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Tema: A confesión de parte, relevo de pruebas.

  1. #1
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    A confesión de parte, relevo de pruebas.

    A confesión de parte, relevo de pruebas. Así reza un conocido aforismo jurídico. Pues bien, los propios protestantes y masones españoles reconocen su colaboración mutua para introducir el protestantismo en España y están orgullosos de ella. Los protestantes de España están echando mano del victimismo para sacar provecho de la desmemoria histérica y hasta han creado un blog llamado Memoria histórica protestante en el que ensalzan y poco menos que canonizan la Segunda República, la enseñanza laica y hasta la masonería, y declaran abiertamente la colaboración que mencioné más arriba. Es francamente vomitivo. Y en su victimismo no paran de lamentarse de lo mal que lo pasaron con Franco, cuando precisamente no solo no los persiguió apenas, sino que hasta les dio plena libertad, siendo ese uno de sus más grandes errores.

    Eso te pasa por hacer caso del Concilio y darles tanta libertad, Franco. Ahora no te quejes si despotrican contra ti. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Lo malo es que también nosotros tenemos que aguantar ahora a los cuervos.

    Este es el mencionado blog. Ojo, no es apto para estómagos delicados, pero revela mucho sobre el enemigo.

    Memoria histórica del protestantismo español: masonería

  2. #2
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    Respuesta: A confesión de parte, relevo de pruebas.

    Los dirigentes protestantes
    españoles y su vínculo masónico,
    1868-1939:
    hacia la elaboración de un corpus
    JEAN-PIERRE BASTIAN
    CNRES
    Universidad «Marc Bloch» de Estrasburgo1


    En España como en el resto de la Europa latina, masonería y protestantismo tejieron
    lazos específicos, necesariamente estrechos, ya que ambas organizaciones fueron protagonistas
    de la lucha por la modernidad laica en búsqueda de un orden democrático y
    secularizado que pasó por la confrontación con el catolicismo imperante desde la segunda
    mitad del siglo XIX. El ultramontanismo católico selló la comunidad de destino de ambos
    movimientos por la común persecución que ambos sufrieron.
    En varias contribuciones anteriores he planteado y explicado las razones de este
    necesario lazo (Bastian 1996, 1999, 2001), el cual se inscribió en un marco de
    interrelaciones más amplias, que se dieron entre actores ligados a varios modelos de
    sociabilidad nucleados en torno a las sociedades de ideas (espiritista, círculos obreros,
    libre-pensadores…), las cuales tenían en común la lucha contra la Iglesia Católica y las
    fuerzas políticas conservadoras.
    Un modo de comprobar esa ligazón consiste en explorar la importancia de la afiliación
    masónica de los dirigentes protestantes, pastores y maestros de escuela. Hay que
    observar que la mayoría de los masones españoles no tuvieron un gran interés por el
    protestantismo fuera de la alianza estratégica mencionada. En cambio, se puede suponer
    que los pastores y los actores protestantes en general estuvieron inclinados a participar
    activamente en la masonería. Hasta la fecha, poco se ha explorado sobre esta realidad, a
    menudo silenciada en las obras hagiográficas protestantes contemporáneas.
    Se sabe que varios pastores fueron miembros de logias, y que ambos movimientos
    fueron activos, tanto en las premisas de la «Revolución Gloriosa», como durante la
    República y que al final del último tercio del siglo XX fueron particularmente perseguidos
    durante el franquismo. El único modo de comprobar la intensidad de la participación
    protestante en las logias y por ende medir el peso de los pastores masones en la propia
    organización protestante y en las logias consiste en constituir un corpus de actores
    protestantes masones. En base a ello será posible saber la calidad del lazo establecido,
    que es el objetivo que este artículo se propone lograr.

    Los actores protestantes y sus movimientos religiosos
    La historia contemporánea del protestantismo español empieza con el triunfo de la
    «Gloriosa» (1868) y la apertura que supuso la nueva constitución de 1869 que estableció
    la libertad de culto. En base a eso, la primera organización protestante española fue la
    Iglesia Evangélica Española (IEE), que surgió en julio de 1869, en Sevilla, ubicándose en
    una antigua Iglesia de los Jesuitas ofrecida por el Comité revolucionario y adquirida por
    los protestantes, a la cual le pusieron el nombre de la Santísima Trinidad (García Rubio
    1994:185). Simultáneamente, la masonería española empezó una nueva etapa. Por lo
    tanto, protestantismo y masonería tuvieron ritmos de difusión simétricos. La presencia de
    la masonería en España al inicio del siglo XIX fue reducida, limitada, esporádica, y ligada
    en mayor parte a las organizaciones masónicas extranjeras y por lo tanto su despegue se
    dio a partir de ese cambio político en 1868. De igual manera, el protestantismo conoció
    brotes simbólicamente significativos en particular en Andalucía a partir de la década de
    los años de 1850 (Vilar 1994), pero tuvo que esperar la llegada de la segunda mitad del
    siglo para difundirse como fue el caso para las demás sociedades de ideas. Su expansión
    estuvo directamente ligada al auge de la modernidad republicana y liberal. Por tanto,
    ambos movimientos tuvieron necesariamente una connotación política además de los
    contenidos religiosos y simbólicos propios que ponían en tela de juicio el antiguo lazo
    entre monarquía, catolicismo y nación.
    Si el año de 1868 constituye el terminus a quo de la relación privilegiada entre
    protestantismo y masonería, el terminus ad quem puede fijarse en 1939 con el final de la
    guerra civil y el triunfo del franquismo. Durante estos terribles años, ambas organizaciones
    fueron condenadas, combatidas, y perseguidas. Una buena parte de los pastores
    protestantes fueron enjuiciados, ejecutados, encarcelados o tuvieron que emprender el
    camino del exilio para escapar a la muerte (García Rubio 1994 y Vilar 2001). Por eso, aún
    si el «Fuero de los españoles» de 1945 aseguró un espacio vital mínimo para las iglesias
    protestantes «históricas», éstas nunca recuperaron el espacio que habían conquistado
    anteriormente. A partir de 1975, y dentro del contexto del retorno de la democracia, de la
    apertura económica y de la integración de España en Europa, el protestantismo español
    cambió radicalmente en su composición, haciendo que hoy día predominen los llamados
    movimientos pentecostales cuyos lazos con la francmasonería son inexistentes, puesto
    que ya no se plantean en los mismos términos las relaciones con el catolicismo en una
    sociedad abierta.
    Por lo tanto, para indagar el lazo que los actores protestantes tuvieron con la masonería,
    planteo estrictamente el período 1868-1939, durante el cual el protestantismo español
    fue un movimiento religioso extremadamente limitado numéricamente hablando. Como
    lo anota Vilar (2001:257), toda cuantificación es difícil de hacer, pero, para este especialista
    del tema, en 1939 «los cálculos más verosímiles arrojan la cifra de 7.000 miembros
    comulgantes», con los simpatizantes unos 10.000 sin incluir los niños. Las organizaciones
    religiosas de las cuales participaban fueron también pocas, resumiéndose a unas cinco
    en todo el país: la Iglesia Evangélica Española (IEE), fundada en 1869, con una triple
    polaridad en Andalucía, en Madrid y en el Norte; la Iglesia Española Reformada Episcopal
    (IERE), fundada en 1880, con implantación ante todo en Andalucía y Madrid; la Unión
    Evangélica Bautista Española (UEBE), surgida en la década de 1870; más difusas fueronla Conferencia Metodista (CM), asentada en Cataluña, y las Asambleas de Hermanos
    (AH), desde 1876, con implantación ante todo en Galicia.
    Sabiendo que el tamaño medio de sus congregaciones era de 40 a 50 miembros, se
    puede deducir que el número de dirigentes que les correspondió tuvo que girar alrededor
    de los 200 pastores y/o maestros de promedio. Ante ello cabe preguntarse: ¿Quiénes eran
    aquellos dirigentes?.

