La 13Televisión y Lluís Companys
En su permanente campaña antifranquista, esta cadena liberal de la peor especie y propiedad de la Conferencia Episcopal -me niego a añadir que "española"-, ha comenzado una especie de recordatorio del septuagésimo quinto aniversario del fusilamiento de Lluís Companys. No hay otra cosa que recordar de este siniestro personaje que un fusilamiento ganado a pulso, sentencia de muerte a sentencia, de las muchas que no tuvo ningún empacho en firmar. Por ello, y ante la permanente náusea que procuran los pésimos periodistas que manipulan esta cadena, con el beneplácito de la mencionada Conferencia, compuesta por obispos que sólo parecen serlo de los católicos que no saben donde tienen la mano derecha ni la izquierda, resulta conveniente ante la campaña que se avecina, algo de recordatorio sobre el personaje que ponga las cosas en su sitio y demuestre que clase de periodistas mentirosos anidan en la mencionada cadena televisiva. Me pregunto qué harían los obispos si la mayoría de los católicos españoles ante semejante secuencia permanente de falacias, dejásemos de marcar la casilla del 7 por ciento en la declaración de la renta.
Lluis Companys, el nefasto.
LaVerdadOfende / 26/05/2013
Hace un par de años un diario digital nos sorprendía con el siguiente titular: “Piden la beatificación de Lluís Companys. Católicos catalanes solicitan al Papa Benedicto XVI que sea reconocido como siervo de Dios”.
Os pongo el enlace porque supongo que es como para no tomarme en serio: Piden la beatificación de Lluís Companys - Noticias Sociedad - e-notícies
La noticia está fechada el 1 de noviembre de 2010. Enseguida he recordado, que meses antes, exactamente el 19 de agosto de 2010, Catalunya Cristiana apareció a toda página, pagada por Frances A. Picas, la siguiente carta al director que sólo pudo publicarse como espacio publicitario y que a continuación os transcribo:
SOBRE LLUÍS COMPANYS
Tengo en mis manos un artículo publicado en Catalunya Cristiana el pasado 15 de julio, donde se hace referencia a la muerte de Lluís Companys. Para un católico y catalán como yo, y también para miles de cristianos y catalanes que recuerdan el año 1936, la figura de Lluís Companys es la de un político nefasto y detestable.
El 6 de octubre de 1934, cuando se rebeló con las armas contra un gobierno legalmente constituido, sus colaboradores asesinaron la misma noche a Mn. Josep Morta, párroco de Navàs, incendiaron el templo parroquial, al igual que también quemaron y profanaron los templos de Vilafranca del Penedès, Morell, Vilanova i la Geltrú, Castellvell de la Marca y Sant Jaume dels Domenys.
El 20 de julio, Companys proclamó la revolución por radio y en el discurso del 20 de diciembre confirmó las estructuras anarcomarxistas. Durante sus treinta y dos últimos meses de gobierno hasta que huyó por la Vajol, todos los templos de Cataluña estaban cerrados al culto, profanados y quemados los altares y las imágenes. Las escuelas cristianas fueron usurpadas y muchos sacerdotes, religiosos y gente de bien fueron perseguidos a muerte. También se incautaron fábricas y bienes.
Los jueces que firmaron la sentencia de muerte de Companys siguieron la misma dureza de cuando Companys firmó el fusilamiento de 190 militares de graduación en Barcelona en 1936. Asimismo, Companys firmó un gran número de penas de muerte, entre otras, las de Sara Jordà, madre de nuestra amiga Rosa Maria Tutau, de Figueres.
Cataluña no fue vencida, como se afirma en el artículo. Lean, por favor, las memorias del beato Pedro Tarrés, vicepresidente de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña. Este santo catalán considera el día más feliz de su vida la derrota del ejército rojo en Barcelona con la esperanza de que se volvieran a abrir los templos clausurados y que Montserrat renaciera con todo el gozo bajo el canto del “Rosa d’abril”.
Comité Central de las Milicias Antifascistas de Cataluña, con el presidente de la Generalitat, Lluis Companys, Josep Tarradellas, Aurelio Fernández… de mayoría anarquista. La represión en Cataluña será brutal. Las milicias actuarán con una arbitrariedad inconcebible, como atestigua el caso de unos novios que fueron detenidos mientras contraían matrimonio; en el mismo acto fueron asesinados los novios y el sacerdote… El número de sacerdotes y religiosos asesinados en Cataluña, en las primeras semanas de guerra, suman 651; después habrá más.
