Re: Desenterrando a Franco
El artículo 526 del Código Penal establece que “el que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.
Lo primero que ha de hacer el okupa de La Moncloa es largarse, y luego ya se vería si conviene o no encausarlo. Un individuo que siendo diputado, renunció a su escaño, que siendo secretario general de su partido, fue desalojado del cargo, que después volvió por la puerta trasera para lograr, a saber con qué chanchullos, ser de nuevo secretario general y, definitivamente, desde fuera, lograr mediante una asamblea de ratones ponerle el cascabel a un gato gordo y gastado, ya se dirá qué clase de presidente puede ser, nada más que de un gobierno fantoche en un país transformado en el de las bananas de Occidente.
No sirve de nada exigir respeto a las leyes, a las suyas, a "SU" Constitución, cuando no saben ni lo que significa la más elemental de las dignidades. España no tiene solución, o les abrimos las cabezas y los expulsamos, o esto se acaba.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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