    Los dirigentes protestantes masones
    Para entender por qué los pastores y maestros protestantes se inclinaron hacia la
    masonería, hace falta definir la figura del dirigente protestante durante el período de
    referencia. Una figura que en un primer análisis aparece como particularmente homogénea.
    Unos cuantos fueron ex-clérigos católicos romanos, por tanto portadores de una
    educación superior. Sin embargo la mayoría surgió del mundo del artesanado y de la
    burocracia, la cual no constituía un sector subalterno como tal, sino más bien era una
    vanguardia cuyo estatus se encontraba amenazado por las transformaciones económicas
    ligadas a la expansión de la economía de mercado. José Alhama Teba (1826-1892), de
    Granada, fue un caso típico con respecto a lo mencionado. Estaba asentado en el cuadro
    de logia granadina como pastor y propietario de una sombrerería en 1885.
    La mayoría recibió una educación teológica, sobre todo en el extranjero, algunos en
    particular en la Facultad de Teología de la Iglesia Libre del Cantón de Vaud, ubicada en
    Lausanne, durante los años 1878 a 1888, y otros en los Seminarios de Teología, organizados
    en Sevilla y en Madrid desde los años de 1880. Vale la pena notar que aquellos
    encontraron en Suiza francesa un medio evangélico abierto a la masonería. Los Comités
    de apoyo al protestantismo español se formaron ahí a partir de 1869 y estaban bajo la
    influencia del «despertar» evangélico (Réveil). Este despertar sacudió al protestantismo
    de Suiza francesa desde los años de 1830 y en particular a ciertos estudiantes de teología
    y pastores ginebrinos, entre ellos a Henri Louis Empeytaz (1790-1853)2, pastor de la
    Iglesia libre de Ginebra desde 1818, y Ami Bost (1790-1874), quienes acudían a la logia
    Union des Soeurs durante los años de 1830 (Sandri 2000:162).
    Otra característica importante fue la formación que consiguieron como docentes, ya
    que ellos fundaran y dirigieran escuelas primarias y colegios confesionales casi siempre
    ubicados al lado de los templos donde desarrollaban su pastorado. Al propio tiempo, ellos
    fueron activistas religiosos, pedágogos y militantes republicanos. La primera dimensión
    de su actuación se tradujo en particular en las controversias que sostuvieron a menudo
    con el clero católico local sobre temas religiosos durante debates públicos. La segunda
    dimensión se manifestó en su afán de levantar el nivel cultural del pueblo a través de una educación progresista y laica. La tercera dimensión se tradujo en su participación constante
    en actividades cívicas, asociativas y culturales enmarcadas preferentemente en un
    entorno republicano.
    Abundan los ejemplos que ponen de manifiesto esta triple dimensión del dirigente
    protestante. Un caso ejemplar en este sentido fue el pastor Francisco Albricias (1934),
    quien después de estudiar teología en Lausanne, inició su pastorado entre 1881 y 1886 en
    Rubí, Barcelona, donde creó la congregación protestante de la IEE. Apenas llegado a
    Rubí alquiló un local para el culto; puso un colegio; fundó una sociedad de socorros
    mútuos llamada «La fraternidad»; creó el «Casino rubinense», espacio de encuentro y de
    diálogo; público y editó un semanario El Rubinense, «que escribía, corregía, y fajaba
    junto con su esposa». Se trasladó a Alicante en 1890, donde fundó una «Escuela Modelo
    », de renombre, además de seguir siendo pastor evangélico y connotado masón (García
    Rubio 1994: 271; 304-307).
    En Figueras, su colega de la misma IEE, Luis López Rodríguez, era miembro de la
    logia Luz de Figueras en 1891, militante del Partido Republicano y concejal del ayuntamiento
    (Guereña 2001:659 y Clara 1987:728).
    Al otro extremo de la península, en Málaga, la misma actuación caracterizó al pastor
    Pablo Gasgel Schmitz, que era, al final del siglo XIX, a la vez pastor protestante, socio
    del Círculo Mercantil, miembro de la Sociedad de Amigos del País y «hermano» de la
    Logia Virtud (Mateo Avilés 1986:41). Buen polemista, debatió públicamente con el
    presbítero Eduardo Maeso Campos, y el órgano masónico Giordano Bruno de Málaga
    prestó sus páginas en 1871 para publicar dicha polémica religiosa (García Rubio, 1994:211).
    La polivalencia de estos actores religiosos no fue sólo un rasgo de los inicios del
    movimiento, sino más bien una constante hasta la Guerra civil. Así, por ejemplo, en los
    años 1920, en Bilbao, el pastor Carlos Araújo Carretero era maestro en el colegio protestante,
    masón y colaborador activo de El Liberal (García Rubio 1994:247). En Figueras, el
    pastor Luis López Rodríguez Murray (1883-1937) era, desde 1932, miembro de la logia,
    presidente de la Cruz Roja local y militante del Partido Radical (Clara 1989), y en
    Alicante, Franklin Albricias, hijo del pastor ya mencionado, fue presidente de la Diputación
    Provincial en 1932, además de miembro de la logia Constante Alona y de la IEE.
    Multiplicar los ejemplos valdría sólo para demostrar la sistematicidad de la figura
    polifacética del dirigente religioso protestante, pastor, maestro de escuela, periodista,
    socio de asociaciones liberales, militante político, estatus y roles que además suelen estar
    presentes dentro de la sociabilidad masónica.
    De tal forma que es imposible reducir al masón protestante a la tarea pastoral y
    religiosa. La amplitud de su actuación social hace de él un tipo de intelectual popular
    portador y difusor simultaneamente de ideas religiosas y republicanas. Eso permite entender
    por qué ese lazo con la masonería fue algo evidente para estos actores en la medida en
    que la masonería era una sociabilidad que les ofrecía un espacio de encuentro con otros
    liberales y un respaldo eventual en un contexto de constante acoso y persecución tanto
    por parte de las autoridades políticas conservadoras como por parte de los católicos.
    Y recíprocamente la masonería tuvo una actitud de apertura hacia los protestantes,
    como lo subraya Mateo Avilés (1986:64), en Málaga donde ella «...mantuvo durante su
    período de esplendor, en los años finales del siglo XIX, una estrecha vinculación con los
    grupos protestantes. Frente al poder e influencia del clero católico, los grupos marginales
    ideológicos y religiosos se unieron y se prestaron mutuo apoyo». Lamentablemente
    Mateo Avilés, no construyó ningún cuadro de actores para respaldar su constatación. En
    el contexto cántabro, De la Cueva Merino (1991, 194-195, 1996: 445-446) subraya
    también la cercanía entre masonería y «otras heterodoxias» (espiritismo, protestantismo,
    libre-pensamiento), pero encontró difícil conocer este lazo. Aún así él lo señaló para el
    protestantismo, cuya expansión fue particularmente reducida en aquella región.
    La historiografía masónica española carece de estudios sobre la composición ideológica
    de las logias en términos de la afiliación religiosa de sus miembros. Felizmente, una
    historiografía limitada relativa al lazo entre protestantismo y masonería ha empezado a
    surgir en España, a cuya contribución hay que sumar las múltiples y diversas comunicaciones
    publicadas en las actas de los congresos y symposios sobre la masonería española
    llevados a cabo por el Centro de Estudios de la Masonería Española (CEHME), Universidad
    de Zaragoza, que componen un rico acervo informativo, cuyo conjunto documental
    nos ha servido de referencia.
    Sobre esta base historiográfica, he podido construir el cuadro siguiente, que constituye
    un primer corpus de cuarenta y cuatro dirigentes protestantes masones, tomando en
    cuenta, en la medida de lo posible, su estatus profesional, su filiación religiosa, su vínculo
    masónico, su nombre simbólico, la ciudad donde ocurrió, la fecha mencionada, el grado
    y el cargo desempeñado.