Pero quién es Francesc d’Assis Picas
Se trata de un profundo conocedor de la historia de la persecución religiosa de 1936 en Cataluña. La asociación Hispania Martyr le concedió el “Mèrit Martirial 2005”. Sobre este tema ha impartido diversas conferencias, y destacan las cuatro ediciones de su “Història de la persecució religiosa a Catalunya (1936-1939)”.Además tiene publicados libros de los más diversos temas: “Mossèn Jacint Verdaguer, poeta de Maria i de la Fe del Poble Català”; “Història de la industria tèxtil del segle XIX y XX”; una biografía del cardenal Francisco de Asís Vidal i Barraquer titulada “Les llàgrimes del Cardenal”; “La Flor del Nadal” (1954), pieza teatral navideña conocida en toda Cataluña como “Els Pastorets de l´Ametlla” que le valió en 2007 “La Creu de Sant Jordi”.
Leed este otro artículo publicado en la web de Hispania Martyr:
RECUERDO DEL 6 DE OCTUBRE DE 1934
La noche del 6 de octubre de 1934 las familias cristianas pasaron horas de angustia y de temor. En Cataluña los partidos anarcomarxistas se sumaron a la revuelta de Lluís Companys en Barcelona y de los mineros en Asturias. En Navàs (Bages) esa noche asesinaron al párroco mosén Morta e incendiaron la iglesia parroquial. Mosén Morta, detenido, fue asesinado en una calle céntrica de Navàs y antes de expirar sufrió crueles torturas e insultos. De madrugada, Ramón Serra, un leñador, pistola en mano, junto a otros valerosos navasenses, al conocer que Lluís Companys se había rendido, se dirigieron al ayuntamiento y expulsaron al Comité Revolucionario que se había apoderado de la alcaldía y era responsable de la muerte del sacerdote y del incendio de la iglesia parroquial.
También esa noche del 6 de octubre, incendiaron el templo de Vilafranca del Penedès, de Morell, de Vilanova i la Geltrú, de Castellví de la Marca y de Sant Jaume de Domenys. En Mataró obligaron, pistola en mano, al cura párroco Dr. Samsó, a entrar en el templo e incendiar los altares y la imaginería. El Dr. Samsó se negó con firmeza y a punto de asesinarlo, los incendiarios al conocer la rendición de Lluís Companys huyeron al mismo tiempo que entraban en el templo buenas personas de Mataró a apagar el fuego iniciado por los milicianos.
En el pueblo de Subirats, esa noche, los “rojos” condujeron detenido al párroco, mosén Miguel Cirés, a las afueras y le ataron a un árbol. Cuando los revolucionarios de Subirats conocieron la rendición de Lluís Companys huyeron y dejaron abandonado al sacerdote, atado, a punto de ser asesinado. Días después, un amigo de mosén Cirés le regaló una pistola para protegerse si alguien le atacaba cuando se encontrase en descampado para asistir a enfermos. Informado el obispo, Dr. Irurita, ordenó al sacerdote que se deshiciese de la pistola, y le dijo que prefería un sacerdote mártir que a un combatiente. El 19 de julio de 1936 mosén Cirés fue asesinado como tantos cientos de sacerdotes y el mismo obispo Dr. Irurita.
En Asturias, la revolución de 6 de octubre de 1934 duró más tiempo y fueron asesinados 34 eclesiásticos, totalmente indefensos, muchos de ellos docentes religiosos de los hijos de los mismos mineros que les persiguieron. El obispo de Oviedo, por suerte, se encontraba enfermo y hospitalizado en Pola de Gordón, pero al conocerse la tragedia perdió el habla y murió de angustia en Madrid, al cabo de un mes de haber estallado la revuelta.
