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Tema: El Problema Judío. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial

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    El Problema Judío. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial

    Serie : EL PROBLEMA JUDÍO. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial.


    Parte 1ª : INTRODUCCIÓN.

    En un tema tan polémico y debatido como este NO QUEREMOS FAVORECER EL ANTISEMITISMO, NI JUSTIFICAR NINGÚN EXCESO QUE SE COMETIERA EN EL PASADO.

    SIMPLEMENTE TRATAMOS DE BUSCAR LA VERDAD HISTÓRICA por lo que rehuiremos de los trabajos literarios en favor de los documentados históricamente. Queremos indagar en la verdad histórica y localizar las causas del problema judío contemporáneo.

    Sorprende que mientras fenicios, cartagineses, asirios, etruscos, etc. han desaparecido de la realidad física de nuestros días, los judíos, sin patria durante 2.000 años, han manetenido, empero, una perfecta organización social y religiosa entre ellos.

    No queremos caer en el error del Presidente de la Cámara francesa: Sr. Herriot, quien al mencionar un diputado que Leon Blum era judío, declaró: “acabáis de pronunciar palabras inadmisibles”.

    Evidentemente atacar a los judíos por serlo es censurable, pero denunciar su poder, manejos y situación constituye un deber histórico. Más hoy en día en que dicho “problema judío” se ha vuelto TABÚ para los mass media.


    EL PROBLEMA JUDÍO EN ESPAÑA.
    Aunque el problema judío tiene vigencia en España desde hace varios siglos, no abordaremos aquí toda la cuestión en su dimensión histórica absoluta, sino que nos limitaremos a la comunidad judía actual en España y su papel en la vida política y económica española.

    Como un análisis completo de dicha comunidad exigiría más espacio y tiempo del que disponemos, nos contentarems, por ahora, con ofrecer un muestrario básico del mismo.

    Durante las últimas décadas se pueden distinguir dos aspectos diferentes en el problema judío español. Por un lado el papel de los judíos antes de la guerra española de 1936, y por otro tras dicha contienda.

    Antes del 18 de julio de 1936, la actividad de los judíos en la vida española fue determinante. El Rey Alfonso XIII es considerado todo un símbolo para los judíos “merece el calificativo de protector de los judíos españoles” (afirmación contenida en el órgano de la asociación amistad judeo cristiana. “Alfonso XIII y el pueblo judío, José Francisco Riaza Seco, Amistad judeo cristiana, nº 34, enero-febrero-marzo 1971).

    El triunfo de la República es sin embargo acogido con gran entusiasmo en el mundo judío y según la revista “Kipa”, tres de sus miembros son judíos: Alacalá Zamora; Miguel Maura, y Fernando de los Ríos (además de Kipa, el historiador Leon de Poncins en su obra: Historia Secréte de la Revolution Espagnole, Edit. Gabriel Beauchesne et ses files, 1938, dice en la pg. 34: “Alcalá Zamora, M. Maura, y Fernando de los Ríos son de origen judío, formando parte de marranos conversos” y en su obra “Vida Bohemia” Valle Inclán menciona a Maura como judío).

    La masonería también está controlada por judíos como Luis Gertsch y Pedro Moisés Sánchez Galí de la Gran Logia Española, y Lucio Martínez Gil y Levy en el Gran Oriente Español (fragmento del documento reproducido por Juan Segura Nieto en su libro: “¡Alerta! … Francasonería y Judaísmo!”, Edit. Felipe González Rojas, Barcelona, 1940 que lo menciona en la pg. 41. El autor Juan Segura era periodista, padre del actual periodista Juan Segura Palomares que ha pasado al ostracismo seguramente por haber publicado dicha obra).

    Muchos personajes ocuparon puestos relevantes en la administración republicana y otros muchos vendrán, como voluntarios, a luchar contra el Alzamiento Nacional.

    Sus nombres se publicaron en diversas publicaciones, entre otros: Portela Valladares, Osorio y Gallardo, Marcelino Pascua (citados en la Revista “Servicio Mundial” de 1 marzo 1940. Esta revista se editaba en 18 idiomas y se dedicaba, en exclusiva, al problema judío, su subtítulo era: “conrrespondencia itnernacional para la aclaración del problema judío”).

    Indalecio Prieto, Álvarez del Vayo (citado como judío en The Key to the Mystery, pg. 21, Edit. Canadian Publications de Ontario).

    Casares Quiroga, Dolores Ibárruri (La Pasionaria), Negrín (citados en la publicación belga L'Europe Reelle, nº 62, aunque no puede afirmarse categóricamente porque dicha publicación no está especializada en el tema.

    Salomón Toledo (Simón) (judío editor y responsable de Edit. Recalde, ayudó por todos los medios al bando rojo, citado por F. Ferrari Billoch en su obra “Entre Masones y Marxistas” (2ª parte de la Masonería al desnudo), Madrid, 1939. La cita está en la pg. 322.


    Y con nombres extranjeros hubo centenares:
    Ilse Wolf, Margarita Nelken, Newman (citados en La Masonería en Acción).
    Antonov Ovsejenko, Moise Rosenberg, Leo Jacobson Haikin, Ilya Ehrenbourg, Kolzow Ginzbourg, Bela Kuhn (citados, entre otros, por Das Rotbuch über Spanien, Edit. Nibelungen Verlag, Berlín-Leipzig, 1937.
    Iosif Walter Weiss (Tito) (cita de Traian Romanescu en la obra Traición a Occidente, 2ª edic., pg. 221, México).
    Herbert K. Frahm (Willy Brandt) (citado por Salvador Borrego en su obra Derrota Mundial, 12ª edic., Méxcio 1963, pg. 657 así como la revista madrileña En Pie, nov. 1960).
    Goreff-Rose-Skoblewski, Wladimir Bishitzki, Lazar Fekete (citado revista ASPA, nº 59, 12 enero 1939).
    etc. etc.

    El número de judíos voluntarios en el bando rojo es imposible de precisar. Una cifra probable son 35.000 (cifra dada por la revista The American Hebrew, del 6 de junio de 1938) pero se barajan cifras muy dispares por otras fuentes.

    Dada la postura adoptada por el movimiento judío mundial que podría documentarse con muchos más datos, tanto Franco como los líderes falangistas adoptaron posturas claramente antijudías (en la obra 150 opinan sobre los judíos, Edit. Bauso, 1977. se recogen las palabras de Franco en la alocución a la Nueva España y en sus discursos del 19 de mayo de 1939; de 19 de enero de 1937, 29 de mayo de 1942 y el texto de una carta remitida a un político inglés: Arnold Leese. También se reproducen textos de Jiménez Caballero, José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma, General Mola, Onésimo Redondo, Ramiro de Maetzu, etc. Hay obras que recogen también declaraciones de Hedilla en el mismo sentido, etc.).


    ¿CUÁNTOS SON?
    Una primera aproximación al problema judío en España es determinar el número de ellos que viven actualmente entre nosotros. Suele ser imposible sacar una conclusión definitiva al respecto pues por alguna razón que desconocemos las cifras suelen mantenerse sumamente reservadas y siempre suelen manejarse datos vagos e imprecisos.

    La revista LIFE (en español, del 28 de agosto 1967, en un artículo titulado “El Feliz Epílogo de un Trágico Idilio”) aseguraba en esa fecha que había una población judía de unos 6.000 individuos según los datos proporcionados por la propia comunidad judía en España.
    Sin embargo su presidente: Max Mazin (españoljudío de origen polaco) había declarado (1966) (Crónica de la Agencia Hispania Press, por Jorge González Aznar) que había 7.000, aunque el mismo Max Mazin en un programa emitido en la CBS (TV useña controlada por judíos emitió un programa sobre la vida de un judío polaco llamado Jaime Fingehut y se tocó el tema de la cuestión judía en España. Dicho programa se comentó en la prensa nacional de la época) señalaba (1968) que el número de judíos en España era 9.000.
    En 1975 la revista Cambio 16 daba la cibra de 10.000 (nº 166, 20 enero 1975 según declaraciones de Samuel Toledano).

    En resumen, aunque no hay gran precisión se ve que las cifras giran sobre 10.000.


    ¿QUIÉN ES JUDÍO?
    Tras la cuestión ¿Cuántos son? Se impone la de ¿Quién es judío?, también aquí las respuestas son interesantes.
    Por citas bíblicas y del Talmud sabemos que los judíos forman una COMUNIDAD RACIAL más que religiosa siendo la sinagoga el centro de reunión de todos ellos.
    El ser una comunidad racial explica el hecho de que aunque desde hace muchos siglos no hay fenicios, ni etruscos, ni cartigeneses, ni babilonios, los judíos siguen en nuestro mundo. Precisamente porsu POSTURA enormemente RACISTA que les mantiene como un pueblo diferente y apartado de los demás durante el correr de los siglos.

    Carlos Telvi lo explica bien en una entrevista a Solidaridad Nacional (24 noviembre 1970): “pues, mire Ud., no está todavía muy determinado. En la mayoría de los casos se considera judío a los que habiendo nacido de padres judíos, han manifestado el deseo de seguir siéndolo. Hay judíos que no son religiosos. Pueden ser agnósticos o ateos, pero son hebreos de origen y como nuestro aglutinamiento es la religión, conservan ciertas tradiciones hebreas

    Y Max Mazin lo confirma, indirectamente, al decir: “nosotros los judíos no sólo no hacemos proseletismo desde el siglo VI, sino que ponemos muchas, muchísimas trabas a cualquier “conversión” (Personas, nº 81, 25 mayo 1975)


    ¿QUÉ HACEN?
    La pregunta siguiente es ¿A qué se dedican?
    Las respuestas dadas por diversos representantes judíos confirman la opinión general que fundamentalmente se dedican al comercio, banca y generalmente a toda actividad especulativa (inmobiliarias, seguros, comercio exterior por sus enormes contactos internacionales, etc.).

    Si bien algunos lo han querido desmentir, LIFE (en español, ob. Citada) dice que la comunidad de los judíos españoles está constituida, principalmente, por: industriales, abogados, médicos, ingenieros, banqueros y exportadores. Lo que confirma Max Mazin diciendo: “lo único que no conozco son judíos agricultores españoles, pero conozco comerciantes, empleados, joyeros, industriales, profesionales, artesanos, artistas, algunos obreros aunque no muchos, etc”. Y cuando el periodista pregunta a Max Mazin por su profesión responde: “digamos que soy un hombre de negocios como se dice por ahí. Tengo que ver en algunas empresas de inmobiliarias y eso”.

    Un campo abonado para los judíos es el espectáculo, cine y teatro en el que sus grandes relaciones internacionales en esos campos les proporciona una rápida fama y un pronto encumbramiento. Tal es el caso de José María Íñigo (confesión de él mismo a la revista Diez Minutos al responder que el nombre de Daniel (puesto a su hijo) era el de su padre, un nombre judío, como toda mi familia).
    Santamaría (Massiel) (declaración propia a los fascículos “Los Españoles”, nº 7, pg. 173: “somos judíos”). (Problamente Santamaría es el apellido más frecuente entre los marranos)
    Nadiuska (declaró a la revista EVA, año 1, nº 1: “soy judía de nacimiento y siempre viví en Israel, excepto cuatro años en Alemania
    Sara Montiel, Enma Pennella, etc.
    Encarnita Polo, que sepamos no es judía, pero sí lo es su marido Adolfo Waitzman, realizador de TV.
    Sylviajane Klass (Silvia Durán) bailarina (según Southern African Jewish Times, 24 enero 1969).
    María Cuadras, Nadia Beba, Emma Cohen (revista Zaragoza Deportiva, en la que Emma decía que ese no era su nombre y lo había adoptado por razones “artísticas”). Etc. etc.

    En España ese número relativamente tan pequeño de 10.000 levantó una gran polémica en torno al culto a los dos niños martirizados en crímenes rituales judíos (Santo Domingo de Val y el niño de La Guardia). Aunque probablemente ha habido muchos más, estos dos están bien documentados y los legajos de las causas pueden consultarse. Fuera de España también se han dado casos parecidos bien documentados.

    En la revista de la Amistad Judeo Cristiana (nº 28, noviembre-diciembre 1969) se escribió que el culto a dichos santos, “son el ejemplo fósil d eunas violencias que en nada nos honran. Sorprende que se conserven en España todavía, puede que olvidados pero aún de manera oficial, los dos mencionados cultos de los que lo único “evidente e histórico” es el suplicio de unos infelices israelitas españoles declarados reos de un delito IMAGINARIO” (no se menciona, lógicamente, el suplicio de los niños crucificados. En lugar de pedir que no se atribuya el delito a los judíos, EXIGEN la supresión del culto sin mencionar a los mártires. La Amistad Judeo-Cristiana de Zaragoza se dirigió al obispo Cantero Cuadrado de dicha ciudad, solicitando la abolición del culto a Santo Domingo de Val. Sin embargo al nombrarse una comisión destinada a esclarecer la veracidad del suceso se disipó la polémica hasta hoy).
    La polémica surge a raíz de un artículo de La Vanguardia, 14 abril 1970, en la que informaba de la peitición de la Amistad Judeo-Cristiana, luego se sucedieron artículos en los que se aducía que era ilógico un culto a unos niños del pasado.
    El 17 de abril la agencia CIFRA distribuía una nota fechada en Zaragoza, en la que se informaba de la constitución de una comisión que investigaría el suceso. Lógicamente la Amistad Judeo-Cristiana abandonó la polémica pues, por un lado es muy probable que se demostrara la autenticidad de los hechos y por otro se le había dado gran notoriedad a unos actos “convenientemente olvidados” hasta entonces.
    El tema de los crímenes rituales judíos siempre es temido por los hebreos. Cada vez que aparece algo, una nota de prensa, un artículo, un libro, sobre los crímenes rituales judíos, se desatan campañas, incluso de nivel internacional, inmensas y misteriosas.
    Tal es el caso de Richard Burton, por ejemplo. Con su obra sobre un crimen ritual judío en Damasco (que originó una enorme campaña contra el libro).
    O el abate Brunner que fue perseguido mediática y judicialmente por igual motivo.
    O el caso no menos curioso de Alnold Leese que falleció mientras estudiaba un caso muy reciente en EEUU, aunque nunca se pudieron encontrar los apuntes y notas a las que dedicaba todo su trabajo diario.

    En el aspecto económico los datos también son diversos.

    La familia Benarroch está relacionada con Catalana de Cobros y Factoring.
    Banca “Catalana” en la que además de participar los Benarroch su principal accionista es el judío Moisés David Tennenbaum (4.000 acciones de 5.000 ptas., mencionado en POSIBLE en 1977 donde aseguraban: “Banca Catalana con un capital mayoritario del judío Tennebaum, y cuyo peso en la institución hizo que en 1967, durante la Guerra de los Siete Días, los fondos y depósitos de la Banca permanecieran BLOQUEADOS durante días por si el Estado de Israel precisaba disponer de ellos. Dato que Pujol nunca ha desmentido. Por cierto los hijos de Pujol pasaron largas temporadas “formándose” en kibutzs de Israel).


    Gasconfort, Banco Industrial de “Cataluña”, Banco “Catalán” de Desarrollo, Banco Vitalicio (seguros), Compañía de Factoring de la Propiedad, Centro “Español” de plásticos, Imprenta Benarroyo, Compañía “Española” de Petróleos, Unión “Española” de Financiación, Forecmar, Comercial Luz, FinancieraIndustrial y Mercantil.
    El conglemerado bancario, industrial y de seguros de Botín e hijas: Banco Santander, Línea Directa, Banesto, Bankinter, y sus constructoras e inmobiliarias, también hay que incluir a las hermanas judías Koplovitz y sus empresas especuladoras, cazadoras de subvenciones e intermediarias en construcción y contratas (multinacionales de la construcción que no tienen ni una carretilla, eso sí tienen buenos contactos y maletines), etc.
    Danone, Jazztel, Pegaso, etc.

    Aunque el artículo molestó vivamente a Max Mazin no lo desdijo, ni negó su veracidad. También Cambio 16 citaba de pasada algunas empresas con influencia judía: Filomatic (parece ser que la familia judía Bassat que la controlaba se la vendió por cientos de millones de ptas a la competencia Gillette, que probablemente también sea judía), Banco Exterior de “España”, Renta Inmobiliaria, etc.

    Si bien, de momento, el poder judío en la economía española no es determinante es impresionante en comparación con el reducido número de su población.

    Podríamos citar infinidad de datos parciales pero no es nuestro objetivo. Por ramas sectoriales (descontando a Botín e hijas, a las Koplovitz, etc.) aún quedan: Fierro*, March, Saporta, Mazin, Detectives Aaron, etc. etc.

    *Nota: Fierro, del Banco “Ibérico” ha sido acusado de judío, pero no se ha podido demostrar.
    Saporta es judío armenio de madre suiza (Raimundo Saporta Nahmias).
    Mazin es, entre otros, accionista de Inmuebles en Renta SA.
    Detectives Aaron es propiedad de un antiguo falangista (Francisco de Asís García Garrido) pero la agencia es controlada por los judíos Jacob y David Ventura.

    En política según la revista Reporter (año I, nº 1 de 30 mayo 1977) informaba que Yolanda Benchetrit era judía (dirigentes del Partido Comunista de Granada). Y la misma revista (nº 5, 27 junio 1977) informaba que Enrique Múgica Herzog, Secretario de la Comisión Ejecutiva PSOE es judío.
    Como judío es Alberto Ruíz-Gallardón (PP y Alcalde que ha endeudado a Madrid para varias generaciones), posteriormente nombrado ministro de justicia dejó una ley que concede la nacionalidad española a unos dos millones de judíos. Y una alta ejecutiva del PP (Levy) próxima al núcleo de Rajoy.



    Parte II : EL PROBLEMA JUDÍO.

    JUDÍOS Y COMUNISTAS.
    Es importante conocer que el comunismo (al igual que el supracapitalismo) es una creación judía, lo fueron todos sus teóricos y la inmensa mayoría de sus ejecutores (Marx, Engels, Lasalle …) pero aún es más importante saber que aún lo es.
    El predominio judío en el comunismo no se limitó a la URSS (la foto del primer soviet de 1918 fue prohibida, porque TODOS los retratados en ella eran judíos).
    Dicho predominio se extendió por el comunismo (anarquismo, marxismo, socialismo, etc.) al resto del mundo.

    Así, eran judíos los responsables del alzamiento en Suiza (1918): Radek-Sobelsohn y Joffe.
    Los de la sublevación espartaquista en Alemania (1919): Karl Leebknecht y Rosa Luxemburg.
    El terrible dictador genocida y pedófilo “húngaro”: Bela Khun, y sus sucesores: Rackosy y Föck (1919)
    Los responsables de la república soviética de Munich (1919): Eisner-Kosmanowsky, Levine y Leviné-Nissen.
    Como lo fue Ernesto “Ché” Guevara, el asesino en serie, o Los hermanos Fidel y Raúl Castro, judíos, expoliadores y asesinos del pueblo cubano.

    En España, enrolados en las Brigadas Internacionales, destacaron: André Marty (el carnicero de Albacete); comandante Vidal (Geymann), general Kleber, Ilya Ehrenburg, André Malraux, general Gómez (Zeisser), general Lukasz (Matei Zalka), mayor George Montague Nathan, Bela Khun (dictador judeo húngaro), general Walter (Karol Swierczewski) … con los “españoles”: Maura, Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos, Victoria Kent, Federica Montseny, y los enviados de la URSS para controlar la propaganda: Kolzow Ginsburg (Radio Barcelona), A. Wronski (jefe servicios información), Staschevsky (economía), Wladimir Bischitzki (armamento), etc. etc.

    Aunque se ha aceptado el predominio judio en todos estos casos se comenta que a partir de Stalin se inicia una nueva etapa. Y se pretende que Stalin no era judío, sino georgiano. Pero hay evidencias en contra de eso.
    El nombre auténtico de Stalin era: Josif Vissarionovith Djugaschvili. El nombre de Josif es casi exclusivamente usado en Georgia por judíos, mientras que el segundo apellido, Djugaschvili quiere decir, en georgiano, textualmente, hijo de un judío.
    Stalin se casó tres veces con otras tantas judías: Swanidtze, Allelujevna, y Rosa Kaganovitch, de la famosa familia judía que sobrevivió a todas las purgas considerada como la “materia gris” de la URSS.

    El 26 de marzo 1968 en la ONU coincidieron Arthur Goldberg y Jacob Malik, representantes de EEUU y URSS, respectivamente. Ambos judíos y durante un debate sobre Oriente Medio renunciaron a la traducción simultánea continuando la discusión en yiddish. Al oír esto, el delegado de Arabia Saudí dijo: “Ahora que hemos oído este intercambio entre EEUU y URSS digo que sólo Dios puede ayudarnos”.

    Si bien el poder judío en la URSS está menos representado que en 1917, cualitativamente es el mismo o mayor.
    El editor de los 6 diarios más importantes de la URSS es Boris Feldman (con 22 millones de lectores, incluyendo al Pravda).
    Yuri Antropov, jefe de la policía secreta es judío al igual que sus tres antecesores de triste y amargo recuerdo: Beria, Uritzky y Jagoda.