    Dirigentes protestantes miembros de logias en España, 1868-1939
    1. ALBRICIAS, Francisco, (-1934), P, IEE, Alona N°. 44 (GOE), Alicante, 1890,
    orador; Esperanza (logia independiente), Alicante, Venerable, 1896.
    2. ALBRICIAS GOËTJ, Franklin, P, IEE, Constante Alona N°. 3 (GOE), Alicante,
    1930.
    3. ALHAMA TEBA, Antonio, sombrerero, IEE (1839-), Lux in Excelsis N°. 7, Fávila,
    Granada, 1885, Gr. 3, limosnero.
    4. ALHAMA TEBA, José, (1826-1892), P, IEE, Lux in Excelsis N°. 7, Mazzini,
    Granada, 1885, Gr. 13.
    5. ALHAMA HERRERA, José (1865-), sombrerero, Beni-Garnata N°. 170 (GONE),
    Granada, iniciado; Granada No.271, Granada, Zorilla, Gr.11, secretario, 1885.
    6. ALONSO LALLAVE, Manrique, P, IEE, Numancia N°. 16 (GOL), Sevilla, 1886,
    Maestro fundador; Numantina N°. 67 (GLSE), Sevilla, Maestro fundador
    7. ARAÚJO CARRETERO, Carlos (1856-1925), P, IEE, Constancia N°. 238, Gustavo
    Adolfo, Zaragoza, Orador en 1914, Primer Vigilante 1915, Venerable Maestro
    1916.
    8. BEN-OLIEL TICATI, Jorge Simeón P, IEE, Alona N°. 44 (GOE), Alicante, 1876,
    iniciado, Libre examen N°. 152, Alcoy, 1879, fundador.
    9. BLANCO FERNÁNDEZ, Angel, P. IEE, Pirámides N°. 250, Cádiz, orador.
    10. CABRERA e IVARS, Juan Bautista (1837-1916), P, IERE, Mantuana N°.1 (GONE),
    Knox, Madrid, Iniciado en 1888, Orador, Venerable, Gr. 33.
    11. CAÑELLAS y RIVAS, Juan, P., IERE, Bética N°. 110, (GOE), Lutero, 1864.
    12. CARREÑO DEL TORO, Emilio, P, IEE, Espíritu Práctico N°. 345 (GONE), Sevilla.
    13. COCO y MARTÍN, Atilano (1902-1936), P, IERE, Helmántica N°. 22 (GOE),
    Timoteo, Salamanca, 1921, Primer Vigilante, fusilado el 9 de diciembre de 1936.
    14. DIAZ RODRÍGUEZ, Antonio José (1889-), P, IEE, Constancia N°. 16, Mirapeix,
    Zaragoza, 1932, Gr. 3.
    15. DIGÓN, Ángel (-1923), P, IEE, Providencia N°. 270 (GONE), San Sebastián,
    orador
    16. FUENTES, Juan Emeterio, (1855-), P., IERE, Alianza de 1817, N°. 112, Melanchton,
    Granada, iniciado en 1878, 1885, Gr. 18, Segundo Vigilante; Amigos de la Humanidad
    N°. 61 (GONE), Melanchton, Gijón, 1887, Gr. 33, Orador 1889, Venerable
    1891-1894.
    17. GAGEL SCHMITZ, Pablo (1828-1912), P., IEE, Logia Virtud, Málaga.
    18. GARCÍA RUBIERA, José, Jornalero Diácono, IERE, Amigos de la Humanidad
    N°. 61, (GONE), Gravina, Gijón, 1887, Gr. 3, Guarda Templo, 1892-1894.
    19. GUTIÉRREZ MARÍN, Claudio (1902- ?), P., IEE, Patria Grande, Málaga, 1936.
    20. HERAS BENITO, Benjamín (1909- ?), P, IEE, Constancia N°. 16, Palavas, Zaragoza,
    1932, Gr. 3.
    21. HERAS MAÍZ, Ángel, M, IEE, Altuna N°. 15 (GOE), Euclides, San Sebastián,
    1932, Gr. 3, Segundo Vigilante.
    22. LÓPEZ RODRÍGUEZ, Alejandro, M, IEE, Luz de Figueras N°. 21 (GLE), Daniel,
    Figueras, 1891, Gr. 18.
    23. LÓPEZ RODRÍGUEZ, Luis, P, IEE, Luz de Figueras N°. 21 (GLE), Moisés,
    Figueras, 1891, Gr. 18, Gr. 33, Limosnero, 1934.
    24. LÓPEZ-RODRÍGUEZ MURRAY, Luis (1883-1937), P y médico, IEE, Luz de
    Figueras N°. 21 (GLE), Figueras, Iniciado en 1932, orador 1934.
    25. LUSA HERRERO, Guillermo (1901- ?), M, músico, IEE,, hijo del pastor Mauricio
    Lusa (-1941), Miembro del triángulo masónico de Valladolid, 1936. Encarcelado en
    1936 y luego juzgado por un tribunal militar y desterrado de Logroño.
    26. MARIBLANCA GARCÍA, Eliseo, M. de la escuela protestante, cuadro dirigente del
    GOE en Sevilla, 1934.
    27. MARQUÉS, José, P, IEE, Caridad N°. 20 (GONE), Bilbao, Gr. 19, Orador; Luz del
    Norte N°. 57, Bilbao, Gr. 30, Secretario.
    28. MARQUÉS FERNÁNDEZ, Elías Bautista, P., IEE, Altuna N°. 15 (GOE), Jonathan,
    San Sebastián, 1932, Secretario, sentenciado el 03-05-1943.
    29. MARTÍN MOLINA y ZURITA, Santos (1900-1966), P, IERE, Isis y Osiris N°. 377,
    Moisés, Sevilla, 1936, condenado a 12 años de cárcel en 1943.
    30. MEDINA, Federico, Protestante, Conde Real, 1939, condenado a cadena perpetua
    por masón.
    31. MORENZA, Juan, P, Alianza N°. 57, Santander.
    32. OREJÓN DELGADO, Felipe, P, IEE, Hijos de Hiram N°. 118 (GONE), Cartago,
    Cartagena, Orador; Sparta N°. 18 (GOI), Cartagena, Fundador; Unión N°. 160
    (GOI), Cartagena, Fundador.
    33. PALOMARES GARCÍA, Francisco (1835-), P, IERE, Numantina N°. 61, Galileo,
    Sevilla, 1878, Secretario.
    34. REGALIZA, Daniel, P, IERE, Hijos de la Humanidad N°. 251 (GONE), Melanchton,
    Salamanca, 1888, Venerable maestro.
    35. ROLDÁN RODRÍGUEZ, Juan Pedro (1899-), P., EBE, Málaga, Patria Grande,
    1937.
    36. SABIO DEL VALLE, Segundo, P, IEE, Caballeros de la noche N°. 33 (GOL),
    Arnaldo de Brescia, Zaragoza, 1886, Primer diácono
    37. SALA y VILLARET, Pedro (-1916), P., IERE, Mantuana N°. 1 (GONE), Madrid,
    Segundo vigilante, Gr.32 en 1894.
    38. SANTELICES PELLÓN, José, Constante Ilona N°. 3, Alicante, 1880, Gr.33, 1898.
    39. TIENDA, Enrique (-1905), P, IEE, Alianza N°. 57 (GOLU), Autoskenes, Santander,
    Fundador, Orador.
    40. TORNOS y BLASCO, Cipriano (1843-1918), P, IEE, Acacia Fraternal N°. 3,
    (GONE), Madrid; Mantuana N°. 1 (GONE), Elliot, Madrid, 1892, Gran Orador
    adjunto.
    41. TUDURY DE LA TORRE, Francisco, P., IEE, Amigos de la humanidad N°. 158
    (SCF), Mahón, Fundador de la logia, 1868.
    42. TRIGO BUSTAMANTE, Miguel (1825-?), P, IEE, Hijos de Hiram, Cartagena,
    1869, Fundador, Venerable 1869-1870; Unión Africana, Orán, 1868, Iniciado.
    43. TRIGO, Salomé, Hijas del Sol, Madrid, 1877.
    Fuentes: Ferrer Benimeli, 1979, Vol. II, p. 166-167, 188, 199-200 y Vol. III, p. 41;
    Clara Resplandis, 1989; Ortiz Villalba, 1989: 651, 672 y 678; Guerra, 2000 y La masonería
    en Gijón, inédito; López Casimiro, 2003; Mateo Avilés, 1987, p. 41; Oncins Hevia,
    1996, Jorge Torres, 1996: 1129; Morales Ruiz, 1989; Martín Martínez, 1989: 923; Uso y
    Arnal, 1989: 614, 629; Sampedro Ramo, 1995: 93; De la Cueva Meriño, 1995: 446-447;
    Randouyer, 1977 y 2001; Rodríguez de Coro, 1992.

