No nos inventemos cosas; en los 60 nadie podía decir de Juan Carlos que era liberal porque ESTABA BIEN PERO QUE BIEN calladito y poniendo cara de bueno. Tal era la cosa, que hasta el cara dura de su padre iba de "carlista" y católico tradicional, como aquí más de un veterano avezado sabrá mejor que yo (y no pocos se tragaron en su momento).Si lo que quería era un rey antiliberal, ¿por qué eligió a Juan Carlos, que en los 60 todo el mundo sabía que era proliberal, igual que su padre? Ciertamente Carlos Hugo no era mejor opción (aunque todavía no se había señalado como marxista, sino como defensor del 18 de julio), pero en cualquier caso se podía haber tanteado la posibilidad de nombrar al infante Don Sixto, príncipe católico y recto, en quien habían de recaer los derechos de su augusto padre tras la defección de su hermano. En 1969 todavía se estaba a tiempo de salvar a España, si hubiese habido voluntad de hacerlo. ¡Bien distinta sería hoy nuestra España bajo el cetro de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, que Dios guarde!
Lo de nombrar a Sixto es bonito; pero va a ser que no, porque su padre JAMÁS LO HUBIERA CONSENTIDO. Para don Javier, el orden de sucesión era invariable, y primero iba su querido hijo primogénito Hugo (Carlos) hiciera lo que hiciese y por encima de todo (al que nunca desautorizó, incluidas fundaciones espúreas de Partidos Ekarras ya en el 70). Don Sixto, con tal de no llevar la contraria a su padre, tampoco se ha postulado más que como Regente de la Tradición por esa misma razón.
A lo mejor estas cosas se pasan por alto demasiado (o no interesa enseñar) en determinados sitios y blogs de internet a los jóvenes carlistas. Imaginar a don Sixto como sucesor directo no es más que una fantasía absolutamente extemporánea y sin base racional.
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