdocio es lo más grande que Dios puede dar a un alma, queda también claro en la mente del Fundador del Opus Dei que para nosotros el sacerdocio es una circunstancia, un accidente, porque -dentro de la Obra- la vocación de sacerdotes y de seglares es la misma.” 4En el Opus Dei todos somos iguales. Sólo hay una diferencia práctica: los sacerdotes tienen más obligación que los demás de poner su corazón en el suelo como una alfombra, para que sus hermanos pisen blando. Las obras del Opus aún las sobrenaturales, se efectúan con esta mentalidad laical (pág.309): “...el modo de dirigir las obras (...) apostólicas promovidas por el Opus Dei. Estas labores -como es sabido- responden a una finalidad sobrenatural. Pero se proyectan y gobiernan con mentalidad laical, (…) Por eso no son confesionales...”.Según explican ellos mismo, la no confesionalidad (lo cual veremos más adelante) del Opus Dei, radica en esta mentalidad laical (pág.87).“Mons. Escrivá de Balaguer -explica Bernal- fue un sacerdote que no hablaba más que de Dios. Era ostensible, clamorosamente patente. Y vivió también muy a fondo esa mentalidad laical que tanto predicó, con todas las consecuencias prácticas que de ella se derivan: para un sacerdote, no mangonear las almas, no entrometerse en lo ajeno, respetar la libertad de las conciencias, abominar de privilegios y exenciones...” Vemos cómo de esta mentalidad laical se llegan a actitudes no sólo anticlericales como veremos, sino también un “espíritu liberal” basado en el respeto de la libertad y la dignidad del hombre.Andrés Vázquez de Prada, en su libro “El Fundador del Opus Dei” (editorial Rialp pág. 235), no deja de manifestar también esta profunda e innovadora mentalidad laical de Escrivá: “Divertíase el Padre contemplando tropiezos y enredos, pero en el fondo, al considerar el buen aprovechamiento de sus hijos, le retozaba el alma con legítimo orgullo de Padre. No obstante viéndolos vestidos de negro, le manaba también una indecible sensación de pena al pensar que perdería para siempre tres hijos seglares. ¡Tan profundo era el espíritu laical que llevaba dentro!” “En esos instantes de novedad circunstancial, las fibras de su ser vibraban como un diapasón de horquilla, cuyas dos púas eran las dos vertientes de su espíritu: ‘alma verdaderamente sacerdotal y mentalidad plenamente laical’.”Mucho se ha dicho y se dice del Opus Dei. Nosotros sólo pretendemos en este trabajo, mostrar cuál es el espíritu que anima al Opus, el cual hace de esta organización un verdadero Caballo de Troya dentro de la Iglesia. Nos limitamos a reunir los textos y citas más significativos que revelan lo que es el Opus Dei. Los textos están extraídos de autores promovidos por la Obra y cuyos libros fueron editados por la misma a través de su editorial Rialp.La importancia de las citas viene de lo que el mismo Opus Dei dice acerca de sí, siendo el mejor testimonio, pues son sus propios textos. El Opus Dei se caracteriza por tener una mentalidad laical, que, responde en última instancia a un espíritu laico y secular, lo cual permite afirmar que, el Opus se identifica en este aspecto con el espíritu modernista del Vaticano II. La mentalidad laical respira por doquier, pues como dice el mismo autor: 5 “En la Obra (...) la mentalidad laical que la acompaña, era palpable hasta en el aspecto numérico.” (pág. 351).

    II. ESCRIVÁ DE BALAGUER Y SU AMOR POR EL MUNDO. “Para los socios del Opus Dei el estar al día, el comprender el mundo moderno, es algo natural e instintivo, porque son ellos -junto con los demás ciudadanos, iguales a ellos- los que hacen ese mundo y le dan su modernidad”. La mentalidad laical de que tanto se ufanan los del Opus, los identifica con el mundo a tal punto de llegar a decir que no necesitan adaptarse a él, lo cual significa que tienen la mentalidad del mundo. “Dios Nuestro Señor -decía el Fundador- ha puesto al día la Obra de una vez para siempre, dándole esas características peculiares, laicales, y no tendrá jamás necesidad de adaptación al mundo, porque todos sus socios son del mundo”. (pág. 352).Bernal, en su libro “Mons. José María Escrivá de Balaguer” (pag. 138), cita un extracto del reportaje publicado en el libro “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer”, en el cual se nos muestra ese mundo que tanto ama el Fundador y expresado por él mismo de la siguiente manera:“Para los socios del Opus Dei el estar al día, el comprender el mundo moderno, es algo natural e instintivo, porque son ellos -junto con los demás ciudadanos, iguales a ellos- los que hacen nacer ese mundo y le dan su modernidad”. (pág. 138).En la pág. 173 del mismo libro, expresa el autor refiriéndose a Escrivá:“Su corazón desbordaba cariño: hacia Dios, hacia los hombres, hacia el mundo. Amar al mundo apasionadamente es el título de la homilía que predicó en 1967 en el campus de la Universidad de Navarra…” (pág. 173).La compenetración del Opus y de su Fundador con el mundo es tal, que constituye su verdadera espiritualidad y una plena armonía con el Concilio Vaticano II, acorde con su espíritu liberal y modernista que lo caracteriza. Vázquez lo refleja aquí:“Siendo éste el espíritu de nuestra Obra, comprenderá que ha sido una gran alegría para nosotros ver cómo el Concilio ha declarado solemnemente que la Iglesia no rechaza el mundo en que vive, ni su progreso y desarrollo, sino que lo comprende y ama.Por lo demás, es una característica central de la espiritualidad que se esfuerzan por vivir -desde hace casi cuarenta años- los socios de la Obra…” (pág. 31). Por eso, Vázquez de la Prada en su ya mencionado libro “El Fundador del Opus Dei” nos recalca que Escrivá: “Amaba entrañablemente al mundo” (pág. 420).Todo lo cual nos lleva a la novedad e innovación de la espiritualidad de Escrivá y del Opus (tachada de revolucionaria por unos, herética por otros). Ana Sastre en “Tiempo de Caminos” (editorial Rialp pág. 95), nos comenta:“Esta actitud de amor al mundo, como salido de las manos de Dios, y a sus nobles realidades, la acogida a toda dedicación humana y la libertad y responsabilidad, exclusivamente personales, consecuencia de la dignidad del hombre, producirán conmoción.” (pág. 95). 6Un poco más adelante, la autora continua explicando:“Estos datos ayudan a comprender lo sorprendente de una institución con las características del Opus Dei. El clima de secularidad e iniciativa personal en que se mueve llevará a su Fundador a ser calificado de progresista, hereje y loco.” (pág. 95).Lo mismo dice Vázquez reconociendo el aspecto innovador y otrora herético, pero hoy convalidado por el Concilio Vaticano II:“...su colaborador y sucesor -se refiere al hoy Mons. Álvaro del Portillo- que siguió desde dentro el Vaticano II, contribuyendo a su desarrollo, comentará: ‘En cuántas ocasiones, durante la aprobación de los documentos del Concilio, hubiese sido de justicia hablar con el Fundador del Opus Dei y repetirle: ¡Felicidades, porque lo que tiene en su alma, lo que ha enseñado incansablemente desde 1928, ha sido proclamado con toda solemnidad, por el Magisterio de la Iglesia!’