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Tema: Vituperio de la II República

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  1. #1
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    Vituperio de la II República

    Estos renegados se traen entre manos estimular y premiar económicamente, o sea, a costa de nuestros bolsillos, porque ellos poner lo que se dice poner, no ponen ni el reloj (el de la Historia) en la hora adecuada, toda una serie de iniciativas encaminadas a mentir todavía más, a lavar más aún, si cabe, el triste y lamentable estado neuronal y de ignorancia absoluta de los pobres españolitos (el 40% de los españoles no ha leído jamás un librosdhttp://www.elmundo.es/cultura/2016/07/06/577d265b468aeb9b628b4583.html ). Excelente clientela paganini de toda clase de prebendas y priviliegios autoabrogados por unos pocos y de los que no reciben sino migajas como si fueran parte de una inmensa generosidad.

    Decía no se quién, y la verdad es que me importa menos que una higa, del des-gobierno del remendón, que el dinero público era de todos, que no tenía dueño. Pues vale, vamos a repartirlo "democráticamente" también con las asociaciones que puedan constituirse para hacer apología del franquismo, y todo ello, fundamentado en los artículos catorce y veinte de la vigente Constitución. Y no en base a una ley ilegal e ilegítima donde las haya, o lo que es lo mismo, nula de Derecho, derechísimo ya que va contra la mencionada Nicolasa de 1978 (se aprobó el día de San Nicolás) olvidando el principio de la jerarquía normativa, atentando contra los derechos fundamentales de los españoles, atacando el principio de igualdad jurídica de todos ellos, y atacando la VERDAD HISTÓRICA al triturarla mintiendo, falseando y ocultando los propios crímenes.

    Esta "manada" lleva mucho tiempo vituperando a Franco y a su régimen, sin que nadie les dé la respuesta adecuada, porque en vida del General y aún después, cuando todavía había memoria de verdad, estos cagones no se atrevían ni a chistar, en buena parte porque no se atrevían hacerlo ante sus propios padres, entusiastas franquistas. Como tampoco chistan nada de nada todos los descerebrados que los siguen y apoyan, y tomemos el ejemplo de que en este mismo mes, sin ir más lejos, no dudan en poner la zarpa bien grande para recibir la muy franquista paga extraordinaria del 18 de julio, ¿alguien ha escuchado a uno sólo de todos estos picatostes del carajo protestar por cobrar dicha paga? Claro que tampoco oiremos a nadie protestar porque a lo largo de los meses de la canícula, los unineuronales "demócratas sociolistos y comunistarras de toda la vida" por disfrutar de las también muy franquistas vacaciones pagadas irrenunciables y reguladas por ley desde hace muchas décadas, tampoco, tampoco.

    Pero si exigen a cambio de esos privilegios, citados a vuelapluma por la oportunidad del momento y porque hay para llenar almacenes, que se nos cuenten las "maravillas" de ese régimen genocida y golpista que fue la II República. Este gobierno actual ilegítimo en su formación y deslegitimado por su propios actos desde el primer día (aunque se lo debemos a un funesto individuo llamado Rajoy), pretende regalar nuestros dineros públicos a una recua de chupones que vivirán opíparamente de no hacer nada bueno y si mil maldades. La cabra tira al monte, dice la expresión popular y creyendo el ladrón que todos son de su condición, van a centrifugar más todavía la mononeurona que todavía les queda a alguno. Bueno, pues como "donde las dan, las toman..." abro este hilo con toda la intención de vituperar todo lo que pueda esa República, ese maldito y monumental accidente histórico que padeció España para nuestra desgracia durante generaciones.


    La II República y la Guerra Civil constituyen la persecución de católicos más salvaje de la historia

    Pero ahora, Pedro Sánchez va a intentar 'borrar el tiempo' y cambiar la historia.

    Javier Paredes 15/07/18 09:00

    El asesinato de Calvo Sotelo era la señal inequívoca de que a la barbarie revolucionaria desatada por los socialistas solo se podía responder con las armas.


    Es un imposible, una ilusión, pero Pedro Sánchez lo vuelve a intentar, a imitación de Fernando VII, que fue quien inventó lo de borrar el tiempo, al regresar del exilio de Francia en 1814, porque no le gustaba lo que habían hecho las Cortes de Cádiz: «declaro que mi Real ánimo es, no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias ni de las ordinarias actualmente abiertas, sino el de declarar aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo».

    También las personas presumidas borran el tiempo y se quitan unos años para aparentar una juventud perdida. Todos estos presumidos propiamente sí que borran el tiempo, pero para Fernando VII y Pedro Sánchez lo de borrar el tiempo es la manera de liquidar la historia que no les conviene. A Fernando VII, el liberalismo gaditano y a Pedro Sánchez, el franquismo. Aunque todo hay que decirlo, lo del absolutismo de Fernando VII, comparado con lo de la Comisión de la Verdad de los socialistas, como diría el castizo, van a ser “leches migás”.

    Y resumiendo, Remigia, que se nos pasa el asado, lo que pretende Pedro Sánchez con esa Comisión de la Verdad es reeducar las mentes, como hacía Mao, para que los ciudadanos piensen lo que le conviene al poder. Y a este Gobierno socialista lo que le conviene que pensemos es que durante la Segunda República había unos demócratas, los socialistas, que eran la caña de la tolerancia, pero apareció un tirano sanguinario que se llamaba Franco que acabó con las libertades y dejó España sembrada de fosas de tantos como ejecutó.

    Pero como la realidad es mucho más interesante que la ficción, y bastante menos aburrida de lo que nos quiere meter en la mollera Pedro Sánchez, veamos algunos de los comportamientos tolerantes y democráticos de los socialistas durante la Segunda República y la Guerra Civil.

    Un mes después de la II República, los demócratas republicanos ya estaban quemando iglesias y conventos

    No había transcurrido ni un mes desde la proclamación de la Segunda República, cuando el 11 de mayo comenzó la quema de conventos e iglesias en Madrid, que al momento se extendió por toda España. Solo en Málaga ardieron 42 templos. Si decimos que entre los pirómanos había socialistas, siempre cabe la posibilidad de salvar al partido, calificando a estos elementos de incontrolados. Pero la cuestión es que a día 12 de mayo, cuando todavía no se había extinguido el incendio, el órgano oficial del PSOE, El Socialista publicó lo siguiente: «La reacción ha visto que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista». Por su parte, el Partido Radical Socialista calificó los incendios de los lugares sagrados como «un espléndido empuje de una propuesta popular». Como se ve, la solidaridad y la comprensión democrática de los socialistas salía en apoyo no de las víctimas, sino de los pirómanos, y por eso no actuó la fuerza pública para evitarlo, no le fuera hacer daño a algún incendiario, porque como dijo Azaña: «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano».