Lluís Companys en octubre de 1934 fue detenido y condenado a muerte. El obispo de Barcelona, Dr. Manuel Irurita, fue el primero, entre centenares de firmas, que pidió clemencia y solicitó su indulto. A Lluís Companys le fue conmutada la pena capital. Pasaron dos años y el 20 de julio de 1936, al estallar la revolución anarcomarxista, Companys investido nuevamente presidente de la Generalitat, sabía que una patrulla de milicias dirigidas por García Oliver asaltaría el palacio del obispo de Barcelona y no movió ni un dedo para evitar que fuese detenido. El obispo se había refugiado en el domicilio de la familia Tort. En diciembre de 1936 fue descubierto y trasladado a una checa. Después fue conducido al cementerio de Montcada, donde, sin juicio ni piedad, fue asesinado por uno de los comités legalizados por Companys.
Los treinta y cuatro meses últimos del gobierno de Lluís Companys (del julio de 1936 al febrero de 1939) fueron una deshonra para Cataluña. Los años más siniestros de nuestra historia. Fueron derribados los más valiosos tesoros arquitectónicos religiosos herencia de la cultura pasada, fueron prohibidos el arte, la literatura y la música religiosa tan propia de Cataluña, y fueron perseguidos y asesinados los más grandes sabios, honrados y patriotas de nuestra tierra.
En 1939, Lluís Companys vencido en la guerra civil, se exilió, pero fue detenido en Francia, juzgado y fusilado en Barcelona el 17 de octubre de 1940. La historia nos indica que en julio de 1936 Companys había hecho fusilar 199 militares de los que se sublevaron en Barcelona, en el alzamiento de Franco y Mola.
El pueblo, hoy en día, tiene derecho a conocer la auténtica historia. No permitamos que se oculte ni que se tergiversen los hechos. Los hijos y los nietos de esa época siniestra queremos paz y concordia para todo el pueblo catalán, somos contrarios a la pena de muerte, ayer y hoy, y exigimos el derecho a divulgar nuestra memoria histórica, con libertad y con serenidad.
Todas las iglesias han sido destruidas
Gonzalo Redondo en su “Historia de la Iglesia de España, 1931-1939: La Guerra Civil, 1936-1939” (Madrid 1993) cita la edición inglesa escrita en 1938 por George Orwell, “Homenaje a Cataluña. Un testimonio sobre la revolución española” (Barcelona, 1970).
En la nota 11 de la página 21 Redondo reseña:
“George Orwell (Homenaje… p.41) pudo escribir en diciembre de 1936, a su llegada a Barcelona: “…casi todas las iglesias habían sido saqueadas y las imágenes quemadas, y algunas de ellas estaban siendo sistemáticamente demolidas por cuadrillas de obreros”. En Barcelona “se han quemado, se han destruido, 177 iglesias”(Antonio Pérez de Olaguer, El terror rojo en Cataluña, Burgos, 1937, p.14). “Más de 220 iglesias y grandes capillas públicas fueron incendiadas y saqueadas solo en Barcelona” (Luis Carrera, Grandeza cristiana de España. Notas sobre la persecución religiosa, Toulouse 1938, p.45). Este mismo autor, colaborador estrecho del cardenal de Tarragona durante los años de la II República, recoge las palabras del presidente de la Generalitat en una entrevista que se le hizo en agosto de 1936: “Abordado en ella (en la entrevista) el problema religioso, no sin cierto temor por lo delicado -dice la periodista- Companys (…) al preguntarle sobre la posibilidad de la reapertura del culto católico, contestó vivamente: “¡Oh! Este problema no se plantea siquiera, porque todas las iglesias han sido destruidas” (p. 46). Efectivamente. Cuando en 1938 Manuel de Irujo consiguió la autorización del gobierno de Negrín para abrir alguna iglesia se encontró con el problema de que, salvo las dos capillas privadas por la delegación vasca en Barcelona, no había ninguna iglesia en la Ciudad Condal en condiciones para que en ella se tuviera culto público”. (La foto que acompaña estas líneas es la Iglesia del Carmen de Manresa).
