Bueno, haciendo caso omiso del último desbarre de Martín, que estropea el debate que aquí se ha mantenido en términos jurídicos-políticos y jurídico-religiosos; lo cierto es que me SORPRENDE que alguien que se SUPONE tiene algunos conocimientos sobre el Tradicionalismo nos venga con la monserga REVOLUCIONARIA de que ha de existir un Poder Político nacional que se oponga al Poder Religioso (en materia hasta de índole religiosa), y que éste ha de encontrarse, nada menos, que en la Comunión Legitimista.
Ya he explicado anteriormente, que una oposición teórica por parte de un Estado a las conclusiones del Concilio Vaticano II, no tendría mayor validez ni mayor trascedencia que la SIMPLE OPINIÓN de los Gobernantes de dicho Estado, y que por supuesto no sería vinculante para el mundo católico. En todo caso, sólo llevaría al correspondiente altercado con Roma (totálmente inútil), ya que los Estados como tales NO TIENEN JURISDICCIÓN ALGUNA (por suerte) al pronunciarse sobre cuestiones de Doctrina Católica. Esto es así ahora, y hace cuatro siglos. Han de ser los BUENOS PASTORES y los católicos individualmente quienes deben oponerse a la mala doctrina. Eso, y no la MUY REVOLUCIONARIA Y MUY VIEJA idea de que ha de ser el ESTADO quien debe intervenir ilegítimamente.
Pero: ¿Es acaso el CISMA NACIONAL lo que nos está planteando Martín y no se decide a plantearlo abiertamente?. Si es así, resulta verdaderamente PREOCUPANTE que haya tradicionalistas españoles capaces de imaginar una rebelde "Iglesia Nacional" española, al más puro estilo de Enrique VIII, por mucho que se quisiera revestir de oropeles "católicos" como hace el Palmar de Troya. ¿De qué fuentes están bebiendo dichos tradicionalistas?; ésa es la cuestión, que no deja de ilustrar a mi juicio el grado de confusión que por desgracia están sufriendo algunas mentes hoy en día.
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