    ¿Y qué hacía Franco en estos días de fuego? El general dirigía la Academia General Militar de Zaragoza, donde estaba destinado desde 1928 y de donde se marchó, cuando el Gobierno la cerró el 20 de junio de 1931. En esos días, Franco recibió un escrito para que arriara la bandera bicolor y pusiera la republicana, a lo que contestó que la había mantenido porque no quería desobedecer a la monarquía y que tenía el firme propósito de respetar y acatar la soberanía nacional. Y aunque según mis noticias, Franco no fusiló a ningún cadete, por si yo estuviera equivocado, la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, podía montar un campo de trabajo durante este verano, para excavar todo el campo de maniobras de San Gregorio por si hubiera allí alguna fosa.

    Los socialistas perdieron las elecciones de 1934 y dieron un golpe de Estado

    En 1933, los socialistas perdieron las elecciones y fueron desalojados del poder, lo que encajaron tan antidemocráticamente que dieron un golpe de Estado en 1934, al que todavía hay quien lo designa como la Revolución de Asturias, como si aquello hubiera sido un intento de redimir al pueblo oprimido y explotado. Desde esa fecha se acabó la legalidad y por lo tanto, los socialistas son los principales responsables del fracaso de la Segunda República.

    El protagonismo de este golpe de Estado en Asturias corrió a cargo de las Juventudes Socialistas, que entre los muchos desmanes que cometieron, la emprendieron contra los católicos. En Turón apresaron a ocho hermanos de la Salle y a un pasionista y los llevaron a la Casa del Pueblo, que aunque como es sabido es un recinto donde los socialistas promueven la sana diversión y la cultura popular, en esta ocasión hicieron una excepción y convirtieron la Casa del Pueblo en una cárcel para los religiosos, de donde les sacaron para fusilarlos.

    En 1936 los socialistas oficialmente ganaron las elecciones de febrero formando parte del Frente Popular, pero no hace mucho una investigación histórica ha descubierto que las elecciones de 1936 las perdió el Frente Popular y por eso hicieron todas las trampas posibles para ocultar la fechoría, hasta que hace bien poco ha sido descubierta. Y como desde 1934 el PSOE no veía otra posibilidad para mantener el poder que la agitación y la descomposición social, según la estrategia comunista impuesta por Largo Caballero, a quien los socialistas llamaban cariñosamente El Lenin Español, pusieron en marcha toda una serie de atentados y asesinatos, para desestabilizar a la sociedad con el fin de provocar la guerra civil, porque pensaban que la iban a ganar.

    Los socialistas también asesinaron al jefe de la oposición, Calvo Sotelo

    Para ello ni repararon en gastos, ni disimularon. Proyectaron el asesinato de los líderes de la oposición, con tan poco acierto que cuando fueron a buscarlos solo encontraron a uno. De estos crímenes se encargó la escolta socialista de Indalecio Prieto, conocida como la Motorizada. De vuelta de la casa de Gil Robles, al que no encontraron por estar fuera de Madrid, alguien se acordó que Calvo Sotelo vivía el número 89 de la calle Velázquez. Los socialistas se presentaron en su casa el 13 de julio a las tres la mañana, delante de su familia se lo llevaron detenido y una vez en la calle le descerrajaron un tiro en la cabeza y arrojaron su cadáver en las tapias del cementerio.

    Y volviendo a Franco. Cerrada la Academia Militar de Zaragoza, le asignaron distintos destinos en la Península, hasta que el Gobierno del Frente Popular le mandó lo más lejos posible de Madrid, y le nombraron comandante militar de Canarias. Y dicen los que lo han estudiado, que todos estos acontecimientos revolucionarios en los que los socialistas tuvieron un innegable protagonismo, provocaron una cierta hinchazón en las borlas de los fajines de varios generales. La prueba es que el 23 de junio, Franco le envió una carta al ministro de la Guerra, Casares Quiroga, notificándole el descontento del Ejército. De nada sirvió. El asesinato de Calvo Sotelo, perpetrado por los socialistas el 13 de julio, era la señal inequívoca de que a la barbarie revolucionaria desatada por los socialistas solo se podía responder con las armas, en legítima defensa.

    Y con la guerra, los socialistas y sus socios de izquierdas emprendieron la persecución más cruenta de toda la Historia de la Iglesia. Más cruenta, más cruel y más cobarde… Porque entre los beneficios de haberme criado en un barrio proletario, me enteré en su día que, en una iglesia cercana a mi casa, próxima a la estación del metro Puente de Vallecas, en la parroquia de San Ramón, el mismo día 18 de julio de 1936 asesinaron dentro del templo a la primera víctima religiosa. Fue un niño de 7 años, al que se le imputó el gravísimo delito de ser el hijo del sacristán de San Ramón.


    A 30 personas que rezaban en una iglesia los milicianos decidieron echarles vivos a los leones del Zoo, que andaban hambrientos

    Y aquel comportamiento tolerante y democrático de los socialistas no había hecho nada más que empezar. En el verano de 1936, Madrid fue el peor sitio de España para creer en Dios. Los milicianos detuvieron a unas treinta personas porque olían a cera. Les sorprendieron en una iglesia rezando el Rosario y les encerraron hasta decidir su castigo. Por fin a uno de ellos se le ocurrió una pena que todos aprobaron. Suben a sus prisioneros en un camión y atraviesan el parque del Retiro, justo por donde el Ayuntamiento de Madrid, desde hace tiempo, ha erigido un monumento en honor a Satanás, que todavía, a día de hoy, no se ha atrevido a quitar ningún alcalde. Y llegan al zoológico que, en esos tiempos, se llama la Casa de Fieras. Los osos y los leones están hambrientos, porque desde que estalló la guerra no hay comida ni para las personas. Para saciarles, arrojan los prisioneros a las fieras. Tuvieron un detalle con algunos y les acortaron el tormento, porque les reventaron la cabeza a balazos antes de que se los comieran las bestias. A los demás, para que no hubiera ninguna diferencia con lo que hicieron los emperadores romanos les arrojaron vivos en las jaulas de los osos y los leones.


