Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
Creo que aquí se puede observar un caso típico de hasta dónde puede llegar la mentalidad irracional de los franquistas (sobre todo de los franquistas neointegristas herederos de la mentalidad de Fuerza Nueva). El juego es muy simple y se llama razonamiento circular: lo hizo Franco, ergo está bien. Está bien, ergo lo hizo Franco. Y así sucesivamente.
Las evidencias posteriores han venido a demostrar que muchas decisiones de Franco eran correctas, por eso mismo han procedido a desmontar su figura y su obra. Otra cuestión es que muchos que un día dijeron amén, hoy digan que ellos eran demócratas de toda la vida. Igualmente sorprenden esa afirmación sobre un supuesto razonamiento circular, porque no se trata de una generalización de la masa fuerzanovista de entonces, sino de las opiniones de los tres o cuatro señores que aquí escriben. Comprendo que leer un hilo como éste cuando ya se llega a un desarrollo como el que ha alcanzado se vuelve algo farragoso, pero mediante un repaso, a veces inevitable, se comprueba que no hay más que una larga exposición de razones por las que se ha intentado dejar claro que Franco tuvo más enemigos, y mucho más poderosos, dentro de la Iglesia, que entre sus enemigos políticos habituales. Es decir, la oposición al franquismo se llamó Iglesia "liberal" en lugar de oposición interna socialista o comunista que no pasaba de un puro testimonio, aunque ya en los últimos coletazos del régimen, cuando ya no mordía, muchos se hicieron la foto gracias a alguna detención de "finde" más multa, a la vista de los posibles "méritos" a reconocer en un futuro inmediato.



PD. Merecería comentario aparte (aunque este no es el hilo adecuado para ello) los elogios que los franquistas del Foro realizan respecto a los restos residuales de la antigua independencia y libertad prerrevolucionaria de la Iglesia Católica que ésta tuvo durante el régimen de la Monarquía Española o régimen de Cristiandad (589-1833); restos que habían sobrevivido a los regímenes revolucionarios-liberales anteriores y habían llegado hasta el franquismo, y que se consideraban antiguas reliquias destinadas a desaparecer tarde o temprano (más bien temprano).
¿Y eso qué tiene de criticable?


A los legitimistas españoles les gusta reservar sus elogios al pan de la mesa del Régimen de Cristiandad o pre-revolucionario, no a las migajas que el Estado Moderno (1833-2016), en su omnipotente soberanía bodiniana, pueda dejar caer de la mesa para que nos "regocijemos" con ellas.
En las fechas que maneja sobre el Estado moderno no estoy de acuerdo. Todos los administrativistas sostienen que dicho Estado nació con la Constitución de 1231 dada para Melfi. Yo personalmente también suelo discrepar en ese sentido al sostener que el Estado en sus características modernas, surge en la administración que hizo Claudio, emperador de Roma, algo sobre lo cual hasta publiqué en su día un ensayo. Pero bueno, las interpretaciones son libres. La cuestión aquí radica en responder si el Régimen de Cristiandad existió de verdad, cuánto duró, y si supuestamente desapareció a raíz de la revolución de las ideas, la revolución política, la revolución de los métodos de producción, o todas juntas, y no simplemente que nunca existió más que en el papel. Por eso, en mi mensaje anterior, finalicé afirmando que fe y política no casan bien. Pero tiene razón al afirmar que esto daría para otro tema.


Me gustan estos intercambios en el Foro, porque reflejan más que nunca el abismo insalvable que hay entre una persona de mentalidad política tradicional española y otra de mentalidad revolucionaria, cuando se aborda cualquier tema o asunto. Distancia insalvable que queda reflejada sobre todo en la incomprensión por parte del revolucionario de la diferencia absoluta y total entre el Régimen de Cristiandad o Tradicional español y el Estado (régimen propio de la Revolución contemporánea).
Estas frases son las que han justificado mis acotaciones sobre los conceptos que le he expresado. La mentalidad política tradicional no ha existido, en mi opinión, jamás, salvo en casos individuales, como pueden ser San Agustín, o Santo Tomás Moro, por citar dos ejemplos, aunque teorizada en múltiples escritos. Y es que una cosa es predicar y otra dar trigo. En el ejercicio del gobierno ¿cómo se actúa, hoy y hace 14 siglos, por interés político o por interés divino? Desde el Decreto Constantino, la mezcla del ejercicio del Poder temporal con el Poder espiritual ha sido una pura revolución, ¿o acaso encargó Jesucristo la conquista del poder civil? ¿No es acaso lo que esperaban los zelotes de Él?



Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
Vamos a ver Valmadian. Yo pensaba que este asunto ya estaba claro. Pero si no es así, lo confirmo aquí expresamente:

TODOS MIS MENSAJES SON SÓLO OPINIÓN PERSONAL MÍA, Y NADA MÁS.

Es completamente absurdo el pensar o creer que yo me arrogue autoridad o representación alguna de la Comunión al hablar de estos temas.
La costumbre de hacer citas para reforzar la propia opinión, no sólo es habitual sino que es legítima así como práctica común en todo tipo de trabajo y opinión ponderada. Pero en ello hay dos riesgos, uno, que la otra parte no diferencie lo propio de su refuerzo y, dos, que parezca que se convierte en algo extensivo a otros.

Si quisiéramos saber cuál es el pensamiento oficial de la Comunión sobre un tema determinado, ya lo harían saber a través de sus órganos oficiales (como ocurre en cualquier otra organización).
Eso es una obviedad, y no es difícil saberlo pues basta con consultarlo en su web oficial.

Los dos únicos requisitos que se exigen para ser legitimista son: 1) Reconocer a Don Sixto Enrique de Borbón como el actual depositario de la legitimidad política española; y 2) defender la restauración de la constitución histórica-tradicional española, condensada en el cuatrilema: Dios, Patria, Fueros, Rey.
Yo reconozco la legitimidad de Don Sixto como "Abanderado", y me gustaría ampliar dicha legitimidad, pero no todos los carlistas están conformes, y de ahí la división -una más, otra vez más-, que existe hoy en día , pocos y mal avenidos.

En cuanto a la restauración se puede hacer desde el Carlismo en la figura del Abanderado, o no. La razón es simple, ¿quién será el heredero del Abanderado?, y es que como comenté en el otro hilo, a la vista del futuro que hay, parece inevitable un "nuevo Compromiso de Caspe". Y ello, con la intención de entronizar el Reinado Social de Cristo, previsto en Los Evangelios, porque ya dirá que otra cosa se puede hacer. Pero eso me temo no va a depender de nosotros, repase pues los textos de la Tradición.

Y ya está. En todo lo demás cabe la libre discusión, con nuestras respectivas opiniones. Yo, por poner un ejemplo, no estoy de acuerdo con la actual posición rusófila de muchos legitimistas, ¿y qué? No pasa nada.
Yo tampoco siento muchas inclinaciones hacia dicha "rusofilia", ni tampoco hacia lo contrario, sino si acaso por una especie de adopción de una postura que podría parecerse a la francesa: reforzar España en todos los terrenos, incluido el militar. Pero si los presupuestos se desangran en un sistema sanitario del que el 50% se pierde en placebos, medicación innecesaria (para un tratamiento de 5 días, una caja para 20), pretender que el médico lo sea no de cabecera, sino de domicilio a mi servicio directo cuando me duelan las uñas; o un sistema educativo cuyo propósito sea que todos ingenieros aunque no se sepa leer ni escribir, pues no hay modo. Si, a todo ello, lo que está de moda es destruir la unidad nacional, la Prensa ataca cualquier atisbo de patriotismo que no sea el de sus partidos, o sea, el de España como nación y patria, si nos vendemos al mejor postor económico, y todo lo contrario se califica de "nacionalismo español" y "ultraderecha franquista", ¡apaga y vámonos! a ver si se cree que a usted por hecho de ser tradicionalista no lo conceptuarán como franquista, va dado, otra cosa es que no se lo digan a la cara.