    En cuanto a la hipotética persecución judía en la URSS son interesantes las reiteradas declaraciones del rabino más importante de Moscú (Yehuda Leib Levin): “en nuestro país el antisemitismo está totalmente prohibido y acarrea graves castigos. También dijo que los judíos son el 5% de la población pero el 16% de los universitarios. Y que el número de sinagogas es actualmente el mayor de la historia en Rusia, 62 en total. E igual ocurre con las editoriales en yiddish, escuelas rabínicas, degolladeros “kosher”,siendo, de hecho, la única “religión” protegida por el Estado y los únicos ciudadanos autorizados a tener armas.

    Posteriormente, algunos periódicos españoles, recogían declaraciones, en el mismo sentido, de generales, escritores, y artistas judíos soviéticos que desmentían, una y otra vez, que hubiera algún antisemitismo en la URSS.
    El Jewish Times (Sudáfrica) publicó (25 febrero 1968) un artículo en el que afirmaba que la URSS no ayudaría a Nasser en caso de una nueva guerra. Opiniones respaldadas por los contactos mantenidos por Mikunis, Sneh, Wilper y Tubi, dirigentes del partido comunista israelí, con Suslow y Pononarev, secretarios del CCPC de la URSS.
    Dado que en la RAU estaba prohibido el partido comunista, la presencia de elementos comunistas judíos era muy significativa.

    Y Boris Feldman declaró (1971) que “cualquier manifestación antisemita es castigada” (New York Times, 19 enero 1971) y estas palabras en boca del hombre que controla la opinión pública de la URSS tiene gran signficación.
    Si bien el poder de los judíos en la URSS es incuestionable, nos interesa más que el poder conreto de estos en la URSS la relación Comunismo-Judaísmo.

    La relación comunismo-judaísmo queda manifestada en la historia pasada al observar las personalidades judías en todos los movimientos marxistas, preponderancia que aún hoy subsiste.

    En EEUU las organizaciones y periódicos comunistas (socialistas y anarquistas) están controlados por Simon Gerson, Herbert Aptheker, Carl Winter (Weissberg), George Meyers, Lou Diskin, Hyman Lumer, y Paul Novick (editor, entre otros del Morning Freiheit, periódico comunista de EEUU en yiddish).

    En Australia, el jefe del Partido Comunista es el judío Eric Aarons.

    En Italia destaca Umberto Terracini, descendiente de una antigua y conocida familia judía del país.

    En Polonia también se rumoreó que se había pasado de una postura projudía a una anti judía, pero lo desmintió el propio Gomulka (19 marzo 1968) al decir: “nuestro partido está decididamente contra toda manifestación que revista carácter de antisemitismo” y aseguraba, en un discurso de julio 1968: “el peligro no es el sionismo, sino las fuerzas reaccionarias, revisionistas y clericales
    Según el Times: “aunque en Polonia sólo hay 30.000 judíos están desperdigados en puestos influyentes, desde el Politburó, hacia abajo”.

    En Rumania, el rabino jefe Moises Rosen, que forma parte del Parlamento dijo, par desmentir el antisemitismo rumano: “los ciudadanos rumanos fieles, leales y consagrados a nuestra religión, no han tenido jamás un régimen que fuese tan amado y respetado por todo el pueblo como el actual” (según “World News Service, periódico de propiedad judía).

    En AlemaniaOriental, hay unos 1.500 judíos con un poder omnímodo. La revista judía Jewish Affairs (enero 1969) afirmaba que en el Politburó del partido de Uniad Socialista había no menos de 3 importantes judíos: Albert Norden (hijo de un rabino de Katovice; Kurt Hager (Félix Albin) y Herman Axen datos que confirmó el periódico comunista americano The Daily World que añadió a Lea Grundig (Presidente Asociación Alemana de Artes Gráficas), Alexander Abusch (Vicepresidente del Consejo de Ministros), Margarethe Witkowski, (Presidente Banco del Estado), Kurt Cohn (Juez Tribunal Supremo) y Hilda Benajamín (encargada Ministerio Justicia que ha restablecido la decapitación como pena de muerte).

    En Francia es judía la ministra de Sanidad (del gobierno de Giscard: Simone Weil que ha puesto en marcha legislación para reducir la natalidad de la población blanca). Luego llegaría a presidente Nicolás (Paul Stéphane) Sarkozy.

    En Hungría es judío el Presidente: Jeno Föck.

    Y un último apunte, durante la llamada “guerra fría” más del 95% de los espías soviéticos descubiertos en Occidente eran judíos.


    INFLUENCIA ACTUAL DEL JUDAÍSMO EN EEUU.
    Benjamín Franklin, uno de los padres fundadores de la Constitución Norteamericana previno a sus colegas de que si no excluían a los judíos de América, sus descendientes trabajarían para ellos dos siglos después.
    Washington, Hamilton, Rutledge y los demás, siendo ideólogos (la mayoría con altos grados masónicos) imbuídos de fraseología sobre la “Igualdad”, “Fraternidad” y “Humanitarismo” (lo que no les impedía ser propietarios de esclavos) desoyeron las advertencias de Franklin.

    El consejo era juicioso excepto en un extremo, las previsiones de Franklin eran muy optimistas, los judíos no precisaron 2 siglos para que EEUU trabajara para ellos, les llegó con 150 años.

    Cada pueblo, cada grupo étnico, tiene, biológicamente, ciertas peculiariddes definidas, un sello. Biológicamente hablando el pueblo judío es un parásito, no en sentido peyorativo, sino biológico. Un parásito es una forma vital que vive a expensas de otros al orientar una parte de la energía del anfitrión en una dirección contraria a los intereses del mismo. El parasitismo es, por definición, nocivo al anfitrión, y el daño está en relación directamente proporcional al crecimiento y propagación del parásito.
    Cualquier grupo que viviendo físicamente en el interior de una comunidad nacional no toma parte en las inquietudes espirituales, morales, políticas y materiales, ni siquiera a largo plazo, es estrictamente hablando un parásito.

    Y el judío que, según el testimonio unánime de sus pastores espirituales y políticos, es “súbdito” de una nación peculiar, incondicionalmente, cualquiera que sean sus creencias, residencia u oficio (como dijo Lous Brandeis, del Tribunal Supremo de EEUU) pensará en su patria oficial, la del pasaporte, sólo cuando le interese.

    Con la ocasión de la Guerra de los Seis Días, la reacción de los judíos de todo el mundo, desde New York a Pretoria, de Moscú a Londres, de Madrid a Buenos Aires fue unánime: el dinero que el Supracapitalismo exprime y roba a los pueblos corrió a toda prisa a Tel-Aviv, vulnerando todas las legislaciones de evasión de divisas que tan estrictamente se aplican a los súbditos no judíos, y no hubo ninguna campaña en los medios de comunicación ni una simple reseña breve que lo mencionara. Si además consideramos que Israel es un paraíso fiscal, pero nadie denunció ni los mass media hicieron campaña alguna, como en otras ocasiones, porque el dinero fuera, a raudales a ese paraíso fiscal.

    La influencia judía en EEUU es tan enorme y descomunal con relación a la población total que puede decirse, sin hipérbole, que es determinante políticamente hablando. Es el Judaísmo el que determina la política exterior e interior de los EEUU, pero siempre en función de los intereses del Judaísmo y por extensión de Israel.

    Esta influencia, ese predominio judío en EEUU era notorio en 1917 con el gabinete de Wilson, pero a partir de 1933 fue ya absoluto cuando el presidente, lacayo de judíos, Franklin Delano Roosvelt, elegido y reelegido gracias a los ríos de oro judíonombraba a su “trust de cerebros”, areópago de ultraizquierdistas, ¾ partes de cuyos miembros, como mínimo, eran judíos.

    Así Mannes Baruch (el Procónsul de Judá en América) sería (sin presentarse nunca a una elección) el permanente “consejero” de Roosvelt y sus sucesores: Truman y Eisenhower.
    A Baruch le sucedería Sidney Weinberg que como Baruch, sin ostentar nunca un cargo oficial, tenía una influencia decisiva.
    Luego vendría Henry Kissinger, éste con cargo oficial, pero en la mayor democracia del mundo nunca se presentó a una elección del Pueblo Soberano. Y llegaría a alcanzar un poder (delegado del Establihsment) como nunca llegó a soñar ningún tirano).

    Cuando el Establihsment decidió por alguna razón que desconocemos borrar a Nixon (tal vez por no ofrecer ayuda masiva a Israel en la guerra del Yom Kippour) le montan un escándalo prefabricado que salpica al presidente y todos sus colaboradores, excepto, a Henry Kissinger que siguió “asesorando” al sucesor Ford.
    Curiosamente los iniciadores de la campaña anti Nixon fueron dos periodistas, uno judío (Bernstein) y otro anglo sajón (Woodward) pero empleado del ultra sionista New York Times (del judío Sulzberger).

    Los judíos son también dominantes en el mundo de la publicidad y propaganda. En la propiedad de las agencias de noticias de las que se surten los diarios, TV, radios y revistas, etc.

    Hollywood es coto cerrado de los hebreos, las grandes productoras: 20th, Warner, …, incluso (desde hace unos años) Disney es propiedad de ellos. Y el 95% de actores y actrices conocidos son judíos: Barbara Streisand, Robert de Niro, Richard Gere, Meryl Streep, Gene Hackman, etc. etc.
    También son dominantes en el mundo de los marchantes de “arte”, teatro y discográficas y productoras musicales.
    Los “aclamados” satánicos e incombustibles Rolling Stones firmaron hace muchas décadas un contrato, en “exclusiva” con su amo, dueño y señor satánico Rockefeller.

    Glosar la influencia en los mass media de EEUU sería vasta labor. Pero bastará con las palabras del ex vice Presidente EEUU, Spiro Agnew (reproducidas del Washington Star): “las personas que poseen y dirigen los medios de comunicación nacionales, son judías, y, con la ayuda de otros judíos influyentes, contribuyeron a crear una desastrosa política norteamericana en el Medio Oriente. Todo lo que debe hacerse es contar someramente los periodistas y propietarios de periódicos y comparar la cifra resultante con los judíos que se encuentra uno por la calle, así se verá que el número de judíos en la prensa es desmesuradamente desproporcionado”.
    Mr. Agnew siguió refiriéndose a pulbicacioens netamente judías tales como New York Times, Washington Post, International Herald Tribune, y las revistas Time y Newsweek, y otras muchas.
    El vicepresidente citó como “amos de los mass media norteamericanos” a: Leonard Goldenson (director de la cadena TV: ABC), a William Paley (Palinski) de la cadena TV: CBS, a Julian Goodman de la NBC, la Sra. Katharine Graham, propietaria del Washington Post y al Sr. Sulzberger del New York Times, etc.
    Y Mr. Agnew terminaba su declaración con: “no nos detengamos enlos altos niveles de propiedad y dirección. Si continuamos descendiendo por los puestos secundarios e incluso subalternos, continuaremos encontrando judíos que, mediante su agresividad y relaciones dominan, actualmente, los mass media … Y no solo los mass media, pues también son prepotentes en las comunidades académicas, enlas fundaciones benéficas exentas de impuestos, en toda clase de servicios públicos influyentes, e los que dejan oir su tremenda voz … Nuestra política en Medio Oriente, a mi juicio, es desastrosa para los intereses de EEUU. No veo otra razón para que casi la mitad del dinero que este país destina a la ayuda exterior debe ir a Israel, más que a la influencia del grupo de presión sionista”.

    La publicista judía Barbara Walters criticó acerbamente al vicepresidente Agnew, acusándole, como no, de antisemitismo. Agnew consiguió que, al menos una parte de su respuesta llegara al público, insistiendo en que: “... siento verdaderamente que es cierto que las influencias sionistas hacen que examinemos los problemas del Medio Oriente de una manera deslabazada … Por otra parte, no existe para mí la menor duda de que un cierto imperialismo israelita se ha ideo desarrollando en este mundo. Creo que los árabes saudíes, por ejemplo, han sido nuestros amigos leales por un período de 60 años, e incluso les consieramos, a ellos y al Sr. Sadat, de Egipto, como buenos amigos aún, a pesar de todo … pero han sido sistemáticamente calumniados por nuestros mass media … Creo, en fin, que dichos medios están en las manos de muy pocos, y lo que estas personas abogan y promocionan no es el interés del pueblo americano, sino de la comunidad judía y del Estado de Israel” (Estas declaraciones de Spiro Agnew fueron reproducidas por el periódico The Thumderbolt, junio 1976).

    Como era previsible el vicepresidente muy pronto dejó de serlo, debiendo abandonar la política y retirarse a la vida privada. Nada más hacerlo recibió la visita de unos inspectores del Fisco que sin duda le convencieron de las excelencias de la virtud de la prudencia y el silencio.

    El Establishment, compuesto abrumadoramente por judíos y unos pocos no judíos, ligados a ellos, por lazos de sangre y/o intereses, no podía consentir la “desobediencia” de un presidente “electo”, así pese a que Nixon hizo gran cantidad de favores al Sionismo, bastó que en un momento determinado no ayudara suficientemetne al gobierno de Tel-Aviv para que inmediatamente se montara el grotesco tinglado de Watergate que le forzó a dimitir con el pretexto de que el Presidente había mentido. Es decir, el Presidente de EEUU debía dimitir porque había mentido lo que es grotesco porque la historia de EEUU presenta un variadísimo mosaico de presidentes embusteros y a los que nunca se les hizo dimitir: Roosvelt cuando para hacerse reelegir prometía, solemnemente, que nunca enviaría tropas a luchar en guerras extranjeras mientras multiplicaba las provocaciones contra Alemania y Japón (The Final Secret of Pearl Harbour, del Almirante Robert A. Theobald, comandante de la base naval en el momento del ataque).
    Truman, cuando negó que el Gobierno japonés había hecho, antes de Hirosima y Nagasaki, dos peticiones de paz, mientras media docena de personalidades, estadounidenses y neutrales, implicadas en tales negociaciones, lo afirmaban sin ser desmentidas.
    Estos embustes, de Roosvelt y Truman, costaron millones de litros de sangre, pero no se desencadenó ninguna campaña de dimisión ni Watergate. Claro que la sangre de americanos, europeos o japoneses por culpa de esos mentirosos tiene un valor insignificante comparada con la de los soldados del Estado de Israel que no recibieron de Nixon el apoyo esperado.


    Cuanto más pasa el tiempo o se analiza la historia contemporánea más asombra la insólita resonancia dada al artificioso e hinchado asunto del Watergate, infinitamente más graves, tanto para la moral como para la seguridad nacional fueron las mentiras de Roosvelt y Truman o la extrañísima muerte de la seducida secretaria del Senador Edward Kennedy, o las aún más extrañas y oportunas muertes del senador McCarthy, del embajador Earle, del Secretario de Marina Forrestal o del propio presidente John Fitzgerald Kennedy. Sin embargo sobre estos y otros casos similares de un sensacionalismo a la medida americana apenas hablaron algunas publicaciones más o menos independientes mientras que la Gran Prensa guardaba un silencio atronador.
    En cambio porque Nixon dijo no saber nada de un asunto de espionaje electorero interno, que además resultó no ser auténtico, enseguida los fariseos de la venal prensa radicada en EEUU (que no americana) se rasgaron las vestiduras, como si no hubieran existido decenas de casos infinitamente más graves y lesivos a los intereses, no de un partido político, sino de la nación.

    El periodista John Swinton, antiguo director del New York Times, que en el banquete que le ofrecieron sus colegas, con motivo de su jubiliación, dijo: “no existe una prensa independiente; tal vez sólo podría existir en una pequeña población rural. Lo sabéis vosotros y lo se yo. Ninguno de vosotros osaría jamás escribir su honrada opinión sobre un asunto importante, y si lo hiciera, vosotros y yo sabemos que tal escrito nunca sería impreso. A mí me han venido pagando 150 $ semanales para que no publique mi sincera y honrada opinión en el periódico en el que he trabajado. Todos vosotros percibís un salario parecido por una misión igual … y si uno sólo de entre vosotros fuera lo bastante loco para dar su opinión, ya sabési que no lograría publicarla y, además, le echarían a la calle. El trabajo de un periodista en New York, en toda América, es destruir la verdad, mentir abiertamente, envilecerse, rampar a los pies del Oro, y vender su raza y su patria a cambio de su pitanza cotidiana. Vosotros lo sabéis y yo lo se … ¡Qué locura pretender ahora beber a la salud de una prensa independiente! … No somos más que simples herramientas. Somos los mayordomos de hombres ricos y poderosos que se mueven tras el escenario. Somo sunos polichinelas; ellos tiran de los hilos y nosotros danzamos. Nuestro talento, nuestras posibilidades, nuestras ilusiones y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. No somos más que unos prostitutos intelectuales” (Citado por Adrien Arcand en “A Bas la Haine” pg. 4)

    Si estas palabras eran ciertas en 1963, hoy lo son más. Si un nuevo Swinton tuviera un raro y simiar acceso de sinceridad probablmente a las pocas horas tendría un mortal accidente de tráfico o un oportuno suicidio. Ambas acciones son moneda corriente en la Gran Democracia Americana.

    Esta sumisión de los intereses americanos al Sionismo se puso especialmente de manifiesto con motivo de la campaña electoral (oct-nov 1976) que se llevó en EEUU. Cuando otro periódico sionista: El País, que nadie osaría de tildar de “fascista” o “antisemita” o cualquier otro adjetivo infamante en boga publicó que: “... Ford, en los años que lleva en la Casa Blanca ha proporcionado a Israel una ayuda valorada en unos 4.300 millones $, lo que supone el 40% de las ayudas totales concedidas por EEUU a Israel desde que se creó éste (1948)” (El País, 14 octubre 1976) y el mismo periódico insiste en que esto es un claro ejemplo de “cómo se sacrifica el interés de la seguridad nacional por razones de políticas internas”.

    Así es frecuente ver como en los circos electorales los halagos a la comunidad judía, visitas a Tel-Aviv, etc. son frecuentes y desproporcionados en relación a su número e importancia electoral (en EEUU hay más del doble de inmigrantes de origen italiano, o irlandés que judíos) y no se registra ninguna promesa específicamente destinada a estas comunidades.
    Y una vez elegido “por el pueblo” el Presidente empieza a nutrir los cargos (no electos) de vital importancia en el gobierno de elementos de filiación sionista: Secretario de Defensa, Secretario del Tesoro, Director de la CIA (entidad creada y financiada por Rockefeller desde su origen como OSS), Secretario de Estado, Secretario de Interior, etc.
    Y de haber algún cargo que no esté ocupado por un sionista, es casi seguro que será de algún alto grado masónico.
    Veamos el ejemplo de Carter:
    Secretario Defensa: Harold Brown (alias Braunsein) antiguo miembro de la poderosísima “Liga Anti-difamatoria Judía” un entusiasta apóstol del comercio con los países comunistas.
    Jefe CIA: Theodore Sorensen, que durante las guerras de Corea y Vietnam destacó por su extremado
    pacifismo, pero que en el Oriente Medio es un belicista más furioso que Moshe Dayan.
    Jefe Departamento Investigación Atómica: James Schlesinger, sionista que ya había sido Secretario de Defensa con Nixon.
    Secretario de Estado: el multimillonario y ultraizquierdista Vance pero colaborando estrechamente con su “consejero especial” el judío (polaco) Brzezinski, y el siniestro y relevado Kissinger sigue apareciendo y “aconsenjando” a veces.
    Secretario de Interior: el judío Stuart Eizenstadt.

    Según el semanario judío (americano) Jewis Tribune (13 enero 1977) el nuevo Gabinete Carter tiene “más ministros de origen judío que el anterior. Además una cosa es cierta: el mejor amigo de que dispondrá Israel en ese Gobierno será un negro: Andrew Young, que acaba de ser nombrado Embajador de los EEUU en la ONU”


    El semanario precisa que el tesorero de la campaña electoral de Carter fue el judío Robert Lipschutz, antiguo presidente de la sinagoga de Atlanta (Georgia) y finalmente, en el círculo íntimo de consejeros “especiales” del Presidente, con gran influencia, en muchos casos superior a la de los ministros, se encuentran los judíos
    Irving Shapiro, Presidente del mastodóntico trut Du Pont de Nemours;
    Arthur Okun, antiguo y funesto consejero del Presidente Johnson.
    A. W. Gluasen, Presidente del Bank of America (de la dinastía judía Rockefeller).
    Lawrence Klein, economista.
    Bert Lance, Presidente del Bank of Georgia.
    Robert Roosa, alto empleado de la banca Harriman (Lectures Françaises, febrero 1977),
    y otros muchos más (Anghoni Salomon, Alan Dershowitz, Bertam Carp, Dave Rubenstein, Morris Dees, William Nordhaus, Fred Bergsten, Bob Ginsburg, David Aaron, Michael Oxenberg, Willian Hyland, etc. etc.,).


    Si los judíos de EEUU no alcanzan al 5% de la población es desmesudaramente abrumador el número de cargos (no electos pero vitales) que ocupan pues el 90% de los cargos los ocupan ellos y la situación no varía con los cambios de Presidente, o partido, pueden cambiar rostros y nombres, pero la influencia sionista sigue o aumenta.

    Pero la influencia del Sionismo en EEUU no se deduce de la importancia y significado de los cargos detentados por determinados judíos en un momento dado, si no, sobre todo, por la entronización del Establihsment, es decir el Money Power que controla férreamente los mass media, hollywood, mercado publicitario, las altas finanzas, la emisión de moneda y crédito (Federa Reserve Board), los bancos más influyentes, las compañías de seguros más grandes, la industria química, la producción de acero, las empresas de armamento, etc. etc.