    https://www.hispanidad.com/la-resist...02707_102.html
    raolbo dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  2. #2
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    Re: Vituperio de la II República

    No les va a salir bien, no. No les va a resultar rentable esta inquina y manifiesta tergiversación y ocultación de la realidad sangrienta y asesina de los suyos, cuando hasta los que se supone más afines a "su democracia" les salen contestones y nada conformes con estar gastando dinero a espuertas para remover cunetas en las que hay mucha más gente enterrada con crucifijos y escapularios, que con hoces y martillos. Además, y todo se andará, va a ocurrir que por alguna rendija legal imprevista, y el ámbito de las leyes está llena de grietas, agujeros, pasadizos, etc., alguien acabe por denunciarlos por prevaricación, pues de eso va toda esta tramoya y, no lo olvidemos, prevaricar es un delito penal. Pero lo interesante viene ahora, me encanta leer las invectivas que les lanzan no los franquistas, sino los que son lo opuesto pero que no comulgan con ellos. ¡Leña al manzano!, o como dicen otros ¡leña al mono!



    Franco fue malo, pero ¿y ustedes?

    Carlos Dávila 16/07/2018

    No les quiero marear con datos, pero lo voy a hacer. La Comisión de la Verdad que perpetran Sánchez y sus corifeos va a utilizar la exhumación de los restos de Franco para una gran revancha: homenajear a todos los mártires “republicanos” de la preguerra, la Guerra incivil, y la posterior represión aherrojando, vapuleando la memoria de los muertos “nacionales” porque éstos, enfatizan, ya tuvieron reconocimiento durante la oprobiosa. Ninguno de los secuaces con mayoría aplastante de los prosoviéticos de Podemos tendrá la menor caridad con estos latosos difuntos. Ya lo verán.

    Ninguno de estos individuos guardará tampoco el mínimo interés por siquiera considerar las referencias documentales siguientes. Según las estimaciones más objetivas realizadas por técnicos e historiadores afines a uno o a otro bando, el número total de víctimas de aquella confrontación fue de 233.635 —nada de un millón como escribió Gironella—, 119.960 pertenecientes al bando “nacional”, 95.500 al “republicano”.

    Cifras que admiten, con matices numéricos nada escandalosos, desde Payne hasta Preston. Los 120.000 españoles calificados genéricamente de franquistas ¿serán miserablemente marginados, olvidados, también injuriados? Rotundamente, sí: la venidera Comisión de la Verdad y la Asociación de la Memoria, que actúa de muleta de Sánchez y sus barreneros y que ha sido sustanciosamente engrasada durante la gobernación ominosa de Zapatero, no querrán saber nada por ejemplo de los 6.866 obispos, curas, seminaristas, religiosos y religiosas, asesinados por el fanatismo anticatólico de los llamados —a sí mismos recuérdese el dato— “rojos”. La relación está minuciosamente configurada en una cuidada alacena del Santuario de la Gran Promesa de Valladolid gracias a un trabajo de chinos que en su momento realizó el arzobispo García y García. Son álbumes detallados por provincias —faltan cuatro de ellas— como también lo está la lista completa, ¡figúrense!, de los 159 periodistas ejecutados por su hipotética militancia confesional y de derecha. Veinte colegas más murieron en combate. Clérigos y periodistas ¿serán también levantados de sus tumbas como el general?

    Más datos: la fosa común de Paracuellos, que naturalmente no será reconocida por la investigación sectaria de Sánchez, encierra los cuerpos de, por menos, 4.000 personas, aunque algún estudio eleva esa cifra, muy discutible desde luego, hasta las 8.000. En Guernica, sobre cuyo bombardeo se ha edificado todo un mito del terror franquista, fueron asesinados en las fechas anteriores a la intervención aérea los sacerdotes Pedro Ondorica Zugazaga y Andrés Asla y otros 15 vecinos adscritos a una asociación católica. La mayoría de sus cadáveres permanecen en destino desconocido. ¿Se les buscará ahora o son sencillamente facciosos bien muertos? En todo caso, ellos ni han merecido, ni van a merecer una sola mención en forma de obligado recuerdo.

    Y pregunto: ¿Es tal el complejo de legitimidad de origen que sufre la derecha española que un periodista impecablemente adverso a Franco como el arribafimante tiene que ocuparse de difundir estas realidades? ¿O de recordar que la hórrida estatua de Largo Caballero, pertinaz pregonero de la Guerra Civil y artífice de la sangrienta Revolución de Asturias, aún sigue enhiesta en el Paseo de la Castellana de Madrid? La ultraizquierda de este país en la que claramente actúa como palmero Pedro Sánchez, va a reescribir, o mejor dicho a violar, la historia de una tragedia común cuyos indicios ahora también se entrevén. ¿Seguiremos callados ante tal tropelía? Sinceramente: no encuentro arrojo y sí mucha condescendencia o incluso connivencia en quienes deberían contrarrestar la plaga de una revancha que nos lleva directamente a la desvergüenza y a la venganza.



    https://okdiario.com/opinion/2018/07...stedes-2650006


    Y cuidado habría que añadir, porque esto es de ida y vuelta dado que la Historia tiene esas manías, siendo una de ellas que se repite. Avisados están, porque después de las risas siempre siguen los llantos.
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  3. #3
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    Re: Vituperio de la II República

    El inicio de la II República en sí es una trágica noticia; es un suceso que nunca se tendría que haber dado pero que lamentablemente se dio, más que nada porque de no haberse dado los mismos que perdieron las elecciones municipales (los republicanos, que fueron los que se arrogaron la autoridad de convertir dichas elecciones municipales en un plebiscito) se habrían sublevado (como hicieron en parte con el general Sanjurjo) y habría comenzado (como sucedería en 1934) un fatídico baño de sangre, empezado por los que a la postre serían los individuos que conformarían el denominado Frente Popular. Ante esto, S.M Alfonso XIII (que hizo alguna que otra cosa reprochable cómo la introducción de la pornografía en España y viceversa) tomó la decisión de abandonar el país por el temor a una guerra civil, además, posiblemente de no haberse exiliado S.M Alfonso XIII este hubiese sido ejecutado conjunto a los otros miembros de la familia real como lamentablemente sucedió con la familia real rusa, los Romanov.