.” (pág. 336). “Al recorrer la doctrina que vivifica los documentos del Vaticano II, en el que se repiten las enseñanzas tradicionales remozando su ropaje -viejo como el Evangelio y como el Evangelio nuevo- sorprende ver con qué facilidad se ajusta a los textos oficiales lo ya predicado por el Fundador. Aquella doctrina, que treinta años antes algunos consideraron descabellada y herética, estaba ahora revestida de solemnidad oficial.” (pág. 336).Un espíritu inédito como confiesa Ana Sastre, subtitulando así uno de los capítulos de su libro “Tiempo de Caminar” y que, a continuación dice:Desde el primer momento, Don Josemaría se entrega de lleno a la misión que le ha sido confiada. A pesar de la claridad meridiana con que ha visto el camino, comprende que su realización implica un fenómeno teológico inédito dentro de las líneas de espiritualidad existentes, en ese momento, dentro de la Iglesia.” (pág. 97).No es así de extrañar que Escrivá afirme, tal y como lo recoge Salvador Berna1 en su libro “Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer”:“La Obra aparecía, al mundo y a la Iglesia, como una novedad. La solución jurídica que buscaba, como imposible. Pero (...) no podía esperar a que las cosas fueran posibles. Ustedes han llegado -dijo un alto personaje de la Curia Romana- con un siglo de anticipación. Y, no obstante, había que intentar lo imposible. Me urgían millares de almas que se entregaban a Dios en su Obra, con esa plenitud de nuestra dedicación, para hacer apostolado en medio del mundo”. (pág. 257).En “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer” también vemos que la identificación de Escrivá con el mundo es total, y confiesa su amor apasionado por éste: “…y no cabe en modo alguno hablar de adaptación al mundo, ó a la sociedad moderna: nadie se adapta a lo que tiene como propio; en lo que se tiene como propio se está.” (pág. 117). “Pero el Señor no me ha dado vocación religiosa, y desearla para mi seria un desorden. Ninguna autoridad en la tierra puede obligar a ser religioso, como ninguna 7 autoridad puede forzarme a contraer matrimonio. Soy sacerdote secular: sacerdote de Jesucristo, que ama apasionadamente el mundo”. (pág. 229).La mentalidad laical y el amor al mundo de Escrivá, le hacía un “furibundo” anticlerical. Bernal nos lo expone de la siguiente manera:“Y he aquí, en este punto, su acusada aversión a todo tipo de clericalismo jamás se le ocurre creer ó decir que él baja del templo al mundo para representar a la Iglesia, y que sus soluciones son las soluciones católicas a aquellos problemas. ¡Esto no puede ser, hijos míos! Esto sería clericalismo, catolicismo oficial ó como queráis llamarlo. En cualquier caso, es hacer violencia a la naturaleza de las cosas”. (pág. 140). “Esta pasión por la libertad es una herencia rica y fecunda que el Fundador del Opus Dei deja a los socios de la Obra y a todos los cristianos.” (pág. 140). “Tenéis que difundir por todas parte una verdadera mentalidad laical, …” (pág. 140).A este último punto, podríamos añadir un paréntesis tomando como referencia el libro “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer”, (pág. 228), que reza de la siguiente forma:“...y esta cristiana mentalidad laical os permitirá huir de toda intolerancia de todo fanatismo...”. Volviendo a Bernal, continúa diciéndonos en el mismo sentido: “Pero la autenticidad de su sacerdocio se desdibujaría si la separásemos de su mentalidad laical...” (pág. 96). “Mons. Escrivá de Balguer se caracterizaba por su decidido apoyo a la secularidad”. (pág. 86).La novedad del Opus es tal, que conlleva un espíritu profunda mente liberal y revolucionario que, ellos mismos, reconocen vanagloriándose. José Miguel Cejas en “Estudios sobre Camino”, (ediciones Rialp) nos comenta en su artículo subtitulado “Una revolución silenciosa”:“El hecho de que el mensaje espiritual del Fundador del Opus Dei, trazado a grandes líneas en los puntos de ‘Camino’, sea hoy vivido por millones de personas y aprobado de modo solemne por el Concilio Vaticano II, no debe hacer olvidar el profundo impacto -y a veces desconcierto)- que producía en los lectores de ‘Camino’ de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Luis Alonso recuerda que esa doctrina constituía algo revolucionario hasta tal punto que el Fundador del Opus Dei ‘hubo de sufrir el ser tratado como un soñador, fuera de la realidad (. ..)’.La novedad de las enseñanzas de Mons. Escrivá de Balaguer no consistía sólo en nuevos ‘modos’ de llevar a la práctica una tarea apostólica más ó menos similar a lo que se vivía en aquellos tiempos dentro de la Iglesia. Era una auténtica revolución en el concepto y práctica del apostolado.” (pág. 100). Del famoso libro “Camino”, expresa su carácter novedoso y hasta escandaloso: 8 “...las páginas de ‘Camino’ representaban una novedad casi -y sin casi- escandalosa.” (pág. 100).

    III. LA LIBERTAD, ESCRIVÁ DE BALAGUER y EL OPUS DEI. “Yo daría mi vida cien veces por defender la libertad de tu conciencia”. Además de la mentalidad laical, y el amor al mundo, la libertad fue otra de las cosas que revelan el espíritu modernista de Escrivá y del Opus. Veámoslo con sus propias palabras, (como nos lo cita Vásquez): “Soy amigo de la libertad -proclamaba Mons. Escrivá de Balaguer- porque es un don de Dios, porque es un derecho de la persona humana, porque, con libertad personal y responsabilidad personal, se hubieran evitado la mayor parte de los crímenes del mundo”. (pág. 291). En “Tiempo de Caminar” también Ana Sastre recoge las palabras de Escrivá: “En uno de los pasillos encontré un gran letrero escrito por alguno no conformista, donde se leía: ‘cada caminante siga su camino’. Quisieron quitarlo, pero yo les detuve: ‘Dejadlo -les dije-, me gusta(... )’ Desde entonces, esas palabras me han servido muchas veces de motivo de predicación. Libertad: cada caminante siga su camino.” (pág. 252).Escrivá, como “paladín de la libertad”, tuvo sus dificultades. Él mismo lo reconocería con las siguientes afirmaciones recogidas por Bernal en su libro: “...la Obra. Cuando apenas había nacido, encontró ya la oposición de los enemigos de la libertad individua1 y de personas tan aferradas a las ideas tradicionales que no podían entender la vida de los socios del Opus Dei: ciudadanos corrientes, que se esfuerzan por vivir plenamente su vocación cristiana sin dejar el mundo”. (págs. 208- 209). “Así hay que amar la libertad: con responsabilidad personal. (...) Pienso que soy -les decía bromean do- el último romántico, porque amo la libertad personal de todos -la de los no católicos también- (...). Amo la libertad de los demás, la vuestra, la del que pasa ahora mismo por la calle, porque si no la amara, no podría defender la mía.” (pág. 272). El citado autor continúa: “Lo asombroso -quiero subrayarlo- fue la fidelidad del Fundador a ese espíritu en los años treinta y cuarenta, cuando hablar de libertad y de pluralismo entre los católicos ordinariamente resultaba contracorriente.” (pág. 229). “El Fundador del Opus Dei vivió el amor a la li bertad hasta extremos heroicos.” (pág. 310).También Ana Sastre lo declara en “Tiempo de Caminar”: 9“Llevaba el amor a la libertad en la más honda raíz de su ser humano y cristiano”. (pág. 615). Los extremos “heroicos” con que Escrivá defiende la libertad parecen no ser otros que el pluralismo. Su amor por ésta, le llevó a convertir las casas del Opus en residencias interconfesionales, pues, en ellas, como se nos dice claramente en “Conversaciones con Mons. Escrivá de Ba1aguer”: “(. ..) viven estudiantes de todas las religiones y de todas las ideologías”. (pág. 126).Si volvemos al libro de Salvador Berna1, encontramos: “La afirmación del pluralismo entre los cató1i cos fue en los primeros años del Opus Dei novedad ininteligible para muchos, porque habían sido formados en una línea justamente contraria...” (pág. 311). Por lo tanto, y como resultado de su patente amor y fidelidad para con la libertad, se hizo firme y tenaz portavoz del pluralismo; en “Conversaciones con Mons. Escrivá de Ba1aguer” es el mismo Fundador quien nos da la prueba fehaciente, pues declara: “Soy muy amigo de la libertad y de que cada uno siga su camino...” (pág. 70). “El pluralismo no es temido sino amado como legítima consecuencia de la libertad personal.” (pág. 190).Continuando con la Obra de Berna1 “Mons. Escrivá de Balaguer”, llegaremos a la conc1usión de que, la libertad fue una de las pasiones del Fundador del Opus Dei: “El 27 de junio de 1975, en ‘La Vanguardia Española’ de Barcelona, Alfonso Balcells Gorina, testigo de excepción de las dificultades en aquella ciudad, redactó a vuelapluma: ‘Cuando al principio de los años cuarenta hubo en Barcelona incomprensiones y calumnias, nos enseñó el amor a la libertad y el respeto a la libertad de todos’.” (pág. 284). “Una de las cosas que más me han emocionado al conversar con Mons. Escrivá de Balaguer, aparte de su calor humano, de su entusiasmo y su sentido sobrenatural, es su amor a la libertad, afirmó en "La Libre Belgique", Mons. Onclin, pocos días después del fallecimiento del Fundador del Opus Dei.” (pág. 287).“Mons. Escrivá de Balaguer trató con lealtad a las almas. Defendió la libertad de sus conciencias...” (pág. 296). El mismo autor recoge en su libro lo que le dijo el Fundador de la Obra a una metodista: “Yo daría mi vida cien veces por defender la 1ibertad de tu conciencia.” (pág. 297).