    Al controlar la emisión de dinero y crédito, la banca y altas finanzas los sionistas dominan y controlan a los políticos profesionales y a los mass media. Su dominio fue y es total en EEUU … por ahora.

    Esperemos que, por el bien de los propios EEUU, de los propios judíos, de la justicia y paz mundial el verdadero y sano pueblo americano pueda desenmascarar y sacudirse el yugo que lo domina desde hace 200 años.

    El actual presidente mulato de EEUU, Barak Obama, es judío.



    Parte 3ª : LA ESTAFA DE LA DECLARACIÓN BALFOUR.
    Del caos tras el Tratado de Versalles (fin IGM) surgen dos hechos esenciales, los dos verdaderos objetivos de la guerra, que emergen sobre el resto de tropelías e injusticias allí cometidas.
    1º.- consolidación definitva de la URSS como estado “soberano” y difusor de todo el comunismo mundial.
    2º.- declaración Balfour.
    La declaración Balfour era la concesión a los judíos de un “Hogar Nacional en Palestina” a costa de los árabes que vivían allí desde hacía 2000 años.

    A inicios del XX (1916):
    Francia, tenía las tropas derrotadas y amotinadas. Pétain repremirá, duramente, la indisciplina e impedirá la desbandada general.
    Italia, tiene sus ejércitos seriamente mermados por las tropas austro húngaras.
    Rusia, se tambalea ante los golpes propinados por Alemania, Turquía y Austria, pero sobre todo por el derrotismo interior que alumbrará la sangrienta Revolución de Octubre (1917).
    Serbia, Montenegro y Rumania, satélites balcánicos de Londres y París: se baten en retirada.
    Inglaterra estaba inmersa en innumerables dificultades pues la campaña submarina alemana amenazaba, muy seriamente, el avituallamiento exterior de las islas. En Egipto el ejército inglés se batía en retirada ante los turcos y la pérdida del vital Canal de Suez (para conexión con las colonias) era inminente.

    En ese momento Alemania ofrece una generosa paz a Inglaterra, basada en el “statu quo ante”. Era una paz empate. Las fronteras de 1914 serían restauradas, Inglaterra no podía hacer otra cosa que aceptar la generosa oferta alemana.

    Al iniciar 1916 las reservas alimenticias de Inglaterra solo aseguraban la supervivencia durante 3 semanas más y la campaña submarina germana estaba en su apogeo.
    Las reservas de munición británicas aún eran menores que las alimentarias.
    El ejército francés se volvía a amotinar y en Italia sus fuerzas armadas eran nuevamente batidas a las puertas de Venecia por lo que negociaba una paz por seaparado. (en 1914, dos meses antes del atentado de Sarajevo, Italia tenía una alianza con Alemania, Austria-Hungría y Turquía. Pero Londres compró la alianza italiana ofreciendo a Roma, como botín de guerra, una expansión colonial en África del Norte y Albania. La volte face italiana fue uno de los episodios más sórdidos de la IGM).
    En Rusia las tropas zaristas se retiraban tan velozmente hacia Ucrania que la mayor dificultad de la Wermacht era mantener el contacto.

    Inglaterra estaba en una situación desesperada. O aceptaba una paz (de tablas) que dejaba intacto su imperio colonial, pero que sería un enorme golpe moral, y lo peor, dejaría a Alemania libre para actuar en el Este de Europa. Pero la alternativa era aceptar o perecer de inanición.

    Londres había enviado, desde antes, pero sobre todo desde el inicio de la guerra tres delegaciones diplomáticas a EEUU para persuadir a Washington de entrar en guerra como su aliado.
    Francia e Italia habían enviado también sus delegaciones con igual finalidad e idéntico resultado negativo.
    Los archimillonarios “empresarios” de EEUU hacían un magnífico negocio con la lejana guerra vendiendo a ambos bandos.

    La “Opinión Pública” fabricada por unos cuantos propietarios de los mass media estaba, decididamente, del lado alemán y sus aliados. La alta finanza y Wall Street eran contrarios a las potencias centrales.
    Las tropas y autoridades alemanas de ocupación en Polonia y Rusia trataban a las comunidads judías de esos
    territorios con “gran comprensión y humanidad” (reconocido oficialmente en el Congreso Sionista de 1916 (También podríamos citar un par de docenas de libros de autores ingleses que cubren de oprobios al judaísmo por su desafección a Gran Bretaña entre 1914-16. Así, por ejemplo, en la obra Democracy or Shylocracy, de Harold Sherwood Spencer se pretende que el judaísmo es “un instrumento del imperialismo germánico”).

    En general el sionismo mundial era partidario de los imperios centrales. La principal razón es que Palestina formaba parte del Imperio Otomano y los sionistas confiaban en que el kaiser, aliado que mantenía excelentes relaciones personales con el sultán de Constantinopla, persuadiría a éste de la conveniencia de ceder a los israelitas Tierra Santa e instalar allí el soñado Hogar Nacional Judío.
    Los dirigentes sionistas al ver la generosa oferta alemana a Inglaterra y que el sultán no parecía proclive a abandonar una parte de su territorio a favor de unas gentes que no tenían ningún derecho sobre el mismo, cambiaron su dirección y propusieron al Gabinete de Guerra británico la ayuda judía.
    El acuerdo entre el Gobierno de Lloyd George (el propio George habla de tal acuerdo, calificándolo de “decisivo” y “salvador” en sus Memorias de Guerra) y el “Zionist World Organization” prevía que, a cambio de la promesa del Hogar Nacional Palestino que Inglaterra se comprometía a entregarles los dirigentes sionistas en EEUU harían entrar este país en la guerra.

    Inglaterra prefirió continuar la lucha pues con la ayuda de EEUU y la traición del judaísmo a los Imperios Centrales (los mismos judíos se vanaglorian de tal traición) lograría mantener su posición de primera potencia mundial tras la presumible victoria.

    Londres temía que la alianza y amistad germano-turca construyera el ferrocarril Berlín-Bagdad (en realidad Hamburgo-Basorah) lo que pondría en peligro la vieja línea imperial británica: Gibraltar-Malta-Port-Said-Suez-Socotra-Adén-Ceylán-Hong-Kong.
    Si Alemania o cualquier otra potencia deseaba comerciar con Oriente o penetrar con sus buques en el Mediterráneo o salir de él, debía contar con visto bueno británico que dominaba Canal Suez y Gibraltar, es decir el Mare Nostrum. Dejando el comercio de Europa con el Lejano Oriente en manos británicas cuya flota de guerra, era, además la dueña de los mares.
    La ruta más corta enre Hamburgo-Bombay era, si Inglaterra lo quería así, el Cabo de Buena Esperanza, igualmente bajo dominio británico.
    El camino más corto entre Alemania e India requería, pues, tres semanas y el más largo, contorneando África, de ocho. El proyectado ferrocarril permitiría hacer el mismo viaje en sólo 8 días. Alemania podría, en caso de guerra con Inglaterra, llevar un ejército a la India en menos de 14 días.
    Inglaterra ofreció sumas astronómicas y toda clase de concesiones al sultán para que retirara la concesión a Alemania de dicho ferrocarril, pero el sultán las rechazó.

    Y está probado que el proyecto de ese ferrocarril fue el verdadero motivo de que Inglaterra se reconciliara con Francia y provocaran constantes fricciones con el joven Estado alemán.
    También es cierto que fue Inglaterra la que inició la red de alianzas “defensivas” pero que claramente apuntaban contra Alemania que en una década quedó cercada por un “anillo de la muerte” (la expresión es de Guillaume Hanoteaux, ministro de Asuntos Exteriores Francés en 1914) formado por: la Rusia zarista y sus satélites balcánicos (Serbia, Bosnia, Montenegro y Rumania), Francia, Bélgica, Dinamarca y la Home Fleet de Inglaterra.
    No contentos con eso Londres intentó añadir al lejano Japón y a su amiga Portugal en dicha alianza “democrática” y sin olvidar buen número de repúblicas iberoamericanas económicamente dependientes de Londres. A última hora se produciría el “coup de théatre italiano” que cercaba totalmente a los germanos.

    La entrada de EEUU en el conflicto, más la ayuda financiera del sionismo a Francia e Italia, y las revueltas “sociales” desencadenadas oportunamente en la retaguardia alemana y astríaca, financiadas con oro sionista, transformaron la inminente victoria alemana de 1916 en una situación de igualdad transitoria (pese al derrumbe de Rusia) que desembocaría finalmente en la estafa versallesca.

    Los sionistas jugaron, desde el inicio la baza alemana. Contaban con una derrota británica y que la influencia personal del kaiser sobre el sultán les perimitiría usurpar Palestina (entre 1895 y 1915, Guillermo II apeló, en varias ocasiones, al Sultán para la cesión de Palestina a los sionistas. Las relaciones del judaísmo y los Hohenzollern eran excelentes. Fue en Alemania donde los judíos obtuvieron, por primera vez, el reconocimiento de la igualdad de derechos con el resto de ciudadanos. El Congreso Sionista Mundial tenía su sede en Berlín hasta finales de 1915)
    La mala disposición del Sultán a ceder Palestina, que Alemania ofreciera a Inglaterra una paz en tablas, sin cambios territoriales y retornando a las fronteras de 1914, la desesperada situación británica movieron a los dirigentes sionistas a cambiar la apuesta.

    Numerosos escritores norteamericanos (entre otros: Elizabeth Dillings, Olivia O'Gready, William Guy Carr, robert Edmondsson, etc.) han narrado detalladamente las medidas tomadas por los sionistas para hacer entrar en la contienda a los EEUU.
    Sorprendete es el cambio que en unos meses tuvo que dar el Presidente Wilson (un auténtico “détraqué” sujeto a deficiencias psicosexuales) cuando a inicios de 1916 el sionismo aún del lado germánico y Wilson hace tentativas para obtener la paz (pax germánica) y Londres y París ni siquiera se dignan contestar a sus propuestas. Wilson exclamará que: “ingleses y franceses hacen gala de una mala fe exasperante” (ver Georges Boonet en Miracle de la France, París, 1965, Edit. Fayard).
    Y de repente, la “Gran Prensa” de EEUU cambia bruscamente la orientación cuando el Gabinete de Guerra Británico y los sionistas llegan a un acuerdo. La propaganda (que no información) aliadófila llegó a grados de apología delirante en tanto que las provocaciones antigermánicas se multiplicaron exponencialmente.

    El famoso “accidente” del Lusitania no fue más que un burdo pretexto. Los mismos norteamericanos admitieron que el barco iba cargado de municiones rumbo a Inglaterra y armado con cañones de largo alcance (Michael F. Connors: “The Development of Germanophobia”).

    Según el historiador estadounidense O. Garrison Willards, en The True Story of the Lusitania, el comandante del buque tomo una ruta opuesta a la que se le ordenó en New York internándose en una zona dominada por los submarinos germanos.

    Además, el Lusitania fue hundido en febrero de 1915, pero la declaración de guerra de EEUU fue hecha en abril de 1917, con 26 meses de retraso respecto al supuesto pretexto. Lo que hace quedar estúpida la versión oficial americana según la cual Washington declaró la guerra en un rapto de indignación por el hundimiento del “pacífico” trasatlántico.
    Tras el hundimiento, en 1915, el gobierno de EEUU reconoció OFICIALMENTE que Alemania estaba justificada en su acción contra el buque según el Derecho Internacional, la Convención de La Haya sobre la conducción de la guerra submarina y mas aún según la práctica corriente.
    Alemania en 1915 hundió el Lusitania (armado y con carga de municiones) usando el mismo derecho vital que usaron los yanquies en 1962 para hundir los mercantes soviéticos (portadores de armamento nuclear) con destino a Cuba cuando entre ambos países no había estado de guerra declarado.

    El pueblo alemán permaneció ignorante de la “puñalada por la espalda” propinada por quienes consideraba sus aliados, pero en 1919 en plena Conferencia de Versalles, 117 dirigentes sionistas, a cuyo frente estaba Bernard Mannes Baruch le reclamaron a los ingleses el pago de “su libra de carne”.

    Pero el caso es que Inglaterra no podía entregar Palestina a los árabes sin engañar a sus aliados árabes. Sin ningún escrúpulo Londres vendió a los cristianos y musulmanes de Tierra Santa al sionismo internacional, una de las más sórdidas estafas de la Historia Contemporánea.


    A finales de 1915 los turcos habían ocupado Sollum, la expedición francobritánica a Gallípoli había terminado en un completo “fiasco” y el general Townshend estaba sitiado y en trance de rendirse en Kut-el-Amara. La defensa del Canal de Suez parecía ya imposible.
    Inglaterra precisaba la ayuda áraba para continuar la guerra. Su única solución era organizar la sublevación árabe sujetos al sultán de Constantinopla. Los árabes prometieron ayudar a Inglaterra contra los turcos a cambio de la promesa de ser libres de todo control exterior una vez terminada la guerra. Y solamente la ayuda árabe permitió conservar el vital Canal de Suez a Inglaterra.
    Fue Sir Henry MacMahon, alto comisario británico en Egipto el que prometió, solemnemente, en nombre del Imperio Británico, al Emir de la Meca que, a cambio de la ayuda árabe, los Aliados y la Gran Bretaña reconocerían la independencia de un Estado Árabe en los territorios que incluían Palestina. Los límites de esos territorios prometidos oficilamente por Henry eran: Mersina (norte); Persia, hasta el golfo de Bassorah (este); oceáno Índico (excepto Adén) (sur), Mar Rojo y Mediterráneo (oeste), territorio que lógicamente incluye Palestina.
    Sir Henry hizo su promesa formal, en nombre del Gobierno Británico, en un memorándum con fecha 25 octubre de 1915. El Gobierno Británico confirmaría OFICIALMENTE las promesas de Sir Henry y se firmó el acuerdo.

    Mientras millones de árabes luchaban y 200.000 morían en la guerra de Inglaterra, creyendo que lo hacían por la libertad árabe, el ministro de Asuntos Exteriores inglés: Lord Arthur Balfour, vendía Palestina al sionismo, a cambio de la promesa de que empujarían a EEUU a la guerra y retirar todo el apoyo a Alemania.
    Complementando la traición, Inglaterra y Francia (según términos acuerdo de Sykes-Picot) se entendían para repartirse los territorios árabes (bajo soberanía turca) al final de la guerra.

    Ramsey MacDonald, Primer Ministro de Su Majestad en 1923 resumía así la triple maniobra: “nosotros provocamos una sublevación árabe en todo el imperio otomano, a cambio de la promesa de crear un Estado Árabe independiente con las provincias árabes que formaban parte de aquél, incluyendo Palestina. Al mismo tiempo, animamos a los sionistas de todo el mundo a que nos ayudaran prometiéndoles poner a disposición y bajo su soberanía Palestina. Simultáneamente firmábamos con Francia el pacto de Sykes-Picot, repartiéndonos el territorio que habíamos ordenado a nuestro Alto Comisario MacMahon que prometiera a los árabes a cambio de su ayuda.
    Será difícil encontrar en toda la Historia Universal un caso de más cruda duplicidad y no podremos escapar a la reprobación mundial que será su justa secuela” (Citado por Olivia María O'Grady en Beast of the Apocalypse, pgs. 313-4).

    Fue así, mediante ese triple engaño, respaldado por el falso sentimiento de la creación de un Estado-Refugio para los judíos “víctimas de prejuicios religiosos” como el Sionismo obtenía los siguientes beneficios:
    a.- una posición clave en el Oriente Medio.
    b.- control directo del oleoducto de Irak (terminal en Haifa).
    c.- “doble nacionalidad” para los judíos del mundo.
    d.- las riquezas del Mar Muerto (cloruro cálcico, magnesio y potasas).
    e.- proximidad al Canal Suez y zonas petrolíferas de Siria e Irak.
    Pese a los esfuerzos británicos (que se reservó Palestina como mandato de la Sociedad de Naciones entre 1919 y 1948, solamente 600.000 judíos pudieron aposentarse en “su Hogar Nacional” por la feroz resistencia árabe.
    Fue precisa la ayuda masiva de EEUU y la URSS tras la IIGM para aplastar a los árabes de Tierra Santa mientras Inglaterra se salía como podía del avispero que ella había creado.

    Lord Melchett (judío de alias: Alfred Mond o Moritz) entonces presidente del mastondóntico trust Imperial Chemical Industries dijo el 14 junio 1928 ante el Congreso Sionista reunido en New York: “si os hubiese dicho en 1913, que el archiduque austríaco sería asesinado y que, junto a todo lo que se derivaría de tal crimen, surgiría la posibilidad, la oportunidad y la ocasión de crear un hogar nacional para nosotros en Palestina … me hubieses tomado por un ocioso soñador. Más … ¿se os ha ocurrido pensar cuán extraordinario es que de toda aquella confusión y de toda aquella sangre haya nacido nuestra oportunidad …?
    ¿De veras creéis que sólo es una casualidad todo lo que nos ha llevado otra vez a Israel?”

    Según se deduce de las palbras del Lord, él (personada enterada e iniciada) no cree que “todo eso” (asesinato provocación del archiduque Francisco-Fernando, y consiguiente guerra generalizada entre los principales estados europeos) fuera un cúmulo de casualidades.
    Como seguramente tampoco fue una casualidad que fuera Gavrilo Princip quien perpetrara el magnicidio con cuatro cómplices, todos judíos y correligionarios del multimillonario Lord y miembros de sectas masónicas (carbonarias).



    Parte IV : LOS PRECURSORES.
    El famoso escritor inglés Gilbert Keith Chesterton escribió hace unas cuantas décadas que “la principal característica del gobierno moderno es que de hecho no se sabe quien gobierna. Vemos al político profesional, pero no a quien le respalda; menos aún al que respalda al respaldador ni, lo que es mucho más importante, al banquero del respaldador ...
    Entronizado sobre todos nosotros, con firmeza increíble, es el profeta oculto de las finanzas, gobernando las vidas de los homnbres y lanzando exorcismos en una lengua desconocida para todos. La prensa habla mucho de las penalidades de los rusos bajo el poder soviético. Los periódicos preguntan, con indignación, de dónde sale el dinero comunista. Pero ¿es que no hay alguien que sepa de dónde sale tanto dinero?” (Gilbert K. Chesterton: “England's Little History”).

    Y otro inglés, Brailsford sostenia que: “las Finanzas son el verdadero soberano y el árbitro de la Economía Moderna. Es la única autocracia que sobrevive en nuestra época. Produce los menguantes y crecientes del comercio, igual que la Luna gobierna las mareas. Regula los negocios y raciona los empleos” (Hector N. Brailsford : “Finance”).

    Supuestamente los precursores del sistema bancario fueron los Fenicios cuya actividad principal era el Comercio puro y simple.

    La Usura (préstamo de dinero a interés) aparece en Grecia donde es legalizada por el ateniense Solón. Platón, no obstante, denunciaba que la pretensión de hacer engendrar dinero al propio dinero es una aberración contra Natura.

    También Babilonia y Roma practicaron complejos sistemas bancarios y su colofón habitual: la Usura. En la Roma republicana sería célebre el usurero Verres, blanco de las sátiras de Cicerón.

    Sería el CRISTIANISMO (y el islamismo durante unos siglos) quien PROHIBIRÍA la Usura o préstamo a interés. Con el Emperador Constantino los usureros incurrían en duras penas, desde 10 años en galeras a la muerte.
    Al hundirse el Imperio Romano desaparece, prácticamente, el sistema bancario si bien subsisten orífices y prestamistas que cuando son descubiertos por las autoridades soportan severas sanciones.
    Los Pontífeces romanos dictan numerosas Bulas y Edictos contra los usureros y en consecuencia los cristianos se apartan totalmente de comerciar con dinero, dejando libre el camino a los judíos.

    Según el historiador Henry Coston (Les Financiers qui Ménent le Monde, pg. 17) “los judíos son los únicos usureros que subsisten en Occidente. Especialistas del préstamo con garantía y serán los únicos que lo practiquen durante 500 años. Fijarán las reglas del negocio inspirándose tanto en los preceptos talmúdicos como en las necesidades prácticas” (A. Dauphin Meunier en Histoire de la Banque, pg. 23).

    Esta actividad les atrae numerosas vicisitudes, los Papas multiplican las condenas contra ellos con una dureza y rigor de lenguaje desconocidos. Pero pese a las represiones sufridas vuelven, una y otra vez, con la tenacidad que les es propia.
    Cuando un monarca benévolo y débil como Carlos el Calvo (Francia) suprime ciertas medidas que dificultaban las actividades de estos Señores del Dinero les permite alcanzar posiciones de privilegio. Y ya no se conforman con la que hasta entonces ultra católica Francia se les tolere el libre ejercicio de su culto, sino que exigen que el monarca ordene que los comerciantes franceses no trabajen en sábado ni les citen tal día los tribunales.
    Tanta audacia y sus prácticas provocan una indignación general, pero se han ganado la confianza del monarca al que pagarán tantos favores envenándolo mediante uno de los suyos (Sedecio).

    En los principales reinos de la Cristiandad el poderío judío se acrecienta, es inmenso pero aún está desorganizado. El poderío procede de una alquimia que dominan bien: la trasmutacion del oro en poder que practican con extraordinaria habilidad. Lo hacen de forma individual y con fines también individuales.
    Hay que esperar unos siglos más para que las actividades político-financieras sobrepasen los límites individuales, es más, se internacionalicen.

