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Tema: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

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    El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Autor: P. Jorge Loring
    Milagros Eucarísticos
    El Santo Grial de Valencia, ¿es el cáliz de la Última Cena?

    Señoras, señores:

    El Santo Grial, el cáliz que utilizó Nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena, y en el que se convirtió por vez primera el vino en la sangre del Señor, ha sido en la historia de la cristiandad una reliquia que ha unido la leyenda con la verdad. Los caballeros de la Edad Media tenían como ideal la búsqueda del Santo Grial, al que se atribuían poderes milagrosos y contenía un alto significado espiritual. Era símbolo de la perfección consumada, emblema de la pureza moral, de la fe triunfante, de la caridad bienhechora, del heroísmo caballeresco.

    Esto se manifestó en los Caballeros de la Tabla Redonda, en las grandes obras musicales de Ricardo Wagner, Parsifal y Lohengrin, e incluso modernamente tenemos la búsqueda del Santo Grial en una película de Steven Spielberg con Harrison Ford titulada «Indiana Jones y la última cruzada», que fue una de las más taquilleras de la temporada. Por el mundo hay varios cálices que pretenden ser el Santo Grial de la Última Cena. Voy exponer las razones por las cuales creo que el auténtico es el que se conserva en Valencia desde hace 500 años.

    ***

    La familia de San Marcos evangelista era rica. Tenía un molino de aceite en Getsemaní, donde fue la Oración del Huerto de Jesús. También tenían una casa en la capital, en Jerusalén; y allí celebró Cristo la Última Cena: lo que hoy llamamos el Cenáculo. Dicen los Hechos de los Apóstoles (12:12) que éstos de reunían con frecuencia en el Cenáculo, que era propiedad de la familia de San Marcos.

    El Cenáculo, que mide 15,5 metros de longitud y 9,5 de anchura, ha sido mezquita durante siglos, pues los musulmanes tenían especial interés en convertir en mezquitas los principales lugares cristianos. Hoy pertenece al Estado de Israel. En la planta baja han puesto el museo del «Holocausto nazi».

    Como es lógico la familia de San Marcos le puso al Señor para la cena la mejor vajilla que tenían. En aquel tiempo las copas de más valor no eran las de oro y plata, sino las de piedras preciosas. En las épocas griega y romana era de uso frecuente, en mesas lujosas, los vasos de piedras ricas. Plinio nos dice que los antiguos se preciaban de hacer cálices de piedras preciosas: y explica cómo se hacían. En muchos museos y colecciones figuran vasos greco-romanos de piedra. La copa del Santo Grial de Valencia es de ágata. Parece ser del siglo II antes de Cristo. Lo original es sólo la copa. Las asas y el pie son de orfebrería posterior.

    ***

    San Marcos acompañó a San Pedro a Roma a predicar el Evangelio. Es lógico que se llevara consigo la copa de su familia, que utilizó el Señor en la Última Cena, para que en ella consagrara San Pedro al decir misa. Después del Concilio Vaticano II tenemos varias fórmulas para decir el canon de la misa: unas más largas y otras mas cortas. Pero hasta el Concilio Vaticano II sólo había una fórmula: la del Canon Romano. Se conserva inalterada desde los tiempos apostólicos.

    Yo mismo he utilizado esta fórmula miles de veces cuando se decía la misa en latín. En esta fórmula del Canon Romano se dice: «El Señor Jesús, tomando en sus santas manos ESTE CÁLIZ...». Cuando yo decía «este cáliz» pensaba en «un cáliz». Pero hora caigo en la cuenta de que San Pedro decía «este cáliz» porque era el mismo que había utilizado el Señor en la Última Cena.

    ***

    Consta por la historia que en Roma había un cáliz, llamado el «cáliz papal», porque con él sólo decía misa el Papa, pues era el mismo cáliz que había utilizado el Señor el la Última Cena. Cuando la persecución del emperador Valeriano, que se estaba apoderando de los bienes de la Iglesia, el Papa de entonces, San Sixto II, encargó al diácono San Lorenzo, que era el administrador de los bienes de la Iglesia de Roma, que salvara el cáliz del Señor de la rapiña del emperador.

    ***

    San Lorenzo, que después murió mártir en la parrilla, era español, aragonés, de Jaca. Para salvar el cáliz se lo entregó a un soldado del ejército romano, paisano suyo, que volvía a Jaca de permiso, para que se lo entregara a sus padres, acompañando el cáliz con una carta que conocemos. Al texto de esta carta se refiere el pergamino nº 136 de la colección Martín el Humano del Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona Es conocido el cuadro de la basílica romana de San Lorenzo-extramuros, en las afueras de Roma, en el que está San Lorenzo entregando un cáliz a un soldado que lo recibe de rodillas. Este soldado se trajo el cáliz a Jaca y se lo entregó a la familia de San Lorenzo, y éstos al Obispo de Jaca.

    Durante la invasión musulmana, este cáliz se escondió en el Pirineo aragonés. Por eso los Caballeros Medievales no sabían dónde estaba, y lo buscaban por el mundo. En el siglo XIV, Martín el Humano, rey de Aragón y Cataluña, quiso llevarse a su Oratorio Real el Santo Cáliz del Señor, que se conservaba en el Monasterio de San Juan de la Peña, en el Pirineo aragonés, y en compensación hizo al monasterio un valioso donativo. De esta donación se conserva documentación en el Archivo de la Corona de Aragón del 26 de Septiembre de 1399. Más tarde, el 18 de Marzo de 1437, Alfonso el Magnánimo entregó el Santo Cáliz a la catedral de Valencia para que allí fuera custodiado; y ahí se encuentra desde entonces.

    El 8 de Noviembre de 1982 el Papa Juan Pablo II, en su visita a la catedral de Valencia, oró ante él de rodillas, y lo utilizó cuando celebró misa en el Paseo de la Alameda, en la que ordenó a ciento cincuenta nuevos sacerdotes, procedentes de toda España.

    ***

    La palabra «grial» unos opinan que es una evolución de la palabra hebrea «goral» que significa copa grande, vaso, recipiente. Otros opinan que procede del romance ibérico, pues con este significado aparece en el Arcipreste de Hita, en el Amadís de Gaula e incluso en el Quijote de Cervantes. Si realmente la palabra «grial» procede de España, sería una confirmación de la existencia aquí del Santo Cáliz.

    Don Antonio Beltrán, Catedrático de Arqueología en la Universidad de Zaragoza, estudió el Santo Grial y en su libro «El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia», publicado en 1984, dice: «La Arqueología no tiene nada que oponer a la autenticidad del Santo Cáliz; antes bien, es capaz de probar con seguridad que, dada la fecha y origen de la copa, ésta pudo estar perfectamente en la mesa de la Cena del Señor. Al resultado de nuestra investigación hemos llegado sin apartarnos un ápice del recto camino de observación, interpretación y determinación cronológica; pasos obligados en todo estudio arqueológico».

    En la introducción del libro agradece la ayuda de veinte especialistas que han colaborado en su trabajo. El Santo Grial tiene 17 centímetros de altura. La copa mide 5,5 de altura y 9,5 de anchura. El pie está adornado de perlas y esmeraldas.

    ***

    Por lo anteriormente expuesto se puede mantener con fundamento que el Santo Grial de Valencia es el cáliz que utilizó el Señor en la Última Cena cuando instituyó la Eucaristía. Entonces dijo: «Éste es el cáliz de mi sangre». Y después: «Haced esto en memoria mía». Hagamos ahora alguna consideración sobre la Eucaristía.

    La presencia real de Cristo vivo en el pan y en el vino consagrados es cuestión de fe. Por las apariencias, el pan y el vino consagrados no se distinguen del pan y el vino sin consagrar. Pero ya sabemos que las apariencias engañan. La Luna parece plana y sabemos que es esférica. La Luna llena, en el horizonte, parece más grande que en el cenit, y sabemos que no cambia de volumen porque es una bola de piedra. No todo lo que sabemos podemos experimentarlo personalmente. Yo admito los movimientos de rotación y traslación de la Tierra porque así me lo dicen los astrónomos, que saben más que yo.

    Tenemos que fiarnos de los que saben más que nosotros, si tenemos confianza de que no nos engañan porque «saben lo que dicen y dicen lo que saben». Pues Dios es la Sabiduría y Bondad infinitas. Nadie es tan digno de crédito como Él. Dice San Agustín hablando de la fe en Dios: «El que cree lo que no ve, algún día verá lo que creía».

    No deja de ser un misterio que un Dios infinitamente grande se encierre en una hostia tan pequeñita. Y que partiéndola no se parte Dios, sino que Dios sigue entero en cada una de las partes. Pero, aunque no es lo mismo, también un paisaje se encierra en una foto mucho más pequeña; y mi voz se divide en cada uno de los oídos de los oyentes sin perder nada, aunque aumente el número de éstos. La comparación es de San Agustín. Jesucristo está entero tanto en el pan consagrado como en el vino consagrado. Por eso para recibirlo no es necesario hacerlo bajo las dos especies. Basta cualquiera de las dos para recibirlo entero.

    El sentido de las palabras de Jesucristo no puede ser más claro. Entenderlas de un modo simbólico es engañar o engañarse. Si Cristo hablara simbólicamente, habría que decir que nos engañó. Hay circunstancias en las que no se puede admitir un lenguaje simbólico. ¿Qué dirías de un moribundo que te promete dejarte su casa en herencia, y luego lo que te dejara fuera sólo una foto de ella? Si no queremos admitir que Cristo nos engañó, no tenemos más remedio que admitir que sus palabras sobre la Eucaristía significan lo que expresan. Los mismos judíos las entendieron de modo real. Por eso se escandalizaron cuando Jesús dijo: «Mi carne es verdadera comida». Aquello les sonaba a antropofagia. Si hubieran entendido sus palabras de modo simbólico, no se hubieran escandalizado.

    Jesús dijo también: «haced esto en memoria mía». Con estas palabras quiso perpetuar la Eucaristía hasta el final de los tiempos. Es un mandato que otorga a los sacerdotes el poder y el deber de hacer presente el sacrificio eucarístico hasta el final de los tiempos. Dijo Cristo: «Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos». Cristo se ha quedado con nosotros para estar a nuestro lado y ayudarnos en el camino que lleva al cielo. Éste es también el sentido de las palabras: «Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos».

    La comunión da fuerza para dominar la concupiscencia, porque nos incorpora a Cristo, lo cual es prenda de salvación eterna. Dijo Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él»; «quien come de este pan vivirá eternamente».

    También dijo Cristo: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. Quien permanece unido a mí vivirá eternamente». El sarmiento que se separa de la vid se seca y es leña para el fuego. Como dice San Juan de Ávila en su libro sobre la Eucaristía: «Metiendo a Cristo en tus entrañas Él te hace partícipe de su divinidad por la gracia. Por eso Dios te ama como cosa suya. Y como dice San Pablo a los Efesios: «Nadie aborrece su propia carne. Nadie echa al fuego su propia mano o su propio pie».

    El cuerpo, si no se alimenta, se muere. El alma también. Necesita alimento espiritual: la Eucaristía, que es alimento del alma. La Eucaristía de los moribundos se llama viático, porque da fuerza para caminar hacia la vida eterna. Pero esto es verdad no sólo para los moribundos, sino también para los que están en la plenitud de la vida. Si estuvieras moribundo y te ofrecieran una medicina que te daría diez años más de vida, ¿la rehusarías? Pues la Eucaristía te da la vida eterna. Dice San Agustín: «Si quieres que Dios sea tu casa en el cielo, sé tú su casa en el suelo». Nadie que aposentó al Señor en la tierra, quedó sin recompensa:

    - María Santísima lo aposentó en sus entrañas, y hoy tiene en el cielo un puesto privilegiado.
    - Zaqueo lo recibió un día en su casa, y le dijo el Señor: «Hoy ha entrado aquí la salvación».
    - Marta y María lo aposentaron en su casa, y Jesús las consideraba sus amigas.

