En alguna ocasión que otra, yo también me he complicado la vida en situaciones similares y la conclusión que he obtenido siempre ha sido la de haber perdido el tiempo.

Para que exista un diálogo tiene que haber dos interlocutores como mínimo, en estas situaciones no los hay. Una de las partes tendrá razón y la otra no, pero ésta última se enrrocará en su postura y no cederá en ningún momento. Además, estamos ante una polémica en la que el tema es la religión. Las dos procedéis de una tradición personal tan larga como vuestras propias vidas: habéis sido educadas desde pequeñas en aquello que defendéis.

Por otro lado, los Adventistas del Séptimo Día , no son protestantes estrictamente hablando, sino un refrito de éstos, con lo que tu discusión es con alguien que pertenece a una secta cismática de un cisma en sí mismo.

Más bien me inclino a creer que la única posibilidad radica en la conversión de tu rival. Considero que es cuasi imposible que la puedas convencer de nada. Se trata de una persona fanatizada a la que le han lavado el cerebro diciéndole que la Iglesia Católica es falsa y la prueba la tienes en la misma acusación acerca de que tiene otras fuentes distintas a La Biblia. No dice el Nuevo Testamento, dice La Biblia, y ésta gente hace interpretaciones del texto del AT como del NT según les viene al caso y como les convenga. Sencillamente, puedes hacer dos cosas, o dejarla por imposible, o tú misma abrir La Biblia y liarte en un intercambio de citas y contra-citas.

Casi es más positivo combatir a los ateos, al final, si persistes y tus argumentos son buenos, acabas por cerrarles la boca ya que suelen ser individuos de escasa formación, ¿pero a esta otra gente? Ni lo sueñes.

Un saludo en Xto.