    Análisis del corpus
    Ante todo, cabe preguntarse si el corpus de 43 individuos reconocidos como protestantes
    y masones es representativo del conjunto del movimiento protestante de aquel período. Por cierto, la mayoría de los protestantes masones pertenecían a la IEE, o a la
    IERE. Tan sólo uno estuvo afiliado a la UEBE, y ninguno en las Asambleas de Hermanos.
    Sin embargo, el corpus no deja de tener cierta representatividad, pués ambas organizaciones
    eran las de mayor peso numérico en el seno del protestantismo español del momento.
    De igual manera, para un movimiento que probablemente tuvo un promedio de doscientos
    dirigentes como adelanté anteriormente, este corpus, aunque diluido sobre la totalidad
    del período, constituye también una muestra significativa.
    Cabe notar que cuatro fueron exclusivamente maestros, treinta y cinco pastores,
    cuatro simples miembros; uno de ellos, siendo diácono de su iglesia, y otra, mujer, lo que
    no deja de ser interesante por abrir el camino hacia la exploración de la posible afiliación
    de maestras de escuelas protestantes a las logias femeninas. Entre los treinta y nueve
    pastores y maestros, veintiséis pertenecen a la primera generación de pioneros protestantes
    del último tercio del siglo XIX, y otros trece ejercían todavía sus funciones al inicio de
    la Guerra civil. Por lo tanto, la muestra cubre la totalidad del período considerado y
    señala la continuidad y la permanencia de la afiliación masónica. Desde un punto de vista
    geográfico, las distintas regiones de implantación del protestantismo en España se encuentran
    representadas. Ante todo Andalucía y el norte, pero también hubo cierta presencia
    en Cataluña y Madrid. Sólo Galicia parece mostrarse ausente.
    A pesar de la escasez de información en torno a los cargos desempeñados en las
    logias, se puede recalcar, sin embargo, que unos siete fueron fundadores de logias, otros
    seis Venerables Maestros, siete llegan a ser Oradores y cuatro Secretarios. Probablemente
    estos cargos sean representativos a la vez de una militancia masónica y de un afán por el
    discurso o por la escritura ligado a su función pastoral y docente. Cabe anotar que dentro
    de la sociabilidad masónica la inclinación por estar presentes en los medios de comunicación
    del momento pareció ser un objetivo primordial, aunque hay que dilucidar si esa
    presencia respondía a patrones individuales o a ciertas directrices masónicas.
    Los grados señalados no son necesariamente altos, pero son los ocupados en un
    cierto momento de su desempeño como masón, lo que no nos permite presumir que los
    grados alcanzados al final de su vida debieran ser altos, pero es un tema que no conocemos,
    al ser la información de los expedientes masónicos muy fragmentaria. Hay que tener
    en cuenta que desconocemos los periplos vitales completos de los distintos masones y
    protestantes reseñados.
    Cabe indagar aún más, sobre la representatividad de la muestra tratando primero de
    ubicar las principales figuras y su peso en la organización protestante. Entre ellos se
    encuentra uno de los principales fundadores del protestantismo español en la persona de
    Juan Bautista Cabrera (1837-1916), eminente masón de grado 33, Venerable Maestro de
    la logia madrileña Mantuana N°. 1 del Gran Oriente Nacional de España, además de
    dirigente máximo de la IEE hasta 1880, antes de fundar entonces la IERE (Oncins Hevia
    1996:166). No fue sorprendente que en la ceremonia de su investidura como obispo de la
    IERE en septiembre de 1894 en Madrid estuvieran presentes personalidades masónicas,
    lo que la prensa católica se apresuró a denunciar como una colusión nefasta (Gaceta de Madrid, 1894, p. 737-738). Otra personalidad fundadora del protestantismo ibérico fue
    Cipriano Tornos y Blasco (1843-1918), ex-clérigo y confesor de la reina, también miembro
    de la Mantuana N°. 1 en Madrid y principal pastor de la Iglesia de la calle de
    Leganitos en la capital. Ambos fueron miembros de una logia particularmente significativa,
    pues pertenecía a ella el destacado jefe del Partido Liberal y presidente del Consejo de
    ministros, Práxedes Mateo Sagasta. Un tercer ex sacerdote, capuchino y pastor en Cartagena
    desde 1875 fue Felipe Orejón Delgado. No se contentó con sus actividades pastorales que
    ejercía todavía en aquella ciudad en 1897. Se vinculó también con la logia Hijos de
    Hiram N°. 118, de la cual fue orador antes de fundar otras dos logias en Cartagena, la
    Sparta N°. 18 y la Unión N°. 160.
    El sombrerero gaditano José Alhama Teba (1826-1892), pastor de la IEE y fundador
    de la congregación protestante de Granada, es otra figura emblemática del protestantismo
    español. También fue masón y miembro de la logia Lux in Excelsis N°. 1 de
    Granada, en 1885. Por haber sido apresado y condenado en 1860, constituye una de las
    mayores referencias simbólicas de la identidad protestante española. Con él, y con una
    misma trayectoria de persecución en los años de 1860, se encontraba otro «padre del
    protestantismo español», el pastor Miguel Trigo Bustamante, fundador de la logia Hijos
    de Hiram en Cartagena en 1869 después de haber sido iniciado en exilio en la Unión
    africana de Orán, el año anterior. Trigo Bustamante siguió siendo un activo masón en
    Madrid, donde se colocó como pastor de la IEE a partir de 1875 participando de dos
    logias, primero de La Antorcha y luego de la Federación N°. 65, de la cual fue
    Venerable Maestro.
    En otras palabras, entre los nueve cuadros dirigentes simbólicamente significativos en
    el imaginario fundacional protestante español que rescata García Rubio (1996: 87) y Juan
    B. Vilar (2003), cuatro fueron activos francmasones, sin que para los demás se haya
    podido indagar si lo fueron o no.
    En segundo lugar, otra manera de considerar la importancia del vínculo masónico
    protestante consiste en tomar en cuenta la temporalidad de la presencia de pastores y/o
    maestros protestantes masones en las congregaciones protestantes.