    La Eucaristía no es un mero banquete conmemorativo de la Última Cena. Es una reactualización de la Última Cena y del Calvario; aunque esto último de modo incruento.

    Lo más grande que podemos hacer cada día es comulgar. Al comulgar nos divinizamos. Dios nos transforma en Él. La Eucaristía nos purifica y nos endiosa. Cuando tomo un alimento lo transformo en mí. Cuando comulgo Dios me transforma en Él. Como una hostia después de la consagración.

    Hay hostias que nunca se consagraron. Por ejemplo, las que emplean los futuros sacerdotes que aprenden a decir misa, o las hostias sin consagrar con las que ensayan los niños que se preparan para hacer la Primera Comunión. Si estas hostias pudieran quejarse, se hubieran quejado de no haber sido convertidas en el Cuerpo de Cristo, de no haber tenido la suerte de ser consagradas.

    Nosotros no podemos quejarnos, pues en nuestra mano está el comulgar. Tengo en mi mano el don de hacer mío a Dios, hacerle sustancia mía; y a mí sustancia de Él: transformarme en Él, divinizarme. No soy yo quien asimila el alimento, sino que el alimento divino me asimila a mí. La Eucaristía me transforma en Cristo. Por eso dice San Pablo: «Vivo yo, mejor dicho, no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí». Pues como dice San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual: «Cristo me transforma, y mi vida es más divina que humana».

    Al comulgar me convierto en custodia, pues llevo a Dios en mi corazón. Pero de más valor que una custodia de oro, pues ésta no puede amar al Señor que tiene dentro, y yo sí. Por eso no basta comulgar sólo con la boca. Hay que comulgar con todo el corazón. Y comulgar con frecuencia. Muchos hacen largos viajes y grandes gastos por turismo. Pues aquí tenemos a Dios. Si al comulgar repartieran un millón de pesetas a cada persona, habría cola. Pues en la misa se reparte a Dios, que vale muchísimo más.

    Cada comunión que pierdo la pierdo para toda la eternidad. Los méritos que podía haber ganado hoy comulgando, ya no los ganaré jamás. Mañana podré ganar los de mañana, y pasado los de pasado mañana; pero los de hoy los perdí para siempre. Perdí grados de gloria.

    Por supuesto que no nos merecemos la Eucaristía. Pero no comulgamos porque seamos estupendos, sino para serlo. No porque amemos lo suficiente, sino para amar más.

    Por otra parte, la Eucaristía es el gran regalo de Dios. El regalo es la medida del amor. En el regalo se pone el amor. A más amor, mayor es el regalo. El regalo que nos hace el amor de Dios es Él mismo. No hay regalo más grande que un Dios infinito. Dios omnipotente no pudo darnos nada que valga más que Él mismo. Y nosotros no podemos recibir ningún bien más grande que a Dios.

    Por eso debemos prepararnos adecuadamente. Si el Papa te anuncia que quiere visitarte, ¿cómo arreglarías tu casa? Para recibir a Dios hay que estar en gracia. El que comulga en pecado mortal comete un sacrilegio. Y en frase de San Pablo «se traga su propia condenación».

    Pero no angustiarse: «pecado olvidado, pecado perdonado». Basta decirlo en la próxima confesión. No tener escrúpulos para comulgar. Pero sí delicadeza de conciencia. Y al comulgar hablar con Dios: darle gracias, pedirle, adorarle, amarle, proponerle fidelidad, etc.

    Está muy bien cantar algo al comulgar. Pero en algunos sitios se va a comulgar cantando, se vuelve cantando, y al minuto todos a la calle. ¿Cuándo han hablado con el Señor que acaban de recibir? ¿Nos vamos a extrañar de la rutina al comulgar? El amor nace del trato. Si no atiendes al Señor que acabas de recibir, terminará por serte indiferente. Para que la vida eucarística y litúrgica no se reduzca a un simple formalismo, exige preparación.

    Una madre dice amorosamente a su hijo: «te comería». Dios nos come de amor. Una madre, por amor, daría la vida a su hijo moribundo. Dios, por amor, muere en la misa, y nos da su vida en la comunión para que nosotros vivamos.

    La Eucaristía es el sacramento del amor.
    «Dios es amor», dice San Juan.
    Por amor, Dios se hizo hombre.
    Por amor, Dios murió en la cruz.
    Por amor, Dios se quedó en la Eucaristía.
    Y esto sabiendo los sacrilegios que se iban a cometer, y el abandono que sufriría en tantos sagrarios.Deberíamos visitar el sagrario al menos una vez al día, aunque sea brevemente si no tenemos más tiempo. Decirle al menos:

    «Señor: te doy gracias por todo, te pido por todo, te ruego que me ayudes en todo. Adiós». No has tardado ni un minuto.

    Jesucristo nos espera en el sagrario. La Eucaristía no es algo, es alguien. No es interés por una cosa, es amor a una persona que se ha adelantado en amarme a mí primero. El tiempo que estás junto al sagrario te estás tostando al amor de Dios. Déjate embellecer espiritualmente por el sol del sagrario. Como María de Betania que no se cansaba de estar a los pies de Jesús porque lo amaba. Dile: «Aquí estoy, Señor, porque te amo. No puedo estar mucho tiempo, pero quiero repetirte que te amo. Tú ya lo sabes, pero diciéndotelo mi amor se hace más grande».

    Decía un protestante: «Si yo creyera que Dios está en el sagrario, no me movería de allí». Si yo lo creo, ¿se me nota?. Dios se alegra cuando comulgamos pues así le manifestamos nuestro amor.

    Comulgar es corresponder al amor con que Jesús instituyó la Eucaristía.

    La cristificación que la comunión realiza en nosotros nos capacita para la evangelización y el testimonio que como cristianos debemos ejercer en el mundo. La Eucaristía tiene un valor comunitario. Al comulgar yo, comulga la Iglesia. Me beneficio yo y se beneficia la Iglesia. La salud del Cuerpo Místico de la Iglesia depende de la salud de sus miembros. La comunión nos une a todo el Cuerpo Místico de Cristo. Nos une a los comulgantes de hoy, de ayer y de mañana; por encima del tiempo y del espacio. Como dice San Pablo: «Todos nos hacemos un solo cuerpo al participar del mismo pan eucarístico que nos une a Cristo. Por eso la Iglesia no es una simple sociedad humana admiradora de Jesucristo. Es una sociedad que participa de la vida de Cristo.

    La misa es el acto más grande y más sublime que cada día se realiza en la Tierra, pues es la representación, es decir, se hace nuevamente presente; es la reactualización de la Redención de la Humanidad en la cruz. Esta realización histórica se perpetúa en la Santa Misa. Dice el padre dominico Antonio Royo Marín: «Una sola misa glorifica a Dios más que toda la gloria que le dan todos los santos del cielo, incluida la Santísima Virgen, por toda la eternidad».

    Esto parece exageración, pero es pura teología. Y se entiende fácilmente. Porque toda la gloria que le dan a Dios todos los santos del cielo, incluida la Santísima Virgen María, es gloria de criaturas. La Santísima Virgen es la más maravillosa de las criaturas, pero criatura también. Y esto no puede compararse a la gloria que Cristo-Dios le da a su Padre-Dios muriendo en la cruz por la salvación del mundo. Por eso, si fuéramos conscientes de lo que vale la misa procuraríamos ir a misa diariamente, si esto nos es posible.

    ***

    Una confirmación de la Presencia Real de Cristo en el Santísimo Sacramento son los milagros eucarísticos. Aunque nuestra fe en la Eucaristía se basa en el Evangelio, en la Palabra de Dios. Voy a tratar de cuatro milagros eucarísticos que he estudiado esmeradamente. Los voy a tratar como hechos históricos estudiados críticamente. Prescindiendo de la declaración que la Iglesia pueda hacer algún día.


    ***


    Voy a empezar por los Corporales de Daroca.
    El 23 de Febrero de 1239, en plena reconquista del Reino de Valencia por Jaime I el Conquistador, antes de entrar en combate en Luchente, a 17 Km. de Játiva, las tropas cristianas estaban oyendo la Santa Misa. Durante ella atacaron los moros, y el capellán, D. Mateo Martínez, tuvo que interrumpirla. Como ya había consagrado, dobló los corporales con las formas consagradas dentro, de unos capitanes que iban a comulgar. Estos corporales los escondió en una cueva cercana debajo de una piedra para salvarlas de una posible profanación. La victoria fue para las tropas cristianas, aunque eran muy inferiores en número.

    Para agradecer a Dios la victoria, los capitanes quisieron comulgar con las formas ya consagradas. Cuando el capellán desdobló los corporales se encontró las seis formas consagradas empapadas en sangre. Estos corporales, con las improntas de las seis formas ensangrentadas, se conservan hoy en Daroca, a 8 Km de Zaragoza, de donde era el capellán Mateo Martínez. Hoy están en la Colegiata de Santa María, construida por Juan Marión entre 1585 y 1592 sobre el templo románico anterior. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, fueron tres veces a postrarse ante ellos. La historia de estos corporales ha sido estudiada por el P. Braulio Manzano, S.I. de quien yo me he informado.

    ***

    En 1572, durante la guerra de Flandes entre católicos y protestantes, éstos saquearon la catedral de Gorkum, en Holanda, a 15 Km de La Haya. Robaron joyas y vasos sagrados, y arrojaron al suelo el Santísimo Sacramento. Un hereje dio un pisotón a una forma consagrada con su bota de clavos. Al instante brotaron tres gotas de sangre por los orificios que hicieron los clavos de la bota. El hereje, espantado, confuso y dolido, la recogió y se la llevó al Deán de la catedral Juan van der Delpht. Después arrepentido se convirtió al catolicismo y se hizo fraile franciscano.

    Esta Sagrada Forma, con las tres manchas de sangre, fue traída a Felipe II, que entonces dominaba los Países Bajos, por el P. Martín de Guzmán, Provincial de los Agustinos en Alemania y Bohemia. La trajo en una caja de madera cerrada y sellada, acompañada de un documento acreditativo del notario Guillermo Baumer y dos testigos; según consta en el Archivo de Simancas en documento de Marzo de 1594.

    Esta Sagrada Forma hoy se conserva incorrupta, en un relicario, en la sacristía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial en Madrid. Un cuadro de Claudio Coello, en esta sacristía, representa al rey Carlos II recibiendo la bendición con esta Sagrada Forma a manos del P. Francisco de los Santos, Prior de la comunidad de monjes jerónimos del Monasterio. Este cuadro de Claudio Coello mide 9x7,5 metros y fue pintado entre los años 1685 y 1688. Está considerado como una de las obras maestras de la pintura española del siglo XVII, según Martín González en su Historia de la Pintura. Para todo lo relacionado con el milagro de la Sagrada Forma del Escorial me he informado en el libro que con este título ha escrito el P. Benito Mediavilla, O.S.A.

    ***


    Cuando estuve dando conferencias en Almácera (Valencia) contemplé en la iglesia parroquial un gran cuadro que perpetúa el siguiente hecho: En Julio de 1348 un molinero suplicó al párroco de Alboraya, al lado de Almácera, que fuera a llevar el viático a su padre moribundo, en una alquería. En ese momento diluviaba, pero dada la urgencia del caso el párroco se puso en camino. Tenía que atravesar el torrente Carraixet sobre una tabla. Resbaló, se cayó y perdió el Santísimo, que fue arrastrado por la corriente. Apenado por el suceso fue a atender al moribundo.

    Al día siguiente fue en su busca un pescador diciéndole que en la orilla del mar, junto a la desembocadura del Carraixet, había tres grandes peces con la cabeza fuera del agua y algo en la boca que parecía una Sagrada Forma. El párroco se acordó del Santísimo que había perdido la noche anterior, se puso los ornamentos sagrados y con un grupo de vecinos fue a la playa con un copón. Se acercó a la orilla con el copón abierto, y los tres peces, uno a uno, dando un salto, depositaron en el copón, que él llevaba en las manos, las tres Sagradas Formas.