    La II República fue proclamada de manera ilegítima, tras un golpe de Estado y una victoria en las elecciones municipales de las candidaturas monárquicas. En las elecciones municipales (me reitero, municipales) del 12 de abril de 1931, los republicanos obtuvieron 5.775 concejalías frente a las 22.150 conseguidas por los monárquicos. El número de concejales monárquicos cuadruplicaba al de concejales republicanos. Dos días después de los comicios, S.M Alfonso XIII partía hacia Cartagena y de allí hacia el exilio para evitar que un conflicto entre monárquicos y republicanos acabase en un baño de sangre, como dijo S.M Alfonso XIII «quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil», esto es lo que afirmaba el monarca en una carta publicada el 17 de abril por el periódico «ABC». Ante el vacío de poder, una conjura militar que tenía como cabeza al militar José Sanjurjo (que se sublevó contra la misma II República por los desvanes de esta en dos ocasiones, en 1932 y en 1936) tomó el poder de manera ilegítima y proclamó la II República, algo que violaba la propia Constitución por entonces vigente que era la Constitución española de 1876.

    La Constitución de la Segunda República fue aprobada el 9 de diciembre de 1931 por las Cortes Constituyentes, elegidas el 28 de junio de ese año en unas elecciones en las que sólo pudieron votar los hombres (el voto femenino no fue aprobado hasta el 1 de octubre y precisamente por la presión de las denominadas «derechas») que dieron lugar a un parlamento compuesto mayoritariamente de izquierdas pues en las áreas rurales y a los propios religiosos se les impidió votar (se argumentaba que dichas personas no eran aptas para votar ya que estaban «dominadas por el caciquismo»). La Constitución de la Segunda República no fue refrendada por el pueblo español en referéndum, las Cortes republicanas negaron al pueblo español su derecho a decidir sobre esa Carta Magna (ya que los partidarios de la II República hoy en día se llenan la boca de «democracia» y viceversa, quizás esto les refresque la memoria). Las izquierdas (inclusive las diputadas socialistas) se opusieron al voto femenino (a propuesta de las «derechas») porque como dijo la diputada socialista Margarita Nelken: «poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario». Se decía que las mujeres eran estúpidas per se y que eran reaccionarias (entiéndase como «fascistas» y viceversa) y fueron precisamente las «derechas» (particularmente la C.E.D.A) la que impulsó el sufragio femenino y resultó que curiosamente que en las primeras elecciones en las que las mujeres pudieron votar en España ganaron las «derechas».

    A los «demócratas» del PSOE y cía que pretenden implantar en España la (des)Memoria Histórica deberían saber que la ley de Defensa de la República de 1931 convirtió en delitos ciertos ejercicios de la libertad de expresión y de información, algo que contradecía el artículo 34 de la Constitución de la Segunda República que decía: «Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a previa censura», los propios izquierdistas que de manera ilegítima y sin el apoyo popular de la nación (recordemos que el número de concejales monárquicos cuadruplicaba al de los concejales republicanos tras las elecciones municipales) habían creado la II República (con apoyo parcial militar por cierto) incumplían hasta sus propias leyes.

    Según la ley de Defensa de la República de 1931 decía que limitaba los siguientes ejercicios de libertad de expresión e información:


    —«La difusión de noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público».


    —«Toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado».


    —«La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otra».

    Con dicha ley, se impidió a a cualquier civil, asociación o medio de comunicación ejercer la crítica al Gobierno o al Régimen en sí, lo que proporcionaba a la Segunda República un marco propia de una dictadura, en la práctica, esta ley supuso la instauración de una censura que llenó los periódicos de diverso signo de espacios en blanco bajo el título de «visado por la censura», además de los periódicos también fueron censuradas obras de teatro, películas y viceversa, cabe destacar que el II punto de la Ley de Defensa de la República de 1931 que decía que penaba «toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado» significaba el fin de optar a ser católico por parte de todo español pues resulta que para los «demócratas» de la II República el rezar el rosario o acudir a misa un domingo era un «menosprecio a las Instituciones u organismos del Estado» y es que la Constitución de la II República, en su artículo 26, establecía la disolución de las órdenes religiosas que estableciesen un voto de «especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado», de esta manera, se proscribía a las órdenes que hacían voto de obediencia al Papa, a comienzos de 1932, dicho artículo se utilizó para disolver la Compañía de Jesús, nacionalizar sus bienes e iniciar una persecución contra sus miembros, los cuáles fueron encarcelados o ejecutados; los bienes nacionalizados pasaron a propiedad del Estado, en concreto de individuos que pasaron a enriquecerse de dichos bienes, en algunos casos reliquias de épocas pasadas como del siglo XVI y viceversa, miles de seminaristas y clérigos pertenecientes a la Compañía de Jesús tuvieron que dejar su Patria, España, algunos que abandonaban pueblos en los que habían estado en algunos casos desde su fundación veían como los habitantes lloraban su marcha y los acompañaban espiritualmente rezando el rosario.

    Pero esto no acababa aquí, el artículo 27 de la Constitución de la Segunda República proscribía los cementerios religiosos, esto era que sí una persona era católica y quería ser enterrada en un cementerio católico no se le permitía (vaya con los «demócratas»), además de esto, para más INRI, el artículo 27 de la Constitución de la II República decía que: «Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno», de dicha manera, se suprimía de esta manera las procesiones y viceversa, se sometía así a la voluntad del poder el ejercicio del individuo para practicar la Fe católica, suprimiéndola de facto.

