Es una historia bonita la que nos has contado Val.
Me imagino que viviste una Venezuela totalmente distinta a la actual, que tristeza me produce ese país a la que en Canarias denominan "la octava isla".
Es una historia bonita la que nos has contado Val.
Me imagino que viviste una Venezuela totalmente distinta a la actual, que tristeza me produce ese país a la que en Canarias denominan "la octava isla".
Pues sí, pero no te creas estimado Don Cosme, por aquella época, siendo yo niño, si nos referimos concretamente al tema de la inseguridad ciudadana, ya resultaba peligrosa Caracas, aunque todavía podían pasear las familias un mediodía de domingo sin peligro de que les dieran el “palo”.
El país, Venezuela, desde la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, a principios de 1958, ha ido cayendo lentamente cuesta a bajo y sin frenos. Los presidentes democráticos no supieron afianzar la prosperidad del país, más bien todo lo contrario, unos más que otros fueron, o permitieron corrupciones que terminaron por arruinar al estado y facilitar la llegada de un demagogo como el gorila Chávez.
Y la delincuencia lejos de disminuir con el gorila rojo ha aumentado en los años que lleva en el gobierno, encima dichos delincuentes armados por la revolución (guardia bolivariano por el día, hampón asesino por las noches). Hasta los guerrilleros colombianos comunistas circulan libremente por el oeste del país secuestrando gente y pidiendo rescates.
Los propagandistas del chavismo hablan de la revolución “roja rojita”, sí, rojita de la sangre que corre por las calles de las ciudades, de la cantidad de gente asesinada por la delincuencia desatada, que un fin de semana en Venezuela puede cobrarse hasta 100 personas.
Mi hermana estuvo por allí hace un tiempo y vino muy decepcionada por lo mal que está aquello, yo quise ir también pero al final desistí, no tengo ganas de que se me caiga el alma al suelo (y a lo mejor encima me evito que me pegen un tiro por arrancarme un cutre reloj de pulsera Lotus).
Sí, Venezuela se le llama la “octava isla” por la presencia canaria, que es mucha. Estos, los canarios, se suelen aclimatar a la forma de ser de allí con mucha más facilidad que un peninsular. Los venezolanos los suele diferenciar del resto de españoles, los consideran menos “musius” (extranjeros).
Ya Bolívar en su manifiesto de “Guerra a Muerte” diferencia a “Canarios de Españoles” (como dije en otro hilo, esto en nuestros días haría las delicias de un nacionalista canario). Eso también pasa en Cuba, para los cubanos los peninsulares son “gallegos”, en cambio los canarios son “isleños”, como más cercanos a ellos.
Además el acento venezolano recuerda en algo al canario (aunque no es igual del todo) y una de las comidas típicas criollas, el “sancocho”, es de indudable origen canario. Ah, y el “cuatro” venezolano, pequeña guitarra de cuatro cuerdas, tiene su origen en un instrumento similar que existe en Canarias.
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