    Este hecho se ha perpetuado en varios cuadros, en el nombre de una calle de Alboraya titulada «El milagro de los peces», en una capilla en la playa en el lugar en que aparecieron los peces, y en el mismo escudo de Alboraya que tiene un copón con los tres peces depositando en él las Sagradas Formas. La actual capilla está levantada sobre la primitiva. El día de la fiesta acude a este lugar una multitud numerosa desde hace seiscientos años. Todo esto no puede ser el resultado de una invención. Todo esto tiene una fuerza probativa del milagro superior a un documento escrito conservado en un archivo.

    ***

    Lanciano está en la costa del mar Adriático, en Italia. En el siglo VIII, estando un sacerdote celebrando la santa misa, después de la consagración, le asalta una tentación sobre la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. En aquel instante la Sagrada Forma se convirtió en un pedazo de carne. Asustado, atónito y emocionado se lo dice a los asistentes que suben al altar para observar lo ocurrido. La noticia se difunde por toda la ciudad.

    El hecho está registrado cuidadosamente en un pergamino manuscrito de aquel tiempo, que posiblemente es el documento original en el que se describe y certifica el milagro. Por lo tanto puede ser el relato oficial de los hechos.

    Este trozo de carne que tiene 5x6 cms. se conserva hasta hoy. Han pasado 1200 años. Esta carne ha sido analizada en 1970 por los profesores de la Universidad de Siena Dr. Linoli, Profesor Universitario de Anatomía e Histología Patológica, y Médico-Jefe de los Hospitales Unidos de Arezzo, y por el Dr. Bertelli, Profesor de Anatomía Humana en la Universidad de Siena.

    Se trata de carne humana viva, tejido muscular fibroso, con un lóbulo de tejido adiposo y vasos sanguíneos. No aparece rastro alguno de las sustancias químicas utilizadas para la conservación de cadáveres El análisis cromatográfico de la sangre confirma que es sangre humana del grupo AB, el mismo grupo de la sangre de la Sábana Santa y del Sudario de Oviedo. Es verdaderamente admirable que las proteínas de una sangre tan antigua produzcan una curva electroforética mostrando el perfil propio del suero fresco.

    Los análisis se realizaron con absoluto rigor científico, documentado con una serie de fotografías microscópicas. Este milagro ha sido confirmado en 1976 por la Comisión Médica de la Organización Mundial de la Salud definiéndolo como un caso único en la Historia de la Medicina. El informe científico de los profesores Linoli y Bertelli ha sido publicado por Bruno Sammaciccia en su libro «El milagro eucarístico de Lanciano», cuyo texto original italiano ha sido traducido al inglés, alemán, francés y español.

    El informe científico de los Doctores Linoli y Bertelli, finalizado el 4 de Marzo de 1971, termina con estas palabras: «En base a lo anterior es posible afirmar, sin temor a contradicción, el origen humano de la carne y la sangre del milagro eucarístico de Lanciano».

    Y nosotros terminamos diciendo: «El Señor ha querido dejarnos pruebas visibles y patentes de su Presencia Real en las especies sacramentales para confirmar nuestra fe en la Eucaristía y aumentar nuestra devoción al Santísimo Sacramento del Altar».


    N.B.: Esta conferencia está disponible en DISCO COMPACTO (CD) y en vídeo.
    Todos los sistemas.
    Pedidos a la EDITORIAL SPIRITUIS MEDIA-Apartado 2564-11080.Cádiz. (España)
    Correo electrónico (e-mail): spiritusmedia@telefonica.net


    http://es.catholic.net/escritoresact...lo.php?id=8821
    Última edición por Hyeronimus; 20/03/2008 a las 04:47

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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    EL SANTO CÁLIZ DE VALENCIA

    Introducción














    En la Catedral de Valencia (España) se venera el Santo Cáliz, cuya fotografía acabamos de ver. Según la tradición, éste sería el cáliz que utilizó Jesús en su Última Cena. ¿Es ello cierto, o se trata de una piadosa leyenda?



    Aunque pueda sorprendernos, existen buenas razones para sostener que el Santo Cáliz de Valencia es auténtico. De hecho, los distintos investigadores que se han ocupado de su estudio se han pronunciado en favor de su autenticidad.



    Del año 1736 es el primer estudio sobre la reliquia, efectuado por el presbítero D. Agustín Sales bajo el título de Disertación histórica crítica y expositiva del Sagrado Cáliz en que Cristo Señor Nuestro consagró en la noche de la Cena, el cual se venera en la Santa Metropolitana Iglesia de Valencia. En 1914 D. José Sanchis y Sivera publicó un trabajo titulado El Santo Cáliz de la Cena (Santo Grial) venerado en Valencia.De gran interés para conocer el itinerario del Santo Cáliz por las tierras de Aragón es el estudio denominado El Santo Grial en Aragón, publicado por D. Dámaso Sangorrín en 1927. En 1952 se publicó la primera edición del libro de D. Juan Ángel Oñate Ojeda sobre El santo Grial, cuya tercera edición apareció el año 1990. En 1960 se publicó el libro Estudio sobre el Santo Grial de la Catedral de Valencia, de D. Antonio Beltrán, Catedrático de Arqueología de Zaragoza. En el año 1994 el profesor Don Manuel Sánchez Navarrete efectuó un completo estudio sobre el Santo Cáliz, bajo el título de El Santo Cáliz de la Cena,en el que concluía la autenticidad de la reliquia. En 1999 fue el profesor de Ética y Sagrada Escritura del Centro Universitario Francisco de Vitoria de Madrid, Don Salvador Antuñano Alea, el que estudió la reliquia en su libro "El Misterio del Santo Grial. Tradición y leyenda del Santo Cáliz", obra en la cual se sostiene que la reliquia es verdadera. Y, finalmente, y ya en los comienzos del siglo XXI, otros dos investigadores, esta vez extranjeros, el alemán Michael Hessmann y la norteamericana Janice Bennett, han escrito sendos libros en los que concluyen que el de Valencia fue el Cáliz utilizado por Cristo en su Última Cena.



    En las páginas que siguen examinaremos qué hay detrás del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.


    Descripción



    El Santo Cáliz que se conserva en la Catedral de Valencia se compone, en realidad, de tres partes distintas.


    Parte superior



    Parte central


    Parte inferior



    1.- La Copa de la Parte Superior. Esta copa superior sería la utilizada por Jesús como Cáliz en la Última Cena. Se trata de una copa de piedra ágata cornalina oriental, semiesférica, de 9'5 centímetros de diámetro medio en la boca, 5'5 centímetros de profundidad por el interior y 7 centímetros de altura desde la base al borde; toda ella lisa, al interior y al exterior, sin ningún adorno, excepción hecha de una simple línea incisa, de corte redondeado, muy regular, que corre paralela al borde y a escasa distancia de él.

    2.- La Parte Central. Se trata de la vara con su nudo, de 7 centímetros de largo, que sirve como elemento de unión entre la copa y el pie, con añadidura de las asas y de una guarnición de oro purísimo, finamente burilado, que soporta el engaste en el pie de perlas y piedras. Se trata, claramente, de un añadido en relación con la copa original.

    3.- La Parte Inferior. Está formada por un vaso ovalado e invertido, del mismo color y parecido material que la copa. Los ejes de la base miden 14'5 centímetros. el eje mayor y 9'7 centímetros el eje central menor, y un pie casi rectangular con los lados cortos redondeados, rehundidos en el interior, con 4 y 3 centímetros de eje mayor y menor respectivamente, y una altura de 5 milímetros. Todo él lleva una guarnición de oro puro, sobre el cual van montadas 27 perlas, dos rubíes y dos esmeraldas de gran valor.

    El Santo Cáliz fue examinado detalladamente en 1960 por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Don Antonio Beltrán, el cual, en su libro El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia (Valencia 1960), llegó a las siguientes conclusiones:

    - Que el Cáliz resulta estar compuesto de tres partes, de las cuales dos gozaron de autonomía y en un momento determinado fueron unidas entre sí por la tercera. Es decir, los dos vasos unidos por el nudo. La única parte que sigue cumpliendo su primitivo papel es la copa, mientras que el actual pie fue un día pieza estimadísima, como lo demuestra el filete de oro que lo bordea. La orfebrería, aparte del valor funcional de servir de unión de copa y pie, sirvió para alhajar la sencilla copa y como muestra del aprecio en que se le tenía.
    - Que la copa superior se remonta a la época comprendida entre el siglo I antes de Cristo y el I de nuestra Era, y fue labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que bien “pudo estar en la mesa de la Santa Cena” y “pudo ser el que Jesucristo utilizó para beber, para consagrar o para ambas cosas”. Para efectuar esta datación el profesor Beltrán lo comparó con otros cálices de piedra pulida, provenientes de Palestina y fechados en el siglo I a.C., que se conservan en el Bristish Museum de Londres
    - Que el pie es un vaso egipcio o califal del siglo X u XI, añadido a la copa hacia el siglo XIV.
    - Que las perlas y piedras preciosas que lo ornamentan son posteriores y pudieron ser sobrepuestas cuando el Santo Cáliz era venerado en San Juan de la Peña.

    Las conclusiones del profesor Beltrán han sido apoyadas ahora por la investigadora norteamericana Janice Bennet, que ha publicado en el año 2002 un libro en inglés dedicado al Santo Cáliz de Valencia. Esta obra incorpora un análisis comparativo con fotografías del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia y de varios vasos de celebraciones palestinas elaborados con piedras semipreciosas, datados en el año 50 antes de Cristo, que se conservan en el British Museum de Londres.

    De este modo, y cuanto menos, queda acreditado que la copa conservada en Valencia (la parte superior a la que nos hemos referido), por su antigüedad, sí pudo ser utilizada por Jesús en su Última Cena.




    ¿Cuál es la historia del Cáliz conservado en la Catedral de Valencia? De ello nos ocupamos en el siguiente apartado.
    Última edición por Hyeronimus; 20/03/2008 a las 04:37

  3. #3
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Historia desde 1437





    El 17 de marzo de 1437 el rey Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo, hizo entrega solemne del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia. De esta donación se conserva el documento público en el que se levantó acta de la misma.









    Alfonso el Magnánimo había trasladado su Corte desde Barcelona a Valencia el año 1424, llevando consigo el Santo Cáliz, el cual, antes de la entrega a la Catedral, estuvo depositado en el Palacio Real de Valencia. En el documento de entrega del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia de 18 de marzo de 1437 se hace constar que se hace donación de "el Cáliz en que Jesucristo consagró la Sangre el Jueves de la Cena, hecho con dos asas de oro, cuyo pie, del mismo color que el Cáliz, está guarnecido alrededor de oro con dos rubíes y dos esmeraldas en el pie, y con veintiocho perlas, comparadas al grueso de un guisante, alrededor del pie de dicho Cáliz".

    Desde 1437 el Santo Cáliz ha permanecido casi ininterrumpidamente en la catedral valenciana.

    El 3 de abril de 1744, día de Viernes Santo, el Santo Cáliz sufrió un pequeño percance. En aquellos tiempos se acostumbraba a utilizar el Santo Cáliz en los Oficios de Jueves y Viernes Santo para colocar en su interior la Sagrada Forma. El Arcediano Mayor y canónigo de la Catedral don Vicente Frígola Brizuela, que actuaba de Preste en los oficios, al ir a sacar la Sagrada Forma del Santo Cáliz, se desprendió de la copa, la cual resbaló y cayó al suelo, sufriendo un pequeño desperfecto. Recogidos inmediatamente y con todo cuidado los fragmentos, fueron colocados en el cofrecillo del Monumento y depositados luego en la Capilla de las Reliquias. Avisado el maestro platero Luis Vicent, acudió éste en la tarde de aquel mismo día con sus hijos, Luis y Juan, procediéndose a la recomposición de la Sagrada Copa, en presencia de varios Canónigos y del notario Juan Claver, levantándose la correspondiente acta de todo ello.

