Re: Intenciones de los yihadistas
Hay algunos aspectos a considerar. No hay una coincidencia completa entre semita como sinónimo de judío en el sentido histórico y étnico, y la actual acepción de israelita. Mientras el judío es de raza mediterránea, con rasgos acusados que delatan su origen y que no se diferencian mucho de otros grupos étnicos característicos de la región, entre los israelitas hay, en efecto, muchos individuos de rasgos más o menos nórdicos o de rasgos európidos muy claros. Esto nos lleva a la cuestión de qué es lo que hace a una persona ser judía. No puede ser otra que la religión. El mestizaje existe y quizás aún resulta más manifiesto cuando encontramos judíos negros y aun asiáticos. La cuestión es si estos judíos son también israelíes o ciudadanos de Israel. Por último, los sionistas serán judíos, no necesariamente israelíes -posiblemente haya más sionistas americanos y británicos que israelíes-, que siendo de religión judía, la trasciendan como elemento aglutinador y sean agentes de la mundialización.
En mi opinión, el tema es muy complejo, porque también tenemos el término hebreo que hoy pareca haber caído en desuso, al menos entre nosotros occidentales, pero que se ha usado más para definirlos cuando eran esclavos o estaban sometidos. Como digo es un tanto confuso, pero simplificando o dicho de un modo reduccionista: el pueblo judío es su religión, mientras Israel es otra cosa que se yuxtapone sobre el pueblo judío.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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