Companys, un genocida pasivo
La República negó siempre la existencia de checas, claro está. Pero el consejo de guerra a Laurencic tras la guerra (el ejército franquista le fusiló en el Camp de la Bota) acopió testimonios. Y recientemente han ido apareciendo otros. César Alcalá se ocupó de recogerlos y publicarlos en “Checas de Barcelona” (Belacqua, 2005), que nos pinta el siniestro cuadro del terror infligido a tantos barceloneses durante la Guerra Civil… Sabemos que las checas fueron una “franquicia” soviética que el estalinismo local aplicó y sofisticó. Su primer responsable, el húngaro Erno Gero, huyó de España, se convirtió en mano derecha de Tito y participó en la invasión de Hungría, donde murió en 1980 plácidamente: la historia es benévola con ciertos asesinos…
César Alcalá, al que La Vanguardia entrevistó, el 19 de julio de 2005, responde al periodista Víctor Amela.
-¿Cuántas checas hubo en Barcelona?
-Una veintena. En pisos de las calles Muntaner, Sant Elies, Vallmajor, Portal de l´Ángel, Pau Claris, un par en la plaza Catalunya… La de más terrible fama fue la de Sant Elies; se sabía que quien iba allí… jamás volvía.
-¿Por qué?
– Era el apeadero del matadero; desde allí se les llevaba a la Arrabassada o a los cementerios de Les Corts o Montcada i Reixac para tirotearles. También hubo en esa checa un horno crematorio de cadáveres. Anticipándose a los nazis, algunos milicianos arrancaron dientes de oro a los asesinados…
-¿Cuánta gente pasó por las checas?
-¡Miles de catalanes! Algunos pasaban semanas encerrados, a otros los torturaban… y enloquecían. A la mayoría los tenían en espera de ir sacándolos para matarlos de un tiro.
-¿Quién gestionaba esas checas?
-De julio de 1936 a mayo de 1937, los anarquistas de la CNT-FAI y las patrullas de control (comandadas por Erao Gero, un enviado de Stalin), que recorrían Barcelona quemando iglesias y deteniendo a religiosos, católicos, carlistas, patronos, comerciantes…
-¿Acusándolos de qué?
-De ser gente de misa, gente de orden…
-¿Qué hacia el gobierno de la Generalitat?
-Lo presidía Lluís Companys, que no supo frenar aquellos crímenes, por lo que alguna responsabilidad de éstos podemos atribuirle. La pregunta es: ¿en qué grado?
-¿Qué respondería usted a esa pregunta?
-Que Companys era el presidente de todos los catalanes…, y 8.352 de ellos fueron asesinados en Catalunya de 1936 a 1939, muchos previo paso por checas. ¡Fue el 0,28% de la población catalana! ¿No debería haber hecho algo Companys para protegerlos?
-¿Qué debería haber hecho?
-No sé, obligar a las patrullas a llevar a los detenidos a la cárcel Modelo, y tutelarlos allí todo el tiempo necesario, evitándoles torturas y preservando de ese modo sus vidas.
La Vanguardia, 29 de diciembre de 1936
La siguiente pista nos la ofrece Josep Maria Martí i Bonet en su obra “El martiri dels temples a la diòcesi de Barcelona (1936−1939)” (Barcelona, 2008). En la página 65 cita un “sorprendente” discurso del presidente Companys delante de un numeroso público reunido en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona. Se publicó el día 29 de diciembre de 1936, con el siguiente título: “Concentración de fuerzas republicanas de izquierda” con motivo de la celebración del tercer aniversario de la muerte del Presidente Macià…
El discurso del Presidente Companys pretende tratar la situación política y social dentro de “la actualidad (guerra civil) que estamos viviendo…”. Dice:
“El 19 de julio, la que se subleva es esta España caduca, carcomida por el tiempo, cancerosa por sus pecados, que encuentra el apoyo y sirve de instrumento al fascismo internacional, obedeciendo a una táctica de estas fuerzas retardatarias que vienen a significar una continuación de la barbarie primitiva…”.
Mn. Martí Bonet es un sacerdote e historiador catalán (Tarrasa, 1937). Se doctoró en historia eclesiástica por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y se diplomó en paleografía, diplomática y archivística, estudió Filosofía y Humanidades en el Seminario de Barcelona (1949-1957), y se licenció en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1962) . Ha sido profesor en la Facultad de Teología de Cataluña y en 1972 fue nombrado director de la Biblioteca Pública Episcopal y del Archivo Diocesano de Barcelona, en los que ha realizado una importante labor de modernización y de fomento de la investigación. Fue el organizador y comisario de la exposición Mil·lenium, por ello en 1990 recibió la Cruz de San Jorge. Entre sus libros destacan: “Catàleg Monumental de l´Arquebisbat de Barcelona” (1978 y 1981), “Sant Vicenç de Sarrià: 1.000 anys d´història” (1987), “La Catedral de Barcelona” (1997), “Gregorio Modrego Casaus: bisbe del XXXV Congrés Eucarístic Internacional de Barcelona: documents i notes històriques”(2002) o “El bisbat d´Egara: breu historia” (2007).