    En Sevilla, por ejemplo, se fundaron dos congregaciones protestantes; la primera
    ocupó el templo de los Jesuitas, rebautizado de la Santísima Trinidad, ligado a la IEE, y
    la segunda el templo de San Basilio que se vinculó luego con la IERE.
    En el primer templo ejercieron sucesivamente Juan Bautista Cabrera de 1868 hasta
    1874, Manrique Alonso Lallave de 1874 hasta 1877, Miguel Barroso de 1877 hasta 1894,
    Emilio Carreño del Toro (†1921) de 1894 hasta 1921 (García Rubio 1994: 194). Tres de
    los cuatro pastores de esta congregación que ejercieron entre 1868 y 1924 fueron masones
    comprobados y, en los años 1930, Eliseo Mariblanca García era maestro de la escuela
    protestante y miembro del cuadro dirigente del Gran Oriente de España.
    En el segundo templo, actuaron José Aguilera y Francisco Palomares García (1835-
    ?) desde 1870 por lo menos hasta 1900, y Juan Cañellas hasta 1883 (García 1994: 197)
    y mucho después, a partir de 1933, Santos Molina y Zurita (1900-?). Allí también tres de los cuatro pastores mencionados por García Rubio (1994: 194-195) aparecen como
    masones.
    En Cádiz, la congregación de la IEE fue fundada en 1871 por el pastor y masón Jorge
    Ben-Oliel, y de 1875 hasta 1894 le sucedió el pastor y masón Ángel Blanco Fernández
    (1839-1894). En Málaga, los pastores fueron sucesivamente Pablo Gagel Schmitz desde
    1871, Manuel Carrasco (1856-1927) desde 1886 hasta 1928 y Claudio Gutiérrez Marín de
    1927 hasta 1937 (García Rubio: 209-215). En esta última ciudad, dos de los tres pastores
    aparecen como masones y en los años de 1930 las escuelas se encontraban bajo la
    dirección del maestro y masón Juan Pedro Roldán Rodríguez (Mateo Avilés 2001:330).
    En Cartagena, la congregación de la IEE fue sucesivamente atendida por Miguel Trigo
    desde 1869 hasta 1875 y luego por Felipe Orejón Delgado desde 1876 hasta 1897, ambos
    masones. Les sucedió hasta 1936 el pastor José Crespo, quien fue detenido y encarcelado
    por los franquistas, lo que puede dejar suponer un vínculo republicano y posiblemente
    masón.
    En Madrid, Cipriano Tornos (1833-1918) ocupó el cargo de pastor de la iglesia de la
    IEE desde 1876 hasta 1918 (García Rubio 1994:290-293) y Juan Bautista Cabrera la
    dirección de la IERE desde 1880 hasta 1916, ambos ya mencionados como masones.
    En el norte (García Rubio 1996:2127-253), el vínculo de pastores con la masonería
    fue constante también. La congregación de la IEE de Santander fue atendida por Enrique
    Tienda (†1905) desde 1878 y luego por Elías B. Marqués desde 1924, y después de 1929
    por Benjamín Heras, todos masones. En Figueras, los López Rodríguez padre, hijo y tío,
    pastores de la IEE, maestro de escuela y médico, miembros de la logia Luz de Figueras,
    asumieron el liderazgo protestante y republicano en la ciudad desde los años de 1880
    hasta 1937.
    El caso de Zaragoza es también aleccionador. Entre la inauguración de la capilla y de
    las escuelas de la IEE en junio de 1876 y el año de 1936 se sucedieron ocho pastores
    (García Rubio 1994: 217-223). Ellos fueron Segundo Sabio del Valle hasta 1882, Ángel
    Digón de 1882 hasta 1884, Carlos Araújo Carretero (-1925) de 1885 hasta 1918, Domingo
    Heras (1875-1923) de 1918 hasta 1923, Mauricio Lusa de 1923 hasta 1930, José María
    Gorría en 1931, Antonio J. Díaz de 1931 hasta 1933 y Benjamín Heras Benito hasta 1936.
    Entre aquellos ocho, cinco eran masones, sin que se sepa si los otros tres (Heras, Lusa y
    Gorría) lo fuesen o no, aunque se puede observar que dos de estos últimos, Heras y Lusa,
    pertenecían a familias de masones protestantes.
    De igual manera, la congregación de la IEE en Bilbao (García Rubio 1996:248) fue
    encabezada, desde su fundación en 1876 hasta 1925 por José Marqués y luego por Carlos
    Araújo Carretero ambos masones. Les sucedieron Pedro Mañucco, Dionisio Mangado y
    Benjamín Heras, el último también masón. En San Sebastián (García Rubio 1996:250),
    de los siete pastores entre 1881 y 1939 (Carlos Araujo 1881-1883, Manuel Carrrasco
    1883-1885, Manuel Mayorga 1885-1893, Ángel Digón 1893-1923, Antonio J. Díaz 1925-
    1931, Elías B. Marqués 1931-1936, Benjamín Heras desde 1939) por lo menos cinco
    fueron masones.
    La continuidad de la presencia de pastores con vínculos masónicos en las congregaciones
    es contundente y no pudo dejar de afectarlas en el sentido de que la cultura
    protestante integró el lazo masónico como uno de sus componentes, pues estos dirigentes
    religiosos se movían de una congregación a otra, y por lo tanto de una logia a otra, en una
    dinámica de redes. Una presencia tan sistemática de pastores masones en las congregaciones
    implica también que sus miembros fueran si nó miembros por lo menos simpatizantes
    de la masonería.
    A partir de la muestra obtenida, se puede adelantar que en la IEE y en la IERE, las dos
    organizaciones protestantes de mayor alcance hasta 1939, los pastores masones fueron
    mayoría y tuvieron posiciones dirigentes dándole al movimiento protestante su rasgo de
    simpatía hacia la masonería. Eso llevó a Mateo Avilés (citado por Vilar 2001:332) a «no
    descartar la posibilidad de que se diese un cierto proselitismo masónico en las Escuelas
    evangélicas». De estas escuelas, que atendían alumnos no necesariamente protestantes,
    salieron hombres como Indalecio Prieto, dirigente socialista y editor de El Liberal de
    Bilbao (García Rubio 1996:247), y también unas mujeres protestantes y masonas. En
    vista de la importancia de ciertos colegios femeninos como el de San Sebastián y del
    acento que el protestantismo puso sobre la educación de la mujer, la participación de
    maestras protestantes en la masonería femenina es probable. Lo confirmaría a modo de
    muestra, el nombre de Salomé Trigo, miembro de la logia Hijas del Sol en Madrid en
    1877 quien, gracias a la pertinente indagación de F. Randouyer (2001:609) se puede
    relacionar con José Trigo Bustamante (¿su padre?), quien al mismo tiempo se encontraba
    trabajando de pastor de la IEE en Madrid.