    Pese al desprecio y repulsa que generan por sus costumbres, actitudes y actividades logran alcanzar puestos de influencia. Son recaudadores de impuestos por cuenta de los monarcas y denario de San Pedro de los Pontífices. Son el indispensable eslabón entre el Fisco y el soportador del Fisco, quitando dinero a los de abajo para entregarlo a reyes y poderosos con una repugnante mueca (“Histoire de France” Jules Michelet).
    Pero en esas idas y venidas siempre sacan su parte hasta que finalmente son los más ricos de cada país sin haberse dedicado nunca a algo productivo.
    Su poderío es visto con envidia y recelo por los poderosos que además están molestos por las constantes críticas y quejas del pueblo hacia ellos.

    Así, Felipe IV les expulsará de Francia (1306), confiscando además todos sus bienes. El mismo monarca, convencido de que también se han infiltrado en gran número en la Orden de los Templarios, ordenó disolverla y quemó a su Gran Maestre, que resultó convicto de herejía.
    Tras la infiltración los Templarios adquirieron fama de prestamistas, y aunque financieron algunas Cruzadas también ayudaban, secretamente, a los musulmanes y practicaban ritos satánicos y demolatría (La Judaización de la Orden Templaria es indiscutible, como que también adoraban al Gran Baphomet representación semi-animal-humana, del Diablo. En la Masonería, tan impregnada de Judaísmo, se halla conservado buena parte del ritual templario).

    Poco antes habían sido expulsados de Inglaterra por el Rey Eduardo (el Confesor) debido a sus costumbres, sus prácticas y actitudes.

    También fueron expulsados de Nápoles, Hungría y gran número de Estados Germánicos.

    A parte de estas medidas generales, de tipo oficial, dictadas en los estados cristianos, encabezados por el Estado Pontificio, hubo incontables reacciones populares contra los comerciantes del dinero, desde Polonia y Rusia (la expresión de “progrom” (matanza de judíos) es rusa y ha pasado a todos los idiomas).

    En España en 1491, en Barcelona, el ejército tuvo que intervenir para impedir que el pueblo encolerizado cometiera el asesinato colectivo de la colonia hebrea. Un año después serían expulsados también de España. Oficialmente por no pertenecer a la religión católica, pero en gran parte por sus prácticas, actitudes y actividades.

    Este pueblo cuando era expulsado de un lugar, pronto aparecía en otro, con gregaria tenacidad, excitan la compasión del pueblo sencillo mientras, con halagos, chantajes, componendas, y compra de voluntades se hacen con los poderosos. En poco tiempo sus innovadores “procedimientos mercantiles” (faltos de ética) les han generado la enemistad de todos. Y aunque los príncipes y soberanos los soporta algún tiempo por su habilidad recaudatoria terminan cediendo a las presiones de sus súbditos y vuelven las persecuciones y edictos de expulsión.

    Además de estos hechos se une la cuestón religiosa. “En la Edad Media (nos dice el historiador Michelet, op. Cit.) el dueño del oro es el judío, ese ser inmundo que no puede tocar una mujer, ni una mercancía sin que sean quemadas; el asqueroso deicida a quien todos escupen ...

    Como dice Francis Parker Yockley en “Imperium” : “estas persecuciones y abusos mutuos eran inevitables. El judío y el Occidental pertenecen a diferentes Culturas, considerando Cultura al ser orgánico superior que compendia una uniad de Nación-Estado-Raza-Destino

    La convivencia territorial de dos Culturas es radicalmente imposible cuando éstas son antagónicas. De nada sirven las “buenas voluntades”, la “tolerancia” o cualquier zarandaja falso-humanitaria.
    La Vida tiene sus propias leyes. La convivencia territorial de culturas antagóncias se torna imposible y deviene en guerra entre ambas. Y cada una guerrea con sus armas, el Occidental a cara descubierta, de frente, con arrojo, el Judío a traición, secretamente, infiltrándose entre sus enemigos, enmascarado, según su naturaleza.

    Comprender lo anterior es la única manera de encontrar una SOLUCIÓN TOTAL, no ya a los problemas puramente económicos, sino polítcos, religiosos, raciales, geográficos, culturales, militares y también los económicos.
    Una característica de Judío es volver siempre al lugar del que fue expulsado, como tal judío o adoptando gentilicios de otros pueblos que fueron anfitriones transitorios.
    Tras ser expulsados de Francia aparecían como “lombardos” o como “cahorsins” vendiendo a ambos bandos en la Cruzada Albigesa.
    Simon de Montfort, cedió como interés, al “cahorsis” Raymond de Salvagnac e derecho al saqueo de la villa de Lavaur. Al “lombardo” Jacques (Jacob) Jean la ciudad de proviens. El interés generalmetne usado con particulares no bajaba nunca del 23%, pero podía ser del 50% o del 100% (Henry Coston : “Les Finaciers qui Ménent le Monde” pg. 29).

    Carlos VI volvió a expulsarlos, así los “lombardos” o “cahorsins” u otras denominaciones hubieron de abandonar el reino. Volvieron a Italia y al Norte de África. Muchos se fueron a Inglaterra donde coincidieron con otros judíos que habían sido, casi simultáneamente, expulsados de Milán.

    Paulatinamante van apareciendo los primeros “financieros” que empiezan a mezclarse en política. El primer financiero de quien habla la historia de Francia es Jacques Coeur, misterioso personaje de Burdeos (XVI). El haber sido condenado por falsificar moneda no impide que Carlos VII le encargue de las Finanzas del reino. Pronto amasó una colosal fortuna y, paralelamente, una influencia similar. Llegó a Consejero General del Reino, mientras su hermano era consagrado Obispo de Luçon y su hijo arzobispo en la capital: Bourges.
    El Sumo Pontífice le enviará en misiones diplomáticas de confianza. Fue acusado de envenar a Agnés Sorel, la favorita de Carlos VII, en el proceso aparecieron nuevas cargos contra él: prácticas heréticas, venta de cristianos como esclavos en Oriente, protección de usureros “lombardos”, etc. Fue condenado a una módica multa, pero prefirió ingresar en prisión a pagar, pero huyó merced a raras complicidades acabando sus días en Roma bajo la protección del Papa Calixto III.

    Los Médici, de Florencia, banqueros de los Papas Juan XXII y Martín V, fueron los homólogos de Jacques Coeur en Italia. Los Médici serían figuras transitorias entre los mercaderes de dinero medievales y los banqueros modernos (A. Dauphn-Meunier : “Histoire de la Banque”, pg. 67).
    Los Médici adquirieron un relieve político-financiero sin parangón hasta entonces, especialmente Lorenzo apodado “El Magnífico” que dio un esplandor legendario a su banca y participand en todas las intrigas políticas de su tiempo. A su muerte la casa inició la decadencia al ser anulados por los Fugger de Augsburgo, tan o más poderosos que los Médicis, pero más discretos. Hans, cristiano, tejedor, se casó con una hebrea y el hijo mayor, Jacob, llegó a ser el jefe de la Corporación de Tejedores de Augsburgo, y se consagró al comercio del dinero. El matrimonio tuvo cinco hijos varones y todos casaron con judías.

    Mantuvieron relaciones finacnieras con el papado y la dinastía de Habsburgo. Jacob Fugger II llegó a ser el banquero del Sacro Imperio Romano-Germánico. En 1519 proporcionó los fondos necesarios para comprar los votos de los Electores que elevaron al trono imperial al sobrino de Maximiliano: Carlos V de Alemania que luego también sería rey de España.
    En 1523 escribiría al Emperador Carlos en los siguientes términos: “Es conocido y evidente que Vuestra Majestad no habría obtenido la Corona Imperial sin mí” (A. Dauphin Meunier “Histoire de la Banque” pg. 69).
    Los Fugger seguían una política de préstamos a bajo interés (1%) pero recibían a cambio también prebendas y concesiones de explotación de minas. Asi se hicieron con el control de las minas de cobre y plata del Tirol y Hungría. Y de extensas regiones de Venezuela.
    Una rama de los Fugger se instaló en España hispanizadno su apellido a Fúcar. Fue Antonio Fúcar quien financió la guerra de España contra Francia y los turcos.
    Sería el Decreto de Valladolid (1557) por el que Felipe II suspendía el pago de todas sus deudas y prohibía exportar oro español el que los arruinaría.



    EL CALDO DE CULTIVO.
    Por inercia e intereses comunes las dinastías financieras se fueron agrupando, y, en ciertos casos fundiendo hasta formar lo que hoy se conoce como Finanza Internacional, El Sistema (The Establishment).

    Pero para realizar una gran política aunque es imprescindible no basta con el Dinero, ni siquiera para elaborar una política financiera, se precisa un espíritu rector, una dirección, un alma (Mario Alberti “El Cuerpo y Alma de la Moneda” Roma 1935).

    El modus operandi de los precursores de la Finanza es el comercio del dinero y, a través del mismo, el tráfico de influencia.

    Transformando el otrora honrado negocio bancario (custodia de los fondos del público a cambio de un pequeño cobro) en un prodigioso timo o estafa monumental las posibilidades de los financieros alcanzaron límites insospechados, incluso para sus élites y desde luego, totalmente increíbles para el público en general.
    Ya no se trataba de prestar dinero, sino de INVENTARLO, crearlo de la nada.

    Para ello había que vencer la oposición de los gobiernos, pues ningún monarca o república sana permitirían nunca que la medida y cambio de os bienes de su país (el dinero) dependiera de la voluntad de individuos o instituciones particulares o extraños y ajenos al interés común nacional. De ahí que lo que generalmente se denomina “REVOLUCIÓN” (desde la burguesa Revolución en Francia, hasta la “comunista” en Rusia pasando por la interminable serie de UTOPÍAS: socialista, anarquista, democrática, etc.) hayan gozado siermpe del decidido apoyo de la Alta Finanza.

    El escritor Anatole France de cuyo republicanismo no es lícito dudar afirmó: “uno de los beneficios de nuestra Revolución ha consistido en entregar a Francia, maniatada, a los hombres del Dinero, los cuales la devoran desde hace cien años” (Anatole France “El Lirio Rojo”).

    Y Pierre Gaxotte, el mejor historiador especializado en el tema de la Revolución “francesa” no dudó en decir que: “sin el apoyo masivo y descarado de las potencias internacionales del Dinero, ocasionalmente dirigidas por Inglaterra, nunca se hubiera producido el fenómeno denominado Revolución “francesa”” (Pierre Gaxotte “La Revolution Française”).

    La colusión Finanza-Revolución es tan evidente que parece imposible que sólo sea plenamente comprendida y aceptada por unos pocos. La única explicación consiste en el fenómeno de la pereza mental humana. Como dijo Bernard Shaw “algunos hombres prefirirían morir antes que pensar, son los maŕtires de la estupidez humana” (Bernard Shaw “El Carro de las Manzanas”).

    También tienen gran responsabilidad los manuales escolares de “Historia” según los cuales, las Revoluciones (francesa, rusa, etc.) se produjeron porque “el Pueblo hambriento y explotado se levantó contra la tiranía de los poderosos”. Cuando la realidad es que en la Francia de Luis XVI, aunque endeudada por la funesta obra de Law y Necker, poseía activos muy superiores a las deudas y la clase laboriosa gozaba del más elevado nivel de vida en la Europa de su tiempo.
    La Rusia de Nicolás II, pese a su retraso respecto a Occidente había lelgado a una renta per cápita inigualada hasta entonces … y desde entonces.

    La complicidad entre capitalistas y revolucionarios es, históricamente cierta, pero también necesaria (para la Revolución). Organizar una revolución “espontánea del pueblo” precisa contratar y pagar tantas cosas como:
    - docenas de agitadores profesionales,
    - seguridad para los mítines y reuniones así como convencer con los puños a los opositores,
    - impresos, publicidad, marketing, propaganda,
    - docenas de periodistas, oradores, etc.
    - montones de abogados para que presten asistencia legal a los revolucionarios detenidos,
    - armas (el glorioso Ejército Rojo de la Revolución de Octubre en Rusia disponía de tanques y cañones, que no es muy creíble se compraran con las cuotas de los afiliados al partido),
    - decenas de traidores e infiltrar muchas docenas más en Ejército, Policía y Administración, sin ellos ninguna revolución (espontánea o no) tuvo nunca éxito, etc.

    Para organizar una Revolución hay que contratar y pagar tantas cosas que sólo queda al alcance de muy pocos grupos, altamente adinerados. Esto fue, es y será siempre así.

    Y esta necesaria colusión Finanzas-Revolución ha tenido su obligado paralelismo en la Historia.

    Es históricamente irrefutable que la relativamente pacífica Revolución Inglesa que ejecutó al Rey Carlos I e implantó la dictadura de Cromwell tuvo el poderoso respaldo de los banqueros sefardíes de Amsterdam y de los recién expulsados de España junto con los “lombardos” de Londres.
    El resultado, que se enseña en los libros, fue la instauración de la Cámara Baja (Comunes) pero el decisivo para la Finanza y la Intrahistoria fue la legalización de las actividades de los usureros y la posterior creación del Banco de Inglaterra (que como pasaría años después con el Federal Reserve Board es PRIVADO pese a los empaques “oficiales” de sus nombres).

    Lo mismo vale para la Revolución “francesa”. El ataque de la Alta Finanza Internacional a los tres últimos reyes Capetos fue de una violencia desconocida hasta entonces.
    Un aventurero “escocés”, John Law (según Gaxotte, Ob. Cit) era un agente de Fernández Carbajal, el banquero sefardí, artífice del triunfo de Cromwell y la creación del Banco de “Inglaterra” se instaló en París y propuso su servicio a Luis XIV que los rechazó.
    Contactó, entonces, con el Duque de Orleáns, primo del monarca y pretendiente a la Corona de Francia. Luis XIV mandó expulsar a Law (Según Henry Coston en “La Haute Banque et les Truts” que el auténtico apellido de Law era Lasse y no era escocés ni inglés) que regresaría a Francia tras el fallecimiento del rey fundando una banca privada y la Compañía del Comercio de Occidente con capital suscrito, íntegramente, por la Banca Law.
    Compañía que obtuvo el privilegio real de la exclusiva del comercio con la Lousiana, las Américas, las Indias, China y África.
    Solo un año después un edicto real transformaba la Banca Law en “Banca Real” que pondría en práctica el sistema de crédito, pero con tan poca prudencia, que la llevó a la bancarrota en dos años. El Estado hubo de conceder una moratoria, endeudándose él apra evitar la ruina de millares de impositores mientras Law huía a Inglaterra esquivando la orden de detención.

    Según el historiador Henry Coston “los manipuladores del dinero tomaron su revancha en 1789, aprovechado la “Revolución” establecieron sobre las ruinas de Francia un dominio ignomioso. Especialmente si se considera que estaba ejercido en nombre del “pueblo francés” pero por hombres que en general eran extraños a sus costumbres, tradiciones y su fe” (Ob. Cit. Pag. 29).

    Aunque se habla y escribe mucho sobre la labor de los enciclopedistas y conspiradores que gestaron dicha Revolución “francesa”, se omite, pese a su capital importancia, al financiero “suizo” Necker. Hijo de un abogado “prusiano” residente en Ginebra. Necker entró pronto a prestar sus servicios en la banca Isaac Vernet. Inicialmente luterano, luego calvinista, y luego masón. Issac Vernet le nombró le nombró director de la sucursal parisina.
    Habiendo sobornado a un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores, Necker se enteró de las negociaciones secretas de paz entre Francia e Inglaterra. Compró a precio vil todos los valores ingleses que pudo y, luego del Tratado de París (febrero 1763) los revendió con un beneficio de 1.800.000 libras (Jacques Bordiot en “Une Main Cachée Dirige ...” pg. 65).
    Una operación posterior, similar, basada en deuda canadiense hizo de él el personaje maś rico del reino.

    Por presiones de su entorno Luis XVI llamó a Necker encargándole poner orden en las finanzas del país. Durante unos meses Necker parecía la panacea. Para sanear el Tesoro Público lo único que hacía era lanzar empréstitos, tomando el dinero prestado a intereses escandalosos.
    En solo cuatro años triplicó la Deuda del país; su política, sostenida sobre todo por banqueros extranjeros, como los “ginebrinos” Hottinguer, Mallet, Mirabaud, Vernes, pero sobre todo por Isaac Vernet, se basba en multiplicar la Deuda “ad infinitum” al tiempo que presionaba al rey para que fundara un “Banco Central” como los que ya funcionaban en Holanda e Inglaterra.

    El que protegiera a ciertos revolucionarios fue causa, así como su desastrosa política económica, de su destitución por el rey. Entonces las “Sociedades del Pensamiento” presionaron obligando al débil Luis XVI a readmitirle, en 1788, siete años tras su destitución.
    Este retorno fue causa de extravagantes manifestaciones de entusiasmo de una parte de la “opinión pública”.
    El 27 de diciembre de 1788, en su informe al Consejo Real, Necker, sin rectao alguno ataca a Luis XVI y a su primer ministro Vergennes, la “bestia negra” de los revolucionarios.
    Seis meses después, en mayo de 1789, se convocan los Estados Generales, embrión del futuro Parlamento, objetivo por el que durante tanto tiempo había luchado el financiero archimillonario Necker. Dos meses después el irresoluto rey expulsará nuevamente a Necker, era el 11 de julio, con nueva agitación “popular” del populacho parisino en favor de Necker, siguen las algaradas callejeras y la toma de la Bastilla el 14 de julio.
    Al día siguiente, el desgraciado Luis XVI, obligado por el “hermano masón” General Lafayette, llamaba, nuevamente a Necker.

    En 1790, con el país completamente arruinado y el Monarca prácticamente prisionero de los revolucionarios (que lo guillotinarían tres años después) Necker, ya desacreditado por los que le habían sostenido pese a su vacuidad, le abandonaban, ya no les era útil y volvía a Ginebra con su mentor Isaac Vernet.

    Las Sociedades del Pensamiento (Sociétés de Pensée) eran las logias masónicas. La influencia de dichas “Sociedades” en desencadenamiento de la Revolución “francesa” fue importantísima.
    Autores de la talla de Bernard Fay, Augustí Cochin, Copin Albancelli, Gustave Bord, Gaston Martin, Henry Coston, Georges Virebeau, y la inglesa Nesta H. Webster han tratado el tema en profundidad y exhaustiva documentación.

    La Masonería ha sido y es enemiga de todos los Tronos, aún cuando por razones tácticas se haya apoyado ocasionalmente en ellos o haya tolerado su existencia, especialmente si son Tronos figurativos (sin mando real).
    La Masonería, junto con la Revolución, es uno de los componentes del caldo de cultivo del SISTEMA. El tercer componente es la Finanza Internacional. Pese a su importancia la Finanza Internacional es otro componente, un instrumento más como lo es el Comunismo, el Anarquismo, como pudo serlo el Trotzysmo, etc.

    Pero el SISTEMA es algo más que todo eso. El Sistema es el mundialismo (Nuevo Orden Mundial) representado, en su parte visible, por la ONU y corporaciones e individuos que de forma misteriosa (antidemocrática, son designados por cooptación) como el Grupo Bildeberg, la Trilateral, Pilgrins, etc.

    En resumen el Sistema es la actualización de viejas profecías mesiánicas formada por una organización tentacular, la mayoría secretas, cuyo objetivo final es el dominio y control mundial de todos por unos pocos "elegidos".



    Parte 5ª : NAPOLEÓN.
    Tras vaciarse las arcas del Estado por los manejos de Necker una pléyade de politicastros, entre los que abundaban no franceses (“prusiano” Anacharsis Klotz, el sefardita Chocerlos de Lacios, el “portugués” Almeyda, el “español” Guzmán, y sobre todo el sanguinario Jean Paul Marat, pero en realidad todos judíos) imponían el TERROR, ciego y arbitrario como forma de gobierno, apoyándose en la chusma de las grandes ciudades.

    Chusma de la que había surgido lo que Spengler llamaba la “élite negativa del arroyo”, el mundo abisal de los resentidos, los fracasados, ociosos y borrachos, prostitutas, charlatanes y demagogos, seres que odiaban la sociedad y los valores establecidos adoctrinados en el odio.
    Individuos que amparándose en el famoso lema de “Libertad, Igualdad, Fraternidad o Muerte” hacían fabulosos negocios. Todos victimarios y víctimas, sucesivamente, del mal desencadenado. Del principio según el cual el Mal es malo hasta para el Mal.
    En definitiva, todos al servicio de fuerzas anti nacionales, cosmopolitas como ya se decía entonces.

    En el proceso de los “hébertistas”, por ejemplo, se demostró que todos eran tan anti franceses como anti demócratas, al acusarse, sin recato alguno, los unos a los otros. Y fueron guillotinados, como cómplices del extranjero: el judío prusiano: Klotz; Danton, el ilustre estipendiario de Inglaterra, mejor, del Banco de Inglaterra, el sefardita Guzmán, los banqueros “austríacos” Emmanuel y Junius Frey; Madame de Haelder, agente del Rey de Prusia y fundadora de la muy masónica “Sociedad Fraternal de los dos Sexos” a la que pertenecía la espía aventurera ·holandesa” Etta Palm, agente del Banco de Amsterdam y amante del diputado Choudieu, a su vez, agente de los Países Bajos (Jacques Bordiot, op. Cit. pg. 83).