    IV. LA “LIBERTAD IGUALDAD Y FRATERNIDAD” EMBLEMA DEL OPUS DEI. 10Al igual que la Revolución Francesa y el Concilio Vaticano II, Escrivá y el Opus se hacen los portavoces de “La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Los textos que siguen son una prueba de ello: LIBERTAD “En el Opus Dei el pluralismo es querido y amado” En el libro “Tiempo de Caminar”, de Ana Sastre (Editorial Rialp), ya mencionado podemos encontrar: “La Obra era así la primera asociación de la Iglesia que abría fraternalmente sus brazos a todos los hombres, sin distinción de credo ó confesión.” (pág. 610).“Este respeto a la libertad de las conciencias es algo que Monseñor Escrivá de Balaguer ha gritado en todos los idiomas del mundo. Ha dicho, repetidamente, que daría la vida por defender la libertad de la conciencia de una sola persona. ¡Libérrimos!... repite constantemente a sus hijos.” (pág. 610). En “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer”, encontramos el nexo entra libertad y pluralismo. Pluralismo que no es otra cosa que la libertad religiosa, como se podrá verificar: “Como consecuencia del fin exclusivamente divino de la Obra, su espíritu es un espíritu de libertad, de amor a la libertad personal de todos los hombres. Y como ese amor a la libertad es sincero y no un mero enunciado teórico, nosotros amamos la necesaria consecuencia de la libertad: es decir, el pluralismo. En el Opus Dei el pluralismo es querido y amado, no sencillamente tolerado y en modo alguno dificultado.” (pág. 127).“El cristiano debe amar a los demás, y por tanto respetar las opiniones contrarias a las suyas, y convivir con plena fraternidad con quienes piensan de otro modo.” (pág. 128) Volviendo pues, a Ana Sastre en “Tiempo de Caminar”, podremos leer: “La Obra pregona a los cuatro vientos, que por encima de toda ideología y creencia, mantiene el profundo do respeto a la persona y a su libertad.” (pág. 610). En la “defensa de la libertad”, el Opus hace la mejor garantía de su misión “sobrenatural”... En “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer” se nos afirma: “Es éste un punto en el que nadie en el Opus Dei podrá permitir jamás la menor desviación, porque debe defender no sólo su libertad personal, sino la naturaleza sobrenatural de la labor a la que se ha entrega do. Pienso, por eso, que la libertad y la responsabilidad personales, son la mejor garantía de la finalidad sobrenatural de la Obra de Dios.” (pág. 129).La libertad de Escrivá y del Opus culmina, como es de prever, en la libertad religiosa de la cual es su “paladín insólito”, pues, téngase en cuenta que se trataba del año 1928 cuando fundó la Obra. 11 La posición de ésta ante la declaración del Concilio Vaticano II acerca de la libertad religiosa, se nos da a conocer, con las propias palabras del Fundador, cuando fue interrogado por un periodista, y recogidas después por Bernal en “Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer”: “En cuanto a la libertad religiosa, el Opus Dei, desde que se fundó, no ha hecho nunca discriminaciones; trabaja y convive con todos, porque ve en cada persona un alma a la que hay que respetar y amar. No son sólo palabras; nuestra Obra es la primera organización católica que, con la autorización de la Santa Sede admite como cooperadores a los no católicos cristianos ó no. He defendido siempre la libertad de las conciencias. No comprendo la violencia: no me parece apta ni para convencer; el error se supera con la oración, con la gracia de Dios, con el estudio; nunca con la fuerza, siempre con la caridad. Comprenderá que siendo ése el espíritu que desde el primer momento hemos vivido, sólo alegría pueden producirme las enseñanzas que sobre este tema ha promulgado el Concilio.” (pág. 296). Más adelante Bernal añade: “Estaba dispuesto a dar cien vidas que tuviera para defender la libertad de las conciencias.” (pág. 299). Para Escrivá, la santidad deriva de la libertad y del trabajo del hombre, dada su dignidad. De aquí que se puede decir que el Opus y su Fundador tienen una mentalidad “tecnocrática” revestida de apostolado.Prestemos pues, atención a lo que se nos dice en la obra “Opus Dei” de Berglar: “El núcleo de esta renovación ha sido y será siempre el mismo: la santidad de todos los miembros de la Iglesia. No se trata de la ‘emancipación’ de los laicos, sino de su santidad, que nace de su libertad y- la asume.” (pág. 102). “…servimos -dice Escrivá- a toda la Iglesia con un servicio de carácter profesional, de ciudadanos que llevan el testimonio cristiano del ejemplo y la doctrina hasta los últimos rincones de la sociedad civil”. (pág. 218). “...llega un sacerdote español, Josemaría Escrivá de Balaguer, y proclama una nueva ‘teología del trabajo’, en la que ‘currelar’ es un medio imprescindible de santificación para el cristiano corriente.¿No es esto una provocación? ¿o sólo se trata de una locura?” (pág. 306).“La triple fórmula: ‘santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los demás con el trabajo’, es una de las autodefiniciones que más se citan cuando se trata de describir el Opus Dei, una fórmula que no falta nunca ni siquiera en la más escueta contestación a la pregunta sobre la esencia del Opus Dei, sobre qué es realmente y qué pretende la Obra; y, sin embargo, sabemos por experiencia que es uno de los puntos más difíciles de entender. La dificultad no es ficticia, ni tampoco consecuencia de la superficialidad o del no querer entender, sino que tiene aspectos objetivos, pues toca problemas fundamentales del hombre, sobre todo en nuestra época, con su civilización global.” (pág. 306).“En la espiritualidad del Opus Dei -decía Escrivá en cierta ocasión- el trabajo es fundamental, porque toda la Obra se apoya, como la puerta en el quicio, en el ejercicio de un oficio ó trabajo en medio del mundo; de tal manera que cualquiera que 12 excluya un trabajo humano honesto -importante ó humilde-, afirmando que no puede ser santificado y santificante, podemos decirle con toda seguridad que Dios no le ha llamado a la Obra. Palabras inequívocas, casi implacables, esculpidas en la primera piedra del Opus Dei. Con ellas volvía a las reflexiones que ya había expresado indénticamente en 1932. y dieciséis años más tarde escribía de nuevo: " no hay incompatibilidad entre la moral cristiana, entre la perfección cristiana, y cualquier profesión lícita, intelectual ó manual, de esas que la gente califica como importantes ó de esas que considera humildes.” (pág. 312).