    El artículo 48 de la Constitución de la II República afirmaba: «La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.» Cabe recordar que se prohibía a las órdenes religiosas dedicarse a la educación, al declarar la enseñanza laica se excluía a la religión del sistema educativo. El citado artículo 48 de la Constitución de la II República se limitaba a afirmar: «Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.» Es decir, la II República reconocía a la Iglesia el derecho a enseñar la religión en sus parroquias, conventos o monasterios pero incluso así la enseñanza estaba sometida al control del Estado lo cuál dejaba invalidado dicho fragmento del artículo. Significativamente, y en línea con las tesis de las logias masónicas —a la cuál pertenecían 151 de los 470 diputados de las Cortes Constituyentes—, ese artículo 48 reconocía la «libertad de cátedra» — esto permitía que profesores impusieran sus opiniones y tesis ideológicas a sus alumnos sin el permiso de los padres—.
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  4. #4
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    Re: Vituperio de la II República

    Al respecto de las relaciones entre la Santa Sede y la II República Española es de subrayar que el nuevo régimen político español fue inicialmente bienvenido para la Santa Sede, en principio se aplicó la doctrina política establecida en el papado de S.S León XIII, en lo referente al principio de que la religión católica no estaba vinculada a ningún régimen político y podía coexistir con cualquiera siempre que se respetaran los derechos de los católicos y de la Iglesia. La Santa Sede se sintió encantada con la abolición de la secular Censura Real, lo que significaba que por vez primera desde los Reyes Católicos la Santa Sede podía elegir y nombrar libremente a los obispos en España. En este sentido, Monseñor Tardini (que sería nombrado Cardenal Secretario de Estado por Juan XXIII), de la Secretaría de Estado del Vaticano, exclamó en repetidas ocasiones «¡Oh bendita revolución!» al referirse a la caída de la monarquía de Alfonso XIII. El Vaticano reconoció el nuevo régimen político español el 9 de mayo de 1931, casi un mes después de su proclamación, diez días después de la proclamación de la república el 14 de abril, el Nuncio Papal Federico Tedeschini envió en nombre del Secretario de Estado del Vaticano, Pacelli (futuro Pío XII), una instrucción a todos los obispos españoles que rezaba que era «el deseo de la Santa Sede que Sus Excelencias recomienden a los sacerdotes, religiosos y fieles de sus diócesis que respeten y obedezcan a los poderes constituidos para el mantenimiento del orden y del bien común». Las relaciones entre la Santa Sede y el nuevo gobierno de la II República fueron cordiales, pero comenzaron a deteriorarse especialmente durante el debate constitucional parlamentario y tras la aprobación de la infame Constitución en lo referente a su Artículo 26 y su desarrollo normativo lo cuál significaba entre otras cosas el fin de la libertad religiosa en España, impedía la evangelización y viceversa, eso sumado a la violencia del Frente Popular (quema de conventos, Iglesias, robo de reliquias de siglos pasados, asesinato de fieles y eclesiásticos) provocó ese deterioramiento.

    Respecto a dicha legislación caben resaltar la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas (1933) y la Ley de Divorcios (1932). Otro aspecto a considerar sería la reforma militar, emprendida por Manuel Azaña, quien, además de ser Presidente del Gobierno, desempeño la Cartera de Guerra. Su idea, al menos en teoría, era modernizar un maltrecho Ejército Español. En primer lugar, estaba la cuestión de la oficialidad, excesivamente numerosa respecto a la tropa. Ya en tiempos de Alfonso XIII hubo problemas a raíz de ello, destacando, en ese sentido, las llamadas Juntas Militares de Defensa. Respecto a ello, cabe señalar que existían preocupantes divergencias entre los militares estacionados en la Península Ibérica y los acuartelados en el Norte de África. Estos últimos ascendían por méritos de guerra, mientras que los primeros lo hacían en base a la antigüedad. La II República dio prioridad a esta segunda variante, perjudicando a los soldados mejor preparados del Ejército. Así mismo, suprimió la Academia de Zaragoza, no llegando, por otro lado, a conseguir la tan ansiada modernización material y técnica de las Fuerzas Armadas. Llegada la Guerra Civil, la República habría de encarar las inevitables consecuencias: el Ejército de África respaldó al bando sublevado, mientras que la República dependería de los militares menos preparados y de las milicias de los partidos y sindicados. Tales efectivos conformarían el llamado Ejército Popular de la República, organizado por Largo Caballero. Debemos sumar un penoso apoyo soviético, que costaría nada menos que el traslado de los fondos del Banco España a Moscú.

    Por desgracia para España, no fueron los únicos errores de la República. La cuestión autonómica, soterrada en tiempos de Miguel Primo de Rivera, emergió nada más caer la Monarquía. En ese sentido, tres ministros viajaron a Barcelona para prometer la autonomía, cuyo precedente más relevante aparece en la Ley de Mancomunidades Provinciales (1913). Así, se constituyó el gobierno de la Generalitat, dominado por Esquerra Republicana de Catalunya, bajo la dirección de Francesc Maciá y Lluís Companys. Este gobierno autonómico, aún provisional, elaboró una propuesta, el Estatuto de Nuria, de tendencia federalista, que fue muy criticado por las Cortes (reacias al federalismo), pese a su aprobación final en septiembre de 1932. Su aprobación se logró gracias a la intervención de Azaña, quien deseaba preservar el respaldo catalán a la República. Ya en 1934, las tensiones entre la Generalitat y Madrid alcanzarían su punto álgido en la fallida intentona revolucionaria, señalada por Antonius. Desde la perspectiva catalana, la Generalitat habría querido resolver la situación de los rabasaires o arrendatarios de viñedos mediante la Ley de Contratos de Cultivo, denunciada por Madrid y anulada por el Tribunal de Garantías Constitucionales, ya que excedía las competencias autonómicas. Fue, pese a ello, aprobada. En ese clima, el 6 de octubre de 1934, Lluís Companys proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal de España. Fue apoyado por la Alianza Obrera (socialistas y trotskistas), pero no por la CNT. La cuestión autonómica fue utilizada como punta de lanza por los cenetistas, los trotkistas, los marxistas-estalinistas, los marxistas-leninistas y las diversas ramas que iban saliendo proclives a las ideas del comunismo y del comunismo libertario; Largo Caballero utilizó la idea de las cuestiones autonómicas llanamente para desestabilizar al régimen republicano para transformar en este en un Estado socialista, prometiendo «nacionalidades históricas» a Vascongadas, Cataluña, Galicia, incluso a Andalucía, todo ello a través de un continuo vilipendio a la propia Constitución que habían redactado y no respetaban. Estos desvanes hechos por las izquierdas se solucionaron temporalmente durante el bienio conservador en el que se producía el golpe de Estado (que es lo que fue de acuerdo a términos jurídicos y según la legalidad vigente de la Constitución de la II República) del 6 de octubre de 1934 de Lluís Companys, y claro, el Gobierno decidió actuar encarcelando a los sediciosos y ocurrió lo que tuvo que ocurrir; órdenes de encerramiento a los perpetradores, cabecillas varios e ideólogos del golpe, algo que cambiaría con la amnistía (que sirvió de paso para excarcelar a violadores, criminales y un sinfín de escoria y maleantes, todo ello para la «revolución») hecha con el Frente Popular, que amañó las elecciones de 1936 poniendo a milicianos cenetistas y demás en los lugares de votación impidiendo el voto de religiosos, clérigos y retirando los votos de aquellos que optaban por las derechas además de anotando en una lista aquellos que votaron por dichos partidos contrarios al Frente Popular para la posterior purga de estos.