    La influencia de los dirigentes protestantes en la masonería española
    Si el peso de los pastores masones en la organización protestante está comprobado, es
    probable que su influencia en la masonería fuese relativa. He subrayado que algunos
    fueron fundadores de logias y venerables, pero que escasos son los citados con grados
    altos. Sin embargo, a nivel local, a menudo tuvieron una cierta influencia como los ya
    citados Pablo Gasgel Schmitz en Málaga a finales del siglo XIX y Elías B. Marqués en
    Bilbao entre 1931 y 1936.
    No se puede desechar tampoco el hecho de que templo evangélico y templo masónico
    hayan tenido una cierta cercanía, y que a veces el templo o el local protestante sirvió de
    lugar de reunión de la logia, en particular cuando el pastor era el fundador de la misma
    como ocurrió en Alcoy, en Zaragoza, en San Sebastián, en Salamanca (Oncins Hevia
    1996:170 y 175) y en Mahón, por ejemplo (García Rubio 1994: 272-273). Incluso en
    Figueras, el médico protestante Luis López-Rodríguez Murray llegó a instalar el taller
    masónico en su clínica (Clara 1989: 199). En Gijón, Guerra (2000: La masonería en
    Gijón, inédito) nos muestra que los fundadores y pilares de la Logia Amigos de la
    Humanidad N°. 61, en 1891 son el pastor Emeterio Fuentes de la IERE, y el diácono de
    la misma comunidad, José García Rubiera.
    Sin embargo, la influencia en un plano nacional de aquellos dirigentes protestantes
    fue reducida al menos en la organización masónica. Un papel significativo se dio más
    bien en ciertas coyunturas en torno a problemáticas específicas. El caso más notorio es el
    destacado por Guereña (2001) en torno a la lucha abolicionista de los años de 1880. Ese
    autor muestra la fuerza que tomó esta cuestión gracias a la participación activa de la red
    protestante y masona.
    El primer congreso abolicionista internacional tuvo lugar en Ginebra, Suiza, en 1877.
    Entre los españoles miembros del Comité de honor se encontraban el dirigente político
    Manuel Ruíz Zorilla (1833-1895), Gran Maestro del G.O.E., el jefe republicano Emilio
    Castelar (1832-1899), la « feminista » Concepción Arenal (1820-1893) y dos pastores
    residentes en Madrid y Barcelona, el alemán Fritz Fliedner (1845-1901) y el ginebrino
    Alexandre Louis Empeytaz (1837-?). Desde 1877, Empeytaz, pastor de la iglesia evangélica
    de Barcelona, tradujó el opusculo de Josefina Butler Una voz en el desierto. En
    Zaragoza, el principal portavoz del abolicionismo fue el pastor de la IEE, Sabio del Valle,
    quien difundió el mensaje desde la Logia Caballeros de la Noche, de la cual era miembro,
    y desde la Gran Logia Simbólica Independiente. Miembro de la Federación abolicionista
    de Joséphine Butler desde 1884 y miembro activo del Ateneo de Zaragoza, se sirvió de
    estas distintas redes asociativas para promover discusiones sobre la prostitución. La red
    masónica nacional sirvió de enlace difusor del mensaje y en ella los involucrados fueron
    también pastores protestantes. Así en El Taller, órgano de la Gran Logia Simbólica
    Independiente, otro pastor de la IEE, Manrique Alonso Lallave, maestro fundador de la
    logia Numancia N°. 16 de Sevilla, escribía artículos afines. De igual manera en Figueras,
    donde la logia Luz de Figueras servía de enlace para difundir el mensaje abolicionista, la
    reunión de febrero de 1883 fue organizada en la escuela evangélica que dirigían el pastor
    de la IEE y su hermano, Luis y Alejandro López Rodríguez, ambos miembros de la logia. En otros términos, la acción abolicionista llevada por las logias en los años de 1880 fue
    en buena parte obra de actores protestantes en las mismas logias.
    En otros tiempos, un actor protestante y activo masón, Elías B. Marqués, cuya personalidad
    entre 1931 y 1936 está destacada por Rodríguez de Coro (1992), parece haber
    cumplido un rol significativo en la discusión del tema del laicismo en la escuela. Hace
    falta indagar si un tema como éste (Ferrer Benimeli 2001) movilizó a otros actores
    protestantes españoles presentes en las logias, pero no es una casualidad que un masón
    protestante, pastor y maestro, fuese el ideólogo del tema en las logias bilbaínas. En esta
    misma línea, la cuestión de la secularisación de los cementerios fue igualmente un tema
    de lucha ideológica cubierto en la prensa masónica por pastores o diáconos masones,
    como sería el caso de Emeterio Fuentes y José Rubiera en Gijón en los años de 1890
    (Guerra 2000: La masonería en Gijón, inédito).
    Abolicionismo y laicismo son sólo unos de los temas que podrían servir para evaluar
    la influencia relativa que pudo tener el protestantismo en la masonería. Además, como lo
    hemos subrayado, los protestantes en las logias se destacaron en el debate religioso con el
    catolicismo lo que explica la publicación de sus argumentos en los órganos de prensa masónica como ocurrió en Málaga. Se puede adelantar incluso que ellos fueron, con los
    espiritistas, los especialistas de la polémica religiosa anticatólica en las logias.