“Precisamente por ser tan categóricas estas afirmaciones de Monseñor Escrivá, es necesario explicarlas pues no se puede creer que sean tan sencillas como pueden parecer a primera vista; se refieren al núcleo más central del Opus Dei y desvelan una característica totalmente irrenunciable de la vocación a la Obra.” (pág. 312). Es asombroso que, sin mencionar para nada la gracia, se llegue a afirmar (dentro de la misma obra que nos ocupa) que: “La única condición (indispensable por supuesto) para que el trabajo sea labor santificante y santificadora es que sea un trabajo honesto y honrado.” (pág. 320). El trabajo es para Escrivá y su Obra lo que vincula al hombre con el mundo, esta es la clave; el trabajo como medio de unión con el mundo al que tan apasionadamente ama. Tal como Ana Sastré en “Tiempo de Caminar” lo manifiesta: “Un rasgo esencial del espíritu del Opus Dei es la valoración del trabajo profesional.Esa tarea que vincula al hombre con el mundo”. (pág. 598). Mucho antes del Concilio Vaticano II Escrivá muestra el lazo entre santidad, trabajo y dignidad del hombre, mejor que cualquier modernista postconciliar: “El trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación (...). No sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora.” (pág. 95). Volviendo a Bernal, su enfoque (el de Escrivá) de la santidad y del trabajo son absolutamente nuevos. Así lo manifestaría el autor: “El Fundador del Opus Dei no quería resolver ningún problema inmediato. El enfoque con el que planteaba la santificación del trabajo era absolutamente nuevo, original.” (pág. 115).El propio Fundador explicó esta idea central en infinidad de ocasiones con palabras precisas y atrayentes. He aquí algunas, entresacadas de varias de sus respuestas a diversos periodistas, que fueron publicadas en un libro con el título conocido de ‘Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer’: “El Señor suscitó el Opus Dei en 1928 para ayudar a recordar a los cristianos que, como cuenta el libro del Génesis, Dios creó al hombre para trabajar…” (págs. 137- 138). 13 “Las condiciones de la sociedad contemporánea, que valora cada vez más el trabajo, facilitan evidentemente que los hombres de nuestro tiempo puedan com prender este aspecto del mensaje cristiano que el es píritu del Opus Dei ha venido a subrayar. Pero más importante aún es el influjo del Espíritu Santo, que en su acción vivificadora ha querido que nuestro tiem po sea testigo de un gran movimiento de renovación en todo el cristianismo. Leyendo los decretos del Concilio Vaticano II se ve claramente que parte importante de esa renovación ha sido precisamente la revalorización del trabajo ordinario y de la dignidad de la vocación del cristiano que vive y trabaja en el mundo.” (pág. 137-138).Podemos sacar la conclusión de que, la santidad, no implica para Escrivá, un espíritu opuesto al mundo, sino todo lo contrario. Fue por tanto una dicha para él, ver cómo el Vaticano II no rechazaba al mundo que tanto amaba. En “Opus Dei” de Peter Berglar lo comprobamos de nuevo: “Su mensaje de que el mundo puede y debe ser santificado desde dentro, por los cristianos corrientes que viven ‘en medio de la calle’, rompía los esquemas acostumbrados que hacían creer que la lucha por la santidad exigía la retirada de este mundo (‘mundo’ entendido como el reino ‘cuyo príncipe’ es el enemigo de Dios) y el paso a otro estado, al estado religioso de ‘almas consagradas a Dios’.” (pág. 217). Vázquez nos lo ratifica en “El Fundador del Opus Dei”: “Qué dicha la de Mons. Escrivá de Balaguer, viendo que el Concilio refrendaba con solemnidad el que la Iglesia ‘no rechazaba el mundo en que vive, ni su progreso y desarrollo, sino que lo comprende y ama’.” (pág. 338). La novedad es tal, que no lo pueden ocultar.Así lo expone Bernal: “y el Fundador del Opus insistía, consciente de la novedad de ese planteamiento: ‘El auténtico sentido cris tiano -que profesa la resurrección de toda carne- se enfrentó siempre, como es lógico, con la desencarnación, sin temor a ser juzgado de materialismo. Es lícito, por tanto, hablar de un materialismo cristiano, que se opone audazmente a los materialismos cerrados al espíritu’.” (pág. 141). “El trabajo es, pues, la materia prima que hay que santificar, el instrumento de la santificación de los demás.” (pág. 141). IGUALDAD Y FRATERNIDAD “En nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable...”. Los cooperadores no católicos incluso los judíos, forman parte inseparable del Opus según el mismo Escrivá reconoce, completándose así la ‘familia espiritual’.De nuevo es Berglar quien lo verifica a con tinuación: “Cuando, en 1950, el Fundador obtuvo finalmente de la Santa Sede el permiso para admitir en la Obra a los sacerdotes diocesanos y para poder nombrar a nocatólicos e incluso no cristianos Cooperadores de la Obra, se ‘completó’ la familia espiritual del Opus Dei.” 14 “Lo que para una ‘familia natural’ son los amigos y conocidos, son los Cooperadores para la ‘familia sobrenatural’ del Opus Dei”. “...ya en mayo de 1935 el Fundador había previsto su existencia en aquélla instrucción a la que dio forma definitiva en 1950: los Cooperadores -se dice en ella- ‘constituyen -sin ser miembros de nuestra familia- una asociación propia e inseparable de la Obra’.” (págs. 244-245). Vázquez también nos hace mención a este respecto en “El Fundador del Opus Dei”: “La aprobación definitiva de junio de 1950 produjo también un agrandamiento de la labor. Con la amplitud de afecto hacia todas las almas que caracterizaba al Fundador, consiguió -con ‘filial forcejeo’- que la Santa Sede admitiera como cooperadores a todas aquellas personas (católicos no-cató1icos hasta no-cristianos) que desearan colaborar, material o espiritualmente, en los apostolados de la Obra.” (pág. 258).“Era algo inaudito en el acontecer pastoral de la Iglesia, aquel descorrer cerrojos y abrir puertas de par en par, integrando almas de benefactores: protestantes, cismáticos, judíos, musulmanes y paganos. Sólo al pasar los lustros e iniciarse una nueva corriente ecuménica, ese paso audaz, que pudo haberle engendrado muchas incomprensiones, fluía ya con naturalidad en la historia contemporánea: Charlando un día con Juan XXIII, le comentaba el Presidente General: -‘Padre Santo, en nuestra Obra siemprre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad’-, y el Papa sonreía, complacido.” (pág. 258).Como conlusión, diremos que, el espíritu ecuménico del Opus Dei es proverbial ya que, bajo una aparente “fachada” de conservadurismo, se oculta una mentalidad progresista y netamente modernista, la cual se refleja en la composición de los miembros de la Obra llamados cooperadores, pues son de cualquier “religión” (incluso judíos), para poder así financiarse. Escrivá, según testimonio de Andrés Vázquez en su libro “El Fundador del Opus Dei” (pág.317), tenía amistad con M. Suskin, un judío de origen ruso, al cual frecuentaba. Lo mismo ocurría en el caso de Hilary Schlesinger, inglesa pero de origen judío, lo cual la hacía doblemente querida por el Fundador -(Tiempo de Caminar, pág.. 613). La amistad de Escrivá con judíos era tan común hasta el punto de tenerlos de