¿Dónde están los patriotas?
Las fotos blasfemas subvencionadas por la Junta de Extremadura ya están camino del Juzgado. El presunto artista, el responsable de cultura que prologó dicha vomitera y el Presidente de la citada Comunidad, a día de hoy, siguen durmiendo con las cabezas sobre sus hombros, sin mayor preocupación que el saber qué tiempo hará mañana. Sol y buen tiempo, según el parte meteorológico de las nueve.
Tras la indignación de muchos católicos –en privado, claro está-, la genuflexión acostumbrada de la Iglesia Católica y el apoyo de la farándula habitual al psicópata “trasgresor” de turno –con el sarasa Miguel Bosé a la cabeza-, las aguas han regresado a su putrefacto cauce. Han bastado un par de semanas. La cobardía, la desmovilización y el tragárselas dobladas -para no significarse públicamente- justifican por comisión, la memoria de ameba de los católicos del siglo XXI. De la quema de iglesias a la blasfemia impune, sólo existe un pequeño matiz, porque el objetivo es el mismo: combatir por métodos políticos lo que en el 36 se perseguía con dinamita y gasolina. No me extraña que el expresidente Felipe González, advierta de que nos encontramos en un periodo de enfrentamiento civil que recuerda tiempos pasados. Cuando desfile el cortejo fúnebre con el jefe de la oposición por la Castellana, ya no habrá ninguna duda. Entonces, creeremos una vez más que la historia, esa fulana bien pagada, siempre tiene el mal gusto de presentarse una y otra vez, aunque sea bajo distintos ropajes. Tal vez, entonces, en esta ocasión nos coja desprevenidos y ya no haya solución.
Uno de los artífices de la “respuesta blanda”, esto es, la vía judicial, es el periódico electrónico Minuto Digital. Dicho medio, del que no todo son defectos, pero que destila últimamente un perfume muy parecido al que fábrican desde la calle Génova, tiene la repugnante mala costumbre de agitar un anticatalanismo visceral y poco inteligente, que a pesar de lo que ellos creen, regala munición victimista a cretinos como Carod Rovira y su corte de enanos mentales. Lo demostró tras la ridícula victoria en el Estatut del 3%. En aquella ocasión, con el concurso de determinados grupúsculos de "patriotas constitucionalistas” venidos a menos, alentó desde su atalaya autista una campaña de boicot contra los productos catalanes. Patético.
Tras la exhibición y publicación de la Biblia-porno, a nadie desde dicha ratonera intelectual se le ocurrió iniciar una campaña donde alentase que el pueblo extremeño merecía ser exterminado por indigno y sus tierras abonadas con sal, para que nunca brotarse alimento comestible, ni bestia con patas ni alas, pisara tan inmundos parajes. Porque ese debería ser el final de todos esos cerdos sureños, eso sí, todos muy constitucionalistas, pero que permiten que su presidente siga paseándose sin ningún contratiempo por calles y avenidas, sin mayor dificultad que el transito rodado de una ciudad cualquiera.
¡Malditos sean todos los extremeños, sus antepasados y sus hijos bastardos!
Yo os maldigo y rezo para que os pudráis en el infierno eternamente por cobardes.
Arnau Jara
Marcadores