    Conclusión
    La muestra significativa de dirigentes protestantes masones alcanzada a partir de
    fuentes secundarias, permite adelantar que el peso de la masonería en el protestantismo
    español fue mayor de lo que sostiene la historiografía hasta la fecha. Incluso se puede
    adelantar que la participación de cuadros protestantes en las logias fue más amplia; así,
    por ejemplo, en Valladolid, Martín Martínez (1989: 915) encontró la mención de tres
    pastores evangélicos en los cuadros de las logia Reforma desde su fundación en 1883
    hasta 1894, sin mencionar sus nombres, lo que no nos permite tomarlos en cuenta. Sólo la
    elaboración de un corpus de dirigentes protestantes españoles entre 1868 y 1939 a partir
    de fuentes primarias deberá permitirnos el cotejo con los cuadros de logias existentes a
    nivel local. Eso ampliará sin duda la muestra que se podrá incluso extender a contextos
    aún más favorables no contemplados en aquel ensayo como lo fueron Puerto Rico, ya
    estudiado por Ayala (1995 y 1996), e incluso Cuba, señalado por Bastian (1999).
    Sin embargo, no se puede dejar de anotar el caso atípico de las Asambleas de Hermanos
    (AH) en Galicia, que podría servir de prueba de cargo a la tesis de la afinidad
    necesaria entre protestantismo y masonería durante aquella época. Esta sociedad religiosa,
    la única protestante en la región durante el periodo considerado, no parece haber
    proporcionado dirigentes masones en el siglo XIX según Valín Fernández (1990), quien
    ha publicado la obra de referencia para la masonería gallega del último tercio del XIX. En
    los diversos cuadros de logias que reconstruyó, sólo anotó en Santiago de Compostela el
    nombre de Manuel López Navalón, director de una escuela para sordomudos, miembro
    de la naciente logia Luz compostelana en enero de 1870, cuyo nombre simbólico Lutero
    hace pensar en una identidad protestante (Valín Fernández 1990:288), sin que se le pueda
    relacionar con una sociedad religiosa específica y menos con los Hermanos, cuya trayectoria
    empezó desde La Coruña en 1875.
    Sin embargo, este autor registra cuatro masones más con el nombre simbólico de
    Lutero y uno con el de Calvino en Villagarcía, Ferrol y Lugo (Valín Fernández 1990:204,
    230, 361 y 617). En estas poblaciones como en las demás señaladas por Valín Fernández
    (1990: 497) para las logias y por González Reposo (1999:399) para las comunidades de
    Hermanos, coexistían ambas organizaciones en una geografía similar. No es mera coincidencia
    la eventual relación entre ambas a nivel local, lo cual aún queda por explorar.
    Se conoce la militancia republicana de la colectividad protestante de Marín, la más
    importante entre las de los Hermanos en Galicia, calificada de «roja» en 1936. Aquélla se
    había manifestado «en diferentes ocasiones, como por ejemplo en las elecciones de
    febrero de 1936, en las que se votó unánimemente al Frente Popular» (Vilar 2001:267).
    Conociendo la suerte que luego vivieron protestantes y masones, por lo menos se puede
    intuir que en general compartieron una común opción política, lo que tuvo que acercar también en Galicia, como en el resto de España, los dirigentes protestantes a las logias en
    los años anteriores.
    Por cierto, y no sin fundamento, una persecución y denuncia del lazo protestantismomasonería
    se produjo con el triunfo franquista, como lo adelanta García Rubio (1994:350).
    En junio de 1938 se establecieron relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el
    Gobierno rebelde de Burgos tras la derogación por los militares sublevados de la legislación
    laica de la Segunda República. Aquélla fue sustituida por una nueva legislación en la
    que la Iglesia Católica ocupaba de nuevo una posición privilegiada. Con ello se identificaba
    lo nacional con lo católico. No ser católico era ser «enemigo de la patria». En
    particular, se tachó al protestantismo de afecto a la República, lo que era cierto. Los
    templos, colegios y otras instituciones fueron cerrados por orden gubernamental cuando
    no fueron saqueados, según sucedió en Águilas (Murcia), por mencionar un ejemplo entre
    decenas de casos –en Andalucía y Cataluña sobre todo– (Vilar, 1979, 1993). Se relacionó
    a los protestantes con «comunistas» y masones y se inició una depuración que afectó
    principalmente a pastores y miembros que tenían cargos públicos (García Rubio, 1994:355).
    De los trece pastores masones de la muestra ejerciendo en 1936, diez fueron ejecutados o
    condenados a duras penas de cárcel o tuvieron que exilarse. Esta sangría permite medir la
    cercanía de ambos movimientos en el destino de sus dirigentes que refleja la proximidad
    ideológica que asumieron en la España contemporánea.