cooperadores en la Obra. -Qué contradicción: “Opus Dei” (Obra de Dios), con judíos que cooperan y la financian. Parece ser más “Opus Judaei” (Obra de los Judíos), por lo que se colige además de lo dicho por el P. Meinvielle (ver pág. 52).Leamos lo que nos presenta al respecto la ya citada Ana Sastre en “Tiempo de Caminar”: “Su origen judío -habla de Hilary Schlesinger- la hace doblemente querida por el Padre que, en más de una ocasión ha respondido a un hebreo que le quiere porque sus dos_grandes amores de la tierra son Jesucristo, que es judío, y su Madre María, también hebrea.” (pág. 614). “Confirmando esta actitud, cabe anotar la respuesta de una mujer perteneciente a la Asociación de amistad judeo-cristiana de Madrid. En una reunión celebrada en 1964, 15 en una sinagoga, un participante de origen sefardí, se levantó para preguntar ‘por qué el Opus Dei perseguía a los judíos’. Yo no era moderadora pero me levanté y dije: ‘Sólo quiero atestiguar un hecho y es que el Opus Dei, lejos de perseguir a los judíos, tiene Cooperadores judíos en Estados Unidos desde 1948. Un aplauso cerrado acogió las palabras (...). Luego hice constar, que no pertenecía al Opus Dei, pero que lo defendía por justicia’.” (pág. 614). ¡Asombroso! el Opus y su Fundador aplaudidos en una sinagoga. Estos judíos cooperadores de los Estados Unidos, son los que financian la Obra pues los cooperadores tienen por “apostolado” el de cooperar económicamente.Ana Sastre continua: “Cuando Peter Forbarth le interroga en su entrevista del 15 de abril de 1967, la respuesta será afirmación pública de esta alegre realidad de la Obra: ¿Cómo se sostiene económicamente el Opus Dei? Trabajando mucho sus miembros, yo también. Y el que trabaja, gana. Así podemos promover obras corporativas de enseñanza, de asistencia social, etc., que rara vez se sostienen solas. Para mantenerlas además de los miembros del Opus Dei, hay otras personas que ayudan; algunos no son católicos, y muchos, muchísimos, que no son cristianos. Pero ven la labor, la palpan, y se entusiasman de verdad. Por eso aprovecho para decir ahora que soy deudor a muchas personas, incluso no católicas y no cristianas”. (pág. 615).Que no se diga después de estas declaraciones del propio Escrivá que el Opus Dei no es financiado por judíos, al menos en buena parte, ya que como es sabido, en materia de finanzas y dinero son los amos del mundo. Pero además, Bernal nos hace una clara alusión en relación a este punto: “Idéntica comprensión del verdadero alcance del Opus Dei se dio en Londres, cuando la residencia Netherhall House se disponía a duplicar sus instalaciones, para extender más aún su labor con estudiantes del Tercer Mundo.El Patronato formado para allegar fondos estaba presidido por un no católico, Bernard Audley ...” (pág. 309). Lo insólito y escandaloso es que, una institución que se dice católica y de Iglesia, tenga pública y oficialmente cooperadores no católicos...¡Habráse visto mayor espíritu liberal y modernista! Pero sigamos con la misma autora, que continúa explicando: “Los Cooperadores no católicos de la Obra ayudan en las empresas sociales, educativas, culturales, del Opus Dei, y al calor y al ejemplo de esta firme y humana actitud, algunos han llegado a la verdad de la Iglesia Católica por el camino de la amistad, del respeto, de la libertad.” (pág. 611).“Por esta doble postura de apertura y firmeza, podía escribir el Cardenal Primado de España -Don Marcelo González Martín-, unos días después de la muerte del Fundador del Opus Dei: ‘Mucho antes del Concilio Vaticano II trabajó Monseñor Escrivá de Balaguer, como nadie, en la promoción del laicado, en la auténtica y profunda promoción, no en las ridículas y tristes experiencias que tanto han abundado y siguen haciendo acto de presencia en los años del postconcilio; y en el campo del ecumenismo, y en el diálogo con el mundo moderno, y en el reconocimiento efectivo de la sana autonomía de las realidades temporales. (...) Porque supo ser un auténtico 16 progresista, fue también -como no puede ser menos- un conservador denodado y valiente’.” (pág. 611). La actitud ecuménica del Opus es proverbial: “Si el Opus Dei practica esta abierta acogida con todos los credos de la tierra, pide en cambio que se reconozca la libertad de su espíritu.” (pág. 640).

    V. ESCRIVÁ: “PROFETA DE LOS TIEMPOS ACTUALES” Y “PRECURSOR DEL VATICANO II”.“El Concilio Vaticano II ha promulgado solemnemente lo que Monseñor Escrivá de Balaguer y el Opus Dei ya enseñaban (...) desde hacía varios decenios”. Escrivá fue un “profeta de los tiempos actuales” pues se adelantó un siglo. Fue por eso que tuvo que esperar al Concilio Vaticano II, para que tuviera su Obra plena y cabal aceptación. Sin cambiar de obra, en “Tiempos de Caminar” (de Ana Sastre), se nos expone claramente lo dicho anteriormente: “A mediados de junio de 1956, llega a Madrid una carta de don Álvaro del Portillo para el Fundador del Opus Dei. En sus líneas, esperanzadas pero realistas, le anunciaba al Padre el desenlace de los esfuerzos llevados a cabo durante estos meses para conseguir el ‘Decretum Laudis’.Los organismos competentes de la -Santa Sede han llegado al convencimiento de que tal concesión es, de momento, imposible. La Obra no encaja en ninguna de las formas asociativas reconocidas por el Derecho de la Iglesia. Un alto personaje de la Curia ha dicho a don Álvaro: ‘Ustedes han llegado con un siglo de anticipación’. Está claro que para salvar esta dificultad es necesaria la presencia de Padre. Sólo él, con su autoridad de Fundador, podrá conseguir lo que, visto con ojos humanos, parece una empresa imposible.” (pág. 326). “Años más tarde, el Fundador del Opus Dei recordaba que, en 1956, decían en Roma que el cauce jurídico de la Obra rompía los moldes del Derecho Canónico. Y añadía: ‘La Obra aparecía al mundo y a la Iglesia, como una. novedad. La solución jurídica que buscaba, como imposible. Pero, hijas e hijos míos, no podía esperar a que las cosas fueran ‘posibles’. –‘Ustedes han llegado (dijo un alto personaje de la Curia Romana) con un siglo de anticipación’-. Y, no obstante, había que tentar lo imposible.” (pág. 328). La Iglesia Tradicional no podía por más que rechazar al Opus.Se requirió que el humo de Satanás penetrara en la Iglesia para que un Concilio como el de Vaticano II diera cabida al Opus. “El vacío de la legislación para acoger el verdadero espíritu del Opus Dei, que se refería a cristianos corrientes, obligó al Fundador a acogerse provisionalmente a fórmulas jurídicas inadecuadas, pero nunca la Obra estuvo dentro de un marco idóneo ya que había aspectos que contravenían principios esenciales de su caráter secular.” (pág. 653). “Monseñor Álvaro del Portillo declaraba en 1983: ‘El Fundador (...) al aceptar esas soluciones -en 1943 y en 1947- hizo ya constar a la autoridad