Re: Profanación judaica de la Catedral de Buenos Aires y valiente actuación católica
Entrando de nuevo en el enlace a "Perfil.com" y yendo a los "comentarios" es impresionante el desconocimiento doctrinal que manifiestan la mayoría de los autores -y autoras, pues ellas suelen ser peores-, pero sabido es que la ignorancia es sumamente atrevida. Deberían leer en este Foro, pues tal es posible, y registrarse, pero como se dice en términos boxísticos, no aguantarían un asalto. No cabe duda que una nueva evangelización se hace imprescindible ya pues la apostasía anunciada puede guardar muchas formas, de palabra, obra y omisión, -y escucho en un programa de TV que el 60% de los españoles no cree ni en la Divinidad ni en la Resurección de Cristo, mientras que si lo hace el 40 % restante-, pero yo me pregunto sobre cuántos de estos que se rasgan las vestiduras apoyando las nuevas herejías estarían en las catequesis.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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