Los carlistas no somos sedevacantistas. Una actitud crítica hacia los errores que como humano pueda cometar un pontífice no presupone la negación del Papado. San Pablo no vaciló en corregir públicamente a San Pedro cuando fue necesario, y Santa Catalina tampoco dudó en hacerlo. Es cierto que la Iglesia está en crisis, pero las potencias del infierno no prevalecerán contra ella, porque está fundada por Cristo y además Él lo ha prometido. No puedo responder por todos los carlistas, sólo a título personal, pero aunque respeto a los sedevacantistas y comprendo su reacción, no comparto su punto de vista. En el foro de religión hay algunos hilos que tratan a fondo el fenómeno del sedevacantismo y por qué no se justifica.
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