Desgraciadamente es cierto. Aunque la filosofía de Santo Tomás es la más elevada y eficaz y la que enseña a pensar mejor, tampoco es perfecta en todo, y es cierto que por la influencia de Aristóteles no tiene tan buen concepto de la mujer. La mujer, que en la Edad Media, era una reina, en el Renacimiento irá quedando cada vez más relegada y se la considerará inferior, y partir de la Revolución Francesa y del Código de Napoleón tendrá menos derechos. Otro fallo del Aquinate es que, no habiéndose proclamado aún el dogma de la Inmaculada Concepción, Santo Tomás no creía en él. De todos modos, fuera de estos dos detalles, la obra de Santo Tomás es un monumento de teología y de filosofía jamás superado y muy recomendable.
Por supuesto, las feministas exageran lo que dijo Santo Tomás para atacar a la Iglesia.