    En marzo de 1809, ante el avance de las tropas francesas, y con el fin de salvar la reliquia de la rapiña de Napoleón, el Santo Cáliz fue sacado de Valencia y fue llevado primero a Alicante. De Alicante volvió a Valencia en febrero de 1810, pero en marzo de dicho año hubo de ser trasladado de Valencia a Ibiza, y en febrero de 1812 a Palma de Mallorca. De Palma de Mallorca el Santo Cáliz volvió a la Catedral de Valencia en septiembre de 1813.

    En 1916, el entonces Arzobispo de Valencia, Monseñor Valeriano Menéndez Conde, junto con el cabildo de la Catedral, acordó instalar el Santo Grial en la antigua Sala Capitular de la Seo, en lugar del relicario en el que permanecía desde el siglo XV.

    El Santo Cáliz tuvo también que abandonar la Catedral en 1936, durante la Guerra Civil española. El 21 de julio de 1936, pocas horas antes de que las hordas revolucionarias saquearan y quemaran la Catedral, el Santo Cáliz fue sacado del templo, envuelto en papel de seda, disimulado con un periódico. El Cáliz fue primero escondido en varios domicilios particulares de Valencia y luego en la población de Carlet, donde permaneció oculto hasta el 30 de marzo de 1939, cuando, finalizada la contienda, pudo volver a la Catedral.

    El año 1959, con motivo de la celebración del XVII Centenario del Martirio de San Lorenzo, el Santo Cáliz salió en peregrinación por tierras de Aragón, recorriendo de nuevo el itinerario seguido por la reliquia desde su venida a España.

    El año 1982 el Papa Juan Pablo II visitó Valencia y celebró la Santa Misa con el Santo Cáliz. Era la primera vez que el Santo Cáliz era utilizado por un Papa, desde los tiempos de Sixto II.

    El 9 de julio de 2006 fue el Papa Benedicto XVI quien utilizó en Santo Cáliz en la Eucaristía con la que se clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Valencia.

    Sin embargo, ¿qué sabemos sobre la historia del Santo Cáliz de Valencia antes de que Alfonso el Magnánimo lo cediera a la Catedral de Valencia el año 1437? Lo veremos a continuación.


    http://webs.ono.com/sepulcro2004/caliz.htm

  4. #4
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Historia anterior a 1437



    Es posible reconstruir la historia del Santo Cáliz de Valencia hasta el día de la Última Cena.

    Nadie puede dudar del carácter histórico de la Última Cena, a la cual se refieren los evangelistas y también las cartas de San Pablo. En palabras de la investigadora Janice Bennett, "es innegable que Jesús utilizó una copa para la consagración y que esta copa es un objeto histórico, no un mito". Además, es evidente el importante papel que la primera comunidad cristiana otorgó a las palabras pronunciadas por Jesús en esa Cena. Siendo ello así, no nos puede extrañar, sino más bien todo lo contrario, que, después de los acontecimientos ocurridos inmediatamente después de la Cena (crucifixión, sepulcro vacío, apariciones,...), la copa o cáliz utilizado esa noche por Jesús fuera diligentemente conservado por la primera comunidad cristiana.

    La profesora Bennet explica del siguiente modo el proceso por el cual el Santo Cáliz pasó de Jerusalén a Roma:

    "Muchos estudiosos creen que el Cenáculo --la habitación en la que tuvo lugar la Ultima Cena--, y el Santo Cáliz eran propiedad de la familia de san Marcos, el evangelista, que hizo de intérprete de san Pedro en Roma.
    San Marcos y san Pedro vivían en relación estrecha y parece tener sentido que san Marcos diera la Santa Copa a san Pedro, por la simple razón de que era muy importante para los primeros cristianos usar reliquias en la liturgia, y Pedro era la cabeza de la Iglesia.
    La tradición española afirma que san Pedro se llevó el Santo Cáliz consigo a Roma, donde lo pasó a sus sucesores hasta la persecución de Valeriano, en el año 258".


    En todo caso, la tradición nos indica que el Santo Cáliz fue conservado y llevado luego a Roma, donde sería utilizado por los primeros Papas. El profesor Antuñano ha señalado que existen indicios de que el verdadero Cáliz fue utilizado por los primeros Papas en la celebración de sus misas solemnes. Según este autor, el canon litúrgico romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía textualmente "...tomando este glorioso cáliz...", con lo que se hacía específica referencia a que en la consagración se estaba utilizando precisamente el mismo cáliz empleado por Jesús en la Última Cena.

    Nos situaríamos así en el año 258, en el que era Papa Sixto II. Se desató entonces una persecución contra los cristianos, promovida por el emperador Valeriano. Con el fin de impedir que el Santo Cáliz sufriera algún daño, el Papa Sixto II lo entregó en custodia a uno de los diáconos de Roma, llamado Lorenzo, cuyos padres residían en Huesca.


    El Papa Sixto II

    San Lorenzo

    Tanto Sixto II como el que luego se convertiría en San Lorenzo murieron como mártires en las persecuciones de Valeriano. Pero, poco antes, San Lorenzo pudo enviar el Santo Cáliz a sus padres Orencio y Paciencia, en España.

    El Santo Cáliz permanecería escondido en Huesca hasta el año 711, se supone que guardado en la Iglesia del Santo Pedro el Viejo de dicha localidad.

    El año 711 comenzó la invasión árabe de España. Con el fin de proteger el Santo Cáliz, el obispo de Huesca, llamado Acilso, abandonó su ciudad junto con el Cáliz y otras reliquias. La antigua sede episcopal de Huesca iniciaría así un largo período itinerante, en el que sucesivamente iría cambiando su emplazamiento. Cada cambio de sede episcopal suponía al mismo tiempo el traslado de la ubicación del Santo Cáliz, que era la reliquia más valiosa que se llevó consigo el Obispo Acilso en su huía de Huesca.. Así, , el Santo Cáliz iría recorriendo un largo itinerario, pasando por las sucesivas sedes episcopales del antiguo Obispado de Huesca. Así, el Santo Cáliz pasaría por los siguientes lugares:

    -En un primer momento, parece ser que se buscó refugio en la Cueva de Yebra, en el Pirineo aragonés. De hecho, en la iglesia parroquial de Yebra se conservan algunas reliquias que podrían dar testimonio de que allí estuvo durante unos años la sede episcopal.

    -Algo más tarde el Santo Cáliz se localizaría en el Monasterio de San Pedro de Siresa, en el municipio de Hecho. En este sentido, se conserva una Carta de San Eulogio de Córdoba que menciona a Ferríolo, "Obispo de San Pedro de Siresa", que gobernó la Iglesia aragonesa los años 815-831. En Siresa debió estar la sede episcopal por lo menos durante más de cien años.

    -Posteriormente el Santo Cáliz se trasladó (al trasladarse también la sede episcopal) a Santa María de Sasabre, en la localidad de San Adrián, cerca de Aisa. Por lo menos hasta siete Obispos están sepultados en esta iglesia.

    -En tiempos del Obispo Mancio II (1014-1033) la Sede Episcopal (y con ella el Santo Cáliz) se trasladaron a la Iglesia de la Corte, que se hallaba en el municipio de Bailo. En Bailo el Cáliz debió permanecer del 1014 al 1045.

    -Hacia el 1045 la Sede Episcopal se trasladó a Jaca. El Santo Cáliz se ubicaría primero en la Iglesia o Monasterio provisional, desde donde pasaría a la nueva Catedral de Jaca, cuya construcción finalizó alrededor del año 1063.

    -Finalmente, alrededor del año 1071 el Santo Cáliz fue llevado desde la Catedral de Jaca hasta el Monasterio de San Juan de la Peña, donde permanecería hasta el año 1399.

    Martín el Humano

    El año 1399 el rey de Aragón Martín el Humano solicitó de los monjes del monasterio de San Juan de la Peña la entrega del Cáliz, pues deseaba tener la reliquia en su casa en Zaragoza. Se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona (Pergamino nº 136 de la Colección de Martín el Humano) el documento fechado el 26 de septiembre de 1399 de entrega del Santo Cáliz a Martín el Humano. En este documento se hace constar que "... sea a todos de manifiesto que, como el excelentísimo Príncipe y señor D. Martín, por gracia de Dios Reay de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega, y Conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretánea, haya deseado y procurado, con ahinco, tener en su Capilla Real, aquel Cáliz de piedra en el cual Nuestro Señor Jesucristo, en su Santa Cena, consagró su Preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, a la sazón Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y daácono de Santa María in Dominica, envió y dio con una su carta al Monasterio y Convento de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca del Reino de Aragón...".


    Monasterio de San Juan de la Peña


    De este modo, el Santo Cáliz fue llevado desde el Monasterio de San Juan de la Peña (donde había permanecido oculto más de trescientos años) hasta el Oratorio del Real Palacio de la Aljafería de Zaragoza. Más tarde fue trasladado a la Residencia del Rey Martín el Humano en Barcelona. En el Inventario de Bienes hecho en 1410, a la muerte de Martín el Humano, consta que entre los bienes muebles del monarca en Barcelona se halla el "Calix de vincle e calcedonia, lo cual, segons se diu, fo aquell ab que Jhsu Chist consegrà la sua Saneta e precisoa sanch lo dijous sant de la Cena..." .

    Al morir Martín el Humano le sucedió en el Reino, en virtud del Compromiso de Caspe, su sobrino Don Fernando de Antequera. Y, como ya hemos dicho antes, fue su hijo y sucesor, Alfonso V el Magnánimo, el que hizo llevar el Santo Caliz desde Barcelona a su Palacio Real de Valencia, por el año 1414.


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  5. #5
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    ALGUNAS OBJECIONES


    De lo dicho hasta ahora parece deducirse que existen buenos argumentos en favor de la autenticidad del Santo Cáliz de Valencia. Veamos algunas objeciones que podrían formularse a esa afirmación:



    -¿No debiera ser la copa utilizada por Jesús de algún material de menos calidad que la piedra ágata, por ejemplo de madera o arcilla?


    Puesto que Jesús tenía pocos recursos económicos ¿el hecho de que el Santo Cáliz de Valencia sea una copa de piedra ágata cornalina no es ya una evidencia de que no puede ser la utilizada en la Última Cena?


    Sin embargo, el noble material con el que se compuso la copa no es un motivo que descarte su autenticidad. Según señala el evangelio de Marcos (capítulo 14 versículos del 12 al 16) la Última Cena se celebró en "un local grande, en alto, con divanes". De ello se sigue que el dueño de la casa en la que se celebró la Última Cena era propietario de una casa grande, por lo que debía tener suficientes medios económicos como para poseer una vajilla compuesta por copas de ágata. De otro lado, se sabe que los judíos utilizaban este tipo de copas en las celebraciones de la pascua judía. Por lo tanto, es totalmente lógico que ese amigo de Jesús que cedió aquella dependencia de su casa para que se celebrara la Cena les prestara también lo mejor de su vajilla.


    En definitiva, el que Jesús utilizara una copa como la del Santo Cáliz de Valencia es coherente con el ambiente en el que se celebró la Última Cena según los evangelios. No lo sería tanto, en cambio, el que se hubiera utilizado una vajilla cualquiera. La costumbre judía de aquel entonces es idéntica a la que nosotros tenemos en la cena de Navidad, en la que usamos nuestra mejor vajilla.




    -¿Pero, no existen otras muchas Iglesias que también conservan el verdadero Cáliz de la Última Cena? ¿Por qué el de Valencia ha de ser especial?