eclesiástica competente, que esperaba se abrieran otros cauces jurídicos que pudieran resolver 17 satisfactoriamente -de acuerdo con su genuina naturaleza- el problema institucional del Opus Dei’.” (pág. 653). “La última etapa se inicia con el Concilio Vaticano II, que abrirá el horizonte jurídico necesario.” (pág. 653). “En el número 10 del Decreto ‘Presbyterorum Ordinis’, el Concilio deliberó sobre la utilidad apostólica de las Prelaturas Personales, que han de ser erigidas por la Santa Sede para llevar a cabo peculiares iniciativas dentro de la Iglesia, tanto a nivel regional como nacional e, incluso, universal.” (pág. 653). “El Colegio Episcopal, reunido con el Sucesor de Pedro y bajo Autoridad en la Suma Asamblea Conciliar, introdujo en el Derecho de la Iglesia esta nueva estructura jurisdicional de carácter personal y secular.” (pág. 653).Escrivá fue un verdadero precursor del Concilio Vaticano II, como acabamos de comprobar, al cual se adelantó: “Con ello se adelantó cincuenta años a una de las más amplias e importantes decisiones del Concilio Vaticano II: impulsar hacia la santidad a la inmensa parcela de los cristianos en medio del mundo, con una decisión libre de poner a Cristo en las actividades todas de la tierra.” “Por ello, subrayaba este hecho Juan Pablo II en su Alocución del 19 de agosto de 1979 a un grupo de profesionales miembros del Opus Dei: ‘Es ciertamente grande vuestro ideal, que desde sus comienzos ha anticipado la teología del laicado que caracterizó luego a la Iglesia del Concilio y del Postconcilio’.” Los hijos de Monseñor Escrivá de Balaguer han visto así gozosamente confirmado el espíritu de su Fundador y, con ellos, en palabras del Cardenal Baggio: “Las razones de su alegría son también motivo de alegría para todos los hombres de buena voluntad en la Iglesia entera”. (pág. 659).Volviendo una vez más al libro “Opus Dei” de Peter Berglar leeremos lo siguiente: “El Concilio Vaticano II ha promulgado solemnemente lo que Monseñor Escrivá de Balaguer y el Opus Dei ya enseñaban y practicaban, con su espiritualidad y con su vida, desde hacía varios decenios.” (pág. 14).Así pues, el título de “precursor del Vaticano II” refiriéndonos al espíritu modernista de Escrivá, no es gratuito, está ampliamente fundado como se puede observar con el siguiente texto del mismo autor: “El Fundador del Opus Dei, después de muchos años de incomprensiones, tuvo la satisfación de que destacados Padres conciliares, como los Cardenales Frings (Colonia), Küning (Viena), Lercaro (Bolonia) y otros, le reconcocieran, como un verdadero precursor del Vaticanno II, sobre todo respecto a aquellos puntos capitales que, para el Concilio, marcaban el camino a seguir en el futuro. e destacados Padres conciliares, como los Cardenales Frings (Colonia), Küning (Viena), Lercaro (Bolonia) y otros, le reconcocieran, como un verdadero precursor del Vaticanno II, 18 sobre todo respecto a aquellos puntos capitales que, para el Concilio, marcaban el camino a seguir en el futuro.” (pág. 303). Tampoco es gratuito señalar su espíritu ecuménico y el de su progresismo: “En este sentido, ser verdaderamente ‘romano’ es ser verdaderamente ‘ecuménico’... y viceversa.A menudo se olvida esto en nuestros días. Ante periodis tas, Mons. Escrivá comentó que, con ocasión de una audiencia, había dicho al Papa Juan XXIII: ‘En nuestra Obra siempre han encotrado todos los hombres, católicos, o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad ‘ Este comentario, que suena quizá algo pretencioso, expresa a una idea tan importante para el Fundador que lo citó dos veces, la primera en un periódico francés, la segunda en otro español...” (pág. 246).Más adelante, Bernal se refiere a lo mismo, recalcando lo inédito del hecho de que haya cooperadores del Opus sin fe: “Por último, para completar este rápido panorama es preciso referirse a su actitud hacia los no católicos.” “No hacía una ‘frase’ cuando declaraba que estaba dispuesto a dar cien veces su vida para defender la libertad de una conciencia. De hecho, tuvo que luchar mucho con un filial forcejeo, para que la Santa Sede aprobase algo inédito en la historia de las asociaciones de la Iglesia: que pudieran ser Cooperadores del Opus Dei personas sin fe católica.”“En 1966 contó a un periodista, Jacques Guillémé Brúlon de ‘Le Fígaro’, lo que una vez había comentado al Santo Padre Juan XXIII movido por el encanto afable y paterno de su trato: ‘Padre Santo, en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Vuestra Santidad’. Él se rió emocionado, porque sabía que, ya desde 1950, la Santa Sede había autorizado al Opus Dei a recibir como asociados cooperadores a los no católicos y aun a los no cristianos.” (págs. 295 y 296).“Un conocido sacerdote, don Juan Ordóñez Márquez, publicó en un periódico de Sevilla, al día siguiente del fallecimiento de Mons. Escrivá de Balaguer que había sido posiblemente, el hombre a quien el Vaticano II poco o nada nuevo tuvo que decir porque desde bien atrás ya venía andando sus caminos”. (pág. 267). “Algo semejante apuntaría unas semanas después el Cardenal Primado de España, don Marcelo Gonzalez Martín: mucho anteses del Concilio Vaticano II trabajó él como nadie, en la promoción del laicado,en la autétentica y profunda- promoción, no en las ridículasi tristes experiencias que tanto han abundado y siguen haciendo acto de presencia en los años del postconcilio; y en el campo del ecumenismo, y en el diálogo con el mundo moderno, y en el reconocimiento efectivo de la sana autonomía de las realidades temporales.” (pág. 267).A este punto, podríamos añadir lo que Berglar en “Opus Dei”, comenta al respecto: 19 “Desde el principio de la Obra, y no sólo desde el Concilio, se ha procurado vivir un catolicismo abierto, que defienda la legítima libertad de las conciencias, que lleva a tratar con caridad fraterna a todos los hombres, sean o no católicos, y a colaborar con todos, participando de las diversas ilusiones nobles que mueven a la humanidad.” (pág. 247). “Sabemos que Pablo VI utilizaba ‘Camino’ para su meditación personal. Juan XXIII, por su parte, comentó a su secretario, el futuro Prelado Loreto, que la Obra ‘é destinata ad operares nella Chiesa su inattesi orizzonti di universale apostolato’, que ‘está destinada a abrir en la Iglesia desconocidos horizontes de apostolado universal’. Para los Papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, el Opus Dei y su Fundador eran ya hechos históricos objetivos que suponían el comienzo de una nueva época del cristianismo.” (pág. 249).Por tanto, lo que hoy suena a conocido gracias al Vaticano II, era una verdadera “revolución” en 1928, como el mismo Bernal comenta:“Después del Concilio Vaticano II, buena parte del mensaje que el Fundador del Opus Dei difundió desde 1928, ‘suena a cosa conocida’.” (pág. 113).