    Para que, unos meses después, los jacobinos, ejecutores de los “hébertistas” fueran, a su vez, a la guillotina.

    Las guerras del Directorio (escribe Henry Coston, op. Cit. pg. 51) permitieron a los financieros, convertidos en amos del Estado, explotar las conquistas que llevaban a cabo los generales.
    En 1799, el Directorio, arruinado, se enteró de que “su” banquero: Ouvrard, había rehusado suministrarle más dinero. El Gobierno, entonces, anunció medidas contra los financieros “especuladores”.

    Los banqueros se asustaron y buscaron un sable que pusiera orden en aquel caos. Los banqueros Perregaux y Marmont se acordaron de un tal Bonaparte que, en Egipto, como antes en Italia, había demostrado ser un gran estratega y un prudente administrador de los territorios conquistados.
    Los banqueros enviaron a Egipto a su emisario: Bourbaki que informó a Bonaparte de que “dos millones de francos estaban a su disposición en previsión de un golpe de Estado” (A. Dauphin-Meunr en “La Banque á Travers les Ages, TII, pg. 71)

    Napoleón dejaría sus tropas al mando del General Kléber y va a París donde le esperan los banqueros: Le Couteulx, Perregaux, y Marmont (padre del ayuda de campo de Bonaparte).
    La alta finanza no tenía ningún interés en derribar el Directorio, tampoco sospechaba que Ouvrard, primero, y luego Perregaux, Le Couteulx y Marmont actuasen por su cuenta, sin consultar al Poder del Dinero sólidamente instalado ya en Amsterdam y Londres.
    Por tal motivo se tomaron las medidas necesarias para impedir que se repitiera el “escandaloso” hecho de que algún banquero pensara por su cuenta y más en su patria que en los intereses del Sistema Internacional. Así, el hecho no se repetiría hasta Alemania y pasados 130 años.

    El dinero e influencia de esos banqueros hizo elegir a Luciano Bonaparte como Presidente de la Asamblea Nacional (abril 1799). Le Couteulx se hizo elegir Presidente de la administración del Departamento del Sena, compró la complicidad de Lemercier, Presidente del Consejo de Ancianos.
    El General Marmont, hombre clave de la conjura (hijo de un banquero, hijo político de Perregaux, y edecán de Bonaparte) convenció al general Jubé, Jefe de la Guardia del Directorio, para que se uniera a la conjura. Y Jubé encerró a los miembros del Directorio (de cuya seguridad era responsable) en el Palacio de Luxemburgo mientras Napoleón hacía llevar, por la fuerza, a los miembros de las dos Asambleas al castillo de Saint Cloud donde, bajo pretexto de salvar a la República, la estranguló.
    El 19 de Brumario (11 noviembre 1799) Napoleón era nombrado Primer Cónsul (A. Dauphin-Meunier, op. Cit. TII, pg. 79).

    Napoleón ha sido descrito de manera diversa y desde diferentes ángulos, pero es una excelsa figura en una época en la que abundaban grandes hombres.
    Los auténticos historiadores, empezando por el monárquico Jacques Bainville lo describen como gran estadista, legislador, economista, un Genio que en la campaña de Italia concluyó que Francia necesitaba, con urgencia, para acabar con el caos generalizado que beneficiaba a la Finanza Apátrida un Rey. Sugirió la posibilidad de traer a los Borbones, pero el hermano y heredero de Luis XVI gozaba en Gran Bretaña de asilo y pensión británica amenazando solicitar la ayuda inglesa para someter a los “súbditos rebeldes”. Tan indigna conducta, impropia de un monarca, hacía la Restauración imposible.
    (R. McNair Wilson en “God and the Goldsmiths”, pg. 94: “La Nación Francesa, decía Napoleón, necesita un jefe hereditario … Yo recomendaría incluso la restauración borbónica, si ellos (los Borbones) tuvieran hoy en Europa otro título de consideración que no fuera la derivada de los despreciables salarios que reciben de Inglaterra, o de los financieros que en esa Isla imponen su voluntad, y si los franceses no dispusieran de buenas razones para temer que su regreso atrajera sobre sus cabezas el desprecio que merece su debilidad, y ocasionaría la destrucción de nuestras actuales instituciones a manos de gentes ignaras que las odian”)

    Napoleón enjuiciaba la Revolución con el mismo punto de vista que Mirabeau, como un medio, no como un fin. El medio de expurgar de abusos el sistema feudal.
    Napoleón quería hacer la Revolución desde arriba, la única posible, intentando restaurar el Trono con un monarca que “no se pueda sobornar
    Sabía que para dominar al Dinero habría una lucha tentacular, multifacial pues nunca da abiertamente la cara, que lucha mediante agentes que en muchas ocasiones desconocen el objetivo al que sirven ni los hombres ni fuerzas que buscan dicho objetivo.
    Napoleón sabía que había dinero internacional tras sus enemigos: detrás del fantoche Luis XVII y el partido monárquico, tras los ultra-revolucionarios del Club Jacobino y en al comunidad israelita de Francia.


    Una de las primeras medidas de la Convención fue permitir la inmigración incontrolada de los judíos y darles todos los derechos civiles aunque acabaran de llegar de un guetto de Transilvania. Los judíos, como siempre y en todas partes, estaban, individual y conjuntamente, al servicio del Dinero Internacional. Ellos hundirían, apoyándose, como siempre y en todas partes, en el patriotismo respetable de otras naciones o en la traición de los descontentos del interior, a quien había osado openerse a los designios del Gran Parásito.

    Napoleón que con su perspicacia había detectado desde el inicio a su Enemigo, pese a tomar medidas, intenas y externas, para protegerse él y a Francia, acabaría sucumbiendo a dicho poder.
    Napoleón restaura la idea de servicio cuando la demagogia solo habla de “derechos”. Pone freno a las actividades de los banqueros y proclama que el crédito es de la Nación, no de los banqueros usureros.

    En Inglaterra, la gallardía inicial de Jorge III se iba diluyendo y tas la humillación en América no se atrevía a actuar contra los intereses de The City, la misma que lo había traicionado clamorosamente en la guerra con las colonias norteamericanas pero luego se volcaría con Inglaterra en su lucha contra Francia (más bien contra la idea de servicio del corso).

    Según el historiador McNair Wilson: “los financieros exportaban e importaban el oro sin hacer caso alguno de la ley ni del estado de guerra; sus operaciones escapaban a toda sanción, porque los que hubieran podido imponerla eran socios de ellos y cosechaban monumentales beneficios” (The Bankers Conspiracy).

    Es una evidencia histórica que durante toda su vida Napoleón buscó la alianza con Inglaterra, discernía claramente que una cosa era el pueblo inglés y otra los hombres de la City. Era frecuente que dejara sentir su admiración por Inglaterra y sus instituciones. Y en 1799 propuso un tratado de paz (Amiens) por el que Francia sin otra contrapartida que mostar su buena voluntad a Londres se comprometía a que su flota de guerra, en ningún caso, excediera en tonelaje, un tercio de la británica. Y un Napoleón invicto dicta una amplia amnistía, llama a todos los desterrados y restablece la religión.

    Tras hacer la paz con sus enemigos externos trata de ordenar el interior. Prohíbe, con severísimas penas, exportar oro de Francia y ordena que bajo ningún pretexto o circunstancia se recurra al rempréstito para sufragar gastos ordinarios, civiles o militares. Quería evitar que los banqueros pusieran en dificultades al Gobierno como ya habían hecho con Luis XV, Luis XVI, la Convención y el Directorio. Cuando un Gobierno depende financieramente de la Banca, el verdadero Gobierno son los banqueros pues “la mano que da está por encima de la que recibe.

    Como el mismo Napoleón afirmó a su fiel Las Cases “el Dinero no tiene patria: los financieros no tienen patriotismo ni decencia; su único objeto es el lucro” (Las Cases en “Memorial de Santa Helena”).

    La negativa napoleónica a aceptar préstamos de ninguna clase inquietó vivamente a la City londinense, ya no era Francia era más de la mitad del Continente por la influencia de las victoriosas armas francesas que imponían sumisión a las directrices parisinas.
    Y más alarma creó aún en la Alta Finanza la decisión de crear el Banco de Francia. Banco preconizado por Necker, es decir, los financieros que mandaban en Necker que deseaban un Banco de Francia como sus homólogos de Inglaterra y Holanda, el clásico Banco Central para coordinar los bancos privados y más privado aún que esos. Pero Napoleón creó un auténtico Banco de Francia, es decir, vinculado a Francia, perteneciente a Francia y sirviendo sólo los intereses de Francia.
    La institución crearía dinero, emitiría la moneda a medida que la producción agrícola e industrial lo exigiera. Por lo que dicho dinero sería limpio, sin el estigma de la Deuda y totalmente desvinculado del Oro. Napoleón se hizo nombrar Presidente Vitalicio del Banco figurando en cabeza de la primera lista de suscriptores de acciones, junto a personas de su más absoluta confianza, como su hermano José, su cuañdo Murat, su nuera Hortensia y sus fieles edecanes Duroc, Clarke, y Bourienne y su confidente Las Cases.
    El banquero Ouvrard que criticó abiertamente la política del nuevo Banco nacional fue arrestado por orden de Napoleón enconando más la hostilidad de la Alta Finanza.

    La gota que rebosó el vaso fue la actitud de Napoleón ante los judíos. Hizo convocar el Gran Sanhedrín de Francia para según el historiador Edouard Drumont (La France Juive, pg. 254) “ver a sus judíos”. El instinto de su genio no lo traicionaba, porque como afirma Drumont “todo judío que se ve, todo judío descubierto es relativamente poco peligroso, incluso ser útil si se le usa en acciones deshonrosas que nadie más quiere llevar a cabo. El judío peligroso es el judío vago, socialista de palabra, agente provocador, generalmente al servicio del Extranjero, al que también traicionará cuando le convenga” (Ob. Cit. pg. 256).

    Para “ver” a “sus judíos”, Napoleón EXIGIÓ que adoptaran nombres y apellidos fijos, bajo pena de expulsión. Obligó a que se empadronaran, fijó un “número clausus” que afectaba a los lugares de residencia y determinadas actividades, y les prohibió, terminantemente, la usura.
    Como en Alsacia eran demasiados numerosos, provocando las quejas de los habitantes de la región, ordenó la expulsión de más de la mitad, mandándolos a la Vendée “en castigo de esa región, culpable de rebelión en favor del titulado Luis XVII

    En una reunión del Consejo de Estado, Napoleón dijo: “nadie se queja de los católicos ni protestanes como se queja de los judíos, lo que prueba que no se trata de una cuestión de religión, sino de raza. El mal que hacen los judíos no proviene de los individuos, sino de la propia idiosincrasia de ese pueblo extraño. Son unas sabandijas, unos parásitos que quieren arruinar a mi Francia” (ob. Cit. Pag. 259).

    Y para colmo de indignación de la Alta Finanza Internacional, que había posibilitado la Revolución “francesa”, el general Napoleón se proclamó Emperador, consagrado por la Iglesia y mano del propio Papa Pío VII pero para que no pudiera ni suponerse que el nombramiento venía indirectamente a través de la Iglesia, se colocó el mismo la Corona de Francia sobre su cabeza.

    La Finanza Internacional organizaría, desde Londres y con abundantes complicidades continentales, coalición tras coalición contra el Emperador. Y pese a cortar de raíz los abusos anticatólicos jacobinos, Napoleón no pudo congraciarse con el alto clero que nunca le perdonó su actitud el día de la coronación como Emperador.

    El historiador, D'Ivernois, poco sospechoso de bonapartismo, afirma que: “fue la Alta Banca la culpable del fracaso del bloqueo continental impuesto a Inglaterra” (R. D'Ivernois en “Les Effects du Blocus Continental”) y por tanto, del forzado exilio del Emperador a Santa Helena (puede ser una coincidencia, en la que el autor cree poco, pero el Gobernador “inglés” de Santa Helena, que tan indigno trato dio al Emperador, era un judío: Edmund Lowe).

    La caída de Napoleón supuso el retorno al “orden”, es decir, la reinstauración de la Usura como sistema económico político para el gobierno de los pueblos. También representó un frenazo a la gran Idea de la Nación Europa, en su lugar el Continente fue balcanizado en un sin fin de estados, más o menos independientes, aunque en la práctica, lo supieran o no, dependían del poder omnímodo de la Finanza Internacional.


    SURGE UNA NUEVA DINASTÍA : LOS ROTHSCHILD.
    La caída de Napoleón coincidió con la aparición en la alta política del nuevo REY de Europa: Rothschild. Los antepasados de Mayer Amschel Rothschild vivían, como él, en Frankfurt, en cuyo guetto explotaban un negocio de préstamo de dinero contra garantías. Como los judíos no numeraban las casas se distinguían estas por el escudo que exhibían encima de la puerta u otro emblema particular.
    La casa habitada por los Rothschild estaba presidida por un escudo rojo (en alemán rotes schild) (Conde Cesare Corti en “La Maison Rothschild” pg. 13).

    Sería Mayer el verdadero fundador de la dinastía. Entró al servicio del Landgrave Federico de Hesse-Cassel, el Príncipe más rico de la Confederación Germánica, que hacía fortunas proporcionando mercenarios en todas las guerras europeas. Este comercio era común en la época y Mayer-Amschel se encargaba de reclutar las tropas, vestirlas, albergarlas y alimentarlas hasta la remisión a su nuevo soberano por una buena comisión del Príncipe Federico que era quien nominalmente suministraba la “carne de cañón”.
    Las guerras de la Revolución “francesa” y del Consulado permitieron al elector de Hesse y a su empleado Rotschild hacer magníficos negocios.
    Cuando en 1806 se organiza otra coalición contra Napoleón, el Rey de Prusia reclama ayuda al Elector de Hesse y le pide que le mande soldados aunque confiesa que no dispone del dinero necesario para pagarlos. Rothschild ya está capacitado para adelantarle la suma, pero a un alto interés.

    En 1810, viéndose envejecer Mayer-Amschel asocia a sus cinco hijos a la empresa familiara “Mayer Amschel Rothschild and Sons” y los distribuye como sigue. Nathan a Londres; Salomón a París; James sería el enlace de los anteriores y residiría en Gravelines (Bélgica). El hijo mayor Amschel y Karl se quedarían, de momento con su padre, en Frankfurt, pero pronto Karl es enviado a Nápoles. Cuando desaparece el gran enemigo, Napoleón, James irá a Viena.

    Los Rothschild que obtuvieron fabulosos beneficios acabaron de redondear su fortuna con el famoso “golpe bursátil de Waterloo”. Enterado por sus correligionarios de poca fortuna que, según costumbre, aparecían en los campos de batalla al finalizar la misma para remtar a los heridos y despojar los cadáveres, de que el Emperador había sido derrotado, se fue velozmente a Londres (llegaría un días antes que la noticia) e hizo correr el rumor de que los Aliados habían sido derrotados por Napoleón, provocando así un bajón en la Bolsa londinense aprovechando sus agentes para comprar a vil precio toda clase de valores … que subieron como la espuma al conocerse la verdad. La jugada convirtió a los millonarios Rothschild en multimillonarios (Eugéne de Mirecourt en “Rothschild” pg. 64. El Conde Corti, en su obra “La Maison Rothschild afirma que Nathan no fue personalmente a Londres por el temporal que azotaba el Canal de la Mancha, sino que envió a su agente y correligionario Rothworth con sus instrucciones concretas).

    A partir de 1815 los Rothschild se convirtieron en “amigos” y financieros de Luis XVIII, de los Habsburgos del Imperio Austro-Húngaro. Incluso del Gobierno Británico que les encargará la recaudación de guerra que la Francia vencida debe pagar.
    En 1823 Luis XVIII les confía el lanzamiento de un empréstito de 414 millones de francos. Luego será Prusia la que recurre a ellos, seguirán España, Nápoles, Austria-Hungría, Rusia y hasta los Estados de la Iglesia.
    En 1830, 31, 32 y 34 negociaron nuevos empréstitos por cuenta del Gobierno de Francia.
    En 1844 se ocupan de otro empréstito de 200 millones, que fue causa de un escándalo, acusándose al Ministro de Finanzqa de estar vendido a la influencia de los Rothschild. Súbitamente la prensa, obviamente sobornada, desacreditó a todos los que se habían opuesto a la dinastía Rothschild y su Ministro de Finanzas.
    Se han escrito numerosas obras, en contra y a favor, de esta dinastía, curiosamente son más aleccionadoras las que pretenden favorecerlos.

    Mientras tanto, Salomón Rothschild, en Viena, era nombrado barón por el Kaiser y se convertía en “amigo” personal del Canciller Metternich al que endosó a su agente, Gentz, israelita, que le tenía informado de los entresijos de la alta politica del poderoso estado austro-húngaro.

    Karl, en Nápoles, era recibido personalmente por el Papa, fue el primer judío a quien se le concedió ese honor.
    Nathan en Londres era el primer judío admitido en la Cámara de los Lores (para ello hubo que modificarse todo el ceremonial. Hasta entonces se juraba el cargo con la fórmula “... on the good faith of a Christian” (por la buena fe de un cristiano) pero Nathan se negó, obstinadamente, a usarla y se desató una viva polémica de la que salió vencedor, como casi siempre, el dinero y desde entonces los Lores ingleses ya no juran como “cristianos”).

    La fortuna y el poderío de la dinastía subía sin cesar. Las guerras eran cosechas de estos traficantes de dinero. En 1835 estallaban en España las guerras sucesorias, entre liberales y carlistas. Austria-Hungría apoyaba a éstos. Inglatera y Francia a los liberales. Los canalizadores de la ayuda eran los Rothschild de Viena, Londres y París. Es decir, prestaban dinero contra garantías a ambas partes. Así fue como las fabulosas minas de Almadén las únicas (junto con las Idria que ya habían comprado a los Habsburgo), las únicas de mercurio en el Continente, pasaron a su poder y de cuyos beneficios España no recibió NUNCA nada, y pudieron establecer así un monopolio del metal. Y Además la rama londinense de la dinastía establecía sobre la vencedora Regente, María Cristina, un protectorado financiero.

    La bestia negra de la familia era Rusia. Los Zares excitaban, con sus medidas antisemitas, la ira de los Señores del Oro … y no solo de los Rothschild, sino de correligionarios suyos como los Lazard, los Gunzbourg, los Reinach, etc. todos banqueros de gran fortuna e influencia.
    También de los revolucionarios israelitas como el adinerado Henrich Heine, el nada proletario Karl Marx (judío descendiente de banqueros), etc. gozaron de financiación y protección de los Rothschild.

    El dinero estrechamente ligado al tráfico de influencias era la base de la politica de los Rothschild. Cuando en 1848 el populacho parisino que acababa de proclamar una “República del Trabajo” arrasan las Tullerías y el Palacio Real, destruyendo obras de arte y saqueadno los domicilios de los adinerados … pero las casas y bancos de los Rothschild es cuidadosamente protegido por la Policía y ni una de sus más de 140 propiedades parisinas sufre el menor daño. Caussidiére, el Prefecto, ha sido sobornado para que nada suceda al “Rey” de la República. Esta consideración de “rey” aplicada a Rothschild hace que las siglas R.F. (Republique Française) bordadas en la bandera tricolor sean popularmente interpretadas como “Rothschild Frères”.

    El Gobierno francés continuó mediatizado por la influencia de la Finanza. La Banca Péreyre fue víctima de una conjura dirigida por los Rothschild consiguiendo hundirla como hicieron con la “banca católica” (Union Génerale). Napoleón III hubo de volver al redil de los Rothschild que impusieron un correligionario, Goudchaux como Ministro de Finanzas, y a León Crémieux, también judío, como Ministro de Justicia que concedería, en bloque, la nacionalidad francesa a la población judía de Argelia pero se negó a los árabes de ese territorio, medida que abriría una brecha de animadversión entre franceses y árabes al interpretar estos, con justicia, que era una medida vejatoria.

    Los Rothschild financiaron la compra de las acciones del Canal de Suez para Inglaterra. El Khédive de Egipto las había ofrecido a Francia, la patria de Ferdinand de Lesseps, el padre del Canal. Pero la Alta Finanza, encabezada por los Rothschild decidieron que políticamente convenía el control a Inglaterra. Los Rothschild de Francia dilataban con diferentes pretextos al Gobierno francés, pero informaron a su rama londinense que el Khédive tenía aprietos y preicsaba vender sus acciones. El Primer Ministro “británico” Disraeli (Benjamín Disraeli, Lord Beaconsfield, era descendiente de sefarditas expulsados de España por los Reyes Católicos) se presentó ante la Reina Victoria, con el ofrecimiento de los Rothschild de la City y 4 millones de libras a módico interés, para comprar las acciones del Canal de Suez (Cesare Corti en “La Maison Rothschild”, pg. 241).
    El asunto fue una auténtica bofetada a Francia, pero el dinero engrasó debidamente la maquinaria de la prensa y pronto el asunto fue olvidado.
    En 1870, los Rothschild, sirvieron a los intereses alemanes en detrimento otra vez de Francia, cuando hicieron firmar al plenipotenciario Jules Favre, presentándolo como un éxito el reconocimiento de una indemnización de guerra de 5.200 millones de francos.
    Lo que no impidió que al final de la IGM, los Rothschild y sus colegas financieros de todos los países se pusieran resueltamente contra Alemania lo que resumiría magistralmente el “francés” Simon Klotz al decir: “Le boche payera tout” (el alemán lo pagará todo).