    Sólo el Santo Cáliz de Valencia ha superado satisfactoriamente el examen verificado por los especialistas. Sobre ello, podemos reproducir las palabras de la investigadora Janice Bennett en su entrevista a la revista Zenit en noviembre de 2004:


    "Mucha gente cree que hay cientos de posibilidades sobre el auténtico Santo Grial, según el viejo dicho de que si se reunieran todos los pedazos de la Verdadera Cruz extendidos por el mundo, habría madera suficiente para una docena de cruces. No es éste el caso.
    Es verdad que en el siglo XVI había unas 20 copas que reivindicaban el honor de ser la auténtica usada por Jesús en la Ultima Cena. Pero hoy ninguna de ellas es considerada auténtica, con la excepción del Santo Cáliz de Valencia y la copa de plata de Antioquía.
    La copa de plata de Antioquía tiene una capacidad de dos litros y es demasiado grande para poder pasar de mano en mano, en torno a la mesa de la Ultima Cena durante la comunión eucarística. Lo interesante, sin embargo, es el hecho de que san Jerónimo mencionara que había dos copas sobre la mesa de la Ultima Cena, una copa de plata que contenía el vino para la cena, y una de piedra que fue usada para la institución de la Eucaristía.
    Sólo el Santo Cáliz de Valencia, con la parte superior de piedra de ágata, responde a la descripción de san Jerónimo acerca de la copa usada por Cristo en la consagración. Cuando se examina su tradición e historia en detalle, es completamente evidente que todo concuerda. No creo que alguien pueda desautorizar la teoría de que el Santo Grial es en efecto el Santo Cáliz de Valencia, España".



    -Pero, ¿en realidad el Santo Grial no es otra cosa? ¿No está relacionado con la sangre de Cristo, con María Magdalena y una posible familia de sangre real?


    Esto es un auténtico disparate, que no se sostiene en documento histórico alguno y que no es tomado en serio por ningún especialista medianamente solvente.


    El gran éxito editorial que ha supuesto la novela "El Código Da Vinci" ha difundido por todo el mundo una disparatada fábula según la cual el Santo Grial no sería sino la forma de denominar a los hijos que Jesús habría tenido con María Magdalena, que de repente se convierte en esposa de Cristo. Se trata de un disparate que no tiene respaldo en ningún texto antiguo, ni siquiera en los llamados evangelios apócrifos.


    La citada novela (así como también otros libros sensacionalistas) pretende fundamentar semejante dislate en el evangelio apócrifo de Felipe. El evangelio apócrifo de Felipe forma parte de la colección de códices escritos en lengua copta y pertenecientes al siglo IV que se encontraron en 1945 en el pueblo de Nag Hammadi. Este texto, según opinión unánime de los especialistas (tanto católicos, como protestantes y agnósticos), no es una fuente histórica que nos proporcione información sobre el Jesús histórico. Además, del texto del citado evangelio apócrifo tampoco se deduce lo que se afirma en la citada novela. Para demostrarlo basta con leer el texto del evangelio apócrifo de Felipe, lo que puede hacerse en la siguiente dirección de internet:


    http://escrituras.tripod.com/Textos/EvFelipe.htm

    Sobre los innumerables disparates históricos que contiene la novela "Código Da Vinci" puede consultarse el artículo "La estafa del Código Da Vinci: un best-seller mentiroso", escrito por Pablo J. Ginés Rodríguez, que puede leerse en las siguientes direcciones de internet:


    http://www.mercaba.org/FICHAS/Persecucion/codigo_da_vinci.htm

    http://www.e-cristians.net/listados/marcos.asp?ide=5513&cat=hecho&lan=esp

    Información adicional sobre los disparates históricos del "Código Da Vinci" se puede encontrar en las siguientes direcciones de internet::



    http://www.probe.org/espanol/davinci-esp.html

    http://es.catholic.net/comunicadorescatolicos/729/1663/articulo.php?id=16398



    http://es.catholic.net/comunicadorescatolicos/729/1663/articulo.php?id=14688



    http://es.catholic.net/comunicadorescatolicos/729/1663/articulo.php?id=17170



    Sobre los errores del Código Da Vinci ha de recomendarse también la lectura del libro "Descodificando a Da Vinci", de Amy Belborn. La referencia exacta del libro y una recensión del mismo puede verse pinchando la portada.




    Otro libro reciente, Los Illuminati y el Priorato de Sión, de Massimo Introvigne, pone también en evidencia todas las falsedades del Código Da Vinci. Una recensión de este libro puede leerse pinchando la siguiente fotografía:


    En definitiva, no existen objeciones serias contra la historicidad del Santo Cáliz de Valencia.


  6. #6
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    CONCLUSIÓN




    Como hemos visto, existen buenas razones para afirmar que el Santo Cáliz de Valencia se corresponde verdaderamente con el Cáliz utilizado por Cristo en la Última Cena.

    Sobre el significado de este Santo Cáliz para los católicos, podemos reproducir las palabras utilizadas por la investigadora Janice Bennet en unas declaraciones realizadas a la agencia de prensa católica Zenit el 24 de noviembre de 2004:

    " El Santo Grial debería interesar a los cristianos de hoy por la misma razón de que siempre ha sido venerado, a través de los siglos, como la copa usada por Cristo para instituir la Eucaristía.
    Es muy apropiado que este último «descubrimiento» sobre el Santo Grial coincida con el Año de la Eucaristía, que fue proclamado por el Papa Juan Pablo II, en la fiesta de Corpus Christi en junio y empezó en octubre. En la celebración de este sacramento, tan central a la fe, a lo largo de todo el año, los católicos están llamados a honrar la Eucaristía para recibirla con más fe y reflejar más profundamente su significado en sus vidas y en la vida de la Iglesia.
    La historia del Santo Cáliz de Valencia es un hermoso recuerdo de la importancia de este sacramento en la vida de la Iglesia, tan evidente en el cuidado por conservar a través de los siglos la vasija usada por Cristo en la institución de la Eucaristía.
    La historia inicia con san Pedro, primera cabeza de la Iglesia, que llevó la copa sagrada a Roma para usarla en la liturgia de la Misa. Sigue con los santos Sixto y Lorenzo, ambos martirizados por rehusar entregarlo a los romanos.
    La Iglesia en España protegió la vasija de la invasión musulmana en el siglo VIII y años más tarde vemos el mismo respeto y heroico valor en quienes salvaron la copa de la destrucción durante la guerra de independencia y la Guerra Civil españolas.
    Gracias a su deseo personal, en 1982 el Santo Padre fue el primer Papa en celebrar la Misa con la reliquia desde san Sixto II en el siglo III, y hoy los cristianos de todo el mundo pueden venerar esta copa tan especial.
    Este es un milagro de nuestros días que puede darnos ocasión para profundas reflexiones sobre la importancia de la Eucaristía en nuestra vida diaria, de manera que podemos públicamente proclamar que el sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero, como desea el Santo Padre".

    www.espejodelevangelio.com

  7. #7
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    El Santo Cáliz, en un sello postal de los años sesenta.


  8. #8
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    El auténtico Santo Grial está en Valencia, según una experta






    LUZ DERQUI
    VALENCIA


    Publicado Jueves, 21-08-08 a las 09:04


    Pocos objetos han sido el centro de tantos misterios, leyendas y estudios como esta copa de sólo 7 centímetros de altura y 9,5 de diámetro cuyo fondo esconde uno de los más profundos enigmas de la tradición cristiana.
    Lejos de las miradas de buscadores de reliquias o de las historias tejidas en torno al acervo artúrico, una pequeña capilla de la catedral de Valencia guarda el Santo Cáliz, una de las dos reliquias de esta naturaleza aceptadas por la Iglesia y venerada como la copa que Jesús utilizó en la Última Cena para consagrar el vino e instaurar así la eucaristía.
    Ésa es al menos la teoría de Janeice Bennet, una investigadora norteamericana que reivindica la autenticidad de la reliquia en un libro, «San Lorenzo y el Santo Grial», cuya presentación está prevista en Valencia el próximo noviembre, cuando la capital del Turia acogerá también la celebración del I Congreso Internacional sobre el Santo Cáliz.
    El cáliz custodiado en Valencia llegó a la ciudad en 1424 tras un largo y azaroso peregrinaje. Exhaustivos análisis realizados durante los últimos años le han permitido ser reconocida como auténtica por la tradición cristiana, frente a las veinte copas que reivindicaban tal consideración en el siglo XVI.
    Bennet, doctora en Literatura Española por la Universidad de Colorado, forma parte del Centro Español de Sindonología para el Estudio de la Sábana Santa y otras reliquias de Jesucristo. En su obra, la norteamericana hace un minucioso seguimiento de la figura de San Lorenzo y de los lugares y circunstancias de su vida vinculados a la copa que, según la tradición, Jesucristo utilizó antes de ser crucificado.
    Desde entonces, el objeto ha sorteado los peligros crudos de la historia, como fueron la invasión musulmana o los persecuciones cristianas en los primeros siglos de nuestra era.
    Adornada en su parte superior con una piedra de ágata, que al igual que otros elementos que la enriquecen añadidos durante los últimos siglos, la copa valenciana no es la «copa de un carpintero», como la define Indiana Jones en su última cruzada, sino más bien la que correspondería a una familia acomodada. Esto, aparentemente paradójico, se ajusta de manera bastante coherente al relato del Nuevo Testamento, en el que se consigna que la Última Cena fue una celebración de Pascua, cuando las familias echaban mano de la mejor vajilla de su ajuar.
    Tras la crucifixión, la copa siguió siendo utilizada por sus apóstoles, tal como les pidió Jesús, hasta que San Pedro la llevó a Roma, donde fue utilizada por los primeros pontífices.
    Con las primeras persecuciones a los cristianos comienza el peregrinar del Santo Grial, entregado por el Papa Sixto II a su diácono Lorenzo, el santo español que acabó asado en la parrilla, quien antes de su martirio logró poner a salvo la copa enviándola a casa de sus padres en Huelva. Es en esta parte de la historia del Santo Grial en la que se centra el libro de Bennet, aunque posteriormente el cáliz seguiría siendo objeto de otras muchas vicisitudes.
    Se salvó de la invasión musulmana: fue trasladada a San Juan de la Peña y de allí a Zaragoza y después a Valencia, donde ha permanecido los últimos 584 años.http://www.abcdesevilla.es/20080821/cultura-cultura/autentico-santo-grial-esta-200808210904.html

  9. #9
    Avatar de FACON
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Que buen artículo Hyeronimus, ya me lo copié .
    Yo había visto un documental hace un tiempo sobre esto mismo, y me pareció raro que no se tenga tanta veneración o no sea tan conocido Valencia por esto mismo del Santo Grial, como es conocido Santiago Compostela, no sé. Pero claro al parecer hay demasiada confusión sobre el tema y para esclarecerla deben leer lo anterior
    El noble es aquel:
    que tiene alma para sí y para otros.
    Son los nacidos para mandar.
    Son los capaces de castigarse y castigar.
    Son los que en su conducta han puesto estilo.
    Son los que no piden libertad sino jerarquía.
    Son los que sienten el honor como la vida.
    Son los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie prohíbe. Son los...

    ("El nuevo gobierno de Sancho" Leonardo Castellani)

  10. #10
    Avatar de Litus
    Litus está desconectado "El nombre de España, que hoy
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    El patriotismo Hispánico necesita de toda una liturgia nacional.

    Santiago de Compostela, Covadonga, El Santo Grial en Valencia, San Juan de la Peña, y el Pilar han de ser junto a los combatientes caidos en combate y heroes nacionales, mas que unos "mitos" en donde las vanguardias patrioticas rindan continuos homenajes, puntos de exaltación fanatica donde el pueblo rinde pleitesia a los que nos han precedido en el combate, y lugares Santos de peregrinación.

    Un "patriotismo" constitucional como el que pretenden las fuerzas cipallas constitucionalistas arrastrará a los jovenes a defender posturas separatistas estilo batasuna.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
    "El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geografico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.
    Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia."Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica" .España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman lengua española al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo."
    Marcelino Menéndez Pelayo.