    VI. EL VATICANO II Y LA “CANONIZACIÓN” DE ESCRIVÁ. “El Fundador del Opus Dei es un .’conservador’ (...) con una profundidad y una convicción tales que, a la vez, le convierten en el mayor ‘revolucionario católico’ de los últimos doscientos años”.Nada hay de extraño en que, hoy no sólo haya sido reconocido el Opus Dei por Juan Pablo II, sino que, también, se pretende la canonización de Escrivá de Balaguer, pues en realidad es un verdadero precursor del Concilio Vaticano II y de sus principios modernistas tales como la libertad religiosa, el ecumenismo, la mentalidad laical, la conformación con el mundo, nueva “santidad”, exaltación de la “dignidad del hombre” con sus falsos derechos, y los principios de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.Escrivá fué ecumenista mucho antes que el Concilio Vaticano II, y precursor del mismo. De ahí que se pretenda su canonización a toda costa, cueste lo que cueste... .Los del Opus Dei pueden hoy decir que el Vaticano II ha hecho suyo muchas ideas de Escrivá. Refiriéndose, por ejemplo, a la tarea de “servicio a los laicos”, nos comenta Bernal en su obra: “... Esta es la tesis que Mons. Escrivá de Balaguer ha predicado desde hace tanto tiempo y que el Concilio Vaticano II ha hecho suya”. (pág. 154).El mismo autor cita más adelante, la alegría de Escrivá ante el Vaticano II, el cual proclama lo que él desde hace 30 años venía haciendo:“Una de mis mayores alegrías ha sido precisamente ver cómo el Concilio Vaticano II ha proclamado con gran claridad la vocación del laicado. Sin jactancia alguna, debo decir que, por lo que se refiere a nuestro espíritu, el Concilio no ha supuesto una invitación a cambiar, sino que, al contrario, ha confirmado lo que -por la gracia de Dios- veníamos viviendo y enseñando desde hace tantos años”. (pág.261). 20 Palabras que también cita Vazquez en su libro “El Fundador del Opus Dei” (pág.339).Es sumamente revelador cómo el Opus participó activamente en el Concilio, tal y como relata Berglar (recordemos que su libro “Opus Dei”, está editado por Rialp, -editorial de la Obra-):“Don Álvaro del Portillo, participó desde el primer momento en la preparación del Concilio, especialmente en lo referente al tema ‘los laicos en la Iglesia’; más tarde fue nombrado Secretario de la Comisión Conciliar ‘De disciplina cleri et populi christiani’ y perito de algunas otras comisiones. De esta manera, el Opus Dei participó activa e intensamente en el Vaticano II.Por supuesto que Escrivá y Del Portillo hablaron, con la unión que les caracterizaba, de todos los problemas que se planteaban; no hubo un solo día, a lo largo de los cuatro años conciliares, en los que no se diera una ‘conversación a puerta cerrada’ entre estos dos hombres, a los que casi podíamos llamar ‘alma’ y ‘cuerpo’ del Opus Dei.” (pág.299).Por lo que se puede ver, el Opus no fue ajeno al Concilio Vaticano II, sino todo lo contrario. Volviendo a la obra de Vázquez encontramos que: “En la fase inicial, el Secretario General del Opus Dei, don Álvaro del Portillo, hubo de trabajar como Presidente de la Comisión antepreparatoria sobre seglares. Después, como miembro de otra Comisión preparatoria; y, finalmente, como Secretario de la ‘Comisión sobre la disciplina del clero y del pueblo cristiano’, amén del peritaje en otras Comisiones.” (pág. 329).Los ideales del Opus van con las exigencias de los tiempos modernos; Ana Sastre lo expone con claridad:“...los altos ideales que el Opus Dei les propone, tan acomodados a las exigencias de los nuevos tiempos...” (pág . 484). Tiempos modernistas al igual que el Concilio Vaticano II, como hace ver dicha autora: “A lo largo del Concilio, múltiples aspectos que el espíritu del Opus Dei viene exponiendo y practicando desde 1928, van a ser refrendados y propuestos por la Iglesia Católica reunida en la mayor asamblea de su historia.” (pág. 485).Escrivá es consciente de su espíritu modernista. Él mismo llega a decir que, en otros tiempos, anteriores a los del Concilio Vaticano II, se le acusó de hereje, tal como relata Ana Sastre: “Por haber proclamado la vocación universal a la santidad, desde que fundó el Opus Dei en 1928, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer ha sido unánimemente reconocido como un precursor del Concilio precisamente en lo que constituye el núcleo fundamental de su Magisterio, tan fecundo para la vida de la Iglesia.” (pág. 486). “Hoy al concluir el Concilio Vaticano II, el Padre recuerda el arduo camino que ha tenido que abrir en el mundo este ‘espíritu viejo como el Evangelio y, como el Evangelio, nuevo’:’Hemos de estar contentos al acabar este Concilio. Hace treinta años, a mí me acusaron algunos de hereje por predicar cosas de nuestro espíritu que ahora ha reconocido el Concilio de modo solemne, en la Constitución dogmática ‘De Ecclesia’. Se ve que hemos ido adelante, que habéis rezado mucho.” (pág. 486). 21El Opus Dei, constituía en el año 1928, una revolución en el orden teológico y religioso por su doctrina modernista.La gran admiradora del Opus, Ana Sastre, dice en su citado libro “Tiempo de Caminar” relativo a la doctrina de la Obra con respecto a la concepción religiosa de Escrivá: “Esta doctrina, hoy extendida y consagrada por el Concilio Vaticano II, entrañó en el año 1928 una revolución de conceptos teológicos, ascéticos y jurídicos”. (pág. 594).Que no se diga pues, que la mentalidad de Escrivá no era revolucionaria y modernista en materia de religión, o que son exageraciones o tergiversaciones. No olvidemos que, las ediciones Rialp, son una de tantas que la Obra posee. Luego todo lo que salga en dichas ediciones, está avalado por el Opus Dei. Otro gran admirador del Opus, Peter Berglar, en su libro (“Opus Dei” -editado claro está, por Rialp-), afirma como un gran elogio el poder ver: “...que el Fundador del Opus Dei es un ‘conservador’ ó (digámoslo con una metáfora) una ‘roca primigeniamente cristiana’ o -si se quiere- una roca ‘primigeniamente cristiana’, con una profundidad y una convicción tales que, a la vez, le convierten en el mayor ‘revolucionario católico’ de los últimos doscientos años.” (pág. 243).Por esto, los papas fieles a Vaticano II, que es el Concilio de la Revolución, harán lo indecible para canonizar a Escrivá. Bernal en su obra ya mencionada comenta, haciendo ver el carácter revolucionario y otrora herético: “En un extenso artículo, que publicó el diario ‘Avvenire’ de Milán, el 26 de julio de 1975, el Cardenal Baggio subrayaba la idea: santidad para el hombre de la calle, no ideal para privilegiados; lo que a muchos pareció herejía, después del Concilio Vaticano II se había convertido en principio indiscutible: ‘Lo que continua siendo revolucionario en el mensaje espiritual de Mons. Escrivá de Balaguer es la manera práctica de orientar hacia la santidad cristiana a hombres y mujeres de toda condición, en una palabra: al hombre de la calle’.” (pág. 138). “El modo de concretar, en la práctica, este mensaje se basa en tres novedades características de la espiritualidad del Opus Dei:1) ante todo, los seglares no deben abandonar ni despreciar el mundo, sinoquedarse dentro, amando y compartiendo la vida de sus conciudadanos;2) quedándose en el mundo, los seglares deben saber descubrir el valor sobrenatural de todas las normales circunstancias de su vida, incluidas las más prosaicas y materiales;3) en consecuencia, el trabajo cotidiano es decir, el que ocupa la mayor parte del tiempo y caracteriza la personalidad de la mayoría de las personas es lo primero que hay que santificar y el primer instrumento de apostolado.” (págs. 