    Uno de tantos casos en que la Alta Finanza contribuyó a crear el ambiente prebélico para luego actuar abstrayéndose totalmetne de los intereses de los contendientes fue en la IGM.
    En 1917, un senador francés acusaba a los Rothschild de vender el nickel de Nueva Caledonia (colonia francesa de Oceanía) a Alemania mediante la “American Metal Co” sociedad que representaba en los EEUU a la “Metallgesellschaft” de Frankfurt, empresa controlada por los Rothschild de Alemania.
    Y en el Reichtag se acusó a los Rothschild alemanes de vender trigo alemán y austro-húngaro a Francia e Inglaterra, mediante triangulaciones con países neutrales.

    Los Rothschild también intervinieron en la Guerra de Secesión Americana, ayudando a los Estados Confederados del Sur directamente mientras apoyaban, mediante agentes (banqueros correligionarios como Belmont) a los nordistas.

    Otro caso conocido de los Rothschild en política es el de Herzen, narrado por la poco sospechosa pluma del revolucionario hebreo Rappoport (Angelo S. Rappoport en “Pionners of the Rusian Revolution”).
    El activista bolchevique Alexander Herze se vio obligado a abandonar Rusia perseguido por la policía zarista y escapando a Londres donde publicaría el panfleto revolucionario “The Bell”. Antes de emigrar el rico bolchevique convirtió sus propiedades en obligaciones del Estado. El Gobierno Imperial identificó los números de las obligaciones de Herzen y, cuando fueron presentadas para el cobro, tras llegar a Londres Herzen, el Zar ordenó al Banco de Estado de San Petersburgo que no pagara. El Banco obedeció, pero el Zar encontró un enemigo inesperado, el primogénito de los Rothschild quien le hizo saber que, como las obligaciones de Herzen eran tan válidas como las de cualquier otro “ruso” tendría que decidir sobre la solvencia del Gobierno Imperial. Si las obligaciones no eran pagadas ipso facto, él (Rothschild) declararía al Zar en bancarrota, sobre todo a su moneda en las Bolsas europeas.
    Nicolás II se metió su orgullo y sentido común en el bolsillo y pagó. Pero los judíos no pararon ahí, dieron una extraordinaria publicidad al suceso que representó un golpe moral terrible para el zarismo.

    Actualmente los Rothschild siguen en el pelotón de cabeza al frente de la Alta Finanza, tras los Warburg, los Rockefeller y los Lehmann que, por su ubicación geográfica (EEUU), han logrado sobresalir entre las más fuertes dinastías financieras.
    Pero la importancia de los Rothschild radica en la diabólicamente inteligente política de alianzas matrimoniales que les ha permitido tener un pie y parte del otro en todas las familias del Sistema. Y, cuando no aprecen los Rothschild, aparecen sus fideicomisos y testaferros. Así la familia Aschberg controla, desde 1917, el Banco del Estado Soviético. Mientras que los Aschberg de Estocolmo (Nya Banken) pasan por ser sus agentes en el Norte de Europa.

    En Francia, tras la llamada liberación (fin IIGM) el General De Gaulle surgió como primera figura política de la IV República Francesa siendo promocionado desde su cargo de general (provisional), por Spears, un agente Rothschild de Londres. Durante toda su vida De Gaulle seguiría las directrices políticas de los banqueros de la Rue Laffite. Hasta que un buen día (mal día para De Gaulle) tuvo la ocurrencia de atacar a “ese pueblo agresivo, orgulloso y dominador” en referencia al Estado de Israel, inmediatamente, la venal opinión pública francesa, regada de subvenciones de los Rothschild y Lazard se revolvía contra él, y era derrotado electoralmente.
    En su lugar aparecía Pompidou, que antes de dedicarse a la política, había sido Director General de “Rothschild Fréres” de París …



    Parte VI : AMÉRICA, LA NUEVA TIERRA PROMETIDA.
    Las inmensas posibilidades que ofrecía el Nuevo Continente originaron que hacia él se dirigiera el interés de la Finanza. La Guerra de la Independencia Norteamericana fue alentada por la fuerza del Dinero que quería controlar la Colonia (culturalmente América es una Colonia de Europa, madre de la civilización occidental, al menos para muchos filósofos, entre otros Spengler, Treitchke y Yockey. La Colonia es más vulnerable a desviaciones morales como la Usura y su principio impulsor, su “alma” el Materialismo).

    La Guerra de Independencia fue la primera excepción a la tradicional alianza entre el títere llamado Imperio Británico, más exactamente de su amo: The City, con la Finanza Internacional.
    Jorge III tuvo que mendigar, literalmente, el dinero preciso para sostener la guerra contra los insurrectos de las 13 colonias americanas. Dinero que le fue repetidamente escatimado por la Cámara de los Comunes en la que predominaban los agentes y testaferros de los poderes del Dinero (Louis Madelin en “The Revolucionaries”).
    La Masonería, arma e instrumento de la Finanza Internacional también se puso incondicionalmente del lado de los norteamericanos (Arnold S. Leese en “Gentile Folly”).
    Reoconocida la independencia de los EEUU, “Shylock” reclamó su “libra de carne” (El Mercader de Venecia).

    De nada valdrían las sabias advertencias de Benjamín Franklin (“si no echamos a los judíos de este país, antes de dos siglos nuestros descendientes trabajaran para ellos”, Franklin pecó de optimismo, los judíos no precisaron dos siglos para apoderarse de EEUU bastaron unos 150 años).
    Tampoco sirvieron las precauciones legalistas de los Padres Fundadores, entre otras cosas poque la mayoría eran masones de elevado rango. Y en 1791, bajo los agentes de los Rothschild londinenses se fundaba el primer banco en Norteamerica. Funcionaba con la misma mecánica que el Banco (judío) de “Inglaterra”.

    A su implantación se opusieron figuras como Edmund Randolph, Fiscal General de los EEUU y Thomas Jefferson, Secretario de Estado, pero fue fervorosamente apoyado por Alexander Hamilton, uno de los Padres Fundadores que conseguiría su aprobación. En esa época los judíos no tenían derecho a obtener la nacionalidad americana, si bien podían establecerse libremente en el país. Por ello su madre lo inscribió en el Registro Civil como Alexander Hamilton, pretendiendo que un marino escocés de ese nombre era su padre (en realidad su madre Rachel Faucett Levine era judía siendo el marido y auténtico padre un judío, danés. Así fue como puede decirse que Hamilton fue el primer judío en obtener (aunque fraudulentamente, como tantos otros) la nacionalidad americana. (R.E. Search en “Lincoln Money Martired” pg. 318).

    Tras unos años de funcionamiento del banco,Thomas Jefferson dijo: “creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos enemigos. Ya han constituido una aristocracia bancaria que desafía al Gobierno. El poder de emitir moneda debiera ser arrebatado a los bancos y restituido al Gobierno y al Pueblo al que éste sirve.

    Pero el Banco de “EEUU” continuaba viento en popa, bajo el patronato ostensible sometido a los “auspicios” de los banqueros israelitas Belmont, agente de los Rothschild londinenses en el Nuevo Mundo (Henry Ford en “El Judío Internacional”).

    En 1783 los EEUU “decidieron” permitir que los judíos tuvieran igualdad de derechos cívicos que la población anglo-sajona-celta que formaban el núcleo del país.
    Los primeros judíos que llegan a América lo hacen, pese a la prohibición del Gobernador de Nueva Amsterdam, Peter Stuyvesant. El territorio del que surgiría la actual New York fue colonizado, inicialmente, por holandeses que concedieron la explotación de aquellas tierras a la “Compañía “Neelandesa” de las Indias Orientalescuyos dirigentes eran judíos y la prohibición gubernamental se soslayó hasta convertirla en papel mojado. Stuyvesant hubo de aceptar la política de los hechos consumados ante la nueva comunidad dedicada al comercio con los indios a los que vendían de todo, incluidas armas pese a las severas y extrictas prohibiciones, pero principalmente prestaban dinero a los colonos holandeses.
    Deseosos de controlar al máximo las actividades de los recién llegados el Gobernador les obligó a vivir apartados (siguiendo la costumbre europea) de los colonos e indios, confinando su existencia a la isla de Manhattan y para asegurarse de que la separación era efectiva, Stuyvesant hizo construir una pared segregando las casas judías. Y la calle así formada pasó a denominarse “Calle de la Pared” más conocida por Wall Street que es como sigue llamándose hoy en día.

    Cuando Nueva Amsterdam se transforma en New York, al abandonar el terreno los holandeses en beneficio de los ingleses, los judíos aún seguían marginados pero mejoraron su situación.
    Durante la Guerra de Independencia, cuando los ingleses acusaron a los judíos de que sostenían a los rebeldes americanos, estos huyeron en masa a Filadelfia hasta que finalizó la guerra y volvieron a New York. Actualmente New York es la primera ciudad judía del mundo.

    Luego, en la Guerra de Secesión, los judíos se alinearon unánimamente con el Norte, pero su opción política no les impidió negociar y traficar con el Sur. Cuando Lincoln y su Secretario del Tesoro fueron a visitar a los prestamistas del dinero de Wall Street para solicitar financiación con que sostener la guerra la respueta que obtuvieron fue: “la guerra es algo azaroso y problemático, pero podemos prestaros dinero, con garantías sobre terrenos o cosechas, con un 36% de interés” (“Enciclopedia Appleton”, 1861, pg. 296 Citado por Alexander del Mar en “Science of Money”)
    Lincoln les afeó la conducta, y le respondieron: “si el Gobierno no quiere comprar el dinero a ese precio, nosotros podemos vendérselo a la Confederación del Sur” (R. E. Search, op. Cit. pg. 44).

    Lincoln rehusó plegarse a las exigencias de los señores del Dinero, y se entrevistó con un amigo suyo, abogado de Chicago, el Coronel Dick Taylor, un experto en asuntos económicos que aconsejó a Lincoln que su problema era un falso problema, y que no tenía que preocuparse si los financieros no querían financiarle. Lo único que tenía que hacer era conseguir que el Congreso votara una ley autorizando la emisión de billetes de banco de los EEUU, así tendrían el mismo poder de instrumento de cambio que la moneda emitida por los banqueros privados del llamado “Banco de EEUU”.
    Lincoln dudaba y preguntó ¿Crees que la gente aceptará los billetes? A lo que Taylor respondió, no les quedará más remedio si haces que sean moneda legal tender. Gozarán de la sanción legal del Gobierno y serán tan buenos y aceptados como cualquier otra moneda (Correspondencia entre Abraham Lincoln y el Coronel Taylos, 1891, citado por Wycliffe B. Vennard en “Conquest or Consent”).
    Así surgieron y circularon los greennbacks (billetes verdes de Lincoln) que al estar libres de la tara de la Deuda, inherente al dinero bancario, proporcionarían a América una época de gran prosperidad pese a la Guerra Civil.


    EL ASESINATO DEL PRESIDENTE LINCOLN.
    Pese que algunos financieros europeos apoyaban a la Confederación del Sur (Rothschild parisinos y londinenses), otros como los Lazard (“franceses”) y los Hambros (“británicos”) financiaban las armas y pertrechos de los unionistas del Norte.
    Independientemente de eso es claro que la Alta Finanza Internacional, como tal, deseaba el triunfo de los nordistas. La actitud de los magnates de Wall Street exigiendo un 36% de interés, o el apoyo de Rothschild a los Sudistas no se oponía, no podía oponerse, a la Alta Fionanza, pues también ayudaban, aunque fuera indirectamente a los Nordistas.
    Lo que la Alta Finanza no podía permitir era el predominio político, independiente, de los Estados del Sur, cuya economía agraria (algodón, caña azúcar, cereales, etc.) podía prescindir del Dinero Deuda de los financieros. Además la ideología politica Sudista estaba en las antípodas del Sistema.
    Una regla generalmente usada por los tahúres del Sistema es jugar siempre a todas las bandas, por eso siempre ganan, independientemente del resultado o contingencias dadas.

    La Finanzaba ayudaba, aparentemente a Lincoln, pero también tejía insidiosas campañas en su contra, campañas de descrédito que se agudizaron cuando decidió clausurar el banco PRIVADO de “EEUU”.

    El diario londinense “The Times” (portavoz de la Finanza) publicó, con el título: “los greenbacks de Lincoln” el siguiente editorial: “si esta malvada política financiera, consistente en la creación de dinero por el Estado, que se está llevando a cabo en la República Norteamericana, continúa en vigor al fin podrá emitir su propio dinero sin costarle nada. Tendrá todo el dinero necesario para llevar a cabo su comercio. Pagará todas sus deudas y nunca más las contraerá. Norteamérica se convertirá en el país más próspero del Mundo; más aún, su prosperidad no tendrá parangón con nada visto hasta hoy. Este gobierno (de Lincoln) debe ser destruído, o nos destruirá a nosotros (citado por C.K. Howe en “Who Rules América?”, pg. 77).

    La política del Sistema no puede plantearse más claramente, aunque no debe sorprendernos tanto cinismo porque a los “Dioses” de la Finanza les consta que la ignorancia del gran público, incluso de las élites sobre asuntos financieros es invenciblemente supina.

    Diez días después de que el Congreso votara la ley que aurotizaba a poner en circulación los “greenbacks” se reunían en Washington 18 banqueros judíos de New York, Boston, y Filadelfia. Tras dos días de estudios y consultas redactaban una circular que enviaban a todos los miembros de la “fraternidad bancaria” americana. Al documento se le conoce como Circular Hazard (que era uno de los firmantes), decía así, entre otras cosas: la esclavitud será probablemtne abolida tras la guerra; nos referimos a la esclavitud personal. Tanto nosotros como nuestros amigos europeos estamos a favor de ello, ya que la esclavitud representa la propiedad del trabajo, pero también representa ocuparse de los trabajadores, mientras que el plan de nuestros colegas de Europa, dirigidos desde Inglaterra, consiste en que el Capital controle el trabajo mediante el control de los salarios …
    La gran deuda que los capitalistas estamos consiguiendo que resulte de esta Guerra Civil, debe ser utilizada para controlar el valor del dinero. Para conseguirlo, los bonos del Gobierno deben ser empleados como base, o soporte, del dinero. No podemos, de momento, impiedir la libre circulación de los “greenbacks”, pero podemos controlar los Bonos del Gobierno y, a través de ellos, las emisiones de billetes (documento citado por R. E. Search en “Lincoln Money Martired, pgs. 47-48 y por Ferdinand Lundberg en “America's Sixty Families” pg. 60).

    Este sensacional documento, especialmente los párrafos transcritos debería ser grabado en piedra, a la entrada de todo establecimiento bancario del mundo. Merece leerse diez veces seguidas porque cada frase, cada palabra, rebosa un profundo significado.
    Nos admiramos del humanismo de los banqueros que se alegran de la abolición de la esclavitud, no por inmoral, sino porque los propietarios de esclavos, según la ley, debian ocuparse de su sustento y el de sus familias de por vida (y no sólo la ley, sino el sentido común, pues un esclavo no era un “artículo” barato, nadie trata mal algo caro) pero con la anhelada emancipación los esclavos de los amos pasan a ser ESCLAVOS del SISTEMA CAPITALISTA, es decir, ciudadanos “libres” a los que se puede echar a la calle cuando convenga (y que nadie deduzca que apoyamos la esclavitud, apoyamos la verdad).

    Es decir, el nuevo sistema propugnado por “nuestros colegas de Europa” (Rothschild) será el Capital el que controle al “trabajo” mediante el control de los salarios.

    También reconocen, los signatarios de la Ciruclar Hazard, que ellos mismos están consiguiendo que de la Guerra Civil entre americanos surja una gran Deuda Pública que usarán para controlar el valor del Dinero. Como de momento no pueden impedir la circulación del dinero del Gobierno (greenbacks) usarán los Bonos como base del dinero, y, a través de ello, controlarán así las emisiones de billetes.

    Tras unos cuantos sobornos entre los “Padres de la Patria” un Congreso venal, dos meses después de la reunión de los 18 banqueros autores de la Circular Hazard) votaba una “Exception Clause Act” (Ley de la Cláusula de Excepción) que estatuía que la siguiente emisión de “greenbacks” quedaba autorizada y, como siempre, los tales billetes serían “buenos para pagar toda clase de deudas, tanto públicas como privadas, exceptuando los derechos de aduanas sobre las importaciones y los intereses sobre las deudas del Gobierno”.
    Esta cláusula OBLIGABA al Gobierno a admitir que se rehusara su propio dinero para pagar arenceles aduaneros, precisamente cuando por la Guerra, debía importarse armamento, pertrechos y víveres en grandes cantidades. Además la cláusula daba a los banqueros la soñada excusa de rechazar el dinero del Gobierno, asegurando que sus clientes no lo aceptarían por no ser “dinero sólido”.

    Esto obligó a Lincoln a doblegarse ante los banqueros y afirmando que “no podía luchar en dos guerras al mismo tiempo, contra los confederados en el frente y contra los banqueros en la retaguardia, sobre todo si se veía que, de los dos, los confederados eran, con mucho, los más honorables” (R.E.Search, op. Cit. pg. 49).
    Lincoln tuvo que aceptar pagar el 36% de interés para obtener el dinero que precisaba, curiosamente a partir de ese momento los créditos del Sistema Financiero a la Confederación Sureña desaparecieron y la guerra se decantó rápidamente ya para el Norte (Alexander del Mar, op. Cit. pg. 86).

    Los historiadores R.E. Search, Lundberg, Del Mar, repetidamente citados y Vincent C. Vickers (“Economic Tribulation”, pg. 142) reproducen una carta escrita por la firma bancaria londinense “Rothschild Brothers” a los banqueros de Wall Street: Moses Ikleshiemer, Randolph Morton, y Jacob Vandegould, dándoles instrucciones precisas para la creación de un nuevo “Banco Central” que substituyera y mejorara al creado bajo los auspicios de Alexander Hamilton y suprimido por Abraham Lincoln.
    En la carta se recomienda que no se reincida en el “error” precedente, es decir, que no basta que el Banco “Central” sea reconocido por el Gobierno, sino que es preciso además que éste lo legalice, lo IMPONGA POR LEY del Congreso.
    También recomienda la desaparición de los “greenbacks” (dinero gubernamental).

    En efecto, un Congreso, mitad ignorante en materias financiera, mitad “regado” con dinero y “favores” del Sistema votaba, poco después, una “Contraction Act” (Ley de Contracción) que autorizaba al Secretario del Tesoro a emitir Bonos al 5%, para poder retirar así, en veinte años, toda la moneda gubernamental que debía ser quemada. Se destruía así la moneda nacional del país que se sustituiría por la MONEDA-DEUDA según los designios del Sistema.

    El Sistema consideró que no le bastaba neutralizar a su oponente (Lincoln) sino que además quiso hacer un escarmiento en su cabeza.
    El 14 de abril (1865) mientras el Presidente asistía a una representación teatral en Whasington era asesinado por un tal John Wilkes Booth. Poco después sería asesinado, a su vez, en un pajar. Obviamente el crimen se cargó a los sudistas y el tal Booth había gritado tras dispararle “Viva el Sur”.
    Lo cierto es que la muerte de Lincoln para los sudistas fue un desastre casi tan grande como su derrota militar. Y también es cierto que Booth jamás luchó en ejércitos sudistas pues vivía habitualmente en Canadá donde lo abordó un tal Rohberg, agente Rothschild en Ottawa, que le dio dinero y facilitó su instalación en EEUU. Booth era un individuo inestable y desequilibrado, actor de segunda línea cargado de deudas. De repente se vuelve opulento, comete el magnicidio y acude al escondrijo donde se le había asegurado impunidad y regreso a Canadá, pero es asesinado sellando sus labios para siempre. Rotberg regresa a Ottawa con la misión cumplida y libre de sospecha.
    ¿Quién era Booth? Se sabe que su familia era metodista pero lo entierran los baptistas en un cementerio reservado a francmasones y entre sus antepasados había judíos. Los rabinos de Washington estaban convencidos de que era un judío que solía unirse a ellos en los servicios de la Sinagoga y hablaba fluidamente la lengua hebraica (Lloyd Lewis en “Myths ofter Lincoln, pg. 63).


    EL “FEDERAL RESERVE”.
    El 22 de noviembre de 1910 un grupo de magnates y financieros se reunían en la Isla de Jekyl (New Jersey). Entre otros:
    - Senador Nelson Aldrich (trust del caucho y tabaco);
    - Abraham Piatt Andrew (economista y ayudante del Secretario del Tesoro de EEUU);
    - Frank Vanderlip (presidente del National City Bank de New York);
    - Henry P. Davidson (dirigente de la banca John Pierpont Morgan);
    - Charles D. Norton (presidente First National City Bank del trust Morgan);
    - Benjamín Strong (lugarteniente de Morgan);
    - Paul Moritz Warburg (asociado de la pujante banca neoyorkina Kuhn, Loeb and Co).
    Redactaron el proyecto de un “Banco de la Reserva Federal” cubriendo con su pretencioso nombre de empaque oficial su realidad PRIVADA (Eustace Mullins en “A Study of the Federal Reserve” pgs. 10-15).