  11. #11
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Piden que la UNESCO declare el Santo Cáliz Patrimonio de la Humanidad


    El I Congreso Internacional 'Valencia , la ciudad del Santo Grial', instó hoy "a las autoridades correspondientes a que promuevan ante la UNESCO la declaración de Patrimonio de la Humanidad" para el Santo Cáliz que se venera en la Catedral de la capital valenciana, informaron fuentes del Arzobispado en un comunicado.
    La petición forma parte de las conclusiones que han sido hecho públicas esta mañana en la sesión de clausura del congreso, que se ha celebrado desde el pasado viernes en Valencia , indicaron.
    Asimismo, explicaron que el congreso ha fundamentado su propuesta en "el conjunto de los argumentos presentados en este simposio y dado que, al menos, se puede demostrar que el Santo Cáliz de Valencia , fue el inspirador de las narraciones medievales que dieron lugar al nacimiento de la literatura épica europea".
    El congreso también ha propuesto que se realice una nueva investigación, con los medios actuales, de "todas las piezas" que componen el Santo Cáliz para poder precisar más la datación y el origen de la reliquia.
    No obstante, el simposio consideró en sus conclusiones que la investigación desarrollada hace cincuenta años por el catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Antonio Beltrán "continua siendo válida".
    Igualmente, el congreso invitó a que se desarrollen las "nuevas vías de investigación que se han abierto a consecuencia de este simposio". Una de ellas es el análisis de los frescos medievales de la Virgen con el Santo Grial encontrados en iglesias pirenaicas, que "podrían tener relación con la estancia del Santo Cáliz en aquellas tierras".
    Asimismo, la tradición que identifica el Santo Cáliz de Valencia con el que empleó Jesús en la Ultima Cena es "coherente desde el punto de vista lógico e histórico" y cuenta con "profusión de datos confluyentes". De hecho, el congreso subrayó que "no se ha encontrado ningún argumento en contra y considera admisible que pueda seguir manteniéndose esta tradición multisecular".
    En este sentido, "frente a la costumbre muy extendida de mencionar como 'competidores' del Santo Grial de Valencia otros objetos de diversa entidad", el congreso ha afirmado en sus conclusiones que "ninguna otra pieza reúne unas credenciales semejantes que puedan convertirlo en alternativa real del Santo Cáliz".
    Además, el estudio presentado por primera vez en el congreso sobre la plegaria eucarística denominada "Canon Romano" que identifica el cáliz de los papas de los primeros siglos con el de Jesús "supone un avance enorme en orden a documentar la estancia del cáliz de la Ultima Cena en Roma en los primeros años del cristianismo, presupuesto necesario para dar validez a la tradición que explica su traslado a España".
    Sobre la tradición que relata el envío de la reliquia a Huesca en el siglo III, "si no es posible documentarla plenamente por ahora, mantiene en lo esencial una coherencia suficiente para otorgarle la necesaria credibilidad", han precisado las conclusiones.
    El congreso concluyó que "ha quedado suficientemente probada la relación indisoluble" entre las leyendas griálicas y el Santo Cáliz de Valencia . El simposio ha considerado "indudable" que las narraciones que "se originaron en los pirineos aragoneses, y que se extendieron por el mundo, están inspiradas por la presencia de esta copa en aquellas tierras y hacen referencia a personajes y hechos reales vinculados al Santo Cáliz" que se venera en Valencia .
    El congreso sobre el Santo Cáliz ha sido organizado por el Arzobispado de Valencia , el Cabildo Metropolitano de la Catedral, la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, el Centro Español de Sindonología, la Real Hermandad y la Cofradía del Santo Cáliz.

    http://www.lasprovincias.es/valencia...811091803.html

  12. #12
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    [IMG]file:///C:/DOCUME%7E1/EZEQUI%7E1/LOCALS%7E1/Temp/moz-screenshot.jpg[/IMG][IMG]file:///C:/DOCUME%7E1/EZEQUI%7E1/LOCALS%7E1/Temp/moz-screenshot-1.jpg[/IMG]

    San Lorenzo y el Santo Grial No es leyenda Autor: Janice Bennett Editorial: Ciudadela Número de páginas: 344 Fecha publicación: 01/12/2008 Duración: No es leyenda Las antiguas tradiciones tienden a confundirse con leyendas cuando quienes las reciben se han distanciado del espíritu de sus antepasados. De esa manera acaba por acusarse a quienes nos pretejieron de oscuros, crédulos e ignorantes. Y nos imaginamos que inventaron historias, que se transmitieron por fuentes que ahora catalogamos de poco fiables, como los trovadores, las canciones populares o las leyendas. Sin embargo, conforme los estudios se vuelven rigurosos (muchas veces a fuerza de ensayo y error) y la tenacidad de algunos o el inmenso presupuesto de otros, que permite incluso algún trabajo serio lo permite, se descubre que lo narrado por lo que se consideraban fábulas de vieja o invenciones piadosas para momentos de desolación, tiene un trasfondo histórico y, en ocasiones, que éste es muy sólido.
    Esto es lo que sucede con el Santo Grial, que se venera en la Catedral de Valencia y que, en España, no es justamente considerado. Cierto que hay algunos trabajos muy serios de autores nacionales y otros han dedicado un considerable empeño a darlo a conocer. Aún así hay que saludar este libro de Janice Bennett, que aúna investigación y divulgación y de nuevo vuelve nuestra atención sobre la Copa que Jesucristo utilizó en la Última Cena.
    Lejos de las invenciones a las que sn dadas las mentes sin esperanza en el intento de perderse en un mundo que se les antoja mejor dispuesto que el que habitan, Bennett recopila los datos que nos han llegado en torno al venerable Cáliz y, como si de una historia se tratara, nos lo relata para nuestra información y alegría. Parece que el Grial estuvo en Roma y que, en tiempos de persecución, cuando San Lorenzo fue martirizado, este dispuso, antes de su muerte, que la preciada reliquia fuese puesta a salvo. Así, llegó a España. Aquí siguió un peligroso periplo, pasando por tres monasterios de los Pirineos (entre ellos San Juan de la Peña), y teniendo que ser escondido en diversas ocasiones para evitar su profanación (la última vez durante la Guerra Civil). Finalmente se encuentra en Valencia, donde es custodiado con respeto y veneración de los fieles.
    Cuando uno piensa en el deseo de algunos por destruirlos y en el celo de otros por impedirlo, aun con grave riesgo, no deja de pensar en la verdad de lo que algunos llaman “leyenda”. Si, además, la arqueología indica que la forma de la copa y los materiales son los propios de la época de Cristo, aumenta la perplejidad, el asombro o la convicción, según el lugar dónde nos encontremos. A la vista de esta historia, narrada minuciosamente por la autora, se comprende también que la leyenda artúrica, o el Pársifal, no son las fuentes originarias de la tradición sobre el Grial, sino los últimos eslabones que, para quien ande desorientado, llevan a pensar que todo es falso, cuando no son más que el eco remoto y algo apagado de lo que se tuvo por cierto.
    Libro interesante, y recomendable para ahondar en una importante reliquia que tenemos en nuestro país y que no es justamente apreciada.
    El libro puede adquirirse en www.ciudadela.es

  13. #13
    Stephen está desconectado Miembro graduado
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    Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Con mucha probabilidad es el verdadero caliz de Cristo. Saludos

  14. #14
    Avatar de juan vergara
    juan vergara está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: Re: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Estimado Hyeronimos:
    Acabo de descubrir este hilo imperdible. Gracias por tu esfuerzo al trasladarlo a este foro.
    Hace pocos días terminé de leer el libro de Janice Benntt que mencionas, el que por cierto se encuentra muy bien documentado y completo.
    Sin duda esta temática es apasionante.
    Otra vez gracias.
    Un abrazo.

  15. #15
    Gothico está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Ojo!!
    Debe distinguirse entre literatura medieval, leyenda y mito artúrico del Grial, por una parte (de carácter esotérico), y por otra parte que en Valencia haya un cáliz de la Última Cena que se venere con el nombre de “Grial”, al que se puedan aplicar componentes poco católicos o míticos "catoliquizados" de la última Cena; son dos cosas muy distintas y que no tienen nada que ver, más que accidentalmente.

    Otra cosa es que Valencia o el clero valenciano haya aprovechado desde hace siglos el tirón mítico-esotérico del nombre “Grial”. Ahí es donde parece radicar el equívoco.
    - En el ámbito del esoterismo no es correcta la teoría de identificar el Grial, (el artúrico, el medieval, el esotérico…) con el Cáliz de la Ultima Cena; esto escribe Julius Evola:

    …Sin embargo, en su misma forma cristianizada, esta búsqueda es igualmente desconocida en los primeros textos del cristianismo ortodoxo, y la tradición del Grial tiene visiblemente muy poco en común con la apostólico-romana. Sobre el segundo punto, hemos visto ya que el jefe de la estirpe regia del Grial, José de Arimatea, recibe directamente la investidura de manos de Cristo, y su dinastía, esencialmente real, no guarda relación con la Iglesia de Roma, sino que conduce directamente al reino nórdico del rey Arturo, y una de sus ramificaciones, según Wolfram von Eschenbach, desemboca en el reino simbólico del preste Juan, «rey de reyes». En cuanto al primer punto, si bien la literatura eclesiástica conocía ya el personaje de José de Arimatea y su encarcelamiento, no sabe nada del Grial, ni hay antiguos textos bretones (con excepción de uno, y en un solo pasaje, que parece intercalado) en los que José aparezca como apóstol cristiano de Inglaterra.

    El cronista Elinando, que fue el primero en referir la historia del Grial haciendo aparecer en ella a José de Arimatea, escribe: Gradalis autem vel gradale dicitur Gallice scutella lata et aliquantulum profunda in quia preciosas dapes, cum suo jure divitibus solent apponi, et dicitur nomine Graal... Hanc historiam latine scriptam (entiéndase: en los escritos de la Iglesia) invenire non potui, sed tantum Gallice scripta habentur a quibusdam proceribus, nec facile, ut aiunt, tota inveniri potest. En 1260, Jakob van Maerlant desmentirá la historia del Grial, precisamente basándose en el hecho de que hasta entonces la Iglesia todavía no sabía nada o, mejor dicho, no quería saber nada de ella.

    Si bien en algunos textos el cáliz de José de Arimatea se identifica con el de la última Cena, en ninguna tradición cristiana se encuentran rastros de tal asociación. Por otra parte, aunque en los textos más posteriores y de fuerte tendencia cristiana el Grial adoptará, en este sentido, una función análoga a la del cáliz eucarístico en el misterio de la Misa, la repugnancia de un Robert de Boron, por ejemplo, a hablar de la naturaleza del Grial y la alusión a palabras secretas que a él se refieren, que nadie debe repetir y que sólo habían sido transmitidas a José de Arimatea, hacen pensar que se trata de un misterio diferente al del rito católico, y que en cualquier caso aparece celebrado por otros, no por el clero ortodoxo, junto a un simbolismo y a un esoterismo totalmente ajenos al cristianismo . Y cuando algunos textos identifican el Grial como copa con el cáliz de Jesús y la lanza con la lanza de la crucifixión, quien sigue la lógica interna y advierte el tono fundamental del conjunto no puede dejar de preguntarse si se trata de algo más que de imágenes de la conciencia religiosa predominante tomadas a modo de préstamo como medio para expresar un contenido distinto.
    Que ese contenido arranca de tradiciones ajenas al cristianismo y refleja un clima bastante poco reducible a la religiosidad cristiana resulta bastante claro para todo aquel que considere en su conjunto las leyendas del Grial.