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    Protestantismo español actual). Prólogo de R. Carr. Madrid: Ediciones Istmo. 1994.
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    VILAR, Juan B.: «Los protestantes españoles: la doble lucha por la libertad durante el
    primer franquismo (1939-1953)», Anales de Historia Contemporánea (Universidad
    de Murcia), 17 (2001), 253-300.
    VILAR, Juan B., Manuel Matamoros, fundador del protestantismo español actual. Granada:
    Editorial Comares, 2003. Manuel Matamoros, fondateur du protestantisme
    espagnol contemporain. Orthez-Pau: Ed. Gascogne-Université de Pau, 2003.

    Abreviaturas : IEE: Iglesia Evangélica Española; IERE: Iglesia Española Reformada
    Episcopal; UEBE: Unión Evangélica Bautista Española; P: pastor; M: maestro de escuela
    GONE: Gran Oriente Nacional Español; GOE: Gran Oriente de España; GOL: Gran
    Oriente Lusitano; GLE: Gran Logia de España; SCF: Supremo Consejo de Francia.

    LOS DIRIGENTES PROTESTANTES ESPAÑOLES Y SU VÍNCULO MASÓNICO, 1868-1939: HACIA LA ELABORACION DE UN CORPUS | Bastian | Anales de Historia Contemporánea

  3. #3
    Avatar de Kontrapoder
    Kontrapoder está desconectado Miembro graduado
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    Respuesta: A confesión de parte, relevo de pruebas.

    Entre otras cosas, estos protestantes se vanaglorian de haber apoyado al bando rojo durante la Guerra Civil-Cruzada.
    Todo lo que no es eterno está eternamente pasado de moda (C.S. Lewis)

  4. #4
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
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    Post Thanks / Like

    Re: Respuesta: A confesión de parte, relevo de pruebas.

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    No sólo en España. También en Brasil y el resto de Sudamérica los protestantes se han introducido gracias a la ayuda de los masones:ç



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