    Ya lo dijo en 1933 Largo Caballero (un año antes de la Revolución de Asturias con la que pretendían acabar con la II República e imponer un régimen socialista prosoviético): «Vamos hacia la revolucion social. La burgesía no aceptará una expropiación legal, habrá que expropiarla por la violencia. Vamos a echar abajo la propiedad privada. Estamos en plena guerra civil. Lo que pasa es que esta guerra aún no ha tomado las características que tendrá que tomar. Lucharemos hasta que en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de la República sino la roja de la revolución marxista», Indalecio Prieto (el qué mando a la motorizada para asesinar parlamentario José Calvo Sotelo e intentando también hacerlo con el líder José María Gil-Robles) también decía que: «Para conseguir nuestra libertad no nos detendremos, ni ante la guerra por sangrienta que sea. Yo tengo que defender mi separatismo por todos los medios, desde colocar una bomba hasta desencadenar una guerra», Margarita Nielken, diputada socialista (que se opuso a qué las mujeres votasen en España) decía que: «Pedimos una Revolución. Pero la propia revolución rusa no nos servirá de modelo porque nos harán falta llamas gigantescas que se verán desde cualquier punto del planeta y olas de sangre que teñiran de rojo los mares».

    Y al final, se llegaba a la campaña electoral del 1936 en los que Largo Caballero decía este tipo de cosas en sus mítines: «Vamos en coalición con los republicanos en un programa que no nos satisface. Pero la República burguesa no es la estación final, sino una de tantas que tenemos que pasar para llegar a la meta de nuestro camino. El proletariado se echó a la calle en octubre para derribar al gobierno capitalista y sustituirlo por el poder de los trabajadores no para cambiar un gobierno republicano por otro republicano. No nos hemos de limitar a hablar de socialismo a secas, nuestro deber es traer el socialismo marxista. El día de la venganza no dejaremos piedra de esta España que vamos a destruir para hacerla nuestra».

    Y con este tipo de discursos, hasta las elecciones del 1936 había sucedido lo siguiente: 160 iglesias destruidas, 257 templos asaltados, 113 huelgas generales y 228 parciales en las que se asesinaron policías, guardias civiles, civiles, clérigos y donde se expropiaron propiedad privada, 138 atracos, 39 tiroteos contra la fuerza pública, 63 periódicos asaltados, 69 centros políticos destruidos (todos y cada uno de ellos de las derechas), 369 asesinatos y 1.287 heridos, cada uno de ellos, asesinados por el mero hecho de ser católicos o mostrar su descontento con las políticas criminales que hicieron los simpatizantes del Frente Popular.
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    Re: Vituperio de la II República

    Entre la distancia en el tiempo, sumada a la pésima memoria de la gente y su pertinaz y autosatisfactoria ignorancia (es tristísimo ver al ignorante solazarse en su propia ignorancia), más una ingeniería social practicada a lo largo casi nueve décadas, desde 1931 hasta hoy mismo, (con los lógicos altibajos y modificación de métodos concretos), esa gente que apoya a esta tropa de anti-España, no sabe nada de lo que subyace en los actos que perpetran. Más aún, cuando se les indican creen que es por que quien lo hace es fascista, o busca defender un estado de privilegios, como si hoy todo aquél que se autoproclama de izquierdas no tuviera ya todas las prerrogativas posibles, y las que no hay se inventan.

    Por eso, es esencial dar a conocer lo que afirmaban entonces, esencial establecer paralelismos entre aquéllos y éstos de ahora.

    -. 1933 Largo Caballero (un año antes de la Revolución de Asturias con la que pretendían acabar con la II República e imponer un régimen socialista prosoviético): «Vamos hacia la revolucion social. La burgesía no aceptará una expropiación legal, habrá que expropiarla por la violencia. Vamos a echar abajo la propiedad privada. Estamos en plena guerra civil. Lo que pasa es que esta guerra aún no ha tomado las características que tendrá que tomar. Lucharemos hasta que en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de la República sino la roja de la revolución marxista»


    -. Indalecio Prieto (el qué mando a la motorizada para asesinar parlamentario José Calvo Sotelo e intentando también hacerlo con el líder José María Gil-Robles) también decía que: «Para conseguir nuestra libertad no nos detendremos, ni ante la guerra por sangrienta que sea. Yo tengo que defender mi separatismo por todos los medios, desde colocar una bomba hasta desencadenar una guerra»


    -. Margarita Nielken, diputada socialista (que se opuso a qué las mujeres votasen en España) decía que: «Pedimos una Revolución. Pero la propia revolución rusa no nos servirá de modelo porque nos harán falta llamas gigantescas que se verán desde cualquier punto del planeta y olas de sangre que teñiran de rojo los mares».

    -. Campaña electoral del 1936 Largo Caballero decía este tipo de cosas en sus mítines: «Vamos en coalición con los republicanos en un programa que no nos satisface. Pero la República burguesa no es la estación final, sino una de tantas que tenemos que pasar para llegar a la meta de nuestro camino. El proletariado se echó a la calle en octubre para derribar al gobierno capitalista y sustituirlo por el poder de los trabajadores no para cambiar un gobierno republicano por otro republicano. No nos hemos de limitar a hablar de socialismo a secas, nuestro deber es traer el socialismo marxista. El día de la venganza no dejaremos piedra de esta España que vamos a destruir para hacerla nuestra».