    Wolfram von Eschenbach hace remontar las fuentes de su narración a un «Kyot el Provenzal», que a su vez había encontrado la leyenda de Parsifal y del Grial en textos paganos, descifrados por él gracias a su conocimiento de los caracteres mágicos. Flegetanis, de la estirpe de Salomón, había escrito en tiempos antiquísimos la historia del Grial contenida en esos textos, basándose en su ciencia astrológica, al haber leído el nombre del Grial en las estrellas. «Examinando las estrellas, descubrió secretos profundos de los que no hablaba sin estremecerse».
    De modo que la leyenda del Grial presenta en general caracteres sobrenaturales, secretos e iniciáticos. Robert de Boron atribuye las verdaderas fuentes de esta historia a un «gran libro» que él no pudo leer, «donde están escritos los grandes misterios que son llamados del Grial», y en el Percevalli Gallois se añade: «Esta historia es muy valiosa y no se cuenta a gente que no pueda comprenderla, ya que una cosa buena divulgada entre hombres malvados nunca será aprendida por ellos.» Y Robert de Boron: «La gran historia del Grial nunca había sido tratada por un hombre mortal: unque retreite este n'avoit – la grant estoire dou Graal - par nul homme qui fust mortal.» Las metamorfosis que se despliegan en la visión del Grial son para él inexpresables, «ya que los secretos del sacramento no deben revelarse más que a aquel a quien Dios ha dado la fuerza para tanto»...
    Leyéndolo, se producen apariciones, el espíritu es raptado por los ángeles y llevado a contemplar directamente la Trinidad. Abrir el estuche que contiene el Grial significa entrar directamente en contacto con Cristo. Sin embargo, aun junto a esos caracteres, a causa de las heridas, de la obcecación o de la sed ardiente de que ese mismo texto hablará en relación con quienes desean acercarse demasiado al Grial, permanece el antiguo y más originario significado de un mysterium tremendum que poco tiene que ver con el pathos cristiano.
    http://juliusevola.blogia.com/2006/0...-del-grial.php


    - Pero desde la perspectiva católica, también se incide en que el tema legendario del Grial siempre fue ajeno al cristianismo. Esto se lee en la Enciclopedia Católica:


    Quienes sostienen la teoría de un origen puramente cristiano consideran fundamental el elemento religioso de la historia, y relacionan las motivaciones principales de sus personajes con ideas y conceptos cristianos. Se deriva del evangelio apócrifo de Nicodemo, el cual estuvo muy en boga en el siglo XII, sobre todo en Inglaterra. En dicha historia, leemos como José, a quien los judíos habían hecho prisionero, es alimentado milagrosamente por Cristo mismo. Otros rasgos fueron extraídos de "Vindicta Salvatoris", el legendario relato de la destrucción de Jerusalén. Además, a José se le confundió con el historiador judío Josefo, cuya liberación por parte del emperador Tito es narrada por Suetonio. Las propiedades de producción de alimentos del recipiente pueden explicarse, sin recurrir a las historias paralelas celtas, mediante la relación del Grial con el Sacramento de la Eucaristía, el cual alimenta espiritualmente a los fieles. La leyenda puramente cristiana así surgida entró en contacto con la evangelización tradicional de Inglaterra; luego se desarrolló en suelo británico, en Gales, lo cual explica el sello celta que indudablemente porta. Con respecto a la conversión legendaria de Inglaterra, cabe mencionar que los relatos literarios acerca del hecho están relacionados con la famosa Abadía de Glastonbury, la cual está también íntimamente relacionada con la leyenda de Arturo. En el relato de William de Malmesbury, Glastonbury es identificado como el mítico Avalon. Por ello, los eruditos se inclinan a relacionar este santuario británico con el origen de los cuentos caballerescos sobre el Grial. Probablemente Walter Map, quien murió como arcediano de Oxford en 1210, y a quien se le atribuye la autoría de un ciclo sobre el Grial y Lancelot, obtuvo su información en dicha abadía. Por lo tanto, las primeras historias caballerescas sobre el Grial pudieron haber sido escritas en latín y convertirse en la base de la obra de Robert de Boron, un caballero inglés súbdito de Enrique II, y contemporáneo de Chrétien y de Map.
    Más tarde, la leyenda del Grial ya totalmente desarrollada entró en contacto con otras leyendas; como la Lohengrin, el caballero cisne, en el poema de Wolfram, o la de Prestor John, el legendario monarca cristiano del este. En este punto también se agregó la historia de Klinschor, el mago. Después del renacimiento, la leyenda del Grial cayó en el olvido junto con la mayoría de las leyendas medievales, de donde fue rescatada al establecerse el romanticismo (principios del siglo XIX). Las versiones modernas más famosas son la de Tennyson, "Santo Grial" en los "Idilios del Rey" (1869), y el drama musical de Wagner, "Parsifal", producido originalmente en la ciudad alemana de Bayreuth en 1882.

    Unas palabras sobre la actitud de la iglesia hacia la leyenda. Parecería que por tener tantas referencias cristianas debería haberle caído en gracia a la comunidad eclesial; sin embargo, no fue así. Con excepción de Helinandus, los escritores eclesiásticos no mencionaron el Grial, y la iglesia ignoró la leyenda por completo. Después de todo, la historia contenía elementos que no podían ser aprobados por iglesia. Por ejemplo, sus fuentes son libros apócrifos, no canónicos, y las pretensiones acerca de la santidad del Grial fueron refutadas por su misma extravagancia. Además, la leyenda reclamaba para la iglesia Británica un origen casi tan ilustre como el de la iglesia Romana, e independiente de ésta. Así que tenía el propósito de fomentar cualquier tendencia separatista que pudiera existir en Inglaterra. Como hemos visto, toda la tradición relacionada con el Grial es de origen tardío y en muchos puntos no concuerda con la verdad histórica.

    http://ec.aciprensa.com/g/grial.htm

    Por último decir que nada de lo anterior impide que el Cáliz de la catedral de Valencia sea el auténtico Cáliz de la Última cena (aunque no tenga nada que ver con el Grial mítico y sea llamado "Grial").
    Última edición por Gothico; 21/04/2009 a las 22:26

  16. #16
    Avatar de Hyeronimus
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    Respuesta: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Exactamente. Parece que está bastante documentado que el Santo Cáliz de Valencia es el de la Última Cena. Pero lo del Grial es una asociación posterior. Yo siempre lo he tenido bien claro.

  17. #17
    Avatar de Rodericus
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    Respuesta: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Hay un magnífico video documental que os recomiendo vivamente. En su día lo pusieron en TVE La 2.

    Lo podeis pedir en:

    www.goyaproducciones.com


    Además de desarrollar la autenticidad del santo caliz de Valencia (y el espaldarazo que la han dado los dos últimos Papas al celebrar misa con tan venerada reliquia) profundiza el las leyendas medievales artúricas del Grial, y su situación en San Juan de la Peña (tanto por parte de von Esembach como de Cretienne de Troyes).

    Muy recomendable el video para lo que compartan una filosofía caballeresca. Y muy recomendable también para el Jueves santo.

  18. #18
    Avatar de Godofredo de Bouillo
    Godofredo de Bouillo está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Para los que gustan de las ensaladas, aquí tenéis brujas, cartas astrales, videntes, ovnis, energías, yyyyyyyyyyyyy !!!!!El Santo Grial!!. Enun solo combo y todo por dos euros!!
    exclusivo: Adelanto del libro de hernán brienza
    Los buscadores del Santo Grial en la Argentina

    ¿Es posible que la copa que usó Jesús en la última cena esté escondida en Córdoba o la Patagonia? Los protagonistas de este libro aseguran que sí, por eso la persiguen sin descanso. Una trama que incluye brujos, neonazis, místicos y templarios. En síntesis: una historia bien argentina.












    31.05.2009





    La bruja abrió los ojos y fijó sus pupilas negras en mí. Se hizo un espeso silencio y luego dijo:

    –Tal vez estés menos equivocado de lo que pensás.

    Yo sonreí, como quien se hace cómplice de una broma. Ella se llamaba Hilda Evelia, era retacona, morruda y morocha. De pelo corto, encrespado, había alcanzado su pico de fama a principios de los noventa cuando la revista Somos hizo una tapa con su rostro y tituló la nota como “La Bruja de Menem”. Ahora, estaba frente a mí. Yo tenía 26 años –corría septiembre de 1997– y trabajaba para una revista cuyos reportajes centrales eran entrevistas a tarotistas, hechiceras, videntes, brujos y otras especies dignas de aquelarres.

    Con Hilda la conversación había durado más de una hora. Y en ese lapso ella había lanzado todo tipo de anuncios y pronosticado el Apocalipsis político de la Argentina, vaticinado una buena perfomance de la selección para el Mundial de Francia y, sobre todo, explicado los vericuetos de su arte: el tarotismo y la astrología.

    Amable, enigmática, de conversación abundante, Hilda estaba sentada a una mesa pequeña de paño verde iluminada por una lámpara que caía del cielo y dejaba los rostros entre sombras. Era la típica escena de videntes de las películas. Ella manejaba las cartas y yo le hice un par de preguntas personales. Lo hacía siempre. Me divertía ver cómo, semana a semana, muchos de los brujos y de las sibilas se equivocaban con los pronósticos que hacían sobre mi vida, mi pasado, mi futuro. Esta vez, ella se negó a realizar prodigios. Dijo que lo suyo era conocimiento esotérico, ciencia y no magia. Y que lo máximo que podía hacer conmigo era realizarme una carta astral. Y anunció que no me la iba a cobrar. Acepté, claro. Y le di mis datos personales.

    Cuando terminó la entrevista, Hilda invitó a pasar a los sillones para hablar con mayor comodidad. El departamento quedaba en planta baja de un edificio de Barrio Norte, si la memoria no me falla. Estaba oscuro y la luz natural bajaba por un patio interno. En ese momento llegó su marido. Era un hombre canoso, de barba gris y cabello blanco, que saludó amable y se dirigió a una de las habitaciones. Seguimos hablando de algunos misterios, y en ese momento reparé en una cruz dorada que llevaba colgada: “Es de los rosacruces”, dijo enigmática.

    Me preguntó, entonces, sobre mí, sobre qué estaba haciendo, cuáles eran mis proyectos, sobre qué escribía. Por alguna razón extraña, Hilda me había generado cierta confianza. Llevábamos un rato largo conversando sobre espiritualidad y se me hacía dificil mantener la guardia en alto. Le comenté, como al pasar, mis deseos de escribir una novela cuyo tema central fuera la búsqueda del Santo Grial, y que quería escribir esa historia con la hipótesis de que la copa con al sangre de Cristo estaba efectivamente en algún lugar oculto de la Argentina. Ella, entonces, pronunció la frase: “Tal vez estés menos equivocado de lo que pensás”. Yo, entonces, sonreí socarrón, pero ella no devolvió mi invitación. Su marido, entonces, apareció desde las sombras del pasillo y me semblanteó. Hilda lo marcó con los ojos rápidamente. Entrecruzaron nuevamente sus miradas y el hombre, de quien nunca supe cómo se llamaba, afirmó categórico:

    –El Santo Grial está en la Argentina.

    II

    Cruzamos un par de frases más y él se despidió. Me desearon suerte con la novela y me dijeron que volviera a buscar la carta astral. Salí del departamento divertido y entusiasmado. Tenía a algunos de mis personajes de la novela. Tomé el colectivo que me llevaba a Barracas –donde quedaba la revista– y en el camino fui repasando los pocos datos que me había dado del Grial. Que la copa existía realmente, que estaba escondida en algún lugar de la Argentina, que había un grupo de custodios, que tuviera cuidado con lo que escribiera.

    El colectivo apuraba las calles que se iban depreciando a medida que se dirigía al sur. Pensé en mi novela. El proyecto original consistía en una mala copia de las historias marechalianas como las de Adán Buenosayres o Megafón o la guerra. Un grupo, una entidad colectiva, que buscaba el Grial como objeto político, algo así como un vellocino de oro que permitiera traer el reino a la tierra. El libro debía tener un claro tono zumbón y debía trabajar bien los personajes para no caer en lo grotesco. No sería otra cosa que una novela de acción, filosofía barata y un poco de suspenso, algo así como una aventura “criolli-malevi-fúnebri-putani-arrabalera”, en palabras de Leopoldo Marechal.

