Sí, de verdad lo creo, pero no por esto me obcecaré. No me parece que sean todos bandidos y bandoleros (no quedaría nada por robar si lo fueran); es, sin embargo, innegable que existe un contingente bastante prominente de hispanoamericanos (o hijos de hispanoamericanos) en la Península que, en lugar de hospitalidad y alegría ibérica, merecen disciplina teutona. Como mencionaba anteriormente, no causarán problemas los estudiantes universitarios de clase media, y tampoco lo harán los señores dignos. El problema es que muchos no son ni estudiantes de clase media ni señores humildes pero dignos; están los que crecieron en barrios marginales tanto en sus repúblicas como en España, y los que carecen de la más básica formación cívica.
En todo caso, creo que usted no se atrevería a decir que España ha recibido a la gente más maja del planeta. Quizá yo esté equivocado y tenga una percepción un tanto alterada de España; voy en los veranos solamente, así que es posible.
Aunque imagino que ya conoce casi todo, cuelgo esto aquí, que muestra que España no tiene preferencias y acepta la ralea de todo el mundo:
- El 60% de los presos encarcelados en España en la última década son extranjeros. «Actualmente hay en las 87 prisiones españolas (incluida Cataluña) 75.212 reclusos (datos a 3 de abril), de los que 25.966, el 35%, no han nacido en España, según el último informe del sindicato de prisiones Acaip. Un porcentaje elevado, teniendo en cuenta que los extranjeros sólo suponen hoy el 11,4% del total de la población española [...] Las cárceles españolas albergan presos de más de 80 nacionalidades. Las colonias más numerosas son, en este orden, los marroquíes, los colombianos, los argelinos y los rumanos, que han crecido un 150% en cinco años».
- Un 43 por ciento de los asesinatos por violencia de género son cometidos por extranjeros. Sí, ya sé que son palabritas de progres, pero de todos modos sirven las estadísticas. «Los hombres que asesinan a sus parejas o ex parejas, son en su gran mayoría, extranjeros. Según un estudio del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un 57% de los agresores eran españoles mientras que el restante 43% eran extranjeros, un segmento de la población que en ese año correspondía al 12% del total de ciudadanos residentes en España».
- 20 bandas latinas violentas operan en Madrid. «El perfil del miembro de banda latina de origen ecuatoriano es en un 70% de esta nacionalidad y un 30% de otras –en el caso de las dominicanas el 80% es de República Dominicana y el 20% de otros lugares–, tiene entre 14 y 25 años y está en España por reagrupamiento familiar. Tiene relación con bandas en su país de origen y carece de control paterno. Tampoco se ha integrado en el mundo laboral salvo por algunos trabajos esporádicos, por lo que está muy inadaptado a la sociedad española. También se caracteriza por tener actitudes xenófobas.»
Por si permanece alguna duda, me parece infinitamente preferible la llegada de hispanoamericanos a la de marroquíes o gitanos rumanos. ¡Ojalá remplazaran todos los Mohamed con uno que otro José o Miguel!
Perdóneme de todos modos, amigo Leolfredo.
Precisamente. Haría falta una serie de cosas que no se le prestarán a esos movimientos, pues ningún gobierno español se atrevería a intervenir en las políticas de Puerto Rico de no ser por algún cambio de circunstancias que le permitiese involucrarse sin temor a recibir llamadas telefónicas desde la Casa Blanca. No es cosa de Rajoy, no es cosa de Sánchez; simplemente no nos meteremos con aquel coloso. Además, ningún país hispanoamericano se sumaría, pues no tendría nada a su favor; tendría, al contrario, todas las de perder. Primero, hay que construir una base que reivindique lo hispano, lo noble, lo ibérico, lo católico; una vez establecido un movimiento encargado de desempeñarse en estas funciones de reivindicación, se podría marchar hacia lo político e ir reclamando la reincorporación a la Madre Patria.
Vivimos, a nuestro pesar, en la nefasta «democracia». No podemos entablar conversación o formar un movimiento en pro de la reincorporación al Estado español sin establecer un apetito político, pues en este momento el Movimiento de Reunificación de Puerto Rico con España simplemente no logra atraer al «ciudadano promedio» (un ideal igual de nefasto, pero nada podemos hacer); no tiene precisamente la mejor imagen pública y resulta excéntrico —divertido y colorido, quizá— al vulgo. Si bien es verdad que Puerto Rico no pinta nada, el pueblo no se ha interesado por las alternativas; el movimiento independentista es prácticamente inexistente, y los que favorecen la admisión completa a la Unión estadounidense no se dejan ver.
Si. Si prospera, pues sí. Claro que recuperar territorios le serviría a España y le traería prestigio. Yo no puedo hablar por los casi cincuenta millones en la Península, pero yo, dónde sea que esté, festejaría en solitario desde mi dormitorio. Cuba es diferente, pues ya he existido como república independiente por más de un siglo; Puerto Rico, si lo consiguiésemos, funcionaría como una especie de exhibición de las grandes ventajas de vivir bajo la rojigualda, pero no sé hasta que punto esto podría convencer a los cubanos o satisfacer al tío Sam.
Un abrazo hispánico para usted también. Es una pena que no pueda escribir más, pero se ha hecho tarde y en la mañana tengo una prueba. También me disculpo por cualquier error que haya cometido; he escrito bastante rápido y con teclado inglés, que permite que los pequeños errores —los más vergonzosos— se oculten de los ojos del escritor.
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