    Estas frases, cargadas de intenciones que luego se convirtieron en realidades que hoy se intentan ocultar a través de ese disparate ilegal absolutamente inasumible, y al que no hay que obedecer en modo alguno, llamado Ley para la Memoria Histórica, no son sino una primera muestra de las muchos disparates que se dijeron y que indujeron a la guerra. No han de faltar, tampoco, los lamentos de republicanos de buena fe que al poco tiempo de implantarse este régimen de terror que fue la Ii República, empezaron a llevarse las manos a la cabeza ante el monstruo que habían ayudado a traer a España.
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Vituperio de la II República

    Así es, Valmadian, y sí uno busca en las hemerotecas se encontrará con más frases cómo las ya mencionadas:

    «La disolución de las Cortes sería la señal para que el Partido Socialista y la Unión General de Trabajadores lo considerasen como una provocación y se lanzasen a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar tal posibilidad que sería un reto al Partido y que nos obligaría a ir a una guerra civil» (Acta de sesiones del Parlamento, 23 de noviembre de 1931).

    «El jefe de Acción Popular (José María Gil-Robles) decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder. No hay hoy en España una docena de obreros dispuestos a salvar la República» (Discurso en el XIII Congreso del PSOE, 10 de febrero de 1932).

    «Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: «Como en Rusia»). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil. No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas. Mas no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase. Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista». (Discurso en Don Benito, 8 de noviembre de 1933. Publicado en «El Socialista», órgano informativo oficial del PSOE, 9 de noviembre de 1933).

    «Los obreros han terminado con el mito republicano. Todos entienden que ya no queda otro camino a seguir sino el de la República socialista. Para nosotros, cuantas más dificultades encuentren nuestros enemigos en la solución de los problemas nacionales, mejor. Estamos dispuestos a no retroceder y a llegar a donde sea necesario. Necesitaremos someter a nuestros enemigos para conseguir la completa emancipación de la clase proletaria». (
    Discurso de cierre de campaña, noviembre de 1933).

    «Yo creo que el Partido Socialista es el único verdaderamente marxista. ¡Si estudiando las teorías tenemos que convencernos de que no puede haber otro! Marx se llamaba comunista para diferenciarse de otros socialistas utópicos que había entonces, como Saint-Simon, Owen, etc. Pero según explica Engels, de no ser así, se hubiera llamado socialista. ¿Qué es lo que persigue el Partido Socialista? La socialización de los medios de producción y de cambio. ¿Y el partido comunista? Lo mismo. En cuanto a táctica, nosotros preconizamos la lucha sindical y política. Y los que se llaman comunistas organizan huelgas y van a las elecciones, cuando las hay, lo mismo que nosotros. ¿Qué diferencia hay, pues, que pudiera hacerme pasar al partido comunista? Yo afirmo ante la clase trabajadora que no son más comunistas que nosotros; que el problema se reduce solamente a que hay unos cuantos líderes en pugna con el Partido Socialista, que pretenden arrebatarle la hegemonía política sobre la clase obrera. Porque si ellos dicen en sus discursos que están dispuestos a dar la vida y la libertad por las reivindicaciones proletarias, nosotros lo decimos también. Y además, lo hemos demostrado con los hechos. De modo que ni en eso nos pueden ganar». (
    Discurso en el Cinema Europa, noviembre de 1933).

    «En las elecciones de abril (
    1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia» (Discurso del 1 de noviembre de 1933).

    «No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad» (
    Conferencia en Ginebra, verano de 1934).

    «Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados (
    los comunistas, los separatistas y los anarquistas); pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Yo deseo una República sin lucha de clases; más para eso es necesario que desaparezca una de ellas. Y esto no es una amenaza, es una advertencia; y que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos». (Mítin en Alicante, 19 de enero de 1936).

    «La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución. Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos». (
    Mítin en Linares, 20 de febrero de 1936). Fascismo que él mismo negaba ante representantes hispanoamericanos de la OIT en junio de 1933: «En España, afortunadamente, no hay peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado (…) No hay un ejército desmovilizado (…) No hay millones de parados que oscilen entre la revolución socialista y el ultra nacionalismo (…) No hay nacionalismo expansivo ni militarismo (…) No hay líderes». Con palabras similares se expresó Luis Araquistaín en abril del 34.

    «Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (
    de la Revolución de Asturias de 1934) … y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario... somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda… La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder... ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza» (Discurso en el mítin de Cinema Europa de Madrid, reproducido en «El Socialista», 13 de enero de 1936).


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    Re: Vituperio de la II República

    La ignorancia es el fundamento de la ocultación de la verdad y de la mentira más descarnada. Hoy no tenemos que luchar -todavía- contra milicianos rojo-separatistas, aunque de seguir así todo llegará. Hoy no tenemos un enemigo terrible en un des-gobierno de mamarrachos y sus socios. Hoy tenemos un enemigo formidable en un pueblo que se ignora a si mismo y que, además, se siente satisfecho y orgulloso de tal condición. Por eso, el compromiso voluntario que algunos -bastantes más, afortunadamente, de lo que podríamos pensar, no seamos soberbios-, hemos adquirido, nos obliga a ser constantes y a no parar hasta conquistar la voluntad de ese pueblo secuestrado por la propaganda de la mentira y la ingeniería socio-política practicada durante decenios por la recua de farsantes que se ha asentado en España.

    Muy interesante es el librito, apenas más que un opúsculo, que se puede leer en el PDF del siguiente enlace. Desde luego muy revelador para saber qué pensaban los propios republicanos -sólo los decentes-, acerca de la chusma que había surgido de las alcantarillas del Estado y del pueblo.

    http://www.hispanista.org/libros/alibros/35/lb35.pdf
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  8. #8
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    Re: Vituperio de la II República

    Pues si, amigo lector, en estas páginas se pueden leer muchas cosas que la gente ignora, aunque parezca mentira ya que hoy en día Internet es un pozo sin fondo de información de todo tipo, pero muchos prefieren seguir creyéndose los cuentos tártaros que desde los poderes públicos se inventan unos cuantos, unos cuántos que no aportan nada, porque nada saben tampoco y que sólo muestran desvergüenza. Desde hace mucho vengo insistiendo en que mienten, mienten y mienten, y no me equivoco ni un ápice al decirlo e insistir una y otra vez en ello. Pero a unos y a otros, les pasa como al avestruz, que por mucho que oculten la cabeza a la verdad, el resto del cuerpo lo tienen al aire, y ya se sabe lo que pasa finalmente con los pollos descabezados.