Aunque Martí Bonet no da la cita completa, yo prefiero hacerlo y además en la hemeroteca de La Vanguardia es fácil encontrar la noticia y todo el discurso:
“No se han sublevado tampoco los hombres de sentimiento religioso; los que se han sublevado son los traficantes de la religión de Cristo. Nosotros no vamos contra el sentimiento religioso, que mientras exista el dolor y la muerte, la mente humana buscará siempre el reducto o el refugio de una doctrina o de una filosofía o de un sentimiento, en el misterio impenetrable del más allá. No vamos contra ningún sentimiento, que mientras exista el dolor y la muerte, la mente humana buscará siempre el reducto o el refugio de una doctrina o de una filosofía o de un sentimiento, en el misterio impenetrable del más allá. No vamos contra ningún sentimiento religioso. Pero es que aquí los que se han sublevado son los dignatarios y los eficientes de un sindicato de intereses que comerciaba con la religión de Cristo y que el pueblo no conocía más que por las misas, por los funerales y por las dispensas. Estos son los que se han sublevado. El predominio clerical en nuestro país era como el predominio militarista: un predominio de castas y de privilegios, con una intervención continua en los negocios terrenales en la política, propagadores y sembradores de la pasión, de la violencia y de la discordia civil. En las elecciones del 16 de febrero, el Nuncio propagaba y exaltaba las candidaturas de derechas: con Acción Popular, iba Acción Católica, y el obispo de Barcelona fue el promotor de la coalición reaccionaria con carlistas y lerrouxistas, levantando aquí una ola desbordante de guerra civil… Y en los últimos tiempos, en vísperas del 19 de julio, algunas iglesias y conventos fueron convertidos en fortalezas. Por el obispado fueron repartidas armas y fueron los últimos reductos tomados por las fuerzas populares, los conventos e iglesias en los que se defendían hasta última hora las fuerzas del fascismo y de los militares rebeldes. Son beligerantes y han sido tratados como beligerantes… ¡Ah! ¡Cuántos dolores acarrea el estallido de la multitud! Pero en el fondo alienta siempre una justicia instintiva.
“Estas últimas frases -afirma Martí Bonet- nunca deberían haber sido pronunciadas, en este contexto tan apasionado, por el presidente Companys… Si hubiese sido verdad que había habido resistencia en un par de iglesias de Barcelona, en la ciudad había por lo menos quinientos templos (parroquias, conventos, oratorio…) y, en la mayoría de ellos, los sacerdotes fueron sistemáticamente perseguidos, y no ofrecieron ninguna resistencia. Esta es la objetiva realidad… Tampoco se puede probar que el Obispo de Barcelona, Dr. Irurita fuera “el promotor de la coalición reaccionaria… levantando aquí una ola desbordante de guerra civil… y que desde el obispado fueron repartidas armas”. Son acusaciones que el presidente Companys, pienso, debía haberse ahorrado, o al menos, en caso de ser ciertas, eran tan graves que debían haber sido presentadas a su tiempo en los tribunales para ser verificadas”.
“Pero para muchos de nosotros -termina Martí Bonet-, eclesiásticos o seglares católicos, todavía es más inadmisible la frase “en el fondo alienta siempre una justicia instintiva”. ¿De qué justicia habla el Presidente? ¿Se refiere a la justificación de la persecución, inmolación y a la enorme tragedia de tantas víctimas y al destrozo de los templos? De todas maneras es inadmisible en un Presidente unas declaraciones tan graves, sea cual sea el sentido de las mismas”.
Lluis Companys, el nefasto
26/05/2013 in condado de Barcelona, Guerra Civil 1936, Historia.
http://www.laverdadofende.wordpress....ys-el-nefasto/
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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