    Poco después, en diciembre 1913, con la mayoría de los miembros del Congreso de vacaciones (Navidad) se hizo votar de forma subrepticia la ley “Federal Reserve Act” es decir, el borrador redactado meses antes por los personajes citados. Se sabe que algunos votos a favor se consiguieron con “favores” (chantajes), y aún así se aprobó una ley que era de todas formas ilegal pues no había el quórum legalmente exigible. Pero la ley fue aprobada de todos modos y aún sigue vigente en la actualidad.

    En la práctica dicha ley autorizaba el establecimiento de una Corporación de la Reserva Federal, entidad PRIVADA, fundada con fondos PRIVADOS, y dirigida por un Consejo de Directores (Federal Reserve Board) PRIVADOS.
    La ley arrebataba al Congreso el derecho de la creación y control del dinero que se le concedía, en exclusiva, a la entidad PRIVADA del Federal Reserve Corporation.
    El pretexto fue el de “separar la política del dinero” pero la realidad fue que en una “Gran Democracia” que suele presentarse como el prototipo ieal de esa forma de Gobierno el poder de CREAR Y CONTROLAR EL DINERO le era arrebatado a los “legítimos” representantes “del pueblo” y se le concedía a una EMPRESA PRIVADA (un cartel bancario).

    No creemos incurrir en juicio temerario si pensamos que una empresa privada, por definición, tiende a SU PROPIO BENEFICIO, coincida o no con el interés general de la nación.


    OPERATIVA DEL FEDERAL RESERVE.
    Cuando el Gobierno Federal precisa financiar, por ejemplo 1.000 millones $ para obras públicas, guerras, etc. porque no le llegan los ingresos ordinarios (impuetos) se dirigirá al Federal Reserve y le solicita dicha cantidad. Si el Federal Reserve da su acuerdo al préstamo establecerá una tasa de interés y el Congreso autorizará al Departamento del Tesoro para que imprima esos 1.000 millones $ en bonos de los EEUU que se entregan a los banqueros del Federal Reserve que pagará los gastos de emisión (tal vez unos 500 $ en tinta y papel) y finaliza la transacción.
    El Gobierno usará los 1.000 millones $ para afrontar la obligación prevista.

    Pero ¿qué consecuencias tienen estas transacciones?
    Que el Gobierno de EEUU ha endeudado al Pueblo ante el Federal Reserve por 1.000 millones $ más los intereses acumulados hasta que se paguen.
    Como transacciones similares a la descrita se han realizado, y siguen haciéndose, desde 1913 hasta hoy resulta que tras 100 años el PUEBLO “soberano” de los EEUU está endeudado con “su” Federal Reserve en más de 1000 billones de $, los que devengan unos intereses que se aproximan a los 4 billones $ mensuales (Sheldon Emry, op. Cit. Y James C. Oliver en “A Treatise on Money”).
    Es decir, unos 250 millones de norteamericanos están irremesiblemente endeudados con unos 10.000 individuos, más o menos “americanos” no pudiendo pagar siquiera los fabulosos intereses generados por la Deuda cuyo principal supera al valor real de todas las riquezas del país.
    Es decir que si EEUU vendiera todo su territorio, cosechas, infraestructuras, edificios, patentes, maquinaria, know-how, metales preciosos, armas, etc. no podría pagar la Deuda.

    Aunque los beneficiarios del Federal Reserve son unos 10.000 individuos, incluyendo a los altos funcionarios bancarios en todo EEUU. Pero en última instancia los verdaderos “dioses” de la Finanza norteamericana que trabaja asociada a la Finanza Internacional, el “Establishment(como se denomina en América) o “Sistema” (en Europa) son como mucho unas docenas de personas, con estrechos lazos de sangre, intereses, raza y creencias.

    Por tanto, el poder financiero, ergo político, de esos hombres es incalculable. Como Dinero = Poder, y más en esta época tan materialista el Federal Reserve Board puede decidir, y decide, sobre la política a seguir sin que los circos propagandísticos de las elecciones tengan ninguna influencia.

    Ambos candidatos presidenciales han debido recurrir a los señores del Dinero para presentarse ante “El Pueblo” y como nadie da algo a cambio de nada, y menos un financiero, que además exige garantías sólidas.
    Las decisiones en EEUU, ejemplo y modelo de democracias, las toman, en última instancia, hombres que no han sido elegidos nunca por el pueblo, es más, que ni tan siquiera son conocidos del público pero por coaptación acaparan los puestos clave de la adminsitración: Secretaros de los Departamentos de Defensa, Tesoro, Justicia, Relaciones Exteriores, etc.

    Como decía el genial Chesterton: “la característica principal de los gobiernos actuales es que tal vez conocemos al político profesional, pero no a quien le respalda, menos aún al respaldador del que lo respalda, y más importante aún, al financiero que mueve los hilos desde la sombra”.



    Parte VII : UN SIGLO DE ALTA POLÍTICA FINANCIERA.
    Desde 1917 hasta hoy, en el decurso del último siglo, la intervención del Sistema en la Política Internacional ha sido tan descarada que ha sido preciso un verdadero milagro de sugestión colectiva mundial para mantenerla discretamente apartada de los ojos de la Opinión Pública.
    Es curioso que la tan traída y llevada Opinión Pública no sepa nada del preponderante, determinante, papel jugado por el Sistema en el último siglo.

    Si el control de la Finanza sobre la Economía ha hido acrecentándose hasta prostituirla por completo, su influencia sobre la Alta Política ha sido también cada vez mayor hasta llegar a una auténtica esclavitud en el caso de los EEUU país sometido a la más abyecta dominación por el Sistema.
    Dos guerras mundiales absurdas, en cuya provocación y desenlace tanto tuvo que ver el Sistema, han convertido a EEUU en el país más poderoso, pero ese poderío sólo se usa contra los intereses de Europa y en beneficio del CAPITALISMO de Estado o Esclavismo moderno denominado COMUNISMO.

    No es el lugar para extendernos sobre las motivaciones de la IGM, causas reales y ocultas y su desenlace. Baste ahora reproducir las palabras de Alfred Moritz (luego al trasladarse a Inglaterra cambiaría por Mond y recibiría el Titulo de Lord Melchett) ante el Congreso Sionista reunido en New York el 14 de junio de 1928: “Si os hubiera dicho en 1913, que el Archiduque austríaco sería asesinado y que, junto a todo lo que se derivaría de tal crimen, surgiriía la oportunidad, la posibilidad y la ocasión de crear un hogar nacional para nosotros en Palestina … me hubieseis tomado por un ocioso soñador. Mas … ¿se os ha ocurrido pensar cuán extraordinario es que de toda aquélla confusión y de toda aquélla sangre haya nacido nuestra oportunidad? ¿De veras creéis que sólo es una casualidad todo eso que nos ha llevado otra vez a Israel? ...” (N. H. Webster en “Secret Societies and Subversive Movements”).

    El hecho de que el autor material del crimen, un nihilista llamado Gavrilo Princip, así como cuatro de los seis cómplices implicados en el magnicidio fueran correligionarios judíos del noble Lord, Presidente del mastondóntico trust “Imperial Chemical Industries” es revelador, aunque no decisavemente probatorio. Pero el resultado de aquella hecatombe llamada IGM fue el reconocimiento legal de un Hogar Nacional Judío en Palestina y la instauración del Capitalismo Estatal o COMUNISMO en Rusia.

    Se ha escrito mucho de la particpación del Gran Capital Judío Internacional en la preparación, realización y consolidación de la Revolución Soviética en Rusia. No es ahora el lugar de enumerar los más de 35 testimonios sobre tal tesis o de los 20 de entidades y pesonajes a los que ni remotamente se podŕian tildar de anticapitalistas o antisemitas y según todos ellos la Revolución Soviética fue en realidad obra del Sistema.

    Sólo mencionaremos un rapport del Servicio Secreto Americano, transmitido por el Estado Mayor del Ejército Francés (documento archivado con la referencia 7-6186-6 np 912. S.R. II. Transmitido por el Estado Mayor del Ejército. Deuxième Bureau. Y también está en la Biblioteca del Congreso de los EEUU y ha sido reproducido en el “The Times” londinense (9-2-1918) y el neoyorkino (1-5-1922 y 31-12-1923)).
    En dicho documento, a parte de mencionarse que entre los 34 principales personajes del Primer Soviet instaurado en la URSS, 31 eran judíos, se citan los nombres de los banqueros que financiaron tal Revolución: Jacob Schiff, Max Breitung, Felix Warburg, Otto H. Kahn, Mortimer Schiff, Jerome H. Hanauer y las firmas bancarias Kuhn, Loeb and Co., del Federal Reserve Board, Sindicato Renano-Westfaliano de la Banca, Lazard Fréres, Gunzbourg, Speyer, y Nya Banken, corresponsal de los Rothschild en el Norte de Europa.
    Todas estas firmas bancarias son judías y como tal se mencionan en el documento oficial.

    Tras la IGM siguieron unos años de febril reconstrucción, con el inevitable corolario en el Sistema Capitalista, de la inflación crediticia a consecuencia de la que se desataría la deflación monetaria. Hasta llegar a la provocada y deliberada “crisis” o “viernes negro” de 1929 en la Bolsa de New York y que se extendería durante al menos cinco años por el resto del mundo.

    En Alemania, tras la forzada abdicación del Kaiser, imperaba la titulada República de Weimar. Imposible imaginar un régimen más asépticamente democrático, imposible que vuelva a existir (excluyendo a EEUU) un régimen más abyectamente sumiso a las directrices del Sistema con predominio absoluto de la Alta Finanza, inflación galopante, paro obrero, proliferación de partidos políticos, degeneración de toda índole, artística, moral y social.
    Con una comunidad judía que representando menos del 0,9% de la población controlaba la Banca, los puestos clave de la Administración y Gobierno, acaparando para ellos más de 1/3 del PIB.

    En estas adversas condiciones un joven y reducido Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, conducido por Adolf Hitler se presentó a las elecciones, con un programa definido: liquidación de las secuelas del infamante Diktat de Versalles, supresión de partidos marxistas, lucha contra la degeneración en todas sus formas, exaltación de la Raza, afirmación del principio de las nacionalidades y consiguiente formación de la Gran Alemania, eliminar el paro obrero para lo cual consideraba imprescindible abandonar el sistema capitalista y su herramienta más eficaz: el patrón Oro que sería substituido por el patrón Trabajo.

    Las teorías económicas de Hitler representaban el retorno al Orden Natural de la Economía y, a la vez, aplastar al Sistema en Alemania.
    El Führer presentaba, en su programa, las teorías del economista Gottfried Feder, cuyas obras capitales: “Kampfgegen die Hochfinnaz” y “Der Deutsche Staat auf Natinoaler und Socialer Grundlage” han sido proscritas de las bibliotecas púbicas de todo el mundo pese a la época de libertad democrática que nos inunda y que se pregona por todos lados.

    Tras su muy democrática victoria electoral, Hitler, aplicó con mucha prudencia sus principios económicos. Su instinto político le indicaba que una aplicación radical de los principios de Feder provocaría una reacción brutal del Sistema por lo que alejó a Feder de los cargos dirigentes y procedió por etapas.
    Limitó la facultad bancaria de conceder o limitar los créditos a su albedrío, limitando a tipos muy bajos el interés. La emisión de moneda por el Reichsbank se basó, estrictamente, en la producción, no en las reservas de oro que hubieran requerido un empréstito a bancos y/o gobiernos extranjeros.
    Estas decisiones provocaron gran curiosidad en los economistas alemanes y extranjeros. “El Oro de Alemania es la capacidad de trabajo de su pueblo” repetía Hitler, frase considerada demagógica por muchos economistas.
    Se declaró urgente la constitución corporativa de la agricultura alemana, porque se consideraba que la reconstrucción nacional tenía como condición indispensable la existencia de una fuerte clase trabajadora (Vicente Gay en “La Revolución Nacional-Socialista”, pg. 269).
    En pocos meses se generaron millones de puestos de trabajo e incluso hubo de importarse mano de obra del exterior, de las democráticas Francia y Bélgica.
    En un tiempo record (seis años) el Nacional-Socialismo alemán pasó del pelotón de cola a la delantera de los países industrializados del mundo … todo sin Oro, sin colonias a las que expoliar … y sin la barata mano de obra colonial.

    En Italia el régimen fascista de Benito Mussolini que alcanzara el Gobierno diez años antes (1923) no lograba éxitos tan asombrosos en la Economía, si bien prosperó y obtuvo éxitos notables.
    El Fascismo hacía más hincapié en las doctrinas corporativistas (como la Portugal de Salazar) pero siguió bajo el Patrón Oro pese a que los jerarcas fascistas reconocían que dicho Patrón era irracional y anticuado por lo que ptetendían sustituirlo por el Patrón … Plata por ser más abundante, ergo más barato y difícil de acaparar.
    Bastó, no obstante, que el Fascismo ejerciera un férreo control sobre la política crediticia bancaria, nacionalizara el Banco de Italia, prohibiera los partidos marxistas, disolviera las sociedades secretas, mandara exiliado (islas Lípari al Gran Maestre de la Masonería Italiana) y sancionara severamente toda clase de delitos, incluyendo los económicos, para que Italia conociera una época de prosperidad sin precedentes hasta entonces … y desde entonces.

    El peligro no era Italia, sino Alemania por su mayor entidad y peso específico en todos los aspectos, sino por sus doctrinas económicas y financieras que eran mortales para el Sistema … de aplicarse con la pureza deseada.
    Ese fue el motivo real por el que el Sistema, mediante los países subyugados por él, desencadenara, nada más instalarse Hitler en el poder, una auténtica guerra económica y diplomática contra Alemania. No podía consentirse que cundiera el ejemplo entre otros países.
    En Bélgica, en Noruega, en Hungría, en Rumanía, en Yugoeslavia, en Bulgaria, … iban apareciendo movimentos que se manifestaban anticapitalistas, anticomunistas y antisemitas. Proclamaban su deseo de liberar a sus patrias de la influencia del Sistema.

    Esta fue la causa, la auténtica causa de la IIGM. Era preciso doblegar y escarmentar urgentemente a Alemania porque de afinazarse el régimen hitleriano se destruiría para siempre el Patrón Oro, la gran herramienta de dominio del Sistema.

    Pueden establecerse ciertos paralelismos enre Napoleón y Hitler.
    Ambos chocaron con el Sistema aunque el Gran Corso tuvo la suerte de que en su época, aún no había llegado a constituir la fuerza tan tremenda que adquirió en el XX.
    Ambos buscaron, por encima y a pesar de todo, la alianza con Inglaterra pero ambos fueron vencidos, diplomáticamente por el Sistema que logró enrolar a la poderosa Albión, una vez más, a su servicio.
    Ambos propusieron a Inglaterra limitar su poderío naval (Paz Amiens y Tratado Naval anglo-germano) sin contrapartida alguna, en prueba de buena voluntad y su intención pacífica.

    Napoleón pudo obtener la ansiada paz con Inglaterra al aceptar, nuevamente, el Patrón Oro y el libre funcionamiento del Banco de “Francia” como entidad privada.
    A Hitler se le ofreció, en plena guerra, el cese de hostilidades con una paz-empate si aceptaba dos únicas condiciones: que el Reich renunciara a su autarquía económica adoptando el Patrón Oro (volviendo al sistema librecambista), y autorizar la reapertura de las logias masónicas que Hitler había clausurado. A cambio los aliados reconocerían la anexión de Dantzgin al Reich.
    La negativa de Hitler a las dos condiciones malogró la paz (el coronel J. Creagh Scott, del Intelligence Service, que tomó parte personalmente en las negociaciones de paz con plenipotenciarios alemanes, mencionó estos hechos en el boletín, muy autorizado, de la “National Industrial Development Association of Eire” y posteriormente en una conferencia pronunciada en el Ayuntamiento de Chelsea.
    La revista francesa “Défense de l'Occident” mayo 1953, pg. 31, recuerda estos hechos y afirma que fue bajo presión expresa del banquero judío Sir Montagu Norman, antiguo Gobernador del Banco de “Inglaterra”, que Churchill propuso a Roosvelt la obligatoriedad del Patrón Oro, insertándola en la Carta del Atlántico).

    Así pues, el Nacional-Socialismo de Hitler ha sido, hasta ahora, la última tentativa de liberar un país de las garras y cadenas del Oro. La causa de la IIGM fue la oposición ideológica y práctica al Sistema, así como por querer crecer territorialmente a costa del Esclavismo comunista hijo de aquél.

    Tras la victoria de las “democracias”, es decir, del Sistema y la derrota general se pondrían en marcha los mecanismos destinados a la creación de un Super Gobierno Mundial, la ONU y sus múltiples brazos y dependencias.
    Como dijimos el Mundialismo es uno de los tentáculos del Sistema, cuyo fin último no es la Industria, ni el Comercio, ni la Salud, ni la Finanza, ni ganar dinero, … ni el Capitalismo, ni el Comunismo, ni el Sionismo, sino, simplemente el Gobierno Mundial, el NUEVO ORDEN MUNDIAL sobre un rebaño humano idiotizado, masificado, democratizado y esclavizado en que unos pocos “elegidos” dominarán todo con unos cuantos cientos de miles de perros policías.


    PERO ¿QUIÉNES SON?
    Por encima de los hombres con auténtico poder, que manejan a los Presidentes y les sobreviven politicamente, como el Secretario de Estado de los EEUU Henry Kissinger, o el Presidente del Banco de Estado de la URSS, Viktor Aschberg, así como otros personajes de menor entidad funciona una especie de Super Gobierno Mundial, paralelo al Gobierno Mundial Oficial, la nefasta ONU, y otros como el Grupo Bildeberg (en razón de su lugar de constitución, en Holanda), la Trilateral, etc.

    Esta asociación de individuos super poderosos influye, de manera apenas velada, en los Gobiernos de todo el mundo. Su finalidad es apoyar a la ONU para establecer el Nuevo Orden Mundial, un Super Estado que además será super capitalista, es decir, COMUNISTA, pues no hay iniciativa de los Bildeberg que no se dirija, directa o indirectamente, a tal fin.

    Los componentes más conocidos de este poderoso grupo son (a fecha de 1960):
    Príncipe Bernardo de Holanda.
    Eugéne Black, Presidente del Banco Internacional (una especie de Banco Central de escala mundial).
    Robert McNamara, Presidente del B.I. Y antiguo empleado del clan Rockefeller.
    Paul G. Hoffman, embajador EEUU en ONU, alto dirigente banca Goldaman, Sachs and Co.
    Per Jacobson, Presidente del FMI (que financia, principalmente, países comunistas).
    Henry Kissinger, Secretario Estado EEUU, antiguo empleado Rockefeller.
    Imbriani Longo, director del Banco de Italia.
    Gabriel Hayge “consejero económico” de varios Presidentes EEUU: Eisenhower, Kennedy, Nixon y Ford.
    Michael Heilperin “consejero económico-financiero” del Presidente Johnson, alto dirigente banca Dillon and Co. De los financieros Dillon (Lapowski).
    Walter J. Levy de la Standard Oil of New Jersey de Rockefeller.
    Sidney Weinberg, banquero miembro del “círculo interior” o del máximo poder del Sistema.
    Lewis L. Strauss, Presidente Comisión Energía Atómica EEUU, miembro del CRE.
    Chas E. Salzman, director banco Kuhn, Loeb and Co.
    Eric M Warburg, banquero.
    Alexander Sachs, banquero.
    Gerard Swope, banquero.
    Isadore Lupin, economista, miembro del Consejo Privado de Nixon.
    Herbert Bayard Swope, banquero.
    Nelson Aldrich Rockefeller, banquero.
    Dean Rush, ex Secretario de Estado EEUU.
    Paul Van Zeeland, ex Primer Ministro belga, antiguo empleado Banque Lambert fideicomisaria de los Rothschild en Bruselas.
    Tomas S. Lamont, banquero.
    William S. Paley (Palinski) y David Sarnoff dirigentes de la TV de EEUU.
    Arthur Harrison Hays (Sulzberger) director diario New York Times.
    General Lyman L. Lemnitzer, Estado Mayor EEUU.
    Harry Guggenhein, banquero.
    Harold K. Ginsberg, empleado CRF de los Rockefeller.
    Herman Baruch, hermano del mentor de varios presidentes EEUU. Banquero.
    Henry Morgenthay jr. Del Modern Industrial Bank.