    La gran noticia sobre el fraude en la Segunda República llega con 80 años de retraso

    12 marzo 2017 - 14:01 - Autor: zoomboomcrash



    Dos historiadores acaban de publicar un libro impactante sobre la Segunda República española. Se titula 1936: Fraude y Violencia. (Espasa).

    Los historiadores demuestran que hubo pucherazo: la izquierda falsificó las actas, trucó los documentos, añadió votos falsos, amedrentó a los candidatos del centro derecha, y al final consiguió conquistar la mayoría en el Congreso. Las actas de las famosas elecciones de febrero de 1936, que dieron el triunfo a una coalición de izquierdas llamada Frente Popular, estaban manipuladas.

    Durante estos últimos 80 años, la izquierda ha venido hablando de la normalidad democrática y de la legítima Segunda República como si fuera un banderín de su honestidad política frente a la barbarie. Pues ni normal ni legítima. Las últimas elecciones de la Segunda República española fueron un fraude.

    El Mundo ha tenido acceso a la prepublicación de este libro que va a cambiar la historia. De hecho, es la mayor exclusiva sobre la historia de la Segunda República porque, además, el método de trabajo de los historiadores parece irrefutable: han acudido a las primeras fuentes. El historiador Stanley Payne, especialista en la historia de aquellos años, ha dicho que esta investigación pone fin a uno de los “grandes mitos políticos del siglo XX”.

    Los historiadores se llaman Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, y son de la Universidad Rey Juan Carlos. Se han pasado cinco años revisando las actas originales de aquellas elecciones. Concluyen que, tras la manipulación de las actas, el recuento se inclinó hacia la izquierda –el Frente Popular–, donde estaban encuadrados el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Comunista de España (PCE), Partido Sindicalista, Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), y Partido Galeguista.

    Según los historiadores, la derecha tendría que haber ganado pues se impuso con 700.000 votos sobre las izquierdas.

    En realidad, es la primera vez que se publican los resultados electorales de aquellos comicios. La Crónica de El Mundo, que ha recogido la exclusiva del libro, lo relata así. ”

    Los autores… identifican los casos de fraude, falseamiento y manipulación. Detallan caso a caso, vuelcos inexplicables y recuentos interrumpidos; papeletas que aparecen a última hora, en bloque, para decantar el resultado en una mesa y otras con tachaduras, borrones y raspaduras. Demuestran que algo más del 10% del total de escaños de esas nuevas Cortes, más de 50, no fue fruto de una libre competencia electoral.

    Las actas manipuladas pasaban de las Juntas Provinciales a la Central y de ahí al Congreso. Pero nunca apareció el computo oficial final en los anuarios estatísticos. Desde entonces, historiadores y periodistas se basaban en los escaños del Congreso y hacían sus proyecciones. Pero, claro, no sabían que se estaban basando una mentira.

    En febrero de 1936, cuando el gobierno conservador conoció los datos ‘presuntamente oficiales’, cedió el poder sin averiguar la falsedad. Mejor dicho: no se lo permitieron porque los partidos de izquierdas obligaron a todos los cargos conservadores relevantes a huir o dimitir. El Frente Popular tomó el poder.

    Pero la victoria del Frente Popular fue un fraude total. Ocultaron los verdaderos datos.

    De ese fraude se ha hablado bastante pero nunca se habían acudido a las fuentes más originales. Solo existían declaraciones, entrevistas, cálculos extraoficiales….
    Así hemos vivido durante 80 años. Sobre una inmensa mentira. ¿Cuánto se va a tardar en incluir esta corrección en las páginas de nuestros libros de historia?
    (Este caso recuerda mucho las elecciones en Venezuela de 2013, donde se sospecha que Nicolás Maduro manipuló los resultados finales).




    La gran noticia sobre el fraude en la Segunda República llega con 80 años de retraso | zoomboomcrash
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    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

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    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Vituperio de la II República

    Para aquellos interesados en el libro qué ha comentado ahora Valmadian aquí lo tienen:

    Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. https://elratonlibrero.noblogs.org/p...-villa-garcia/
    Última edición por Pious; 18/07/2018 a las 18:41
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    Re: Vituperio de la II República

    Otro interesante artículo sobre las mentiras de la II República con un inesperado epílogo de traca. Desde hace un tiempo se viene asociando a Franco con Hitler, verdadero disparate, aparte de ser otra filibusterada más salida del caletre de algún "iluminao" y "pagao" al servicio de La Banda. Pero la Historia tiene leyes inalteradas e inalterables, leyes temibles para los farsantes y mentirosos, leyes ineludibles que, de todas, todas, se les acaban volviendo en contra, incluida la que tanto odian, como es la repetición. De vez en cuando alguien recuerda cómo vio Adolfo HITLER algo que llegó a considerar un error propio, un cálculo mal hecho imprevisible, pues su teóricamente "amigo" Franco, de amigo nada y más bien "enemigo" camuflado, alguien que lo detestaba tanto o más que él mismo.

    "Nos hemos equivocado de bando en España. Habríamos hecho mejor apoyando a los republicanos. Ellos representan al pueblo. Siempre se hubiera podido convertir a esos SOCIALISTAS en buenos NACIONALSOCIALISTAS. Franco está rodeado de clérigos reaccionarios, aristócratas y ricachones, gente que no tiene nada que mver con nosotros, los nacionalsocialistas."

    Adolfo HITLER.



    Seguro que hay quienes niegan estas frases que encierran una clara intención, un evidente paralelismo revolucionario, el habitual, y tan "de moda" actualmente, populismo, del que tanto sabe Pablenin IGLESIAS, con su culto al líder y que hasta se permite hablarnos de patriotismo de vez en cuando, si bien en boca de él suena a canto de sirena envenenado y embustero.


    La II República. Un saco de mentiras, verdades a medias y una falta de memoria absolutamente histórica.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  11. #11
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    Re: Vituperio de la II República

    La frase la cuál ha citado Valmadian es verídica, así lo recoge el historiador negacionista David Irving en su libro «El camino de la guerra». Esta frase fue dicha por Hitler en una conversación con Reinhard Spitzy, secretario personal de Ribbentrop en abril de 1938. La recojo a continuación:


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