138-139).No es de extrañar entonces que Roma, inspirada hoy por el Vaticano II, quiera canonizar a Escrivá. Como dice Berglar: “Así pues, se ve claramente que no es casualidad que el Opus Dei haya nacido en el primer tercio del siglo XX. La Obra supone un nuevo despertar en la Iglesia de los 22 cristianos en el mundo; es un impulso de renovación cristiana, cuya validez universal de cara al futuro quedó clara gracias al Concilio Vaticano II.” (pág. 305). ¡Claro que no es casualidad!, y por eso es muy de sospechar al menos, que el Opus sea eso que ellos quieren negar a toda costa como si, de falsas acusaciones se tratase. Hábilmente sacan a relucir éstas para que se disuelvan las sospechas que más les afectan.Leamos si no, lo que nos expone Bernal:“Acusaban al Opus Dei de ser ‘una rama judaica’ de los masones, o ‘una secta judaica en relación con los masones’. (pág. 280). Todo hace pensar que es cierto lo que se sospecha del Opus Dei, y que, ellos mismos tratan de soslayar como se puede ver por lo que de sí mismos dicen para defenderse: (“Opus Dei: Ficción y Realidad"): “El sensacionalismo en torno al Opus surgió poco después de que un joven sacerdote, don Josemaría Escrivá, lo fundase en España en el año 1928. Una de las primeras acusaciones, hechas ante un tribunal especial, era que el Opus Dei constituía una rama judaica de la masonería. (pág. 10).El Padre Julio Meinvielle dijo respecto al Opus algo sumamente revelador: “Los tres pueblos bíblicos en la lucha por la dominación del mundo”:“Mejores esperanzas prometía la Cruzada anticomunista de la España del 36, donde requetés y falangistas, oponiéndose con la bravura de leones al avance judeocomunista, detuvieron por entonces este peligro en la Europa occidental. Pero allí, el pueblo judío aprendió tan sólo una lección: la raza hispánica es imbatible de frente, pero solo de frente. Puede ser traicionada si se acierta en proporcionarle un tratamiento debidamente dosificado de ‘cristianisno y mundo moderno’, con el que, bajo la apariencia de apostolado, se le inoculen los virus de la anti-religión y de la anti-patria. Tal iba a ser la misión en la España franquista del ‘Opus Dei’. La heroica España del 36 ha sido totalmente emputecida y envilecida y, hoy en la década del 70, ha quedado totalmente ganada para el mundo judío.”(pág. 292).CAMINO Convendría decir algo sobre “Camino”, el libro más difundido del Opus, antes de terminar con esta recopilación de citas y textos que representan el espíritu y actividad de la Obra, tal y como Escrivá la había fundado. Pero dejemos, una vez más, que sean ellos los que hablen. Sobre el espíritu ecuménico de “Camino”, dice el hoy Mons. Álvaro Portillo en “Estudios sobre Camino”: “Esta realidad ‘ecuménica’ de Camino obliga a preguntarse cómo unas páginas, cuyo origen redaccional tiene contextos tan marcados, han podido difundirse entre personas perteneclentes a medios culturales, no ya diferentes al originario de Camino, sino tan diversos entre sí.¿Cuál es la inspiración profunda de este libro, capaz de dar 23 razón -además de la actuación de la gracia, que Dios concede como y cuando quieredel bien que ha hecho y sigue haciendo en gentes tan distintas?” (pág. 48). “Aunque a primera vista puede resultar paradójico la universalidad de Camino en el tiempo y en el espacio, lo que podríamos llamar su carácter ‘transcultural’, encuentra una primera explicación en las mismas razones que lo sitúan en un concreto contexto cultural e histórico.” (pág. 48).Camino exalta la dignidad de la persona humana, independientementemente de la religión y en consecuencia con el pluralismo ideológico-religioso y la libertad religiosa: “Esta dimensión humana de Camino explica la capacidad demostrada por el libro de conectar con las esperanzas y aspiraciones de cualquier hombre ó mujer que sienta verdaderamente su propia dignidad, independientemente de sus convicciones religiosas, ofreciendo al lector ilusión e impulso para llevar una vida humanamente más limpia y más noble.” (pág. 52).El Vaticano II y Camino van al unísono por lo que dice Mons. Álvaro del Portillo: “Durante mi trabajo en las comisiones del Concilio Vaticano II pude comprobar cómo se abrían paso en sus documentos, a veces muy trabajosamente, enfoques de la vida cristiana y criterios pastorales que son corno la atmósfera de Camino.Un libro que, en lo doctrinal, refleja la firme y gozosa recepción que hace su Autor de la fe transmitida por la Iglesia; y que, a la vez, la proyecta en la vida real de todos los hombres...” (pág. 65). “Varios lustros después de que se recordara en Camino y de que Mons. Escrivá de Balaguer la expandiera por el mundo hasta hacer penetrarse en ella, corno doctrina y corno vida, a muchos miles de almas el Concilio Vaticano II proclamó la universalidad de la vocación a la santidad al apostolado, invitando a todos los hombres, al reclamo providente de las inflexiones nuevas de la historia de la salvación.” (pág. 113). “Los rasgos del cristiano apóstol, tal como los plasma, con trazo firme, Camino, responden a los signos de los tiempos nuevos de la historia de la salvasión en que nos estamos adentrando.” (pág. 115).Recordemos cómo Álvaro del PoRtillo nos muestra que hay una misma atmósfera entre el Vaticano II y Camino: (“Estudios sobre Camino”) “Durante mi trabajo en las comisiones del Concilio Vaticano II, pude comprobar cómo se abrían paso en sus documentos, a veces muy trabajosamente, enfoques de la vida cristiana y criterios pastorales que son corno la atmósfera de Camino....” (pág. 55).Camino, según Álvaro del Portillo, enseña a acoger las enseñanzas más revolucionarias que hoy son difundidas gracias al Vaticano II: “Camino ha ido preparando en este tiempo a millones de personas para entrar en sintonía y acoger en rofundidad al unas de las enseñanzas más revolucionarias que 24 treinta años después promulgaría solemnemente la Iglesia en el Concilio Vaticano II.” (pág. 53). Texto revelador del espíritu de Camino y del Opus en su misión revolucionaria amparada por el Vaticano II. Conclusión Final Que no se diga que, después de haber leído todo lo expuesto, son exageraciones o invenciones.Todos los textos y citas son los difundidos por el Opus, los autores son miembros ó amigos de la Obra; la editorial Rialp, también pertenece a la misma, con lo cual, todo esto nos garantiza que, estos escritos son los que el Opus Dei admite y, por lo tanto, quiere difundir en su favor, al menos a modo de propaganda. Más aún, el mismo Escrivá es tan liberal, que nos reconoce todo el derecho a criticarlo pues, como recoge Bernal en su obra “Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer” (pág.27l), fue él -Escrivá- quien dijo a un joven que participó en una manifestación en la que se oyeron gritos contra el Opus: -“Pues hacía muy bien. Estaba en su derecho; si pensaba así, debía hacerlo”-. No es para menos si tanto amó la libertad y, por consiguiente, la libertad de conciencia, así es, que no tiene de qué quejarse. Pues bien, estamos según el Fundador en nuestro derecho al hacerlo, sin que se ofendan los aludidos... .Amén. Juan Morales.



    http://reinosdelasindias.wixsite.com/reinosdelasindias/single-post/2016/05/14/EL-OPUS-DEI-SU-VERDADERA-FAZ-Opus-Judei


    Última edición por ReynoDeGranada; 14/08/2016 a las 21:08
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  3. La Hélade en la Piel de Toro
    Por Ordóñez en el foro Prehistoria y Protohistoria
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    Último mensaje: 16/09/2005, 17:16

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