    Divagaba a bordo del colectivo, que ahora bordeaba el Parque Lezama, fantaseaba con el libro, me divertía la idea de un grupo de estultos que intentaban reivindicar la literatura argentina apropiándose de los mitos del enemigo, robándoles a los británicos su mito fundacional de los caballeros del rey Arturo y de la búsqueda del Santo Grial. Se trataba, en mi imaginación, de una novela de caballería moderna, de una pequeña broma esotérica. Aún no tenía conocimiento de la fuerte tradición del medievalismo griálico en la literatura argentina ni de cómo se relacionaban René Guénon, Leopoldo Lugones y Marechal en torno a estos misterios.

    III

    A la semana siguiente volví a la casa de Hilda a buscar mi carta astral. No estaban ellos. Me atendió una mucama que me entregó la carpeta y no me dio más detalles. Ésa fue la última noticia que tuve de Hilda Evelia y su marido, los primeros que me anunciaron la noticia de que el San Grial estaba en la Argentina.

    V

    Córdoba es la provincia de los mitos vivos. Es cierto que Capilla del Monte es la capital de los ovnis, algo así como un Martelandia criollo. Pero el avistaje de ovnis es sólo una de las tantas facetas de ese pueblo serrano. Allí fui en mayo de 2003 a realizar una de las típicas notas de cazamarcianos para la revista TXT que dirigía Adolfo Castelo. Allí, también, tuve la segunda noticia de que el Santo Grial estaba en la Argentina.

    Capilla del Monte es, obviamente, un lugar misterioso. El pueblo que, según aseguran los nativos, en el próximo censo, seguro alcanzará el estatus de ciudad de Córdoba. Ocho de cada diez habitantes aseguran haber visto luces misteriosas surcando el cielo y la mitad de ellos aseguran que se trata, sin lugar a dudas, de naves alienígenas. Los que creen que en la base del cerro se encuentra la puerta secreta de entrada a ERKS, una ciudad mitológica intraterrena construida por seres de otro planeta, se cuentan de a cientos y hay por lo menos una decena de guías que ofrecen sus servicios para distintos tipos de contactos con los “grises”, los “blancos” o “los seres pequeños”, como llaman a los extraterrestres. Y si uno indaga puede no sólo encontrar gente que haya visto la ciudad en las entrañas de la tierra sino también algún aducido, es decir un secuestrado por los ETC.

    Pero hay más. Tarotistas, astrólogos, místicos, brujos y parapsicólogos –la mayoría, importados desde Buenos Aires– eligieron esta villa para construir su paraíso paranormal. Y, como no puede ser de otra manera, tampoco faltan los seguidores del Santo Grial, los neotemplarios que sueñan con dominar el mundo con el bastón de mando de los indios comechingones, los que creen que la energía del lugar favorece el crecimiento espiritual y los que por dos pesos con cincuenta le limpian el aura al solicitante con sólo rociar con un spray armonizador milagroso.

    Capilla tiene la única calle techada de la Argentina. Y, aunque no se sabe muy bien cuál es el mérito, para los habitantes del lugar es un orgullo. Allí se pueden conseguir los libros más extraños de espiritualidad y ciencias ocultas en la librería Nagual, de Eli Kundler, comprar discos compactos de música reiki, Feng Shui o celta en la disquería Uritorco o adquirir distribuidores de energía, duendes de la suerte, imágenes católicas, velas para magia negra y hasta biromes con forma de marcianitos.

    Todo indicaría que Capilla es un lugar bucólico donde la naturaleza, los paisajes imponentes como los terrones, los paredones o las cuevas de Ongamira y el alto grado de desarrollo espiritual de sus habitantes se conjugan para construir una sociedad de otro planeta. Algo así como una “Martelandia de armonía” como la denominó con cierta ironía el periodista Fernando Diz. Pero no. Debajo de las aguas quietas hay una sórdida batalla entre dos grupos bien diferenciados: el CIO y el GIU. Las siglas pertenecen al Centro de Investigaciones Uritorco, manejado por el astrólogo peruano Félix Novella. El combate de fondo, irónicamente, es similar al de los grupos de izquierda que se pelean para tutelar a los grandes de la filosofía marxista: ¿Quién interpreta mejor el fenómeno de los ovnis? ¿Quién tiene la prueba más contundente de que los ET existen? Y se corren unos a otros con chicanas en debates y conferencias públicas.

    Jorge Suárez tiene su centro al pie del cerro Uritorco. Llegó a Capilla en los setenta escapando dela violencia política de su Adrogué natal. En 1986 estaba a cargo de la estratégica Secretaría de Gobierno y Turismo de la Municipalidad. Ese año, exactamente el 9 de enero, apareció en la loma del cerro de Los Pajarillos una misteriosa huella redonda de 120 metros de ancho. El pasto estaba quemado y las explicaciones esotéricas no se hicieron esperar. “Yo vi la huella y me impresionó. No tuve dudas de que se trataba de un fenómeno extraterrestre”, recordó Suárez en el centro que pretenciosamente llama Museo de los Ovnis, la tarde en que lo entrevisté.

    Apenas diecisiete días después del hecho, el por entonces intendente radical de Capilla Diego Sez decretó que se trataba de la huella de un ovni. La publicidad del hecho no se hizo esperar y a aquexos años pertenecen los recuerdos del célebre “Seguime, Chango, seguime”, con que José de Zer animaba a su camarógrafo y al mismo tiempo se adelantaba casi 15 años a la estética del Proyecto Blair Witch.

    Anochecía en Capilla y Suárez me aconsejó no andar muy de noche a campo abierto “por las dudas”. Y, antes de saludarme, intentó una última explicación científica de las cosas: “En la base del cerro está probado que hay material radioactivo, que hay enormes cantidades de cuarzo, granate y otros minerales que despiden grandes cantidades de energía. Eso es como un imán. Pero hay algo más interesante. ¿Conocen la historia del bastón de Mando de los Comechingones?”.

    Un periodista multifacético

    Hernán Brienza nació el 11 de febrero de 1971. Es politólogo y periodista. Es autor de los libros Maldito tú eres. El caso Christian Von Wernich y de El loco Dorrego. Además, escribió las biografías de Alfredo Palacios, Mario Santucho, John W. Cooke, Silvio Frondizi, Nahuel Moreno, Ernesto Guevara, Farabundo Martí, Camilo Torres y Emiliano Zapata. Trabaja en periodismo desde 1992 y es el actual subeditor de Cultura de Crítica de la Argentina.

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    Respuesta: El Santo Grial de Valencia es el cáliz de la Última Cena

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    LA VERDAD Y EL SIMBOLO DEL SANTO GRIAL
    Revelaciones en torno al Santo Cáliz de Valencia

    MADRID, 5 ago 1999 (ZENIT).- «El Misterio del Santo Grial. Tradición y leyenda
    del Santo Cáliz», es el título del último libro publicado sobre la reliquia
    a la que se le atribuye su utilización por Jesucristo en la Ultima Cena y
    que se conserva en la Catedral de Valencia. El autor de la obra, es
    Salvador Antuñano Alea, de 33 años, profesor de Ética y Sagrada Escritura
    en el Centro Universitario Francisco de Vitoria en Madrid.
    «Si Indiana Jones hubiera visitado Valencia, no hubiera hecho caso de
    vetustas leyendas medievales, y se hubiera ahorrado todos los peligros de
    "la Ultima Cruzada"», asegura Antuñano con humor en las primeras palabras
    del libro. A través de 220 páginas realiza un recorrido por la tradición
    que envuelve el Santo Cáliz, con las averiguaciones arqueológicas sobre su
    utilización en la Ultima Cena, el uso que de él hicieron los primeros Papas
    de la cristiandad, su traslado a España, las leyendas medievales, su
    estancia en el monasterio oscense de San Juan de la Peña y su primera
    entrada en la historia documentada a finales del siglo XIV.
    Recoge finalmente los «empeños, quebrantos y persecuciones» de que fue
    objeto desde entonces, y su utilización por Juan Pablo II durante la misa
    que presidió en Valencia en noviembre de 1992.
    Según la tradición, el Grial fue el cáliz del que bebieron Jesús y sus
    discípulos en la Ultima Cena. Se trata de una copa propiamente dicha, a la
    que se le ha añadido una estructura de oro con dos asas que los une. El
    conjunto mide 17 centímetros de altura. La copa es de forma semiesférica,
    con un diámetro de 9 centímetros y constituida por ágata, de color rojo
    obscuro, cuyo estudio arqueológico muestra que fue labrada en su taller de
    Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era.
    En los albores del cristianismo
    Este vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte del
    Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el
    Cenáculo. Así se explica el que el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado
    según la tradición desde Jerusalén por san Pedro. Transcurrieron, pues, dos
    siglos y medio en los que existen claros indicios de que el cáliz fue
    utilizado por los pontífices para celebrar la Eucaristía. Según ha indicado
    Antuñano, «lo que más impresiona al investigador es que el canon litúrgico
    romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía
    textualmente: "tomando este glorioso cáliz", refiriéndose a "este" solamente».
    La historia del Cáliz cuenta que, en la persecución del emperador Valeriano
    antes de morir, el Papa Sixto II entregó las reliquias, las alhajas y el
    dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca (España), quien también fue
    martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz de la
    Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o,
    según algunos autores, el 261.
    La copa permaneció en Huesca hasta la invasión musulmana. El obispo de la
    ciudad, Audeberto abandonó con el Santo Caliz su tierra en el 713 para
    refugiarse en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de
    Atarés; lugar en el que posteriormente se fundó y se desarrolló el
    monasterio de San Juan de la Peña; del que surgió un núcleo de hombres
    esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos. Tuvo esta
    lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados por la creación
    literaria, ya que, según historiadores de la literatura, constituyen el
    origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes o
    Wolfram de Eschenbach, con su héroe Parceval o Parzival, que es
    posteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un
    Vaso maravilloso, al que se denomina «Graal» o «Grial» y cuya relación con
    el Santo Cáliz es fácil comprender.
    La presencia del Santo Caliz en San Juan de la Peña está testificada por un
    documento del 14 de diciembre de 1134. El 26 de septiembre de 1399 el Cáliz
    pasó a ser custodiado en Zaragoza, a petición del rey de Aragón, don Martín
    el Humano. En el texto de entrega, que se conserva en Barcelona, se hace
    constar que el Santo Cáliz fue remitido desde Roma con una carta de San
    Lorenzo. Durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo la reliquia fue
    trasladada a Valencia. Desde el 18 de marzo de 1437 se conserva en la
    catedral de esa ciudad, según un documento en el que se refiere al «Cáliz
    en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena».
    La historia más dramática y sublime de la humanidad
    «El Santo Cáliz no se conoce suficientemente ni dentro ni fuera de España»,
    asegura Antuñano, mexicano residente en España, que considera que «su
    valor no está en un rigor científico plenamente demostrado, por más que la
    arqueología misma no tenga nada que objetar contra su autenticidad, sino
    por el simbolismo que tiene con la Cena del Señor: vale porque es signo y
    figura de la institución de la Eucaristía y esto es mucho más grande que
    cualquier vestigio histórico». Según Antuñano, «cuando se desvela el
    misterio del Grial, uno se da cuenta de que no tiene nada de enigma
    esotérico, aunque lo que encierra es la historia más dramática, romántica y
    sublime que la humanidad ha vivido: la historia del Verbo hecho Hombre y
    Eucaristía». La obra, editada por EDICEP, ha sido prologada por el arzobispo de
    Valencia, monseñor Agustín García Gasco, quien considera su lectura
    «sumamente recomendable porque resalta que el valor y el sentido del Santo
    Grial adquiere en la Eucaristía toda su relevancia».

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