    Es una lista anticuada e incompleta, pero la mayoría están ahí. También hay un círculo más interno del Sistema. En efecto la Finanza funciona al estilo masónico. Se procede por grados. En última instancia, hay, sin duda, un “último círculo” del que tal vez nadie sabe nada, o tal vez sí, porque la perfección del “modus operandi” del Sistema ha hecho prácticamente, innecesario el secreto.
    En todo caso sospechamos que el último círculo lo formarían:
    Federal Reserve Board cartel privado de los cinco bancos de emisión de moneda de EEUU, controlados por las familias: Warburg, Kuhn, Loeb, y Kahan.
    Banca Lehman Bros, el mayor establecimiento bancario del mundo tras Kuhn, Loeb and Co de la Reserve Federal.
    Imperio Rockefeller con trust de petróleo (Standard Oil), el banco Chase Nationale Bank, las minas chilenas de cobre Anaconda Copper Co. Es factor dominante en el National City Bank y está relacionado, gracias a su sabia política de alianzas matrimoniales, con los Dodge (automoción), los Stillman (aceros), los Aldrich (alta banca), etc. (la judía casa Rockefeller, con 50.000 agencias bancarias en el mundo, se dice que gana 2 millones de $ por minuto, 24 horas al día, 365 días al año, información del Dr. Oren Fenton Potito en “National Christian News, nº 7, 1975)
    Imperio Rothschild con sedes Londres, París, Viena, Frankfut. Maestros de los Rockefeller en sus alianzas matrimoniales. El Nya Banken de Estocolmo es fideicomisario suyo. Los Aschberg son agentes de ellos y Presidentes, de padres a hijos, del Banco del Estado Soviético desde su fundación (1917). También contorlan la producción de nickel de Nueva Caledonia y las minas de Almadén españolas entre otras.
    Banca Lazard muy influyentes en la CEE e Imperio Británico.
    Imerio United Fruit, de Samuel Zemurray, omnipotente en Centro América y Caribe.
    Familia Melchett, controla el trust químico “británico” ICI y el níckel de Canadá.
    Banca Goldman, Sachs and Co. La maś fuerte en América tras Kuhn, Loeb y Lehman.
    Trust Oppenheimer, financiero “sudafricano” con minas oro y controla los diamantes, así como las “Minas de Río Tinto” “españolas”.
    Trust Guggenheim, banqueros, controlan, conlos Speyer el zinc de “Bolivia” y con los Morgan el cobre y nitratos de “Chile”
    Los Speyer, banqueros, controlan con los Rockefeller el petróleo de México.
    Familia Selligman que con los Goldchsmidt explotan las minas de cobre de “Perú”.
    Banca Dillon -Read, su Presidente Douglas Dillon (Samuel Lapowski).
    Stanley H. Ruttenberg, sindicalista de las AFI-CIO los más poderosos sindicatos EEUU.
    Charles B. Shuman, Presidente American Farm Bureau Federation un dictador de la agricultura EEUU.
    Banca Hambros de Londres, la mayor firma bancaria “británica” tras Rothschild y Lazard Bros. Asociados en Europa con el grupo bancario “francés” que controla el trust Le Creusot de armamento y acero.
    Etc. etc.

    Exceptuando a los Morgan, Rockefeller y Ford (si el viejo antisionista Ford levantara la cabeza) las demás superpotencias son exclusivamente judías.
    Rockefeller sólo lo es parcialmente por la alianza matrimonial y financiera del padre de Nelson con una hija de los banqueros israelitas Aldrich.
    Los herederos e hijos de Henry Ford se unieron por lazos matrimoniales y de intereses a otros grupos del Sistema.

    A la lista podría añadirse la Anti Deffanmation League (especie de masonería judía de gran poder oculto).

    Estas dinastías del Dinero se hayan relacioandas por lazos familiares y/o intereses, muchas veces por ambos a la vez. Representan unas 300 personas que eligen, por cooptación a sus sucesores entre sus allegados.

    Ellos son los “Dioses” del Sistema. Su existencia fue manifestada por Rathenau, él mismo perteneciente al Sistema con su célebre frase: “trescientos hombres, que se conocen entre sí, gobiernan los destinos del Continente Europeo y escogen sus sucesores entre los que les rodean” (Wiener Freie Presse, 24 XII 1912)

    Que la inmensa mayoría, en proporción abrumadora, de los miembros de este Gobierno Mundial pertenezcan a un grupo étnico bien definido, no implica, naturalmente, una acusación indiscriminada contra todos los componentes de tal grupo, pero no cabe duda de que en el caso de que muchos de ellos, o una mayoría, conozcan las actividades de dicha minoría de “Dioses” y no las denuncien y/o se opongan a ellas, les convierte en cómplices del mismo.


    Y ¿CUÁL ES LA FINALIDAD ÚLTIMA DE ESTOS “DIOSES” DEL SISTEMA?
    La Historia y el acontecer diario lo confirman. La implantación del COMUNISMO (Capitalismo de Estado) a escala mundial.
    Ellos ayudaron en sus comienzos a Marx, Engels, Boerne, Lafargue y demás apóstoles comunistas. Ellos financieron la Revolución Soviética en Rusia. Ellos apoyaron todos los movimientos marxistas en todos los países y continúan haciéndolo.
    Ellos posibilitaron la bolchevización de China al forzar a EEUU para que retirara la ayuda a Chian-Kai-Chek mientras Mao-Tsé Tung la recibía de la URSS a manos llenas (fue la organización Amerasia, de los Rockefeller, la que viró 180º en sus falsos informes, sobre la situación en China, para la Administración EEUU. Owen Lattimore, más tarde acusado de actividades comunistas y el General Marshall, uno de los organizadores del fiasco de Pearl Harbour, fueron los máximes responsables (visibles) de la entrega de China al Comunismo).

    Ellos financian, cuando es preciso, a los estados marxistas cuando el antinatural sistema económico que practican llega a la bancarrota económica.
    La troztzkysta Yugoeslavia solo logró sobrevivir gracias a los subsidios de EEUU.
    La URSS no murió de hambre porque EEUU subvencionó envíos incalculables de trigo que hubieron de subvencionar, a su cuenta, los agricultores de EEUU y Europa, al ver incrementar el precio de los piensos al “escasear” el trigo y grano que se enviaba en cantidades ingentes a la URSS a un precio de saldo(1973, el Gobierno de Nixon permitió que los especuladores en cereales los vendieran a precio irrisorio, y a plazos, a la URSS y la China Roja. El Gobierno EEUU pagaría la diferencia entre el precio politico y el real. Es decir, el sufrido contribuyente EEUU y el productor norteamericano pagó caro para que sus enemigos potenciales no muriesen de hambre. Esta increíble transacción fue “arreglada” por Kissinger en sus viajes a Pekín y Moscú.

    El único “americano” beneficiado del negocio fue el judío Michel Fribourg, el Emperador de los Cereales, y uno de los hombres más ricos en EEUU)
    Fue también Kissinger quien posibilitó la venta, regalada financieramente, pero pagada por los contribuyentes EEUU de fertilizantes a la URSS (del negocio el único beneficiado volvió a ser un judío, Armand Hammer, según The Thunderbolt, agosto 1973).

    La ayuda del Sistema a la URSS empezó con la implantación del Estado Soviético en Rusia, siguió con el pacto de Rockefeller-Stalim que permitió a los soviéticos explotar sus riquezas petrolíferas e incluso comercializarlas en el mundo libre.
    Otro financiero, Averell Harriman, muy influyente con Roosvelt, desarrolló la red ferroviaria de la URSS.
    El financiero “alemán” Rathenau, pactó con Stalin la ayuda técnica del Reich a la URSS, sin contrapartida alguna, poniendo en marcha la industria química soviética.

    El Sistema siempre ha apoyado el Capitalismo de Estado o Comunismo. Si en realidad el Telón de Acero fuera una realidad y funcionara en ambos sentidos, el Bloque Comunista quedaría aislado y no se sostendría ni un par de años. Solamente gracias al apoyo de todo tipo y los créditos (pagados por los contribuyentes) de Occidente logran mantenerlo.

    El Capitalismo es un sistema económico perverso y criminal, pero al permitir, con trabas cada vez mayores, la existencia de la empresa libre y productiva, se queda a medio camino de sus designios: la esclavización de la humanidad mediante su arma más terrible: el Dinero.
    Por eso es fatalmente necesario el Comunismo, como señaló con tremenda e irrefutable logica el nada “proletario” Karl Marx.

    El Sistema tiene un objetivo que trasciende al Capitalismo, busca la unifación del Mundo bajo el maltusianismo y la mongolización de los pueblos, razas y naciones (En la Nueva África tribal, con hechiceros titulados de Presidentes de Repúblicas, hay unas 350 grandes empresas multinacionales “americanas” y unas 200 “europeas”. Parece raro que el Capital quiera invertir en risibles “países” africanos, pero lo hace ¿Por qué? Porque no pueden perder gracias a la OPIC (Overseas Private Investiment Corporation) de New York que asegura la inversión capitalista contra expropiaciones de los hechiceros mentados. Esta organización, a su vez, está garantizada por el Gobierno EEUU a iniciativa de Kissinger.
    Es decir, el “pueblo soberano” norteamericano garantiza a las multinacionales contra la expropiación de los jefes de tribus que se creen presidentes y financia, a la vez el desarrollo económico de dichas tribus con tecnología occidental” (“South African Observer” Agosto 1976).

    Los artífices del Sistema son por ello anti racistas pero sólo cuando se trata de la Raza blanca, portadora de la Civilización y la Cultura. Abogan por el mestizaje pero en el artificial Estado de Israel IMPONEN unas LEYES RACIALES, a su favor, tan radicales y drásticas que harían palidecer a las “Rassenschutz Gessetz” hitlerianas.

    Porque ese es el último objetivo … esta es la solución del ENIGMA DEL CAPITALISMO, pactando siempre con sus supuestos adversarios … En última instancia, interpretando bíblicas profecías, no hay nada más que el Pueblo Elegido gobernando sobre un rebaño humano, mestizado, diezmado (aborto, eutanasia, divorcio, feminismo, homosexualidad, pornografía, …), mongolizado, esquilado y balando uniformemente.
    Última edición por donjaime; 15/12/2015 a las 14:08
    ReynoDeGranada y Trifón dieron el Víctor.

  2. #2
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    Re: El Problema Judío. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial

    ¿de qué libro o libros es este resumen?
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  3. #3
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    Re: El Problema Judío. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial

    El patrón-trabajo que se empleó en la Alemania de Hitler fue probablemente la medida más innovadora que se ha tomado nunca en el campo financiero, en mi opinión, porque libera a todo un país de depender de deudas o reservas de oro, tan solo de su propio trabajo, es decir, de sí mismo.Dejo un artículo que encontré sobre el tema por si a alguien le interesa:

    Patrón trabajo vs Socialismo científico, dinero fiat





    En los países capitalistas, si no había dinero, todo el trabajo se paralizaba. Por ejemplo, la crisis del 29 se generó porque los capitalistas de Wall Street cerraron el grifo del crédito y luego crearon un gran pánico especulativo. En el capitalismo, si el dinero escasea, da igual que haya obreros cualificados o fábricas en perfecto estado de funcionamiento: la economía no funciona. Esto subordina la economía a la política monetaria y financiera, es decir, a los que controlan el grifo del crédito: bancos centrales y privados, los verdaderos propietarios de la moneda. Sólo cuando los bancos quieren, empieza a fluir el capital y éste reactiva la economía. En la economía Nacional Socialista (socialismo trabajista) era al revés. Aquí no ha pasado nada, que las fábricas funcionen, que los obreros trabajen y a fin de mes son retribuidos económicamente con el único fin de facilitarles que puedan intercambiar el sudor de su frente y la riqueza creada por otros bienes y servicios producidos por compatriotas suyos. En el primer caso, son los banqueros y los mercados los que controlan la emisión de moneda. En el segundo caso, son los trabajadores y el Estado los que controlan la emisión de moneda. Tanto produces, tanto dinero generas.


    El III Reich no creaba dinero para financiar obras. El III Reich directamente se ponía a trabajar en las obras, emitiendo dinero a medida que la obra era completada. El dinero se emitía para pagar al trabajador. No se necesitaba dinero para trabajar. El dinero era una consecuencia del trabajo, no de la impresora.

    ¿Porqué el capitalismo se opuso al Tercer Reich?

    1- Los alemanes abolieron el interés del dinero.
    2- Los alemanes abolieron el patrón-oro y se pasaron al patrón-trabajo.
    3- Los alemanes abolieron el dinero-fiat creado de la nada. El nuevo Reichsmark estaba respaldado por trabajo productivo, por ende, de un bien o servicio susceptible de ser comprado o de dar beneficios. En otras palabras, el dinero estaba respaldado por un activo REAL y por un trozo REAL de un PIB REAL, no por "la confianza de los mercados", ni por una deuda.

    Un banco puede prestar dinero sin interés. El banco central de Alemania, es decir, el equivalente a la Reserva Federal hoy en día para EEUU, se llamaba Reichsbank y creaba dinero libre de deuda y de interés, que representaba un trabajo realizado y que era propiedad del poseedor de dicho trabajo, no del banco. Hoy, todo el dinero que existe es propiedad del banco, no representa un trabajo sino una deuda o una maniobra especulativa y encima esa deuda es a interés. Eso condena al sistema económico a seguir creando dinero indefinidamente, con el verdadero objetivo de concentrar cada vez más riquezas y medios de producción en menos manos.


    Alemania durante el tercer Reich era socialista por lo que se entiende hoy en día por socialismo: "el beneficio de la colectividad está por encima del interés particular, el bienestar del Pueblo es más importante que las ambiciones materialistas de unos cuantos". El Estado DEBERÍA ser como una gran tribu. Quien no sabe vivir en tribu (y en una tribu el individuo tampoco es nada), no sabrá vivir en Estado, y ni siquiera comprenderá el mismo concepto del Estado.


    Ahora se imprime dinero sin ningún criterio claro, simplemente "los mercados" abren y cierran el grifo del crédito según esté "la confianza". Durante la época del Tercer Reich, el resto del mundo imprimía dinero como contrapartida al oro. Los Nacional Socialistas dijeron: hay muchos activos además del oro, y el trabajo es un activo en sí mismo. Quien trabaja debe ser pagado, y si no hay dinero para pagarle, pues se crea. Antes, naturalmente, había que salirse del sistema monetario anterior.


    El patrón-trabajo es el modo más eficaz de saltarse los mecanismos de aquellos que emplean la emisión de dinero como herramienta de dominación y del trabajo ajeno. El dinero no tiene valor por sí mismo, sólo es un bono por trabajo efectuado, una mera herramienta para facilitar el intercambio de trabajo, bienes y servicios. Nadie puede ponerse a crear dinero al gusto si ese dinero no representa operaciones comerciales susceptibles de ser realizadas o una riqueza real creada.


    Este sistema no es novedad: Benjamin Franklin había explicado exactamente lo mismo con respecto a las colonial scriptures, es decir, que simplemente había que crear dinero para regular el flujo de bienes y servicios reales y existentes. Y este dinero, naturalmente, debía estar libre de interés y de deuda, ya que estaba respaldado por bienes y servicios y, por tanto, por el sudor de quien había creado dichos bienes y servicios. El oro no es necesario, se puede respaldar una moneda con infinidad de activos además del oro.


    Alemania no pedía prestado el dinero, lo creaba ella misma a partir de trabajo productivo realizado, que es como debería funcionar una economía mínimamente sana.


    Si el Estado crea dinero para pagar a un trabajador que produce algo, no tiene por qué, ese aumento de la masa monetaria, repercutir en un aumento de la inflación ya que también se han aumentado en la misma medida los bienes disponibles por lo producido por este.


    Mientras el dinero esté respaldado por un activo tangible, no hay inflación. Decían los marxistas que los factores productivos eran TIERRA (recursos, materias primas, terrenos, ladrillos, palas, etc.), TRABAJO (trabajadores de la cualificación necesaria, obras que necesitan hacerse) y CAPITAL (dinero). Según esta filosofía, da igual que haya tierra y trabajo (es decir, trabajadores, medios de producción, etc.), que si no hay dinero, los trabajadores se quedan en paro y las obras se quedan sin hacerse, o los productos sin distribuir, etc. Esto es un crimen que condiciona el funcionamiento de la economía a la disponibilidad de dinero, que a su vez depende de los únicos que, hoy en día, están capacitados para crear dinero: los bancos usureros. Si el banco usurero se niega a soltar dinero, o decide mandarlo a China, la economía del país se hunde. Y sin embargo, hay trabajadores de sobra (5 millones de parados) y trabajos que necesitan hacerse. Por eso se le llama capitalismo: porque sin CAPITAL, la economía no funciona. Aceptando esta aberración, los marxistas aceptan de facto las premisas del capitalismo, según la cual la economía sólo florece si es regada con capital, y que el trabajo es una mera consecuencia de ese capital divino que cae cual maná de la nada.


    La otra opción es la contraria: se pone a todo el mundo a trabajar en cosas necesarias, en trabajo productivo del bueno. Si no hay fábricas porque se han ido a Marruecos o a China, se construyen nuevas fábricas. Se pone a la gente a barrer la calle, a demoler edificios vacíos, etc. Y luego, simplemente, se les paga. En este sistema, el protagonista desencadenante y catalizador del ciclo económico no es el dinero (o quienes controlan su emisión), sino los trabajadores, de cuyo trabajo depende la inyección de capital. Ahora el capital es una mera consecuencia del trabajo. Si no se trabaja ni se hace nada productivo, no hay dinero. Así se despoja a los parásitos financieros de su verdadera y única arma de dominación sobre los pueblos del mundo.


    En el III Reich, se hacían obras públicas, se pagaban con "Certificados de Trabajo de la Tesorería" emitidos por el Reichsbank, que acreditaban que tú habías trabajado por valor de tanto, y luego el trabajador de turno se lo gastaba por ahí, reactivando todo el ciclo económico. Los Nacional-Socialistas no jugaban cuando decían "arbeit macht frei", o "El trabajo libera", porque el trabajo (por tanto el hombre), no el dinero (por tanto el usurero), se convirtió en el eje de la vida económica.


    El dinero sólo es un medio para facilitar el intercambio de bienes y servicios entre productores y consumidores. No tiene valor por sí mismo. Sólo tiene valor cuando representa algo susceptible de ser comprado. Cuando no representa más que la codicia y las mentiras de una mafia de usureros refugiados en la idea de "los mercados", ya no es dinero, sino deuda, o mejor dicho, moneda falsa, y deja de tener validez, ya que se convierte en un concepto psicotrópico según el cual, en la teoría, el dinero engendra más dinero y, en la práctica, el trabajador (da igual que sea ingeniero de alto nivel o payaso del McDonald's) se empobrece cada vez más mientras el banquero (y los grupos que se benefician primero de las "inyecciones de capital", especialmente multinacionales y más bancos) se enriquece cada vez más.


    La URSS cambió radicalmente el sistema económico, pero el sistema financiero seguía siendo el mismo: el trabajo dependía del dinero. El III Reich hizo al revés, el sistema económico no sufrió modificaciones muy radicales, pero el sistema financiero fue subvertido de pies a cabeza: sólo el trabajo era susceptible de crear riqueza (por ende dinero, ya que el dinero tiene que representar una riqueza real).


    Obviamente, para que el sistema del patrón-trabajo sirva, se tiene que abandonar la moneda anterior, ya que en caso contrario, sí que habría una inflación al acumularse las nuevas emisiones de dinero sobre las antiguas.


    ¿Qué pasaría si hoy en día un Estado adoptase este proceder económico? No se sabe. El último en hacerlo fue Alemania y ya se sabe cómo acabó. Lo que sí sabemos es que los que hacen experimentos financieros "raros" (De Gaulle, Saddam Hussein, Gadafi) se indisponen con la finanza internacional, que es la que realmente maneja el percal en el mundo.

    Compendio de citas de NT (pseudónimo del autor), escritor y analista experto en geopolítica, historia humana, antropología y economía.






    Frente Socialista: Patrón trabajo vs Socialismo científico, dinero fiat
    raolbo dio el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
    𝕽𝖆𝖒𝖎𝖗𝖔 𝕷𝖊𝖉𝖊𝖘𝖒𝖆 𝕽𝖆𝖒𝖔𝖘

  4. #4
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    Re: El Problema Judío. De la Usura y Tráfico del Dinero al Nuevo Orden Mundial

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Solo he podido terminar la primera parte, y no es que se haya removido mi cosmovision, es que esta desintegrada por completo.

    Cuando llegue a este foro, crei haberme adentrado en un mundo oculto unico, resulta que no, que los judios tambien forman parte de otro grupo sin explorar aun mas...complejo y hermetico que este¿?.

    Porque la gente a diario, en la calle, no demuestra su verdadero ser, es decir, tan y como ningun catolico extremo (perdone que crea que son extremos, pero es que...digamos que pertenecen a una parte del catolicismo que no se deja ver por ninguna parte y del que nadie sospecha quienes son los formantes del grupo, es decir...saben sus vecinos como piensan¿?, no, claro, no es cuestion de ir anunciando nuestros prensamientos o creencias, u origenes a cada español, pero...esto tampoco parece ser obvio a la vista de los circulos mas cercanos.

    Las creencias de este foro son solo un ejemplo, es decir, no me extraña en absoluto que los judios tampoco se declaren como judios ni siquiera los que siguen a rajatabla el Talmud, no creo haber conocido jamas ni en foros ni fuera de estos a ningun judio, pero tampoco hasta la fecha catolicos hasta el punto en el que lo son aqui. A que se debe ese hermetismo¿?, teniendo en cuenta que el ser judio no implica necesariamente ser religioso ni participar de unas reglas no aceptadas por la mayoria social.

    Respecto a las riquezas judias, presupongo que existen grupos con predisposicion hacia ciertas...practicas, los gitanos hacia el cante, la chatar, los judios atesoran riquezas, los chinos hacia las tiendas...si bien debe ser que no es una generalidad, si es cierto una tendencia que imagino que se debe a lo social.

    Seguire leyendo en cuanto pueda, muy interesante, si.
    Última edición por Amazonia; 16/12/2015 a las 22:07

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